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Faustino Rodríguez San Pedro Díaz-Argüelles 1833-1925
En 1873 fue elegido diputado por Gijón para la Asamblea Constituyente y en 1875 designado Concejal del Ayuntamiento de Madrid (presidido por el Conde de Toreno). Elegido diputado a Cortes por Alcoy en 1884, lo fue después, hasta la pérdida de Cuba, por Pinar del Río (su primo el general Suárez Valdés, de guarnición en la perla del Caribe, ejercía en la distancia como agente electoral suyo). El 8 de octubre de 1890 tomó posesión de la Alcaldía de Madrid, al dimitir de tal cargo el duque de Vista Hermosa. Una de las primeras disposiciones que adoptó desde tal cargo fue la plantación de 50.000 árboles en los terrenos de La Elipa, en el entorno de la Necrópolis del Este. En la crisis de noviembre de 1891, por la que Silvela salió del Ministerio de la Gobernación, se solidarizó con el ministro a quien debía el cargo, y abandonó la alcaldía de Madrid (fue sustituido el 28 de noviembre de 1891 por Alberto Bosch), dejando como proyecto que Madrid se sumase a las celebraciones del cuarto centenario del descubrimiento de América con una magna exposición en el parque del Retiro. Renunció a su acta de Diputado a Cortes por Pinar del Río en la sesión secreta del Congreso de 13 de septiembre de 1898, por entender que la pérdida de Cuba le privaba de representación; y el 21 de abril de 1899 fue nombrado Senador Vitalicio, ocupando en 1901 la vicepresidencia del Senado. Fue ministro de Hacienda en 1903 (en el último gobierno de Silvela) y a finales de ese mismo año Maura le nombró ministro de Estado, hasta la dimisión del gobierno el 16 de diciembre de 1904. Como presidente del Consejo de Administración de los Ferrocarriles del Norte logró de Francisco Cambó, Ministro de Fomento, la electrificación del puerto de Pajares, desde Ujo a Busdongo. Como ministro de Instrucción Pública –con Antonio Maura, desde el 25 de enero de 1907 hasta la crisis del 21 de octubre de 1909– «estructuró, modificó profundamente, cuando no creó: la Escuela Superior del Magisterio [de la que fue nombrado Ortega profesor numerario de Psicología, Lógica y Ética –Gaceta de Madrid de 4 de agosto de 1909–], las de Ingenieros y Peritos Industriales, y la de Comercio; becas de estudios; y prestó decidida ayuda, aún no comulgando con sus ideas, a la Institución Libre de Enseñanza, que tanto bien pudo hacer de haber superado su intransigencia celtibérica, y tanto daño hizo con su intelectualidad superficial y de salón» (Apolinar Rato 1965:37). De su paso por este ministerio logró Gijón que el Instituto de Jovellanos fuera elevado a categoría nacional, y la creación en su villa natal de la Escuela de Peritos Industriales y la de Comercio. (Gijón le reconoció como Hijo predilecto el 15 de mayo de 1907.) El 21 de septiembre de 1908, representando al Rey, le cupo como Ministro el honor de presidir en el patio de la Universidad de Oviedo la ceremonia principal de las conmemoraciones del III Centenario del inicio de las actividades docentes de esa institución, en la que él había estudiado, consistente en el descubrimiento de una estatua en bronce del fundador de la Universidad de Oviedo, el Arzobispo católico e Inquisidor General don Fernando Valdés Salas. Estuvo muy vinculado a la asociación Unión Ibero-Americana desde su constitución, en el Paraninfo de la Universidad Central, el 22 de marzo de 1885 –fue vocal de su primer consejo de gobierno, presidido por Segismundo Moret–. La Unión Ibero-Americana, impulsora de la Real Orden de 17 de enero de 1888 que abrió las Academias Militares españolas a las juventudes hispanoamericanas, declarada de fomento y utilidad pública el 18 de julio de 1890, y destacada en las celebraciones en 1892 del cuarto centenario del descubrimiento de América, le eligió su presidente en 1894, cargo en el que se mantuvo hasta que su avanzada edad le aconsejó presentar la dimisión, acordando la Unión Ibero-Americana por aclamación nombrarle Presidente honorario en su sesión de 25 de enero de 1920. [La Unión Ibero-Americana publicaba la Revista de las Españas.] En enero de 1913 la Unión Ibero-Americana difundió unas hojas rotuladas «Fiesta de la Raza», en las que podía leerse: |
