Zeferino González Diaz de Tuñón
 
OP
1831-1894

Zeferino González Diaz de Tuñón Filósofo católico español, Cardenal de la Iglesia de Roma, fue el filósofo sistemático más riguroso del panorama hispánico durante la segunda mitad del siglo XIX, e importante impulsor del intento de restaurar el tomismo que se produjo dentro de la filosofía cristiana en las últimas décadas del siglo XIX y primeras del XX. Autor de la primera gran Historia de la Filosofía escrita en lengua española, perteneció a la Orden de Predicadores y fue Obispo de Córdoba y Arzobispo de Sevilla y de Toledo, Sede Primada, donde ostentó por primera vez el título de Patriarca de las Indias (dignidad que era fruto de lo acordado en 1885 entre la Santa Sede y Alfonso XII). Nació en Villoria (Pola de Laviana, Asturias) el 28 de enero de 1831, hijo de labradores. En 1844 toma el hábito dominico en el convento de Ocaña, y sólo tiene dieciocho años cuando llega a Manila, donde termina sus estudios. Lo delicado de la salud del joven dominico privó probablemente a la Orden de un nuevo mártir evangelizador en Ton-kin y determinó la dedicación de González a la academia y no a la misión: en enero de 1862 firma La Economía política y el Cristianismo [ensayo ampliado en su edición de 1873], en 1864 publica en Manila su obra doctrinal más sólida, los tres volúmenes de Estudios sobre la filosofía de Santo Tomás (reeditados en Madrid en 1866-67 y publicados en alemán en Ratisbona en 1885).

En 1866 es trasladado por su Orden desde Filipinas a España, donde era un desconocido, que sorprendió en 1867 gracias a un contundente enfrentamiento con Segismundo Moret que tuvo lugar en el Ateneo de Madrid, donde al año siguiente publica Philosophia elementaria ad usum academicae ac praesertim ecclesiasticae juventutis, opera et studio (en dos volúmenes, segunda edición en 1877, ocupan tres tomos las ediciones siguientes: la tercera en 1881, la cuarta en 1882, la quinta en 1885, la sexta en 1889, la séptima en 1894, todas editadas en Madrid). En 1873 se edita la versión en español de ese tratado: Filosofía elemental (segunda edición, Madrid 1876; esta obra conoció su tercera edición en 1881, la cuarta en 1884, la quinta en 1886, la sexta en 1894, la séptima en 1907). No es una mera traducción de la versión latina: han desaparecido algunas espinosas discusiones doctrinales que, en román paladino, podrían sugerir nocivas pistas a lectores no preparados (al menos para leerlas en latín). También en 1873 es elegido miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas (escribió entonces su discurso de recepción, en el que dedica buenos párrafos a los krausistas, aunque la ceremonia de su lectura no se celebró hasta 1883: La causa principal originaria ya que no única, del malestar que esteriliza y detiene la marcha de la sociedad por los caminos del bien, es esa gran negación oculta y encarnada en el principio racionalista, es la negación de Dios, principio generador del mal en todas sus formas).

De 1875 a 1883 es fray Zeferino Obispo de Córdoba, donde fue pionero en la organización de los Círculos Obreros y en la acomodación de los Seminarios eclesiásticos a las enseñanzas del bachillerato civil. Pasa como Arzobispo a Sevilla, donde en 1884 es preconizado Cardenal por el papa León XIII (este Papa le tuvo mucho respeto, y se ha probado la influencia directa de las ideas de González en la encíclica Providentisimus Deus de 1893). Un año más tarde ya ocupa la Sede Primada de España, pero el filósofo dominico, que como hombre de Iglesia es celoso organizador y pulcro administrador, se enfrenta con el aparato clerical toledano y prefiere en 1886 dejar el arzobispado de Toledo y volver al de Sevilla, del que en 1889 dimite para jubilarse.

