José Gazola 1661-1715
Madrid 1690 · Venecia 1716 · Praga 1716 · Trento 1716 · Trento 1717 · Venecia 1728 · Existió · Valencia 1729 · Sevilla 1729 · Hispalenses · Majansius 1731 · Madrid 1732 · Val. 1733 · Leiden 1735 · Venecia 1746 · Valencia 1765 · Valencia 1788 · Homeópatas · Barcelona 1997
Doctor en filosofía y en medicina nacido en Verona, que durante su juvenil estancia en España como médico del embajador de Venecia publicó en español un librito titulado Entusiasmos médicos, políticos y astronómicos (Madrid 1690) –Palau menciona un ejemplar con las armas de la reina Ana, esposa de Carlos II, vendido por la librería Maggs Bros de Londres en 1923; conserva un ejemplar la Biblioteca Capitolare di Verona– al que dedicó desafiante respuesta el joven Diego Mateo Zapata en otro librito publicado un año después en Madrid.
José Gazola es hoy recordado sobre todo por su famoso libro Il Mondo ingannato da falsi Medici (escrito en toscano y publicado como obra póstuma por su hermano Juan Bautista Gazola en Venecia 1716, pirateado inmediatamente en Italia, simulando estar impreso en Praga 1716, apareció en Trento 1717 la que se dice ya quinta edición, en Venecia 1746 la que se dice décima, adornada con el grabado aquí reproducido…), impreso en español en Valencia 1729 –aunque la portada diga Valladolid– traducido anónimamente por Gregorio Mayans, El Mundo engañado de los falsos Médicos (en mayo de 2026 dejamos aquí disponible su texto íntegro), reeditado en Sevilla 1729, Madrid 1732, Valencia 1733, Valencia 1765, &c., –impreso en Leiden 1735 tanto en neerlandés como en francés–, y citado ya en 1730 laudatoriamente por Feijoo cinco veces en su conocido discurso “El médico de sí mismo” (Teatro Crítico, t. 4, d. 4), contribuyendo así a su fama en España, con la ayuda de los incansables impugnadores y defensores del benedictino de Oviedo:
1730 «14. El Doctor Gazola, Veronés, Médico Cesáreo, en su excelente librito, intitulado: El Mundo engañado de los falsos Médicos, poco ha traducido del Toscano en Español, bien que sólo propone pág. 62, que teniendo el enfermo un ligerísimo conocimiento de la Medicina, puede curarse a sí mismo, mejor que le curaría otro mucho más instruido en el arte; pero las razones con que prueba esta propuesta hacen derechamente al intento de la mía. Oigamos a este Autor, que aunque el pasaje es algo dilatado, se compensa ventajosamente lo prolijo con lo útil.
21. Tres principios se señalan en el propuesto pasaje de Gazola, por donde el enfermo puede mejor que el Médico conocer su mal, y prevenir su curación. El primero es la experiencia de su complexión: el segundo la sensación de la enfermedad: el tercero el apetito o repugnancia a lo que puede dañar ó aprovechar. Por estos tres principios pretende el Doctor Veronés, que con poquísimo conocimiento que tenga el enfermo del Arte Médica, se curará mucho mejor a sí mismo que le puede curar uno de los Médicos vulgares; y yo, sin disentir a este aserto, añado, que de los mismos se infiere, que aunque el enfermo carezca enteramente de las noticias del Arte, se le puede y debe fiar en parte su curación. No pretendo que el enfermo no consulte al Médico; pero quiero que el Médico consulte también al enfermo, por cuanto éste tiene unos principios prácticos, conducentes al conocimiento y curación del mal, de los cuales carece el Médico, y a quienes debe atemperar los axiomas ó aforismos que ha estudiado. Nuestros sentidos solos (dice el Padre Malebranche) son más útiles para la conservación de nuestra salud que todas las leyes de la Medicina experimental; y la Medicina experimental es más segura que la teórica. Pero la Medicina teórica que atiende mucho a la experiencia, y mucho más al informe de nuestros sentidos, es la mejor de todas (de Inquir, verit. in conclus. trium prim. libr.).
25. En cuanto a los medicamentos se debe también atender a la mayor, o menor repugnancia del enfermo. Dije a la mayor, ó menor repugnancia, porque el que haya alguna especialmente respecto de los mayores, viene a ser como transcendente, en atención a que son molestos y desabridos. Pero una cosa es aceptar el medicamento con alguna repugnancia por el miedo de la molestia, y otra resistirle por un especial horror que allá dentro inspira la naturaleza, como que está señalando con el dedo a su enemigo. Así sucede no pocas veces; como otras al contrario, con una secreta y fuerte propensión a tal ó tal cosa, está dictando la naturaleza el remedio que le conviene. ¡Cuántos (como advierte el Doctor Gazola) abandonados ya de los Médicos que los habían desahuciado, convalecieron, rigiéndose únicamente por su antojo!
31. El Doctor Gazola citado arriba, dice que por lo común el apetito explica la indigencia de la naturaleza, aunque en tal cual caso engañe. De aquí parece pretende inferir que el Médico absolutamente se gobierne por él, porque el juicio prudencial se forma por lo que regularmente acontece; y aunque no siempre acertará, pero acertará muchas más veces, prescribiendo comida, y bebida según el apetito del enfermo, que según las reglas ideales del Arte.
41. No llega a este punto la severidad de los que tienen algún uso de razón. Pero dicen, que por lo menos no se debe fiar la dieta de los enfermos a su apetito; pues se ve que muchas veces los daña aquello mismo que apetecen. Ya hemos visto que el Doctor Gazola responde a esto, que así sucede una u otra vez; pero lo frecuente es lo contrario. Pero lo primero, yo quisiera que me dijesen ¿de dónde consta con certeza, que eso sucede algunas veces? No puede alegarse otra cosa sino la experiencia de que este, aquel, y el otro enfermo, después de comer ó beber, llevados del apetito, alguna cosa contra lo prescripto por el Médico, empeoraron, y murieron. ¡Pero válgame Dios! ¿ no se experimenta también a cada paso, que éste, aquel, y el otro enfermo, después de observar exactamente cuanto prescribió el Médico (aunque sea el Médico más sabio), empeoran, y mueren? La experiencia es totalmente uniforme: conque, ó probará que en este segundo caso la obediencia al Médico los mata, ó no probará que en el primero los mata la obediencia a su apetito. Decir que en el segundo caso los mata la fuerza insuperable de la enfermedad, y no los preceptos del Médico, es lo mismo que no decir nada; porque la misma solución se puede aplicar al primer caso. ¿Qué Angel ha revelado si el enfermo murió por beber un poco de agua a media noche, ó porque la enfermedad de su naturaleza era mortal, y le mataría, que bebiese que no bebiese? Los Médicos, ó muy ignorantes, ó muy astutos, siempre que después de observar alguna aparente mejoría en el enfermo, ven que se explica de nuevo con mayor fuerza la dolencia, claman que no puede menos de haberse cometido algún exceso, si no hay cosa más abultada de que echar mano, cualquiera fruslería ridícula de que den noticia los asistentes, como enjuagar la boca, mudar la camisa, sacar un brazo fuera de las sábanas, cortar las uñas, &c. Mas es, que con esto queda acreditado el Médico de sapientísimo, como que con su profunda perspicacia conoció al momento la causa del daño, y fácilmente le creen, que si no fuera por el exceso cometido, le llevaba ya del todo sano. ¡Oh necia credulidad! ¿Por ventura no hay sus altos y bajos en todas, ó casi todas las enfermedades, por más uniforme y arreglado que sea el porte del enfermo? ¿Que dolencia hay donde no asome en uno u otro intervalo de tiempo algún rayo de mejoría? ¿Y cuán común es suceder luego mayor nublado a aquella engañosa serenidad?» (Benito Jerónimo Feijoo, “El médico de sí mismo”, Teatro Crítico, tomo 4, discurso 4.)
1729 Joseph GAZOLA en las Mémoires pour servir a l'Histoire des Hommes Illustres de Niceron
JOSEPH GAZOLA naquit à Verone l'an 1661. Après avoir fait ses Humanités & sa Philofophie dans sa patrie, il alla à Padoue étudier en Medecine & en Mathématique. Il reconnut bien-tôt en ce lieu que les principes qu'il avait appris en Philosophie ne pouvoient le mener à rien de solide, & qu’il lui falloit recommencer sur de nouveaux frais pour se mettre en état d'étudier la nature. Le goût qu'il se sentoit pour la Physique la lui fit étudier en même tems que la Médecine sous les fameux Professeurs de cette Université, & il y fit de si grands progrès qu'il fut reçû Docteur en l'une & l'autre Faculté le 17. May 1683.
Le Bonnet de Docteur ne lui fit pas concevoir des idées plus avantageuse de sa science. Persuadé que’elle n'étoit pas assez grande pour s'hazarder à pratiquer la Médecine, il voulut employer encore trois ans à l'étudier & à s'exercer dans la Méthode de Galien sous la direction de Raimond Gianforti son campatriote & premier Professeur de Médecine à Padoue; sans négliger cependant la Physique & les Mathématiques, dont il continua à prendre des leçons sous deux Maîtres fameux Geminien Montanari de Modene, & François Spoleti de Lucignano en Toscane.
De retour en sa patrie en 1686, il commença à pratiquer la Médecine suivant la Méthode qu'il avoit apprise à Padoue. Mais afin de ne pas oublier les connoissances qu'il avoit acquises dans la Physique & d'en faire part à ses concitoyens; il songea à former à Verone une Academie, dont les experiences Physiques & les observations Mathematiques fissent le principal objet. Il se donna tant de mouvemens pour cela, qu'il y réussit; & cette Academie qui prit le nom d'Academie Degli Aletofili, commença à s'assembler, & tint sa premiere séance le 21. Décembre de la même année 1636.
Gazola avide de se perfectionner dans ses connoissances, crut qu'il n'y avoit point de meilleur moyen pour cela que de voyager dans les Pays étrangers. Il s'en presenta une occasion telle qu'il pouvait la souhaiter. Le Senateur Jean de Pesaro étoit prêt à aller en Espagne en qualité d'Ambassadeur de la République de Venise. Gazola fit si bien que le Ministre agréa qu'il l'accompagnât en qualité de son Médecin.
Il demeura trois ans à Madrid, où il eut occasion de s'attirer l’estime des Espagnols par les cures singulieres qu'il y fit. Il y publia aussi un livre en Espagnol qu'il dédia à la Reine Regente Marie Anne de Baviere. Cette dédicace ne lui fut pas inutile, puisqu'il en reçut un present considerable en diamans, & qu'elle lui procura l'honneur d'être mis en 1692 au nombre des Médecins de l'Empereur Leopold.
Avant que de retourner dans son pays, il voulut passer par la France, & il demeura quelque tems à Paris pour voir les Savans de l'Academie des Sciences, & pour profiter de leurs lumieres. Il passa ensuite à Gennes, parcourut la Toscane & l'Etat de l'Eglise, & arriva en 1696 à Naples, où il contracta une étroite amitié avec Leonard de Capoue & Luc Porzio, fameux Médecins de cette Ville.
Revenu dans sa patrie le 28. Mars 1697, il commença à se donner à la pratique de la Médecine, mais plû-tôt pour avoir quelque occupation, que par le desir du gain, la fortune l'ayant assez favorisé à son gré des biens de ce monde.
Après avoir été incommodé pendant plusieurs mois, il eut une attaque d'apoplexie qui l'enleva le 14. Février 1715, dans sa cinquante-quatriéme année.
Catalogue de ses Ouvrages.
1. Entusiasmos Médicos, Políticos, y Astronómicos. Madrid 1689. C’est l’ouvrage qu’il publia pendant son séjour en Espagne dans le goût de ceux chez qui il étoit.
2. Origine, preservativo, e rimedio del Corrente contagio pestilenziale del Bue. In Verona 1713, in 4º.
3. Il mondo ingannato da falsi Medici. Opera Postuma. In Praga 1716, in 8º, pp. 214.
L’Editeur de cet ouvrage à été en Jean Battiste Gazola Avocat & Juge Fiscal de la Chambre Ducale de Veronne, son frere. L'Auteur n'y paroît point entêté de son art, il en découvre toutes les difficultez, fait sentir que rien n'est plus rare qu'un bon Médecin, & qu'on meurt des remedes presque aussi souvent que des maladies. Pour consoler un peu ses lecteurs, il leur enseigne l'art de conserver leur santé & de se passer de Médecins; quoiqu'il eût été attaché d'abord à la Methode de Galien, il déclare qu'il ne connoît point de plus mauvais Médecins que les Galenistes attachez à leur vieille Méthode, & qu'il n'y en a point de meilleurs que ceux suivent les principes des Modernes. Il y a de bonnes choses dans cet ouvrage, mais quoique l'Auteur ait été exemt de la prévention ordinaire aux hommes en faveur de leur profession, il n'est pas tout-à-fait exemt de préjugés. V. Le Jour. des Sçavans de Venise, tom. 27, p. 214.
(Jean-Pierre Niceron, Mémoires pour servir a l'Histoire des Hommes Illustres dans la République des lettres, A Paris, Chez Briasson, MDCCXXIX, tome IX, págs. 262-266.)
1753 Joseph GAZOLA en el El gran diccionario histórico de Moreri
Gazola (Joseph) nació en Verona el año de 1661, estudió la filosofía y humanidades en su patria, y pasó después a cursar en Pádua la medicina y las matemáticas. Aplicose allí nuevamente a la filosofía, y se graduó de doctor en esta ciencia y en medicina el año de 1683. Restituidose en 1686 a Verona dedicose a establecer una academia cuya idea era hacer experiencias físicas y observaciones matemáticas. Esta academia es la que se dice degli Aletofili, y tuvo su primera sesión el día primero de diciembre de 1686. Algún tiempo después, acompañó Gazola España, en calidad de médico, a Juan de Pesaro, que iba a este reino con el título de embajador de Venecia. Estuvo tres años en Madrid, y consagró a la reina regenta, María Ana de Baviera un libro escrito en Español, e intitulado: Entusiasmos médicos, físicos y astronómicos. Recibiolo la reina gustosamente, regaló algunos diamantes al autor, y lo hizo colocar en 1692 en el número de los médicos del emperador Leopoldo. Gazola, pasó antes de volverse a Italia, a París, donde vio los principales doctos, vinculose con muchos en amistad, especialmente de los miembros de la academia de las ciencias, y llegó a su patria el día 28 de marzo de 1697. Continuó el ejercicio de la medicina, y murió en 14 de febrero de 1715 a los 54 de su edad. Además de la obra, de la cual hemos hablado, ha dejado origine preservativo e rimedio del corrente contagio pestilenziale del bue, en 1713. Il mondo ingannato da falsi medici. Opera posthuma, en 1716. * Niceron, memorias, &c. tom. 9. El marqués Scipion Maffei no ha referido precisamente sino dos renglones acerca de Gazola, quien merecía, parece, el que hablase de él algo más extenso, puesque por otra parte ha dado asiento en su Verona illustrata a muchos autores menos conocidos y menos estimados. Lo poco que él dice de este dignísimo sujeto se halla en el libro V degli Scrittori Veronesi, pág. 240 en la edición in folio.
(Luis Moreri, El gran diccionario histórico, París & León de Francia, 1753, tomo 4, páginas 372-373.)
1793 Joseph GAZOLA en la Encyclopédie méthodique. Médecine, París 1793, tomo 6, págs. 607-608.
«GAZOLA, (Joseph) naquit à Vérone en 1661. Après avoir fait de bonnes études dans sa patrie, il alla s'appliquer aux mathématiques à Padoue; il y fit même son cours de médecine, qu'il finit par la réception du bonnet le 17 mai i683. De retour à Vérone en 1686, il s'occupa de l'établissement d'une académie, qu'il destinoit à travailler aux expériences physiques et aux observations sur les différentes parties des mathématiques. Il réussit dans son projet. Cette académie prit le nom Degli Aletofili, et fit l'ouverture de ses séances le premier jour de décembre 1686. Mais à peine Gazola commençoit-il à goûter le plaisir de voir cet établissement prendre consistance, que Jean de Pesaro, ambassadeur de Venise en Espagne, l'arracha à ses études et l'engagea à se rendre avec lui à Madrid. Il y demeura trois ans, et il profita, de son séjour dans cette capitale, pour dédier à la reine-régente, Marie-Anne de Bavière-Neubourg, un livre espagnol, intitulé: Entusiasmos Médicos, Physicos y Astronómicos. Il parut à Madrid en 1689. La reine le reçut avec beaucoup de bonté, donna quelques diamans à l'auteur, et le recommanda à l'Empereur Léopold qui le mit au nombre de ses médecins en 1692.
En quittant Madrid, Gazola prit le parti de voyager. Il parcourut presque toute la France, et s'arrêta à Paris pour y voir les membres de l'académie des sciences. A son retour chez lui en 1697, il reprit ses exercices ordinaires, et pratiqua la médecine avec beaucoup de distinction jusqu'à sa mort arrivée le 14 Février 1715. Ses autres ouvrages sont:
Origine, preservativo, e rimedio dell corrente contagio pestilenziale del bue. Vérone, 1712, in-4.
C'est un traité sur la maladie qui enlevoit le bétail. Les médecins italiens se sont toujours beaucoup attachés à l’observation des maladies épizootiques.
