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José España Lledó 1848-1901
Nació en Granada el 2 de octubre de 1848. Bachiller en Artes por el Instituto de Granada el 22 de octubre de 1863, con la calificación de aprobado, cuyo título se le expidió el 8 de junio de 1865. Bachiller en la Facultad de Filosofía y Letras por la Universidad de Granada el 20 de junio de 1866, con nota de sobresaliente y el premio extraordinario, se le expidió el título el 7 de noviembre de 1866. Bachiller en Derecho civil y canónico el 18 de junio de 1868, con nota de sobresaliente y el premio extraordinario, se le expidió el título el 4 de junio de 1869. Licenciado en Filosofía y Letras el 8 de junio de 1868 con nota de sobresaliente y el premio extraordinario, cuyo título se le expidió el 4 de junio de 1869 con nota de sobresaliente. Licenciado en Derecho civil y canónico el 24 de junio de 1869, con nota de sobresaliente, cuyo título se le expidió el 29 de diciembre del mismo año. Doctor en Filosofía y Letras en 25 de junio de 1869 con la calificación de sobresaliente, no se le expidió el título hasta el 27 de septiembre de 1875. Grado de Doctor en Derecho civil y canónico el 11 de octubre de 1870, con la calificación de aprobado. Si hemos de hacer caso a lo que escribió en 1900, «cuando nadie conocía en la Península al P. Ceferino González y de Orti y Lara no se hacía caso, acometí, a la edad de diez y nueve años, la empresa de restaurar la doctrina de Santo Tomás en la cátedra donde se sentó Suárez. A Dios gracias, lo he conseguido» (La enseñanza oficial..., pág. 5). Este activismo propagandista del tomismo tuvo ocasión de iniciarlo sólo tres meses después de haberse licenciado en junio de 1868, pues las circunstancias propiciaron que, desde el día en que cumplía los veinte años, el 2 de octubre de 1868, pudiera desempeñar la cátedra de Metafísica de la Universidad de Granada, «en concepto de Auxiliar del Profesor propietario, ausente todo el referido tiempo con autorización de la Superioridad», suplencia en la que se mantuvo durante los cursos de 1868 a 1871 sin interrupción. Pero aunque desempeñó en plena juventud y durante tres cursos, de 1868 a 1871, la cátedra de Metafísica de Granada, la misma cátedra de la que sería propietario a partir de 1881, no se piense que podía entonces practicarse tan sencillamente el monocultivo de una sola materia: durante los cursos de 1869 a 1871 tuvo que ejercer también el cargo de sustituto de los catedráticos granadinos de Literatura general y española y de Instituciones de Derecho canónico. El 13 de junio de 1871 fue nombrado por el Claustro de la Facultad de Filosofía y Letras de Granada auxiliar de la cátedra de Lengua griega y estudios críticos sobre los autores griegos, con el sueldo de 1.500 pesetas anuales, cargo al que renunció cuando comenzaba el curso 1872-73, el 16 de octubre de 1872, pues pudo volver a ser nombrado sustituto del catedrático de Metafísica, cargo que desempeño hasta el 6 de febrero de 1873, en que se le nombró auxiliar de dicha cátedra vacante, con el sueldo de 1.500 pesetas anuales, y en la que se mantuvo hasta que el 3 de diciembre de 1874 se hizo nuevamente cargo de la cátedra su propietario. Pero no quedó España Lledó sin actividad: el 4 de octubre de 1874 ya había sido nombrado sustituto del catedrático de Historia de España para todo el curso 1874-75. Tiene interés para su biografía la siguiente solicitud que elevó al Ministerio de Fomento el 2 de julio de 1875, con la que obtuvo lo que solicitaba y logró le reconociesen y entregasen el título de doctor: |