En Córdoba preparó González la obra que quizá le ha dado más popularidad en los ambientes filosóficos, su monumental Historia de la Filosofía (3 tomos la 1ª edición, 1878-79; 4 tomos la segunda, 1886; publicada en francés en París 1890-91). Se trata de la primera gran historia de la filosofía escrita en español y de la primera gran exposición católica de una Historia de la Filosofía que quería mantenerse en un horizonte filosófico, con pretensiones sistemáticas y críticas. Hoy le faltará sin duda rigor filológico a esta Historia, pero mantiene todo su interés en tanto que verdadera historia filosófica de la filosofía. Su última obra publicada, La Biblia y la ciencia (1891, 2 vols., segunda edición aumentada en 1892), intervención un tanto tardía en la polémica desencadenada por el famoso libro de Draper sobre los conflictos entre la religión y la ciencia, es la que ha quedado más anticuada. En 1893 ingresa en la Academia Española de la Lengua (ocupando el sillón que dejara vacante Zorrilla). Falleció en Madrid, víctima de un cancer de maxilar, el 29 de noviembre de 1894, siendo enterrado en Ocaña.

Fracasada en la primera mitad del siglo XX la restauración tomista de la filosofía cristiana que había impulsado el papa León XIII y en la que tanto influyó el Cardenal González, y sobre todo, tras el repliegue ideológico posterior al Vaticano II, las obras de fray Zeferino no son estudiadas ni siquiera por los propios dominicos (que ya ni saben latín ni conocen a Santo Tomás), y no es facil que, a pesar de las pretensiones de la reciente encíclica Fides et Ratio, hecha pública por Juan Pablo II en octubre de 1998, pueda volver a reverdecer el neotomismo como ocurrió hace un siglo. De cualquier modo, frente a tanta falsa filosofía como abunda, no estará de más poner de nuevo en circulación una verdadera filosofía como la dispuesta en español por el Cardenal González en la segunda mitad del siglo XIX, pues por sí sola todavía puede dejar en ridículo muchas presuntas filosofías de finales del siglo XX e inicios del XXI, sin que, por supuesto, queramos hacerla pasar en absoluto por filosofía verdadera.

«El tan eminente filósofo –mundialmente conocido– cardenal fray Ceferino González, tenía dedicada una calle o plaza en su natal y asturiana villa de Pola de Laviana. Pero apenas se proclama la República, los ediles republicano-marxistas de Laviana sustituyen en dicha plaza el nombre de Fray Ceferino –su egregio paisano– por el del funesto Pablo Iglesias... Quien esto relata publicó entonces en el diario ovetense Región un artículo –razonado y mesurado– en que deploraba la preterición cometida con el hijo más ilustre de Laviana. ¿Consecuencias del artículo? Casi la cárcel para su autor y, desde luego, la tajante prohibición de escribir en periódicos.» (Cesáreo Rodríguez y García-Loredo, El 'esfuerzo medular' del krausismo frente a la obra gigante de Menéndez Pelayo, Oviedo 1961, pág. 384.)

Bibliografía de Zeferino González

Obras sobre Zeferino González en el Proyecto Filosofía en español

1989 Gustavo Bueno Sánchez, La obra filosófica de Fray Zeferino González (Tesis Doctoral, Universidad de Oviedo 1989). Versión digital en formato pdf [requiere el programa gratuito Acrobat Reader]. Introducción (1-34), Primera parte: Biografía (35-93) y Presencia de Fray Zeferino González (94-184). Segunda parte: El pensamiento filosófico del Cardenal González. Proemial (185-362, Filosofía de la Filosofía, Historia de la Filosofía). Sección I. Filosofía crítica (363-449, Lógica, Psicología, Ideología). Sección II. Filosofía metafísica (450-548, Ontología, Cosmología, Teodicea, Filosofía Moral y Política, y Epílogo: Filosofía de la Historia). Bibliografías (549-590).

Obras de Zeferino González en el Proyecto Filosofía en español

R   Informa de esta pagina por correo
www.filosofia.org
Proyecto Filosofía en español
© 2002 www.filosofia.org
www.lechuza.org
averiguador