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Manuel Sales Ferré 1843-1910
Se trasladó a Madrid en 1867, para cursar la carrera de Filosofía y Letras, donde fue captado por los ideólogos krausistas: alumno de Julián Sanz del Río (inspirado en sus inéditos publicó en 1877 una Filosofía de la muerte), amigo y colaborador del presbítero Fernando de Castro (en 1872 fue profesor ayudante suyo y en 1874, como su fideicomisario y legatario, publicó su Memoria testamentaria), &c. Logró también liberarse de ese idealismo espiritualista al ir acercándose al positivismo y el evolucionismo (en palabras de Mario Méndez Bejarano: «renegó del krausismo y se lanzó a la corriente spenceriana»). Ingresó por oposición en el escalafón de catedráticos de universidad el 16 de junio de 1874, al ganar la cátedra de Geografía Histórica de la Universidad de Sevilla, transformada a partir de 1880 en Historia Universal, interesándose por la prehistoria y el folklore. Atento a la nueva disciplina en alza, comenzó en 1889 la publicación en Sevilla de su Tratado de Sociología. Diez años más tarde se trasladó a Madrid para tomar posesión de la primera cátedra de Sociología de la universidad española (en la Facultad de Filosofía y Letras, Doctorado de Filosofía). En 1900 fue nombrado vicesecretario del Instituto Internacional de Sociología de París. Elegido académico de la de Ciencias Morales y Políticas el 7 de noviembre de 1905, tomó posesión de la novena medalla de esa Academia el 28 de noviembre de 1907, con un discurso sobre Nuevos fundamentos de la moral. Falleció en su casa de campo de Vinaroz (Castellón de la Plana), tras larga enfermedad, el 10 de diciembre de 1910 (Blanco y Negro de 18 de diciembre de 1910 publicó el retrato que se acompaña, dando cuenta del fallecimiento del catedrático de Sociología de la Universidad Central). Le enterraron en el cementerio civil de Madrid, junto a las tumbas de Julián Sanz del Río, Fernando de Castro y Nicolás Salmerón. En 1985 conmemoró Ulldecona los 75 años de su fallecimiento, y el Instituto de Enseñanza Secundaria de esa villa adoptó su nombre. |
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«El Sr. Sales y Ferré, uno de los albaceas, y creo que el mas leal, de D. Fernando de Castro, y continuador de su Compendio de Historia universal, ha publicado en Sevilla, de cuya Universidad es catedrático, una Filosofía de la muerte, que debe de ser de lo fino en punto a heterodoxia y extravagancias. Bien competirá, sin duda, con el difunto Alonso y Eguilaz.» (Gumersindo Laverde a Marcelino Menéndez Pelayo, Santiago, 25 junio 1878, MPEP 3:88.) «Quedaron de Sanz del Río muchos manuscritos, casi en cifra (cuentan que escribía sin vocales) y apenas inteligibles aún para los iniciados. De ellos se han impreso algunas Lecciones del Sistema de la Filosofía, el Análisis del pensamiento racional y la Filosofía de la muerte, estudio hecho sobre papeles del maestro por don Manuel Sales y Ferré, catedrático de la Universidad de Sevilla. (...) [802] (...) Los dos últimos tomos impresos del Curso de Historia Universal (que no pasan de la Edad Media ni la acaban siquiera, porque Castro dejó la obra sin concluir) son ya formalmente heterodoxos {(1) Continuó esta obra el Sr. Sales Ferré, catedrático de Sevilla y antiguo suplente de Castro.)} (...) Nada igualaría a la repugnancia que inspira, hasta por razones estéticas, la lectura de esta carta, en que don Fernando de Castro lega a Salmerón una pluma de oro, «monumento histórico del último sermón de un sacerdote que ha perdido la virginidad de la fe, pero que ha ganado en cambio la maternidad de la razón», si el ex-rector no hubiera escrito después otro documento, [803] que basta para tejer su proceso, la Memoria Testamentaria {(1) Memoria Testamentaria del Sr. D. Fernando de Castro, fallecido el 5 de mayo de 1874, publicada por su fideicomisario y legatario D. Manuel Sales y Ferré, catedrático de Geografía Histórica en la Universidad de Sevilla, Madrid, imp. de E. Martínez, 1874. Vid. sobre ella un sangriento artículo de D. Miguel Sánchez en El Consultor de los Párrocos.