José Téllez
Cuarto período de la escolástica
Filósofos árabes y judíos
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Colección Universo · Ediciones España
Tomo VII · Sistemas Filosóficos · Número 13
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Nihil obstat: Dr. Andrés de Lucas, Censor. Madrid, 3 de febrero de 1945.
Imprímase: Casimiro, Obispo Auxiliar y Vicario General.
Gráficas Excelsior - Cristo, 7 - Madrid, 16 páginas + cubiertas [ 1945 ]
El cuarto período de la Filosofía Escolástica es el período de decadencia. Contribuyeron a la decadencia de la Escolástica varias causas:
a) Las tendencias crítico-escépticas de Escoto y más todavía su tendencia formalista y sutilizadora.
b) La confusión introducida en las ciencias por los métodos cabalísticos y las excentricidades de lenguaje que introdujo y difundió Raimundo Lulio.
c) Las opiniones atrevidas y las tendencias innovadoras de Durando.
d) La influencia excesiva de la filosofía de los árabes y principalmente de Averroes.
e) Las luchas eclesiásticas y las rivalidades de escuela.
ZG HF2 § 76
Guillermo Ockam
Nació en el último tercio del siglo XIII. Perteneció a la Orden de San Francisco, donde tuvo por maestro a Escoto, cuyas tendencias escépticas afirmó y difundió en gran manera. Innovador de vida inquieta y azarosa. Condenado por su Orden como partidario de las teorías de Miguel de Cesena sobre la pobreza voluntaria; enemigo acérrimo de la potestad pontificia, y apologista decidido y exagerado de la potestad real; anatematizado por la Iglesia y mirado con aversión por las Universidades, Ockam buscó la protección de Felipe el Hermoso y de Luis de Baviera. Sus partidarios le dieron el nombre de doctor invincibilis, a causa de su ingenio fecundo en sutilezas para atacar a sus adversarios y defender sus propias ideas.
Fue un renovador del nominalismo de Roscelino. Sostiene que Dios puede dispensar en todos los preceptos de la ley natural, incluso en el odio a Dios. Dice que la razón es impotente para probar la existencia de la libertad humana. Ockam tropieza con dificultades para probar la existencia de Dios y sigue acumulando dudas sobre todas las cuestiones. En los escritos de Ockam se encuentran las semillas del cesarismo del Estado y de sus vejaciones a la Iglesia. Sus tendencias filosóficas son una rebelión contra la Escolástica.
ZG HF2 § 78
Escuela realista. Roberto Halkot
Contra las exageraciones nominalistas de Ockam despuntó la escuela realista, entre cuyos seguidores de esta época figuran:
a) Tomás Bradwardin, natural del condado de Chester, arzobispo de Cantorbery, donde murió en 1349, dejando una fama merecida de filósofo y de teólogo.
Su principal obra lleva por título De causa Dei contra Pelagium et de virtute causarum, donde expone y sigue el pensamiento de Santo Tomás.
b) Walter, compatriota y contemporáneo de Ockam, a quien combatió.
c) Roberto Holkot, de la Orden de Santo Domingo, que falleció en 1349, después de haber enseñado Teología en la Universidad de Oxford. Defendió el realismo y la doctrina tomista, de la cual, sin embargo, se separó en algunos puntos de menor importancia. Lo más notable de este filósofo es haber sido precursor de Hume, pues afirma que no es posible al hombre conocer con certeza, sino sólo de una manera probable, que una sustancia o cosa finita es causa eficiente de otras.
El concepto de la libertad y el serio análisis que el escritor dominico hace de ella son acaso los más filosóficos y completos que se hallan en la historia de la Escolástica.
Holkot fue uno de los hombres más ilustres de su tiempo y el primer bibliófilo de su siglo.
ZG HF2 § 79
Escuela occamista
Los esfuerzos de la escuela realista fueron impotentes para impedir el desarrollo de la escuela de Occam, siendo sus principales representantes:
a) Ricardo Suisset, físico y matemático a la vez que filósofo. Autor del Arte cabalística, que contribuyó a la decadencia de la Escolástica, y sobre todo la obra ridícula De minimo et máximo.
b) Juan Buridán, rector de la Universidad de Paris, famoso por ser inventor –se dice– del argumento del asno, para probar que la voluntad libre colocada entre bienes iguales no puede elegir ninguno. Comentó parte de las obras de Aristóteles.
c) Alberto de Sajonia y Gregorio de Rimini, general de los Agustinos.
d) Gabriel Biel, que es el más notable de los occamistas, natural de Espira, profesor de Filosofía y Teología en Tubinga, a cuya fundación contribuyó eficazmente con sus doctrinas y sus recursos. Biel sembró en esta Universidad las semillas que habían de dar posteriormente semillas de heterodoxia. Discípulo de Biel fue Lutero. Sigue religiosamente a Ockam, menos en el problema acerca de la pluralidad de las almas, en el cual sigue a Santo Tomás.
