Zacarías de Vizcarra Arana
 
1880-1963
Zacarías de Vizcarra Arana (1880-1963) [Fotografía publicada en la revista 'Hispanidad' 7:9, Madrid, 1 febrero 1936]

Obispo católico español e ideólogo de la hispanidad, nacido el 4 de noviembre de 1880 en Abadiano, «anteiglesia y república en la provincia de Vizcaya a 5½ leguas de Bilbao, diócesis de Calahorra, audiencia territorial de Burgos» (escribía Madoz en 1845), desde 1861 diócesis de Vitoria. En septiembre de 1891 se difundió el Prospecto primero destinado a captar la primera promoción de alumnos becarios, de entre doce y catorce años, que debían inaugurar el Seminario Pontificio de Comillas, y el niño Zacarías de Vizcarra fue uno de los más de quinientos candidatos que fueron examinados y reconocidos en las casas de la Compañía de Jesús más cercanas a sus domicilios, teniendo la suerte de ser seleccionado, formando parte de aquellos primeros cincuenta y cuatro jóvenes españoles que dieron vida a la nueva institución, y que se incorporaron a Comillas a principios de enero de 1892. Aquella primera promoción, nombrada de «San Antonio» (por Antonio López), culminó sus estudios en 1906, una vez reconocido en 1904 el Seminario como Universidad Pontificia de Comillas, tras permanecer los alumnos más de catorce años allí internos, incluso los periodos de vacaciones, siendo Vizcarra ordenado presbítero el 31 de marzo de 1906, y manteniéndose a partir de entonces vinculado a Comillas a través de Unión Fraternal y su revista. Tal como preveía el régimen especial de Comillas, al terminar sus estudios hubo de servir como voluntario durante cuatro años en su diócesis.

«Visitas. Al comienzo de las vacaciones de este año [1908], a los que teníamos la suerte o la desgracia de no poder ir a nuestras casas, nos cupo la dicha de estrechar las manos de varios sacerdotes que, una vez terminada la carrera, fueron a trabajar con celo en la viña del Señor. Entre ellos estaba mi, nunca bien ponderado, primo Zacarías Vizcarra, que era prefecto de disciplina en el Seminario Conciliar de Vitoria, profesor de griego y suplente universal de todas las asignaturas. Se les dedicó a todos ellos una velada literario-musical, familiar, en el salón de estudio de los pequeños. Yo también, en aquel momento de efusión, me sentí inspirado y canté los loores de mi primo, en esta forma:

A don Zacarías de Vizcarra
Salud, honor y gloria,
Doctor heleno, insigne Zacarías.
Si supiera tu historia
Y viviera estos días;
Tus glorias en cantar fuera el primero
De Ulises el cantor, el gran Homero.
Tú te remontas con tu bello ingenio
Hasta la Grecia culta
Y nada se te oculta
De lo que puede descubrir su genio.
Por eso pasmará al linaje humano
La gran obra que traes entre manos. [La antología griega.]
Te debe mil favores
El mismo Homero y aun la Grecia entera.
Porque, ¡quién lo dijera!
Cantaste sus loores
En espléndido himno a clericales.
Al par que a diputados liberales.
Que eras una eminencia
En la sacra escritura y teología,
¿Quién negar osaría,
Si todos dicen que te sobra ciencia?
Pasemos adelante,
Porque en esto tan sólo eres pasante.
Y cuentan que en su trato
No era, no, Zacarías, un cualquiera;
(Reclama tú, si en algo disparato);
Mas a fe que no andabas en chiquitas
Diría quien supiera
En dónde recibías las visitas.
Diz que del Seminario
En la gran biblioteca, rodeado
A guisa de anticuario,
De tanto pergamino apolillado.
Contar fuera mi intento
Tus percances, descuidos, en Vitoria;
Mas, como es de esto sólo Dios testigo,
Adiós, mi caro amigo;
Me despido cual tú me despedías
En una de las cartas que escribías
'Al dulce primo de cerúleos ojos'.»

(Dionisio Domínguez S. J., «Relatos de Cielo. Capítulo XVI, continua el estudio de la Teología», Unión Fraternal (Comillas), año XLIII, nº 171, noviembre 1952, págs. 287-289.)

En 1910 su nombre comenzó a ser conocido en todo España, al publicar una Cartilla de Acción católica (Imprenta de Fuertes y Marquínez, Vitoria 1910, 51 páginas), que el periódico El Siglo Futuro fue reproduciendo también por entregas entre septiembre y diciembre de 1910:

