Filosofía en español 
Filosofía en español

Filosofía novísima en Francia, Inglaterra e Italia

José Téllez

Filosofía novísima en Francia, Inglaterra e Italia

 

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Colección Universo · Ediciones España
Tomo VII · Sistemas Filosóficos · Número 19

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Nihil obstat: Dr. Andrés de Lucas, Censor. Madrid, 24 de enero de 1945.
Imprímase: Casimiro, Obispo Auxiliar y Vicario General.

Gráficas Excelsior - Cristo, 7 - Madrid, 16 páginas + cubiertas [ 1945 ]
 



Francia

Dejando aparte la filosofía cristiana de que se hablará aparte, el movimiento filosófico novísimo en Francia se reduce al eclecticismo y al positivismo.

Royer Collard. Es el representante en Francia de la filosofía escocesa, reacción del espiritualismo racionalista contra el sensualismo de Locke. Escribió Fragmentos, donde establece, contra Condillac, la distinción real entre sensación y percepción.

Maine de Biran, que nació en 1766 y murió en 1824. Es acaso el filósofo más profundo del espiritualismo racionalista. Escribió Ensayos sobre los fundamentos de la psicología.

Víctor Cousin (1792-1867). Su gran inteligencia le colocó al frente de la escuela espiritualista racionalista. Su vida tiene tres fases: la escocesa, la ecléctico-panteísta y la cartesiana.

El sistema filosófico de Cousin es el eclecticismo, pero no el ordinario y sano, que consiste en buscar y recoger la verdad donde quiera que se halle, sino un eclecticismo, mezclado de escepticismo.

Las cuatro partes integrantes del todo que llamamos Filosofía –dice Cousin–, son: el sensualismo, que pretende explicar todas las cosas por la sensación sola; el idealismo, para el cual la inteligencia lo es todo y la sensación es nada; el escepticismo, que, criticando los fundamentos en que uno y otro estriban, pone en duda sus conclusiones, y el misticismo, que se apodera de la verdad por medio de la inspiración espontánea.

El desarrollo de la razón humana presenta dos fases distintas, que son la espontaneidad y la reflexión.

El desarrollo de la razón humana tiene por base, por materia y por objeto tres ideas fundamentales: la idea de lo finito, que es el hombre y el mundo exterior; la idea del ser infinito, o Dios, y la idea de las relaciones entre el ser finito y el infinito.

Después de estos ensayos eclécticos y racionalistas, Cousin entra de lleno en la corriente de panteísmo germánico.

Escribió: Curso de 1828 y Fragmentos filosóficos.

Cousin formó escuela. Los principales discípulos son Julio Simón, Janet y Caro, los cuales profesan un espiritualismo católico; léase El deber, de Julio Simón, y La idea de Dios y los Problemas de la moral social, de Caro. Pertenecen también a este grupo: Bonstetten, que escribió La naturaleza y las leyes de la imaginación; Vinet, autor de unos Ensayos de Filosofía moral y de moral religiosa; Secretán, que dio a luz Filosofía de la libertad, Compendio de Filosofía y Discursos laicales. De Janet es notable su obra Las causas finales.


Filosofía de Lamennais

Lamennais, el gran filósofo francés, tiene dos períodos en su vida, perfectamente definidos: el primero, en que su doctrina coincide perfectamente con la filosofía cristiana; el segundo, es el período que sigue a su ruidosa apostasía.

Lamennais, ingenio profundo, pero orgulloso y sombrío, después de su apostasía publicó, en 1840, su Bosquejo de una Filosofía, que contiene su último pensamiento filosófico.

La concepción de Lamennais contenida en el Bosquejo es una concepción esencialmente sincrética, cuyos elementos fundamentales y primarios son el panteísmo y el Cristianismo, pero modificados y combinados con otros elementos secundarios, como el neoplatonismo y el tradicionalismo.

Si Lamennais se hubiera sabido sobreponer a su orgullo, hubiese sido acaso el gran filósofo cristiano del siglo XIX. En su obra se ve una lucha llena de dolor entre su alma eminentemente cristiana, y el orgullo a donde le precipitó su poderosa inteligencia, no dominada. Este magnífico abate francés inspira simultáneamente gran simpatía y gran pena.