Il mondo ingannato da falsi medici. Pérouse, 1716, in-8. Venise, 1747, in-4. En espagnol, Valence, 1729, in-8., sous le titre d’El mondo engannado per los falsos médicos. En françois, Leyde, 1735, in-8., sous le titre de Préservatifs contre la charlatanerie des faux médecins.
Cet ouvrage contient cinq discours, dont le premier roule sur la préférence qu'il y a à se passer de médecin, plutôt que d'en avoir un qui ne connoisse pas bien son art. Le second prouve l'existence de la médecine, mais il prouve en même-temps que tout homme peut être son médecin. Dans le troisième, l'auteur s'étend sur les difficultés dont l'étude de la médecine est remplie. Il passe ensuite en revue les différentes sectes, sur-tout celle des dogmatiques, et fait voir toutes les petites ruses qu'employoient les anciens dans l'exercice de leur art. Le quatrième discours est rempli dé conseils pour la conservation de la santé et de la vie. Dans le cinquième, Gazola met en question s'il est mieux de suivre la doctrine des modernes, que de se ranger du parti des Galénistes. Ce livre a fait du bruit. Les uns l'ont censuré, les autres l'ont hautement approuvé. Il y a en effet de bonnes choses; mais on ne peut s'empêcher de remarquer que l'auteur se montre souvent sceptique. (Extr d'El.) (GOULIN).»
(Encyclopédie méthodique. Médecine, par une société de médecins, tome sixième, A Paris, Chez Panckoucke, MDCCXCIII, págs. 607-608.)
★ Gazola estuvo tres años, como médico del embajador de Venecia, por Madrid, donde publica un libro en 1690
Gazola era 15 años mayor que Feijoo, y cuarenta años antes de que Feijoo le citase en “El médico de sí mismo”, ya había publicado en Madrid, en 1690, un librito titulado Entusiasmos médicos, políticos y astronómicos, del que Palau menciona un ejemplar con las armas de la reina Mariana, esposa de Carlos II, vendido por la librería Maggs Bros de Londres en 1923; y del que la Biblioteca Capitolare di Verona conserva un ejemplar (en la Sala Turrini, TUR 1VII 28) que describen así:
Enthusiasmos medicos, politicos, y astrologicos, del grande Archisoplon De Las Estrellas, calculado al meridiano desta Real Corte, volumen pequeño: Mas muy curioso, y necessario para todos, y especialmente a los que codiciosos desean lograr una continua salud. Va dividido en dos partes; una astrologica, y otra medica. Matriti 1690: Hallaráse en la Puerta del Sol, a la esquina de la calle de las Carretas, en la Libreria. [18], 69, [3], 79, [1] p. 8º: cm. 15×10,5.
Así ofrecía el ejemplar de la reina Mariana en 1921 la librería londinenses Maggs Bros en un catálogo seleccionado de libros encuadernados que pertenecieron a reyes, reinas, hombres y mujeres famosas, como pieza 180, al precio de diez libras y diez chelines, procedente de la colección de Mariana de Neoburgo, reina de España en tanto que segunda esposa de Carlos II, con quien se casó por poderes en Alemania (agosto de 1689) y presencialmente en Valladolid, el 14 de mayo de 1690, en la iglesia del Convento de San Diego, presente que le hicieron “el día de su feliz entrada en España” (a causa de un temporal, desembarcó en Mugardos):
«Spanish collectors. Maria Anna, Wife of Charles II, King of Spain (Queen from 1690-1700). 180 GAZOLA. ENTHUSIASMOS MEDICOS, Politicos, y Astrologicos, Del Grande Archisoplon De Las Estrellas, Calculado al Meridiano desta Real Corte, Volumen Pequeño, Mas muy curioso, y necessario para todos, y especialmente a los que codiciosos desean lograr una continua salud. Va dividido en dos Partes; una Astrologica, y otra Medica. With engraved frontispiece of the Queen's Arms. 8vo. Madrid, 1690. Presentation copy to Queen Maria Anna of Spain, on the day of her felicitous entry into Spain. Beautifully bound in contemporary spanish brown morocco, the sides entirely covered with tooling chiefly consisting of fan-shaped ornaments and large rose window centre, the whole surrounded by a very clever border of greyhounds pursuing rabbits, amid foliage, gilt back, G. E. £10 10s.» (Book-Bindings: historical and decorative, Maggs Bros, Londres 1921, catálogo número 407, página 155, pieza 180.)
Mereció el librito de Gazola que un desafiante Diego Mateo Zapata (1664-1745), tres años más joven, le respondiese airado con otro librito que no lleva fecha en su portada (sus aprobaciones fechadas en Madrid el 24 de julio y el 5 de agosto de 1690; la suma de la licencia el 22 de febrero, la fe de erratas el 23 de febrero y la suma de la tasa el 24 de febrero de 1691):
Verdadera apología en defensa de la Medicina racional filosófica, y debida respuesta a los Entusiasmos médicos, que publicó en esta Corte D. Ioseph Gazola Veronense, Archisoplón de las Estrellas, por Don Diego Matheo Zapata, en la cual cita a D. Joseph, o cualquiera de su obligación precisa, o a todos aquellos que siguieren la Doctrina que el Archisoplón, por la más segura, y opuesta a la Medicina Racional de Hipócrates, y Galeno, desde el Patio de Palacio a vista de sus Majestades (que Dios guarde) o en otra cualquier parte pública, con los jueces de su estimación, a donde defenderá, y argüirá a lo que en la Apología refuta contra el Señor Don Joseph Gazola, y demás de la Medicina, y Filosofía. Dedícase al Señor Don Francisco Díaz de la Puebla, Recaudador que fue de Puertos Secos, entre Castilla, y Portugal. Con licencia, en Madrid [1691], por Antonio de Zafra, Criado de su Majestad. Véndese en casa de Francisco Ferrando, en la Calle de Toledo, y en la Plazuela del Ángel, en casa de Isidro Colomo. (x hojas + 92 páginas.)
1889 «D. Diego Matheo Zapata, cuyo nombre anda equivocado en casi todos sus historiadores, nació en Murcia, según documento que debo al cariño de nuestro común amigo señor Conde de Roche, el año 1664 y no el 1666 como asegura un libro, que a la vista tengo, titulado Médicos perseguidos por la Inquisición Española. Hijo de familia hidalga y acomodada, después de estudiar Filosofía en Valencia, pasó a cursar Medicina en la Universidad de Alcalá. En las aulas complutenses, donde mereció ser distinguido por el doctísimo maestro Francisco Enríquez de Villa-Corta, tomó tal fama que terminada su carrera, a penas, pasó a Madrid encargado por el Real Colegio de Medicina del Rey Carlos II, para contestar a un doctor veronés llamado Gazola, que en menoscabo y descrédito de los médicos españoles había dado a la estampa un libro titulado: El mundo engañado por los falsos médicos. El joven Zapata cumplió a maravilla el encargo de sus maestros en su primer obra: Verdadera apología en defensa de la medicina racional filosófica, y debida respuesta a los entusiasmos médicos que publicó en esta corte D. José Gazola Veronense, Archisoplón de las estrellas por D. Diego Matheo Zapata, Madrid 1690, en 4.º. Libro lleno de una crítica punzante, graciosa y descocada, escrito con el elegante estilo del siglo de oro de nuestra literatura, y lleno de una erudición pasmosa, que dando al traste con el italiano Gazola y su traductor Gregorio Mayans y Siscar, levantó al pavés de la notoriedad a nuestro joven compatriota.» (Tomás Maestre Pérez [1857-1936], “Don Diego Matheo Zapata”, El Diario de Murcia, domingo 8 diciembre 1889, pág. 1.)
★ Gazola en Verona y en Venecia
1712 «§. 4. Origine, preservativo, e rimedio del corrente contagio pestilenziale del bue, descritto dal Dottor Giuseppe Gazola, Veronese, Medico Cesareo, e promotore dell’ Accademia degli Aletofili. Consacrato alla Serenissima Repubblica di Venezia. In Verona, per li fratelli Merli, 1712, in 4, pagg. 52. […]» (Giornale de Letterati d'Italia, Venecia 1712, tomo 10, art. III, “Relaziones di tutte le Opere ultimamente uscite, nelle quali si tratta del mal contagioso de' buoi”, §. 4, págs. 80-87.)
★ Como obra póstuma se publica en 1716 Il Mondo ingannato da falsi Medici, en Venecia
Según el Moreri –que no hace sino libar de Niceron– José Gazola “murió en 14 de febrero de 1715 a los 54 de su edad”. Il Mondo ingannato da falsi Medici se publica como obra póstuma al año siguiente en Venecia, gracias a las gestiones de su hermano Juan Bautista Gazola, giudice della Camera di Verona, al servicio por tanto de la República de Venecia. Conocemos facsímil digital de dos ejemplares de esta impresión de Venecia en 1716 por Marino Rossetti (ambos prisioneros hoy en la Biblioteca Estatal de Baviera: uno con exlibris “Dommus S. S. Adelhaidis et Caietani” –antigua casa muniquesa de los Teatinos, dedicada a San Cayetano y Santa Adelaida; por Adelaida de Saboya, su cofundadora tras parir en 1662 a quien sería Maximiliano II de Baviera– y otro procedente de la Bibliotheca Reipublicae Augustanae, con el sello circular en torno a la piña del escudo de Augsburgo):
Il Mondo ingannato da falsi Medici e disingannato. Discorsi del dottor Giuseppe Gazola Veronese, Medico Cesareo, ed Accademico Aletofilo. Opera postuma. Consacrata All'Illustriss. Sig. Roberto Braun. In Venezia, MDCCXVI. Appresso Marino Rossetti in Merceria, all'insegna della Pace. Con Licenza de' Superiori, e Privilegio. (6h+214p+1h)
Esta edición de Venecia 1716 está formada por seis hojas sin numerar más 214 páginas numeradas y otra hoja al final con la licencia de la edición. En el vuelto de la portada un lema bíblico: “Sicut Pisces capiuntur hamo, & sicut Aves laqueo comprehenduntur, sic capiuntur homines in tempore malo. Eccl. cap. 9.”; sigue la dedicatoria del impresor (a Roberto Braun, quizá el británico Sir Robert Brown, muerto en 1760, asentado entonces por Venecia): “Illustr. Sig. mio Sig. e Padr. Col.” (iir-iiiv); y una glosa o presentación anónima de la obra que habrá que atribuir a Juan Bautista Gazola, el hermano que facilitó al impresor el inédito póstumo: “Un Illuminato al benigno lettore” (ivr-vir), así como el “Indice delli Discorsi contenuti en questo Libro” (hoja vi vuelto):
Illustr. Sig. mio Sig. e Padr. Col.
Cadutomi frà le mani il presente volume, come l’un di que’preziosi capitali, che la buona fortuna getta tal’ora nelle braccia degl’uomini, per compensare in parte ai danni dell’incostanza del di lei umore: io hò creduto, ch’ella mi facesse un presente assai imperfetto, quando ella non vi aggiungesse ancora con un particolar favore, qualche insigne e Nobile persona, che potesse esser malle vadrice e protettrice insieme del suo dono. In effetto io non sò per qual eccesso di sorte propizia, condotto dall’ossequio mio, e dalla profonda mia riverenza all’illustre ed incomparabile merito di V. S. Illustriss. io la riconobbi subito, come il sostegno di questi miei defideri, e come l’onore e la gloria di queste mie fatiche, lo non potei differire un sol momento la mia risoluzione, animato da que’raggi di bontà, che risultano così felicemente dall’indole sua, e scendono ad illustrare tutte le di lei azioni. Egliè vero, che la distinta nobiltà del dilei Sangue, ornata da mille preziosi caratteri di scienza, e di probità, coronata dalla più esatta, e più amabile urbanità del mondo, ed illustrata dal complesso di tutte l’altre prerogative, che vagliono a renderla amabile in tutta la di lei persona, stimabile ne’dilei talenti, e pregie vole nelle di lei fortune; che tutto ciò, (dico io) imprime un così alto e vivorispetto, che averebbe trattenuto tutto il mio ardire, quando io non fossi stato incoraggito ed appoggiato dalla voce e dalla mano d’uno de’di lei amici. Ciò non ostante io vorrei temere ancora, quando dal credito universale, e dalle premurose istanze di tutti gl’uomini dotti, io non scorgessi qualche prezzo e qualche valore nella breve opera, ch’io mi do l’onore di offerirle: E quando un trattato di disinganno, in materia così importante, e così ben digerita, non mi assicurasse della cortesia con cui V. S. Illustriss. sarà per riceverlo. E con tutto l’ossequio resto.
Di V. S. Illustriss.
Umiliss. Ossequ. Obbed. Serv. vero
Marino Rossetti.
Ilustrísimo Señor mío, Venerable Señor y Patrón
Habiendo llegado a mis manos este volumen, como uno de esos valiosos tesoros que la fortuna a veces arroja a los brazos de los hombres para compensar en parte los daños de su inconstancia, creí que me estaba haciendo un regalo muy imperfecto, si no hubiera añadido, con especial benevolencia, alguna persona distinguida y Noble que pudiera ser a la vez custodio y protector de su don. De hecho, desconozco por qué exceso de fortuna propicia, impulsado por mi respeto y profunda reverencia al ilustre e incomparable mérito de Vuestra Señoría Ilustrísima, la reconocí de inmediato como el sustento de mis esperanzas y como el honor y la gloria de mis esfuerzos. No pude demorar mi decisión ni un instante, animado por esos rayos de bondad que tan felizmente emanan de su naturaleza e iluminan todas sus acciones. Es cierto que la distinguida nobleza de su Linaje, adornada con mil preciosas cualidades de conocimiento y probidad, coronada por la más exacta y amable cortesía del mundo, e ilustrada por el conjunto de todas las demás prerrogativas que la hacen digna de ser amada en toda su persona, estimable en sus talentos y valiosa en su fortuna; que todo esto, (digo yo) inspira un respeto tan elevado y vivo, que habría frenado toda mi audacia de no haber sido alentado y apoyado por la voz y la mano de una de sus amigas. Sin embargo, temo que, a pesar del reconocimiento general y las atentas peticiones de todos los hombres de letras, no perciba algún valor en el breve trabajo que tengo el honor de ofrecerle; Aún cuando un tratado de desilusión, sobre asunto tan importante y muy bien elaborado, no me asegurase la cortesía con la que Vuestra Señoría Ilustrísima sabrá recibirlo. Y con el debido respeto, me despido.
De Vuestra Señoría Ilustrísima
humilde, respetuoso, obediente y verdadero servidor,
Marino Rossetti.
(Venecia 1716, hoja ii recto a hoja iii vuelto. Versión en español del PFE.)