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«Fiesta de la Raza. Es aspiración fomentada por la Unión Ibero-Americana, y para cuya realización se propone efectuar activa propaganda en 1913, la de que se conmemore la fecha del descubrimiento de América, en forma que a la vez de homenaje a la memoria del inmortal Cristóbal Colón, sirva para exteriorizar la intimidad espiritual existente entre la Nación descubridora y civilizadora y las formadas en el suelo americano, hoy prósperos Estados. Ningún acontecimiento, en efecto, más digno de ser ensalzado y festejado en común por los españoles de ambos mundos, porque ninguno más ennoblecedor para España, ni más trascendental en la historia de las Repúblicas hispano-americanas. De no haber sido ineludible el amoldarse a la organización oficial de los agasajos que se celebraron en honor de los Delegados ibero-americanos en las fiestas del Centenario de Cádiz, se hubiera celebrado el té con que les obsequió la Unión el día 12 de octubre en vez del 13, pues tal era el propósito de nuestra Sociedad, el de hacer coincidir con esta fecha el honor de recibir en ella a los emisarios ibero-americanos.» |
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El 12 de octubre de 1914 celebró Unión Ibero-Americana, por primera vez, la «Fiesta de la Raza», estando el Gobierno de España representado por el Marqués de Lema, Ministro de Estado, pronunciando Faustino Rodríguez San Pedro el siguiente discurso: |
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«Señor Ministro, señoras y señores: hay un regla, tanto jurídica como de buen sentido, que dice: a lo imposible nadie está obligado. Yo me encuentro, sin embargo, en el caso de faltar a esta regla, porque evidentemente, comprende esta selecta reunión que es imposible hablar sin voz, y yo, no obstante, tengo necesidad de usar de la palabra al conjuro de nuestro dignísimo presidente, el señor Ministro de Estado; y a la vez de este conjuro, me impulsa a ello el tener que cumplir una manifiesta obligación como Presidente de la asociación Ibero-Americana, que os ha convocado con objeto de celebrar por nuestra parte, en la medida y forma que las circunstancias actuales aconsejan, lo que hemos venido propagando constantemente; la conveniencia de que en este día aniversario del descubrimiento de América, celebremos la Fiesta de la Raza Española, que ha tenido providencialmente la fortuna de llevar la bandera de la civilización y del progreso en aquella memorable empresa, realizada por Colón bajo los auspicios de la gran reina Isabel la Católica. |
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El periodista ovetense José María González García («Columbia»), que había propuesto en un artículo publicado por el Diario de Cádiz el 6 de octubre de 1912, aprovechando las celebraciones del Primer Centenario de las Cortes, que reunieron en Cádiz a numerosos representantes de las repúblicas americanas, que «España e Hispano-América deben fijar todas en sus Estados, como día de Fiesta Nacional, el glorioso del Descubrimiento del Nuevo Mundo», y acabó convertido en apóstol inagotable de la celebración en las naciones hispanas del «Día de Colón» (festividad instaurada por los americanos anglosajones, desde los días del cuarto centenario del Descubrimiento, en alianza con italianos migrantes y migrados, buscando al exagerar el papel jugado por Colón oscurecer el protagonismo de España, operación de propaganda antiespañola que el ingenuo González «Columbia» ni siquiera era capaz de alcanzar), convencido de que la idea de conmemorar el doce de octubre era invención suya, entendió que la Unión Ibero-Americana fue la primera en usurpar su propuesta: |