«Un libro de oro. Tal es el que con el título de Cartilla de Acción católica, y dedicado a las valientes Juntas organizadoras de las manifestaciones católicas de Álava, Guipúzcoa, Navarra y Vizcaya, acaba de publicar el docto catedrático del Seminario Conciliar de Vitoria, Dr. D. Zacarías Vizcarra. Puesto que la ocasión se brinda, queremos dedicarle unas cuantas líneas en obsequio a nuestros lectores, aunque lo mejor que pudiéramos hacer sería ir sencillamente copiando las cincuenta páginas de que se compone dicho folleto. Vamos desde luego a hacer una salvedad para quienes rechazan sin vacilación todo lo que no se mire por el prisma con que miran ellos, y es que aquí el autor casi no ha puesto nada de su cosecha, al menos en lo que tiene la Cartilla de Acción católica de más importante y trascendental. Claro está que aun esta misma parte tiene su mérito, ya sea por haber entresacado el señor Vizcarra los hermosísimos testimonios que cita con tanto acierto, ya también por el orden y la claridad que se echan de ver en el transcurso de toda ella. Pero ¡óiganlo bien aquellos católicos que lo son en su casa y en saliendo a la calle dejan su catolicismo tras de las puertas, aquí ya no se trata de tal o cual autor, de éste o aquel criterio, aquí es la voz de la Iglesia la que habla y que todos debemos escuchar en silencio y con reverencia; sus respuestas están tomadas los unos de Encíclicas de los Sumos Pontífioes Pío IX, León XIII y Pío X, los otros del venerable Concilio burgense, de las Normas de acción católica dadas a los fieles por el eminentísimo Cardenal Aguirre, etcétera, &c. Con que liberales-conservadores a obedecer y a callar o vean en el citado folleto si puede uno en conciencia llamarse católioo y no mostrar firme y fiel adhesión a uno cualquiera de los preceptos y doctrinas propuestos en documentos solemnes de la Silla Apostólica. Al hablar de la organización que ha de tener la Unión de los católioos está el autor muy atinado en lo que dice con ser ésta la parte en que principalmente ha tenido que poner a contribución sus esclarecidas dotes personales. Mil enhorabuenas a su autor y que siga trabajando con el mismo ahinco en tan noble empresa. Y vosotros, católicos, ¡propagadlo! ¡extendedlo cuanto podáis!, que costando solamente este folleto diez céntimos, es un libro de oro. A. M. B. O.» (El Siglo Futuro, Madrid, jueves 25 de agosto de 1910, pág. 2.)

«16. ¿Hay algún medio fácil y eficaz para destruir en gran parte la mala prensa? —Sí, señor; a mí se me ocurre que haríamos fácilmente gravísimo daño a la mala prensa, si todos los católicos conviniésemos en poner en las puertas de nuestra casas un anuncio, elegantemente impreso, donde se leyese:

AQUÍ VIVE UNA FAMILIA CATÓLICA, APOSTÓLICA,
ROMANA; POR CONSIGUIENTE, SE PROHIBE
LA ENTRADA EN ESTA CASA A
LOS SIGUIENTES PERIÓDICOS,
ENEMIGOS DE JESUCRISTO
Y DE SU SANTA IGLESIA

(A continuación se copiarán de la lista de malos periódicos, que trae el P. Dueso en su opúsculo «Ã‚¡Escándalo, escándalo!», aquellos que tengan más salida en cada provincia o localidad; porque si se pusieran todos, sería muy largo el anuncio.)

SE PROHIBE TAMBIÉN LA ENTRADA EN ESTA CASA
A LOS SIGUIENTES PERIÓDICOS TIBIOS, QUE
DESAGRADAN PROFUNDAMENTE A
CATÓLICOS QUE AQUÍ VIVEN

(A continuación se pondrán los nombres de aquellos periódicos que encienden una vela a Luzbel y otra a San Miguel, y los de aquellos que no defienden abierta y decididamente la causa católica, pudiendo aplicarles las palabras de Jesucristo: El que no está conmigo, está contra mí.)» (Cartilla de Acción católica, por Don Zacarías Vizcarra, Doctor en Filosofía, Sagrada Teología y Derecho canónico (con aprobación eclesiástica). Continuación. §.II. Acción política, El Siglo Futuro, Madrid, viernes 16 de septiembre de 1910, pág. 2.)

En 1911 publicó un breve catecismo en vascuence (Cristiñavaren Jaquinbide Labustua, 24 págs) del que apareció al año siguiente versión en español (Catecismo breve de la doctrina cristiana, 20 págs).

El 3 marzo de 1912 el joven sacerdote Vizcarra abandona Vitoria camino de Biarritz, «para unirse a la familia del opulento banquero y senador argentino Sr. Lamarca», y en noviembre trasladarse a la Argentina, república donde había de permanecer durante veinticinco años (regresó a España en 1937). Allí ejerció de capellán de la potentada familia Pereyra Iraola, y formó parte de un activo grupo de católicos, entre los que se encontraba el arquitecto Rómulo Ayerza (1855-1948, que había intervenido en la construcción de la Basílica de Luján y tuvo a su cargo la erección de la Basílica del Sagrado Corazón en Buenos Aires, financiada por la familia Pereyra Iraola, culminada en 1908).