Un Illuminato al benigno lectore
Eccoti un’importantissimo disinganno: Felice te, se ti riesce il conoscerlo. Questo t’insegnerà à godere una lunga vita con sottrarti da molti di quei pregiudici che possono renderlati brieve, ed infermiccia. Sovvengati, che in questo Mondo nulla vi è di tanto pregio come la propria salute, senza di cui tutti i diletti ad altro non vagliono, che ad accrescerti tanto più il male, quanto più con essa si fà più sensibile il lor godimento. E pure gli Uomini sono cotanto trascurati in custodirla, che riflettendo al modo loro di vivere sembra cercar essi più tosto di corromperla, che di mantenerla. Di tutt’altro prendonsi briga, ed impiegano qualsisia cautela fuor che delle cose appartenenti alla propria vita. Gran cecità non badare a negozio si rilevante, senza cui il tutto diviene nulla. Mosso perciò da questa compassionevole non curanza nell’incontro di leggere li presenti discorsi ritrovati doppo la morte del loro Autore mi sono indotto darli alla luce, e speto faranno ad alcuni aprir gli occhi, mostrando loro non solo la maniera, con cui si possino conservar sani, ma se fia meglio, essendo eglino malati, valersi di Medico, o pure lasciar la cura alla providenza della natura. Non v’hà egli verun dubbio, che può esser eguale pazzia sì l’uno che l’altro divisamento; con tutto ciò di due falli dovendone precisamente commetter uno, l’abbracciar il minore non è più fallo, ma prudenza. Chi non sà esser cosa convenevole lo ajutar la propria natura qual’ora è oppressa da qualche male con gli rimedi di un saggio Medico? Se però questi non è tale, o qual tu’l supponi, o qual deve egli essere, in tal caso divien ella una solennissima sciocchezza; peroche in vece di sollevarla può renderle maggiore l’aggravio. A te che averebbe giovato una continua regolatezza di vivere, se poi cadendo infermo chiamasti un medicastro, quale per esser egli ignorante della sua professione ti facesse mortale, o pericolosa, o lunga la malatia? Impara dunque da sano a conoscere questo disinganno. Imparalo ad altrui spese, se puoi, e metti in sicuro la tua vita colla infelice sperienza de’poco avveduti: Tanto chiamasi Medico il buono, come il cattivo; L’uno però ti può dar la salute, e l’altro la morte. Pria dunque di venir all’elezione rifletti bene a ciò che fai. Non hai tu da sciegliere il Medico, perche ti sii amico, parente, o raccomandato, nè perche sia egli faceto, diligente, e manieroso. Tutte queste circostanze nulla servono, se vi manca la principale che è, di saper egli conoscere le cagioni, onde dipendono i mali, e di saper applicar quei rimedi che sono loro più convenevoli. Ne meno hai a fidarti o perchè sia egli vecchio, o accreditato: Del vecchio, poicheli proverbi ancor hanno le loro appendici: tanto può essere cattiva la medicina di un Vecchio se ella è mal’ordinata quanto quella di un Giovane: L’età non rende l’arte più salutare, nè l’ignoranza col farsi annosa diviene virtù; Ne dei fidarti dell’accreditato, perchè voglio, che prima disamini accortamente la giustizia della sua fama. Questa di leggieri si aquista colle aderenze, colle amicizie con la servitù, con la protezione, con la fortuna. Se non è figlia legitima del merito, ella è una fama ingiusta, perchè è figlia bastarda della opinione. Maometto se bene hà un mezo Mondo di adoratori, egli adognimodo è veramente un grande impostore avanti il trono della verità. Il credito d’ordinario nasce dalla goffa credulità, non dal retto giudicio degli Uomini; se questo fosse sempre l’arbi tro della fama, mai si vedrebbe esaltata la ignoranza, o vilipesa la virtù. Niuna cosa vi può essere in una Città di peggior conseguenza quanto l’ingiusta riputazione de Medici. Oh se gli Uomini librassero il danno, cui recano al pubblico bene coll’applaudere a gli ignoranti, sò ben’io, che anderebbero più guardinghi ne’loro encomi. Una tal fatta di Medici ella è una occulta, e famigliare Epidemia altrettanto micidiale, quanto maggiore è il numero degli infermi, cui medica; Le malattie finalmente afsaliscono li corpi sani, quali sono ancora gagliardi a resistere alla loro violenza, ma le cattive ricette de Medici invadono gli corpi di già infievoliti, ed infermi: Accoppiasi il mal naturale con il danno dell’arte: quindi avvalorandosi l’uno coll’altro ne avviene, che più gli morbi fi rendono pericolosi, rebelli, e sovente mortali oppressori della natura. Somiglievole pregiudicio nasce dal sinistro concetto, che tu formi de’Medici, e tu stesso con celebrarne gli cattivi ti fai complice delle comuni disgrazie, avvalori col credito l’ignoranza, onde poi tutti se ne servono come fosse virtù, ed in tal guisa facendo trionfare l’inganno rendi peggiore de morbi la medicina. Per il contrario, se con le tue lodi esalti chi veramente è buon Medico, oltre la giustizia, che tu fai al merito rendi pubblico il beneficio; la tua fama all’ora diventa una universale Panacea, per cui tanti a te devono la loro salute quanti per gli di lui rimedi guariscono. Felice Città, se hai in istima un’Uomo di tal condizione: mà per il contrario infelice, se tieni in riputazione un’ignorante, e maggiormente infelice, se molti. Tu vedi ora come dal concetto comune dipende la publica salute, o la universale sciagura. Spogliati adunque di ogni riguardo prima di lodar alcun Medico: troppo gran delitto commetti, se in ciò ti lasci traportare da qualche passione, o particolar interesse. Égli è un peccato contro la propria, ed altrui carità. Mira bene allo studio, al talento e ad ogni altra circostanza, onde puoi venir in chiaro, quali sieno li buoni, ed i cattivi: e se non sai tu distinguergli, rimedia col silenzio alla tua debole cognizione; Imperciochè l’ignoranza non avendo parziali, che la spaleggino rimane sempre sconfitta dalla virtù. Se questa trionferà, tu goderai più salute, ed io avrò conseguito l’intento d’illuminarti per il conoscimento della verità.
Un Iluminado al lector benevolente
He aquí un importante desengaño: serás feliz si logras comprenderlo. Esto te enseñará a disfrutar de una larga vida evitando muchos de los prejuicios que pueden acortarla y hacerla enfermiza. Recuerda que en este Mundo no hay nada tan preciado como la salud, sin la cual ningún placer sirve para nada más que para aumentar tu dolor, cuanto más sensible se vuelve su disfrute con ella. Y, sin embargo, los Hombres son tan descuidados en su preservación que, cuando reflexionan sobre su forma de vida, parecen buscar más bien corromperla que mantenerla. Se ocupan de todo lo demás y toman todas las precauciones, excepto las que atañen a su propia vida. Es una gran ceguera ignorar un asunto tan importante, sin el cual todo se vuelve insignificante. Por lo tanto, conmovido por esta compasiva despreocupación, al leer estos discursos, redescubiertos tras la muerte de su Autor, me he visto impulsado a publicarlos. Espero que abran los ojos de algunos, mostrándoles no solo cómo mantenerse sanos, sino también si es mejor, cuando están enfermos, valerse de Médico o simplemente dejar la cura a la providencia de la naturaleza. No cabe duda que ambos planes pueden insensatos por igual; con todo, puesto que de dos errores debe cometerse uno, preferir el menor no es error, sino prudencia. ¿Quién ignora que es conveniente ayudar al cuerpo, aquejado por alguna enfermedad, con los remedios de un Médico sabio? Pero si éste no es tal como se supone que es, o debería ser, el caso se convierte en grave insensatez; pues en vez de alivio se puede aumentar el mal. ¿De qué serviría haber llevado una vida normal si, al enfermar, recurres a un medicastro, que por ignorar su profesión convirtiese en mortal, peligrosa o alargase la enfermedad? Aprende pues como sano, a reconocer este desengaño. Apréndelo a costa de otros, si puedes, y asegura tu vida con la experiencia infeliz de los incautos. Tanto se llama Médicos el bueno como el malo; pero uno puede traerte la salud, y el otro la muerte. Por lo tanto, antes de tomar una decisión, reflexiona bien lo que vas a hacer. No se debe elegir a un Médico porque sea amigo, pariente o recomendado, ni porque sea gracioso, diligente o amable. Todas estas circunstancias son inútiles, si falta la más importante: su capacidad para reconocer las causas de las enfermedades y saber aplicar los remedios más convenientes. Tampoco debes confiar en el anciano por su edad o por ser respetado, puesto que los refranes aún conservan sus enseñanzas: la medicina de un Viejo puede ser tan mala, si se administra mal, como la de un Joven. La edad no hace que el arte sea más saludable, ni la ignorancia se convierte en virtud con los años; ni debes confiar en el hombre respetado, porque deseo que primero examines con cuidado la justicia de su fama. Esta se adquiere fácilmente mediante conexiones, amistades, servidumbre, protección y fortuna. Si no es hija legítima del mérito, se trata de una fama injusta, porque es la hija bastarda de la opinión. Aunque Mahoma tenga medio Mundo de adoradores, en realidad es un gran impostor ante el trono de la verdad. El prestigio suele surgir de una credulidad torpe, no del recto juicio correcto de los Hombres; si este fuera siempre el árbitro de la fama, la ignorancia nunca sería exaltada ni la virtud vilipendiada. Nada puede tener peores consecuencias para una ciudad que la injusta reputación de los Médicos. ¡Oh, si los Hombres tan solo sopesaran el daño que causan al bien público al aplaudir a los ignorantes, bien sé que serían más cautelosos en sus elogios! Este hecho, en el caso de los Médicos, es una Epidemia oculta y familiar, tanto más mortal cuanto mayor es el número de enfermos a los que tratan. Las enfermedades, en última instancia, afectan a los cuerpos sanos, que aún son lo suficientemente fuertes para resistir su violencia, pero las malas recetas de los médicos invaden cuerpos ya debilitados y enfermos. El mal natural se combina con el daño del arte: de este modo, al fortalecerse mutuamente, sucede que las enfermedades se convierten en opresoras de la naturaleza, más peligrosas, rebeldes y, a menudo, mortales. Un prejuicio similar surge del concepto siniestra que te formas de los Médicos, y al alabar su maldad te conviertes tú mismo en cómplice de las desgracias comunes, validas la ignorancia dándole crédito, de modo que todos la usan como si fuera una virtud, y de esta manera, al permitir que el engaño triunfe, haces que la medicina sea peor que las enfermedades. Por el contrario, si con tus alabanzas exaltas a quien es verdaderamente un buen Médico, además de hacer justicia a su mérito, haces público el beneficio; tu fama se convierte entonces en una Panacea universal, por la cual te deberán su salud tantos como sean curados por sus remedios. Feliz Ciudad si tienes en alta estima a un Hombre de tal condición; pero infeliz, por el contrario, si tiene en estima a una ignorante, y aún más infeliz, si son muchos. Ahora puedes ver cómo la salud pública o la desgracia universal dependen de una opinión común. Por lo tanto, despojaos de toda consideración al elogiar a un Médico: cometéis un gran delito si os dejáis llevar por cualquier pasión o interés particular. Es un pecado contra la caridad propia y ajena. Mira bien el estudio, el talento y cualquier otra circunstancia que permita discernir entre el bien y el mal; si no puedes distinguir, remedia tu falta de conocimiento con el silencio;la ignorancia, al no tener nada que la disipe, siempre es vencida por la virtud. Si la virtud triunfa, gozarás de mayor salud y yo habré logrado mi propósito de iluminarte con el conocimiento de la verdad.
(Venecia 1716, hoja iv recto a hoja vi recto. Versión en español del PFE.)
Indice Delli Discorsi contenuti in questo Libro
Discorso primo. Essere meglio star senza Medico, che non averne un biono, pag. 1
Discorso secondo. Esservi la Medicina, ma poter ogni uno esser Medico di sè medesimo, pag. 53
Discorso terzo. Della difficoltà della medicina, e dell’inganno delle più famose Sette de Medici, e particolarmente delli Dommatici, e seguaci degli Antichi, pag. 85
Discorso quarto. Nel quale si contengono alcuni avvertimenti per vivere, e conservare molto tempo la salute, pag. 122
Discorso quinto. Se fia meglio valersi de Medici Moderni, o Galenisti, pág. 162
(Venecia 1716, hoja vi vuelto.)
Noi Reformatori Dello Studio di Padoa
Havendo veduto per la Fede di Revisione & Approbatione del P. F. Tommaso Maria Gennari Inquisitore nel Libro intitolato: Il Mondo ingannato da falsi Medici &c. del Dot. Giuseppe Gazola Veronese non v'esser cos'alcuna contro la Santa Fede Cattolica, & parimente per Attestato del Segretario Nostro; niente contro Prencipi, & buoni costumi, concedemo Licenza a Marino Rossetti Stampatore, che possi esser stampato, osservando gl'ordini in materia di Stampe, & presentando le solite copie alle Publiche Librarie di Venetia, & di Padoa. Dat. 7 Ottobre 1716.
– Girolamo Venier K. Pr. Ress.
– Francesco Soranzo Pr. Ress.
– Lorenzo Tiepolo K. Pr. Ress.
Agostino Gadaldini Segr.
Nosotros Reformadores del Estudio de Padua.
Habiendo visto para la Fe de Revisión & Aprobación del P. F. Tommaso Maria Gennari, Inquisidor, el libro titulado: El Mundo engañado de los falsos Médicos &c., del Dr. Giuseppe Gazola Veronese, no hay nada en contra de la Santa Fe Católica, y asimismo por Certificado de Nuestra Secretaría; nada en contra de los Príncipes y las buenas costumbres, otorgamos Licencia a Marino Rossetti, impresor, que lo puede imprimir, observando las órdenes en materia de Imprenta, y entregando los ejemplares habituales a las Bibliotecas Públicas de Venecia y Padua. Fechado el 7 de octubre de 1716.
– Girolamo Venier K. Pr. Ress.
– Francesco Soranzo Pr. Ress.
– Lorenzo Tiepolo K. Pr. Ress.
Agostino Gadaldini Segr.
(Venecia 1716, hoja al final, recto. Versión en español del PFE.)
★ Muy pronto la edición veneciana es copiada en impresión que se dice realizada en Praga también en 1716
Conocemos facsímil digital de tres ejemplares de una edición que figura como impresa en Praga en 1716 por un presunto Giovanni Mayer (uno con exlibris “Regia Biblioteca dell Universita di Torino”, otro con sello “Pub. Florentinae Biblioteca” –del legado de Antonio Francisco Marmi incorporado en 1737 al Fondo Magliabechano, hoy en la denominada Biblioteca Nacional Central de Florencia– y el tercero con sello “Museum Britanicum”):
Il Mondo ingannato da falsi Medici, Discorsi del dottor Giuseppe Gazola, Veronese, Medico Cesareo, & Accademico Alethofilo. Opera postuma. Sicut Pisces capiuntur hamo, et sicut Aves laqueo comprehenduntur, sic capiuntur homines in tempore malo. Eccl. cap. 9. IN PRAGA, MDCCXVI. Per Giovanni Mayer, Con Licenza de Superiori. (6h+214p+1h)
Esta edición que se dice impresa en Praga está formada por seis hojas sin numerar más 214 páginas numeradas y otra hoja al final, que ocupa sus dos caras con “Errori. Correttione”. Suponemos que se trata de una edición pirata, copia de la impresa ese mismo año en Venecia con licencia y privilegio, donde se hace figurar Praga para diluir en la distancia su condición fraudulenta (que, por otra parte, honra tanto al difunto autor como a la obra, pues el infractor suponía la existencia de potenciales compradores interesados).
Como es natural, no tenía sentido copiar en la versión praguense las cuatro páginas firmadas por Marino Rossetti, el impresor veneciano, en agradecimiento a quien dedicaba en portada su edición: “Consacrata All' Illustriss. Sig. Roberto Braun” (nombre que en la portada figura más resaltado que el del mismo autor). Y como parece que el inductor de la copia quería mantener la estructura del original (6h+214p+1h), tuvo que recomponer los textos restantes para rellenar las doce páginas iniciales.
En el original veneciano la primera hoja ofrece en su recto la portada y en su vuelto el lema bíblico; en la copia praguense la primera hoja ofrece en su recto sólo el título, dejando el vuelto de cortesía, y trasladando la portada al recto de la segunda hoja, que también deja su vuelto de cortesía, pues incorpora el lema bíblico a la portada. El original veneciano dedica las cuatro páginas de las hojas ii-iii a la dedicatoria, y cinco páginas al texto del “iluminado” hermano Juan Bautista al lector, ajustando el índice al vuelto de la sexta hoja sin numerar. La copia praguense airea el texto del “iluminado” para que ocupe seis páginas (hojas iii a v), y así puede dedicar al índice las dos caras de la sexta hoja (índice idéntico al de Venecia, es decir, cada uno de los cinco discursos comienza en el mismo número de página, que en la copia praguense dicen folio).
Al tipógrafo praguense, que tuvo que volver a componer manualmente todos los textos que toma del original veneciano, le resultaba más sencillo seguir los ajustes de su modelo, pero aunque mantiene la página de inicio de cada discurso, el texto que ocupa cada página no es exactamente el mismo, entre otras cosas porque las páginas de la edición de Venecia son de 29 líneas, y las páginas de la copia son de 28 líneas, en cuerpo ligeramente menor.
El impresor veneciano utiliza alguna vez el signo ß en vez de s geminada (germánico eszett influencia quizá del Heiliges Römisches Reich…) mientras que la supuesta edición de Praga no lo usa. Así el título del discurso en la página 1 del original dice: Eßer meglio star senza Medico, che non averne un buono; y en la página 1 de la copia: Esser meglio star senza Medico, che non averne un buono. Seguramente no tendrá que ver, pero, como ya hemos dicho, las dos copias digitales hoy más a mano de la edición de Venecia proceden de ejemplares conservados en Baviera, mientras que las tres copias digitales de la edición que se dice de Praga proceden de ejemplares conservados en Turín, Florencia y Londres.
Indice Delli Discorsi contenuti in questo Libro
Discorso primo. Esser meglio star senza Medico, che non averne un buono, fol. 1
Discorso secondo. Esservi la Medicina, ma poter ogni uno essere Medico di sè medesimo, fol. 53
Discorso terzo. Della difficoltà della medicina, e dell’inganno delle più famose Sette de Medici, e particolarmente delli Dommatici, e seguaci degli Antichi, fol. 85
Discorso quarto. Nel quale si contengono alcuni avvertimenti per vivere, e conservare molto tempo la salute, fol. 122
Discorso quinto. Se fia meglio valersi de Medici Moderni, o Galenisti, fol. 162
(Praga 1716, hoja vi recto y vuelto.)