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«Poco después de la conmemoración del Centenario de las Cortes de Cádiz y de empezar a triunfar mi iniciativa, quisieron usurpármela algunas entidades y personas. La primera en intentarlo fue la antigua y desaparecida Sociedad americanista denominada 'Unión Ibero-Americana', de Madrid (que estaba subvencionada oficialmente), publicando unas hojas fechadas en Enero de 1913 bajo el título 'Fiesta de la Raza'. (...) Unión Ibero-Americana ideó la 'Fiesta de la Raza' sobre mi iniciativa de la Fiesta Nacional Hispanoamericana del 12 de octubre, en 1913, y empezó a celebrarla en 1914. ¿Por qué no aprovechó la reunión de España y América en las fiestas del Centenario de las Corte de Cádiz, al que todos asistimos, para pedir la institución de la solemnidad colombina? (...) Como en las circulares que Unión Ibero-Americana hizo para la Fiesta de 1914 se apropiaba de mi iniciativa diciendo que 'la Prensa le prestaba atención a su idea', El Liberal y El País, de Madrid, publicaron el 12 de Octubre, con el título 'El Día de Colón, obra de la Prensa', la carta que les dirigí desde Oviedo (...). Antes que usted, señor Crespo, está la benemérita Sociedad Unión Ibero-Americana, de Madrid, que empezó a propagar mi idea en España y América en 1913, después del Centenario de las Cortes de Cádiz, al que ella asistió, y cuyo patriota presidente, mi paisano el ex ministro D. Faustino Rodríguez San Pedro fue –sobre mi iniciativa– el autor de la denominación de 'Fiesta de la Raza', seguida en 1918 oficialmente en España (...). La denominación de 'Fiesta de la Raza' es de iniciativa particular, fue ideada en 1913, ante el triunfo de mi iniciativa, por el presidente [Faustino Rodríguez San Pedro] de la desaparecida Sociedad Unión Ibero-Americana, de Madrid, y propuesta por él mismo a su jefe político [Antonio Maura] ocupando éste el Poder, se impuso oficialmente en España en 1918. Como creador de la Fiesta Colombina Hispanoamericana, me opuse oportunamente en la Prensa de Madrid a dicha denominación, por perjudicar ésta a la universalización del 12 de Octubre, y solicité que de no designársele 'Día de Colón', se dictara la Fiesta Nacional del Descubrimiento del Nuevo Mundo sin darle ningún nombre.» (José María González, Columbia, El Día de Colón y de la Hispanidad, Gráficas Lux, Oviedo 1955, páginas 27, 28, 30, 40 y 117.) «Faustino Rodríguez San Pedro. Biografía. Político español, nacido el 30 de junio de 1833 y muerto en Gijón el 1º de enero de 1925. Estudió en Oviedo la carrera de abogado, licenciándose a los veinte años. Ejerció en Oviedo durante algún tiempo y después se trasladó a Madrid, donde su bufete no tardó en ser uno de los primeros. En 1872 fue elegido diputado por su pueblo natal, en 1884 por Alcoy y desde entonces hasta 1898 por Cuba. En 1900 fue nombrado senador vitalicio y se le eligió vicepresidente del Senado. De arraigadas ideas conservadoras, figuró primero al lado de Cánovas, después de Silvela y por último de Maura. Su sólida preparación, sobre todo en materias financieras; su constancia política y sus dotes oratorias parecían las más indicadas para que realizara una rápida carrera; pero no fue así, pues ya contaba setenta años cuando llegó a los Consejos de la Corona, confiándosele en 1903 la cartera de Hacienda. Luego fue Ministro de Estado (1904) y de Hacienda. Fue también profesor de la Universidad Central, académico de la de Ciencias Morales y Políticas y de la de Jurisprudencia, presidente de la Unión Ibero-Americana y presidente del Consejo de Administración de los ferrocarriles del Norte.» (EUI, 1926, 51:1313.) «Faustino Rodríguez San Pedro. Nace en Gijón en el año 1833 y fallece en 1925. Diputado conservador por Gijón y por Alcoy, se distinguió en las Cortes de 1893 por sus ataques a las reformas preconizadas por Maura para resolver los problemas de Ultramar. Sin embargo, en 1903, colaboró con el prohombre mallorquín en el gobierno Silvela, desempeñando el ministerio de Hacienda al dimitir Villaverde. Llegó a identificarse con Maura, de suerte que fue uno de sus más incondicionales amigos. En el primer gobierno Maura (1903-1904) fue ministro de Estado, y, en el que constituyó en 1907, desempeñó la cartera de Instrucción Pública. Académico de Ciencias Morales y Políticas, y de la de Jurisprudencia, fue también senador vitalicio y vicepresidente del Senado.» (Gran Enciclopedia Asturiana, Gijón 1970-, 12:268.) |
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