Antonio Hernández Fajarnés
 
1851-1909

Antonio Hernández Fajarnés 1851-1909 Activo neotomista y antipositivista español, catedrático y escritor prolífico, nacido en Zaragoza el 17 de enero de 1851, en cuya universidad estudió Filosofía y Letras. Se doctoró en 1871 y al año siguiente ya regentaba allí la cátedra de Historia de la Filosofía. El 13 de enero de 1874 ingresó en el escalafón de catedráticos, al ganar por oposición la cátedra de Metafísica de la Universidad de Zaragoza, institución de la que fue rector durante catorce años. También colaboró en Zaragoza con el Círculo-Academia de San Luis Gonzaga (fundado en 1860), interviniendo como ponente en varias sesiones ordinarias: el 27 de febrero de 1887 (sobre «La ciencia y la Religión»), el 26 de febrero de 1888 («El Programa del Congreso Internacional de Católicos de París»), el 22 de noviembre de 1896 («La cuestión de la bancarrota de la ciencia»). Intervino en el Segundo Congreso Católico Nacional Español (Zaragoza 1890).

En 1900 se desplazó a Madrid, para ocupar por traslado la cátedra de Lógica fundamental de la Universidad Central, vacante al jubilarse Juan Manuel Ortí y Lara, y para ejercer como Senador por la Provincia de Soria (legislatura 1900-1901) y por la Universidad de Zaragoza (legislatura 1903-1904, 1905-1907 y 1907-1908). Falleció repentinamente a las cinco de la tarde del día 27 de marzo de 1909, dos meses después de haber pronunciado su discurso de ingreso en la Real Academia Española de la Lengua (donde ocupó fugazmente el sillón a minúscula). La cátedra que dejó vacante pasó a ocuparla, por traslado, el krauso espiritista Manuel Sanz Benito.

Entre sus obras principales, en la línea de la construcción filosófica neotomista iniciada por el cardenal fray Zeferino González OP (1831-1894), y luego continuada en otros lugares de Europa, caben destacar los Estudios críticos sobre la filosofía positivista (Zaragoza 1883), los tres tomos de sus Principios de Metafísica: Ontología, Psicología y Cosmología (1887, 1889 y 1893, publicados todos en la imprenta de «La Derecha» de Zaragoza) y los Principios de lógica fundamental (Madrid 1906).

1881 «Usando de la franqueza, que V. se ha dignado concederme en su trato; le escribo estas líneas para suplicarle, se sirva recomendarme eficazmente con D. Francisco Caminero, quien, supongo, no ha de dar á V. malos informes. Ya me escribirá V. el resultado de su amistosa gestión, que quizás influya en que obtenga la primera de las cátedras, á que he hecho oposiciones. Por el cariño que V. profesa á la escuela hamiltonianavivista de nuestro malogrado psicólogo, el Dr. Llorens, dispensará V. tanta importunidad al último de sus discípulos. En el Instituto de Teruel fastidiado y aburrido […] Mucho le agradecería también me recomendara, o hiciera recomendar al P. Martínez Vigil y al catedrático de Metafísica de Zaragoza Hernández Fajarnés.» (Francisco de Asís Masferrey a Marcelino Menéndez Pelayo, Teruel, 24 febrero 1881, MPEP 4:363.)

1883 «Me figuro que tendrás noticia de los Estudios críticos sobre el Positivismo que ha empezado á publicar Hernández Fajarnés en Zaragoza y que según las trazas serán obra notable.» (Gumersindo Laverde a Marcelino Menéndez Pelayo, Santiago, 12 diciembre 1883, MPEP 6:233.)