★ Sucesivas ediciones en el principado episcopal de Trento, fomentadas por polémicas y respuestas
No deja de ser curioso que, tras la exhumación del texto póstumo de Gazola en la edición de Venecia 1716, se prodigasen inmediatamente impresiones de este libro desde el episcopal Principatus Tridentinus, un Trento pro-austríaco desde donde el impresor Giovanni Antonio Brunati podía difundir la obra póstuma de quien había sido médico cesáreo de Leopoldo I de Habsburgo, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, gracias a las gestiones de la madre de Carlos II de España, su hermana mayor Mariana de Austria (1634-1696), quien, recordemos, había regalado a Gazola unos diamantes para premiar su obra madrileña de 1690…
Compare la portada “Praga 1716” con la de Trento sin fecha ≈1716


Es indubitable que la edición Praga 1716 fue impresión trentina, simplemente comparando su portada y el grabado que la decora con el que aparece en la portada de otra edición coetánea –el mismo grabado dado la vuelta–, firmada ya en Trento, pero sin fecha, de la que ofrece un ejemplar Miguel Miranda Barrientos (sucesor de la librería anticuaria fundada en Madrid en 1949 por su abuelo Miguel Miranda Vicente y continuada por su padre Miguel Miranda Miravet), descrita hace tiempo en Iberlibro con esta descripción:
«[PRIMERA EDICION ?].– In Trento, Per Gio: [Giovanni] Antonio Brunati, Con Licenza de' Superiori, [ca. 1716].– [6 h.], 200 p., [1 h.]: Letras y viñetas capitulares grabadas en madera; 8º menor (15,7 cm); Texto en italiano; Enc. en Pergamino época con título manuscrito en lomera, cinco nervios.– CONTIENE: Introducción; Discorso I: Essere meglio star senza medico, che non averne un buono; Discorso II: Esservi la Medicina, ma poter ogni uno esser Medico di sè Medesimo; Discorso III: Della difficoltà della Medicina, e dell'inganno delle più famose sette de Medici, e particolarmente de gli Dommatici, e seguaci de gli Antichi; Discorso IV: Nel quale si contengono alcuni avvertimenti per vivere, e conservare molto tempo la salute; Discorso V: Se sia meglio valersi de Medici Moderni, o Galenisti. El autor (1661-1715), médico veronés y fundador de la Accademia degli Aletofili, fue un adelantado a su tiempo, anticipando el espíritu de la ilustración en su defensa de una medicina científica en contraposición a la clásica griega; según Gazola, proliferaban en su tiempo numerosos curanderos, autoproclamados médicos, que prácticamente mataban a sus pacientes en vez de curarlos. El texto está escrito con una fina ironía y no muestra compasión alguna, algo especialmente comprensible al ser una edición póstuma que probablemente el autor mandara imprimir justo tras su muerte, un año antes; el revuelo que causó fue considerable, existiendo hasta 24 ediciones distintas de esta obra, con sus correspondientes contestaciones y defensas varias. El libro que ofrecemos no tiene fecha impresa, pero sabemos que el editor, Giannantonio Brunati, publicó un par de contestaciones a esta obra ya en el 1717, y otra más en el 1718; es probable, por tanto, que el texto que ofrecemos sea del propio 1716, año en el que vio la luz la primera edición. Acerca de la misma, siendo éste un libro tan prolífico, existe sin embargo un notorio desconocimiento: algunos toman como tal la impresa en Venecia por Marino Rossetti, pero el fallecido Christian Wilhelm Kästner aduce en su Bibliotheca Medica, pág. 178, § 7, que la primera edición de la obra fue impresa en Praga, en tamaño 8º; sin embargo, no hemos encontrado evidencia de esta edición ni en la Bibl. Nacional de la República Checa, ni en la Bibl. Municipal de Praga, ni tampoco en los fondos del Inst. Checo de Literatura, siendo un completo misterio. Por último, el Prof. B. E. Durante cita en su bibliografía ésta de Trento cuando se refiere a la obra de Gazola, bien pudiendo ser nuestra edición la primera, aunque no nos atrevemos a asegurarlo. En cualquier caso, tanto en la edición veneciana como en esta trentina se incluye la misma introducción, escrita por “un iluminado” y en la que puede leerse sobre los discursos: “después de la muerte de su autor, me he propuesto sacarlos a la luz”. El libro tiene dos anotaciones antiguas en la hoja de cortesía y portada, sin afectar texto; por lo demás se encuentra en MUY BUEN ESTADO, con el papel blanco y sin manchas. Libro en italiano.»
★ La que se dice quinta edición en Trento 1717 añade al título la coda e disingannato
Sea como fuere, al año siguiente de la edición príncipe de Venecia 1716, Gianantonio Brunati ya imprime en Trento la que dice ser quinta edición, y que es la primera, de las que hemos visto, que añade al título la coda e disingannato (conocemos facsímil digital de un ejemplar conservado en la Biblioteca Nacional Central de Florencia):
Il mondo ingannato da falsi Medici e disingannato, Discorsi del dottor Giuseppe Gazola veronese, Medico Cesario, ed Accademico Aletofilo, opera postuma, edizione quinta, Con l'aggionta della copia dell'estratto di detta opera Stampato nel Giornale de Letterati d'Italia, e con la copia di due Lettere di N. N. N. N. Medici Galenici. Consacrata A. S. E. il Signor Antonio Francesco Farsetti, nobile veneto, e cavaglier. IN TRENTO MDCCXVII, Per Gianantonio Brunati, Con Licenza de' Sup. (viii hojas + 272 páginas.)
ECCELLENZA
Il grido grido delle virtù di V. E. è giunto anche in questo ultimo angolo dell’ Italia con tanto applauso, che invoglia tutte le persone d’intelligenza, e di conto di vedere in questa illustre Città correre almeno per nostra gloria impresso il Suo Nome. E però stata a me di tanto favorevole la sorte, che hà voluto presentarmi occasione di poter consolare questo publico desiderio con offerirle un libro degno per verità d’una mente, qual’è la Sua, cioè superior agli errori popolari, ed a pregiudicij comuni. Nella Prefettura da V. E. con tanta lode amministrata in Verona avrà senza dubbio conosciuto l’Autor di esto libro, che tan to si distingueva nell’ esercitar l’ arte medica, Iontano da ogni motivo d’ interesse e senza riguardo alcuno alla tirannia dell’uso volgare. Vi avrà conosciuto altresì il fratello di egual talento nella facolta legale, ed impiegato in officij cospicui, e che si pregiava di una distintissima venerazione alla Sua Persona. Questa è la terza edizione, che in pochi mesi io fo di quest’Opera, benche due altre ne fiano slate fatte altrove. Ho stimato bene d’accoppiarvi il bellissimo Estratto di essa fatto nel famoso Giornale de Letterati di Venetia come testimonio sicuro del merito Suo. Ma io son persuasissimo, che niuna cosa potrà mai tanto contribuire a render celebre questo libretto quanto il riverito Nome di V. E. reso già in ogni parte famoso fin da quando trovandosi al reggimento di Vicenza, vi accolse con regia pompa, e vi onorò con feste oltre ogni credere magnifiche, ed ammirabili la Maesta del Re di Danimarca, dal quale resto fregiata del grado di Cavalleria, come dal Veneto Senato dell’Ordine singolare della Stola d’oro. Siccome adunque dal Suo nome il libro, così dalla Sua protezione, felice e sicuro verrò a riputarmi io stesso, vantandomi in ogni tempo.
Di V. E.
Umiliss. Ossequ. Serv.
Gianantonio Brunati.
EXCELENCIA
El clamor por las virtudes de Su Excelencia ha llegado incluso a este remoto rincón de Italia con tal entusiasmo, que anima a todas las personas inteligentes e importantes a ver Su Nombre grabado en esta ilustre Ciudad, al menos para nuestra gloria. Y como la fortuna ha favorecido la suerte, me brinda la ocasión de poder satisfacer este deseo público al ofrecerle un libro digno en verdad de una mente, como la Suya, superior a los errores vulgares y los prejuicios comunes. En la Prefectura tan loablemente administrada por Su Excelencia en Verona, habrá sin duda conocido al Autor de este libro, quien se distinguió notablemente en el ejercicio de la medicina, libre de cualquier interés personal y sin tener en cuenta la tiranía del uso vulgar. También habrá conocido a su hermano, brillante igualmente en la facultad de derecho y que desempeñó cargos de gran relevancia, quien sentía una profunda veneración por Su Persona. Esta es la tercera edición que he publicado de esta Obra en pocos meses, además de otras dos aparecidas en otros lugares. He considerado oportuno adjuntarle el hermoso Extracto publicado en la célebre Revista de los Literarios de Venecia como testimonio fehaciente de Su mérito. Pero estoy absolutamente convencido de que nada contribuirá tanto a la fama de este pequeño libro como el venerado Nombre de Su Excelencia, ya reconocido en todas partes desde que, estando en el regimiento de Vicenza, le recibió con pompa real y le honró con festividades magníficas y admirables, Su Majestad el Rey de Dinamarca, por quien sigue condecorado con el rango de Caballero, así como con la singular Orden de la Estola de Oro del Senado de Venecia. Uniendo Su nombre al libro, junto a Su protección, me siento feliz y seguro, y orgulloso siempre.
De Su Excelencia
Humildísimo Respetuoso Servidor
Gianantonio Brunati.
(Trento 1717, edizione quinta, hojas iii y iv. Versión en español del PFE.)
Indice Delli Discorsi contenuti in questo Libro
Discorso I. Essere meglio star senza Medico, che non averne un buono, fol. 1
Discorso II. Esservi la Medicina, ma poter ogni uno essere Medico di sè medesimo, fol. 50
Discorso III. Della difficoltà della medicina, e dell’inganno delle più famose Sette de Medici, e particolarmente delli Dommatici, e seguaci degli Antichi, fol. 80
Discorso IV. Nel quale si contengono alcuni avvertimenti per vivere, e conservare molto tempo la salute, fol. 115
Discorso V. Se fia meglio valersi de Medici Moderni, o Galenisti, fol. 152
Copia dell'Articulo V cabato dal Giornale de Letterati d'Italia, fol. 203
Copia di due Lettere di N. N. N. N. Medici Galenici, fol. 255
(Trento 1717, edizione quinta, hoja viii.)
Esta “quinta edición” (la dedicatoria dice tres en Trento y dos más –¿Venecia y Praga?–) tenía la virtud de añadir el Extracto de la obra (siguiendo la edición de Praga 1716) recién publicado en el Giornale de Letterati d'Italia, lo que facilitaba a sus lectores poder decir algo del libro sin tener que cubrir el trámite de leerlo. Es curioso que en la dedicatoria al mecenas Antonfrancesco Farsetti (1680-1733) no se mencione el añadido final: “Lettere di due medici galenici veronesi sopra il Libro intitolato Il mondo ingannato da falsi medici del Dottor Giuseppe Gazola veronese, medico cesareo” (páginas 255-272), una titulada “Lettera di N. N. Medico Galenico di Villa ad un' altro Medico Galenico della Città di Verona”, y la otra “Lettera di Risposta di N. N. Medico Galenico della Città di Verona”.
1717 «Articolo V. Il mondo ingannato da' falsi Medici, Discorsi del dottor Giuseppe Gazola […] In Praga, per Giovanni Mayer, 1716, in 8., pagg. 214 senza la prefacione e l'indice de' Discorso. […]» (Giornale de Letterati d'Italia, Venecia 1717, tomo 27, págs. 214-269.)
«DI TRENTO. Era facile di prevedere, che l'Opera postuma del Dottor Gazola contra i medici, si sarebbe tirata addesso molti Avversari. Il primo a comparire in campo e stato il Sig. Dottor Girolamo-Cesare Fantasti, Nobile del Sacro Rom. Imp. Filosofo e medico Veronese, e figliuolo del chiarissimo Francesco Fantasti (a. Ved. Il Giorn. IX, p. 473, X, p. 64, XVII, p. 247), di onorata memoria, con un libro intitolato: Colloqui cinque tra Rodrigo ed Ergasto, ambi pastori, ec. stampato in questa città, per Gio. Antonio Brunati, 1717, in 8, pagg. 308. Il medesimo Autore ha risposto in un foglio volante alla scrittura del Sig. Rotari intorno alla Jacintina, ed altri rimedi composti; stampato parimente in questa città di Trento, con questo titoli: Discorso alla gente più saggia contra lettera del Sig. Sebastiano Rotario, ec.» (Giornale de Letterati d'Italia, Venecia 1717, tomo 28, art. XI, “Novelle Letteraria d'Italia. Da Gennaio sino a tutto Giugno MDCCXVII, págs. 454-455.)
1718 «DI TRENTO. Già s'è data da noi notitia (a. To. XXVII, pag. 214) del libro di Giuseppe Gazzola, intitolato: Il mondo ingannato da’falsi medici, ec. come pure s'è data quella della risposta del Sig. Fatasti (b. To. XXVIII, pag. 454) col titolo: Colloqui cinque tra Rodrigo ed Ergasto, ec. Ora della stamperia di Giannantonio Brunati, contro lo stesso libro, è uscita altresì la seguente risposta: Il mondo disingannato da'veri medici, cioè difesa critico-apologetica de medici Ippocratici-Galenici contro un libricciuolo intitolato Il mondo ingannato, ec. Opera d'un professore dedicata al merito singolare dell'Illustriss. e generosiss. Sig. Co. Girolamo Pompei. Dalla seguente sentenza di S. Basilio, posta nel frontispizio di esso libro: Ad calumnias tacendum non est, non ut contradicendo nos ipsos ulciscamur, sed ne mendacio inoffensum progressum permittamus, aut eos qui seducti sunt, damno quo afficiuntur, inhaerere sinamus: chiaramente appare, non essere per terminar cosi presto questo medico litigio, formando quel contentiosum funem, come disse Tertulliano, da non cosi facilmente troncarsi.» (Giornale de Letterati d'Italia, Venecia 1718, tomo 30, art. XIII, “Novelle Letteraria d'Italia. Da Gennaio sino a tutto Giugno MDCCXVIII, págs. 446-447.)
1722 «DI VERONA. Già da noi altrove (a. To. XXX, pag. 447.) s’è detto, che’l medico litigio, riacceso da Giuseppe Gazzola medico Veronese col, suo Mondo ingannato da’falsi Medici, a cui come suol dirsi, aggiunse legna il libro dell’anonimo, intitolato, Il mondo difingannato da’veri medici; non voleva così facilmente estinguersi. S’è levato contra questa seconda operetta il nostro Sebastiano Rotario, pubblicando, quasi apologia dell’opera dell’amico Gazzola, successivamente tre li bretti, che intitola, il Medico padre, o Avvertimento paterno a’suoi figliuoli amatissimi, entro gli anni 1719-1720, in 4, L’Avvertimento I. è pagg. 23. Il II. pagg. 19, e son dedicati quello al Sig. Antonio Vallisnieri, e questo al Sig. Alessandro Macoppe, professori di Medicina dello studio di Padova. Ma il III. Avvertimento, che egli intitola al Sig. Giuseppe Lanzoni, Professore della stessa facoltà in Ferrara, è diviso in tre Lezioni; la prima delle quali è pagg. 21, la seconda pagg. 31, e 25 la terza. La stampa s’è fatta per i fratelli Merli.» (Giornale de Letterati d'Italia, Venecia 1722, tomo 33, parte seconda, Articolo XIII: “Novelle Letterarie d'Italia degli anni 1719-1720”, págs. 553-554.)
★ La edición de Venecia 1728 dice que la obra ya se ha reimpreso más de diez veces en varias ciudades de Italia
En 1728 se publica en Venecia una nueva edición del libro de Gazola, cuyo impresor, Stefano Orlandini, en su dedicatoria al jurista Giovanni Albertis, asegura que esta obra ya se ha reimpreso más de diez veces en varias ciudades de Italia. Parece seguir la quinta edición de Trento de 1717, con los mismos apéndices añadidos al texto de Gazola. (Conocemos facsímil digital de un ejemplar con sello “Bibliotheca - Ex Chemica - Historica - G. de G. - Testi”, del fondo Giacomo de Gregory †1899, donado a la Sapienza, hoy en la Universidad de Roma La Sapienza):
Il Mondo ingannato da falsi Medici e disingannato. Discorsi del dottor Giuseppe Gazola Veronese, Medico Cesareo, ed Accademico Aletofilo. opera postuma. Che in questa ultima edizione vi si è aggionta la copia dell’estratto di detta opera, Stampato nel Giornale de Letterati d’Italia, come pure la copia di due Lettere di N. N. N. N. Medici Galenici. Dedicato all’Illustriss. Sig Giovanni Albertis. In Venezia, MDCCXXVIII. Per Stefano Orlandini. Con Licenza de’ Superiori, e Privilegio. A spese di Francesco Hertzhauser Libraro all’Insegna della Roma Antica, in S. Bartolameo. (viii hojas + 208 páginas.)
La hoja ii vuelto lleva el lema bíblico; la dedicatoria (iii-iv) y “Un Illuminato al benigno lectore” (v recto a vii vuelto).
ILLUSTRISS. SIG.
L’Applauso, che ha riportato il Libro presente dell’ Eccellentiss. Sig. Dottore Gazola dalli Saggi Letterati. e dagli Uomini di buon gusto, (perlocchè è stato ristampato in breve tempo più di dieci volte in varie città dell Italia;) mi presta il coraggio di accrescerglielo co’l porlo sotto li felicissimi auspicj di V. S. Illustrissima, e di decorarlo co’l frontispicio dell’Illustre suo Nome, il quale di già nell’ ampiezza del Veneto Foro và risuonando gloriosamente, per le civili vittorie riportate dalle fue forensi declamazioni. Alla Fama verace del suo merito può ascrivere V. S. Illustrissima l’ansietà del mio ossequio di confecrarli così piccolo dono. In un circolo di nobili, e virtuosi Soggetti ne ho udito a discorrere del suo degnissimo personale, e in quanto al nascito, all’educazione, alla pietà de’ costumi, e in quanto allo spirito, allo studio, al virtuosissimo impiego che esercita; con tanta stima, venerazione e loda, che altro non volle per determinarmi a non più essere incognito ammiratore delle sue singolari prerogative, ma di presentarmi manifesto veneratore delle medesime. Applaudevano alla sua paterna famiglia come encomiassero la Casa di Obededom, in cui deposta l’Arca del Signore, (vale a dire la Grazia divina) il Signore versò sopra di quella le celesti, e terrene benedizzioni; rammentavano con decoro le venerate, ed erudite memorie dell’ Eccellentissimo D. Pietro Albertis suo Zio, compiangendo nell’ orbe litterario la perdita di questo Ecclesiaztico dicitore, il quale con la pietà, con la virtù, e co l’esemplo rapiva gl’animi, e incatenava gli affetti; proseguivano a benedire l’educazione desiderevole, che presso de suoi esemplarissimi Genitori V. S. Illustriss. ha fortito, insieme con li Fratelli, alimentata con latte di Religione, e cresciuta co’l cibo dell’arti liberali, delle legali, e filosofiche scienze; annoveravano li pubblici sperimenti della sua virtuosa condotta in questa Serenissima Dominante, e concludevano, (absit à verbo invidia) che in una adolescenza così perfetta vi era molto da celebrare una faviezza consumata. Li degni encomi adunque di V. S. Illuftrissima, e promulgati da Personaggi di credito m’ indussero a ricercare il suo Patrocinio, e nell’offerta, che umile li presento del Mondo ingannato da falsi Medici, e disingannato, mi glorio di aver prescelto proporzionato Mecenate al sentimento dell’Autore: conciosiacosacchè la Giurisprudenza, che con il caratteristico della legge, e della ragione discerne il vero dal falso, il Giusto dall’ Ingiusto, il bene dal male, arte æqui & boni, e che decorosamente rissiede nella sua bell’anima, accrediterà il disinganno a coloro, che bramando la sanità ovvero la conservazione della stessa, medicorum ope, maggiori sanno le sue infermità, e non di rado perdono la vita, incidit in Scyllam, cupiens vitare Charibdim. Non isdegni il mio riverente ossequio, e mi concedi che per l’avvenire possa vantarmi di essere grato al suo magnanimo cuore, e mi sia permesso di sottoscrivere.
