José Téllez
Filosofía moderna
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Colección Universo · Ediciones España
Tomo VII · Sistemas Filosóficos · Número 16
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Nihil obstat: Dr. Andrés de Lucas, Censor. Madrid, 3 de febrero de 1945.
Imprímase: Casimiro, Obispo Auxiliar y Vicario general.
Gráficas Excelsior - Cristo, 7 - Madrid, 16 páginas + cubiertas [ 1945 ]
ZG HF3 § 39
Su carácter distintivo
El carácter distintivo de la filosofía moderna es el racionalismo, en el sentido exagerado del predominio de la razón, con menosprecio de la autoridad, y principalmente, de la autoridad divina. Una tendencia antiescolástica y anticristiana. Afortunadamente, muchos de los filósofos de este período fueron prueba evidente de que el progreso de la Filosofía no exige el desprendimiento de la fe cristiana, sino que, al contrario –Leibnitz es el más significado de todos ellos–, la Filosofía marcha de acuerdo y hasta recibe lecciones y dirección de la palabra divina.
El racionalismo se manifiesta en tres tendencias: el positivismo empírico, el cristianismo y el panteísmo.
Los principales representantes del positivismo empírico son:
ZG HF3 § 40
Bacon de Verulamιο
Nació en Londres en 1561. Después de sus estudios en Cambridge residió tres años en París, regresó luego a su patria, desempeñó varios cargos políticos protegido por Essex, al cual correspondió con repugnante ingratitud. Fue Canciller de Inglaterra, y después encarcelado, acusado y convicto de varios crímenes. Murió en 1626.
Las obras principales de Bacon son:
…De la dignidad y del aumento de las ciencias; Nuevo órgano de la ciencia; Selva de las selvas o Historia natural; Escala del entendimiento o Hilo del Laberinto, &c. Al conjunto de todos sus tratados llama el autor Instauratio magna.
He aquí los puntos principales de su doctrina:
La memoria, la imaginación y la razón son las tres facultades fundamentales del alma humana. Pertenecen a la primera las ciencias históricas; a la segunda, la poesía con sus especies; a la tercera, la filosofía.
La experiencia externa o sensible es el punto de partida, y la inducción el único método que debe emplearse para llegar al conocimiento de la verdad.
La ciencia es la imagen o reproducción fiel de la verdad, y, por consiguiente, la Filosofía verdadera es aquella que sabe reproducir y como repercutir la realidad del mundo externo, siendo como una copia fiel de éste.
Los objetos generales de la Filosofía, según Bacon, son Dios, la naturaleza y el hombre, y tres son también las especies de rayos que vienen de estos objetos a nuestra inteligencia; rayo directo con respecto a la naturaleza, rayo refracto con respecto a Dios y rayo reflejo con respecto al hombre.
Tiene Bacon una idea hermosa: “Una filosofía superficial –añade– inclina algo hacia el ateísmo; pero una filosofía más profunda conduce al conocimiento de Dios.”
Mucho ruido metió Bacon; pero realmente poco ha contribuido al progreso de la Filosofía.
ZG HF3 § 42
Hobbes
Discípulo y amigo de Bacon y el mejor intérprete de sus doctrinas.
Nació en Malmesbury, el año 1588, y murió en 1670. No solamente dio a las ideas de Bacon la precisión lógica que les faltaba en muchas materias, sino que las aplicó a todas las ramas o partes de la Filosofía, y, con especialidad, a la moral y a la política.
Hobbes es en Filosofía un materialista, pues para él el objeto de la Filosofía es sólo el cuerpo.
No hay –para Hobbes– más bien ni más mal que el placer y el dolor, lo agradable o lo desagradable. El interés particular es la norma única del bien y del mal para el hombre, y es hablar de quimeras hablar de justicia absoluta y de moral absoluta, enseña el materialista inglés.
El hombre, lejos de ser naturalmente sociable, es esencialmente individualista y egoísta, sin más cuidado que su propio bien o placer. El derecho o lo útil son una misma cosa.
“El soberano –escribe Hobbes– debe ser injusticiable, es decir, debe tener impunidad completa en todo cuanto emprende o hace. Es dueño, además, de establecer o señalar la religión que bien le parezca para sus súbditos, que están obligados a obedecerle en esto como en todo lo demás. El bien y el mal, la virtud y el vicio dependen también del soberano, cuyas leyes civiles contienen y determinan lo que sus súbditos deben tener por derecho y deber, por bueno o malo, por virtud o vicio.” “La ley civil y no la natural es la que enseña qué es lo que debe llamarse robo, asesinato, adulterio.”