} uno de esos cínicos alardes de apostasía, pasados de moda en Europa desde que murió el cura Meslier. (...) Castro falleció en 5 de mayo de 1874, y sus albaceas, Ruiz de Quevedo, Salmerón, Giner, Uña, Sales Ferré y Azcárate, cumplieron estrictamente sus disposiciones, pronunciando Ruiz de Quevedo en el cementerio una especie de panegírico del infeliz difunto, y exhortación a los concurrentes a que siguiesen su ejemplo y continuasen su propaganda en la cátedra, en la tribuna, en los papeles periódicos y hasta en el hogar doméstico. La muerte de Sanz del Río y la de Castro comenzaron a introducir gran desorden en las huestes krausistas, trayéndolas pronto a punto de división y de cisma.» (Marcelino Menéndez Pelayo, Historia de los heterodoxos españoles, tomo III, Librería Católica de San José, Madrid 1881. Libro VIII, capítulo IV, §III: Filosofía heterodoxa y su influencia en la literatura, páginas 799-800, 802-803.) «El Sr. Sales y Ferré es un adepto novísimo del método experimental y de las teorías de sociología positivista. No es mucho, pues, si descubre algo del entusiasmo caluroso del neófito, expreso, ya en el carárter absoluto con que define y concluye sus nuevas doctrinas, ya en la dureza con que a veces trata a sus antiguos maestros.» (Rafael Altamira, «Un libro español de Sociología», Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, nº 13, 1890, páginas 142-144.) «[Sales Ferré] formado por entero dentro de la corriente krausista. Sin embargo, en el trabajo y en los estudios de la Sociología, el Sr. Sales, siguiendo un proceso muy común entre los que han pasado de la metafísica al positivismo, se ha penetrado casi por completo de la corriente positiva del evolucionismo.» (Adolfo Posada, «Los estudios sociológicos en España», Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, nº 23, 1899, página 250.) «Y puesto que la vida humana es el material de la historia, también puede decirse, de acuerdo con el doctísimo catedrático de la Universidad de Sevilla, señor Sales y Ferré, que la Sociología es 'la filosofía de la historia despojada de un sentido metafísico y tomada en sentido experimental y práctico'.» (Blas Zambrano, «Consideraciones sobre la Sociología», X, 13 febrero 1900.) «La Sociología no puede formar parte de la segunda enseñanza; la Sociología es, como afirma el Sr. Sales y Ferré, una parte de la Filosofía de la Historia. ¿Y cree el Sr. Sales y Ferré que los jóvenes alumnos que concurren a nuestros Institutos pueden con cuatro malas nociones de Historia Universal –lección alterna– y con cuatro rápidos conceptos de Geografía política, y sin haber estudiado la Historia Natural ni la Antropología, meterse a sociólogos?» (José España Lledó, «La enseñanza oficial de la Filosofía en España», Revista Contemporánea, nº 596, Madrid 30 de septiembre de 1900, pág. 567) «De la Universidad de Sevilla sólo sé que su rector, el señor Moris y Fernández Vallin, tuvo un plan amplio de 'Estudios de extensión universitaria', que abarcaba conferencias y excursiones científicas, contaba con el auxilio de otras personas de fuera de la enseñanza y de la Universidad, y se dirigía a la juventud que sale de las aulas, dando gran importancia a las excursiones a monumentos de arte, archivos, museos, fábricas, minas, &c. Sabida es la importancia que estas excursiones han adquirido en Sevilla, a impulsos de los profesores señores Sales y Ferré y Calderón, hoy en la Universidad de Madrid.» (Leopoldo Palacios Morini, Las universidades populares, Valencia 1908, página 149.) «Manuel Sales y Ferré. Biografía. Sociólogo y publicista español, nacido en 1848; muere en Madrid en diciembre de 1910. Doctor en Filosofía y Letras, ganó por oposición la cátedra de Geografía histórica en la universidad de Sevilla, de donde fue trasladado a la universidad de Madrid, en la que explicó Historia universal moderna y contemporánea y Sociología. Escribió varios Compendios y Elementos de Prehistoria e Historia Universal, y en 28 de abril de 1907 ingresó en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas con un discurso sobre Nuevos fundamentos de la Moral. Tradujo, entre otras obras importantes, la Historia de la Geografía, de Vivien de Saint-Martin.» (Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano, tomo 28, segundo apéndice, pág. 850, Montaner y Simón, Barcelona 1910.)