1884 «Mi queridísimo Marcelino: excuso decirte con cuanto júbilo habré recibido la noticia de la entrada de Alejandro Pidal en el Ministerio de Fomento. […] Creo que mejor que yo por escrito puedes tu ilustrarle y estimularle verbalmente para que ponga por obra las reformas que conviene hacer en la enseñanza. Al efecto, te indicaré algunas de las que en este momento se me ocurren. […] 4.ª Llevar adelante el proyecto de Sardoal sobre bifurcación de la facultad de Filosofía y Letras, haciendo en él algunas modificaciones, entre las cuales doy especial importancia al establecimiento de las cátedras de Historia de la Filosofía Española y de los Estudios filológicos en España. 5.ª Guisar las cosas de manera que en la antedicha facultad se concentren ahí los mas eminentes filósofos católicos como Fajarnés, Beato, Caminero, &. Para este fin y en general para procurar que en las oposiciones lleven la mejor parte los candidatos católicos convendrá proceder con maña en la organización de los Tribunales.» (Gumersindo Laverde a Marcelino Menéndez Pelayo, Santiago, 25 enero 1884, MPEP 6:252.)

1885 [Le ruega reciba benévolamente al portador D. José Benito Pellicer, alumno de la Universidad, que hasta hoy no ha podido presentarse por enfermedad de un familiar en Caspe] (Antonio Hernández Fajarnés a Marcelino Menéndez Pelayo, 14 marzo 1885, MPEP 7:120.)

1886 «El Diccionario del Sr. Gómez fue presentado en regla al benigno lector por la respetabilidad del Sr. Gil Berges y quedó discretamente juzgado en el estudio crítico de D. Victorio Pina; los méritos del que á la vez que refundidor de la Biblioteca de Latassa es su editor y comentarista, fueron en justicia enaltecidos por el doctor D. Antonio Hernández Fajarnés en la bizarra apología inserta en cabeza del segundo tomo; quedan, por tanto, antes que comiencen mis oficios, correctamente cumplidas las tres obligaciones que deben llenar el prólogo de una publicación importante, ó sean la cortés presentación, el elogio del autor y el juicio crítico en que se avaloran los méritos del libro en sus dos conceptos fundamentales de ciencia y arte, ó más claramente, de fondo y forma; todo está hecho, y cuanto sobre el particular se añadiera podría con razón calificarse de monótonas variaciones sobre el mismo tema.» (Miguel Gómez Uriel, Bibliotecas antigua y nueva de escritores aragoneses de Latassa aumentadas y refundidas..., Zaragoza 1884-1886, 3 vols., prólogo al vol. 3, por Mario de la Sala Valdés, Zaragoza 5 junio 1886.)

1887 [Le envía su «librejo» sin precisar cuál.-Se conserva también carta de la misma fecha a Aureliano Fernández-Guerra, diciéndole que le envía el libro para que se lo entregue a Menéndez Pelayo, ya que él no ha tenido el honor de tratarle, y le ruega que dispense a su obra «todo el favor que su nombre y autoridad tienen».] (Antonio Hernández Fajarnés a Marcelino Menéndez Pelayo, Zaragoza, 1 diciembre 1887, MPEP 9:39.)

1888 [B. L. M. enviándole su libro San Vicente de Paúl. Su Patria, sus estudios en la Universidad de Zaragoza, para que con su autoridad «ampare la grave tradición española».] (Antonio Hernández Fajarnés a Marcelino Menéndez Pelayo, Zaragoza, 18 diciembre 1888, MPEP 9:419.)

1889 «¿Has visto el libro de Hernández Fajarnés, catedrático de Zaragoza, en defensa de la patria española de San Vicente de Paúl? A mí me ha convencido su alegato.» (Marcelino Menéndez Pelayo a Gumersindo Laverde, Madrid, 18 enero 1889, MPEP 9:477.)

«También me complace mucho lo que me dices sobre el libro de Fajarnés en defensa de la patria española de San Vicente de Paúl; que es ciertamente una gloria de subidísimo precio.» (Gumersindo Laverde a Marcelino Menéndez Pelayo, Santiago, 22 enero 1889, MPEP 9:484.)