ZG HF2 § 80
Escuela dogmatico-realista. Pedro de Ailly
Frente a la escuela occamista, otros filósofos se encargaron de conservar y continuar la tradición dogmático realista de los grandes escolásticos del siglo XIII. Los principales representantes de esta dirección son:
Pedro de Ailly, que nació en Compiegne, en 1350; estudió en el Colegio de Navarra, en París, y fue después profesor en esta Universidad. Sus lecciones públicas fueron muy concurridas, y ellas y sus brillantes sermones le acarrearon el nombre de Aquila doctorum Franciae. Fue obispo de Puy y de Cambrai y creado Cardenal el año 1111. Tomo parte en la Asamblea de Pisa y en el Concilio de Constanza
Escribió comentarios sobre las Sentencias de Pedro Lombardo. Fue gran adversario de Ockam. Reconoció el sentido íntimo como fuente y base de conocimiento y certeza, respecto de los fenómenos internos.
Ailly fue uno de los primeros filósofos y teólogos de su siglo, y poseyó, además, grandes conocimientos en las ciencias físicas y naturales, de suerte que él y Alberto Magno fueron los precursores de Colón en el terreno de las ciencias.
ZG HF2 § 81
Domingo de Flandria
La escuela de Escoto y la nominalista de Ockam tuvieron un impugnador acérrimo y entendido en Domingo de Flandria, que floreció en el último tercio del siglo XV. Escribió éste excelentes comentarios sobre Aristóteles. Restablece Flandria en el campo de la ciencia filosófica la serenidad de doctrina y la sencillez de lenguaje de la escuela tomista, contra los alambicamientos y verborrea de las escuelas escotista y occamista. Su doctrina es casi la misma de Santo Tomás y de Alberto Magno.
ZG HF2 § 82
Raimundo Sabunde
Nació en Barcelona, a principios del siglo XV. De su vida sólo consta que fue médico y que por los años de 1436 enseñó Filosofía y Teología en Tolosa de Francia.
Su obra principal y más conocida es la anotada y publicada en Barcelona el año 1616 con el título de Diálogos de la naturaleza del hombre, de su principio y de su fin. Esta obra es una teología natural etno-cristiana, La existencia, naturaleza y atributos de Dios, según que puedan ser conocidos y demostrados por la razón natural, tomando como puntos de partida y términos de comparación la naturaleza externa y el alma humana, constituyen la trama principal y el contenido esencial del libro.
El filósofo español, después de probar a su manera, y sin acudir a la Biblia, la naturaleza, atributos y hasta la trinidad de las personas de Dios, prueba también la existencia del pecado original, el modo como se propaga y sus resultados en la naturaleza; prueba la necesidad y conveniencia del juicio universal y de la resurrección; discurre con razones naturales acerca de la Encarnación y Redención, de la gracia y de los sacramentos, y establece como base de la moral el amor perfecto que el hombre debe a Dios, deduciendo de los atributos divinos la naturaleza de varias obligaciones y de los deberes más importantes del hombre para con Dios en el orden moral.
Fue precursor de Kant en el empleo de la demostración moral, que se verá después.
ZG HF2 § 83
Escuela mística
Como sucede siempre que la filosofía se divide en escuelas opuestas y degenera en sutilezas y cavilaciones más o menos estériles, al lado de las luchas entre tomistas y escotistas, y sobre todo en presencia de las doctrinas escéptico-nominalistas y de la tendencia formalista y sutilizadora de la escuela occamista, aparecieron algunos espíritus que, o arrojaron en brazos del misticismo o dieron una dirección mística a sus especulaciones y trabajos científicos. Pertenecen a la primera clase:
a) Eckart, maestro dominico alemán, que fue provincial de la Orden en Sajonia. Su misticismo exagerado le arrastró a sentar proposiciones peligrosas y erróneas, que fueron condenadas por la Santa Sede, si bien el autor se sometió a la Iglesia. Los errores principales de Eckart fueron el quietismo y el panteísmo.
b) Juan Tauler, también dominico alemán, que supo evitar el quietismo y el panteísmo, aunque tiene expresiones bastante dudosas. El carácter distintivo de Tauler es la preferencia exclusiva que concede a la ciencia mística y principalmente al conocimiento de Dios y de las cosas divinas adquirido por medios ascéticos y místicos. Para él la única ciencia es la que se aprende en la pasión de Cristo y en las escuelas de París.