«D. Manuel Sales y Ferré (1843-910), catalán y catedrático de Historia en Sevilla, afiliado a la izquierda krausista, dio forma a los manuscritos que dejó Sanz del Río sobre la Filosofía de la Muerte, dando a luz su arreglo en 1877, y dedicó su actividad con preferencia a la historia, la geografía, la arqueología y la sociología. Ya hemos referido en qué circunstancias renegó del krausismo y se lanzó a la corriente spenceriana. Cuando llegó a la cátedra de Sociología en Madrid propugnó sus nuevas ideas y alardeó de ellas en su discurso de ingreso en la Academia de Ciencias Morales y Políticas (1907), explicando los Nuevos fundamentos de la moral sobre la base de la solidaridad humana, sometiéndola a modalidades históricas, teoría toto coelo distante del imperativo categórico de Kant, aceptado por el racionalismo armónico.» (Mario Méndez Bejarano, Historia de la filosofía en España hasta el siglo XX, Madrid [1927], Capítulo XVII: El siglo de las luces, §9. Los krausistas, páginas 473-474.) «Con algunos de estos nombres estamos ante el tercer grupo cronológico del krausismo, integrado por Augusto González de Linares, Luis de Rute, Manuel Sales y Ferré y Manuel de la Revilla.» (Ricardo Sánchez Ortiz de Urbina, «Krausismo», Enciclopedia de la Cultura Española, 1966, 3:825-826.) «Como ya he señalado, la posición de Sales y Ferré es claramente positivista, lo que le granjea los ataques de tradicionalistas y escolásticos. Destaca entre todos José España Lledó el cual, al introducirse como asignatura en la segunda enseñanza la Sociología, publica en 1900 unas Nociones de Sociología para contrarrestar la difusión de las ideas modernas, y muy especialmente el Tratado de Sociología de Sales y Ferré donde 'se proclama la teoría de que el hombre es un animal como otro cualquiera, perfeccionado merced a la evolución' {(26) España Lledó, J. 'Nociones de Sociología', Revista Contemporánea 122, 1901, p. 163. Es el prólogo al libro del mismo título}. España Lledó se inspira en la doctrina tomista, sobre todo en el Tratado de Derecho natural de Taparelli: 'mi propósito no ha sido otro que el vulgarizar la filosofía cristiana, poniéndola enfrente de la Sociología positivista [... y poner] cortapisa a la propaganda del monismo positivista' {(27) Ibid., p. 168}. España Lledó es la muestra, aunque desafortunada por su intransigencia y sectarismo, de un intento de sociología tradicional y católica. No es este el caso de Severino Aznar, sucesor de Sales y Ferré en la Cátedra de Sociología, en quien la confesionalidad no enturbia su cientifismo metodológico.» (Antonio Jiménez García, El krausopositivismo de Urbano González Serrano, Diputación Provincial, Badajoz 1996, página 255.) |
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