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Niceto Alonso Perujo 1841-1890 Presbítero católico español, uno de los principales promotores del tomismo en los años ochenta del siglo XIX y activista en la lucha filosófica contra las alucinaciones de teósofos y espiritistas. Nació en 1841 en Enciso (La Rioja) y falleció en Valencia en 1890, cuando faltaban muy pocos días para que se culminara la impresión del último volumen del monumental Diccionario de Ciencias Eclesiásticas (10 tomos, Valencia 1883-1890) que dirigió junto con Juan Pérez Angulo. Estudió filosofía, teología y cánones en los Seminarios conciliares de Calahorra, Palencia, Toledo y Logroño, su provincia natal, en el que ganó a los diez y ocho años una beca que le permitió continuar sus estudios, recibiendo el grado de bachiller en 1860, el de licenciado en 1862 y el de doctor en 1863. (Entre 1861 y 1865 ocupó Antolín Monescillo Viso el Obispado de Calahorra-La Calzada, prelado con el que volvería Perujo a coincidir años más tarde en Valencia.) Con sólo veintitrés años fue ordenado como sacerdote, para lo que necesitó dispensa pontificia, y el mismo año hizo oposiciones a la canonjía magistral de la Catedral de Burgos. Poco después pasa a ocupar la parroquia de Bañares (Logroño), y comienza su labor como profesor de teología del Seminario de Logroño. En 1866 es trasladado al Seminario de Santo Domingo de la Calzada y en 1868 vuelve al de Logroño, como vicerrector y profesor de teología e historia eclesiástica, publicando una continuación de la Historiae ecclesiasticae (Logroño 1869) de Juan Bautista Palma. En 1869 obtiene por oposición la canonjía magistral de Tudela. Sus primeras publicaciones en lengua española durante estos años están dedicadas al culto recibido por la Virgen María: Las flores de la vida y la reina de las flores: estudio sobre el culto de María en el mes de mayo (Haro 1868), obra que luego amplió y conoció varias ediciones. En 1873 se traslada a Lérida como lectoral en la Catedral y rector y catedrático de varias asignaturas en el Seminario. En Lérida dirigió el semanario El Sentido Común y tuvo ocasión de afilar sus armas enfrentándose al espiritismo, que contaba en esa ciudad con un Círculo bien activo: La fe católica y el espiritismo (Lérida 1874). Ese mismo año publicó también su Manual del apologista (Madrid 1874, 2 tomos). Desde 1875 su biografía se vincula a Valencia, al ganar las oposiciones a la vacante de doctoral de la Catedral, cargo que desempeñó hasta su muerte en 1890. En Valencia fue profesor de derecho canónico y de ampliación de los estudios eclesiásticos en el Seminario Conciliar, en los años de mayor esplendor de esa institución. La pluma de Perujo se ejercitó en sus primeros años valencianos en contundentes respuestas católicas al astrónomo y confundido teósofo francés Camilo Flammarión (1842-1925): La pluralidad de los mundos habitados ante la fe católica (Madrid 1877), La pluralidad de existencias del alma ante el sentido común (Madrid 1880) y Narraciones de la eternidad, estudio sobre la vida de ultratumba, según los principios de la filosofía natural (Madrid 1882). |
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«El presbítero Sr. Perujo há dado ó va á dar á luz un libro titulado La pluralidad de mundos habitados ante la fé y la ciencia, donde, aceptando la hipótesis de la habitación, la considera en sus relaciones con el orden sobrenatural y la Redención, según me há dicho el P. Santiago, que vió el prospecto. Parece que será obra de mucha novedad y atrevimiento, aunque ortodoxa. Buena falta hace para reducir á sus justos límites las fantasías espiritísticas de Reynaud, Hartmann y otros. Solo se necesita que el desempeño corresponda á la grandeza del intento.» (Carta de Gumersindo Laverde a Marcelino Menéndez Pelayo, desde Santiago de Compostela, el 20 de marzo de 1877. MPEP 2:159.) «Hé empezado á leer La Pluralidad de mundos habitados ante la fé católica, del Dr. D. Niceto Alonso Perujo, doctoral de Valencia; obra estimable en que, aceptando dicha hipótesis, la armoniza con los dogmas católicos, particularmente con el de la Redención, y refuta la metempsicosis sideral de Reynaud, Flammarion y demás espiritistas. Cita á Hervas y Panduro y á Sabunde como partidarios de la pluralidad en cuestión. El apellido Perujo me suena á Montañés.» (Carta de Gumersindo Laverde a Marcelino Menéndez Pelayo, desde Santiago de Compostela, el 27 de marzo de 1877. MPEP 2:161.) «Ya quedan indicados en párrafos anteriores los principales adalides contra el protestantismo, el filosofismo y el espiritismo: Gago, La Fuente, Perujo, &c. Este último ha dedicado buena parte de sus esfuerzos a aclarar el sentido católico en que puede ser tolerada la hipótesis de la pluralidad de mundos, y a combatir la doctrina de la pluralidad de existencias del alma, de Andrés Pezzani.» (Marcelino Menéndez Pelayo, Historia de los heterodoxos españoles, libro VIII, cap. IV, Edición Nacional, tomo 6, pág. 501) |
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Pero tras la promulgación en 1879 por León XIII de la encíclica Aeterni Patris (desde 1877 venía ocupando Antolín Monescillo Viso el Arzobispado de Valencia) dedicó Niceto Alonso Perujo todos sus esfuerzos al empeño de la restauración e implantación del tomismo, proyecto del que fue uno de los principales agentes en España. Gracias a su activismo y laboriosidad, y a pesar de su prematura desaparición, logró culminar en esos años ochenta del siglo XIX tres obras importantes: una nueva edición latina anotada de la Summa Theologica de Santo Tomás (Valencia 1880-1883, 12 tomos), su complemento Lexicon philosophico-theologicum (Valencia 1883) y el Diccionario de ciencias eclesiásticas (Valencia 1883-1890, 10 tomos), que dirigió junto con Juan Pérez Angulo. Falleció cuando se culminaba la impresión del último tomo de esta obra, que se cierra con unas noticias biográficas de Niceto Alonso Perujo dispuestas por el arcediano Godofredo Ros Biosca, donde se ofrece una interesante visión de conjunto de la obra de Perujo, tal como era apreciada por un coetáneo, y una Conclusión en la que Juan Pérez Angulo, su gran colaborador, cierra a la vez la obra y despide al amigo desaparecido. Bibliografía cronológica de Niceto Alonso Perujo
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