Manuel Sales Ferré 1843-1910

Manuel Sales Ferré, catedrático de Sociología Profesor español, nacido en Ulldecona (Tarragona) el 24 de agosto de 1843, y desde 1899 primer catedrático de Sociología de la universidad española, al introducirse tal disciplina en los estudios del Doctorado de Filosofía de la Universidad Central. No obtuvo el título de bachiller hasta 1865, pues permaneció nueve años cursando una frustrada carrera eclesiástica en el Seminario Conciliar de Tortosa (a la que había sido inducido por su acomodada familia, muy católica y tradicionalista).

Se trasladó a Madrid en 1867, para cursar la carrera de Filosofía y Letras, donde fue captado por los ideólogos krausistas: alumno de Julián Sanz del Río (inspirado en sus inéditos publicó en 1877 una Filosofía de la muerte), amigo y colaborador del presbítero Fernando de Castro (en 1872 fue profesor ayudante suyo y en 1874, como su fideicomisario y legatario, publicó su Memoria testamentaria), &c. Logró también liberarse de ese idealismo espiritualista al ir acercándose al positivismo y el evolucionismo (en palabras de Mario Méndez Bejarano: «renegó del krausismo y se lanzó a la corriente spenceriana»). Ingresó por oposición en el escalafón de catedráticos de universidad el 16 de junio de 1874, al ganar la cátedra de Geografía Histórica de la Universidad de Sevilla, transformada a partir de 1880 en Historia Universal, interesándose por la prehistoria y el folklore.

Atento a la nueva disciplina en alza, comenzó en 1889 la publicación en Sevilla de su Tratado de Sociología. Diez años más tarde se trasladó a Madrid para tomar posesión de la primera cátedra de Sociología de la universidad española (en la Facultad de Filosofía y Letras, Doctorado de Filosofía). En 1900 fue nombrado vicesecretario del Instituto Internacional de Sociología de París. Elegido académico de la de Ciencias Morales y Políticas el 7 de noviembre de 1905, tomó posesión de la novena medalla de esa Academia el 28 de noviembre de 1907, con un discurso sobre Nuevos fundamentos de la moral. Falleció en su casa de campo de Vinaroz (Castellón de la Plana), tras larga enfermedad, el 10 de diciembre de 1910 (Blanco y Negro de 18 de diciembre de 1910 publicó el retrato que se acompaña, dando cuenta del fallecimiento del catedrático de Sociología de la Universidad Central). Le enterraron en el cementerio civil de Madrid, junto a las tumbas de Julián Sanz del Río, Fernando de Castro y Nicolás Salmerón. En 1985 conmemoró Ulldecona los 75 años de su fallecimiento, y el Instituto de Enseñanza Secundaria de esa villa adoptó su nombre.

«El Sr. Sales y Ferré, uno de los albaceas, y creo que el mas leal, de D. Fernando de Castro, y continuador de su Compendio de Historia universal, ha publicado en Sevilla, de cuya Universidad es catedrático, una Filosofía de la muerte, que debe de ser de lo fino en punto a heterodoxia y extravagancias. Bien competirá, sin duda, con el difunto Alonso y Eguilaz.» (Gumersindo Laverde a Marcelino Menéndez Pelayo, Santiago, 25 junio 1878, MPEP 3:88.)

