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Justo Álvarez Amandi 1839-1919
En el verano de 1878, al comprobar que en Horacio en España, de Marcelino Menéndez Pelayo, «el bable o dialecto de Asturias no figuraba», trató de «remedar el habla de los campesinos de los concejos del centro de Asturias, aplicándola a veces a materias que singularmente contrastan con el círculo de ideas en que naturalmente viven encerradas las poblaciones rústicas», decidió seguir «el mismo instinto de parodia» y «por alarde de ingenio y de facilidad en el manejo de un dialecto tan dulce, tan mimoso y tan pintoresco» se decidió a traducir el Beatus ille al bable. Pero se le ocurrió consultar su proyecto con el también recalcitrante tradicionalista y carlista Juan María Acebal Gutierrez (1815-1895), quien se apresuró a publicar su propia versión en bable del Beatus ille (en la Revista de Asturias de agosto de 1878). Justo Álvarez Amandi envió entonces su traducción a don Marcelino, quien la acabó incorporando a su Bibliografía hispano-latina clásica. Más de un siglo después, los subvencionados cultivadores en académicos gabinetes del bable artificial normalizado y sintetizado, en el que algunos escriben, nadie habla y no entienden los paisanos que aún se sirven esporádicamente de los bables, han convertido aquel divertimento estival del lógico absolutista carlista ovetense en uno de los pilares de una lliteratura identitaria nacionaliega por la que tanto se afanan. Y sin duda llegará el día en el que algún majadero descerebrado y alucinado se atreva a comparar a Justo Álvarez Amandi con Fray Luis de León por su versión del Beatus ille. |
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«Muy Sr. mío de toda mi estimación: Desde que vi en su libro sobre Horacio que el bable o dialecto de Asturias no figuraba allí, por falta de traductores, formé empeño en verter a esta habla provincial la famosa oda segunda del libro V, con ánimo de remitírsela a V, y dedicársela, sin pretensiones de ninguna clase. Así tuve ocasión de decírselo a su señor Padre a su paso por esta para Castropol. Hace ya bastantes semanas que mi traducción está hecha. Mas yendo a consultarla con el distinguido cultivador del bable D. Juan María Aceval, este señor se aprovechó de la idea, y dio a luz en la Revista de Asturias una traducción, que desde luego por su elegancia y soltura califico de muy superior a la mía. Si la mía tiene algún mérito, es desde luego el único la fidelidad en la versión, hasta donde mis fuerzas y la dificultad de estas obras alcanzaron. Pero como, repito, que mi intención desde un principio fue dedicar a V. esa traducción, que al efecto hice antes de pensar en ello el Sr. Aceval, me decido, aunque tarde, a remitírsela a V., a la vez que le pido me dispense la bondad de indicarme los defectos que en ella note, pudiendo pedirme cuantas noticias y aclaraciones necesite (respecto al significado de alguna voz), aunque esto último no es de suponer. Hay un verso que dice: 'O con vares delgáes sostien la rede': no me gusta nada; porque para leerlo bien hay que hacer un diptongo de gáes, y resulta algo forzado. Quizá estaría mejor suprimiendo el artículo la, y quedando 'O con vares delgaes sostien rede'. Pido a V. mil perdones, por que con esta impertinencia le interrumpo a V., hallándose tan ocupado con sus preparativos de oposición. De mi trabajillo escusado parece decirle que puede V. hacer el uso que más le convenga; aunque me parece que no merece los honores de la publicidad: tan poco es lo que vale. Soy catedrático de Literatura Latina en esta Universidad. Como tal y como particular me