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«Excmo. Señor. Don José España Lledó, natural y vecino de Granada y Abogado de su Ilustre Colegio, a V. E. con el debido respeto expone: que según aparece del certificado que se acompaña, el recurrente efectuó en tiempo oportuno los ejercicios que el actual reglamento exige para optar a los grados de Doctor en las facultades de Derecho y Filosofía y Letras, sin que le fuera posible investirse por circunstancias personales con cuyo relato no quiere molestar enojosa e inoportunamente la atención de V.E. Suprimidos en esta Universidad los estudios del Doctorado el exponente no puede investirse, pues para hacerlo tendría que acudir a la de Madrid, lo cual le es imposible. Pasando por alto, por no molestar a V.E., los entorpecimientos y perjuicios que se le ocasionarían al dicente al tener que acudir a la Universidad Central para investirse de Doctor en las facultades que deja indicadas, muévele una razón poderosísima a pretender se le autorice por V.E. para recibir en la Universidad de Granada las indicadas investiduras. V.E. sabe mejor que el exponente en que consisten los ejercicios del grado de Doctor, y como quiera que los Claustros de las facultades de Filosofía y Letras y Derecho se han servido aprobar los ejercicios efectuados por el recurrente, que principalmente consisten en un discurso que se une al expediente del grado y debe luego leer en el acto de la investidura, se dará el gravísimo inconveniente de que al acudir a una Universidad extraña, o ha de someter los discursos a nueva aprobación, lo cual sobre ser ilegal, sería altamente depresivo para los Claustros que los discursos aprobaron; o han de tener que oír los Claustros de la Universidad central la lectura de discursos que pueden parecer inconvenientes y hasta indignos de ser leídos en tan solemne momento. Tamaño inconveniente, así como otros de menor monta que pudieran aducirse se evitan autorizando a estos Claustros que son los mismos que han conferido los grados para conferir las investiduras. Por tanto, a V. E. suplico se sirva autorizar a los Claustros de Filosofía y Letras y Derecho de la Universidad de Granada para conferir al dicente la investidura de Doctor en dichas facultades. Gracia que no duda merecer de la justificación de V.E. cuya vida Dios guarde muchos años. Granada, 2 de julio de 1875. J. España Lledó» (Transcripción de la instancia manuscrita extendida sobre las cuatro caras del pliego N 4.432.945, sello 11º, año 1875, con registro de entrada en el Ministerio de Fomento de 8 de Julio de 1875, en el que figura la anotación: «se concedió lo solicitado.») |
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El 27 de agosto de 1875 fue nombrado de nuevo profesor auxiliar de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada, con la gratificación de 1.500 pesetas anuales. El 27 de septiembre de 1875 se le expidió el título de Doctor, y al día siguiente la Universidad de Granada decidió aprovechar al máximo sus capacidades: fue adscrito como tal profesor auxiliar a las cátedras de Literatura general y española, Literatura clásica griega y latina, Metafísica e Historia de España, para desempeñarlas en casos de vacantes o suplir a los profesores titulares en sus ausencias y enfermedades. Quizá fueran las mismas «circunstancias personales con cuyo relato no quiere molestar enojosa e inoportunamente la atención» del Ministerio en 1875 las que le obligan en 1877 a solicitar la prórroga de la licencia que le tenía apartado de su puesto de auxiliar de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada. Así lo recogen las minutas y anotaciones que pueden leerse en su expediente: |
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«Ministerio de Fomento. Instrucción pública, Universidades. Madrid 20 febrero 1877. Don José España y Lledó, auxiliar de Filosofía y Letras de Granada con certificado facultativo pide se le prorrogue por otro mes la licencia. El Rector, al cursarla en 6 de Marzo, manifiesta que el 8 de febrero terminó la licencia que se le había concedido en 3 del mismo sin que se haya presentado a servir su destino. Nota. Entendiéndose como abandono de destino la falta que ha incurrido D. José España y Lledó, procede declarar vacante la plaza de Profesor auxiliar y proveerla en la forma que está prevenido. V. E. resolverá. Madrid 12 Marzo 1877. [Mariano] Carderera. Conforme [firma]. 12 de Marzo, con la Dirección [firma]. |