«Sentida ausencia. Con el corazón abatido tomo la pluma para comunicar a los lectores de El Siglo Futuro la sentida ausencia del queridísimo amigo del alma, del integérrimo correligionario el presbítero doctor don Zacarías Vizcarra, autor de la celebérrima Cartilla de Acción Católica, dedicada a las valientes Juntas organizadoras de las manifestaciones católicas de Álava, Guipúzcoa, Navarra y Vizcaya en el año de 1910, y cuyas luminosas enseñanzas se reprodujeron en las columnas de nuestro batallador diario para robustecer más y más las creencias religiosas-políticas de nuestros amigos. Sabedor el Sr. Vizcarra de que sus numerosos admiradores y cariñosos compañeros trataban de tributarle un justo homenaje de despedida, puso en juego todos los medios que le sugirió su profunda humildad para evitarlo, y sin previo aviso salió en el correo de las dos y media de la tarde del día 3 del corriente mes de Marzo con dirección a Biarritz, para unirse a la familia del opulento banquero y senador argentino Sr. Lamarca. El Sr. Vizcarra ha sido nombrado catedrático del Colegio que el Sr. Lamarca funda en Buenos Aires, y después de recorrer las principales capitales de Europa, partirá hacia esa capital en el mes de Noviembre. Al enviar desde las columnas de El Siglo Futuro al Sr. Vizcarra nuestra más cariñosa despedida, unimos en ella a la alegría de verlo ascender hacia el peldaño que su profunda sabiduría, su elocuencia, celo apostólico y sus prendas estimabilísimas le tienen deparado, el sentimiento que la separación de tan querido amigo y probado correligionario nos produce. ¡Plegué a Dios, Nuestro Señor, volvamos a verlo de nuevo entre nosotros, y podamos estrechar su mano dentro de algunos años.– Un Integrista, que se honraba con su amistad. Vitoria, 12-3-12.» El Siglo Futuro, Madrid, jueves 21 de marzo de 1912, pág. 4.)

«En un lindo y microscópico fascículo publicó Vizcarra una poesía con ocasión de una velada que celebró en Buenos Aires la sociedad española de la Virgen del Pilar, en honor del Cardenal Juan B. Benlloch, el 29 de septiembre de 1923. No es la inspiración ni siquiera la dicción poética el mérito de esta obrita, sino el ingenio y la intencionada ironía con que el autor describe el carácter e historia de las Naciones que han hecho y hacen la guerra a la influencia de España en América. Por la solemne ocasión en que la poesía se leyó y por ser de un autor, que a pesar de sus múltiples ocupaciones intelectuales y organizadoras, aun encuentra tiempo para versificar y hacer himnos a la Hispanidad, he querido mencionarla como una muestra de la educación poética de los comilleses antiguos.» (Nemesio González Caminero, La Pontificia Universidad de Comillas. Semblanza histórica, Comillas 1942, pág. 67.)

Zacarías de Vizcarra fue profesor de los Cursos de Cultura Católica (que se iniciaron en 1922) en los que reemplazó en 1923 al padre jesuita José Ubach en el curso de Filosofía e inició la explicación de «Dogma y moral para la catequesis»; en 1925 fue Vizcarra reemplazado en el curso de Filosofía por el padre jesuita José María Blanco, y ese año dictó tres lecciones especiales sobre el «Patriotismo».

Fue uno de los inspiradores de la revista Criterio, cuyo primer número apareció el 8 de marzo de 1928, de la que fue colaborador, asesor y censor eclesiástico (junto con el presbítero Restituto Pruneda).

«La revista Criterio comienza siendo un medio católico de cultura, seria y elaborada, mayormente destinada a un público educado y elitista. Si bien es cierto que en los comienzos participa en su redacción un grupo diverso de intelectuales; básicamente, la revista estaba estructurada sobre las premisas del antiliberalismo militante de la época que expresaba el catolicismo integral. A pesar de cierta diversidad, Criterio no era una revista totalmente independiente, no sólo recibió aporte financiero de origen eclesiástico sino que su ortodoxia estaba garantizada por un censor, el padre Zacarías de Vizcarra. Gradualmente, en parte por el carácter de los artículos y en parte por que la Iglesia prefería un tipo de publicación más accesible al público, la relación entre los jóvenes integrantes de la redacción y el censor comenzó a deteriorarse. Vizcarra presentó el tema ante la Curia argumentando que la publicación no seguía las directivas del Vaticano. El resultado de la disputa fue la renuncia de Dell'Oro Maini, quien con parte del grupo original se separó de Criterio y creo la revista Número que tuvo corta duración.» (José María Ghio, La iglesia católica en la política argentina, Prometeo Libros, Buenos Aires 2007, pág. 61.)

Seguido su nombre de la abreviatura «J. I.» (de «Juventud Integrista») se publica o reproduce en Madrid, el 7 de diciembre de 1929, su artículo «La palabra Hispanidad» (La Lectura Dominical). También por entonces publica en la revista Criterio (recordemos, fundada en Buenos Aires en 1928: puede tratarse por tanto de un error la fecha de 1926 que él recuerda en 1944 y en 1946) el artículo en el que propone utilizar el término «Hispanidad», en lugar de «Raza», como rótulo de las conmemoraciones del doce de octubre (el Día de la Raza o Fiesta de la Raza, que propuso Faustino Rodríguez San Pedro en 1913):