Filosofía positiva

El fundador de esta escuela es Augusto Compte. En su Sistema de Filosofía positiva y en su Sistema de política positiva, Compte expone con mucha extensión su teoría.

Las conclusiones principales del positivismo de Compte son:

a) La metafísica, como ciencia de las causas primeras y como investigación de lo absoluto, no existe ni puede existir; es una ciencia quimérica.

b) Observar, analizar y clasificar los hechos particulares: reconocer y fijar por inducción las leyes que presiden y determinan la existencia de los fenómenos sensibles, negando y excluyendo toda intervención de las nociones abstractas e ideas metafísicas, he aquí la función propia y el método único para llegar al conocimiento de la realidad. La verdadera filosofía excluye de su seno todo ser teológico, toda realidad metafísica.

La ciencia positiva (el positivismo) es la ciencia cuyo objeto es investigar y conocer hechos, fenómenos, leyes y verdades relativas, por el camino exclusivo de la experiencia y de la inducción.

En conformidad con todo esto, afirma también Compte:

Que la diferencia entre los animales y el hombre es solamente diferencia accidental y de grados; que los conceptos de derecho y de causa son dos nociones o ideas, de las cuales la primera es inmoral y la segunda sofística.

En su Sistema de política positiva admite una religión de la humanidad y de un solo gran ser (panteísmo), cuyos órganos son los hombres. La moral para Compte, lo mismo que para todos los materialistas y positivistas, no es más que parte de la sociología, así como la psicología no es más que una rama de la zoología.


Movimiento positivista. Littré

La tesis materialista está contenida en las teorías de Augusto Compte; pero cuidaron de desarrollarla y difundirla sus discípulos, el médico Robin y sobre todo Littré.

Para Littré y para la ciencia positivista no hay más que materia y propiedades de la materia; la idea de un ser teológico es una hipótesis, inútil; la libertad de los actos humanos es una ilusión. Littré renegó de estas ideas antes de morir, convirtiéndose a la fe católica.

A los nombres de Robin y de Littré pueden añadirse el de Wironsofs, colaborador de Littré en la revista Filosofía positiva, y el de Blignieres, autor de una Exposición abreviada y popular de la Filosofía y de la religión positivas.

Este movimiento positivista francés tuvo resonancia en Inglaterra e Italia, como se verá.


Materialismo

De todos estos movimientos filosóficos anticristianos de que se ha hablado era inevitable que surgiera ese torrente moderno, sorprendente y universal, de grosero materialismo, por tantos escritores difundido. Ahí está Broussais, que, en su libro De la irritación y de la locura, enseña que el alma humana no es más que un producto de organización de la materia y que el pensamiento no es más que una secreción del cerebro; ahí está Cabannis, que afirma textualmente “que no hay alma y que el entendimiento no es más que un efecto del cerebro”, y añade que el cerebro hace orgánicamente la secreción del pensamiento.

Toda la filosofía materialista se reduce a esta groserísima afirmación: Todo cuanto existe es materia o movimiento de la materia.

No vale la pena de poner la lista, ni siquiera la más importante, de los escritores materialistas; y sólo nombramos, por fidelidad científica, a Büchner, el heraldo más ruidoso del materialismo contemporáneo, con sus libros Fuerza y materia, Naturaleza y espíritu y El hombre según la ciencia.

Del materialismo se salta inevitablemente al fatalismo. Ahí está Conta, profesor de la Universidad de Jassy, con su obra Teoría del fatalismo, y Lowenthal, con su obra Sistema e historia del naturalismo.


Escuela humanitaria

Es escuela humanitaria el conjunto de teorías y direcciones que tienen por principal objeto modificar profundamente, ora las instituciones fundamentales en que ha descansado hasta ahora la sociedad humana, ora las ideas y sentimientos anteriores acerca de la naturaleza propia de lo que llamamos humanidad o género humano, y acerca de sus destinos presentes y futuros. Los principales representantes de esta escuela pertenecen a Francia; y tiene dos direcciones: escuela humanitario-socialista y escuela humanitario-filosófica.

De la escuela humanitario-socialista, los principales representantes son Saint-Simon y Carlos Fourier, y también Roberto Owen, aunque por nacimiento es inglés.