«Quedaron de Sanz del Río muchos manuscritos, casi en cifra (cuentan que escribía sin vocales) y apenas inteligibles aún para los iniciados. De ellos se han impreso algunas Lecciones del Sistema de la Filosofía, el Análisis del pensamiento racional y la Filosofía de la muerte, estudio hecho sobre papeles del maestro por don Manuel Sales y Ferré, catedrático de la Universidad de Sevilla. (...) [802] (...) Los dos últimos tomos impresos del Curso de Historia Universal (que no pasan de la Edad Media ni la acaban siquiera, porque Castro dejó la obra sin concluir) son ya formalmente heterodoxos {(1) Continuó esta obra el Sr. Sales Ferré, catedrático de Sevilla y antiguo suplente de Castro.)} (...) Nada igualaría a la repugnancia que inspira, hasta por razones estéticas, la lectura de esta carta, en que don Fernando de Castro lega a Salmerón una pluma de oro, «monumento histórico del último sermón de un sacerdote que ha perdido la virginidad de la fe, pero que ha ganado en cambio la maternidad de la razón», si el ex-rector no hubiera escrito después otro documento, [803] que basta para tejer su proceso, la Memoria Testamentaria {(1) Memoria Testamentaria del Sr. D. Fernando de Castro, fallecido el 5 de mayo de 1874, publicada por su fideicomisario y legatario D. Manuel Sales y Ferré, catedrático de Geografía Histórica en la Universidad de Sevilla, Madrid, imp. de E. Martínez, 1874. Vid. sobre ella un sangriento artículo de D. Miguel Sánchez en El Consultor de los Párrocos.} uno de esos cínicos alardes de apostasía, pasados de moda en Europa desde que murió el cura Meslier. (...) Castro falleció en 5 de mayo de 1874, y sus albaceas, Ruiz de Quevedo, Salmerón, Giner, Uña, Sales Ferré y Azcárate, cumplieron estrictamente sus disposiciones, pronunciando Ruiz de Quevedo en el cementerio una especie de panegírico del infeliz difunto, y exhortación a los concurrentes a que siguiesen su ejemplo y continuasen su propaganda en la cátedra, en la tribuna, en los papeles periódicos y hasta en el hogar doméstico. La muerte de Sanz del Río y la de Castro comenzaron a introducir gran desorden en las huestes krausistas, trayéndolas pronto a punto de división y de cisma.» (Marcelino Menéndez Pelayo, Historia de los heterodoxos españoles, tomo III, Librería Católica de San José, Madrid 1881. Libro VIII, capítulo IV, §III: Filosofía heterodoxa y su influencia en la literatura, páginas 799-800, 802-803.)

«El Sr. Sales y Ferré es un adepto novísimo del método experimental y de las teorías de sociología positivista. No es mucho, pues, si descubre algo del entusiasmo caluroso del neófito, expreso, ya en el carárter absoluto con que define y concluye sus nuevas doctrinas, ya en la dureza con que a veces trata a sus antiguos maestros.» (Rafael Altamira, «Un libro español de Sociología», Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, nº 13, 1890, páginas 142-144.)

«[Sales Ferré] formado por entero dentro de la corriente krausista. Sin embargo, en el trabajo y en los estudios de la Sociología, el Sr. Sales, siguiendo un proceso muy común entre los que han pasado de la metafísica al positivismo, se ha penetrado casi por completo de la corriente positiva del evolucionismo.» (Adolfo Posada, «Los estudios sociológicos en España», Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, nº 23, 1899, página 250.)

«Y puesto que la vida humana es el material de la historia, también puede decirse, de acuerdo con el doctísimo catedrático de la Universidad de Sevilla, señor Sales y Ferré, que la Sociología es 'la filosofía de la historia despojada de un sentido metafísico y tomada en sentido experimental y práctico'.» (Blas Zambrano, «Consideraciones sobre la Sociología», X, 13 febrero 1900.)

«La Sociología no puede formar parte de la segunda enseñanza; la Sociología es, como afirma el Sr. Sales y Ferré, una parte de la Filosofía de la Historia. ¿Y cree el Sr. Sales y Ferré que los jóvenes alumnos que concurren a nuestros Institutos pueden con cuatro malas nociones de Historia Universal –lección alterna– y con cuatro rápidos conceptos de Geografía política, y sin haber estudiado la Historia Natural ni la Antropología, meterse a sociólogos?» (José España Lledó, «La enseñanza oficial de la Filosofía en España», Revista Contemporánea, nº 596, Madrid 30 de septiembre de 1900, pág. 567)

«De la Universidad de Sevilla sólo sé que su rector, el señor Moris y Fernández Vallin, tuvo un plan amplio de 'Estudios de extensión universitaria', que abarcaba conferencias y excursiones científicas, contaba con el auxilio de otras personas de fuera de la enseñanza y de la Universidad, y se dirigía a la juventud que sale de las aulas, dando gran importancia a las excursiones a monumentos de arte, archivos, museos, fábricas, minas, &c. Sabida es la importancia que estas excursiones han adquirido en Sevilla, a impulsos de los profesores señores Sales y Ferré y Calderón, hoy en la Universidad de Madrid.» (Leopoldo Palacios Morini, Las universidades populares, Valencia 1908, página 149.)