«Por las razones que luego indicaré no me satisfacía el nombre de Día de la Raza, que iba adquiriendo cada vez mayor difusión. Era necesario encontrar otro nombre que pudiera reemplazarlo con ventaja. Y no hallé otro mejor que el de 'Hispanidad', prescindiendo de su anticuada significación gramatical y remozándola con dos acepciones nuevas, que describía yo así en una revista de Buenos Aires que no tengo a mano ahora en Madrid, pero que encuentro citada en la mencionada revista Hispanidad de Madrid, en el número de 1 de febrero de 1936: «Estoy convencido –decía en ella– de que no existe palabra que pueda sustituir a 'Hispanidad'... para denominar con un solo vocablo a todos los pueblos de origen hispano y a las cualidades que los distinguen de los demás. Encuentro perfecta analogía entre la palabra 'Hispanidad' y otras dos voces que usamos corrientemente: 'Humanidad' y 'Cristiandad'. Llamamos 'Humanidad' al conjunto de todos los hombres, y 'humanidad' (con minúscula) a la suma de las cualidades propias del hombre. Así decimos, por ejemplo, que toda la Humanidad mira con horror a los que obran sin humanidad. Asimismo llamamos 'Cristiandad' al conjunto de todos los pueblos cristianos y damos también el nombre de 'cristiandad' (con minúscula) a la suma de las cualidades que debe reunir un cristiano. Esto supuesto, nada más fácil que definir las dos acepciones análogas de la palabra 'Hispanidad': significa, en primer, lugar, el conjunto de todos los pueblos de cultura y origen hispánico diseminados por Europa, América, África y Oceanía; expresa, en segundo lugar, el conjunto de cualidades que distinguen del resto de las naciones del mundo a los pueblos de estirpe y cultura hispánica.» Estas dos acepciones nuevas de la palabra «Hispanidad» nos podían permitir reemplazar ventajosamente el vocablo «raza» que, como escribía yo en la mima revista, me parecía «poco feliz y algo impropio»; pero no figuraban todavía en los diccionarios. Por eso, en un escrito que publiqué en Buenos Aires en 1926 bajo el título 'La Hispanidad y su verbo', y obtuvo amplia difusión en los ambientes hispanistas, elevaba a la Real Academia de la Lengua esta modesta súplica: 'Si tuviéramos personalidad para ello, pediríamos a la Real Academia que adoptara estas dos acepciones de la palabra 'Hispanidad' que no figuran en su Diccionario'.» (Zacarías de Vizcarra, «Origen del nombre, concepto y fiesta de la Hispanidad», El Español, 7 de octubre de 1944.)

Entre 1928 y 1930 ejerció Ramiro de Maeztu, a instancias del General dictador Primo de Rivera, como embajador de España en Argentina, estableciéndose una relación de amistad con Zacarías de Vizcarra que sería determinante para la difusión de la Idea de «Hispanidad» en España: el mismo año en el que se proclamó la República, el primer número de la revista católica y monárquica Acción Española (Madrid, 15 de diciembre de 1931) se abría con un artículo de Ramiro de Maeztu titulado «La Hispanidad» (páginas 8-16) –luego refundido en su Defensa de la Hispanidad– que comienza:

«'El 12 de octubre, mal titulado el Día de la Raza, deberá ser en lo sucesivo el Día de la Hispanidad.' Con estas palabras encabezaba su extraordinario del 12 de octubre último un modesto semanario de Buenos Aires, El Eco de España. La palabra se debe a un sacerdote español y patriota que en la Argentina reside, D. Zacarías de Vizcarra. Si el concepto de Cristiandad comprende y a la vez caracteriza a todos los pueblos cristianos, ¿por qué no ha de acuñarse otra palabra, como ésta de Hispanidad, que comprenda también y caracterice a la totalidad de los pueblos hispánicos?» (Ramiro de Maeztu, «La Hispanidad», Acción Española, tomo 1, nº 1, 15 de diciembre de 1931, página 8.)

«Hubo dos circunstancias que provocaron su aproximación [de Ramiro de Maeztu, en Argentina] a los nacionalistas. En primer lugar, la impresión favorable que le causó la lectura de dos artículos del joven ensayista Ernesto Palacio, de «La Nueva República», (1927-1931), periódico nacionalista que editaban los hermanos Julio y Rodolfo Irazusta. En segundo lugar, su relación con el sacerdote español, Zacarías de Vizcarra, muy vinculado a la colectividad y activísimo en la propagación y polémica en favor del catolicismo y del tradicionalismo. El P. Vizcarra fue uno de los primeros en difundir en Buenos Aires un concepto de la cultura hispánica estrechamente vinculado al catolicismo y la idea de que la hispanidad, como él la designaba, debía ser el principal lazo de unión entre España, las naciones hispanoamericanas y, en particular, la Argentina. Era profesor de los «Cursos de Cultura Católica», creados en 1922 dentro del programa de renovación del pensamiento católico que tenía lugar en Buenos Aires e integró el elenco editorial de la revista «Criterio», dirigida en 1928 por Atilio Dell'Oro Maini, también bajo el patrocinio del episcopado de Buenos Aires. Las relaciones intelectuales y religiosas entre Vizcarra y Maeztu fueron muy estrechas, pues éste se replanteaba su posición religiosa, y el sacerdote le aconsejaba con enseñanzas y orientaciones teológicas. Por otra parte. Vizcarra conocía muy bien a los nacionalistas, quienes participaban de las actividades culturales católicas. Sobre todo César Pico, un biólogo con una fuerte vocación filosófica y sociológica, y dos filósofos del derecho: Tomás Casares y Faustino Legón. En el grupo también estaban el médico y ensayista político Juan D. Carulla, el poeta Lisardo Zía, el historiador Alberto Ezcurra Medrano y los ensayistas Alfonso de Laferrère y Mario Lassaga.» (Enrique Zuleta Álvarez, «Maeztu en Buenos Aires», Razón Española, nº 83, mayo-junio 1997, págs. 319-325.)