Di V. S. Illustriss.
Dalla mia Stamperia li primo Giugno 1728.
Umiliss. Div. ed Obblig. Serv.
Stefano Orlandini.
ILUSTRISIMO SEÑOR
El aplauso que este libro del Excelentísimo Señor Doctor Gazola ha recibido de los Sabios Literatos y Hombres de buen gusto (pues se ha reimpreso más de diez veces en poco tiempo en diversas ciudades de Italia), me anima a incrementarlo poniéndolo bajo los auspicios de Su Ilustrísima Señoría, adornándolo en el frontispicio con su Ilustre Nombre, que ya resuena gloriosamente en la inmensidad del Foro Veneciano, gracias a las victorias civiles obtenidas con sus elocuentes discursos. Su Ilustre Señoría puede atribuir a la Fama verdadera de su mérito el entusiasmo con que le ofrezco obsequio tan minúsculo. En un círculo de Personas nobles y virtuosas, oí hablar de su digna personalidad, tanto por su linaje, su educación y su piedad, como por su espíritu, su estudio y la virtuosa profesión que ejerce; con tal estima, veneración y elogio, que no deseaba otra cosa que persuadirme a dejar de ser un admirador anónimo de sus singulares prerrogativas y me presentara como manifiesto venerador de las mismas. Aplaudieron a su familia paterna mientras elogiaban la Casa de Obededom, donde se colocaba el Arca del Señor (es decir, la Gracia divina), y el Señor derramaba sobre ella bendiciones celestiales y terrenales. Recordaron con dignidad las veneradas y eruditas memorias de su Excelentísimo tío, Don Pietro Albertis, lamentando en todo el mundo literario la pérdida de este orador eclesiástico, quien con su piedad, virtud y ejemplo arrebató almas y cautivó afectos. Continuaron bendiciendo la deseable educación que Su Ilustre Señoría había fortalecido con sus ejemplares padres, junto con sus hermanos, nutridos con la leche de la religión y criados con el alimento de las artes liberales, las ciencias jurídicas y filosóficas. Enumeraron las experiencias públicas de su virtuosa conducta en este Serenísimo Dominante, y concluyeron (ni mucho menos la palabra envidia) que en una adolescencia tan perfecta había mucho que celebrar de un encanto consumado. Los dignos elogios a V. S. Ilustrísima, promulgados por Personas de crédito, me indujeron a buscar vuestro Patrocinio, y en la ofrenda que humildemente os presento del Mundo engañado por falsos Médicos, y desengañado, me jacto de haber elegido un Mecenas acorde al sentimiento del Autor: puesto que la Jurisprudencia, con la característica de la ley y de la razón discierne lo verdadero de lo falso, lo Justo de lo Injusto, el bien del mal, el arte de lo justo y lo bueno, reside decorosamente en vuestra hermosa alma, que atribuirá el desengaño a quienes, clamando por la salud y su preservación, con la ayuda de los médicos, cuanto mayores son sus dolencias, no pocas veces pierden la vida, cayendo en Escila, queriendo evitar a Caribdis. No desdeñe mi reverente obsequio, y concédame que en el futuro pueda jactarme de estar agradecido a su magnánimo corazón, y me permita firmar.
De Su Señoría Ilustrísima,
Desde mi Imprenta el primero de Junio de 1728,
Humildísimo Devoto y Obligado Servidor
Stefano Orlandini.
(Venecia 1728, hojas iii y iv. Versión en español del PFE.)
Indice Delli Discorsi
Discorso I. Essere meglio star senza Medico, che non averne un buono, fol. 1
Discorso II. Esservi la Medicina, ma poter ogni uno essere Medico di sè medesimo, fol. 39
Discorso III. Della difficoltà della Medicina, e dell’inganno delle più famose Sette de Medici, e particolarmente delli Dommatici, e seguaci degli Antichi, fol. 62
Discorso IV. Nel quale si contengono alcuni avvertimenti per vivere, e conservare molto tempo la salute, fol. 88
Discorso V. Se fia meglio valersi de Medici Moderni, o Galenisti, fol. 117
Copia dell'Articulo V del tomo XXVII del Giornale de Letterati d'Italia, fol. 155
Copia di due Lettere di N. N. N. N. Medici Galenici, fol. 195
(Venecia 1728, hojas vii vuelto y viii recto.)
Νoi reformatori dello Studio di Padova.
Avendo veduto per la Fede di Revisione, ed Approbazione del P. F. Tomaso Maria Gennari Inquisitore, nel libro intitolato: Il Mondo Ingannato da falsi Medici, non v’esser cosa alcuna contro la Santa Fede Cattolica, e parimente per Attestato del Segretario Nostro niente contro Prencipi, e buoni costumi, concedemo Licenza a Stefano Orlandini, che possi esser stampato, osservando gl’ordini in materia di Stampe, e presentando le solite copie alle pubbliche Librarie di Venezia, e di Padova.
Dat. 21 Magg. 1728.
Gio. Francesco Morosini Cav. Ref.
Alvise Pisani K. Proc. Ref.
Agostino Gadaldini Seg.
Nosotros, reformadores del Estudio de Padua.
Habiendo visto para la Fe de Revisión & Aprobación del P. F. Tommaso Maria Gennari, Inquisidor, el libro titulado: El Mundo engañado de los falsos Médicos &c., no hay nada en contra de la Santa Fe Católica, y asimismo por Certificado de Nuestra Secretaría; nada en contra de los Príncipes y las buenas costumbres, otorgamos Licencia a Stefano Orlandini, que lo puede imprimir, observando las órdenes en materia de Imprenta, y entregando los ejemplares habituales a las Bibliotecas Públicas de Venecia y de Padua.
Fechado el 21 de mayo de 1728.
Gio. Francesco Morosini Cav. Ref.
Alvise Pisani K. Proc. Ref.
Agostino Gadaldini Seg.
(Venecia 1728, hoja viii vuelto. Versión en español del PFE.)
★ Es gratuita frivolidad afirmar que Gazola no existió salvo como pseudónimo de Gregorio Mayans
1892 «Nombres verdaderos: Mayans y Siscar (Gregorio). Seudónimos: Dr. Joseph Gazola Veronés. Vigilancio Cosmopolitano. Plácido Veranio. Pedro Valencia. Jerónimo Grayas. Blas Jover y Alcázar. Miguel Sánchez. Justo Vindicio.» «Seudónimo: Gazola Veronés, Joseph. Nombres verdaderos: Gregorio Mayans y Siscar, siglo 18.» (Maxiriarth [Eugenio Hartzenbusch Hiriart, 1840-1910], “Seudónimos españoles”, Revista Contemporánea, Madrid, 15 agosto 1892, pág. 238, y 30 agosto 1892, pág. 347.)
Alias Maxiriarth (un hijo de Hartzenbusch) se entretuvo en 1892 en ir ofreciendo en la Revista Contemporánea de Madrid unas relaciones de “nombres verdaderos” y de “seudónimos”. Así, se atrevió a pontificar entonces que “Joseph Gazola Veronés” era uno más de los varios pseudónimos utilizados por Gregorio Mayans y Siscar (“Dr. Joseph Gazola Veronés. Vigilancio Cosmopolitano. Plácido Veranio. Pedro Valencia. Jerónimo Grayas. Blas Jover y Alcázar. Miguel Sánchez. Justo Vindicio.”) y que el nombre verdadero de “Gazola Veronés, Joseph” era “Gregorio Mayans y Siscar, siglo 18”.
Pasaron doce años y decidió elevar a libro aquellos artículos: Unos cuantos seudónimos de escritores españoles con sus correspondientes nombres verdaderos, apuntes recogidos y coleccionados por Maxiriarth, en “edición corregida y aumentada” (Madrid 1904, 168 páginas). Allí puede leerse:
1904 «Gazola Veronés, Joseph.– Gregorio Mayans y Siscar en El Mundo engañado por los falsos médicos, Valencia, 1729.» (pág. 57.)
Lo más curioso es que un probo funcionario de la Biblioteca Nacional de España, creyente en lo que dice “el libro”, como buen entusiasta del ramo, en algún momento entre 1892 y el presente decidió dejar anónima prueba de su erudito saber y desprendida generosidad hacia lectores ahora usuarios, añadiendo una precisión a la ficha de la edición española de Gazola, afirmación gratuita que, no deja de sorprender, aún ofrece en 2026 tal institución en su catálogo digital, el que propaga nuevas mentirosas urbi et orbi con mayor eficiencia que arcaicos ficheros manuscritos, de manera que desde la cabecera del sistema bibliotecario español se asegura hoy con rotundidad que tal libro: “No se trata de una traducción: Josef Gazola es seudónimo de Gregorio Mayans y Siscar”.

Por cierto, en la magnífica edición digital de Gregorio Mayans (véase nuestra nota “Gregorio Mayans reducido a bytes”, El Catoblepas, septiembre 2002), publicada en cederrón por Digibis en 2002 y desde hace años disponible libremente en la red, aunque se ofrece la dedicatoria, la aprobación y la nota del anónimo traductor a la edición de Gazola de 1729, no incorporaron el propio texto de la magnífica traducción realizada por Mayans, cuando una versión española de esa altura, que tiene que recrear necesariamente el texto toscano del veronés, bien merecería haber sido incorporada en su momento a las obras completas del valenciano.
★ El Mundo engañado de los falsos Médicos se imprime en Valencia, en español, en 1729
En la portada de la primera edición en español del libro El Mundo engañado de los falsos Médicos, figura que está publicado en Valladolid en 1729, aunque lo firma Antonio Bordazar (1672-1744, impresor de Valencia, hijo del también impresor valenciano Jaime Bordazar), a costa de Cristóbal Branchat, reputado mercader de libros de Valencia que operaba desde la Plaza de la Seo (de Valencia, que en Valladolid tienen Catedral y no Seo). Conocemos facsímil digital de dos ejemplares (procedente uno de la Universidad Complutense y el otro, con exlibris “Romero Martínez”, de la Universidad de California):
El Mundo engañado de los falsos Médicos. Discursos del Doct. Joseph Gazola, Veronés, Medico Cesareo, y Academista Aletofilo. Obra póstuma, Traducida fielmente del Toscano. Sicut pisces capiuntur hamo, & sicut aves laqueo comprehenduntur, sic capiuntur homines in tempore malo. Eccl. cap. 9. Con licencia: En Valladolid por Antonio Bordazar, año de 1729, a costa de Christoval Branchat, Mercader de Libros, en la Plaza de la Seo. (viii hojas + 191 páginas.)
¿Por qué los ejemplares conocidos de esta edición, impresos en Valencia, se dicen publicados en Valladolid? No lo sabemos. Quizá Cristóbal Branchat “personalizaba” ejemplares para bibliópolas que venderían mejor su producto si aparentaba estar impreso en su ciudad. De hecho Palau menciona esta edición –100967– como impresa en Valencia, pero advierte: “Se citan otras ediciones de Valladolid, 1729, 8.º, y Madrid, 1729, 8.º,” e incluso dice de otra edición posterior en “Zaragoza, por Cristobal Branchat, mercader de libros en la plaza de la Seo, 1738, 8.º –100971–”. Y no se olvide que Valladolid y Zaragoza ya tenían entonces Facultad de Medicina.
Esta edición, que es la que adoptamos como fuente del texto publicado por Filosofía en español, ofrece una dedicatoria sin firmar “A los médicos buenos”, una “Aprobación de Don Gregorio Mayans y Ciscar, del Gremio, y Claustro de la Universidad de Valencia, y su Catedrático del Código de Justiniano”, fechada en Valencia el primero de marzo de 1729, donde puede leerse: “…cinco doctos Discursos, elegantemente traducidos, por quien con su modestia ha podido defraudar al público de la noticia de su nombre, pero no a sí propio de las merecidas alabanzas”, y una nota sin firma: “El traductor, a quien leyere”. Además figura un “Imprimatur, De Rius, Vic. Gen.” (Joseph de Rius, canónigo de la Catedral de Barcelona, actuaba entonces como Vicario General en Valencia), la “Suma de la licencia” despachada el 29 de abril de 1729 por Pedro Manuel de Contreras a “Antonio Bordazar, impresor, y vecino de Valencia”, y la tasa y la “Fe de erratas” despachadas en Madrid un mismo día, el 18 de junio de 1729, la primera por el escribano de cámara Pedro Manuel de Contreras, la segunda por el corrector Benito del Río Cao de Cordido.
Índice de los Discursos
I. Más vale estar sin Médico, que no tenerle bueno, pág. 1.
II. La Medicina sirve, pero cada uno puede ser Médico de sí mismo, pág. 46.
IV. Advertencias para vivir, y conservar la salud mucho tiempo, pág. 107
V. Si es mejor valerse de Médicos modernos, o Galénicos, pág. 143.
(Valladolid 1729, hoja viii vuelto.)
Estos avisos en la Gaceta de Madrid se referirán probablemente a la primera edición (que no a la reimpresión sevillana):
«Y otro libro nuevo: El Mundo engañado de los falsos Médicos, su Autor el Doctor Don Joseph Gazola, junto al Correo de Italia, en un Cuarto principal.» (Gaceta de Madrid, 23 de agosto de 1729, pág. 172.)
«Donde estas Gazetas se hallará […] El librito: El Mundo engañado por los falsos Médicos, Discursos del Doctor Joseph Gazola, traducido del Toscano.» (Gaceta de Madrid, 4 de noviembre de 1729, pág. 188.)
★ El Mundo engañado de los falsos Médicos, en español, se reimprime en Sevilla con fecha 1729
Con fecha del mismo año 1729 el libro de Gazola se reimprime en Sevilla, cuya Universidad también tenía Facultad de Medicina. Conocemos facsímil digital de tres ejemplares (uno marcado con sello Universidad de Sevilla, otro con sello del Colegio de San Estanislao de Málaga, y el tercero con sello del British Museum):
El Mundo engañado de los falsos Médicos. Discursos del doctor Joseph Gazola, Veronés, Medico Cesareo i Academista Aletofilo. Obra póstuma, Traducida fielmente del Toscano. Sicut pisces capiuntur hamo, & sicut aves laqueo comprehenduntur, sic capiuntur homines in tempore malo. Eccl. cap. 9. Con licencia reimpreso en Sevilla, año de 1729. A costa de Jacobo de Herve, Mercader de libros en frente de las gradas de la Santa Iglesia. (iv hojas + 207 páginas.)
Sólo ofrece la dedicatoria “A los médicos buenos” y “El traductor a quien leyere” (respecto de la anterior han prescindido de la aprobación de Gregorio Mayans, del imprimatur, licencia, tasa y erratas). Llama la atención que no figure la licencia que dicen tener. El texto se compone en 207 páginas, en vez de las 191 de la primera edición.
Índice de los Discursos
I. Más vale estar sin Médico, que no tenerle bueno, pág. 1.
II. La Medicina sirve, pero cada uno puede ser Médico de sí mismo, pág. 50.
III. De la dificultad de la Medicina, y del engaño de las más famosas Sectas de Médicos, y particularmente de los Dogmáticos, y secuaces de los antiguos, pág. 79.
IV. Advertencias para vivir, y conservar la salud mucho tiempo, pág. 116
V. Si es mejor valerse de Médicos modernos, o Galénicos, pág. 155.
(Sevilla 1729, página [207].)
★ ¿Quién impulsó en Sevilla 1729 la edición de El Mundo engañado de los falsos Médicos?
No hacemos pregunta retórica o inoportuna, si recordamos que en el gaditano Puerto de Santa María, el 27 de agosto de 1729, el rey don Felipe V primero de la Casa de Borbón, despachaba real cédula que respaldaba y autorizaba la Regia Sociedad de la Ciudad de Sevilla, compuesta de Médicos, Cirujanos, y Boticarios, continuadora de la Sociedad Médica de los Revalidados de la Ciudad de Sevilla, cuyas ordenanzas había confirmado en Madrid, el 29 de mayo de 1700, el rey don Carlos II último de la Casa de Austria.