ofrezco a las órdenes de V., y también como paisano según las teorías sobre 'las dos Asturias' de mi querido amigo Gumersindo Laverde. Salude a su señor Padre, y soy de V. afmo. s. s. q. b. s. m. Justo Álvarez Amandi. S/c. San José, 6. pral.» (Justo Álvarez Amandi a Marcelino Menéndez Pelayo, Oviedo, 12 agosto 1878, MPEP 3:145.) «Recibí tu grata con (...) la traducción bable del Beatus ille.» [la de Acebal] (Marcelino Menéndez Pelayo a Gumersindo Laverde, Santander, 23 agosto 1878, MPEP 3:147.) «D. J. Álvarez Amandi, catedrático de Literatura Latina en la Universidad de Oviedo, me ha enviado una traducción suya bable de la oda Beatus ille, no tan fácil y suelta como la de Acebal, pero digna de aprecio.» (Marcelino Menéndez Pelayo a Gumersindo Laverde, Santander, 2 septiembre 1878, MPEP 3:152.) «No conozco la traducción bable del Beatus ille que te ha remitido Álvarez Amandi; a su autor mucho. Escribíamos a un tiempo en El Faro asturiano. El Sr. Arias de Miranda, que es un anciano jovial, decíame que D. Justo le caía mucho en gracia por su aspecto y opiniones de Inquisidor. Es, en efecto, o era entonces al menos, absolutista cerrado e intransigente. Tiene talento y letras.» (Gumersindo Laverde a Marcelino Menéndez Pelayo, Otero de Rey, 9 septiembre 1878, MPEP 3:156.) «Muy Sr. mío y de mi más cordial estimación: Acabo de leer en un diario que el Consejo de I. P. aprobó la propuesta para la Cátedra de H.ª C.ª de la Literat.ª Esp.ª, y tiempo es de que yo no demore por más días mi enhorabuena. Doisela muy sincera por su brillantísima campaña, cuyo resultado, por lo esperado, a nadie sorprendió: y me halaga sobremanera por llamarle a V. compañero, como me honra de veras la amistad que me ofrece en su muy atenta de 2 de Set. último: amistad que acepto de corazón. Débole gratitud por la benevolencia con que juzga mi traducioncilla de la oda «Beatus ille» al bable. Nada trabajé posteriormente en asuntos de esa clase, por impedírmelo ocupaciones y deberes del momento; entre otras la Inaugural del presente curso, que estuvo aquí a mi cargo. Como este trabajo se ha de publicar juntamente con la Memoria del Distrito Universitario, se han repartido contados ejemplares, fuera de los que en el acto de la apertura se distribuyeron. Recordando, sin embargo, que versa su discurso sobre tema de Literatura Latina, y las aficiones de V. a esos estudios, procuraré remitirle aquel a la mayor brevedad, y desde luego me atrevo a suplicarle me diga su opinión sobre el fondo y forma de sus páginas. No más por hoy; repito mi entusiasta enhorabuena, y soy suyo afmo. amigo y compañero Q. S. M. B. Justo Álvarez Amandi.» (Justo Álvarez Amandi a Marcelino Menéndez Pelayo, Oviedo, 17 diciembre 1878, MPEP 3:207.) «En el Claustro (el verdadero) los más entusiastas de Vd. son los krausistas republicanos, y los únicos refractarios los neos rabiosos. Estrada, destacadísimo carlista, creo que le vota a Vd. Si Vd. trata a Barrio y Mier convendría que le pidiera (caso de que luchemos) que le recomendara a Estrada, Álvarez Amandi y Rúa.» (Leopoldo Alas a Marcelino Menéndez Pelayo, Oviedo, 8 febrero 1893, MPEP 12:215.) «Alvarez Amandi, el otro carlista, ya se ha comprometido hoy a votarle a Vd. A Vallina se le ha ocurrido una cosa que acaso produzca buen efecto, para que Pidal pueda huir los compromisos de sus amigos que son parientes de Covadonga; podría Vd. pedir al mismo Cánovas que le recomendase a Vd. a Pidal oficialmente, y Pidal, con esta recomendación, haría callar a todos los parientes del barón y trabajar por Vd. abiertamente, y sin estorbos.» (Leopoldo Alas a Marcelino Menéndez Pelayo, Oviedo, 18 