Saint-Simon es descendiente de una de las familias más ilustres de Francia. El conde de Saint-Simon, lleno de ambiciones nobles, fue a América a pelear a las órdenes de Washington. Volvió a Europa, entregándose a una vida de disipación y movimiento; sin embargo, publicó pronto una obra, Cartas de un habitante de Ginebra a sus contemporáneos, en la cual aparecen ya en forma rudimentaria sus teorías socialistas.

En obras posteriores, pero principalmente en la que lleva por título Nuevo Cristianismo, Saint-Simon expresó las ideas principales que sirvieron de base y norma a su escuela. Se propone la reforma del Cristianismo sobre estas bases: 1.º, afirmando y propagando el principio de la fraternidad humana, contenida en el precepto de Jesucristo amaos los unos a los otros, principio que constituye lo único que hay de esencial en el Cristianismo; 2.º, la organización de la sociedad con sujeción a ese principio de universal fraternidad, o, lo que es lo mismo, la aplicación de ese principio al organismo social, en términos hábiles para producir el mejoramiento rápido, el bienestar de las clases más numerosas y más pobres.

Sobre estas bases debe hacerse la organización social, de suerte que A cada uno según su capacidad y a cada capacidad según sus obras.

El culto de la nueva religión debe poner término a la lucha entre el entendimiento y los sentidos, entre la materia y el espíritu, reconociendo la legitimidad y santidad de la materia y de los sentidos, la rehabilitación de las pasiones. Saint-Simon dejó como velado y envuelto en sombras este principio; pero sus discípulos se encargaron de sacarlo a la luz del día y reducir a la práctica sus naturales consecuencias, proclamando la emancipación de la mujer, alguno de ellos la promiscuidad, y escandalizando a París con las famosas fiestas de la calle de Montigny y durante el invierno de 1832.

Saint-Simon tuvo muchos discípulos, como Leroux, Reynaud, Enfantín, Barad, Chevalier, Talabot, &c.

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Fourier. En 1808 dio Fourier a la imprenta su Teoría de los cuatro movimientos, que contiene las líneas generales de su sistema social, sistema que desarrolló más tarde en su Tratado de la asociación doméstica.

El principio generador del sistema de Fourier se halla contenido en la siguiente fórmula: El deber viene de los hombres; la atracción viene de Dios. Es decir, lo que llamamos deberes y obligaciones, que limitan y comprimen la libertad y la satisfacción de todos los deseos y aspiraciones, trae su origen de la voluntad, de las condiciones accidentales y de las circunstancias externas. Por el contrario, la atracción, es decir, la impulsión de las pasiones viene de Dios, es divina y santa.

Quiere que la Sociedad se organice en grupos compuestos de siete o nueve personas, con series de 24 a 32 grupos, y falanges de ochocientas personas con sus falansterios o residencias de las falanges, con sus doce pasiones armónicas y sus trece jefes escalonados, desde el unarca o jefe de una falange hasta el omniarca, que es como el jefe de la humanidad, el emperador del globo que habitamos.

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La escuela humanitario-filosófica, aunque coincide en el fondo con la humanitario-socialista, merece atención especial, porque sus miembros conceden más importancia que los anteriores a la parte teórica o filosofía.

Los principales representantes son Pedro Leroux y Juan Reynaud.

a) Leroux. Nació este escritor en 1798, y desde 1824 fue el principal redactor de El Globo, publicación que en 1831 se convirtió en órgano de la escuela sansimoniana, escuela que Leroux abandonó cuando se proclamó en ella la emancipación de la mujer. En 1838 se asoció con Reynaud para fundar Nueva enciclopedia, destinada a reemplazar a la Enciclopedia de Diderot. Fue también Leroux colaborador de la Revista de los dos mundos, y en 1841 se asoció con Viardot y Jorge Sand para fundar y dirigir la Revista Independiente. Dos años después fundó la Revista Social.

Escribió varias obras: Refutación del eclectismo y De la humanidad, de su principio y de su porvenir.

Su doctrina viene a resumirse:

1.º La perfectibilidad humana, la realización de la ley del progreso, constituye el objeto de la Filosofía y de la Religión, las cuales son, por lo mismo, idénticas en su fondo y esencia.