Se ha dicho antes que la Gaceta de Madrid de 23 de agosto de 1729 ya anunciaba a la venta en Madrid como novedad la edición en español de El Mundo engañado de los falsos Médicos. Esto es, sólo cuatro días antes de la fecha de la Cédula Real mencionada, promovida por el italiano José Cervi (Parma 1663-Madrid 1748), llegado a España en 1714 con Isabel de Farnesio, “de mi Consejo de Hacienda, Médico de mi Real Cámara, y de la Reina, y segundo Proto-Médico del Real Proto-Medicato”, en calidad precisamente de Presidente de la Regia Sociedad de Sevilla, que en ese proceso renacía para juntar, en sola una regia institución, a la que además se dotaba de suficientes medios económicos, los dos bandos enfrentados en Sevilla desde 1696, el de los universitarios “Doctores del Claustro Médico de la Ciudad de Sevilla” y el de los “Médicos Revalidados” (formados en la práctica del aprendizaje, fuera de la academia, tenidos por tales tras cumplir examen de reválida ante el Real Tribunal del Protomedicato), adversarios por desacuerdos gremiales y de representación, cruzados además, esencialmente, por divergencias de Doctrinas “así Galénicas, como Espagíricas”.
El clérigo presbítero sevillano Juan José García Romero tenía ya dispuesto en 1731 un libro (que no debió imprimirse hasta 1733), Triunfo de la Regia Sociedad Hispalense, que ya en su portada anuncia que ofrece “un Apendix impugnatorio, exterminando veinte y tres Proposiciones, que el Doct. D. José Gazola Veronés, Médico Cesáreo, y Academista Aletófilo, escribe en un breve Compendio, con el Título El Mundo engañado de los falsos Médicos”, apéndice que constituye su capítulo XV: “Respuesta al Doctor Don José Gazola Veronés, Médico Cesáreo, y Academista Aletófilo, a 23 proposiciones, que escribe en un Tratado, cuyo título es: El Mundo engañado de los falsos Médicos” (páginas 136-149).
¿Qué edición de la traducción española de Gazola utiliza el presbítero sevillano Juan José García Romero para exterminar tal “libelo, que aunque pequeño en el volumen, gigante en la malicia”? ¿La de Valencia 1729 o la de Sevilla 1729? Por lo que diremos puede probarse que sólo conoce la edición sevillana, pues además incluso sospecha que sea falso el nombre de Gazola en ese libro.
«Digo lo primero, que el libro compuesto por el Doctor Gazola no puede correr, porque su Autor escribe sin licencia de Dios, y de sus Jueces, que son los Señores Obispos, o sus Delegados: sin licencia de Dios, por lo escandaloso, y mal sonante de sus proposiciones: sin licencia de los Jueces, porque el libro no las tiene.» (Triunfo, pág. 137.)
En efecto, Valencia 1729 lleva “Aprobación de Don Gregorio Mayans y Ciscar”, “Imprimatur, De Rius, Vic. Gen.”, “Suma de la licencia”, “Tasa” y “Fe de erratas”, mientras que Sevilla 1729 no ofrece aprobación, imprimatur, licencia, tasa ni erratas. Tiene razón García Romero al decirle “libelo con el nombre del Doctor Gazola”, ausencias que abundan en el carácter irregular del libro atribuido a Gazola, nombre tras el que estaría escondida, dice, la mano de otro sacerdote, cuyo nombre, sugiere, “no se ignora”:
«Desde el título hasta el fin es una malicia todo el libelo: dice el título: El mundo engañado de los falsos Médicos; y yo digo: ¡A quién no engañará esto, poner por Sistema los malos Médicos, para decir mal de los buenos! Dice el Rmo. que es obra póstuma, si se verificara la proposición, que fuera del Padre: y me admiro de ver a un Sacerdote metido en un saco, que gaste el tiempo en averiguar los Aforismos de Hipócrates, y deje las Epístolas de San Pablo, que es de su obligación: y ya que lo haga, si es por ostentar la ciencia, sea en alabanza, no en vituperio, que por lo uno será alabado, y por lo otro aborrecido. Excusase de poner su nombre, y no se ignora, y bautiza su libelo con el nombre del Doctor Gazola; no es mucho, que aborrezca la luz el que no quiere, que lo vean caminar por las obscuras sendas de la detracción: ideoque suppresso nomine Typis datus est libellus.» (Triunfo, pág. 137.)
Juan José García Romero transcribe varias veces en ese capítulo XV, mencionando la página, fragmentos del libro que pretende exterminar… “Pocos días ha, que corre un libro (pero él parará)…”. La última de estas citas es la siguiente:
«Pero vamos al folio 161, que todavía no quedó satisfecho, dice el Autor: De allí nació, que desterrando los Médicos de la Ciudad, introdujeron la verdadera Medicina y por espacio de 600 años fue el cúralo todo de aquel destierro. Trae por texto a Plinio lib. 29. Sicut Populus Romanus ultra sexcentesimum annum &c. Reparo, que un sujeto, que bosteza letras, traiga ejemplos Gentílicos para persuadir al Cristianismo.» (Triunfo, pág. 148.)
Sucede que esa frase de Gazola, transcrita en la página 148 de Triunfo de la Regia Sociedad Hispalense, está en Valencia 1729 entre las páginas 148-149, y en la edición de Sevilla 1729 entre las páginas 160-161. Luego el clérigo presbítero sevillano Juan José García Romero se sirve de la edición de Gazola publicada en Sevilla en 1729. Q. E. D.
Confirmado lo que era más probable y menos rebuscado, que el Appendix impugnatorio de Juan José García Romero (con aprobaciones sevillanas de 1731, publicado en Sevilla en 1733) lo es, indubitablemente, a la edición sevillana de El Mundo engañado de los falsos Médicos (fechada en 1729, pero quizá aparecida en 1730), en el contexto del arreglo de las disputas médico gremiales e ideológicas arrastradas desde hacía treinta años en Sevilla, la pregunta “¿Quién impulsó en Sevilla 1729 la edición de El Mundo engañado de los falsos Médicos?”, renueva su interés.
Constatemos que tanto la edición sevillana de Gazola, como el libro que la impugna, muestran orgullosos (en la dedicatoria “A los médicos buenos” en el primero, y dos veces el segundo, en la portada y en las “Décimas al triunfo de la Regia Sociedad”) la Cruz de San Juan de ocho puntas ✠, emblema de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, vulgo Orden de Malta.
★ Acta Eruditorum de Leipzig publica en 1731 que Greg. Majansius es el traductor de Gazola al español
Gregorio Mayans mantenía contacto epistolar con el profesor lipsiense Johann Burchard Mencke (1674-1732), hijo de Otto Mencke (1644-1707), fundador en 1682 en Leipzig de la revista Acta Eruditorum, que pasó a dirigir en 1707 (hasta que su hijo Friedrich Otto Mencke hubo de sucederle en 1732), al que había llegado a través del barón Johann Dietrich von Schönberg (1701-1783), bibliópola viajero con quien trató presencialmente en 1730 en Valencia, cuando tal barón recaló por allí apañando libros (es famosa la venta que hizo en Amsterdam en 1743, mediante catálogo y subasta, de una gran junta de libros con bastantes piezas españolas). Dicen que Mayans envió al barón de Schönberg un informe más o menos privado sobre el movimiento bibliográfico español del momento, informe que se públicó anónimamente en la entrega de Acta Eruditorum del mes de septiembre de 1731 (páginas 432-440): “Nova literaria ex Hispania. Qua ad nos doctus quidam Vir ex Hispania scripsit, non invidemus Lectoribus nostris, eundem publice rogantes, ut censuras suas porro, ut promisit, ad nos mittere ne dedignitur.” (Novedades literarias de España. Que nos escribió un docto varón de España, rogándole públicamente que en adelante no desdeñe enviarnos sus críticas, como prometió, para no privar de ellas a nuestros lectores.) En ese informe anónimo se menciona así la edición de Gazola de Valencia 1729:
1731 «El mundo engannado por los falsos médicos. Discursos del Dr. Josef Gazola Verones, Medico Cesareo i Académico Aletofilo. Obra posthuma traducida fielmente del Toscano. En Valencia por Ant. Bordazàr, A. 1729, in 8. Hic libellus excusus iterum Hispali A. 1730, nunc tertium excuditur Valentiæ. In Hispanicam linguam convertit Greg. Majansius, cujus etiam sunt Dedicatio ad Medicos, Præfatio ad Lectorem, & Libelli censura.» (“Nova Literaria ex Hispania”, Acta Eruditorum anno MDCCXXXI publicata, Lipsiae, Septembris A. MDCCXXXI, pág. 440.)
(«Este librito, que se imprimió por segunda vez en Sevilla en 1730, ahora se imprime por tercera vez en Valencia. Fue traducido a la lengua española por Greg. Majansius, a quien también se deben la Dedicatoria a los médicos, el Prefacio al lector y la Censura del libro.»)
1737 «El Mundo engañado por los falsos Médicos, Discursos del Doct. Joseph Gazola Verones, Medico Cesareo, y Académico Aletofilo. Obra posthuma, traducida fielmente del Toscano. En Valencia por Ant. Bordazar, A. 1729, in 8. Hic libellus excusus iterum Hispali A. 1730. nunc tertium excuditur Valentiæ. In Hispanicam Linguam convertit Greg. Majansius, cujus etiam sunt Dedicatio ad Medicos, Præfatio ad Lectorem, & Libello censura.» (Gregorio Mayans y Ciscar, “VIII. Conversación sobre el Diario de los Literatos de España”, Diario de los literatos de España, julio-agosto 1737, tomo III, pág. 261-262.)
Adviértase que Mayans, en su informe publicado en Leipzig en 1731, ya ha trocado la preposición “de” por la preposición “por” en el título de la obra de Gazola vertido al español. El Mundo engañado de los falsos Médicos, dicen las ediciones de 1729 en Valencia y Sevilla y la de 1732 en Madrid; en la de Valencia 1733 ya se lee El Mundo engañado por los falsos Médicos.
★ El Mundo engañado de los falsos Médicos, en español, se imprime en Madrid en 1732
En 1732 aparece en Madrid la tercera edición del libro de Gazola en español, impresa en la Oficina de Antonio Marín. Conocemos facsímil digital de dos ejemplares (uno marcado y ensuciado sin pudor con varios sellos de irrespetuoso entorno universitario madrileño: “Museo de la Farmacia Hispana. Facultad de Farmacia. Ciudad Universitaria. Madrid”, “Biblioteca Historia de la Farmacia”, “Cátedra de Historia y Farmacopea. U. C. Facultad de Farmacia”; el otro limpiamente difundido por la Biblioteca Virtual Valenciana):
El Mundo engañado de los falsos Médicos. Discursos del Dr. Josef Gazola, Veronés, Medico Cesareo y Academista Aletofilo. Obra póstuma, Traducida fielmente del Toscano. Sicut pisces capiuntur hamo, & sicut aves laqueo comprehenduntur, sic capiuntur homines in tempore malo. Eccl. cap. 9. Con licencia. En Madrid: en la Oficina de Antonio Marín. Se hallará en su Casa, a la entrada de la Calle de Jesús María, frente a la Portería de la Merced; y en la Librería de Juan de Moya, frente de San Phelipe el Real. (vii hojas + 191 páginas.)
Índice de los Discursos
I. Más vale estar sin Médico, que no tenerle bueno, pág. 1.
II. La Medicina sirve, pero cada uno puede ser Médico de sí mismo, pág. 46.
III. De la dificultad de la Medicina, y del engaño de las más famosas Sectas de Médicos, y particularmente de los Dogmáticos, y secuaces de los antiguos, pág. 73.
IV. Advertencias para vivir, y conservar la salud mucho tiempo, pág. 107
V. Si es mejor valerse de Médicos modernos, o Galénicos, pág. 143.
(Madrid 1732, página vii vuelto.)
La impresión madrileña realizada en la oficina de Antonio Marín procura conservar el aspecto de la composición y la paginación de la primera edición, aunque obviamente el texto hubo de componerse de nuevo. Tras la portada el texto “A los médicos buenos” (pero sin estar encabezado por una cruz de San Juan, simétrica de ocho puntas, que sí figura en la primera edición y en la segunda de Sevilla), en cuatro páginas (en Sevilla lo habían encajado en tres), seguido de la “Aprobación de Don Gregorio Mayans” firmada en Valencia a 1 de Marzo de 1729, y del Imprimatur del Vicario General Rius (tres páginas, como en la primera). Varía, como era de esperar, la “Licencia del Consejo. Don Miguel Fernández Munilla, Secretario del Rey nuestro Señor, su Escribano de Cámara más antiguo, y de Gobierno del Consejo: certifico, que por los Señores de él se ha concedido licencia a Antonio Marín, Impresor de Libros en esta Corte, para que por una vez pueda reimprimir, y vender un Libro intitulado: El Mundo engañado por [sic] los falsos Médicos, compuesto por el Doctor Don Joseph Gazola, Veronés, como más largamente consta de su original. Dada en Madrid a veinte y tres de Agosto de mil setecientos y treinta y dos”, la “Fe de erratas”, firmada en Madrid a 31 de Octubre de 1732 por el Lic. D. Manuel García Alesón, Corrector General por su Majestad, y la “Suma de la tassa. Tasaron los Señores del Real Consejo este Libro a seis maravedís cada pliego, como más largamente consta de su original.” Sigue “El traductor a quien leyere” y el índice de los discursos, con idéntica paginación que la primera edición. De hecho Antonio Marín replica cada pliego y cada página de 28 líneas con el mismo reparto de texto seguido en la primera edición (tarea que podían asumir mozos o cajistas aprendices pues no requería la formación de un oficial). Y si la edición de Madrid había prescindido de la cruz al inicio de “A los médicos buenos”, en la última página redujo notablemente el cuerpo del Laus Deo final: a la izquierda la página 191 de la valenciana de 1729, a la derecha la página 191 de la madrileña de 1732:

★ Cuarta edición de El Mundo engañado por los falsos Médicos, en español, en Val. [sic] 1733
La tercera edición madrileña de 1732 no debió ser del agrado de Gregorio Mayans, quien en septiembre de 1731, como hemos dicho, ya había desvelado y reivindicado, a través de su informe anónimo en las Acta Eruditorum de Leipzig, que Greg. Majansius era autor tanto de la traducción del libro de Gazola como de los restantes textos sin firma de la primera edición de Valencia 1729, a la vez que se había apresurado al anunciar una tercera edición en Valencia que aún no existía. La asunción de la autoría de la traducción de Gazola, realizada en Leipzig en latín, no fue impedimento para que Antonio Marín lograse licencia y pudiese reimprimir y vender el libro una vez en Madrid. Como ya se ha dicho cuatro años después, en 1737, Gregorio Mayans vuelve a publicar en el Diario de los literatos de España, sin cambios, lo ya impreso en Leipzig 1731, sin añadir la edición madrileña de 1732, que convirtió en cuarta la edición de Valencia 1733 que él había anunciado como tercera. Pero, sin duda, la edición de Madrid 1732 sirvió de estímulo para que Mayans impulsase con renovado vigor nueva edición de Gazola en Valencia.
Conocemos facsímil digital de tres ejemplares de la edición de Valencia de 1733 (uno con sello de la “Biblioteca del Colegio de San Carlos” –el Real Colegio de Medicina y Cirugía de San Carlos fundado en 1799 en Madrid, transformado en 1845 en Facultad de Medicina de la Universidad de Madrid–, otro con sello de la “Biblioteca - Institut d'Estudis Catalans”, y el tercero con sello de la “Biblioteca - Ateneo Barcelonés”):
El Mundo engañado por los falsos Médicos. Discursos del Dr. Josef Gazola, Veronés, Medico Cesareo y Académico Aletofilo. Obra póstuma, Traducida fielmente del Toscano. Sicut pisces capiuntur hamo, & sicut aves laqueo comprehenduntur, sic capiuntur homines in tempore malo. Eccl. cap. 9. Va añadido un diálogo del Magnífico Cavallero Pero Megía. Con licencia, en Val. por Antonio Balle, año de 1733. A costa de Chistoval Branchat, Mercader de libros, en la Plaza de la Seo. (viii hojas + 255 páginas.)
Índice de los Discursos
I. Más vale estar sin Médico, que no tenerle bueno, pág. 1.
II. La Medicina sirve, pero cada uno puede ser Médico de sí mismo, pág. 46.
III. De la dificultad de la Medicina, y del engaño de las más famosas Sectas de Médicos, y particularmente de los Dogmáticos, y secuaces de los antiguos, pág. 73.
IV. Advertencias para vivir, y conservar la salud mucho tiempo, pág. 107
V. Si es mejor valerse de Médicos modernos, o Galénicos, pág. 143.
(Valencia 1733, página viii vuelto.)