«En los primeros años del 30 anduvo por Buenos Aires un sacerdote español, el padre Zacarías de Vizcarra, alejado de su patria por las turbulencias de la época. Era un espíritu inquieto y deseoso de fundar su fe religiosa en conocimientos sólidos y acordes con las demandas del siglo en que debía proclamar su ministerio. De su paso entre nosotros quedan rastros a raíz de su colaboración en el surgimiento de los Cursos de Cultura Católica, parcial antecedente de la actual Universidad Católica Argentina, del Ateneo de la Juventud, de la desaparecida Radio Ultra y, en especial, del Instituto Grafotécnico. Vizcarra tenía un interés preciso y bien meditado en crear un lugar de formación cristiana para quienes tuviesen que trabajar en los medios de comunicación. La opción del sacerdote fue clara: él quería un establecimiento cristiano y no confesional, entendido lo primero como una cátedra inspirada en la jerarquía de valores que entraña el cristianismo como visión de las cosas, y lo segundo como un rechazo a las posiciones que denoten sectarismo y que amenacen la unidad del cuerpo comunitario. Fue Vizcarra el hombre que ideó las funciones del Grafotécnico, dispuso los resortes que lo pusieron en marcha y convocó a las personalidades que se hicieron cargo de la dirección y la docencia en la primera sede, ubicada en Carlos Pellegrini 1535. El primer Consejo Superior –organismo tutor del Instituto en los primeros 20 años– fue presidido por el doctor Vicente C. Gallo, rector de la Universidad de Buenos Aires; lo secundaban, entre otros, el arquitecto Alejandro Christophersen, los historiadores Rómulo Carbia, Carlos Ibarguren y Salvador Oría; los novelistas Manuel Gálvez y Gustavo Martínez Zuviría; y los críticos y ensayistas Juan Pablo Echagüe y Juan B. Terán. Antes de regresar a España, en 1936, el padre Vizcarra le pidió al padre Ercole Gallone, de la compañía de San Pablo, que la Obra Cardenal Ferrari se hiciera cargo de la Escuela de Periodismo. Vizcarra fue el primer director del Instituto; en los siguientes años se sucedieron en el cargo Alfonso Raffaelli, Hugo Parpagnoli, Luis Gil Montoya, Basilio Uribe, Guillermo Meque, Francisco Papini, Antonio Díaz Funes, Alcibíades Manuel Córdova Alsina, Pedro Siwak, Emilio Díaz, José María Poirier, Susana Rosso, Teresita Rottgardt, Pedro Siwak y el Lic. Carlos Massa, quien es el actual rector.» (Los orígenes del Instituto Grafotécnico de Buenos Aires, de su página de internet, julio 2004.)

En el número 16 de Acción Española (1º agosto 1932) reprodujeron los «principales fragmentos del estudio publicado en Buenos Aires por Don Zacarías de Vizcarra, honra de nuestro sacerdocio, para animar, durante las presentes tribulaciones, a los católicos españoles, con la visión de las pasadas misiones y de los destinos futuros de España y de la Hispanidad», bajo el título «El apóstol Santiago y el mundo hispano», donde Zacarías de Vizcarra expresa con claridad meridiana, y además un par de veces, los destinos futuros que se esperan de España y de la Hispanidad:

«...tenemos que España y su estirpe, es decir, toda la Hispanidad, debe cumplir todavía dos brillantes misiones en la Cristiandad, para salvar a la Humanidad en su más terrible crisis: 1.º Debe derrotar al Anticristo y a toda su corte de judíos, con el signo de la Cruz (...), 2.º Debe España completar la obra iniciada en Covadonga, Las Navas, Granada y Lepanto, destruyendo completamente la secta de Mahoma y restituyendo al culto católico la catedral de Santa Sofía, en Constantinopla. (...) Porque Santiago y España tienen que cumplir todavía dos misiones a cual más gloriosas: Santiago y España tienen que defender un día a la Iglesia de San Pedro, combatiendo y derrotando al Anticristo y a su corte de judíos; Santiago y España tienen que cantar un día el Credo de Nicea en la mezquita de Santa Sofía, después de haber rasgado en su pórtico, entre los aplausos de la Morisma bautizada, los falsos mandamientos de Mahoma.» (Zacarías de Vizcarra, «El apóstol Santiago y el mundo hispano», Acción Española, tomo 3, nº 16, 1º agosto 1932, páginas 394 y 400.)

Zacarías de Vizcarra Arana (1880-1963) [Fotografía publicada en la revista Caras y Caretas, Buenos Aires, 6 octubre 1934]

En 1934 fue Zacarías de Vizcarra uno de los principales organizadores, en calidad de Prosecretario, del XXXII Congreso Eucarístico Internacional, celebrado en Buenos Aires (fue el primero que tuvo lugar en Hispanoamérica, y el segundo en un pais hispano, tras el de Madrid en 1911).