«Manuel Sales y Ferré. Biografía. Sociólogo y publicista español, nacido en 1848; muere en Madrid en diciembre de 1910. Doctor en Filosofía y Letras, ganó por oposición la cátedra de Geografía histórica en la universidad de Sevilla, de donde fue trasladado a la universidad de Madrid, en la que explicó Historia universal moderna y contemporánea y Sociología. Escribió varios Compendios y Elementos de Prehistoria e Historia Universal, y en 28 de abril de 1907 ingresó en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas con un discurso sobre Nuevos fundamentos de la Moral. Tradujo, entre otras obras importantes, la Historia de la Geografía, de Vivien de Saint-Martin.» (Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano, tomo 28, segundo apéndice, pág. 850, Montaner y Simón, Barcelona 1910.)

Manuel Sales Ferré, en su etapa sevillana «[–La actividad filosófica en Andalucía. –Academia hispalense de Santo Tomás. –La Genuina. –El Ateneo Hispalense. –La Biblioteca Científico-Literaria. –Revistas científicas en Sevilla. –Escisión del Ateneo.] El Liceo Sevillano y la Academia de Santo Tomás nada influyeron, el primero por su tendencia preferentemente literaria, y la segunda por su filosofía estacionaria, al desenvolvimiento de los estudios filosóficos. Los jóvenes dimos algunas conferencias en distintas sociedades; yo mismo di una acerca de ciertos vínculos entre las doctrinas de Santo Tomás de Aquino y las de Herbert Spencer, como si en mi inconsciencia juvenil presintiera el neoescolasticismo, y algunas otras expositivas de materias filosóficas. Algo reanimó a la juventud liberal la llegada del Sr. Barnés a la cátedra de Historia Universal en 1874, y poco después la de D. Manuel Sales. Unido éste con D. Federico de Castro, comenzaron en 1877 la publicación de la importante «Biblioteca Científico Literaria», tan interesante de fondo cuanto mal presentada, según procedía en quienes miraban la ciencia y no el negocio, en la cual se editaron obras tan importantes como la Historia de los Árabes de Dozy, doctamente anotada por D. Federico de Castro; la Historia de la Geografía de Vivien Saint-Martín, anotada por D. Manuel Sales; El arte cristiano de Passavant, traducida por D. Claudio Boutelou; la Filosofía de la muerte de Sanz del Río, arreglada por Sales; el Tratado de Agricultura de Abu-Zacaria, y otras obras de Spencer, Stuart Mill, Claudio Bernard, Quinet, Hartmann, el P. Secchi, Schoedler y Ribot. Del mismo año data la publicación de la revista La Enciclopedia, indicando ya cierta inclinación hacia el folklorismo y los estudios eruditos que Menéndez y Pelayo comenzaba a poner en boga.
Los alumnos de la Universidad habían constituido en Febrero de 1875 una sociedad científica con matices de reserva masónica, titulada La Genuina, extraño título para un cenáculo filosófico, la cual careció por entonces de interés, pero sirvió de base a la constitución del Ateneo Hispalense, que se organizó pictórico de vida en la misma forma que el de Madrid, el 26 de Octubre de 1879, en la Real Academia de Medicina. D. Javier Lasso de la Vega y Cortezo leyó el discurso inaugural sobre el «Origen de la vida orgánica». Aumentado en cantidad y calidad el número de socios, y disponiendo de mayores recursos, el Ateneo se instaló el año 1880 en los altos del edificio ocupado por el Centro Mercantil en la calle de la Cima, número 68. Funcionaron con brillo las secciones, no desmereciendo nada las controversias en ellas sostenidas, ni por la animación ni por la seriedad de la doctrina, de las del Ateneo de Madrid. Muchos extractos de discursos se hallarán en La Enciclopedia y en El Pensamiento Moderno, así como los resúmenes de las notabilísimas conferencias explicadas por el Dr. García Blanco sobre la filosofía de la lengua hebrea desde 1880.