«Mi estimado Señor y compañero: recibí su carta, testimonio de su benevolencia para mis libros, y de sus afectos para mí; por todo le doy gracias, más cuando sus opiniones acerca de la Patria de San Vicente de Paúl vienen á confirmar, con la autoridad universalmente acatada de sus talentos y de su erudición, las opiniones de muchos. […] Presentará a V. esta carta el presbítero don Manuel Ostalé, discípulo de esta Universidad, y ahora de V. en el periodo del Doctorado. Las funciones de su ministerio, que le obligan á residir en Cariñena, le impiden asistir todo el curso á las cátedras; ahora, y por singular favor, S. E. el Sr. Cardenal-arzobispo le ha dado licencias para que estudie en Madrid durante los tres últimos meses del curso. Si V. y sus compañeros pueden tomar en cuenta tales circunstancias, harán una buena obra.» (Antonio Hernández Fajarnés a Marcelino Menéndez Pelayo, Zaragoza, 26 febrero 1889, MPEP 9:540.)

[Para La Esperanza. Revista Católica Ilustrada, de Teruel, que empieza y que él dirige, en la que colaboran ya algunos como Perujo y Hernández Fajarnés, ruega su colaboración; su temario será ajeno a la política y, dentro de la ortodoxia, muy vasto (ciencias, filosofía, historia, literatura, &c.). Le envía el primer número.] (Francisco de Paula Moreno a Marcelino Menéndez Pelayo, Teruel, 5 abril 1889, MPEP 9:597.)

[Ruega envíe al P. Mir, por encargo de éste, el ejemplar del discurso de apertura en la Universidad; y si es posible, otro para él. Pronto le enviará su tomo de Psicología.] (Antonio Hernández Fajarnés a Marcelino Menéndez Pelayo, Zaragoza, 29 septiembre 1889, MPEP 10:149.)

[B. L. M. agradeciendo su maravilloso discurso de apertura, y enviando un nuevo tomo de sus Principios de Metafísica, la Psicología, sobre el que ruega un juicio.] (Antonio Hernández Fajarnés a Marcelino Menéndez Pelayo, Zaragoza, 14 octubre 1889, MPEP 10:188.)

1891 [Agradece su discurso de ingreso en la Academia, «incomparable estudio con que ha dado nueva muestra de su originalidad, marca del Genio». Sale para San Sebastián, «remolcado por la Cosmología en proyecto», donde le ofrece su casa.] (Antonio Hernández Fajarnés a Marcelino Menéndez Pelayo, Zaragoza, 6 junio 1891, MPEP 11:233.)

«La deposición de Fajarnés ha sido un desatino que ha de costar caro á los Conservadores. Ayer me encontré al nuevo Rector Sr. Villar y de sus palabras colegí su arrepentimiento por el paso mal dado; cosa que ya tenia prevista.» (Miguel Mir a Marcelino Menéndez Pelayo, 15 agosto [1891], MPEP 11:293.)

«Las principales tendencias que se han mostrado en nuestra filosofía moderna son, enumerándolas rápidamente para ampliar otro día estas indicaciones: […] i) Pensadores cristianos que no son estrictamente escolásticos. Hay algunos muy notables, especialmente el P. Mir, jesuita (Harmonía entre la ciencia y la fe), el catedrático de Zaragoza Hernández Fajarnés (Ontología, Psicología, Plan de reforma de la Cosmología, &c.) y sobre todo Comellas y Cluet (Introducción a la Filosofía, o sea, Doctrina sobre la dirección al Ideal de la Ciencia). Este último, que falleció hace pocos años y es poco o nada conocido, me parece quizá el pensador mas notable que ha florecido después de Balmes.» (Marcelino Menéndez Pelayo a Pierre Henry Cazac, Santander, 24 septiembre 1891, MPEP 11:317.)

«Pero gracias a su ayuda pienso hacerme con las grandes obras que me señala, y profundizar mis conocimientos en algunos de los hombres de los que tendré que hablar. Estoy ya en relación con el Cardenal de Sevilla, y mi amigo don Fernando de Orteu, de Zaragoza, me ha prometido hablar de mi proyecto con el Sr. Fajarnés. Sobre la extensión de mi ensayo no he decidido nada todavía: destinado a la Revista Filosófica de París.» (Pierre Henry Cazac a Marcelino Menéndez Pelayo, Tuller, 30 septiembre 1891, MPEP 11:325.)