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Tras varias oposiciones infructuosas (opositó en 1871-72 a las cátedras de Psicología, Lógica y Filosofía Moral vacantes en los Institutos de Granada, Jaén y Málaga; obtuvo «mención honorífica en las de Historia de España de Granada y Sevilla verificadas en 1873, empate en el primer lugar de la terna en las de Historia Universal de Valladolid y Oviedo ocurridas en 1875, segundo lugar en las de Historia de España de Granada en 1877») tuvo éxito por fin en una oposición a cátedras de Geografía e Historia, y logró salvar la inestable situación a la que había llegado en la Universidad de Granada. Por real orden de 16 de agosto de 1877 fue nombrado, en virtud de oposición, catedrático de Geografía e Historia del Instituto de Castellón, con sueldo de 3.000 pesetas anuales. «Fue propuesto en el 1º lugar de la 1ª de las ternas formadas para la provisión de dicha cátedra y la de los Institutos de Bilbao, Canarias y Reus.» Tomó posesión el 8 de septiembre de 1877. Pero aunque en Castellón de la Plana publicó su primera obra (Programa cronológico y bibliográfico de Historia Universal, Rovira Hermanos, Castellón 1878, 159 páginas) su voluntad era volver en cuanto pudiera a su ciudad natal (estuvo a punto de conseguirlo en las oposiciones que en 1878 se celebraron a la cátedra de Economía política de Granada, donde quedó empatado en primer lugar, sin ser luego elegido). El 15 de febrero de 1879 fue nombrado académico correspondiente en la provincia de Granada de la Real Academia de la Historia. De esta época se conserva una indiscreta carta –¡cómo imaginar siquiera que pudiera llegar a ser impresa!– que el 2 de abril de 1879, desde Granada, dirigió a don Marcelino Menéndez Pelayo: |
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«Granada, 2 abril 1879. Muy Sr. mío y estimado amigo: Dispense V. que le moleste y distraiga de sus útiles é importantes ocupaciones, aunque las patrias letras de ello se duelan por breves instantes en gracia de que el asunto que á ello me obliga, aunque de índole personal, afecta también sagrados intereses que todos los que de católicos nos preciamos estamos en el caso de defender. Años ha que mis estudios predilectos han sido las Letras patrias y mis sueños dorados explicar la importante asignatura de Principios generales de Literatura y Literatura Española, así es que con júbilo vi anunciada á oposición la Cátedra de Literatura Española de Zaragoza; pero es el caso que según noticias auténticas Sánchez Moguel se agita con el propósito de ocuparla y mucho temo que prepare para su uso personal un tribunal de compadres que haga imposible la lucha honrosa é igual que ambiciono. Nadie mejor que V. sabe la clase de sujeto que es Sánchez Moguel y que sus armas predilectas son las vedadas é ilícitas de la intriga, la mentira y la calumnia sin que nada le arredre con tal de conseguir el logro de su ambición. Espero contra restarlas sobre todo si en esta empresa me ayudan los que como V. ocupan tan alto y envidiable puesto en el profesorado católico al que me honro de pertenecer. Un tribunal justificado y compuesto de verdaderas eminencias inaccesibles á la intriga y á las malas artes, he aquí lo único que necesito para luchar. Vengan, pues á formar parte de este tribunal, los Eguilaz, los Valeras, Morenos, Orsitos, Menéndez Pelayos, y los profesores de la asignatura en provincias y podré obtener la victoria. Ciencia y justificación en mis jueces y en los de Sánchez Moguel es lo repito lo único que deseo. En este mismo sentido entiendo le escribirá Leopoldo Eguilaz y escribirá también á Pidal. Si VV. se dignan tomar este asunto á su cargo creo que podré contra restar á Sánchez Moguel. Sin otra cosa se repite suyo afmo. y S. S. Q. B. S. M. José España y Lledó. Encuéntrome de vacaciones en Granada y le ofrezco mi casa Ancha de la Virgen, 17.» (Epistolario de Marcelino Menéndez Pelayo, volumen 3, carta 266.) |
