José Téllez
La Filosofía novísima en Alemania
——
Colección Universo · Ediciones España
Tomo VII · Sistemas Filosóficos · Número 18
❦
——
Nihil obstat: Dr. Andrés de Lucas, Censor. Madrid, 24 de enero de 1945.
Imprímase: Casimiro, Obispo Auxiliar y Vicario General.
Gráficas Excelsior - Cristo, 7 - Madrid, 16 páginas + cubiertas [ 1945 ]
Kant
Al finalizar el siglo XVIII, la Filosofía, corroída interiormente por un racionalismo universal y absorbente y saturada a la vez de escepticismo y sensualismo materialista, se hallaba en un estado de verdadera postración, y no es fácil calcular lo que hubiera sido la historia de la Filosofía, a contar desde este tiempo, sin la sacudida vigorosa que le comunicó el genio de Kant.
Nació este notable filósofo en Königsberg, año de 1724. Su padre era oriundo de Escocia y ejerció el oficio de sillero en Königsberg. Llevó a su hijo Manuel al Colegio de Federico, donde estudió humanidades desde 1732 a 1740, época en que dio comienzo a sus estudios universitarios de Filosofía, Matemáticas y Teología. Los maestros que mayor influencia ejercieron en el ánimo de Kant fueron el pietista Francisco Alberto Schulz y el filósofo Martín Kuntzen.
Terminados sus estudios, y después de enseñar varias asignaturas como profesor particular y privado, obtuvo el título de profesor universitario en 1770.
Sus obras principales son: Crítica de la razón pura; Crítica de la razón práctica; Crítica del juicio; Prolegómenos a toda metafísica futura; Principios metafísicos de la moral; La Religión dentro de los límites de la razón; Principios metafísicos del Derecho; Antropología desde el punto de vista pragmático; Principios metafísicos de la ciencia de la naturaleza; Historia natural y teoría del cielo.
Murió donde nació, en 1804.
Bases del criticismo de Kant
La facultad de conocer se descompone o divide en sensibilidad, entendimiento y razón. La filosofía –añade Kant– debe ser ante todo crítica, y esto, no sólo porque antes de afirmar debe discutir y pesar los fundamentos inmediatos y directos de la afirmación o negación, sino que también debe hacer una crítica especial de la facultad de conocimiento en todas sus fases y aplicaciones. El criticismo filosófico consiste, pues, en discutir y fijar los elementos primitivos, las fuentes, las condiciones y los límites del conocimiento humano.
El criticismo Kantiano recibe también el nombre de Filosofía trascendental, como lo es con igual derecho la Filosofía de Santo Tomás y de los filósofos cristianos. Pues se llama trascendental, porque su autor no se encierra, para explicar el fenómeno del conocimiento, en la sola sensibilidad, como lo hace el sensualismo, ni en sola la acción del entendimiento, como lo hace el idealismo, sino que trasciende, se eleva sobre uno y otro, dando cabida simultáneamente a la sensibilidad y al entendimiento en la formación de todo conocimiento. Pero esto ya tenía muchos siglos de existencia cuando vino Kant.
A la crítica de la sensibilidad le llama Kant Estética trascendental; a la crítica del entendimiento, Lógica trascendental; a la crítica de la razón, Dialéctica trascendental.
El problema fundamental de la filosofía crítica consiste en reconocer y fijar las condiciones de la posibilidad del conocimiento.
La ciencia o conocimiento científico no está en la sensación, concepto o idea, sino en el juicio. Hay juicios analíticos y juicios sintéticos, como decían también los escolásticos.
La exposición de la doctrina de Kant no es de este lugar, por extensa y por profunda. Lo único que se advierte es que la base de todo el sistema de Kant son los que llama juicios sintéticos a priori, los cuales no existen, sino que son juicios analíticos.
Impugnadores y partidarios
La doctrina de Kant influye ampliamente en el ambiente de la filosofía novísima.