«Desgraciadamente mi amigo, don Fernando de Orteu, no contesta a mis cartas y no sé si ha hablado de mi proyecto con el Sr. Fajarnés, de Zaragoza.» (Pierre Henry Cazac a Marcelino Menéndez Pelayo, Tuller, 30 octubre 1891, MPEP 11:367.)

1893 [B. L. M. como rector de la Universidad de Zaragoza, enviándole el tomo de Cosmología, rogándole benevolencia y ayuda para salvar el fracaso.] (Antonio Hernández Fajarnés a Marcelino Menéndez Pelayo, Zaragoza, 8 octubre 1893, MPEP 12:425.)

«Está aquí, aunque por pocos días, nuestro amigo el Marqués de Jerez. Supongo que el P. Mir estará en Zaragoza: si así fuere, dele Vd. mis recuerdos así como a Fajarnés, cuya Cosmología he recibido.» (Marcelino Menéndez Pelayo a Conde de la Viñaza, Madrid, 15 octubre 1893, MPEP 12:427.)

[Presenta a D. Alvaro de San Pío, que será su discípulo en el Doctorado, y ruega su patrocinio. Espera conocer su juicio sobre su Cosmología.] (Antonio Hernández Fajarnés (El Rector de la Universidad de Zaragoza) a Marcelino Menéndez Pelayo, Zaragoza, 12 noviembre 1893, MPEP 12:450.)

1896 [Recomienda al catedrático de este Instituto D. José V. Rubio, en sus exámenes de Literatura Crítica de España; sintió no verle en noviembre]. (Antonio Hernández Fajarnés (El Rector de la Universidad de Zaragoza) a Marcelino Menéndez Pelayo, Zaragoza, 25 enero 1896, MPEP 13:586.)

[Tamayo, que no está bien de salud, le escribe proponiéndole la vacante de correspondiente que ha dejado Pereda en la Academia de la Lengua. Ruega su apoyo, con la benevolencia con que acoge sus libros]. (Antonio Hernández Fajarnés a Marcelino Menéndez Pelayo, Zaragoza, 8 marzo 1896, MPEP 13:625.)

«Por lo que toca a la vacante de correspondiente que ahora queda, diré a Vd. que por acuerdo que yo propuse en ocasión análoga, tiene que preceder a la elección una junta secreta en que se aprecien los méritos de los candidatos, como se hace en los de académicos numerarios. Y desde luego creo que no ha de ser Polo y Peyrolón quien reúna más sufragios. El candidato indicado para esta vez y a quien por mi parte apoyo, es el rector de la Universidad de Zaragoza, don Antonio Hernández Fajarnés, autor de muchos libros de filosofía, bastante bien escritos para lo que en nuestra Facultad se acostumbra. De todos modos, conste que Vd. me ha hecho la recomendación, pero que el reglamento nos prohíbe comprometer el voto... y todas las demás monsergas pertinentes en estos casos.» (Marcelino Menéndez Pelayo a José María de Pereda, Madrid, 12 marzo 1896, MPEP 13:631.)

[Agradece que le patrocine para la vacante de Correspondiente de la R. Academia Española. D. Víctor Balaguer le dice «que hoy y siempre está a las ordenes de V. y de Tamayo»; también espera que le apoyen Campoamor y Alejandro Pidal.] (Antonio Hernández Fajarnés (El Rector de la Universidad de Zaragoza) a Marcelino Menéndez Pelayo, Zaragoza, 19 marzo 1896, MPEP 13:643.)

[Agradece su bondad, la solicitud y el elogio con que Menéndez Pelayo ha presentado su candidatura para Correspondiente de la R. A. Española.] (Antonio Hernández Fajarnés a Marcelino Menéndez Pelayo, 25 abril 1896, MPEP 13:690.)