2.º El fondo metafísico de todas las religiones es verdadero en sí mismo.

3.º El fondo metafísico de todas las religiones es la doctrina de la Trinidad.

En los libros de Leroux suena mucho el nombre de Dios; pero el dios de Leroux no es sino el infinito matemático, una idea abstracta y vacía.

Admite Leroux, aunque con restricciones que las anulan en parte, la familia y la propiedad; y, como Saint-Simon, buscó en el Cristianismo y en la Biblia, tipos y pruebas de sus teorías.

4.º Reynaud (Juan Ernesto, 18-6-1863) marcha por caminos bastante parecidos a los de su colaborador Leroux. Su obra principal es Tierra y Cielo; establece en ella que la ley fundamental y universal para el hombre y para la ciencia es la ley del progreso indefinido o perfectibilidad indefinida. Y añade que, para que sea cumplida esta ley, hay que alejarse tanto del materialismo como del catolicismo. La tierra es para nuestra alma un lugar de expiación y regeneración, y la vida presente del hombre, precedida de otras vidas anteriores y seguida de otras innumerables, no es más que un anillo de la cadena infinita que representa las múltiples transformaciones del alma.

Proudhon. Sus teorías son parecidas a las de las escuelas anteriores. Es un terrible enemigo de Dios y un blasfemo. Escribió Sistema de las contradicciones económicas. Goza de gran popularidad por la franqueza con que se expresa. La obra de Proudhon representa en la Filosofía la evolución última del racionalismo positivista y materialista en la esfera de la ciencia, y sobre todo en la esfera de la moral y de la sociología. La moral de Proudhon es la moral independente. Escribió también La justicia en la Revolución y en la Iglesia, donde dice que la libertad humana es la esencia de la moralidad.

La teoría social de Proudhon, que es lo principal de su doctrina, establece como base y como principio la justicia, y como resultado la igualdad.

Proudhon se declara anarquista; defiende la ausencia de toda soberanía. Pregona que la propiedad es un robo. Es un declamador formidable contra la organización social en su libro Filosofía de la miseria.

Hubo también en Francia una filosofía crítica, cuyo representante principal es el célebre Renan, que escribió su magnífica y falsa Vida de Jesús. Pertenecieron también a esta escuela Taine y Vacherot.


Filosofía novísima en Inglaterra

Stuart Mill. Paralelamente al positivismo francés, y más o menos influida por las doctrinas de Augusto Compte, surgió en Inglaterra otra escuela positivista moderada. Su principal representante es Stuart Mill. Escribió Análisis de los fenómenos del espíritu humano. Para Stuart Mill nada existe más que la sensación, de manera que la persona humana no es más que una serie de sensaciones.

Después de Stuart Mill, y ya en el siglo XIX, la Filosofía en Inglaterra alcanza tres direcciones principales: la dirección metafísica, el darwinismo y la escuela psicológica.

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Ningún país de Europa puede presentar tantos títulos para decir que tiene una Filosofía nacional. Desde Bacón domina en Inglaterra el elemento positivo y práctico. Pero, aun antes, en los filósofos ingleses más sutiles y especulativos, como Duns Escoto y Ockam, puede encontrarse mucho de este elemento. De manera que en la misma escuela metafísica es preciso tener en cuenta este carácter especial.

Los principales representantes de la escuela metafísica son Ferrier, Lewes y Clifford.

Ferrier escribió Instituciones de metafísica; Lewes, Problemas de la vida y del espíritu; Clifford, Lecturas y Ensayos.

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El Darwinismo es la otra tendencia. Darwinismo es la escuela de Darwin.

Darwin tuvo precursores; Cuatrefages había escrito una obra, Los precursores de Darwin. Efectivamente, lo fue Lamarck en su Filosofía Zoológica, donde desenvuelve la teoría de la adaptación al medio.