Como casi todos los místicos cristianos, el místico dominico reconoce como manifestación suprema de la razón humana en la vida presente la contemplación intuitiva y caliginosa a la vez, la intuición silenciosa, de la cual sólo puede formarse idea aproximada leyendo su descripción en los escritos de Taulero. La concepción de Taulero o Tauler es de las más notables por la elevación y profundidad de algunos de sus pensamientos, entre los cuales se distingue la reducción de la multiplicidad de las cosas a la unidad y simplicidad de la esencia divina, no por identidad o involución sustancial, como afirma el panteísmo, sino porque Dios, principio eficiente y ejemplar de todas las cosas, es a la vez el último término de la simplicidad y de la unidad, y, por consiguiente, toda multiplicidad se reduce a su unidad y se une en su esencia simplicísima. Falleció en 1361.
c) Enrique Susón, cuyo misticismo es tan ortodoxo como el de Tauler, pero acaso es más filosófico y elevado. Después de afirmar que la verdadera y más sublime filosofía consiste en conocer a Jesús crucificado, Susón añade que para llegar al conocimiento más perfecto y sublime de Dios no bastan las fuerzas del hombre, siquiera posea un entendimiento tan poderoso como lo poseyeron Platón y Aristóteles, sino que se necesita que Dios comunique nuevas fuerzas al hombre.
d) También siguieron la dirección mística de Tauler y de Susón Juan Ruibrok, Tomás de Kempis y Nicolás Clemengis, rector de la Universidad de París.
ZG HF2 § 84
Juan Gersón
Nicolás Clemengis, Juan Gersón y Nicolás de Cusa, pertenecen a la segunda dirección de la escuela mística indicada arriba.
Juan Gersón, canciller de la Universidad de París, fue uno de los hombres más notables de su siglo, tanto por su doctrina y escritos cuanto por sus trabajos en favor de la Iglesia. En el Concilio de Constanza, y antes de celebrarse éste empleó su saber y su celo en la extirpación del gran cisma, y falleció con fama de santidad en 1420
La mayor parte de sus obras son exegéticas o morales o místico-ascéticas. Su doctrina es una protesta práctica contra la doble tendencia sutilizadora y escéptica de la escuela nominalista, que a la sazón preponderaba. Contra la primera, Gersón enseña y proclama la necesidad de la devoción y de la piedad para que la Filosofía y la Teología sean verdaderamente útiles y capaces de facilitar al espíritu la inteligencia de las cosas superiores. Y si esto se verifica en toda clase de conocimientos, con mayor razón tiene lugar cuando se trata del conocimiento de Dios.
ZG HF2 § 85
Nicolás de Cusa
Nicolás de Cusa (Cusanus), nació en 1401 y murió en 1464, después de haber sido deán de Coblenza, obispo de Brixen y Cardenal. A ejemplo de Gersón, trabajó con gran celo, de palabra y por escrito, en la reforma del clero y del pueblo, y fue uno de los Padres que más se distinguieron en el Concilio de Basilea. Entre los medios que empleó para la reforma del clero y poner coto a su ignorancia, fue mandar que se enseñaran las obras de Santo Tomás relativas a los artículos de la fe y a los sacramentos.
Aunque Cusa coincide con Santo Tomás en su doctrina, sin embargo, tiene puntos de vista originales que le hacen llamar el precursor de la Filosofía del Renacimiento. La concepción de Cusa es una vasta síntesis en la que entran elementos antiguos y elementos modernos, elementos filosóficos y elementos teológicos, elementos místicos y elementos físicos y matemáticos. Al leer sus tratados De Venatione sapientiae, De conjecturis, y principalmente el De docta ignorantia, se ve que en el fondo de la doctrina de Cusa se agitan y chocan unas con otras ideas aeropagíticas, de Santo Tomás, de los místicos alemanes; ideas físicas y matemáticas, ideas originales, tendencias lulianas y reminiscencias platónicas.