febrero 1893, MPEP 12:221.) «Muy querido amigo: No extrañe Vd. que le escriba a menudo mientras esté pendiente la elección. La cosa va muy bien, pero hay que insistir por si acaso y para tener el mayor número posible de votos. Se ha firmado por seis doctores de diversas procedencias políticas una circular muy bien escrita, por Buylla, decano, a todos los señores que votan. La firman Buylla, decano (republicano); Amandi (profesor filosofía y letras) carlista; Romea (director escuela Bellas Artes, ministerial siempre); Alas (yo); Losada, conservador catedrático Latín; Canella, indefinido, profesor derecho Civil... y un Sr. Sarri acaso.» (Leopoldo Alas a Marcelino Menéndez Pelayo, Oviedo, 23 febrero 1893, MPEP 12:224.) «Carísimo y distinguido amigo: Recibí la suya, y bien hizo V. en contar de ante mano con mi voto; mas veo que conviene no descuidarse. Ya sabe que hay candidatura frente la de V.; candidatura que se quiere hacer pasar por ministerial sin duda para conseguir algo con esta fase de la elección. Ello es que la gente avanzada tiene esperanzas, y desgraciadamente el núcleo de racionalistas y positivistas es hoy numeroso en este Claustro. Así se lo dije uno de estos días a un caracterizado conservador, amigo particular mío. Por si a V. le conviene, debo indicarle que el Sr. D. Antonio Fól y Cormio [?] Director del Instituto de Casariego de Tapia es muy amigo de su papá, y este en caso de necesidad pudiera escribirle. Consérvese bueno, y me repito su más atento amigo y afectísimo compañero Q. S. M. B.» (Justo Álvarez Amandi a Marcelino Menéndez Pelayo, Oviedo, 29 marzo 1898, MPEP 14:527.) [En las elecciones a Senador por la Universidad de Oviedo, celebradas el 10 de abril de 1898, resultó elegido senador Marcelino Menéndez Pelayo con 27 votos, obteniendo 22 votos el institucionista Juan Uña Gómez, apoyado por ese «núcleo de racionalistas y positivistas» mencionado por Justo Álvarez Amandi. (Puede verse copia del Acta Electoral en el Archivo del Senado, en imágenes disponibles por internet, expediente de MMP.)] «Traductores asturianos de Horacio. El dialecto bable, considerado por muchos como un castellano arcaico y detenido en su período de formación, y por otros (quizá con más fundamento) como un dialecto de transición entre el grupo castellano y el grupo galaico-portugués, no posee una verdadera literatura regional, pero abunda en producciones ingeniosas, donde con singular artificio se ha tratado de remedar el habla de los campesinos de los concejos del centro de Asturias, aplicándola a veces a materias que singularmente contrastan con el círculo de ideas en que naturalmente viven encerradas las poblaciones rústicas. De este contraste sacó ya singulares efectos cómicos el más antiguo de los poetas bables de nombre conocido, D. Antonio González Reguera (Antón de la Marireguera), que a principios del siglo XVII componía en armoniosas y fáciles octavas sus poemas de Píramo y Tisbe, Hero y Leandro, y Dido y Eneas, consistiendo la mayor parte del primor de tales rasgos en la divertida metamorfosis que hace sufrir el autor a las clásicas narraciones de Ovidio o del libro IV de la Eneida virgiliana, suponiéndolos recitados por un viejo asturiano junto al fuego. Siguiendo el mismo instinto de parodia, se han hecho en nuestros días, por alarde de ingenio y de facilidad en el manejo de un dialecto tan dulce, tan mimoso y tan pintoresco, los dos siguientes ensayos de traducción del Beatus ille horaciano, el primero por D. Juan María Acebal, y el segundo por D. Justo Álvarez Amandi, catedrático de la Universidad de Oviedo. Esta última es inédita, y su autor me la ha