Se ejecuta la sustitución, ya introducida por Mayans en 1731, de la preposición “de” por la preposición “por” en el título de la obra de Gazola vertido al español; la abreviatura “Val.”, que tanto vale para Valencia como para Valladolid; el cambio de impresor, ahora Antonio Balle, pero la permanencia del editor, el mercader de libros Cristóbal Branchat. La paginación de esta cuarta edición sigue puntualmente la de la primera hasta la página 176 (que ofrece exactamente el mismo texto que esa página en la primera y en la tercera), pues sucede que desde la página 177 se van desplazando palabras para lograr que la obra de Gazola no termine en la página 191, y el último párrafo de siete líneas pase a la página 192 (en la que se prescinde por cierto del Laus Deo; tampoco la cruz encabeza “A los médicos buenos”). ¿Y para qué? Para lograr que un nuevo texto se inicie en impar tras el de Gazola, y que el librito ofrezca alguna novedad respecto del publicado en Madrid el año anterior. El añadido es el diálogo escrito dos siglos antes por Pedro Mexía (1497-1551, publicado en Sevilla en 1547, Coloquios o Diálogos, folios iii a xxiv vuelto) entre cuatro médicos, Gaspar, Bernardo, Don Nuño y el Maestro: “Diálogo de los médicos, compuesto por el Magnífico Cavallero Pero Megia, vecino de Sevilla.” Este diálogo, que no figura en el índice, que repite en la hoja viii vuelto el de la primera edición, se extiende desde la página 193 a la 255, donde un escueto “FIN” cierra el libro.
Esta edición firmada en “Val.” se abre con una dedicatoria a don José Bermúdez, que ocupa cuatro páginas (hojas ii y iii) y va firmada por Cristóbal Branchat, en Valencia el 20 de febrero de 1733. Es curioso que esta dedicatoria también fue escrita por Gregorio Mayans, por lo que en su momento fue incorporada al volumen V (páginas 269-270) y último de sus mal llamadas “obras completas” –no lo son pues ignoran las obras de Mayans en latín y, como ya se mencionó arriba, tampoco ofrecen su traducción de Gazola al español, sin ir más lejos– que en edición preparada por el sacerdote Antonio Mestre Sanchis (1933-2023) se publicaron en Valencia entre 1983 y 1986 (volcadas en Gregorio Mayans reducido a bytes, como se dijo). En esa edición de 1986 titula así Mestre ese texto: «DEDICATORIA escrita en nombre de Christóval Branchat, mercader de libros, a don Josef Bermúdez, del Consejo de su magestad i su fiscal en la Sala de Alcaldes i Real Junta de Aposentos, quando se publicó quarta vez el libro intitulado, El mundo engañado por los falsos médicos, en Valencia, por Antonio Balle, año 1733 en 8.» Nos parece un tanto extravagante que este recopilador ofrezca en 1986 una transcripción paleográfica o literal, y se sirva de una cambiante e inestable grafía, tanto de Mayans como de los copistas y tipógrafos del momento, en presunta y ridícula fidelidad filológica, por lo que ofrecemos aquí ese texto ajustado a las normas del español actual, a partir de lo publicado en la edición de 1733 (y no en esa transcripción de 1986, nada fiel, por cierto):
Al Sr. D. José Bermúdez, del Consejo de Su Majestad su Fiscal en la Real Junta de Aposentos, y Procurador General de los Intereses del Serenísimo Señor Real Infante Duque, el Señor Don Carlos de Borbón.
Señor mío.
La primera vez que saqué a luz los doctísimos Discursos del célebre Doctor José Gazola, fue tal el miedo que concebí a los malos Médicos, que tuve a bien acogerme al favor de los buenos, a quienes dediqué la Edición. Y ciertamente no debo arrepentirme del hecho; porque, como no hay Médico malo, que no se tenga por bueno (lo mismo suele suceder en las demás Artes, y Ciencias) todos han hecho mucho favor a este Libro: tal, que yo no le esperaba tan grande; y por eso no me atreví a suscribir mi nombre. Mas ahora que el aplauso del Libro es universal, razón será, que pues trato yo de publicarle nuevamente (siendo esta cuarta Impresión, en el corto espacio de tres años) le destine ahora un singularísimo Patrón. ¿Y quién con tanta razón como V. S. a quien tiempo ha reconozco como tal, y lo que es más, a quien los primeros Grandes de España procuraron lograr en otro tiempo para el feliz patrocinio de las mayores causas? Pero como las posteriores Ediciones no suelen ser de tanta estimación, como la primera, si no tienen alguna particular recomendación, o de mayor enmienda, o de alguna adición; he procurado que ésta tenga una, y otra. Y así, no solo sale mejorada la Traducción en algunos lugares, según el original manuscrito; sino que va añadido un entretenido Diálogo de los Médicos, que con gran juicio escribió el Magnífico Cavallero Pero Megía, Cronista del Señor Emperador Carlos Quinto, Escritor de mucha lección, de gran ingenio, y elegante estilo. Fácil cosa hubiera sido haber quitado algunos antiquismos, sustituyendo las voces, que corresponden hoy: pero ésta es cosa de mal ejemplo, que si cae en gracia de los poco leídos, desagrada muchísimo a los eruditos; porque abre camino a la corrupción de las memorias antiguas, y quita a los libros aquella ancianidad, que los hace venerables: cosa, que pocos años ha dió tanto que sentir a los justos apreciadores de las elocuentísimas obras del V. P. M. Fr. Luis de Granada. Dolíame yo mucho de ver, que siendo este asunto de la Medicina el entretenimiento de las conversaciones, y aun de muchos libros modernos; apenas se hace mención de tan erudito Diálogo: el cual con los otros del mismo Autor mereció traducirse en las lenguas Italiana, y Francesa: en aquella, por Alfonso de Ulloa año 1557, en ésta por Claudio Gruguet, año 1643. El deseo, pues, que yo tengo de obsequiar a V. S. me hizo pensar en esta más correcta Impresión del Doctor Gazola, y en la adición del dicho Diálogo. Me persuadían a que añadiese algún Prologuito festivo: pero después he pensado, que de los Médicos sólo hablamos mal, cuando buenos, y muy bien, cuando malos. Colgaré pues mi pluma, ya que no en honor de Esculapio (porque no soy Gentil, ni quiero serlo) en obsequio de los Esculapios, en cuya gracia deseo mantenerme. Para permanecer en la de V. S. sé que no aprovechan estudiadas alabanzas, porque acostumbrado V. S. a oír las que merece (que son tan grandes) ni le causan novedad, ni le hinchan, porque V. S. amante de la verdad, y buen proceder, sólo desea, en recompensa de sus beneficios, una pura estimación: la que yo le profesaré constantemente mientras dure mi vida. Dios guarde a V. S. muchos años, con mucha salud, y felicidad. Valencia, a 20 de febrero de 1733.
B. L. M. de V. S.
su más obligado servidor
Cristóbal Branchat.
(Valencia 1733, hojas ii y iii.)
Las tres páginas siguientes (hoja iv y hoja v recto) repiten la “Aprobación de Don Gregorio Mayáns y Siscár”, con un par de variantes respecto de la edición de 1729: el segundo apellido de don Gregorio ha trocado de “Ciscár” en “Siscár”, y la fecha de tal aprobación ha rejuvenecido, del 1 de Marzo de 1729 al 20 de Febrero de 1733 (se mantiene el Imprimatur, De Rius, Vic. Gen.). Sigue (hoja v vuelto) la Suma de la Licencia, despachada por don Pedro Manuel de Contreras en 28 de febrero de 1733, misma fecha que figura en la Suma de la Tasa despachada por el mismo, y en la Fe de Erratas suscrita por el corrector don Manuel García y Alesón. “A los médicos buenos” se ajusta en dos páginas (hoja vi), ignorando la cruz de San Juan presente en las dos primeras ediciones, y “El traductor a quien leyere” en cuatro páginas, junto con el índice (hojas vii y viii).
Por ahora no nos entretenemos en buscar y señalar las variantes de la traducción de Gazola ofrecida en 1733 respecto de la publicada en 1729, que menciona Mayans travestido de Cristóbal Branchat en la aduladora dedicatoria a su amigo el jurista José Bermúdez Álvarez (1682-1754), al que había conocido en 1727, que tanto le sirvió en sus acercamientos a la Corte: de 1733 a 1740 Mayans fue bibliotecario real en Madrid, y habitual de las tertulias semanales que se celebraban en casa de Bermúdez.
1733 «Libro nuevo […] Otro: El Mundo engañado por los falsos Médicos, del Doctor Gazola: añadido por Pedro Mexía: en casa de Juan Pérez, frente a San Felipe.» (Gaceta de Madrid, 12 de mayo de 1733, pág. 76.)
★ En 1735 publica Juan Luzac en Leiden el libro de Gazola traducido al neerlandés y al francés
Jean Luzac / Johann Luzac (1702-1783) era hijo de Jean Luzac, un comerciante de Bergerac, protestante, que tras promulgarse el edicto de Fontainebleau en octubre de 1685, por el cual Luis XIV sólo autorizaba la práctica en Francia de la religión católica, hubo de marchar al exilio, como cientos de miles de hugonotes, estableciéndose en Amsterdam en 1686. Jean Luzac hijo se convirtió en un importante impresor, librero y editor establecido en Leiden, ciudad del País-Bajo en Holanda, y en ese entorno familiar hugonote impulsa en 1735 las traducciones del libro de Gazola al neerlandés y al francés, con títulos ajustados para hacerlos bien atractivos en el mercado. Jean Luzac compró en 1738 la Gazette de Leyde, periódico en francés fundado décadas antes por los Fonts, otra familia hugonote, que pasó a ser dirigido por su hermano Esteban Luzac (1706-1787), y lograron convertirlo en el principal diario europeo previo a la Revolución Francesa, de las manos de su sobrino Élie Luzac (1721-1796) y de su hijo Jean Luzac (1746-1807), &c.
De waereld door Onervarene of Schein-Doctoren bedrogen en de maniere, Om zich tegen hunne kwakzalvery te hoeden. Aangetoont in de vertoogen Nagelaten door J. GAZOLA In zyn Leven Keizerlyken Medicus &c. Door een Liefhebber uit het Italiaans Origineel in’t Nederduitsch overgezet, en met Aantekeningen verrykt. Te Leyden, By johannes luzac, mdccxxxv.
El mundo engañado por médicos inexpertos o pseudomédicos y cómo protegerse de sus charlatanerías. Demostrado en los discursos que dejó J. Gazola, en vida médico imperial, &c. Traducido del italiano al neerlandés por un entusiasta, y enriquecido con notas.
Preservatif contre la charlatanerie des faux medecins, Ouvrage posthume du Dr. J. GAZOLA, Traduit de l’Italien, Par Mr. A. F. D. D. C. Sicut Pisces capiuntur hamo, & sicut Aves laqueo comprehenduntur, sic capiuntur Homines in tempore malo. Eccles. IX, 12. A Leide. Chez Jean luzac, mdccxxxv.
Preservativo contra la charlatanería de los falsos médicos, obra póstuma del Dr. J. Gazola, traducida del italiano, por el Sr. A. F. D. D. C.
En la descripción del lote número 171, página 91 del Catálogo de la subasta convocada para el martes 21 de octubre de 2014 por la casa parisina Kapandji Morhange, se describe un ejemplar cuidadosamente encuadernado de esta edición (valorado en 300/500 euros) de la “Première traduction française, die à Coulange”. En ediciones facsimilares bajo demanda sobre soporte papel de esta edición, como la ofrecida desde 2010 por el editor Kessinger Publishing (useño de Montana, 248 págs.) o desde 2011 por el editor Nabu Press (useño de Carolina del Sur, 254 págs.), se identifica al traductor como “A. Fr. D. de Coulange”.
1735 «Préservatif contre la Charlatanerie des faux Médecins, ouvrage posthume du Dr. J. Gazola, traduit de l'italien. 8.» (Bibliothèque raisonnée des ouvrages des savans de l'Europe, Pour les Mois d'Avril, Mai & Juin 1735, Amsterdam 1735, tomo 14, pag. 190.)
★ Imprimen en 1746 en Venecia la que se dice “décima edición” del libro de Gazola en italiano, con dos inéditos del autor
Aunque en Venecia 1728 aseguraba su impresor Stefano Orlandini que el libro de Gazola “se ha reimpreso más de diez veces en poco tiempo en diversas ciudades de Italia” (è stato ristampato in breve tempo più di dieci volte in varie città dell Italia), 18 años después, en 1746, aparece en Venecia la que se dice “décima edición”. Esta edición ofrece como novedad nada menos que el Discurso VI del libro de Gazola, contra las sangrías, así como otro texto inédito suyo. También el grabado de busto de un personaje de largos cabellos con el rótulo “Joseph Gazola”, para que sea tenido desde ese momento, treinta años después de su muerte, por vera efigie del autor. Conocemos facsímil digital de dos ejemplares de la edición de Venecia de 1746 (uno con tejuelo “Biblioteca Naz. - Libreria Maturi 312 - Napoli” conservado en la Biblioteca Nacional de Nápoles; el otro con sello “Museum Britanicum”):
Il mondo ingannato da falsi Medici e disingannato, discorsi del dottor Giuseppe Gazola veronese, medico cesareo, ed accademico aletofilo. Opera Postuma, edizione decima, Ed in questa ultima edizione vi si è aggiunto il Discorso sesto sopra il cavar sangue, ed un trattato de Bagni, ed Acque di Caldiero, e loro uso, con la copia dell' estratto di quest' opera, stampato nel Giornale de Letterati d'Italia, come pure la copia di due Lettere di N. N. N. N. Medici Galenici. IN VENEZIA, MDCCXLVI, Per Antonio Perlini, Con Licenza de Superiori, e Privilegio. (3 hojas + 180 páginas + 2 grabados, uno de ellos plegado.)
En esta edición el texto de Gazola ha pasado de estar en modestos libritos de faltriquera, en octavo, a merecer formato en cuarto, con ocasión de los dos inéditos de Gazola que se exhuman, tras lograr Antonio Perlini convencer a sus descendientes, junto con los otros dos textos ya incorporados cuando la quinta edición de 1717, aunque en conjunto el libro tiene menos páginas. El lema bíblico vuelve a ocupar el vuelto de la hoja primera. La segunda hoja ofrece una presentación nueva, “N. N. A chi legge”, en la que un miserable acomplejado pueblerino celebra la traducción Oltramonti de Leiden 1735 al francés –pero ni una mención, por supuesto, de la traducción española y sus ediciones; ni de la neerlandesa, tan poco ultramontana, de la mano de hugonotes, como la francesa–, junto a la nueva licencia inquisitorial fechada el 17 de noviembre de 1746. Y en la tercera hoja la “Tavola della presente opera”.
N. N.
A CHI LEGGE
Lapplauso dal presente Trattato del su Signor Gioseppe Gazola Veronese Medico non meno illustre, che sincero (raro pregio in ogni tempo, ed in ogni professione) è stato tale, e tanto, che per ben undici volte nel tratto di pochi anni se n’è fatta, e rinovellata la Stampa in diverse Città principali della nostra Italia. Ne qui s’è fermata la Fama di quest ottimo Libro; ma diffusa in altre parti più lontane, ed Oltramonti, dove in particolar modo fiorisce l’intendimento ed il giudizio delle buone Opere de Scrittori, fu per fino traslatato colà in Lingua Francese per renderne a commune disinganno e vantaggio più agevole, e pratica la Lettura; e sotto il seguente titolo: Preservatif contre la Charlatanerie de Faux Medicins, Ouvrage posthume du D. J. Gazola Traduit de l’Italien per M. A. F. D. D. C., fu dato alle Stampe in Leiden nell’anno 1735. Le Copie di questo Libro, tuttoche più volte impresso, sono divenute non poco rare per l’universale ricercamento. Laonde io mosso da vivo desiderio di giovare da dovero al publico, ed animato altresì dalle replicate istanze di diversi intendenti, e riguardevoli persone anco d’altre Città, ho deliberato di farne seguire a mie spese la presente Ristampa. E per render più pregevole in ogni parte la medesima, oltre averla ridotta in forma più nobile, e decorosa, ed averla adornata del Ritratto dell’ Auttore, e della figura del sito de celebri Bagni di Caldiero Villa non oscura del Veronese distretto, holla anche arrichita dell’ Aggiunta del sesto discorso in cui si tratta del Cavar Sangue, e d’un Trattato de Bagni delle Acque di Caldiero, e loro uso, fin’ora inediti, e tratti da preziosi Manuscritti dell’Auttore, che si conservano da Signori Conti Gio. Antonio, ed Andrea Fratelli Gazola di Lui Nipoti, e Gentiluomini coltissimi nelle Lettere, e buone Arti, da quali dopo molte suppliche, e per l’unico oggetto del publico bene sono gionto alla fine ad ottenerli. Se in altro, cortese Leggitore, potrò giovarti, lo farò volontieri, e te lo mostrerà l’esperienza. Intanto godi il frutto presente, e vivi felice.