El Cardenal de Cusa escribió también importantes obras de astronomía, de física y de matemáticas.
ZG HF2 § 86
Alfonso de Madrigal. Juan de Torquemada
Contemporáneos de Gersón y de Cusa, y no menos dignos de loa que ellos, son los españoles Juan de Torquemada y Alfonso de Madrigal.
Torquemada fue religioso dominico y Cardenal. Alfonso de Madrigal, llamado también el Tostado y el Abulense, porque fue obispo de Ávila, en cuya catedral se ve hoy su sepulcro.
Torquemada sigue fielmente las doctrinas de Santo Tomás, lo mismo en Teología que en Filosofía. Otro tanto, generalmente, debe decirse del Abulense.
El Tostado escribió gran número de obras; mas, propiamente filosóficas, muy pocas, entre ellas, el tratado De statu animae post mortem.
Es notable la lucha entre estos dos grandes españoles del siglo XV en el terreno doctrinal. En muchas doctrinas se combatieron con gran vigor el obispo de Ávila y el cardenal dominico; mas, principalmente, en lo que se refiere a la autoridad del Soberano Pontífice. Mientras que el Cardenal afirmaba y defendía la potestad suprema del Papa en la Iglesia universal, su infalibilidad dogmática y la superioridad del Papa sobre el Concilio general, el Abulense se expresaba en esta materia como podría hacerlo el galicano más exagerado. No se contenta con sujetar y subordinar la autoridad del Papa a la autoridad del Concilio, sino que afirma terminantemente que el Papa puede errar en la fe, y añade, en consecuencia, que, aunque el Papa condene alguna proposición como herética o declare que algún autor sintió heréticamente, no es necesario que esto sea verdad, siendo muy posible que el Papa incurra en error al decir esto.
Todavía es más extraña, si cabe, la preferencia que concede a los dichos o sentencias de los varones doctos sobre la autoridad o decisión del Papa, cuando se trata de fijar o determinar la verdad, aun en las cosas pertenecientes a las Sagradas Escrituras.
Todo esto no anda muy lejos del libre examen del luteranismo. Ello explica la resistencia que opuso la Universidad de Alcalá cuando el Gobierno, inspirado por el jansenismo francés, quiso que, en lugar de las obras de Santo Tomás y de otros escolásticos, se explicara la Teología por las del Abulense y las de Alonso de Cartagena.
Aunque esto es más bien problema teológico que filosófico, se ha querido traer aquí por tratarse de sabios españoles tan famosos y tan discutidos desde tantos puntos de vista
ZG HF2 § 87
Conclusión de la filosofía escolástica
No se trata aquí de la muerte o desaparición de la Escolástica, pues no tardaremos en verla reaparecer con grandísima pujanza, principalmente en España.
En su fondo y en su esencia, la filosofía escolástica no puede desaparecer; durará tanto como el mundo, porque ella expresa científicamente la doctrina cristiana por la pluma de sus más egregios representantes.
Cuando, al llegar al último tercio del siglo XV, hablamos de conclusión de la Filosofía Escolástica, se quiere significar que en aquella época concluyó el reinado casi exclusivo, general y público, de la Filosofía Escolástica en las escuelas y Universidades. Ya había sufrido un eclipse en los siglos XIV y XV por los atrevimientos de Ockam, que preparó el camino al protestantismo.
La reacción filosófica y religiosa que se produjo en el siglo XVI arrancó de la Summa Theologica, de Santo Tomás, príncipe de los escolásticos
ZG HF2 § 88
Filosofía de los árabes
En los primeros tiempos de la aparición de la religión mahometana, no hubo manifestación ninguna filosófica entre los seguidores del Islam.
Un siglo después de Mahoma aparecen ya en el seno del Islamismo las sectas de los Kadritas y la de los Djabaritas, las cuales profesaban opiniones opuestas en muchos puntos, principalmente en la doctrina acerca de la libertad, afirmando los primeros que el hombre tiene libre albedrío, y negando los segundos al hombre toda libertad, siendo partidarios del fatalismo. Luego apareció la secta de los Motasales, que se apartaban en muchos puntos del Corán.
La necesidad de defender unos y otros sus opuestas doctrinas obligó a estas sectas a buscar armas en la dialéctica y a cultivar la Filosofía.
Contribuyeron a excitar el afán filosófico de los mahometanos las obras de San Juan Damasceno, que escribía en Oriente a la mitad del siglo VIII, y les nestorianos, que se difundieron por el Asia Menor, Asiria y Persia.