1899 «Mi señor y admirado amigo: con el prospecto de la Revista Crítica recibo el autógrafo de la firma de V. que lo recomienda, y desde luego queda suscrita la Universidad á la nueva publicación; que será además recomendada: envíeme V. prospectos para remitirlos yo al distrito Universitario, ya que muestra V. tan especial interés. Días hace, desde que la Viñaza me comunicó lo ocurrido con la vacante de Correspondiente de la R. Academia Española, debo a V. la expresión de mi profundo agradecimiento. Nada pierde la R. A. con que yo no participe de tal honra; y por muy grande tengo el que V. se acuerde del nombre de este mal estudiante. Que se conserve V. bueno; y mande en cuantas ocasiones pueda servirle á su baturro admirador y buen amigo q. l. b. l. m. Antonio Hernández y Fajarnés. Tengo pensado hace días dedicar un ejemplar de mi Cosmología al Sr. Echegaray, porque trata aquélla problemas, y toca en puntos doctrinales, no extraños á cierta dirección del ilustre escritor; pero no le conozco: tiene V. confianza para presentarle mi libro, y aun para interesarle en que lo juzgue &c. &c., como el afecto de V. sabría hacerlo? Perdone V, tan atrevida postdata.» (Antonio Hernández Fajarnés (El Rector de la Universidad de Zaragoza) a Marcelino Menéndez Pelayo, Zaragoza, 2 mayo 1899, MPEP 15:218.)

1904 [Ruega entregue la carta adjunta a los jóvenes presbíteros que están con él; tiene que decirle algo a Gómez y no le han precisado el hotel en que se alojan.] (Antonio Hernández Fajarnés a Marcelino Menéndez Pelayo, Zaragoza, 1 agosto 1904, MPEP 17:572.)

1905 «Queridísimo amigo y maestro: esta mañana, a las 12, ha tenido lugar la votación, y me apresuro á participarle que soy Catedrático de la Central. Me han votado Azcárate, Salmerón, Sales, Fernández y González, Sanz Benito y Pedro María López. Fajarnés votó al otro.» (Adolfo Bonilla San Martín a Marcelino Menéndez Pelayo, 14 febrero 1905, MPEP 18:623.)

1906 [Le envía unas «paginillas», programa de su Lógica Fundamental, cuyo ejemplar le envió en junio; todo lo encomienda a su indulgencia.] (Antonio Hernández Fajarnés (Senado) a Marcelino Menéndez Pelayo, 25 septiembre 1906, MPEP 18:936.)

1907 «En la elección del próximo jueves (vacante de Cheste) tiene Fajarnés la batalla ganada. Ya le contaré á V. lo que pase. Nada mas, por hoy.» (Jacinto O. Picón a Marcelino Menéndez Pelayo, Madrid, 1 enero 1907, MPEP 19:4.)

«Mi bondadoso amigo: no tienen los prestigios de V. pequeña parte, por los juicios con los cuales me ha honrado en toda ocasión, en la elección con que anoche lo hizo la Real Academia Española, designándome para la vacante del Sr. Conde de Cheste (q.e.p.d.). Veintiún señores académicos votaron; tres por don M. de la Vega, diez y siete por este constante admirador de V., y un voto acordaron anularlo porque el votante depositó en la urna todo el boletín ó cédula de candidatos; en la cual, mi nombre iba el primero, y así opinaron algunos que tal voto me fuera computado, otros que no, y el acuerdo fue el dicho. Además el Sr. Ortega Munilla me escribió anteanoche que asuntos inaplazables le obligaban á marchar á Sevilla, por lo cual no podría votarme, que mi elección era segura, y elogios muy expresivos. El Sr. Conde de la Viñaza está ausente; y no asistieron los SS. Duque de Rivas ni Maura. Y tras esta gacetilla, pido á Dios que dé á V. año felicísimo; y con los afectos y gratitud de un corazón auténticamente baturro, le saluda s. a. y a. q. l. b. l. m.» (Antonio Hernández Fajarnés a Marcelino Menéndez Pelayo, 4 enero 1907, MPEP 19:15.)

