Manuel Sanz Benito 1860-1911

Manuel Sanz Benito, La ciencia espírita, 1890 Espiritista y krausista español, catedrático de Metafísica y luego de Lógica fundamental en las universidades de Barcelona, Valladolid y Madrid. Nació en la provincia de Madrid el 15 de febrero de 1860, se doctoró en la Facultad de Filosofía y Letras y ganó por oposición una cátedra de Instituto. Pero sobre todo, desde muy joven, sólo con diecisiete años, inició un activismo que había de convertirle en uno de los principales apóstoles del espiritismo en España. Entre 1877 y 1889 mantuvo su propagandismo kardeciano en la revista El Criterio Espiritista, de la Sociedad Espiritista Española, en la línea de la armónica hibridación de las doctrinas de Allan Kardec con el krausismo de Julián Sanz del Río que Manuel González Soriano consagró en El espiritismo es la Filosofía (1881).

Manuel Sanz Benito, como delegado de la Sociedad Espiritista Española, fue uno de los Secretarios del Primer Congreso Espirita Internacional, celebrado en Barcelona del 8 al 13 de septiembre de 1888 (tuvo que celebrarse en el Salón Eslava, pues los mejores locales estaban al servicio de la famosa Exposición Universal, con la que buscaron coincidir), organizado y presidido por Antonio Torres Solanot y Casas (desde 1859 Vizconde de Torres Solanot –título creado en 1852–). Estas fueron las conclusiones aprobadas por aquel Primer Congreso Espirita Internacional de 1888, es decir, la ideología de la internacional espiritista:
 

Primer Congreso Internacional Espiritista, Barcelona 1888

«Conclusiones aprobadas por el Congreso Espirita Internacional, Barcelona 1888
El primer Congreso Espiritista Internacional afirma y proclama la existencia y virtualidad del Espiritismo como Ciencia Integral y Progresiva. Son sus
Fundamentos
Existencia de Dios.
Infinidad de mundos habitados.
Preexistencia y persistencia eterna del Espíritu.
Demostración experimental de la supervivencia del alma humana por la comunicación medianímica con los espíritus.
Infinidad de fases en la vida permanente de cada ser.
Recompensas y penas como consecuencia natural de los actos.
Progreso infinito. Comunión universal de los seres. Solidaridad.
Caracteres actuales de la doctrina
1º Constituye una ciencia positiva y experimental.
2º Es la forma contemporánea de la Revelación.
3º Marca una etapa importantísima en el progreso humano.
4º Da solución a los más arduos problemas morales y sociales.
5º Depura la razón y el sentimiento. Satisface a la conciencia.
6º No impone una creencia, invita a un estudio.
7º Realiza una grande aspiración que responde a una necesidad histórica.
Como consecuencia y desarrollo lógicos de sus Principios, el Congreso Espiritista entiende que toda asociación y todo adepto debe, por todos cuantos medios lícitos estén a su alcance, prestar todo su apoyo y cooperación a cuantas individualidades, colectividades o empresas civilizadoras llegue a conocer, y, por tanto, aconseja:
A) El estudio de la Doctrina en todo su múltiple contenido.
B) Su propaganda incesante por todo medio lícito.
C) Su constante realización por la práctica de las más severas virtudes públicas y privadas.
Para el logro de sus fines el Congreso Espiritista entiende que toda asociación y adepto deberán considerar a los restantes hombres de buena voluntad como hermanos para combatir el vicio, el error y los sufrimientos humanos. En consecuencia aconseja:
D) El respeto profundo a todos los investigadores o propagandistas de la verdad, aun cuando no sean espiritistas.
E) El constante esfuerzo para difundir el laicismo por todas las esferas de la vida. La absoluta libertad de Pensamiento, la Enseñanza Integral para ambos sexos y el Cosmopolitismo como base de las relaciones sociales.
F) La Federación autónoma de todos los espiritistas. Todo adepto pertenecerá a una Sociedad legalmente constituida: toda Sociedad mantendrá relaciones constantes con el Centro de su localidad: todo Centro local las sostendrá con su Centro Nacional, directamente o por mediación de Centros Regionales; cada Centro Nacional las sostendrá a su vez con los restantes. Todos siempre bajo la sola ley del amor mutuo, para obtener un día la Fraternidad Universal.
Finalmente el Congreso Espiritista Internacional de Barcelona debe hacer constar que no conviene aceptar sin examen, solidaridad alguna doctrinal con individuos y colectividades que desoigan los anteriores consejos. Debe recordar también que ya Allan Kardec señalaba los peligros de una excesiva credulidad en las comunicaciones medianímicas: «Han de someterse al crisol de la Razón y de la Lógica», puesto que el solo hecho de la muerte no constituye un progreso.
Barcelona, 13 de septiembre de 1888. – El presidente honorario, José María Fernández Colavida. – Presidentes: el vizconde de Torres Solanot. – P. G. Leymarie. – Efisio Ungher. – Doctor Huelbes Temprado. – Vicepresidentes: Amalia Domingo Soler. – Facundo Usich. – Juan Hoffman. – Pedro Fortoult Hurtado. – Doctor Ercole Chiaía. – Edward Troula. – Miguel Vives. – Secretarios: Doctor Manuel Sanz Benito. – Eulogio Prieto. – Modesto Casanovas. – Narciso Moret.» (Federación Espirita Española, V Congreso Espiritista Internacional. Libro Resumen, Barcelona 1 al 10 de septiembre de 1934, Barcelona 1934, Primera parte: Congresos anteriores, páginas 14-15.)