Se eligió Presidente al prestigioso jurisconsulto don Narciso Suárez y para presidir las Secciones se designó a D. Federico de Castro en la de Morales y Políticas, siendo vicepresidentes D. Manuel Sales y el senador D. Rafael Lafitte; a D. Claudio Boutelou en la de Literatura y Artes con el catedrático D. Daniel Ramón Arrese y el erudito D. Fernando Belmonte por vicepresidentes y, en fin, a don Antonio Machado y Nuñez en la de Ciencias exactas, físicas y naturales, teniendo por vicepresidentes a D. Javier Lasso de la Vega y Chichón, catedrático y Presidente de la Real Academia de Medicina, y al ingeniero D. José San Martín y Falcón.
Continuó con iguales si no con mayores bríos en 1881 la labor del Ateneo; vio la luz El Pensamiento Moderno, en que colaboraron Salmerón, Canalejas y Méndez, Castro y lo mejor de la intelectualidad sevillana; Machado hijo, desertor del krausismo y fundador del Folklore, publicó la revista de esta sociedad y todo marchaba a pedir de boca cuando los rozamientos personales, lacra de nuestro carácter social, determinaron una gravísima crisis. Desavenencias de orden particular entre los Sres. Sales y Barnés y entre el primero y D. Federico de Castro, coincidiendo con la separación del krausismo y alistamiento en el positivismo de los Sres. Sales y Machado Álvarez, enfriaron el amor de éstos al Ateneo que habían contribuido a fundar. No obstante, todavía D. Manuel Sales dio una serie de conferencias, aprovechadas por sus amigos para ensalzar la personalidad del competente profesor, con las cuales se formó el tomo XIII de la Biblioteca Científico-Literaria, titulado El hombre primitivo y las tradiciones orientales. La ciencia y la religión. Estas conferencias encendieron una controversia entre el orador y la Revista Católica. No tardó en presentarse ocasión para que la publicidad iluminase el aciago rompimiento. La Gaceta insertó el decreto de 3 de Marzo de 1881 devolviendo sus cátedras a los insignes profesores expulsados de ellas y perseguidos por el ignaro fanatismo maculador de los albores de la restauración, cuando aún el egregio Cánovas no había logrado imponer el freno de su férrea voluntad a las audacias de los llamados moderados históricos, a quienes mejor se llamaría prehistóricos, y un aplauso unánime resonó en toda la península y más allá de sus fronteras.
No sé si por convicción o para la galería, protestó la prensa extremista de la derecha y hasta dos cardenales y otros seis prelados apelaron al soberano en alzada del decreto de Albareda. En tal estado de opinión, se presentó al Ateneo una proposición para felicitar al Gobierno. Los elementos ultramontanos fingieron escandalizarse y ¿quién lo diría? en aquella memorable sesión llevó la voz de los intolerantes, tanto ciega la pasión, D. Manuel Sales y Ferré, sosteniendo que el Ateneo no debía mezclarse en política. D. Federico de Castro, insistentemente aludido, defendió la proposición en límites de la mayor templanza; esclareció los términos, mostrando el deber que toda docta corporación tiene de interesarse en materias de cultura, tanto más cuanto que la disposición ministerial venía a alejar de los cuerpos docentes todo aguijón de parcialidad; explanó el concepto de política en su amplio sentido y patentizó que toda persona, individual o jurídica, perteneciente a un Estado, es por naturaleza política en lo referente a los fines que se propone dentro de la nación, y en tal concepto todas las entidades se deben considerar políticas, sin dar a esta palabra la significación partidista o de mezquina actuación histórica en la vida gubernativa. El discurso convenció al auditorio y se aprobó la proposición por gran mayoría; pero la triste determinación estaba adoptada a priori.