Tuvo impugnadores y partidarios. Son impugnadores:
a) Eberhard, partidario de Leibnitz, a la luz de cuya doctrina impugnó la de Kant.
b) Tiedemann, que prosiguió la doctrina de Eberhard.
c) Garve, natural de Breslau, uno de los más sólidos impugnadores de Kant.
d) Herder, autor de Ideas sobre la Filosofía de la Historia y Metacrítica de la Crítica de la razón pura.
e) Haman, que escribió Cartas a Jacobi.
f) Stattler, autor del Anti-Kant.
Los partidarios son:
a) Schultz, que escribió Aclaraciones sobre la Crítica de la razón pura del profesor Kant.
b) Schmid, autor del Bosquejo de la Crítica de la razón pura.
c) Reinhald (Carlos Leonardo), natural de Viena, que escribió Cartas sobre la Filosofía de Kant.
d) Krug, natural de Witemberg, es uno de los más ardientes propagadores de la filosofía Kantiana.
e) Maimón, autor de un Ensayo sobre la filosofía trascendental, y Bech, que escribió Extracto de las obras críticas del profesor Kant.
También lo fueron Bardili, Bouterweck y Fries.
Escuelas en la filosofía alemana
El fundador de la filosofía novísima abrió en Alemania cauce a varias escuelas:
a) El panteísmo idealista.
b) La escuela psicológica.
c) El panteísmo empírico o positivista.
d) El materialismo en múltiples fases.
e) Escuelas sincréticas.
El panteísmo idealista, Fichte
Fichte nació en 1762 de una familia oscura, que escribió Ensayo de una crítica de toda revelación; Doctrina de la ciencia; La ciencia del conocimiento; Destinación del hombre.
La doctrina de Fichte es un puro subjetivismo panteísta. Su parte más importante es su parte moral.
Schelling
Nació en 1775, estudió en Leipzig y en Tubinga. A los veintidós años escribió sus Ideas sobre la filosofía de la naturaleza, siendo nombrado poco después profesor en la Universidad de Jena, donde conoció y trató a Fichte. Enseñó Schelling en varias Universidades, hasta que fue llamado a Berlín, donde ocupó la cátedra en que le había precedido Fichte y Hegel, y murió en 1854. Escribió numerosas obras: Del alma del mundo; Sistema del idealismo trascendental; Primer ensayo de un sistema de filosofía de la naturaleza; Bruno o sobre el principio natural y divino de las cosas; Filosofía y Religión; Lecciones sobre los estudios académicos; Filosofía positiva de la mitología y de la revelación.
La doctrina de Schelling es panteísta. Es una amalgama de ideas místicas, cristianas, gnósticas y neoplatónicas. Una algarabía, como toda la filosofía novísima de Alemania.
Schelling tuvo muchos discípulos, como Klein, Tanner, Wagner, Oken, Eschenmayer, Troxler, Schubert, Ast, Steffens y otros.
Hegel
Nació en 1770 en Stuttgardt. Este filósofo ejerció profunda y universal influencia sobre los diferentes grados del saber, y es el representante más genuino, más lógico y más profundo del panteísmo idealista germánico.
Estudió en Tubinga. Ejerció el profesorado particular durante algunos años en Suiza y Francfort, hasta que se fijó en Jena, donde escribió Diferencia sobre el sistema filosófico de Fichte y de Schelling.
Después de haber enseñado en Jena, ya como profesor privado, ya como profesor extraordinario, fue nombrado rector del gimnasio de Nuremberg en 1808, y ocho años después se le confió una cátedra de Filosofía en la Universidad de Heidelberg, sucediendo después a Fichte en la cátedra de Filosofía de Berlín, donde falleció atacado de cólera en 1831.
Al descender al sepulcro, Hegel había adquirido extraordinaria reputación, debida a su enseñanza y a la publicación de obras que abundan en ideas profundas y más o menos originales. Su doctrina y teorías, aparte de otros conceptos, son muy notables por la universalidad de sus aplicaciones, no menos que por el organismo sistemático, unitario y enciclopédico que su autor supo comunicar a la ciencia.