1908 «España, que en opinión de Chaboseau no comulga en estos ideales, «obscurecida su intelectualidad, desde hace mucho, por el clericalismo más formidable», entra, sin embargo, a su modo, en el concierto de las Universidades populares {(20) Véanse Discurso inaugural del curso de conferencias en el año de 1898-99, por el doctor Hernández Fajarnés, de la Universidad de Zaragoza; […]}.» (Leopoldo Palacios Morini, Las universidades populares, Valencia 1908, pág. 141: «La extensión universitaria».)

1909 «Tengo el sentimiento de poner en conocimiento de V. E. que a las cinco de la tarde de hoy, ha fallecido en su domicilio calles Marqués de Cubas, nº 7, duplicado 3º, mi hermano el Senador del Reino por la Universidad de Zaragoza, Excmo. Sr. D. Antonio Hernández y Fajarnés, verificándose la conducción de su cadáver al cementerio de San Lorenzo, mañana 28 a las cuatro y media de la tarde. Dios guarde a V. E. muchos años. Madrid, veinte y siete de Marzo de mil novecientos nueve. Plácido Hernández. Excmo. Sr. Presidente del Senado.» (Carta mecanografiada conservada en el Expediente personal del Senador D. Antonio Hernández Fajarnés, por la provincia de Soria y la Universidad de Zaragoza, Archivo del Senado, HIS-0219-06.)

1910 «Con la muerte del Sr. Fajarnés creí seguro mi traslado á Madrid por ser el único de oposición directa á Lógica fundamental pero el Consejo por una mayoría insignificante ha propuesto al Sr. Sanz y Benito. El Sr. Barroso no ha resuelto definitivamente el asunto; pero es de presumir que nombrará al propuesto por mayoría, y en tal caso probablemente acudiré al Tribunal de lo Contencioso porque mi derecho preferente es clarísimo.» (Alberto Gómez Izquierdo a Marcelino Menéndez Pelayo, Granada, 5 febrero 1910, MPEP 20:676.)

1929 «El tomismo, más obligado que ningún otro sistema a resurgir avasallador, ha penetrado en Seminarios y en las órdenes religiosas, trascendiendo al elemento secular. Hernández y Fajarnés, Norberto del Prado (O. P.), el P. Guillermo García (O. P.) figuran al frente de los escritores tomistas. El Sr. Fajarnés, sucesor de Orti y Lara en la cátedra de Madrid, «representa, dice el P. Arnáiz, dentro del tomismo, un criterio distinto del anterior, y aun opuesto». Era Ortí y Lara escolástico más rígido. Fajarnés viene a reflejar las corrientes modernas de Lovaina, representadas en el Cardenal Mercier.» (Venancio D. Carro, O. P., «Filosofía y filósofos españoles (1900 a 1928)», Revista de las Españas, nº 31-32, marzo-abril 1929, pág. 98.)