Funestísima doctrina la de este filósofo inglés.
ZG HF3 § 44
Jordano Bruno
Nació en Nola a mediados del siglo XVI. Tomó el hábito de la Orden de Santo Domingo. Después de abrazar el calvinismo, viajó por Francia, Inglaterra, Alemania e Italia, enseñando en París y en otras partes, cambiando de religión según los países, hasta que detenido por la Inquisición de Venecia y trasladado a Roma, fue sentenciado a las llamas y ejecutado en 1600. Lanzó muchas invectivas contra la Iglesia Católica y el Papa.
Como los racionalistas de todos los tiempos, Bruno rechaza la autoridad de la Iglesia y la revelación divina en el conocimiento de la verdad. Antes que Descartes, acaricia la duda metódica; antes que Leibnitz echa mano de las mónadas para explicar el origen del mundo y de Dios; antes que Spinoza defiende la consustancialidad del mundo con Dios…; en una palabra, en sus obras esparce la semilla de todos los sistemas posteriores, incluso el Darwinismo. Fue un gran talento extraviado.
ZG HF3 § 45
Campanella
Tomás Campanella, que metió mucho ruido en su tiempo, tanto por sus escritos y doctrina, cuanto por las persecuciones de que fue objeto y las vicisitudes de su vida, fue natural de Stelo, en Calabria, donde nació el año 1568. Vistió el hábito de Santo Domingo, llevándolo hasta su muerte, en 1639.
Hombre de inmensa lectura, genio dotado de un amor ardiente por el saber, Campanella cultivó casi todas las ciencias entonces conocidas; pero, arrebatado por su imaginación fogosa, sus escritos son una amalgama especial de grandes verdades y grandes errores. Combatió con rigor las exageraciones de Renacimiento y redujo a justos límites la importancia y el valor de los filósofos paganos. Contra los escolásticos exagerados para quienes no hay más autoridad ni más filosofía que la de Aristóteles, puso de manifiesto los errores y defectos de este filósofo. Campanella quiere que el teólogo cristiano marche sin sujetarse a la autoridad de filósofo alguno y menos a la de Aristóteles, sino escogiendo y tomando de todos lo que haya de verdadero y conforme con la fe cristiana. Defiende a Santo Tomás diciendo que debe ser considerado como discípulo, no de Aristóteles, sino de la sabiduría cristiana.
A imitación de San Agustín y antes que Descartes, Campanella demuestra lo absurdo del escepticismo y combate sus conclusiones.
Respecto a las ciencias que no tienen por objeto a Dios, la experiencia y el raciocinio son los dos instrumentos principales para su investigación; en unos debe darse preferencia a la experiencia; en otros, a la razón. Campanella se ocupó de la monarquía española en su obra De monarchia hispánica, donde aconseja entre otras cosas, como medio de extender y afianzar el imperio español en Europa, que se procuren y faciliten los matrimonios entre diversas personas pertenecientes a los reinos sujetos al Rey de España, tanto más cuanto estos enlaces preparan y consolidan la fusión de los diferentes pueblos y razas. Entre los varios y acertados consejos que Campanella da para el fomento y conservación del Nuevo Mundo, uno es la fundación de escuelas de astronomía, de matemáticas, de mecánica y de otras ciencias y artes acomodadas para conocer aquellas regiones. Observa Campanella que las provincias del Nuevo Mundo no deben mirarse como minas de oro y plata, sino que debe atenderse a conservar y fomentar su población, en lo cual consiste la verdadera riqueza de las naciones.
Escribió su famosa Ciudad del Sol, calcada sobre la República de Platón y la Utopía de Tomás Moro. Entre los habitantes de la Ciudad del Sol –que es como debe ser la república cristiana– el fraile dominico enseña que bienes, educación, mujeres, trabajo, comidas, todo es común y todo está sujeto a la voluntad y dirección de los funcionarios públicos.
La erudición de Campanella fue muy superior a la de Bacon y a la de Descartes. Es muy grande el número de sus obras. El defecto de Campanella es que no puso freno a su imaginación. Por lo demás, en rigor no se apartó de la filosofía cristiana.