remitido en mayo de 1878. La del Sr. Acebal se imprimió en la Revista de Asturias, año 2º, número XXVIII, 5 de agosto de 1878. Vitae Rusticae Laudes. (...) Traducción al bable o dialecto asturiano de la oda II, lib. V de Horacio, Beatus ille, qui procul negotiis: De tóo lo que cansa la mollera, Como fizo la xente d' otros tiempos, Cuida non más que de cavar la tierra Que i vieno de so pa, llibre d' usures, Por sos güés ayudau 'n 'a faena. Non lu fai altierase co 'l toquidu Que llama a los soldáos la trompeta; Nin el mar, cuando bufa tan furiosu Y mete 'l resoplín 'n 'la pelleya: Nin i gusta con pleitos y camorres Andar pe los xuzgáos y 'l audencia; Y a los palacios de los señorones, Que 'stan tan altos, en xamas s' allega. Pero dacuando al álamu más altu Ata les rames llargues de la cepa, O mira desde loñi que 'n el práo Cuerren les váques por ente la hierba; O con la foz cortando ramos ruinos Otros meyores en seguida enxerta; O la miel apertada del caxiellu Coye 'n tarreños llimpios muy a presa; O porque ve quiciavis que 'stá flaca, Se pon a tosquilar dalguna oveya. Y cuando pe los campos el otoño Apaéz arrodiada la cabeza De manzanes sabroses, ¡cómo entóncies Coye gozosu la 'nxertáa pera Y el recimu 'ncarnáu más que sangre, Pa ofrecétulu a ti, dios de la güerta, Príapo, como a ti tamien, Silvano, Que de sebes y finsos lleves cuenta! D' elles de veces d' un carbayu vieyu El tirase a la sombra muncho presta, O si non, recostase descansáu Tamien da gusto so la grama 'spesa; El agua de los rios mientres tanto Despeñándose vien de l' alta sierra; Los paxarinos canten en el monte, Quexándose d' amores machu y fema; Y fontes claras, al manar gorguten, Y sele 'l sueñu así venir se dexa.– Y dempués, cuando xúpitre lo manda Que l' agua y ñeve del inviernu allega, O saca los mastines, pa qu' escorran Al xabalin hacia la trampa puesta, O con vares delgáes sostien la rede Pa que los tordos al engañu vengan, O en trapa coye a gusto y con ganancia Llebre tiemblona, o grulla forastera. ¿Quién del amor los cúidos y llaceries Non olvida, si ve cosa tan güena?) Y si al empar gobierna casa y fios Una muyer homilde compañera (Cuala ye la Sabina, o la casáa Co 'l sofridu Pullés, qu' al sol pertuesta). Al ver venir al home fatigáu, La llume 'nciende con curada lleña, Y, cierrando 'l ganáo 'n el corripu, Desacúpai la ubre que 'stá 'enllena, Y escancia vino dulce d' isti añu, D' aquel barril guaidáu 'n 'a bodega, Y, con pan y compangu tóo de casa, En un istante preparoi la mesa? Entoncies los mariscos del Llucrino Un milagru será que yo apeteza, Nin rodaballo, nin tampoco escaro, Si quiciavis a aquesti mar allega Porque dende les agües de Llevarte El inviernu los únvia 'n 'a tormenta. La gallina que crien en Marruecos Nunca xamás se m' apetez comella; Ni el ponderáu francolin de xonia Probalu al mió gaznate más i presta Que grandes aceitunes escoyides Del árbore 'n 'a rama más espesa; O, porque pe los práos la hay abonda, D' algunu d' ellos la sabrosa agrieta; O les malves, q' el cuerpu 'nfermu sanen; O de los Terminales la cordera; O 'l cabritu arrincáu de les uñes Del llobu, que famientu lu coyera. Habiendo eses viandes ¡cuánto, gusta Ver cómo cuerren una y otra oveya, Que dan vuelta pa casa, muy contentes De fartucase bien con pacion tienra; Ver los güés que, colgando del piscuezu El llaviegu lu arrastren ya con flema; Y, el llar rodiando llimpiu los esclavos, Que son del amu la mayor riqueza! Un aldeanu diba ser d' afecho Alfio 'l usureron, que tal dixera. Todu 'l dineru recoyó 'n 'os Idus, Pa golver a prestallo 'n 'as Calendas.»
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