Un año más tarde se celebró en París el Congreso continuador del primero de Barcelona, anunciado por los españoles como segundo congreso, aunque los organizadores franceses prefirieron prescindir del ordinal y convocaron a «espiritistas, espiritualistas, swedenborgianos, teósofos, ocultistas, partidarios de la teoría psíquica, magnetistas, teofilántropos y kabalistas» a un Congreso espiritista y espiritualista internacional (que se celebró del 9 al 16 de septiembre de 1889, en el muy sospechoso local del Gran Oriente de Francia), y en el que «a consecuencia de un acuerdo preliminar, no se habló para nada de la existencia de Dios en las sesiones publicadas, por consideración a los científicos a quienes la palabra Dios parecía asustar. Después de esta concesión, que no dio ningún resultado, pues continuaron apartados de nuestras doctrinas, hubo necesidad en el Congreso de 1900 de afirmar altamente la creencia en Dios, pues se tildaba al Espiritismo de ateo» (V Congreso..., pág. 24.) Asistieron 450 delegados de más de veinte países, siendo España quien más participantes extranjeros aportó, con 24 delegados:

«Constituían la delegación española [al Congreso espiritista y espiritualista internacional de París 1889] los señores siguientes: Vizconde de Torres Solanot. – Facundo Usich. – Modesto Casanovas. – Eduardo Dalmau. – Jacinto Baixeras. – Joaquín Dieguez (Barcelona). Miguel Vives. – Señora de Vives. – Dolores Godeol (Tarrasa). Doctor Joaquín Huelbes Temprado. – Profesor Manuel Sanz Benito. – Señora de Sanz Benito. – Bernardo Alarcón. – Señora de Alarcón. – Tomás Sánchez Escribano. – José Agramonte (Madrid). Toribio T. Caballero. – Señora de Caballero. – Francisco Mundéjar (San Sebastián). Francisco Rubio Morales. – Juan Bautista López (Loja). Juan Fernández Ballesteros (Sevilla). Clemente Goupilde (Tarragona). Manuel Navarro Murillo (Trujillo, Cáceres). Total: 24 delegados.» (Federación Espirita Española, V Congreso Espiritista Internacional. Libro Resumen, Barcelona 1 al 10 de septiembre de 1934, Barcelona 1934, Primera parte: Congresos anteriores, página. 18.)

El Congreso de 1889 constituyó cuatro comisiones: 1ª Espiritismo y Espiritualismo; 2ª Filosofía. Cuestión Social; 3ª Ocultismo, Teosofía, Kábala, Francmasonería; y 4ª Comisión de propaganda. En la comisión segunda se concentraron las fuerzas hispanas: la presidió Joaquín Huelbes Temprado y la formaban «P. L. Meulëmans, Modesto Casanovas, Eduardo Dalmau, doctor Hoffmann, Serge Semenoff, doctor Sanz Benito, capitán Ernesto Volpi.» Este es un resumen de los asuntos que trató la Sección Segunda de ese Congreso de 1889 en París:

«Sección Segunda. Filosofía. Cuestión social
Antimaterialismo
Proposición de las delegaciones española e italiana. Dios –Causa y razón universal, objeto y bien absoluto de todos los seres. Identidad del espíritu y de la materia. Las escuelas que no estudien más que uno de estos términos, jamás tendrán la verdad completa.
Proposición de la delegación holandesa. Dios –Es el espíritu por excelencia y por el cual vive todo lo que vive.
Proposición de la delegación belga. La existencia de una unidad suprema e intelectual en el universo, fuerza directiva de los mundos, fuente de todas las leyes morales, ideal supremo resumido en estas tres palabras: Bien, Belleza, Verdad.
Bien. Mal. Sufrimiento
Proposición de las delegaciones española e italiana. No existe más que el bien. El mal no es más que un bien atenuado, en vista de un progreso indefinido.
Proposición de la delegación belga. La ley del progreso, que quiere que cada ser no goce más que de la dicha que merece, hace desaparecer la cuestión del mal y de la responsabilidad y la reemplaza por la ley de necesidad y justicia.
Proposición de la delegación española. El sufrimiento es un medio temporal de progreso. La responsabilidad es la consecuencia de los actos voluntarios.
Proposición de la delegación holandesa. La responsabilidad es relativa al desarrollo del alma. Los más elevados tienen mayor responsabilidad. Sin embargo, la responsabilidad de los actos humanos no puede ser concebida más que por un poder superior al hombre.
Solidaridad
Proposición de la delegación italiana. La obra social de todos los espiritistas consiste en formular instituciones de acuerdo con la verdadera moral, es decir, con la ley del progreso universal y la de la vida humana en el individuo y en las sociedades. Institución de un arbitraje internacional entre todos los pueblos. Unificación universal y reconocimiento en todas las leyes de todos los derechos humanos. Reivindicación de los derechos de la mujer, porque las cuestiones generales, cuya falta de solución amenaza arruinar nuestra civilización moderna, no pueden ser resueltas más que con el concurso de la mujer. Federación universal espiritista.
Proposición de la delegación española. Aceptación de los principios y conclusiones aprobados por el Congreso de Barcelona.
Proposición de la delegación belga. Considerando que la buena educación constituye el más poderoso medio de moralización y de progreso para la sociedad, deseamos ver la educación de los hijos de padres condenados por faltas o delitos graves, confiada a los gobiernos en todos los países civilizados. Considerando, además, que la legislación actual empuja a los desdichados condenados por las leyes, al vicio y a la mala conducta, deseamos ver la justicia y penalidad humanas organizadas de manera que devuelvan a los culpables la conciencia de su dignidad y consigan su mejoramiento moral.
Otra proposición de la delegación española. La infinidad de mundos habitados; la preexistencia y persistencia del alma humana. Infinidad de fases en la vida permanente de cada ser. La comunión y la solidaridad universal de los seres en su progreso esencial e infinito. Es preciso que todo espiritista muestre en la práctica de virtudes públicas y privadas, la virtualidad y la trascendencia de la doctrina.» (Federación Espirita Española, V Congreso Espiritista Internacional. Libro Resumen, Barcelona 1 al 10 de septiembre de 1934, Barcelona 1934, Primera parte: Congresos anteriores, páginas 21-23.)

Vuelto a Valladolid decidió publicar, en francés, el discurso que había pronunciado en aquel Congreso Espiritualista Internacional (Le spiritualisme philosophique. Discours prononcé par M. le Dr. et Professeur M. Sanz Benito dans le Congrès Spiritualiste International tenu à Paris à l'occasion de l'Exposition Universelle de 1889, Imprenta de Andrés Martín, Valladolid [1889], 22 págs.), haciendo figurar en el texto, sin duda inflamado aún por el ardor con el que había sido recibido por la Internacional Espiritualista, las menciones al comportamiento etológico material de sus espirituales oyentes, en lo que aparenta haber sido un apoteósico crescendo: «Très bien, très bien» (pág. 6), «Applaudissements» (pág. 7), «Applaudissements» (pág. 8), «Applaudissements» (pág. 11), «Applaudissements» (pág. 11), «Applaudissements» (pág. 15), «Applaudissements» (pág. 15), «Applaudissements» (pág. 18), «Applaudissements prolongés» (pág. 21), «Applaudissements» (pág. 22), «Triple salve d'applaudissements» (pág. 22).

En 1890 se convertía Manuel Sanz Benito en uno de los principales teóricos del espiritismo español, al publicar en Barcelona, con prólogo del Vizconde de Torres Solanot, el libro La ciencia espírita (199 páginas). El prólogo del Vizconde no deja lugar a dudas: «La bibliografía espiritista española contaba ya con una obra magistral, El Espiritismo es la filosofía, de D. Manuel González Soriano, y con otros muchos tratados muy apreciables; pero el libro del Sr. González, que es sin disputa un monumento filosófico-espiritista, soberbiamente magnífico, es por su misma profundidad y elevación de ideas, de difícil comprensión para las inteligencias poco ejercitadas en las elucubraciones metafísicas; responde principalmente a la necesidad de que el mundo llamado sabio fije su atención en nuestra superior filosofía. Por el contrario, el libro que tenemos la honra de recomendar a los amantes de la verdad, del progreso y de las bellas formas literarias, destinado a la propaganda, es más asequible a la inteligencia y más ajustado a bella literatura que tanto ameniza y mueve el sentimiento.» (pág. XXII). En la portada del libro aparece la frase «El Amor es la ley suprema de la Creación. Luis», y en la página siguiente se encuentra el lector con la: «Dedicatoria. Al espíritu de Luis. Las ideas vertidas en este libro, han sido aprendidas de tí que, con tus luces, has iluminado el fondo de nuestra alma, mostrándola los derroteros por donde se avanza hacia la perfección infinita. Recíbelo como pequeña muestra de lo mucho que te quiere tu hermano y discípulo. Manuel.». Para mayor divertimento figura en apéndice, págs. 195-199, nada menos que una larga «Comunicación del espíritu de Luis», obtenida, al parecer, en el Círculo Diodoro-Luis, de Madrid. ¡Qué lástima que a Manuel Sanz Benito le comunicara cosas el espíritu de un Luis cualquiera, y no, por ejemplo, la Virgen María directamente, pues hubiéramos podido ver quizá convertido en santo católico a nuestro catedrático de filosofía!