ZG HF3 § 47
Descartes
Este filósofo, por un cúmulo de circunstancias, viene gozando de gran celebridad en la Historia de la Filosofía, acaso superior a sus méritos reales. Es llamado el padre de la filosofía moderna. Nació en Haya de Turena, en 1596. Después de hacer sus primeros estudios bajo la dirección de los jesuitas en el colegio de La Flèche, donde trabó amistad estrecha y constante con el P. Mersenne, vivió algún tiempo en París, hasta que en 1617 se alistó voluntariamente en el ejército de Mauricio de Nassau, del cual se separó después para servir en el de Maximiliano de Baviera, pasando por último a militar en Hungría bajo las órdenes del conde Bucquoy.
Abandonada la profesión de las armas, Descartes (René Descartes, Renatus Cartesius) recorrió varias provincias y ciudades de Alemania, Suiza e Italia, regresando por último a su patria, la cual abandonó al cabo de algún tiempo para fijar su residencia en Holanda, cuando contaba treinta y siete años de edad. En 1648 hizo un viaje a París, y al año siguiente, invitado por Cristina, reina de Suecia, marchó a Estocolmo, donde murió en 1650.
Descartes es un temperamento servil y escéptico. Cuando le preguntaban por su religión contestaba: Yo soy de la religión de mi rey, o de la religión de mi nodriza. Escribió y publicó casi todas sus obras en Holanda. Las principales son: Discurso del método, Meditaciones de la primera filosofía, Principios de Filosofía, Las pasiones del alma. Estas cuatro obras, con frecuentes contradicciones, contienen toda la filosofía de Descartes.
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ZG HF3 § 48
Descartes nos resulta algo fatuo. Se propone regalar al mundo una filosofía nueva. Se compromete a probar que todas las conclusiones de los filósofos escolásticos cristianos, sin excluir a San Anselmo, San Buenaventura y Santo Tomás, son falsos e inadminibles. Después de echar por tierra toda la filosofía tradicional, levanta el pedestal de su Filosofía sobre la doble base de la duda universal y del libre pensamiento. “Suponemos fácilmente –nos dice– que no hay Dios, ni cielo ni tierra, y que no tenemos cuerpo. También dudamos de todas las otras cosas que nos han parecido muy ciertas, hasta de las demostraciones matemáticas y de sus principios”; en una palabra, dudamos de todo menos de nuestro propio pensamiento.
La segunda base del edificio cartesiano es este: “No admitir cosa alguna como verdadera, sino a condición de ser conocida su verdad con evidencia por nuestro pensamiento; con respecto a la verdad, el pensamiento humano debe ser libre de toda autoridad y sólo debe someterse a la evidencia como regla única de verdad y certeza”.
Tales máximas encierran la sustancia del racionalismo.
La filosofía de Descartes, llena de contradicciones, se resume así:
a) El hombre.
La existencia del hombre se conoce en la conciencia y por la conciencia propia. El alma, para nosotros, no es más que una cosa que piensa y, por consiguiente, su esencia consiste en el pensamiento. Pensar, no es sólo conocer intelectualmente, sino querer, imaginar, sentir; “las funciones de ver y oír son pensamientos”. El cuerpo y el alma son dos sustancias, no sólo distintas, sino esencialmente auténticas y exclusivas la una de la otra; el cuerpo es una sustancia absolutamente material e inanimada; el alma, una sustancia absolutamente indivisible, animada. Ni el cuerpo influye en el alma ni el alma en el cuerpo, a pesar de las apariencias. En otro lugar (Tratado de las pasiones), contradiciéndose, enseña: que el alma está unida al cuerpo y vivifica y anima todas sus partes; que el alma, por medio de los espíritus animales, obra sobre el cuerpo y éste sobre el alma. Y así, frecuentemente.
b) Dios.
La existencia de Dios se demuestra por la existencia en nosotros de su idea, o sea, de la idea de un ser infinito y perfecto. Nuestro entendimiento percibe la existencia real de Dios como contenida necesariamente en la idea de ser perfectísimo. Error ingeniosísimo, que ya había formulado San Anselmo.