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A comienzos del curso 1879-80 se le nombró por la Junta de Agricultura, Industria y Comercio de Castellón para dar las conferencias agrícolas que debían tener lugar en aquella ciudad, y el 29 de junio de 1880 fue nombrado individuo de la Junta de Gobierno del Ateneo Obrero Castellonense. Pero en la primavera de 1880 había salió a concurso la Cátedra de Metafísica de la Universidad de Granada, y José España Lledó la solicitó, acompañando a su instancia un favorable informe del director del Instituto de Castellón: «(...) se ha distinguido durante el tiempo que desempeñó su cátedra en este Establecimiento por su infatigable celo por la enseñanza, por la notable extensión de sus conocimientos, revelados en los libros de Historia Universal e Historia de España que ha publicado y que se han adoptado de texto en varios Institutos y por su inteligente y eficaz gestión en todo lo concerniente al desempeño de sus funciones de catedrático. El director: Teodoro Tena. Castellón 11 marzo 1880.» Mientras se resolvía ese concurso, y a pesar de las relaciones que comenzaba a consolidar en Castellón, solicitó una permuta a tierras andaluzas, y el 25 de agosto de 1880 una real orden dispuso su traslado, por permuta, al Instituto de Jerez de la Frontera, en el que tomó posesión de la cátedra de Geografía e Historia el 13 de septiembre de 1880 (manteniendo el sueldo de 3.000 pesetas anuales). Pocos meses después, el 27 de abril de 1881, pronunciaba una conferencia en la Academia de Santo Tomás de Aquino de Sevilla, «La pre-historia en sus relaciones con la revelación», a la que asistió el mismísimo señor arzobispo hispalense, Joaquín Lluch y Garriga, y mereció ser publicada en un opúsculo que vio la luz en Jerez: |
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«Por desdicha, la mayor parte de los escritores que dejamos citados, tanto en el extranjero como en nuestra patria, han prescindido por completo de la Biblia, cuando no han querido destruir, permítasenos la frase, con sus martillos de geólogos y con los sílex de sus colecciones, el edificio de la revelación. La pre-historia, orgullosa con sus descubrimientos, entusiasmada con sus rápidos progresos, ha inducido atrevidamente, atropellando las leyes de la lógica. |
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A esas alturas ya había sido propuesto en primer lugar en el concurso de provisión de la cátedra granadina, pero como había recurrido –con total irregularidad, si hacemos caso al argumentario de España Lledó– el que había sido propuesto en segundo lugar, Delfín Donadiu y Puignau... Tiene el mayor interés la lectura de la transcripción que ofrecemos del escrito que, firmado el 7 de septiembre de 1880 y manuscrito por José España Lledó sobre tres pliegos –N 4454043, 4454044 y 4458079, año 1880, sello 11º, 50 céntimos de peseta–, tiene sello de entrada en el Ministerio de Fomento de 11 de septiembre de 1880, y sello de salida de 16 de septiembre de 1880 (se lee en el margen: «Dirección general de Instrucción pública, Agricultura e Industria. Pase al Consejo de Instrucción pública, para unirse al expediente de su razón. Madrid 13 de setiembre de 1880. El Director g. Interino, [Mariano] Carderera»): |
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«Excelentísimo Señor, D. José España Lledó, Doctor en Filosofía y Letras, graduado de Doctor en Derecho Civil y Canónico, Catedrático de Geografía e Historia en el Instituto Provincial de Jerez, a V. E. con el debido respeto expone. |