Por otra parte Luis era un espíritu también conocido del Vizconde: «Hace ya tiempo que me eran conocidas las teorías sustentadas en este libro, por haber sido reveladas en un grupo familiar espiritista de Madrid, por el elevado espíritu que se manifiesta con el nombre de Luis, con quien hube de sostener largas discusiones, hasta que rendido a la evidencia de sus razonamientos, acepté de plano dichas teorías como las más racionales, modificando así, o más bien rectificando, el concepto que antes tenía respecto al alma, a la creación y la solidaridad universal. (...) El libro de nuestro querido amigo y hermano el Dr. Sanz Benito, tiene para nosotros grandísima importancia, porque da a conocer en acertada síntesis, el resultado de muchos años de perseverantes trabajos y estudios, concurriendo semanalmente al círculo familiar antes citado, para consultar y obtener enseñanzas del espíritu de Luis, y porque con su publicación presta un señalado servicio a la propaganda del Espiritismo...» (págs. XXI-XXII). ¡Qué fumarían, qué beberían o qué masticarían en sus tenidas semanales aquellos espiritistas madrileños, que en lugar de reunirse para rezar el rosario o jugar al tresillo, se entretenían conectando directamente –sin necesidad de hilos o cables, por supuesto– con el espíritu del tal Luis, semana tras semana, para recibir sus revelaciones! ¿Será Luis el espíritu de la filosofía española del siglo XIX?

En 1891 presidió en Guadalajara el Ateneo Caracense (y en tal calidad pronunció el discurso Determinismo y libertad, publicado en Valladolid). En el Ateneo Caracense ofrecía clases de italiano Hilarión Guerra Preciado (1837-1890, catedrático de Matemáticas del Instituto de Guadalajara, miembro de la RACEFyN), y en el Instituto de Guadalajara había también ejercido Hermenegildo Giner de los Ríos. El Ateneo Caracense absorbió el Centro Volapükista Español, que habían fundado en 1886 Nicolás de Ugarte (académico en 1907 de la RACEFyN, con el discurso Materia y espíritu) y Francisco Fernández Iparraguirre (catedrático de francés en el Instituto de Guadalajara, donde nació en 1852 y falleció en 1889).

Y si en 1892 el Tercer Congreso Católico Nacional Español concluía que para combatir eficazmente la propaganda anticatólica hecha desde la Cátedra era necesario que la Iglesia fundase sus propias universidades e institutos y practicase el entrismo en el sector público [«3º trabajar con actividad, superior a la desplegada hasta el presente, por llevar el mayor número posible de Profesores eminentemente católicos a las mismas Universidades oficiales, Institutos, Colegios, Escuelas Normales y hasta a las escuelas de primeras letras ...», ver las Conclusiones de la Sección segunda], a pesar de que la Sección tercera (Comisión de propaganda) del Congreso Espiritista de París de 1889 había rechazado pedir al Gobierno [se supone que francés] la creación de una cátedra de Espiritismo (por considerar prematura tal petición), no cabe duda que el espiritismo español, y también por supuesto el krausismo, lograron dar un paso de gigante cuando el 22 de marzo de 1893 la cátedra de Metafísica de la Universidad de Barcelona no fue ganada por algún escolástico católico arcaico o neotomista, sino por el mismísimo ideólogo de la ciencia espírita, Manuel Sanz Benito. El órgano científico del espiritismo español, la Revista de Estudios Psicológicos, se apresuró a informar de la buena nueva: «El doctor Sanz Benito» [gana la cátedra de Metafísica de Barcelona] (REP, 25, 1893, pág. 44.), «El doctor Sanz Benito en la Universidad» (REP, 25, 1893, págs. 104-106.).

Con Manuel Sanz Benito no llegaba un krausista más a una cátedra universitaria, sino que Manuel Sanz Benito representaba la prueba de que en España era posible un espiritismo de cátedra. Pero con la llegada a Barcelona del krauso espiritista se desplazaba también al profesor que venía encargándose, desde la ortodoxia, de la enseñanza de la Metafísica, el hebraista Francisco Barjau Pons (quien hasta 1895 no obtuvo una cátedra de Geografía en la Universidad de Sevilla, para volver en 1904 a la de Barcelona como catedrático de lengua arábiga, donde se jubiló en 1922). ¿Qué pensaría de lo sucedido el Congreso Católico Nacional Español, que además iba a reunirse al año siguiente en Tarragona? ¿Qué hacer para no quedar en ridículo? Nada mejor que leer un relato pormenorizado de la violencia que se desató en la primavera de 1893 en la Universidad de Barcelona, en la nada armónica incorporación del bondadoso espiritista y krausista Manuel Sanz Benito a su cátedra de Metafísica:

«En las cartas que el Rector Julián Casaña dirigió al Director [de la Escuela General Preparatoria de Ingenieros y Arquitectos] el 13/11/1893 se aludía a los "lamentables sucesos ocurridos en esta Universidad en los últimos días del pasado Marzo". ¿Qué había pasado en esas fechas? Pues nada menos que unos prolongados disturbios por motivos ideológicos.
Acababa de ganar la cátedra de Metafísica de la Universidad literaria de Barcelona el profesor Manuel Sanz Benito, que "profesaba ideas liberales", nos dice El Diluvio. El 22/03/1893 corrió la noticia de que iba a dar su primera clase, ante lo cual "un grupo de estudiantes reaccionarios lanzó la consigna de acudir a la inauguración para silbar al catedrático liberal". Pero los estudiantes liberales –que al parecer eran mayoría, o por lo menos mucho más numerosos que los carlistas y neocatólicos– se organizaron para contrarrestar la operación. Pero ese día no pasó nada, pues no se produjo la inauguración de las clases de Sanz Benito. El Rector, que intentó apaciguar a los estudiantes, fue recibido con protestas.
En el diario del 24/03/1893, bajo el título "Efervescencia en la Universidad" y el subtítulo "Dan al Sr. Sanz Benito posesión de derecho y se la niegan de hecho", se explicaba que el Rector había propuesto desdoblar la clase de Metafísica en dos grupos: los 18 alumnos de Filosofía y Letras irían con el Sr. Sanz, y los 220 de Derecho con el Sr. Barjau, suplente que se encargaba de las clases antes de la llegada de Sanz. Este no aceptó, y se convocó un Claustro de la Facultad de Filosofía y Letras para estudiar el caso. Los estudiantes liberales se concentraron a las puertas del Claustro, gritando "¡Viva la libertad de cátedra!", "¡Viva la libertad de pensamiento!", "¡Viva el catedrático Sanz Benito!" y "¡Abajo el oscurantismo!".
Pero el Claustro, de "mayoría reaccionaria", se pronunció en favor de Barjau. Sólo un profesor, Federico Schwartz, apoyó a Sanz. Y proseguía informando el diario del día 25, bajo el título "Victoria escolar": "Afortunadamente el rector, quien sabe si asustado ante la actitud que habían tomado los estudiantes, resolvió el conflicto imponiéndose a la Facultad de Filosofía y Letras, y colocándose resueltamente al lado de la clase escolar". Así que Sanz Benito asumiría la cátedra, cesando el suplente Barjau.
Mientras se desarrollaba esa sesión del Claustro, en los claustros (con minúscula) del edificio universitario los estudiantes liberales habían llegado a las manos (y a los bastones) con los estudiantes carlistas, que apoyaban a Barjau. El Diluvio –que no era imparcial– decía que los carlistas habían llevado la peor parte en la pelea. "Un estudiante carlista y pusilánime –seguía diciendo el diario- asustóse ante la imponente manifestación liberal, y se extralimitó posesionándose del teléfono (!), llamando al Gobierno civil pidiendo fuerza pública". Acudió la policía, pero "el conserje Juárez y el portero Felipe" impidieron el acceso al recinto universitario a "un inspector de vigilancia y a un cabo de municipales". Al final de la mañana del 24, en mitad de la contienda, aparecieron "unos valientes con boina y garrotes, que apoyaban a los carlistas y daban vivas a Carlos VII, a la religión y al Papa". Los estudiantes liberales los expulsaron de la Universidad, y fueron en manifestación hasta la Rambla del Centro.
El lunes siguiente, 27 de Marzo, el nuevo catedrático inauguraba sus clases. Se presentó acompañado del catedrático Odón de Buen. {(38) Republicano, librepensador y masón, Odón de Buen era muy querido por la clase obrera, con cuyas organizaciones colaboraba, impartiendo gratuitamente conferencias y seminarios de carácter científico...} Al acabar su primera clase, volvieron a producirse disturbios y peleas, a "garrotazos y puñadas". Al día siguiente volvió a haber tensión en la Universidad, al introducirse en el recinto "carlistas no estudiantes con garrotes, acompañados de numerosos seminaristas". Al salir el catedrático Sanz Benito de su clase resonaron los vítores de uno y otro signo, y a continuación se produjo una gran refriega en la Plaza de la Universidad, con la presencia activa de guardias de a caballo, que llegó a entrar sable en mano en el edificio universitario. El resultado fue de un herido grave, tres leves y numerosos contusionados. La manifestación y la pelea cesaron cuando el gobernador civil pidió a los estudiantes que se disolvieran.