En virtud de su omnipotencia, Dios crió libremente el mundo y le conserva en el ser por su sola y libre voluntad. Hace depender, no sólo la existencia, sino la esencia de las cosas del poder y de la voluntad de Dios, lo cual es falso. Las esencias de las cosas están en la Mente Divina desde la eternidad y no dependen de la voluntad de Dios.
El conocimiento de Dios es la causa única y primitiva de la verdad y de la certeza, de manera que el hombre no puede conocer con perfección cosa alguna sin conocer primero a Dios… (omologismo; germen de escepticismo).
Sólo a Dios conviene propiamente y con verdad el nombre de sustancia (panteísmo de Spinoza).
c) El mundo.
La materia y el movimiento son los dos únicos principios del mundo. El mundo representa un problema de mecánica, y su ley única es la Ley del movimiento local, ley a la que se reducen hasta los movimientos vitales de las plantas (materialismo moderno). El espacio y el cuerpo son una misma cosa….
Descartes, ciertamente, está plagado de errores, y no merece la importancia que han querido darle los racionalistas modernos. Es bien fácil refutar a Descartes.
ZG HF3 § 51
Escuela cartesiana
El cartesianismo adquirió universalidad relativa e influencia preponderante durante mucho tiempo; había preparado el terreno el libre examen protestante. Descartes supo interpretar el pensamiento dominante en su época, y a eso debe su fama.
Entre los partidarios rígidos de la filosofía cartesiana deben contarse:
a) De la Forge, médico y amigo de Descartes, que escribió varias obras de contenido cartesiano.
b) Cleiselier, que ordenó y publicó trabajos póstumos de Descartes.
c) Los representantes principales de la escuela jansenista de Port-Royal.
d) Clauberg y Bekker.
Tuvo también Descartes muchos impugnadores, aún entre los protestantes. De éstos son:
a) Cudword, que le combatió en su Sistema intelectual.
b) Enrique More, de tendencias neoplatónicas.
c) El obispo protestante de Oxford, Parker, que le combatió en su tratado Sobre Dios y la Providencia.
En Francia tuvo también Descartes buenos impugnadores:
a) Los jesuitas P. Bourdin, autor de las Objeciones séptimas, y el P. Daniel, autor del Viaje al mundo de Descartes…
b) Daniel Huet, en su Censura de la filosofía cartesiana y en Nuevas memorias para servir a la historia del cartesianismo.
ZG HF3 § 53
Gassendi
Entre los adversarios de Descartes, se distinguió su compatriota y contemporáneo Gassendi. Por un lado escribía invectivas contra los escolásticos, y, por otro, refutaba varias opiniones de Descartes.
La filosofía de Gassendi es la filosofía de Epicuro y de Demócrito.
ZG HF3 § 54
Geulincx
Es un ocasionalista cartesiano. Nació en Amberes y enseñó filosofía cartesiana en Lovaina. Después fijó su residencia en Alemania, donde falleció a los cuarenta y cinco años de edad. Es enemigo de la escolástica y propugnador de la doctrina cartesiana.
En moral defiende la teoría de que el hombre debe prescindir de la felicidad o premio en sus actos, y obrar únicamente con el fin de cumplir su obligación.
Lo característico del cartesianismo de Geulincx, es el ocasionalismo. Si el cuerpo –dice Descartes– no influye sobre el alma ni el alma sobre el cuerpo, los movimientos del cuerpo son a lo más una ocasión instrumental de los actos del alma; porque sabido es que, para los cartesianos, el alma es todo el hombre o la persona humana, y los actos de la voluntad son meras ocasiones respecto de los movimientos del cuerpo; de suerte, que éstos y aquéllos se verifican sin que, entre ellos, intervenga ningún influjo ni casualidad.
ZG HF3 § 55
Malebranche
En 1638 nació en París Nicolás Malebranche, que vivió hasta 1715. Después de estudiar Teología en la Soborna, recibió las órdenes sagradas y entró en la Congregación del Oratorio. Con la lectura del Tratado del Hombre, de Descartes, se despertó su genio metafísico. Diez años después publicaba sus Investigaciones de la verdad, a las que siguieron otras obras, como, Conversaciones cristianas, De la naturaleza y de la Gracia, Conferencias sobre la metafísica y la religión, Conferencias de un filósofo cristiano y de un filósofo chino sobre la existencia y la naturaleza de Dios y Tratado de lo infinito creado.