Sus obras principales son: Fenomenología del Espíritu, especie de viaje de exploración, como le denomina el mismo Hegel; Lógica, que apareció en tres volúmenes desde 1814 a 1816; Enciclopedia de las ciencias filosóficas; Filosofía del Derecho, que vio la luz en 1821; Historia de la Filosofía; Estética; Sobre la Filosofía de la Religión.
El punto de partida y el esquematismo general de la concepción de Hegel es considerar el absoluto, la Idea, el pensamiento, como el principio, la esencia y el término de la realidad, o sea, de todas las cosas, las cuales no son más que determinaciones varias de la Idea. Hegel explica el origen y la naturaleza de los seres, o, si se quiere, del Universo, por medio de evoluciones progresivas y determinadas de la Idea o del absoluto.
La Lógica –dice Hegel– es la ciencia de la Idea pura, de la Idea considerada en la esfera del pensamiento abstracto.
La filosofía de la naturaleza –añade– es la ciencia de las determinaciones de la idea-razón, en cuanto que ésta se objetiva y se exterioriza en el mundo material, pero con sujeción a la misma ley dialéctica y al mismo principio de contradicción que la lógica pura.
La filosofía del espíritu representa el tercer momento fundamental de la evolución dialéctica de la Idea y responde y afirma y explica las determinaciones de ésta, según que, regresando sobre sí misma desde la naturaleza, adquiere y posee y desenvuelve y aplica la conciencia y la libertad.
El sistema hegeliano deslumbra por la profundidad aparente y la grandiosidad externa, pero con ellas no están en relación y armonía la solidez y la verdad. Es decir, Hegel es a la vez un gran pensador y un gran sofista.
Movimiento hegeliano
Hegel ejerció una influencia muy grande en el espíritu de sus contemporáneos. Estos se han distribuido en dos grandes corrientes: la derecha hegeliana y la izquierda hegeliana.
La derecha hegeliana abraza dos direcciones. La primera dirección es como un movimiento de aproximación a las tesis fundamentales de la filosofía cristiana referentes a la existencia personal y atributos de Dios, a la inmortalidad del alma humana y a la existencia de la vida futura. A esta dirección pertenecen: Hermann, Fichte, Ulrici, Weisse. La segunda dirección, filosófico-teológica, aspira a conciliar la Filosofía con la Teología, siendo los principales representantes de esta dirección: Daub, Mareineke, Goeche y otros.
La izquierda hegeliana es la dirección verdadera del pensamiento de Hegel, es decir, la que lleva a la negación de lo sobrenatural. Esta dirección la dieron Bruno Bauer, su iniciador, la escuela de Tubinga y, principalmente, Strauss.
Strauss
David Federico Strauss nació en 1808. Hizo sus primeros estudios en el seminario de Blaubeuren y pasó a Tubinga.
En 1835 publicó su Vida de Jesús, que produjo sensación profunda y provocó vivas polémicas en toda Alemania, En esta obra, evolución progresiva de la escuela de Tubinga, Strauss ataca el sobrenaturismo cristiano en su misma raíz, intentando probar que los hechos narrados en el Evangelio son mitos más o menos fundados, más o menos poéticos.
A consecuencia de los vigorosos ataques que contra la Vida de Jesús dirigieron católicos y protestantes, Strauss modificó algunas de sus afirmaciones –que luego retractó impulsado por el orgullo–, en vista de que sus doctrinas habían hallado tropiezos en los Centros de enseñanza y por parte de los poderes públicos. Y ya su obra posterior, La antigua y la nueva fe, publicada en 1872, es un programa de ateísmo y una profesión de materialismo.
Con Strauss formaron también en la izquierda hegeliana Feuerbach, que escribió La esencia del Cristianismo, donde habla el autor de la incompatibilidad entre el Cristianismo y la doctrina hegeliana; Max Stirner, que escribió El ser único y su propiedad; Arnaldo Ruge y Jorge Federico Daumer.
Krause
Carlos Cristián Federico Krause (1781-1832) es contemporáneo de Hegel y representa una fase relativamente nueva del panteísmo germánico. Escribió muchas obras: Bosquejos del sistema de Filosofía; Sistema de moral; El ideal de la humanidad; Lecciones sobre el sistema de Filosofía; Sistema de la Filosofía del Derecho; Lecciones sobre las verdades fundamentales de la ciencia.