Los elementos derechistas se retiraron y al frente de ellos D. Manuel Sales. Aún me apena recordar ese paso en falso de persona para mí tan respetada y querida.
En 1882 diéronse veladas tan memorables como la necrológica en honor de Moreno Nieto, y lecturas de algunos poetas que entonces empezaban a revelarse, entre otros la señorita Blanca de los Ríos, autora de Esperanzas y recuerdos (1881), firmando con el anagrama «Carolina del Boss». Establecióse el estudio libre del Doctorado de Filosofía y Letras, suprimido en la Universidad por el Marqués de Orovio, dando Castro la enseñanza del Sánscrito.
Años después, el Sr. Sales y sus accidentales amigos fundaban por su cuenta, ¡oh ironías del destino!, en la calle que ostentaba el rótulo de «Albareda», el ministro cuya disposición motivó la hégira de los disidentes, la sociedad que aún existe titulada «Ateneo y Sociedad de Excursiones». La inauguración se efectuó el 6 de Marzo de 1887, constituyendo su primera directiva D. Manuel Sales, presidente; D. Francisco Pagés, vicepresidente; D. Alejandro Guichot y D. Antonio González Ruiz, secretarios; D. Javier Sánchez Dalp, tesorero; D. Antonio María de Ariza, director del Museo de la Sociedad, y D. Manuel Cano y Cueto, bibliotecario.
El tiempo, que decide muchas cosas; la vejez de don Federico; la necesidad de acudir los jóvenes a Madrid para verificar oposiciones; la muerte o la traslación de catedráticos, y, sobre todo, el estado de conciencia utilitario, inseparable compañero de las restauraciones, que dio su fruto en los postreros años de la centuria, no favorecían a un Centro donde se cultivaba la ciencia pura sin miras ulteriores o transcendentales y fueron minando la vida del Ateneo Hispalense, que se había trasladado con el Centro Mercantil al suntuoso edificio erigido en 1868 para Café Universal con entrada por la clásica arteria de las Sierpes y por la calle de Tetuán.
En pos de aquel generoso movimiento, se apagó el amor a la filosofía. La misma metafísica, separada por un genio maléfico de la enseñanza, se vio relegada a las cumbres casi inaccesibles del Doctorado, y desglosada de la licenciatura en Derecho, sin figurar siquiera en la rama menos nutrida de la menos nutrida de las facultades universitarias. Los amores científicos arden desinteresados, y en la atmósfera positivista de fin de siglo, donde todos los ideales políticos y morales se extinguieron; donde vimos egoístas e inmorales a hombres que en anteriores etapas habían, por sus ideas y por su patria, sacrificado el bienestar y expuesto hasta la vida; donde los romanticismos y heroísmos se vieron escupidos y ridiculizados por la concupiscencia y el cinismo, no podía florecer el árbol de la ciencia pura, que sólo vive con el riego de la abnegación, en el ambiente del amor y al sol de los magnos ideales.» (Mario Méndez Bejarano, Historia de la filosofía en España hasta el siglo XX, Madrid [1927], Capítulo XVII: El siglo de las luces, §1. Carácter extranjero de la cultura española del siglo XIX, páginas 405-409.)