Y así, el primer movimiento filosófico entre los árabes fue debido, en primer término, a su contacto con los cristianos de la Iglesia oriental, principalmente con los nestorianos.
El filósofo preferido por los árabes fue Aristóteles. Andando el tiempo, conocieron también los árabes a Platón, del cual se apropiaron algunas ideas, principalmente Averroes.
ZG HF2 § 89
Direcciones principales de la filosofía entre los árabes
Durante los siglos XII y XIII, en que había llegado a su apogeo la filosofía árabe, solían dividir los musulmanes la Historia de la Filosofía en dos grandes épocas. La primera, la de los filósofos antiguos, es decir, los filósofos griegos, y segunda la de los filósofos modernos, o sea los filósofos musulmanes. Cada una de estas épocas se divide en dos periodos. De suerte que los periodos de la Historia de la Filosofía, para los árabes, son: a) Desde Tales a Aristóteles; b) Desde éste hasta Mahoma; c) Desde Mahoma hasta Avicena; d) Desde Avicena en adelante.
Las escuelas filosóficas musulmanas son de las siguientes tendencias:
a) Escuela ecléctico-filosófica.
b) Escuela racionalista.
c) Escuela filosófico-teológica.
d) Escuela místico-escéptica.
ZG HF2 § 90
Al-Kendi
El primero que adquirió renombre de filósofo entre los árabes fue Al-Kendi. Debió nacer a mediados del siglo IX y descendía de la noble familia de los Kenda. Estudió en las escuelas de Bassora y de Bagdad. Publicó un número prodigioso de obras, en que se trata no solamente de Filosofía, sino también de medicina, música, astronomía, matemáticas, política y de todas las ciencias conocidas. Se cree que fueron doscientas, que se publican en la Bibliotheca arábico-hispana de Casiri.
Al-Kendi siguió con escrupulosidad la doctrina aristotélica; consideraba el estudio de las matemáticas como indispensable a la Filosofía; la unidad absoluta de Dios constituía una de sus preocupaciones capitales.
Una de sus obras tiene por título: Tabla filosófica para uso de Califas y Visires.
ZG HF2 § 91
Al-Farabi
Floreció en la primera mitad del siglo X; hizo sus estudios en Bagdad. Comentó casi todas las obras de Aristóteles y con particularidad el Órganon.
ZG HF2 § 92
Avicena
A los treinta años después de la muerte de Al-Farabi nació Avicena en Bokhara. Fue médico de gran reputación, que ejerció su profesión en muchas cortes de diferentes príncipes y en varias ciudades de la Persia, Dahistan, Asia Menor, &c. A los veinte años ya escribió los primeros tratados de Filosofía. Falleció a los cincuenta y siete años de edad.
Fue un gran filósofo, que siguió principalmente las huellas de Aristóteles, aunque como médico es más sólido y famoso. Las teorías filosóficas de Avicena son heterodoxas desde el punto de vista musulmán, por lo cual sus correligionarios le llamaron racionalista e incrédulo. Se le considera como uno de los enemigos del Profeta del Islam.
ZG HF2 § 93
Algacel
Nació a mediados del siglo XI en Tones, del Korasán. Regentó la escuela de Bagdad y enseñó en las escuelas de Jerusalén, Damasco y Alejandría. Escribió numerosas e importantes obras. Defendió con ardor la superioridad de la religión musulmana frente a las demás religiones y frente, sobre todo, de la Filosofía de Al-Farabi y de Avicena, que habían descargado rudos golpes sobre la religión de Mahoma. Sus correligionarios le llamaban ornamento de la religión y prueba del islamismo. Escribió un tratado con este título: Destrucción de los filósofos. Se colocó en un terreno completamente escéptico.
ZG HF2 § 94
Avempace y Abdelaziz
Los golpes que Algacel asesto a la filosofía peripatético-arábiga casi hicieron desaparecer ésta de Oriente; pero renació con nuevo vigor en España, donde halló ilustres representantes.
Fue el primero de ellos Avempace. Nació en Zaragoza a fines del siglo XI, y se trasladó a Sevilla por los años de 1118. Escribió algunos tratados de lógica. Pasó los últimos años de su vida en Granada y en Fez, donde murió en 1138.
Las obras de Avempace, aunque obscuras y difíciles de entender, representan una reacción filosófico-racionalista contra las tendencias escépticas y místico tradicionalistas de Algacel.