Ante el cariz que tomaban los acontecimientos, a la vez que se desarrollaban las peleas del día 28, una comisión de estudiantes solicitó al Rector que adelantase las vacaciones de Semana Santa, cosa que fue inmediatamente aceptada. Así que el diario del Miércoles 29 se limitaba a informar que habían comenzado las vacaciones, que la opinión pública señalaba a "los carlistas y a gente de fuera (carlistas de boina y seminaristas)" como los culpables de los disturbios, y que después de la batalla de la Plaza de la Universidad unos 600 estudiantes liberales habían acompañado en manifestación al profesor Sanz Benito hasta su casa en la calle Diputación. También daba el parte de heridos, "los estudiantes liberales Sres. Corominas, Huguet y Lluch, y el estudiante reaccionario Sr. Mir", atendidos en diversas farmacias.
El diario del 4 de Abril de 1893, bajo el título "Precauciones en la Universidad", publicaba una nota oficial de la Universidad:
"Habiéndose notado que en los últimos días han acudido al recinto universitario muchos sujetos que no son alumnos y a los cuales designan los escolares como principales instigadores de los desórdenes lamentables ocurridos entre ellos con motivo de la toma de posesión del nuevo catedrático de Metafísica, se ha dispuesto que desde el Miércoles 5 del corriente, en cuyo día se reanudará la enseñanza, como medida extraordinaria y por el tiempo que sea necesario, sólo se permitirá la entrada en la Universidad a los que no lleven bastón y presenten a los dependientes de la misma las papeletas de inscripción para asignaturas que se enseñen en sus aulas, y que los respectivos catedráticos hagan salir de ellas a los que no estén matriculados en las puestas a su cargo. El Rectorado, con la autorización del Gobierno, con el apoyo de la primera autoridad civil de la provincia y con el concurso de las autoridades académicas que estarán reunidas en Consejo para juzgar a los revoltosos, procurará evitar que se repitan escenas que no tienen precedente en esta Universidad, y que redundan en su descrédito. Lo que de orden del Excmo. Sr. Rector y de acuerdo con el Consejo Universitario se hace público para los efectos correspondientes. Barcelona, 3 de Abril de 1893. El Secretario general, Francisco de P. Planas".
El asunto aún colearía durante el mes de Abril, pero sin llegar a la gravedad de los disturbios descritos. {(39) El 16 de Abril El Diluvio explicaba que los "estudiantes reaccionarios habían pedido al ministro de Fomento una clase especial de Metafísica para los alumnos de Derecho, y que también habían pedido al Obispo que invocase el Concordato para que la enseñanza oficial de la Universidad no perdiese su carácter católico". A continuación informaba el diario que, como respuesta a lo anterior, un numeroso grupo de estudiantes de Metafísica había telegrafiado al ministro, desautorizando la iniciativa de sus reaccionarios compañeros, y señalando que los autores de la petición eran "extraños a la clase, o que estando matriculados no asistían a la misma". El día 22 de Abril el diario informaba que los estudiantes reaccionarios seguían su acoso a Sanz Benito: le habían abucheado porque había afirmado que "los ateos podían ser personas de honor como los demás". Después de conocer el episodio ideológico que acabamos de exponer, cobra mucho más sentido un documento fechado el 30/09/1895: el aviso de la visita del Obispo a la Universidad, en "ejercicio del derecho que la Ley de Instrucción pública le concede para velar sobre la pureza de la doctrina de la fe y de las costumbres sobre la educación religiosa de la juventud"}.» (Guillermo Lusa Monforte, «El final de la soledad de la Escuela de Barcelona (1892-1899)», Documentos de la Escuela de Ingenieros Industriales de Barcelona, nº 10, Barcelona 2000, páginas 13-15.)