Malebranche es esencialmente un metafísico y un teólogo. La primera obra es cartesiana. No obstante lo cual, Malebranche es un gran filósofo del que pueden enorgullecerse Francia.
El punto capital de toda la filosofía de Malebranche es su teoría del conocimiento, que puede compendiarse así:
1.º El espíritu humano puede conocer y conoce de hecho las cosas de cuatro maneras, que son:
a) Conocer un objeto en sí mismo y por sí mismo.
b) Conocer las cosas por sus ideas o en sus ideas.
c) Conocer una cosa por medio del sentimiento interior, o sea, la conciencia.
d) Conocer un objeto por conjetura.
2.º Dios es conocido por nosotros de la primera manera, o sea, por medio de la simple visión de su ser. Los cuerpos con todas sus esencias y propiedades los conocemos del segundo modo, o sea, por medio de sus ideas arquetipos divinas, y, por consiguiente, vemos los cuerpos y sus propiedades en Dios. Nuestra alma nos es conocida por medio de la conciencia. Los demás espíritus y las almas de los demás hombres nos son conocidos por conjetura.
La existencia de los cuerpos –dice– sólo la conocemos por revelación divina. Afirma la infinidad actual y perfecta del espíritu, de la materia, del número y del tiempo. Hay infinidad de tierras o planetas habitados por hombres.
Aunque buen filósofo, Malebranche tiene más de brillante que de sólido.
ZG HF3 § 61
Pascal
Este afamado escritor francés, más teólogo que filósofo, nació en Clermont, el año 1623. Dícese que a los doce años descubrió por sí solo y sin ayuda de maestro, hasta la proposición treinta y dos de Euclides, y a los dieciséis, escribió sobre las reacciones cósmicas un tratado que llamó la atención de los más ilustres matemáticos de la época. Hizo muchos inventos en física, y escribió muchos tratados en estas materias, contribuyendo notablemente a los progresos de las ciencias físicas y matemáticas.
A consecuencia de un accidente de familia, acentuose en Pascal el sentimiento ascético, y se consagró a los estudios filosóficos y teológicos. Por desgracia, se sumó al jansenismo y escribió sus Cartas Provinciales, tan bellas de forma como erradas en el fondo.
Su obra principal como filósofo son sus Pensamientos, que son reflexiones sueltas y apuntamientos para una apología del Cristianismo, que pudo escribir Pascal. No se sabe si murió retractado de sus errores jansenistas.
Pascal es a la vez un filósofo cristiano y un filósofo escéptico-místico. Enseña que la Filosofía no debe marchar con independencia de la Teología, pues la razón recibe auxilio y vigor de la fe. La religión cristiana –enseña– es eminentemente racional. La fe fortifica el entendimiento, y la gracia la voluntad. Los dogmas cristianos no son contrarios a la razón, sino superiores a ella.
Es algo escéptico en cuanto exagera la flaqueza de la razón humana, y atribuye la certeza más bien al sentimiento que a la razón, y afirma que el corazón y el instinto son superiores a la razón. Afirma: “la naturaleza confunde a los pirrónicos y la razón a los dogmáticos.”
En cosmología, Pascal combate a Descartes.
ZG HF3 § 63
Bossuet
Nació este filósofo cristiano en Dijón, el año 1627. Tenía erudición vastísima, ingenio profundo y elocuencia extraordinaria. Fue canónigo de Metz, obispo dimisionario de Condom, preceptor del Delfín, miembro de la Academia francesa y obispo de Meaux. Murió en París a principios del XVIII. Escribió obras muy notables. Bossuet fue a la vez teólogo, polemista, filósofo, exégeta, historiador, político, ascético y orador sagrado, rayando a gran altura en todas estas actividades. Desvirtuó sus prestigios tomando parte en la Asamblea galicana de 1682 y en sus cuatro proposiciones cuya redacción se le atribuye, y manteniendo con a Corte de Luis XIV y los cortesanos relaciones poco apostólicas e independientes.
Bossuet combate a Descartes en el fondo, pese a algunas expresiones dudosas; no hay más que leer sus obras Tratado del conocimiento de Dios y de sí mismo, Lógica y Tratado del libre albedrío, donde se muestra filósofo escolástico y más bien tomista.
No se especifica su doctrina porque es casi la misma que la de Santo Tomás.