Casi contemporáneo de Avempace fue Abdelaziz, nacido en Sevilla, aunque pasó la mayor parte de su vida en el Cairo, donde falleció a mediados del siglo XII. Como la mayor parte de los filósofos árabes, fue médico. Parece que siguió la dirección de Avempace.
ZG HF2 § 95
Tofail
Nació en Guadix a principios del siglo XII. Fue médico, matemático, poeta y filósofo. Representa la tendencia panteísta dentro de la filosofía árabe. Su obra principal fue traducida y editada en 1617 bajo el título de Philosophus autodidactus, por Pococke. Esta obra parece el antecedente del Emilio de Rousseau, y en parte también de las teorías de Cousin y de Hegel, que se verán después. Fue uno de los representantes más ilustres de la filosofía árabe.
ZG HF2 § 96
Averroes
Nació en Córdoba, el año 1126, de padres nobles. Fue médico, matemático y filósofo. Es el comentador más célebre de Aristóteles entre los musulmanes. Estuvo en Marruecos en misión oficial. Tanto en Marruecos como en España mereció la confianza y disfrutó los favores de los Califas, hasta que sus opiniones filosóficas, poco conformes con el Corán, y acaso más la envidia, levantaron contra él persecuciones y el odio de las muchedumbres, de los escritores y de la Corte musulmana.
Profesaba una admiración sin límites por Aristóteles. Escribió muchas obras. Muchos han colocado a Averroes al nivel de Platón y Aristóteles; otros, sin embargo, como Luis Vives, le llenan de improperios. Santo Tomás le respeta y le da beligerancia notable.
ZG HF2 § 98
La filosofía entre los judíos de la Edad Media
Toda la actividad intelectual de los judíos después de la ruina de Jerusalén y su dispersión por el mundo, se concentró en la colección de leyes, tradiciones y costumbres de su pueblo, conocida con el nombre de Mischua, y la otra colección de trabajos críticos, interpretaciones y comentarios de los libros del Antiguo Testamento, conocida con el nombre de Talmud.
La aparición súbita del mahometismo y su enorme dispersión despertó la actividad intelectual de los judíos, y salieron corrientes filosóficas de la Academia que tenían establecida en Babilonia. En el Oriente, los principales representantes de la filosofía judaica fueron Avian ben David, Al-Bazir, Ioptieth ben-Alí y Saadía.
A la muerte de Saadía, el brillo de las escuelas filosóficas judaicas pasa a España, a mediados del siglo X.
ZG HF2 § 99
La Cábala
Los judíos fueron los inventores de la Cábala, sistema filosófico complicadísimo de todos los absurdos de la filosofía oriental, que se extendió mucho por España desde el siglo X, produciendo una confusión espantosa de lenguaje en todos los que se aficionaron a ella. Tomó mucho del gnosticismo y es sistema esencialmente panteísta.
ZG HF2 § 100
Avicebrón
Fue un filósofo judío del siglo XI, citado con frecuencia por Alberto Magno, Guillermo de París, Santo Tomás y otros escolásticos. Es Salomón-ben Gabirol, natural de Málaga y que estudió en Zaragoza. Su fama como filósofo la debe a su libro Fons vitae, escrito en árabe y traducido al latín en el siglo XII. Parece que las doctrinas de este judío influyeron en la filosofía de Raimundo Lulio.
ZG HF2 § 102
Maimónides
Es el principal representante de la filosofía racionalista entre los judíos de la Edad Media. Nació en Córdoba el año 1135, y fue discípulo de Averroes. Falleció en El Cairo en 1204.
Escribió Guía de extraviados, traducida al latín a principios del XVI. Es libro consultado por espacio de siglos por autores católicos y profanos. Es un gran aristotélico y un gran enamorado de la idea de Dios. Por su obra Dux dubitantium ha influido mucho en los filósofos judíos modernos, como Spinoza, Cardoso y Mendelssohn.
Tuvo muchos seguidores en España y fuera de España, como el célebre Leví-ben Gerson, apellidado el Maestro Leví, que floreció en la primera mitad del siglo XIV.
ZG HF2 § 104
Filósofos judíos del siglo XV
La Península ibérica dio en el siglo XV muchos y notables filósofos judíos. Entre ellos Joseph ben Shem-Tob y su hijo Sem-Tob, segovianos, y León Hebreo, nacido en Lisboa pero criado y desarrollado en Castilla, que escribió su célebre libro Diálogos de Amor.