Y sucedió que Manuel Sanz Benito y el espiritismo no tuvieron fuerzas para mantener la importante posición que habían alcanzado, nada menos que la cátedra de Metafísica de la Universidad de Barcelona, la capital que concentraba el mayor número de periódicos religiosos y editoriales católicas de lengua española, el centro del agitprop católico hispánico. (Y de poco servían los lamentos, como los de la Revista de Estudios Psicológicos: «El doctor Sanz Benito. Los católicos le persiguen en la Universidad», 26, 1894, págs. 48-ss., y 240.)

La retirada de las posiciones alcanzadas se produjo mediante una solución administrativa denominada permuta: la persona que en 1893 había ganado la cátedra de Metafísica de la Universidad de Barcelona se permutaba con la persona que en 1889 había ganado la cátedra de Metafísica de la Universidad de Valladolid. Tras el repliegue de Manuel Sanz Benito a Valladolid, el neoescolástico José Daurella Rull tomó posesión el 20 de enero de 1894 de la cátedra de Metafísica de Barcelona, quedando así restaurada la ortodoxia en la católica y conservadora Cataluña y muy satisfecha la Universidad de Barcelona, que luego repetidas veces eligió a Daurella como representante suyo en el Senado de España.

Durante quince años mantuvo Manuel Sanz Benito en Valladolid la cátedra de Metafísica, renombrada luego como de Lógica fundamental, y allí publicó en 1900 sus Estudios filosóficos: la Psiquis (167 páginas). Al fallecer en 1909 el neotomista y antipositivista Antonio Hernández Fajarnés, surgió la posibilidad del traslado a la Universidad Central, que logró. Pero fue un triunfo efímero, pues en 1911 Manuel Sanz Benito «desencarnó sin sentir la más leve necesidad de los auxilios espirituales de religión alguna y disponiendo ser inhumado en el cementerio libre.»
 

«Queridísimo amigo y maestro: esta mañana, a las 12, ha tenido lugar la votación, y me apresuro á participarle que soy Catedrático de la Central. Me han votado Azcárate, Salmerón, Sales, Fernández y González, Sanz Benito y Pedro María López. Fajarnés votó al otro.» (Adolfo Bonilla San Martín a Marcelino Menéndez Pelayo, 14 febrero 1905, MPEP 18:623.)

«Con la muerte del Sr. Fajarnés creí seguro mi traslado á Madrid por ser el único de oposición directa á Lógica fundamental pero el Consejo por una mayoría insignificante ha propuesto al Sr. Sanz y Benito. El Sr. Barroso no ha resuelto definitivamente el asunto; pero es de presumir que nombrará al propuesto por mayoría, y en tal caso probablemente acudiré al Tribunal de lo Contencioso porque mi derecho preferente es clarísimo.» (Alberto Gómez Izquierdo a Marcelino Menéndez Pelayo, Granada, 5 febrero 1910, MPEP 20:676.)

«Mucho celebraré que logre Vd. el traslado a la cátedra de Filosofía de Madrid. Desconozco los trámites de ese expediente, y me temo que se habrá empantanado con la reciente crisis ministerial. No soy consejero de Instrucción Pública, como Vd. sabe, pero si cree Vd. que algo puedo influir aunque sea de un modo indirecto, no tenga Vd. reparo en decírmelo. El tal Sanz Benito es Krausista, según creo, y ya sabe Vd. lo difícil que es luchar con una secta tan bien organizada y que tiene a su devoción tantos elementos oficiales.» (Marcelino Menéndez Pelayo a Alberto Gómez Izquierdo, Madrid, 22 febrero 1910, MPEP 20:714.)

«Sanz y Benito, Manuel. Biografía. Catedrático español, nacido en 1860 y muerto en Madrid en 1911. En 1893 ingresó en el escalafón de Universidades como titular de la cátedra de metafísica de la Universidad de Barcelona, donde su actuación dio lugar a tumultos escolares. Permutó al poco tiempo esta cátedra por la de Valladolid, pasando por concurso, a la muerte de Hernández Fajarnés, a ocupar la de lógica fundamental de la Universidad de Madrid. En su juventud se dedicó al periodismo, habiendo dirigido la Revista del Ateneo Popular de Guadalajara (1882-83); colaboró en el Ateneo Caracense, en el Centro Volapukista Español y Revista de Estudios Psicológicos. Radical tanto en política como en religión, figuró en el movimiento krausista y profesó al mismo tiempo las teorías espiritistas, tomando parte en sus conferencias y Congresos. Dejó, entre otras obras, La Psiquis (Valladolid 1900).» (EUI 54:443, 1927.) [Obsérvese la maldad manipuladora del Espasa, al asegurar que en Barcelona «su actuación dio lugar a tumultos escolares», cuando tales tumultos ya estaban preparados, como hemos visto, antes siquiera de que pudiera estrenarse en la cátedra: Francisco Barjau Pons figura por cierto en la relación de redactores de esa enciclopedia.]

«En esta misma época, disgustados los estudiantes católicos de Metafísica de la Universidad de Barcelona por las explicaciones y propaganda espiritista que hacía desde su cátedra el Dr. D. Manuel Sanz y Benito (1860-911), se amotinaron y viose obligado el profesor a aprovechar la ocasión de trasladarse a Valladolid, donde continuó sus trabajos, si bien no tan activamente como en Barcelona, temeroso quizá de nuevos escándalos. Pasó a la Universidad de Madrid y falleció poco después, dejando muchas obras impresas y grato recuerdo de su caballerosidad y buena fe. Figuró entre los espiritistas que adoptaron el método de Krause y dio a la publicidad La ciencia espírita (1896) con prólogo de Torres Solanot, La Psiquis (1900), algunas conferencias y varias obras más.» (Mario Méndez Bejarano, Historia de la filosofía en España hasta el siglo XX, Renacimiento, Madrid [1927], pág. 527, capítulo XVII, El siglo de las luces: § XIV. El espiritismo.) [Obsérvese también la versión peculiar que transmite Méndez Bejarano de la batalla de Barcelona, pues esos estudiantes católicos ya estaban disgustados antes de que el nuevo catedrático pudiera pronunciar siquiera su primera lección.]