ZG HF3 § 64
Fenelón
Nació Fenelón (Francisco de Salignac de Lamothe) en el castillo de su nombre, en 1651. Fue nombrado preceptor del duque de Borgoña en 1689, miembro de la Academia francesa en 1693 y arzobispo de Cambray, diócesis que rigió con gran prudencia hasta su muerte en 1715.
Las obras filosóficas de Fenelón son: Refutación del sistema del P. Mallebranche, Tratado de la existencia de Dios y algunas cartas referentes a cuestiones metafísicas y religiosas.
El pensamiento de Fenelón coincide generalmente con el de Santo Tomás; sin embargo, no representa tanto la tradición tomista como la de San Agustín. No tiene nada de cartesiano, y dice que, si en filosofía hubiera de seguirse la autoridad de algún filósofo, más bien sería la de Platón, Aristóteles y San Agustín. Al refutar a Mallebranche, se le pegó algo de su sistema.
ZG HF3 § 58
Spinoza
…Baruch o Benito Spinoza o de Spinoza, nació en Amsterdam en 1632, de padres judíos procedentes de Portugal. Recibió su primera educación literaria bajo la dirección de talmudista Leví Morteira, aprendió el latín con el médico Van der Eude y estudió con detención a los principales filósofos y sabios judíos de la Edad Media, particularmente a Maimónides y a Avicebrón. También estudió a Descartes, siendo la primera obra que escribió en favor de la doctrina de éste.
Cuando salió a la luz este escrito ya Spinoza había sido excomulgado y lanzado de la Sinagoga por sus correligionarios, a causa de sus doctrinas; fue, por esta causa, perseguido por los judíos, teniendo que emigrar de un sitio a otro, y muriendo en La Haya, contando, apenas, cuarenta y cinco años. Era muy independiente y entero, y para conservar esta independencia rechazó cátedras y pensiones, y cubría sus necesidades con lo que ganaba pulimentando vidrios.
Sus principales obras son:
Tratado teológico-politico, Tratado de la enmienda del entendimiento y De Dios y del hombre y de su perfección. Su obra capital es: “Ética demostrada con orden geométrico y dividida en cinco partes, en las que se trata: 1.º, de Dios; 2.º, de la naturaleza y origen de la mente; 3.º, del origen y naturaleza de los afectos: 4.º, de la servidumbre humana o de las fuerzas de los afectos: 5.º, de la potencia del entendimiento o de la libertad humana.”
En nuestros días se han hecho ediciones de las obras de Spinoza.
La doctrina de Spinoza parte del falso concepto cartesiano de la sustancia. De aquí que establece:
a) La sustancia es causa de sí misma.
b) La sustancia es infinita.
c) Dios es la sustancia única e infinita.
Por tanto, el sistema de Spinoza es el panteísmo, porque todas las sustancias son Dios.
En moral, Spinoza concluye:
a) El bien es aquello que concebimos como útil; el mal es aquello que nos impide conseguir algún bien.
b) El alma humana es inmortal, y así la muerte no debe atemorizar al sabio, sino alegrarlo.
En política, sigue Spinoza totalmente la filosofía de Hobbes.
ZG HF3 § 72
Locke y sus precursores
Mientras que en el continente, Mallebranche, Spinoza y Pascal desenvolvían los gérmenes idealistas, escépticos y panteístas de las doctrinas cartesianas, Locke continuaba en Inglaterra las tradiciones empírico baconianas, desarrollando los géneros materialistas y sensualistas de Bacon y de Hobbes. Había sido precedido en esta labor por los filósofos ingleses Glanvill y Cumberland.
Locke nació en Wrington, en 1632; comenzó sus estudios en la escuela de Westminster y los terminó en Oxford, donde se aficionó a la filosofía de Descartes, que le sirvió para combatir a los peripatético-escolásticos.
La fuente única –dice Locke– de todas nuestras ideas y conocimientos es la experiencia, abrazando ésta la sensación externa y la interna. Son, pues, según él, los sentidos la única fuente de conocimiento. Es, por tanto, Locke, sensualista.
Locke formó escuela. Todos los enciclopedistas franceses fueron discípulos de Locke. Pero, además, en las Islas Británicas le siguieron y propagaron su escuela:
Bolingbroke, David Harley, Adam Smith, Toland, Priestley y Mandeville.