2001 «Antonio Hernández Fajarnés se formó intelectualmente leyendo las obras de Jaime Balmes, del que fue un gran admirador. Apreciaba especialmente en este filósofo catalán su orgullo de ser español, haber criticado el idealismo alemán, y ser un renovador del pensamiento cristiano en España. Se interesó de modo particular por la filosofía francesa, muy centrada, por aquellos años, en la polémica espiritualismo-positivismo. Esto le llevó a abandonar la polémica española entre escolástica y krausismo, y a centrarse de lleno en la elaboración de una filosofía que contrarrestara la creciente expansión de las doctrinas positivistas. A juicio de Hernández Fajarnés, era más urgente combatir el positivismo que el krausismo, puesto que esta filosofía mantenía la idea de Dios entre sus postulados, aunque la interpretara panteístamente. El positivismo, en cambio, era una filosofía monista y materista, negaba la existencia de las entidades metafísicas y declaraba que el conocimiento científico era el verdadero conocimiento. Movido por esta idea, Antonio Hernández se entregó a la elaboración de unos Cursos escolares que denominó Principios de Metafísica, en los que armoniza la ciencia experimental con los principios metafísicos. Este era el camino que, a juicio del catedrático zaragozano, se debía seguir en la «restauración» de la filosofía del «Ángel de las escuelas», expresión con la que los «renovadores del tomismo» llamaban a santo Tomás de Aquino. […] Al poco tiempo de ganar por oposición la cátedra de Metafísica de la universidad de Zaragoza, le encargaron pronunciar el Discurso de apertura del Curso 1876-77. En él afloran ideas, preocupaciones y críticas que irá repitiendo en sus escritos posteriores. Entre esta obra y la última que publicó […] no se nota ningún cambio en cuanto al tono expositivo: ampuloso, oratorio, apologético, con frases alargadas en las que saca a relucir nombres y teorías de filósofos y de científicos, pero sin citar las fuentes de inspiración. Todo lo fía a la memoria, como hacen los oradores. Leyendo sus obras se saca la impresión de que Hernández Fajarnés quiere convencer al lector más por el entusiasmo que por la fuerza de sus razonamientos. Para Antonio Hernández la única perspectiva religiosa, filosófica y científica válida es la cristiana-católica. Cualquiera otra interpretación queda automáticamente deslegitimada y reducida a «sofística positivista». Hernández Fajarnés escribe como un apóstol de la verdad en tiempos de increencia. Por eso da a sus escritos un tono apologético que va en detrimento de su sentido crítico. Llevado de este espíritu reduccionista, Hernández Fajarnés clasifica a los filósofos de su tiempo en ateos (materialistas, positivistas, idealistas, socialistas...) y católicos o seguidores de santo Tomás. […] La doctrina positivista de Ernesto Haeckel, profesor de la universidad de Jena y jefe de la izquierda darwinista, fue objeto constante de sus ataques. El catedrático zaragozano no se contentó con rechazar el psicologismo materialista de Haeckel, sino que quiso combatirlo en su propio terreno, en el de la ciencia. Con este fin, Antonio Hernández escribió su primer libro, titulado: La psicología celular. Haeckel explica el paso de lo inorgánico a lo orgánico mediante el movimiento celular, el cual sirve para explicar el evolucionismo general. Por su parte, Antonio Hernández niega que la filosofía espiritualista considere al alma como un principio místico y sobrenatural, como critica Haeckel, puesto que es una fuerza natural creada. En cuanto a la teoría evolucionista, Hernández comenta que la filosofía positivista confunde evolución con evolucionismo. La evolución es un hecho innegable, porque todo ser se desarrolla conforme a unas leyes inmanentes, pero el evolucionismo sustituye la causalidad eficiente por una ley mecánica, confundiendo el cómo con el porqué, cuando son cosas distintas. Hernández Fajarnés ve en los postulados de Haeckel afirmaciones gratuitas que no muestran la cientificidad que él quiere dar a entender. Así, por ejemplo, respecto a la teoría celular, Haeckel supone que la vida procede de una célula única, primitiva, de origen mineral, madre de todos los seres. Pero, ¿cuál es el origen de esa célula?, pregunta Hernández Fajarnés. Haeckel responde que procede por generación espontánea. Hernández Fajarnés demuestra la imposibilidad de la generación espontánea con argumentos de razón y apoyándose en la autoridad competente de Janet, Ehrenberg, Balbiani, Quatrefages, Bernard, Tyndall y Pasteur. El filósofo prusiano concluye aplicando su teoría mecanicista a la hipótesis naturalista de Darwin sobre la herencia, la adaptación y la selección natural. Antonio Hernández trae en favor de sus tesis antievolucionistas la autoridad de Agazzi, Laivre y Cubier, contra las cuales, escribe, nunca podrán presentar Lamarck, Darwin o Haeckel una prueba del tránsito de una especie a otra.» (Jorge M. Ayala, Pensadores aragoneses. Historia de las ideas filosóficas en Aragón, Institución «Fernando el Católico», Zaragoza 2001, págs. 515-517.)