«Otro de nuestros grandes pensadores, don Manuel Sanz y Benito, autor, entre otras obras, de Determinismo y Libertad y La ciencia espírita, heredó también ser blanco de las iras y persecuciones del clericalismo imperante en la Universidad de Barcelona, donde llegó hasta conseguirse establecer por duplicado la clase que desempeñaba Sanz y Benito para hacer el vacío en torno suyo; a cuya situación puso fin el traslado de nuestro amigo a la Universidad Central. Y también como Sanz del Río y como González Soriano desencarnó sin sentir la más leve necesidad de los auxilios espirituales de religión alguna y disponiendo ser inhumado en el cementerio libre.» (Federación Espirita Española, V Congreso Espiritista Internacional. Libro Resumen, Barcelona 1 al 10 de septiembre de 1934, Barcelona 1934, Tercera parte: El espiritismo español, página 346.)

 
Bibliografía cronológica de Manuel Sanz Benito:

  • «La duda en la sociedad», El Criterio Espiritista, 10 (1877), págs. 101-104.
  • «Duda o realidad. ¿Qué es la verdad?», El Criterio Espiritista, 15 (1882), págs. 113-115.
  • «¿Qué es el hombre?», El Criterio Espiritista, 16 (1883), págs. 1-4.
  • «Discurso en la conmemoración del aniversarío de Allan Kardec», El Criterio Espiritista, 16 (1884), págs. 50-53.
  • «Discurso sobre Allan Kardec», El Criterio Espiritista, 17 (1884), págs. 64-67.
  • «Al espíritu de Allan Kardec. La muerte», El Criterio Espiritista, 18 (1885), págs. 52-ss.
  • «Un recuerdo a Kardec», El Criterio Espiritista, 19 (1886), págs. 56-ss.
  • «La libertad iluminando al mundo», El Criterio Espiritista, 19 (1886), págs. 146-148.
  • «Idealidad en la vida», El Criterio Espiritista, 20 (1887), págs. 142-144.
  • «Lo imposible», El Criterio Espiritista, 21 (1888), págs. 45-47.
  • «Trabajemos con Kardec», El Criterio Espiritista, 21 (1888), págs. 76-ss.
  • «Extracto del discurso pronunciado en el Congreso Internacional Espiritista», El Criterio Espiritista, 21 (1888), págs. 166-ss.
  • «Positivismo y espiritismo», El Criterio Espiritista, 22 (1889), págs. 87-89.
  • «El discurrir señal de poco entendimiento: los buenos y los sabios», El Criterio Espiritista, 22 (1889), págs. 103-ss.
  • «El Espiritismo desde el punto de vista vulgar», El Criterio Espiritista, 22 (1889), págs. 118-sss.
  • «Le spiritualisme philosophique. Discours prononcé par M. le Dr. et Professeur M. Sanz Benito dans le Congrès Spiritualiste International tenu à Paris à l'occasion de l'Exposition Universelle de 1889. Imprenta de Andrés Martín, Valladolid [1889], 22 págs. [disponible en facsímil pdf]
  • «Congreso Espiritista de París. Discurso pronunciado en dicho Congreso», El Criterio Espiritista, 22 (1889), págs. 161-164.
  • «El Espíritu: su realidad, su inmortalidad y progreso indefinido», El Criterio Espiritista, 22 (1889), págs. 181-185.
  • Estudios espiritistas. La ciencia espírita, con un prólogo por el Vizconde de Torres-Solanot, Imprenta de Daniel Cortezo y compañia, Barcelona 1890, 199 páginas (I-XXVII, 29-199). El libro va dedicado «Al espíritu de Luis».
  • Determinismo y libertad. Discurso pronunciado en el Ateneo Caracense por el presidente de dicho centro don Manuel Sanz Benito, Imprenta de Jorge Montero, Valladolid s.f. [1891], 19 págs. [Manuel Sanz Benito sólo fue presidente del Ateneo Caracense en 1891, según nos informa (en marzo de 2005) Javier Barbadillo Alonso, Archivero Municipal de Guadalajara.] • Edición digital en junio de 2004 por el PFE: http://www.filosofia.org/aut/001/msbdet.htm
  • «El Espíritu: su realidad, su inmortalidad y progreso indefinido», Revista de Estudios Psicológicos, 25 (1893), págs. 163-169.
  • «Discurso (sobre el espiritismo)», Revista de Estudios Psicológicos, 25 (1893), págs. 292-297.
  • Programa de Metafísica, Sucesores Hijos de Rodríguez, Valladolid 1897, 36 págs.
  • Filosofía popular, Imprenta de Jorge Montero, Valladolid s.f., 30 págs.
  • Estudios filosóficos. La Psiquis, Imprenta de Jorge Montero, Valladolid 1900, 167 págs.
  • Propedeística lógica, Imprenta de Jorge Montero, Valladolid 1900, 36 págs.
Textos de Manuel Sanz Benito en el Proyecto filosofía en español:
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