En vida no llamó mucho la atención Krause. Pero, después de su muerte, difundieron sus doctrinas sus discípulos. Los españoles debemos dar a Krause una triste importancia, porque fue traída a España su doctrina por Sanz del Río, soliviantando aquí a muchos espíritus.
Tras un proceso obscuro y alambicado –como en toda la filosofía novísima alemana, profundamente antipática a todo espíritu sencillo y claro–, parece que Krause concluye, resumidamente, de esta manera:
a) Dios es la esencia, una infinita y total, fuera de la cual nada hay; es el Ser indeterminado e infinito, todo el Ser, y, por consiguiente, es todo lo que es, realidad o esencia inmanente de todas las cosas; si bien, cuando este ser es comparado con la Naturaleza, el Espíritu y la Humanidad, en cuanto representan esencias determinadas y finitas, puede decirse trascendente y distinto del mundo; aunque esta trascendencia y distinción son más nominales que reales.
b) Así como la esencia de Dios, considerada como esencia, una, entera e infinita, contiene en sí todos los seres finitos, no ya sólo como la causa al efecto, sino como el todo a la parte, y como ser idéntico y no otro respecto del mundo, así también es una vida, y siendo además el organismo de todos los seres finitos, síguese de aquí que la vida de Dios contiene en sí la vida de la razón, de la naturaleza y del espíritu. Pero, esta vida una de Dios no es eterna e inmutable, sino que, por el contrario, es producida libremente por el mismo Dios, de manera que está en un desarrollo continuo; y, como quiera que la vida del hombre está contenida esencialmente en la vida de Dios, síguese de aquí que vivir, para el hombre, es realizar la esencia divina, convirtiendo en actual lo posible y virtual de la misma. La voluntad libre del hombre representa y entraña un poder eterno, en virtud del cual comunica existencia y realidad a lo que era puramente posible.
c) Esta teoría de la vida y de su desarrollo en Dios y en el hombre, nada tiene de extraña, toda vez que Dios es el fundamento temporal de su misma vida, y que Dios se determina a sí mismo perennemente en el tiempo, realizando su propia esencia por medio de determinaciones infinitas.
d) La libertad humana o finita, puesto que es su desarrollo y realización de la esencia y vida de Dios, es producida eternamente en Dios y por Dios; de donde se infiere que hasta el mal uso de aquella libertad es producido o causado en Dios por Dios.
e) El bien es la esencia misma de Dios, esencia que éste realiza en la vida por medio de determinaciones o desarrollos sucesivos y permanentes en el tiempo. Y, como quiera que la vida y la libertad del hombre son una parte, una determinación de la vida y de la libertad de Dios, el bien para el hombre consiste en realizar una parte de la esencia de Dios. De aquí el imperativo categórico o precepto fundamental del orden ético; quiere y obra el bien porque es bien, o sea, porque es una parte de la esencia divina como realizable y realizada en el tiempo.
Consecuencias inmediatas y lógicas de los falsos principios establecidos son, entre otras, la eternidad de la materia, la negación de la creación de la nada, la preexistencia eterna de las almas humanas, la persecución por parte de las mismas de un ideal infinito, y, por tanto, inasequible, el origen espontáneo del lenguaje, y otras que se leen en Thibergien, Sanz del Río y otros discípulos de Krause.
Una de estas falsas consecuencias tiene relación con la superstición del espiritismo, y es, la existencia y transformaciones de las almas en diversos puntos del espacio y del tiempo; la existencia de humanidades parciales en los diferentes cuerpos celestes, en los cuales se verifica el desarrollo progresivo y gradual de la vida humana, pero en relación y unión con las demás humanidades parciales, de manera que la humanidad universal se halla distribuida y como diseminada en los astros habitables, en los que cada humanidad parcial posee una vida relativamente independiente y propia, pero teniendo a la vez conciencia de su unión y relación íntima con las demás humanidades parciales, reconociendo que es una parte del todo humanidad, una fase de la vida universal humana, la cual es una y la misma considerada como vida de la Humanidad, en medio y a pesar de las transformaciones y fases varias que presenta en las humanidades parciales, distribuidas en los cuerpos celestes.