Bibliografía cronológica de Antonio Hernández Fajarnés

1876 «La cuestión religiosa», Discurso leído en la solemne inauguración del curso académico de 1876 a 1877 en la Universidad Literaria de Zaragoza, Establecimiento tipográfico de Calisto Ariño, Zaragoza 1876, 84 págs.

1883 Estudios críticos sobre la filosofía positivista: I. La psicología celular, Imprenta de «La Derecha», Zaragoza 1883, XXVII+368 págs. 2ª edición, Tipografía de «La Derecha», Zaragoza 1884, XXVII+368 págs.

1885 Prólogo, firmado en abril de 1885, al volumen 2 de Miguel Gómez Uriel, Bibliotecas antigua y nueva de escritores aragoneses de Latassa aumentadas y refundidas..., Zaragoza 1885.

1887 Principios de metafísica: ontología, Librería de Cecilio Gasca, Tipografía de «La Derecha», Zaragoza 1887, XXXII+365 páginas.

1888 San Vicente de Paúl, su patria, sus estudios en la Universidad de Zaragoza, Librería de Cecilio Gasca, Establecimiento tipográfico de «La Derecha», Zaragoza 1888, 349 págs.

1889 Principios de metafísica: psicología, Librería de Cecilio Gasca, Tipografía de «La Derecha», Zaragoza 1889, 576 páginas.

Reforma de la cosmología, Librería de Cecilio Gasca, Imprenta de «La Derecha», Zaragoza 1889, XXXII+75 págs. (Congreso Científico Internacional de Católicos, París 1888.)

1890 Discurso sobre la cuestión tomada, Ponencia del Segundo Congreso Católico Nacional, celebrado en Zaragoza del 5 al 10 de octubre de 1890, 33 páginas.

1892 «La percepción en la psicología tomista», en La Ciudad de Dios, 28, 1892.

1893 Principios de metafísica: cosmología, Librería de Cecilio Gasca, Tipografía de «La Derecha», Zaragoza 1893, 1.033 páginas.

1895 Discurso escrito para la solemne inauguración de la Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza, Establecimiento tipográfico de «La Derecha», Zaragoza 1895, 35 págs.

1899 La Universidad ante la Patria: discurso inaugural de las conferencias universitarias en el curso de 1898-99, Imprenta de la Viuda de Ariño, Zaragoza 1899, 46 págs.

1906 Principios de lógica fundamental, Victoriano Suárez, Madrid 1906, XXXI+694 págs.

1909 «Alfabetismo analfabeto», Discursos leídos ante la Real Academia Española en la recepción de Sr. D. Antonio Hernández y Fajarnés el día 17 de enero de 1909 (contestación de don Alejandro Pidal), Hijos de M. Tello, Madrid 1909, 45 páginas.

Sobre Antonio Hernández Fajarnés

1909 Alberto Gómez Izquierdo, «Necrología de Antonio Hernández Fajarnés (1851-1909)», Cultura Española, 13-14, 1909, pág. 372.

1999 José Quintana Fernández, «La psicología celular de E. Haeckel en España, crítica de A. Hernández Fajarnés (1883)», Revista de Historia de la Psicología, 1999, vol. 20, nº 3-4, págs. 351-366.

2001 Jorge M. Ayala, Pensadores aragoneses. Historia de las ideas filosóficas en Aragón, Institución «Fernando el Católico», Zaragoza 2001, págs. 515-523.

Sobre Antonio Hernández Fajarnés en el Proyecto filosofía en español

1892 Antonio Hernández y Fajarnés, en EHA 10:229

1909 Manuel García Blanco, Hernández Fajarnés

1925 Antonio Hernández Fajarnés, en EUI 27:1230-1231

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