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La reclamación de Delfín Donadiu y Puignau demoró la solución del concurso todo un año, siendo nombrado José España Lledó, por real orden de 10 de junio de 1881, y en virtud de concurso, Catedrático numerario de Metafísica en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada «debido a ocupar el 1º lugar de la terna propuesta por el Consejo de Instrucción Pública». Tomó posesión el día 2 de julio de 1881 (con sueldo de 3.000 pesetas anuales, que mejoró a partir del 1º de enero de 1882 hasta las 3.500 pesetas anuales, conforme a lo establecido por la Ley de Presupuestos de 31 de diciembre de 1881; y luego el 12 de marzo de 1889, al ascender al número 280 del escalafón general del profesorado de universidades: 4.000 pesetas al año; y desde el 30 de abril de 1894, al ascender al puesto 210 del escalafón, en que ya percibía 5.000 pesetas anuales). Veinte años después del recurrido concurso por el que obtuvo la cátedra de Granada quiso José España Lledó, que aspiraba entonces a obtener por traslado la cátedra de Metafísica de la Universidad Central, recopilar los documentos que entonces se habían ventilado, como puede leerse en la instancia manuscrita sobre el pliego N 1.448.025 (año 1900, 11ª clase, una peseta, con sello de entrada en el «Ministerio de Instrucción Pública y bellas artes» de 23 julio 1900, y sello de salida 2 agosto 1900): |
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«Excmo. Sr. Subsecretario de Instrucción Pública. Don José España Lledó, Catedrático excedente de Metafísica de la Universidad de Granada a V. E. con el debido respeto expone: Que necesitando hacer constar en otro expediente lo ocurrido en el formado para proveer por concurso la cátedra de Metafísica de la Universidad de Granada, cuyo expediente se resolvió en Junio de 1881, precisa se le libre certificación de los particulares siguientes: 1º Orden de la propuesta y el lugar que ocupó en ella. 2º Ponencia del Consejero Excmo. Sr. marqués de Pidal. 3º Dictámenes emitidos por la Sección correspondiente y el Pleno del real Consejo de Instrucción Pública. 4º Informe del Consejo de Estado. 5º Resolución del Sr. Ministro. 6º Años que explicó la Cátedra de Metafísica en Granada en concepto de sustituto personal y auxiliar. En su virtud, a V. E. suplica se sirva mandar librar la certificación que se expresa en el cuerpo de este escrito. Gracia que no duda alcanzar de V.E. cuya vida g. d. mm. aa. Madrid 20 de Julio de 1900. J. España.» |
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Pero aunque el escrito fue tramitado al Archivo (una anotación escrita en el margen dice: «Ministerio de Instrucción pública y Bellas Artes. Subsecretario. Universidades. Pase esta instancia al Archivo de este Ministerio a los efectos que se solicitan. Madrid, 1º agosto 1900, El subsecretario, [firma: Juan de] Melgar») se paralizó su ejecución y fue archivado con la leyenda escrita con grueso lápiz de color: «No se expidió por los informes del Consejo de Estado, reservados.» En octubre de 1891 pronunció el discurso de inauguración del curso académico en la Universidad de Granada, sobre «La metodología aristotélico-cristiana, en sus principios capitales, comparándola con la de los principales sistemas filosóficos», disponible desde febrero de 2004 en el Proyecto Filosofía en español: www.filosofia.org/aut/001/1891esp.htm Ofrece un interesante panorama filosófico, donde tan perniciosos son los idealismos (el krausismo español «es hoy una ruina, que solo falta que el tiempo la convierta en venerable y la cubra de yedra y jaramago») como los positivismos, materialismos, e incluso el tradicionalismo, para defender la restauración tomista impulsada por León XIII y citar varias veces al Cardenal Zeferino González, «honra de España y estrella de nuestra filosofía, a quien apellido y tengo por mi maestro en estas disciplinas y enseñanzas». Y no se trata sólo de exponer discusiones de escuela, sino de expresar claramente las consecuencias de tales desviaciones ideológicas. En 1889 el congreso de la II Internacional de París había acordado la celebración el primero de Mayo del Día del Trabajo (para conmemorar los sucesos de Chicago de 1886) y el 1º de Mayo se celebró en España y otros países por primera vez en 1890. Sólo un año después, en su discurso inaugural del curso granadino, José España Lledó no dejó de expresar sus previsiones ante la fuerza que parecía ir tomando la Internacional: |