«El Comité ejecutivo del XXXII Congreso Eucarístico Internacional, a realizarse en la ciudad de Buenos Aires, capital de la República Argentina, del 10 al 14 de octubre de 1934, cuya sede oficial funciona en la avenida Alvear, número 1660, se va convirtiendo paulatinamente en el centro de las más grandes actividades religiosas de la América del Sur, debido al fervoroso entusiasmo despertado en todo el pueblo argentino, en los Estados limítrofes y aun en naciones de otros continentes por la realización próxima de las grandes Asambleas Eucarísticas Internaciolales que organiza con extraordinario éxito y unánime adhesión.
Mesa directiva. Su mesa Directiva, integrada por las siguientes personas: presidente, Monseñor doctor Daniel Figueroa; vicepresidentes, señoras Adelia María Harilaos de Olmos y María Unzué de Alvear y doctores Tomás R. Cullen y Martín Jacobé; secretario, Pbro. doctor Antonio Caggiano; secretario de actas y correspondencia, R. P. Enrique Alla, s. s. s.; prosecretario, Pbro. doctor Zacarías de Vizcarra; tesorero, doctor don Leonardo Pereyra Iraola, y protesorero, señor don Antonio Solari, realiza de continuo reuniones en las que se tratan cuestiones de gran importancia, como nombramientos de comisiones y subcomisiones, gestiones ante los Poderes públicos, organización de actos Eucarísticos, recaudación de fondos, &c.» («Congreso Eucarístico Internacional Bonaerense», El Siglo Futuro. Diario Católico Tradicionalista, Madrid, jueves 28 de septiembre de 1933, pág. 5.)

A este Congreso Eucarístico asistió el Arzobispo de Toledo y Primado de España, Isidro Gomá Tomás, a quién encargaron pronunciar, el 12 de octubre de 1934, en el Teatro Colón, el discurso principal de la celebración oficial argentina de la Fiesta de la Raza, ocasión que la máxima autoridad de la iglesia católica española aprovechó para asumir y consolidar, de forma bien explícita, la idea que Vizcarra y Maeztu venían defendiendo desde una perspectiva católica: «Apología de la Hispanidad.»

«Radio Ultra iniciará en breve sus actividades. [...] Varias importantes instituciones católicas han organizado audiciones especiales para sus oyentes durante las horas más adecuadas. Entre ellas mencionaremos la reanudación de la Hora Espiritual, que patrocinada por la Liga de Cristo Rey y bajo la dirección de monseñor doctor Zacarías de Vizcarra, había logrado despertar el interés de numerosos radioescuchas.» (Caras y Caretas, Buenos Aires, 31 de octubre de 1936, pág. 88.)

«Los directores de 'Habla España' visitaron a Radio Cocktail. Grata visita fue para nosotros la de los señores Isidro Villota, Emilio Poblet y Fernando Savan, director, administrador y secretario, respectivamente, de la audición "Habla España" que con tanto acierto se propala todos los días de 21.30 a 22.30, por el micrófono de Radio Ultra. Al preguntarles algunos detalles sobre la interesante iniciativa, el señor Villota nos dijo:
—El Centro Acción Española es una entidad apolítica, en cuyos estatutos tiene por lema los tres principios de autoridad: Religión-Patria-Familia. Y los tres principios de dignidad: Cultura-Propiedad-Justicia Social. Entre varias iniciativas de este Centro y patrocinada, sugerida y metodizada por monseñor Zacarías de Vizcarra, autor de los estatutos del citado Centro, nació a la vida radial nuestra hora "Habla España", cuya misión principal es hacer patria en el sentido de inculcar historia, cultura y arte español y los derivados de ellos. [...] Monseñor de Vizcarra fue quien nos alentó y bautizó nuestra hora, con el sugestivo nombre de "Habla España". [...] Se retiraron de Radio Cocktail dejándonos la impresión de que se trata de caballeros bien inspirados y de patriotas que ni la distancia ni el tiempo han logrado mantenerlos indiferentes ante los acontecimientos que enlutan la tierra en que nacieron.» (Caras y Caretas, Buenos Aires, 21 de noviembre de 1936, pág. 88.)

«Noticiario sintético. [...] Todos los lunes, miércoles y viernes, de 20 a 20.30, se propala en Radio Ultra la "Hora Espiritual" a cargo de monseñor Zacarías de Vizcarra.» (Caras y Caretas, Buenos Aires, 23 de enero de 1937, pág. 90.)

«Monseñor Andrés Calcagno dicta un curso de sociología en Radio Ultra. Al ausentarse monseñor Zacarías de Vizcarra para el Viejo Mundo, se ha hecho cargo del curso de sociología que aquél irradiaba en la "Hora Espiritual" monseñor doctor Andrés Caicagno, vicario general del Ejército, a quien puede escucharse todos los lunes, miércoles y viernes de 20 a 20.30 por la emisora del epígrafe.» (Caras y Caretas, Buenos Aires, 13 de marzo de 1937, pág. 86.)

En 1937, en plena guerra civil, volvió Vizcarra a España, convirtiéndose en fiel colaborador del Cardenal Gomá en la reorganización de la Acción Católica Española, dependiente de la Sede primada.