Medio siglo después de Lamarck (1859) Carlos Darwin publicó su famoso libro El origen de las especies, donde desarrolla con mayor abundancia de datos que Lamarck la famosa teoría de la selección, que dio origen al darwinismo. Desde Lamarck a Darwin se verificó la transición por el intermedio de numerosos naturalistas, que iban perfeccionando la teoría. Entre ellos, los franceses Geoffroy, Saint-Hilaire, Bori Saint Vicent, Naudin y otros; los alemanes Oken, en Filosofía de la naturaleza; Carus, autor del Sistema de morfología animal, y Schaafhausen, con su libro Fijeza y transmutación de las especies. En la misma Inglaterra, Powell y Wallace, y antes el mismo abuelo de Darwin, Erasmo Darwin, que había escrito Zoonomía. También Malthus puede llamarse precursor del darwinismo.

La doctrina darwinista puede resumirse así:

La experiencia y la observación enseñan que el número de gérmenes o individuos capaces de ser producidos en una especie es muy superior al número de individuos que de hecho reciben y conservan la vida. Sucumben, pues, muchísimos individuos de cada especie, y sucumben porque se ven precisados a luchar desde su nacimiento contra mil obstáculos que se atraviesan en su camino, contra mil circunstancias exteriores y mil influencias dañinas de temperatura, clima, &c., y, sobre todo, contra otros organismos, ya de especies diferentes, ya de la misma especie, que, o los persiguen y acometen para devorarlos, o les disputan el alimento y los medios de subsistencia. En virtud de esta lucha por la existencia o concurrencia vital, los individuos más fuertes y robustos son los únicos que conservan y desarrollan la vida, mientras que los más débiles e inferiores sucumben, resultando de aquí que la conservación, progreso y perfección de la especie se verifican mediante una selección natural y espontánea de la naturaleza misma.

Esta selección natural, aunque es la causa principal, no es la única transformación de una especie en otra, sino que lleva consigo, como auxiliares y factores secundarios, la adaptación o facultad de los animales para adaptarse y acomodarse al medio ambiente y demás condiciones externas; la herencia, o facultad de transmitir por generación las cualidades o perfecciones personales; la selección sexual, la correlación del crecimiento, la caracterización permanente, con otras leyes menos importantes. Todas estas causas, obrando simultáneamente, llegan a producir nuevas especies.

Por tanto, toda la escala zoológica de especies, géneros, familias, &c., no son más que una serie de perfeccionamientos insensibles e infinitesimales, que se acumulan y desenvuelven en millares de años; de manera que toda la escala zoológica es efecto de uno o pocos protoplasmas primitivos, de una célula primordial, que se desarrolla y transforma en toda clase de animales...

Esta es la teoría expuesta por Darwin en su primera obra formal, sin que en ella llegara a tocar ninguna tesis que afecte al dogma cristiano; sólo más tarde, y empujado por su discípulo Haeckel, proclamó que el hombre es una transformación del mono, publicando su obra Origen del hombre, y poco después su Descendencia del hombre y la selección sexual. El objeto de esta obra es probar que el progenitor del hombre es el mono; y que no sólo lo orgánico procede del mono, sino también cuanto hay en él en los órdenes intelectual, moral y religioso.

No podemos, en estos breves apuntes, refutar la teoría de Darwin.

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Darwin creó escuela, el darwinismo. En ella hay dos tendencias, la radical y la moderada. A la radical pertenecen Burmeister, Jager, Cotta, y sobre todo Haeckel, creador de la tendencia radical. A la moderada pertenecen Blucke, con su Historia de la civilización de Inglaterra; Draper, con su Historia del desarrollo intelectual de Europa; Bagehot, con sus Leyes científicas del desarrollo de las naciones en sus relaciones con los principios de la selección natural y de la herencia, &c.

Las obras principales de Haeckel son: Morfología general, Historia natural de la creación y Antropogenia.

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La escuela psicológica tiene como representantes principales en Inglaterra a James Mill, Stuart Mill, Bain, Lewes y Herbet Spencer. El más caracterizado es este último.

Herbert Spencer es uno de los escritores más fecundos y originales de Inglaterra contemporánea. Spencer se mueve en la esfera del positivismo, no obstante su tendencia psicológica. El punto central de la concepción filosófica de Spencer es la ley de la evolución o progreso, según que entraña la transición insensible infinitesimal, de lo simple y homogéneo a lo compuesto y heterogéneo. Escribió Principios de psicología. Spencer puede ser llamado el metafísico del positivismo.