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«Barrunto para mis adentros hace muchos años, y hora es ya que lo diga muy alto desde esta tribuna, que estamos en el principio del fin, y que tanto delirar va a recibir cuando menos se piense su castigo. Materialistas y positivistas de todos linajes y cataduras: habéis dicho que el hombre es Dios; que el hombre es todo, y que ha nacido para vivir y gozar; perfectamente: pero como este mundo, a pesar de los filósofos al uso, ha sido, es y será un valle de lágrimas, es lo cierto, que pocos gozan y los más padecen. Mientras la humanidad conservó la creencia en Dios, y vio su modelo en Nuestro Señor Jesucristo, que padeció y murió por redimirnos, sufrió con paciencia sus dolores; pero hoy que habéis arrebatado a las infelices muchedumbres toda creencia, y que no les mostráis otro horizonte que el estrecho y menguado de esta vida, las muchedumbres no pueden ver resignadas que las insultéis con vuestro lujo, y el día de las grandes reivindicaciones se acerca: ya lo anuncia con siniestros fulgores la fiesta obrera del primero de Mayo; en un primero de Mayo será cuando caerán rotas por las manos del pueblo las cátedras de los sofistas, purgando de esta suerte tanto y tanto delito intelectual los blasfemadores de oficio, como la monarquía pagó sus deudas a Dios y sus errores a los hombres en la plaza de Withehall y en la de la Greve.» (José España Lledó, Discurso de inauguración del curso 1891-92 en la Universidad de Granada, pág. 11.) |
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No redujo sus actividades José España Lledó al terreno académico, y quiso y supo también abrirse un hueco en la política. «El 14 de enero de 1889 se le dio por el Sr. Alcalde de esta capital [Granada] las más expresivas gracias por el patriotismo e inteligencia con que desempeñó el cargo de Jurado en los certámenes abiertos con motivo del Centenario de Fr. Luis de Granada.» El 4 de agosto de 1889 fue nombrado individuo de la Junta Directiva, con el cargo de Presidente, de la Academia Círculo de la Oratoria de Granada. El 14 de octubre de 1889 fue nombrado profesor de la asignatura de Antropología de las escuelas que costeaba la Real Sociedad de Amigos del País de la provincia de Granada. De 1890 a 1894 fue Diputado provincial, por el Instituto del Sagrario Santafé de Granada. Vicepresidente de la Comisión provincial granadina de 1891 a 1892. Concejal del Ayuntamiento de Granada en las elecciones verificadas en mayo de 1895, y Alcalde de Granada, nombrado por S. M. la Reina Regente en junio de 1895, habiendo tomado posesión el 1º de julio de ese año. Nuevas actividades que no le apartaron de su actividad docente; todo lo contrario, en noviembre de 1896 logró incluso que la Universidad le concediera permiso para «abrir una cátedra libre y gratuita en esta Universidad sobre 'Aplicaciones prácticas de la Filosofía a la Ciencia del Derecho'». En las elecciones del 8 de abril de 1898 fue elegido diputado a Cortes, en las filas conservadoras, por los electores del distrito de Órgiva (aunque los alpujarreños, en las siguientes elecciones, el 23 de mayo de 1901, prefirieron el cambio, eligiendo para su distrito al liberal Natalio Rivas). El nuevo diputado, excedente en su cátedra, se trasladó a Madrid, ciudad en la que aparecieron todos sus libros a partir de 1898. En 1900 publicó el opúsculo ya mencionado, sobre La enseñanza oficial de la Filosofía en España, con pretensiones de influir en la anunciada reforma del plan de estudios, propugnando que se debería eliminar el