Zacarías de Vizcarra, que en su juventud había editado un breve catecismo en vascuence, publicó en 1939, en la Editorial Tradicionalista de San Sebastián, un libro cuyo título no deja lugar a dudas: Vasconia españolísima. Datos para comprobar que Vasconia es reliquia preciosa de lo más español de España, donde asegura que el vascuence fue la lengua de buena parte de la España indígena prerromana, que los vascos son herederos directos del pueblo cántabro, cómo los vascos fundaron la primera de las colonias españolas en el sur de Francia (vasconia francesa), cómo Castilla fue fundada y poblada por los vascos, que la primera dinastía castellana (Fernando I el Magno) fue vasca, que Aragón nació en Vasconia, y su primer rey, Ramiro I, fue también vasco; que el primero que escribió en lengua castellana fue un vasco, explica la cooperación necesaria de los vascos en las empresas universales más gloriosas de la historia de España, el origen burgués y en último término extranjero (el malvado francés) del nacionalismo vasco, detecta ya la utilización política de este nacionalismo por parte de cierto marxismo y ofrece, además, hasta cuatro letras para el himno nacional español: una religiosa, otra española y dos hispanoamericanas.

Zacarías de Vizcarra Arana (1880-1963) [Fragmento de la fotografía publicada en la portada de 'Ecclesia' [VII:300, 12 abril 1947] al darse la noticia de su nombramiento como Obispo de Eresso]

Desempeñó Vizcarra un papel protagonista en la articulación de Acción Católica Española tras la guerra civil, y su Curso de acción católica (Instituto de Cultura Religiosa Superior, Madrid 1942, varias reediciones) se convirtió en la obra de referencia para la agitprop católica de aquellos años. Fue nombrado Consiliario General de Acción Católica Española (y primer consiliario de los Cursillos de Cristiandad), y como tal formó parte del Patronato de Honor del XIX Congreso Mundial de Pax Romana celebrado en 1946, en el que intervino en más de una ocasión (ver en las Actas: 61-62, 81-83, 86-90, 96-99 y 132-146). Desde las angustias de 1932 habían cambiado bastante las cosas: los judíos, aunque diezmados tras la shoah, consolidaban el naciente Estado de Israel; y, antes que preparar sermones destinados a la morisma bautizada de Santa Sofía, era más urgente frenar el avance del comunismo ateo en tierras de la hispanidad, detener la expansión entre nosotros del que se presentaba como inexpugnable imperio soviético.

Electo el 2 de abril de 1947 como Obispo Auxiliar de Toledo y Obispo de la sede virtual de Eressus –tomó posesión el 22 de junio de 1947 [el Arzobispo de Toledo desde 1941 hasta 1968 fue Enrique Pla y Deniel, cardenal desde 1946]–, continuó incansable su activismo de inteligente luchador católico. Prueba magnífica de los avances que iban logrando con las prudentes estrategias que seguían para cercenar al comunismo, la encontramos en la mención nominal que mereció Vizcarra en 1956 en uno de los documentos más significativos del Partido Comunista de España, la organización clandestina más perseguida entonces en el interior:

«La ideología de la democracia cristiana es opuesta a la ideología del comunismo. Pero en los artículos publicados por Monseñor Zacarías de Vizcarra en «Ecclesia» y en algunas actitudes de jerarquías o católicos destacados hay un tono conciliante, civil, al hablar del Partido Comunista, que contrasta con los llamamientos a nuestro exterminio físico hechos por otros católicos en otros períodos. En dichos artículos no se plantea la lucha en el terreno de la guerra civil, sino en el terreno ideológico. Nosotros pensamos igualmente, que la discusión, la polémica, la lucha de ideas, y no la violencia física, son las formas que deben utilizarse para dirimir las diferencias políticas e ideológicas.» (Declaración del Partido Comunista de España, Por la reconciliación nacional, por una solución democrática y pacífica del problema español, Junio de 1956.)

¡Qué regocijo tendría Vizcarra –y el jesuita padre Llanos, por ejemplo, que ese mismo año trasladaba su activismo al Pozo del Tío Raimundo– al comprobar la efectividad de la acción católica entre aquellos ingenuos marxistas cristo dialogantes, a los que con paciencia se podría ir trocando de feroces lobos comunistas en inocuos corderos pacifistas! Falleció Zacarías de Vizcarra el 18 de septiembre de 1963, tras más de 57 años de sacerdocio y más de dieciséis como Obispo.

«El día 3 de octubre [de 1967] se iniciaron los actos con la inauguración de la Biblioteca de Abadiano, pequeña localidad próxima a Durango, que se halla en trance de crecimiento por haber sido señalada como zona de expansión industrial de aquella villa. [...] Las obras de restauración han sido hechas a cargo de la Dirección General de Archivos y Bibliotecas, y el mobiliario, por cuenta de la Diputación de Vizcaya. A la llegada del Sr. Director General, que venía acompañado del Presidente de la Diputación, señor Marqués de Arriluce de Ibarra, fue recibido al pie del edificio por el Ayuntamiento en pleno y demás autoridades y representaciones locales, así como por los alumnos de las escuelas públicas de la localidad. Se procedió por el señor Cura Párroco a la bendición del local, y a continuación pronunció unas palabras el señor González Zapatero, quien dedicó un emocionado recuerdo a Monseñor Zacarías de Vizcarra, hijo ilustre de Abadiano, cuyo nombre lleva la Biblioteca, del cual se hallaba presente –en representación de la familia– un hermano suyo, don Benito Vizcarra, sacerdote, quien asistió al acto a pesar de su avanzada edad y delicada salud.» (Boletín de la Dirección General de Archivos y Bibliotecas, nº 100, Madrid, marzo-abril 1968, págs. 55-56.)