Los discípulos de Krause sacaron las consecuencias de todas estas fantásticas teorías, entre ellas la negación de la inmortalidad del alma, en el sentido propio de la palabra, y la consiguiente negación de la vida eterna futura como recompensa de la virtud practicada en la presente. El mismo Sanz del Río, al comentar la obra de Krause, Ideal de la humanidad, nos dice expresamente que está “destinada a nacer y renacer y revivir infinitas veces en infinitos mundos; jamás alcanzará el fruto último, la posesión absoluta de su objeto en el sentido vulgar de la palabra”.
La doctrina de Krause ha fracasado, porque no es más que una tentativa absurda de conciliar el panteísmo con el teísmo cristiano, absolutamente incompatibles.
La escuela psicológica
Son las escuelas que aparecieron en Alemania después de Kant las en que el elemento psicológico juega papel muy principal.
Hay varias direcciones: Dirección psicológico-espiritualista, dirección psicológico-realista, dirección experimental o científica, dirección etnográfica. Estas cuatro direcciones o escuelas principales llevan en su seno direcciones secundarias.
Escuela psicológico-espiritualista. La siguieron los filósofos católicos y los pertenecientes a la derecha hegeliana. De los primeros se hablará más tarde. De los segundos, el principal es Rodolfo Hermann Lotse, que nació en 1817, escribió muchas obras espiritualistas, es autor del Microcosmus y profesor de Gotinga.
Escuela psicológico-realista. Su principal representante es Herbart, que merece tanta fama como Schelling, Hegel y Krause, Fue profesor en varias Universidades. Su idea fundamental es la reorganización de la psicología sobre la base de la metafísica, la experiencia y las matemáticas. La teoría de Herbart se apoya en afirmaciones gratuitas y tiene el grave defecto de dar exagerada importancia al cálculo matemático para medir las fuerzas vitales y espirituales. Sin embargo, la doctrina de Herbart representa una reacción poderosa contra las exageraciones del idealismo panteísta y contra las especulaciones a priori, tan en boga entonces en Alemania. Herbart es el fundador de la moderna escuela psicológica experimental, tan útil.
Herbart produjo un movimiento. Consecuencia de este movimiento fue la creación de la Revista de Filosofía exacta en sentido del muevo realismo filosófico. Fueron sus fundadores Ziller y Allilm, discípulos de Herbart.
También fueron discípulos de Herbart: Drobisch, que escribió Fundamentos primitivos de la psicología matemática; Hartenstein, que hizo un estudio comparativo de la psicología de Herbart con las de Aristóteles y Leibnitz; Volkmann, autor del Manual de psicología desde el punto de vista del realismo y según el método genético; Hendewerk, autor del libro Herbart y la Biblia; Keyserling.
La escuela psicológica experimental es la que cuenta hoy con más partidarios dentro y fuera de Alemania.
Esta escuela cuenta con dos direcciones: la dirección psico-física y la dirección psico-fisiológica. Los representantes de ella, o niegan la espiritualidad del alma, o consideran insoluble este problema y lo declaran inútil para sus estudios y operaciones experimentales.
El principal representante de la escuela psico-física es Fechner. “Entiendo por psico-física –dice Fechner– una teoría exacta de las relaciones entre el alma y el cuerpo, y, en sentido más general, entre el mundo físico y el mundo psíquico.” Y sus investigaciones no se refieren más que a la fase fenomenal del mundo físico y del mundo psíquico. Fechner estableció esta ley: Para que la sensación crezca en progresión aritmética, es necesario que la excitación crezca en progresión geométrica.
El principal representante de la dirección psico-fisiológica es Wundt. El objeto general de la psicología fisiológica y, por tanto, de Wundt, su fundador, es descomponer y reducir los fenómenos psicológicos a sus elementos simples y primitivos, que deben buscarse en los hechos fisiológicos.