Filosofía novísima en Italia

También en Italia tuvo lugar en esta época un movimiento filosófico fuera de la órbita del catolicismo. Del movimiento cristiano se hablará en conjunto en otro lugar.

Este movimiento se manifiesta en tres escuelas, que son la crítico-positiva, la hegeliana y la espiritualista.

La crítico-positivista condena la metafísica, pone en duda el valor de la razón pura y la legitimidad de sus conclusiones, predica la necesidad de atenerse exclusivamente al método experimental y niega hasta la posibilidad de conocer las sustancias y las causas, y encerrando la ciencia dentro de la órbita de lo fenoménico y subjetivo. Es la característica general de la misma escuela en todos los países.

En el orden religioso y político rechaza generalmente todo elemento tradicional, toda armonía entre la razón y la fe, todo valor de la religión positiva.

Pertenecen a esta escuela:

a) Ferray (José), que escribió Ensayo sobre el principio y los límites de la Filosofía de la Historia; Filosofía de la revolución y Lecciones sobre los escritores políticos de Italia.

b) Franchi (Antonio). Para este autor, Dios, el alma, la vida futura, con todos los objetos trascendentes, espirituales y divinos carecen de valor. Sólo los fenómenos constituyen el objeto de la ciencia.

c) Mazzarella, que escribió Crítica de la ciencia, donde, aunque rechaza el catolicismo admite el cristianismo.

d) Ardigó; Villari, que escribió Ensayos de historia, de crítica y de política; Tommasi, que escribió Instituciones fisiológicas; Lambruschini, que escribió Filosofía positiva examinada según los principios de la pedagogía.

e) Trezza, que escribió Confesiones de un escéptico; Siciliani, profesor de sociología en la Universidad de Bolonia, que escribió Restauración de la Filosofía positiva en Italia y Prolegómenos a la psicología moderna.

La escuela espiritualista, o idealista, en oposición a la critico-positivista, cuenta con partidarios de merecido renombre, entre los cuales corresponde el primer lugar a Mamiami, fuera de la órbita del catolicismo.

Mamiani escribió Renacimiento católico, Confesiones de un metafísico, De la renovación de la antigua filosofía en Italia, Discurso sobre la antología y el método, Diálogos de la ciencia primera y otras.

Al lado de Mamiani puede figurar Luis Ferri, que escribió Psicología de Pedro Pomponazzi.

Son también de esta escuela Bonatelli, Cantoni, Bertinavia, Paoli, &c.

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El hegelianismo en Italia tenía una publicación que se titula Diario napolitano de Filosofía y Letras, Ciencias Morales y Políticas, que dirigía Francisco Florentino.

Van a la cabeza del hegelianismo en Italia Spaventa y Vera.

Spaventa escribió Introducción al curso de filosofía; Vera escribió Introducción a la Filosofía de Hegel.

También son hegelianos los hermanos Delzio; Settembrini, en sus Lecciones de literatura italiana, y Fiorentino, en su Ensayo sobre la Filosofía griega.

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Pondremos una nota final sobre la filosofía novísima en las demás naciones.

El movimiento racionalista anticatólico tiene también representantes en las demás naciones.

En Bélgica, Tiberghien, que escribió Introducción a la metafísica; Arhes, Quetelet y Laurent.

En Holanda, Rooda, Scholten, Hemsterhuys, Wyttembach, Opzoomer y Hensder.

En Dinamarca, Kierkegaad, Nielsen y Brochner.

En Suecia, Boethio, Hoyer y principalmente Bostroim.

En Hungría no hay filósofos notables de estas tendencias, de las que era la principal la hegeliana.

En Polonia, Ochorowicz y Suiadecki, que es autor de Filosofía del entendimiento humano.

En Rusia, Kireiewski, Pagodine, Pisiareff, Lessewitsch y Troicki.

En los Estados Unidos, la filosofía llama poco la atención. Sin embargo, se manifiestan allí varias direcciones filosóficas. Hay partidarios de Schopenhauer y de Hartmann; los hay hegelianos, que tienen en San Luis un órgano publicitario; hay neokantianos, como James; hay partidarios del teísmo ecléctico, como Bowen, y hay partidarios de la escuela escocesa, como Noah Porter.