«Mons. Zacarías de Vizcarra y Arana era hijo del voluntario carlista de profesión albéitar que cuidaba del caballo de D. Carlos VII. A lo largo de toda su vida llevó su diario personal en vascuence. La última entrada decía "oean" (en la cama). Correspondía al primer día en que hubo de acostarse aquejado de la gripe que le llevó al sepulcro. No veo citado entre sus obras un interesantísimo artículo aparecido en Ecclesia por la década de los 40 titulado "Peligro para el bien común". En él denunciaba la infiltración del liberalismo en el Régimen. Yo colaboré mucho con su hermano Ildefonso en labores del Carlismo. D. Ildefonso era Presidente del círculo Jaimista a la llegada de la República. Hizo la unión con los mellistas que disponían de un local mejor y más capaz pero con muy poca asistencia de socios. Durante la República actuó en muchos mítines como orador en vascuence. Asistimos, D. Ildefonso y un servidor, al I Congreso de Estudios Tradicionalistas en 1964. Al oir el apellido, D. Mauricio de Sivatte me preguntó si D. Ildefonso era pariente de D. Zacarías. Cuando le dije que era hermano comento: "Ahora me lo explico; un artículo como aquel sólo lo puede escribir un carlista." Se refería al ya citado: "Peligro para el bien común." Así y todo D. Zacarías nunca intervino en política de partidos.» (Carlos Ibáñez Quintana, «Un poco más sobre Mons. Zacarías de Vizcarra», escrito el 23 de abril de 2009 en Foro Carlista: http://www.network54.com/Forum/66218/.)

Bibliografía de Zacarías de Vizcarra Arana

Cartilla de Acción católica, Imprenta de Fuertes y Marquínez, Vitoria 1910, 51 págs.

Cristiñavaren Jaquinbide Labustua, Florentino Elosuren, Durango 1911, 24 págs.

Catecismo breve de la doctrina cristiana, Florentino Elosuren, Durango 1912, 20 págs. Cuarta edición, Durango 1918.

La vocación de América: finalidad y carácter de la nueva fiesta litúrgica del 12 de octubre instituida por el Episcopado argentino en 1933, Librería de A. García Santos, Buenos Aires 1933, 139 págs. • Gladius, Buenos Aires 1995.

Vasconia españolísima. Datos para comprobar que Vasconia es reliquia preciosa de lo más español de España, Prólogo de José Artero, Editorial Tradicionalista, San Sebastián 1939, XI+254 págs. • Segunda edición, Publicaciones Españolas (Claves de España 8), Madrid 1971, VIII+206 págs.

Curso de acción católica, Instituto de Cultura Religiosa Superior, Madrid 1942, 515 págs. Segunda edición: Madrid 1943, 560 págs. Cuarta edición revisada y completada, Acción Católica Española, Madrid 1953, 662 págs.

Idea justa de la Acción Católica, Acción Católica Española, Madrid 1952, 64 págs. Segunda edición, ACE, Madrid 1954, 80 págs.

Los ideales de la Unión Española de Hermandades Profesionales a la luz del pensamiento social pontificio, Revista Eclesiástica, Madrid 1960, 15 págs.

Sobre Zacarías de Vizcarra Arana

1964 Monseñor Vizcarra (sesión necrológica), Instituto Central de Cultura Religiosa Superior, Madrid 1964, 47 págs.

1965 Francisco Gutiérrez Lasanta, Pbro., Tres cardenales hispánicos: Gomá, Benlloch, Tedeschini, y un obispo hispanizante: Zacarías de Vizcarra, Talleres Editoriales de «El Noticiero», Zaragoza 1965, 323 págs.

2002 Jorge Lombardero Álvarez, «La Hispanidad según Zacarías», El Catoblepas, nº 5, pág. 19, julio 2002.

Sobre Zacarías de Vizcarra Arana en el Proyecto filosofía en español

1936 Valeriano Ruiz Velasco, «El Padre Zacarías de Vizcarra y el ideal de la Hispanidad» (Hispanidad, nº 7, 1.º febrero 1936, págs. 9-13.)

1968 Zacarías de Vizcarra Arana, en EUI sup1963-1964:420

Textos de Zacarías de Vizcarra en el Proyecto filosofía en español

1929 «La palabra Hispanidad» (La Lectura Dominical, 7 de diciembre)

1932 «El apóstol Santiago y el mundo hispano» (Acción Española, 1 agosto)

1942 «Ventajas de una 'revista central'» (Ecclesia, 3 enero) • «Representación gráfica de la organización general de la Acción Católica Española» (Ecclesia, 3 enero)

1944 «Origen del nombre, concepto y fiesta de la Hispanidad» (El Español, 7 octubre)

1946 La Virgen del Pilar y la Hispanidad (opinión sobre la obra de Francisco Gutiérrez Lasanta)

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