«D. Manuel Sales y Ferré (1843-910), catalán y catedrático de Historia en Sevilla, afiliado a la izquierda krausista, dio forma a los manuscritos que dejó Sanz del Río sobre la Filosofía de la Muerte, dando a luz su arreglo en 1877, y dedicó su actividad con preferencia a la historia, la geografía, la arqueología y la sociología. Ya hemos referido en qué circunstancias renegó del krausismo y se lanzó a la corriente spenceriana. Cuando llegó a la cátedra de Sociología en Madrid propugnó sus nuevas ideas y alardeó de ellas en su discurso de ingreso en la Academia de Ciencias Morales y Políticas (1907), explicando los Nuevos fundamentos de la moral sobre la base de la solidaridad humana, sometiéndola a modalidades históricas, teoría toto coelo distante del imperativo categórico de Kant, aceptado por el racionalismo armónico.» (Mario Méndez Bejarano, Historia de la filosofía en España hasta el siglo XX, Madrid [1927], Capítulo XVII: El siglo de las luces, §9. Los krausistas, páginas 473-474.)

«Con algunos de estos nombres estamos ante el tercer grupo cronológico del krausismo, integrado por Augusto González de Linares, Luis de Rute, Manuel Sales y Ferré y Manuel de la Revilla.» (Ricardo Sánchez Ortiz de Urbina, «Krausismo», Enciclopedia de la Cultura Española, 1966, 3:825-826.)

«Como ya he señalado, la posición de Sales y Ferré es claramente positivista, lo que le granjea los ataques de tradicionalistas y escolásticos. Destaca entre todos José España Lledó el cual, al introducirse como asignatura en la segunda enseñanza la Sociología, publica en 1900 unas Nociones de Sociología para contrarrestar la difusión de las ideas modernas, y muy especialmente el Tratado de Sociología de Sales y Ferré donde 'se proclama la teoría de que el hombre es un animal como otro cualquiera, perfeccionado merced a la evolución' {(26) España Lledó, J. 'Nociones de Sociología', Revista Contemporánea 122, 1901, p. 163. Es el prólogo al libro del mismo título}. España Lledó se inspira en la doctrina tomista, sobre todo en el Tratado de Derecho natural de Taparelli: 'mi propósito no ha sido otro que el vulgarizar la filosofía cristiana, poniéndola enfrente de la Sociología positivista [... y poner] cortapisa a la propaganda del monismo positivista' {(27) Ibid., p. 168}. España Lledó es la muestra, aunque desafortunada por su intransigencia y sectarismo, de un intento de sociología tradicional y católica. No es este el caso de Severino Aznar, sucesor de Sales y Ferré en la Cátedra de Sociología, en quien la confesionalidad no enturbia su cientifismo metodológico.» (Antonio Jiménez García, El krausopositivismo de Urbano González Serrano, Diputación Provincial, Badajoz 1996, página 255.)

 
Bibliografía cronológica de Manuel Sales Ferré:

  • Memoria testamentaria del señor D. Fernando de Castro, fallecido el 5 de mayo de 1874, publicada por su fideicomisario y legatario D. Manuel Sales y Ferré, Imprenta y Librería de Eduardo Martínez, Madrid 1874, 59 págs.
  • Compendio razonado de Historia General, de Fernando de Castro, vol. IV, Imprenta de José María Pérez, Madrid 1875, 648 páginas.
  • Filosofía de la muerte. Estudio hecho sobre manuscritos de don Julián Sanz del Río, Biblioteca Científico Literaria (nº 9), Imprenta y librería de José G. Fernández, Sevilla 1877, 316 págs.
  • El darwinismo: lo verdadero y lo falso de esta teoría, por Eduardo de Hartmann, traducido de la última edición alemana por M. S. F., Biblioteca Científico Literaria (nº 19), Sevilla 1879, 314 págs.
  • Prehistoria y origen de la civilización, 2 volúmenes, Imprenta de Francisco Alvarez, Madrid 1880 y 1883.
  • El hombre primitivo y las tradiciones orientales. La Ciencia y la Religión. Conferencias dadas en el Ateneo Hispalense, Imprenta de «El Mercantil Sevillano», Sevilla 1881, 327 págs.
  • «Mitología popular: una variante del mito de Zagreus-Osiris», Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, nº 7, 1883, págs. 134-140.
  • Compendio de Historia Universal. Edad prehistórica y período oriental, 2 volúmenes, Imprenta de Francisco Alvarez y Cª, Madrid 1883 y 1885.
  • Historia general, Tello, Madrid 1884, 456 págs. 2ª edición: Fortanet, Madrid 1905, 536 págs. 3ª edición: Librería General de Victoriano Suárez, Madrid 1911, 534 págs. 3ª ed. reimp.: Librería General de Victoriano Suárez, Madrid 1917, 544 págs. 5ª reimpresión: Librería General de Victoriano Suárez, Madrid 1923, 544 págs.
  • Estudios arqueológicos e históricos, Librería de Victoriano Suárez, Madrid 1887, 205 págs.
  • Tratado de Sociología. Evolución social y política, 4 volúmenes. Imprenta de G. Salar, Sevilla 1889. Segunda parte [2 a 4, numerados también del 1 al 3]: Librería de Victoriano Suárez, Madrid 1894-1897. Tomo I: Estudios de sociología (VIII+254 págs.). Tomo II: Del hetairismo al patriarcado (1894, 372 págs.). Tomo III: Tribu y ciudad (1895, 496 págs.). Tomo IV: La Nación (1897, 512 págs.).
  • El descubrimiento de América, según las últimas investigaciones, Tipografía Díaz y Carballo, Sevilla 1893, XII+255 págs.
  • «Psicología del pueblo español. Complejidad de los problemas sociales», Juventus, nº 6, 1901.
  • Función del socialismo en la transformación actual de las naciones, Discurso pronunciado en el Instituto de Sociología, Librería General de Victoriano Suárez, Madrid 1902, 31 págs.
  • «Psicología del pueblo español», Nuestro Tiempo, nº 13, enero 1902, pág. 9-ss.
  • «La sociología y la filosofía de la historia», Nuestro Tiempo, nº 20, 1902, pág. 177-ss.
  • «De la civilización y su medida», La España Moderna, nº 180, diciembre 1903, págs. 35-53.
  • «El Estado social», La Lectura, septiembre 1904, pág. 19-ss.; octubre 1904, pág. 126-ss.
  • Nuevos fundamentos de la Moral. Discursos leídos ante la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas en la recepción pública (...) el día 28 de abril de 1907 (contestación de Eduardo Sanz Escartín), Tipografía de la Viuda e Hijos de Tello, Madrid 1907, 123 páginas.
  • La transformación del Japón, discurso leído ante la RACMP en sesión pública celebrada para conmemorar el 50 aniversario de su constitución, el 7 de febrero de 1909, Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, Madrid 1909, 151 págs.
  • «El nacionalismo y la paz armada», Actas del Congreso de Zaragoza de la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias, tomo V, sección 4ª, Madrid 1909.
  • Problemas sociales, Librería de Victoriano Suárez, Madrid 1910, 325 págs. (La decadencia de España, El pauperismo y la caridad, El nacionalismo y la paz armada, Función del socialismo en la transformación actual de las naciones.)
  • Sociología general (publicación póstuma, a cargo de Domingo Barnés), Librería General de Victoriano Suárez, Madrid 1912, 464 págs.
Sobre Manuel Sales Ferré:
  • Ateneo y Sociedad de Excursiones de Sevilla, Sesión necrológica en honor de don Manuel Sales y Ferré, fundador y Presidente honorario de la Sociedad (9 de enero de 1911), Imprenta de Francisco de Paula Díaz, Sevilla 1911, 29 págs.
  • Manuel Núñez Encabo, Manuel Sales y Ferré, los orígenes de la sociología en España, Cuadernos para el Diálogo, Madrid 1976, 399 págs.
  • Rafael Jerez Mir, La introducción de la sociología en España: Manuel Sales y Ferré, una experiencia frustrada, Ayuso, Madrid 1980, 495 págs.
  • Setenta y cinco aniversario de la muerte de Manuel Sales y Ferré, Ayuntamiento de Ulldecona 1985, 175 páginas.
  • Manuel Núñez Encabo, El nacimiento de la sociología en España: Manuel Sales y Ferré, Editorial Complutense, Madrid 1999, 420 págs.
Sobre Manuel Sales Ferré en el Proyecto filosofía en español:
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