pernicioso cáncer cartesiano que habría psicologizado la filosofía oficial en España a lo largo del siglo XIX (compárese, por ejemplo, con el feroz cartesianismo postulado por Nicomedes Martín Mateos cincuenta años antes). En los dos cuadernos de la Revista Contemporánea aparecidos durante el mes de agosto (con fecha 15 y 30, pero entregados a la imprenta con suficiente anterioridad) se reprodujo este folleto –y no a la inversa, como dice con error la enciclopedia Espasa– (aunque ya el 22 de julio había publicado la Gaceta de Madrid el Real decreto de reforma del plan de estudios de segunda enseñanza de 20 de julio de 1900, propuesto por el ministro Antonio García Alix). Además, el 8 de agosto de 1900 entró en el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes la petición de España Lledó para aspirar por traslado a la Cátedra de Metafísica de la Universidad Central, que no logró. La «dolorosa sorpresa» ante la reforma que «esperaba con ansiedad» se plasmó en un interesante y demoledor artículo publicado por la entrega de Revista Contemporánea del 30 de septiembre: «Me parece muy mal que en el Instituto no se llame la asignatura Filosofía, porque la denominación de Psicología y Lógica, como he demostrado con anterioridad, es una imposición de escuela, es una fórmula del subjetivismo; es, para decirlo en una palabra, cartesianismo puro, en el que estamos atascados desde el año de 1857 sin haber adelantado un paso. Sigue, pues, la Filosofía sirviéndose a la juventud en pedazos sanguinolentos que no pueden menos de producirla peligrosa indigestión. Mi plan es mucho mejor que el de los sabios asesores del Sr. Ministro, porque evitando denominaciones de escuela, deja el campo partido y el sol a todas las tendencias científicas.» El 10 de abril de 1901 [hubo elecciones el 23 de mayo, que ya no ganó] se le aceptó por real orden la renuncia a la excedencia que disfrutaba como Diputado a Cortes, reintegrándose en el cargo de Catedrático de Lógica fundamental de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada. Pero falleció en Madrid el 1º de septiembre de 1901. |
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«José España y Lledó. Catedrático español de la segunda mitad del siglo XIX. Sirvió en los Institutos de Castellón y Jerez, desempeñando la cátedra de geografía e historia. Cesó en 1881 por haber pasado a universidades, siendo nombrado catedrático de metafísica de la de Granada. Colaboró en el movimiento de restauración del escolasticismo en España, y dejó, entre otras obras: Compendio de Historia Universal, para uso de los alumnos de segunda enseñanza (Castellón 1880); Elementos de filosofía subjetiva, que comprende la psicología y la lógica (Granada 1888); La enseñanza oficial de la filosofía en España (1900), publicado antes en la Revista Contemporánea; Filosofía, Lógica (Madrid 1900); Nociones de Sociología (Madrid 1901).» (Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Hijos de J. Espasa, Barcelona 1924, tomo 22, página 4.) «Catedrático español, muerto el 1º de septiembre de 1901. Además de las obras citadas pueden añadirse: La enseñanza de la Filosofía en España desde el año de 1857 y Metodología aristotélico-cristiana comparada con la de los principales sistemas filosóficos.» (EUI, Apéndice, 4:1272.) «Tampoco añadieron nada al escolasticismo de fin de siglo la Filosofía cristiana (1897) de D. Ramón Torre Insunza, con encomiástico prólogo de Orti y Lara, ni la Filosofía subjetiva (Granada, 1888), dividido en tres partes: Dialéctica, Crítica y Metodología, obra del catedrático granadino D. José España y Lledó, hombre de claro talento y nada vulgar ilustración, pero el temperamento menos filosófico que he conocido.» (Mario Méndez Bejarano, Historia de la filosofía en España hasta el siglo XX [1927], Capítulo XVII. El siglo de las luces, § III. Escolásticos rígidos, pág. 423.) |
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