Las escuelas de psicología experimental han sido muy útiles; pero, exageradas, llevan al materialismo y, desde luego, lo mismo Fechner que Wundt desembocan en él.
La psicología etnográfica
En el árbol de las ciencias, la psicología tiene su lugar propio entre la biología, que le sirve de base y antecedente natural, y la historia, que viene a ser como su prolongación y coronamiento.
Así como la investigación y el conocimiento científico de los fenómenos psicológicos que se verifican en el individuo constituyen la ciencia y el objeto de la psicología ordinaria; así también, la investigación y conocimiento científico de los fenómenos psicológicos que se verifican en el hombre, como ser social, o sea, en relación con las circunstancias y condiciones de la sociedad de que es miembro, constituyen la ciencia y el objeto de la psicología etnográfica, de la psicología de las razas y pueblos, por lo cual más bien podría llamarse psicología social.
Esta psicología social debe su origen y principal desarrollo a Herbart.
Los que contribuyeron a los progresos de esta psicología son principalmente: Wastz, Lazarus y Steinthal.
a) Wastz. Nació en Gotha en 1821 y murió en 1864 en Marbourg. Publicó Antropología de los pueblos en el estado de naturaleza, que consta de seis volúmenes.
b) Lazarus, que escribió La vida del alma y colaboró en la Revista de psicología de los pueblos y de la ciencia del lenguaje.
c) Steinthal, que escribió en la misma revista que el anterior.
El panteísmo empírico o positivista. Schopenhauer
La reacción contra el panteísmo idealista apriorístico, iniciada por Herbart, fue consolidada por Schopenhauer, cuyas ideas adquirieron grande boga durante los últimos años de su vida.
Schopenhauer nació en Dantzing, en 1788, y fue hijo de un rico banquero; pasó los primeros años de su juventud en viajes y dedicado al comercio, hasta que en 1809 se entregó al estudio de la Medicina y Ciencias Naturales en la Universidad de Gotinga.
En 1816 publicó Sobre la visión y los colores. Tres años después publicó su obra capital El mundo como voluntad y representación, y en 1836, La voluntad en la naturaleza.
Pasó casi desapercibido Schopenhauer hasta que publicó una disertación sobre la libertad, que fue premiada por la Real Academia de Ciencias de Noruega.
Schopenhauer es un filósofo eminentemente pesimista, como lo prueba la afirmación de que el destino final o desideratum del hombre, la única felicidad a que puede aspirar es la extinción nirvánica de la vida, es la negación y la muerte de la voluntad y de su actividad, condición indispensable para llegar al descanso verdadero. La liberación, el reposo real, la libertad perfecta del mal, consisten en destruir y negar la voluntad de vivir.
Por desgracia, la escuela de Schopenhauer adquirió gran prestigio después de su muerte. El principal propagandista de su doctrina fue Frauenstädt. Lo fueron también Mainländer y Bahusen, que escribió Ensayos sobre la caracterología.
Sin embargo, el discípulo más distinguido, aunque más independiente, más profundo y más original de Schopenhauer fue Hartmann, cuya obra capital es La filosofía de lo inconsciente. Para Hartmann, el Inconsciente es el Ser-Todo, de donde todo procede. Es como su maestro, panteísta y profundamente pesimista.
Escuelas sincréticas en Alemania
Finalmente, las escuelas que han resultado en Alemania del choque de tantas otras como hemos enumerado, son las sincréticas.
Estas tienen tres direcciones: la subjetivo-teológica, de Schleiermacher; la aristotélica, de Trendelenburg, y la sensualista, de Czalbe.
Schleiermacher nació en Breslau, en 1768, y murió en 1834. Hijo de un pastor protestante, era de un alma religiosa e inclinada a la piedad.
Czalbe, que escribió varias obras, siendo la principal Límites y orígenes del conocimiento humano.
Trendelemburg, que refutó las ideas de Hegel.
Se creó también el neo-Kantianismo, con Liebmann, Bona-Meyer, Stadler, &c.