N. N.
AL LECTOR
El aplauso recibido por este Tratado del Sr. Gioseppe Gazola de Verona, Médico tan ilustre como sincero (mérito poco común en cualquier época y profesión), ha sido tal, y tanto, que en pocos años ha reeditado once veces la Imprenta en distintas Ciudades importantes de nuestra Italia. La fama de este excelente libro no se ha detenido aquí; sino que se ha extendido a otras partes más lejanas, y Ultramontanas, donde florece de modo particular la comprensión y el juicio de las buenas Obras de los Escritores, incluso se ha traducido allí a Lengua Francesa para facilitar y hacer más práctica su Lectura, para desengaño y beneficio general; bajo el siguiente título: Preservativo contra la Charlatanería de los Falsos Médicos, Obra póstuma del Dr. J. Gazola, Traducida del italiano por M. A. F. D. D. C., se dio a la Imprenta en Leiden el año 1735. Los Ejemplares de este Libro, aunque impreso varias veces, se han vuelto no poco raros por su búsqueda generalizada. Por tanto, movido por un vivo deseo de prestar el un servicio al público, y alentado también por reiteradas peticiones de varios funcionarios y personas estimadas de otras Ciudades, he decidido hacerlo Reimprimir a mi costa. Y para hacerlo más valioso, aparte trasladarlo a formato más noble y decoroso, y adornarlo con el Retrato del Autor, y con la imagen del lugar de las famosas Termas de Caldiero, Villa no desconocida del distrito de Verona, lo he enriquecido con la Adición del sexto discurso que trata de las Sangrías, y con un Tratado sobre las Termas de Caldiero y su uso, hasta ahora inédito, sacado de valiosos Manuscritos del Autor, conservados por los Señores Condes Gio. Antonio y Andrea Gazola, hermanos y Nietos suyos, cultísimos Caballeros en Literatura y bellas Artes, de quienes logré obtenerlos tras muchas súplicas y con el único propósito del bien público. Si de alguna otra manera, estimado Lector, puedo ayudarte, con mucho gusto lo haré, y la experiencia te lo demostrará. Mientras tanto disfruta del fruto presente, y se feliz.
Noi Riformatori dello Studio di Padoa
Avendo veduto per la fede di revisione, ed approvazione del P. F. Paulo Tomaso Manuelli Inquisitore del S Offizio di Venezia, nel Libro intitolato, il Mondo Ingannato da falsi Medici, e disingannato del D. Giuseppe Gazola con aggiunti due manuscritti intitolati esser non solo inutile, ma dannoso il cavar Sangue: Trattato de Bagni, ed acque di Caldiero, e loro uso dello stesso Autore, non v’esser cos’alcuna contro la Santa Fede Cattolica, e parimente per attestato del Segretario Nostro, niente contro Principi, e buoni costumi; concediamo Licenza ad Antonio Perlino Stampatore di Venezia, che possi esser stampato, osservando gli ordini in materia di Stampe, e presentando le solite copie alle Pubbliche Librarie di Venezia, e di Padoa.
Dat. li 17. Novembre 1746.
– s. Alvise Mocenigo 2º Riffor.
– Zuanne Querini Proc. Riff.
Registrato in libro a Carte 39, al n. 291.
Michiel Angelo Marino Seg.
Registrato al Mag. Eccell. contro la Bestemmia.
Francesco Gadaldini Seg.
Nosotros Reformadores del Estudio de Padua.
Habiendo visto para la fe de revisión, y aprobación del P. F. Paulo Tomaso Manuelli, Inquisidor del Santo Oficio de Venecia, el Libro titulado: El Mundo Engañado de falsos Médicos y desengañado, por Don José Gazola, con la adición de dos manuscritos titulados la Sangría no solo es inútil, sino perjudicial: Tratado de los Baños y aguas de Caldiero y su uso, por el mismo Autor, no hay nada contra la Santa Fe Católica, y asimismo por certificado de Nuestro Secretario, nada contra los Príncipes y buenas costumbres, otorgamos Licencia a Antonio Perlino, Impresor de Venecia, que lo puede imprimir, observando las órdenes de Imprenta, y entregando los ejemplares habituales a las Bibliotecas Públicas de Venecia y Padua.
Fechado el 17 de Noviembre de 1746.
– s. Alvise Mocenigo 2º Riffor.
– Zuanne Querini Proc. Riff.
Registrado en el libro Folio 39, al número 291.
Michiel Angelo Marino Seg.
Registrado ante el Excelentísimo Magistrado contra la Blasfemia.
Francesco Gadaldini Seg.
Tavola della presente opera
Discorso I. Essere meglio star senza Medico, che non averne un buono, 1
Dis. II. Esservi la Medicina, ma poter ogni uno esser Medico di sè medesimo, 24
Dis. III. Della difficoltà della Medicina, e dell’inganno delle più famose Sette de Medici, e particolarmente delli Dommatici, e seguaci degli Antichi, 38
Dis. IV. Nel quale si contengono alcuni avvertimenti per vivere, e conservare molto tempo la salute, 54
Dis. V. Se fia meglio valersi de Medici Moderni, o Galenisti, 71
Dis. VI. Essere non solo inutile, ma dannevole il Cavar Sangue, 93
Trattato de’ Bagni, ed Acque di Caldiero e loro uso, 119
Motivo di scrivere dell Autore, 121
Capitolo I. Perchè li Bagni di Caldiero sono andati in disuso, 123
Cap. II. Del sito de’ Bagni di Caldiero e loro Fama, 125
Cap. III. Origine, e qualità delle Acque Calderiane, 127
Cap. IV. Della Virtù delle acque di Caldiero; ed a qual sorte di mali servono, 129
Cap. V. Bevute l’Acque di Caldiero, che strada tengono per uscire dal Corpo, 132
Cap. VI. Essere più tosto dannosa, che giovevole l’ordinaria purga prescritta dai Medici Galenisti a coloro, che prendono l’Acque di Caldiero, 135
Cap. VII. In vece di purga cosa bisogna fare per ben disporsi a prender l’Acque di Caldiero, 139
Cap. VIII. Non effer vero, che l’Acqua di Caldiero, trasportata dalla di lei forgente, tosto venga a perdere della sua virtù, ed alcune avvertenze per ben conservarla, 141
Cap. IX. Come, quando, e in che quantità si debbano prendere l’Acque di Caldiero, 145
Lettere di due Medici Galenici Veronesi sopra il Libro intitolato Il Mondo Ingannato da' Falsi Medici ec., 150
Copia del Articolo V. del Tomo XXVII del Giornale de Letterati d’ Italia, 159
(Venecia 1746, edizione decima, hojas ii y iii. Versión en español del PFE.)
Como la autodenominada décima edición (a pesar de que en su presentación reconoce que ya once veces se reeditó en Italia) apareció a finales de 1746 (la licencia del Santo Oficio de la Inquisición de Venecia lleva fecha 17 de noviembre), no es de extrañar que el editor rejuveneciese rápidamente ejemplares que se dicen también décima edición pero figuran impresos en Venecia en 1747, mera variante de fecha en la portada. Conocemos facsímil digital de dos ejemplares de esa otra décima edición de Venecia 1747, conservados respectivamente en la Biblioteca Nacional Vitorio Emanuel III de Napoles y en la Biblioteca Nacional Central de Florencia. La única diferencia que advertimos entre ambas versiones idénticas estriba en que la de 1747 (al menos en los ejemplares que hemos podido ver de 1746 y de 1747) lleva al final una hoja de “Errori. Correzione” con 58 enmiendas.
★ Nueva edición en Valencia en 1765 por Salvador Faulí, mercader de libros y testaferro prestanombres
Salvador Faulí es el mercader de libros que imprime nueva edición de Gazola en Valencia 1765, y además presta su nombre para firmar una dedicatoria de nueve páginas, escrita por el presbítero Agustín Sales Alcalá, a petición de Mayans, dirigida a Manuel Martínez de la Raga, un texto que rebosa adulación, como cabe esperar del género, trufado a la vez de exaltación valencianista (hoja ii recto a hoja vi recto). Esta dedicatoria es la única novedad de la edición, que, por otra parte, reproduce fielmente Valencia 1733, publicada 32 años antes en la misma ciudad. Su principal variante editorial consiste en que el índice se ofrece al final del libro (página 252 sin numerar), un índice que ni se molesta en mencionar los textos de Pedro Mexía adosados al de Gazola tres décadas antes. Como la dedicatoria se extiende a lo largo de 9 páginas, las hojas iniciales, sin numerar, aumentan a diez: dejan de cortesía el vuelto de la primera hoja; sigue la dedicatoria (hoja ii recto a vi vuelto); las tres páginas (hoja vi vuelto y hoja vii) de la “Aprobación de Don Gregorio Mayans…” (fechada en Valencia a 20 de Febrero de 1733, que, ya se dijo, sólo cambiaba entonces la fecha respecto de la publicada en la primera edición de 1729), pero eliminando el Imprimatur eclesiástico de las ediciones valencianas anteriores; las dos páginas (hoja viii) “A los médicos buenos” (también sin la cruz de San Juan, por supuesto); y las tres páginas y media (hojas ix y x) de “El traductor a quien leyere”, quedando en blanco la mitad de la hoja x vuelto pues, como se ha dicho, el índice se pasa a la última página. No deja de sorprender la anarquía de esta edición, pues ignora totalmente licencia, tasa y fe de erratas.
«Señor don Gregorio. Remito a Vm. la prueba de la dedicatoria que ha hecho el sujeto que Vm. me dijo. Suplico se sirva decir su parecer pues, siendo cierto que yo sólo sé leer romance, hallo los embarazos siguientes. En primer lugar, dice que he visto y leído muchos libros latinos y griegos y me hace crítico, cosas que han de dar que reír, pues la dedicatoria debe ser acomodada a mi corta suficiencia; lo segundo, que mi intención es elogiar el reino, explicando los héroes que por la medicina han ilustrado la patria. Esta misma intención quiero continuar, dedicando esta obra (que corresponda) al Sr. Monsoriu, conde de Villanueva, haciendo mérito de los señores valencianos que les premiaron en semejantes empleos, como también al Sr. marqués de Cruilles, acordando los que pertenecen a las armas y a otras a los señores obispos paisanos con la mismas circunstancias. Suplico a Vm. me favorezca en aconsejarme lo más conveniente para lustre de la nación, como para mi aumento; también me parece que el nombrar el Dr. Nicolau y Adalid, puede ocasionar el que muchos tengan duelo, y por esto mercar en mi dinero muchos contrarios. Es cuanto se ofrece, esperando sus órdenes de esa su casa. Valencia y agosto a 23 de 1765. Blm. de Vm. su mayor servidor. Salvador Faulí.» (Carta de Salvador Faulí a Gregorio Mayans, Valencia 23 de agosto de 1765, Epistolario XII:397; mejorada quitando algunas faltas de ortografía de entonces.)
Al describir Valencia 1733 decíamos que, hasta la página 176, ofrecía exactamente el mismo reparto de texto en cada página que Valencia 1729, y que desde la página 177 desplazaba palabras para alargar el texto de Gazola hasta la página 192, y lograr así que el añadido de Pedro Mexía comenzase en impar. El nuevo impresor de 1765 prefiere ser más conservador, por lo que el texto de Gazola termina en la página 191, deja de cortesía la 192 e inicia el “Diálogo de los médicos” de Pedro Mexía en la página 193, como en 1733. Pero esta edición de 1765 termina en la página 251 y no en la 255, sin prescindir de texto. La primera parte de aquel diálogo de 1547, páginas 193 a 219, recrea exactamente en 1765 la composición de 1733, el mismo texto en cada página, letra por letra. Pero en la segunda parte del diálogo, a partir de la página 220, el cajista de 1765 decide incorporar al texto diez notas que en 1733 se habían puesto en columna al margen, obligando entonces a reducir el ancho de la caja principal, ganando así ahora cuatro páginas.
Conocemos facsímil digital de cuatros ejemplares de la edición de Valencia 1765 (uno con exlibris “De la Real Academia Española”; otro con un sello “Universidad Central - Biblioteca de la Fac. de Medicina”; otro con sello “Biblioteca - Institut d'Estudis Catalans”; y el cuarto con exlibris “Historia Rerum Pharmatiarum Chatedra Granatensis” y otros sellos y anotaciones innecesarias del mismo entorno: “Biblioteca Hospital Real - Granada”, “Cátedra de Historia de la Farmacia - Facultad de Farmacia - Granada”):
El Mundo engañado por los falsos Médicos. Discursos del Dr. Josef Gazola, Veronés, Medico Cesareo, y Académico Aletofilo. Obra póstuma, Traducida fielmente del Toscano. Sicut pisces capiuntur hamo, & sicut aves laqueo comprehenduntur, sic capiuntur homines in tempore malo. Eccl. cap. 9. Va añadido un diálogo del Magnífico Cavallero Pero Megía. Con licencia, en Valencia: por Salvador Faulí, Mercader de Libros, junto al Real Colegio del Venerable Señor Patriarca, donde se hallará. Año M.DCC.LXV. (x hojas + 252 páginas.)
Al señor Don Manuel Martínez de la Raga; Médico antes de los serenísimos Reyes de Nápoles, y Sicilia: al presente primer Médico del Católico Monarca de las Españas el Señor Don CARLOS III su Consejero; y Presidente del Real Proto-Medicato &c. &c.
Eurípides el Poeta, encomendó tanto el amor a la Patria, que persuadió continuamente a sus Naturales, que por toda razón, y camino, procurasen sus aumentos. Estos han sido siempre mis intentos, como buen Valenciano; mayormente cuando veo que Juan Luis Vives, Hombre el más juicioso de la Nación, aun escribiendo en Brujas, no solo llamó a Valencia su amantísima Patria, sino que procuró por cuantos medios supo, acreditarla, y darla a conocer. En concepto de los Hombres sabios, que han viajado gran parte de la Europa, es nuestra Valencia la Ciudad más opulenta, y de mejor suelo, y Cielo que han observado. Pero como la gloria, y honor de las Ciudades consista en la Sabiduría de los Hijos, Yo que deseo los lustres de mi Patria (sin hablar de los innumerables timbres que la acreditan) me ciño al principal, que es hacer alarde de la Persona de V. S. cuya sabiduría, y experiencia Médica, han logrado ser después de Dios, el conservador de la salud de nuestro Católico Monarca. Don grande de Dios (a quien Valencia debe estar siempre agradecida) haber destinado a un Valenciano, cual es V. S. para que en Nápoles cuidara de la importantísima salud de sus Reyes los Serenísimos Señores Don Carlos de Borbón, y su esposa Doña María Amelia de Sajonia; y en España, cuyo Trono ocuparon los mismos por derecho Hereditario, en 10 de Agosto 1759, celar a la misma, como la más importante a toda la Monarquía Católica. La cristiana confianza del Monarca en Dios, la prudente después en el arte Médica, y la aplicación continua de V. S. conservan la importantísima salud del Monarca Español, para bien de la Cristiandad; y la habilidad grande de un Valenciano, como V. S. y Discípulo de su Escuela literaria, hacen que dicha Ciudad, y su famosa Universidad, levanten cabeza, y se distingan de las más celebres de la Europa. Y este es el principal motivo, porque deseando reimprimir la obra tan apreciable del Doctor Gazola contra los falsos Médicos, por tantos títulos debo consagrarla a V. S. Añádese otro motivo relevante de mi Inscripción, que es imprimir este libro a mis expensas, y ser el asunto de Medicina. Siendo yo Valenciano, y obra de mi Oficina, debía solo encaminarla al Médico más relevante de Valencia; pues en esta su Universidad, ya de siglos, se ha mantenido la noble facultad con los mayores créditos, hasta ilustrar por sus Hijos las Ciudades más insignes, y sostener los Palacios más augustos. Juan Martín Población fue en Brujas, sumo y singular en la Medicina, como lo llamó Juan Luis Vives. En Flandes, insigne, José Gozalves, amigo de Justo Lipsio. Pedro Gimeno, ilustró a Lovaina, París, y Pavía; Miguel Juan Pascual, a Mompeller; Francisco Lloret, la República de Bilbao, &c. Jaime Roig fue Médico de la Reina de Aragón Doña María de Castilla, y de su Sobrina la Sabia Virgen, y Escritora Valenciana Sor Isabel de Villena. Pedro Pintor, de Alejandro VI. Gerónimo Torrella, de Doña Juana, Reina de Nápoles, Hermana del Rey Don Fernando el Católico. Gaspar Torrella, del mismo Alejandro VI y de Julio II. Francisco Franco, de Juan III de Portugal. Alonso Romano, de Felipe III, Rey de España. Luis Collado, fue elegido Médico de la Reina Doña Isabel, consorte de Felipe II. Melchor de Villena, de Felipe IV. Miguel Vilar su Sobrino, del Infante Cardenal Don Fernando de Austria; y después fue con ejercicio Médico de Carlos II, no menos que los insignes Miguel Marcelino Boix, Vicente Gilabert, Fulgencio Benavent, del Señor Don Felipe V. José Martínez, de su Serenísima Esposa la Señora Doña Isabel Farnese; y Domingo Briau, fue Médico de Cámara del Emperador Carlos VI. En estos años pasados el célebre Don Antonio García, también natural de Valencia, Catedrático de Prima de nuestra Universidad, difunto en 1753, fue Médico con ejercicio de los Serenísimos Reyes de España Don Fernando VI y Doña María Bárbara de Portugal. Son por otra parte innumerables, los Naturales que permanecieron en el firmamento de Valencia, que como estrellas de primer magnitud ilustraron con los resplandores de su doctrina infinitas Poblaciones, al paso que eran el desempeño, y consuelo de la Patria, como fueron, Antonio Botellér, Ferrer Torrella, Alonso Virués, amigo de Luis Vives; Miguel Gerónimo Ledesma íntimo del Ven. Agnesio; Pedro Jaime Esteve; Andrés Sempere; Luis Collado; Luis Almenara, que visitó en sus enfermedades, y desahucio a San Luis Bertrán; Gerónimo Polo; Juan Calvo; Jaime Segarra; Vicente García Salat; Miguel Gerónimo Romá; Pedro Pablo Pereda; Diego Pruñonosa; Gerónimo Vicente Salvador; Melchor de Villena; Calixto Tosca, de los de Ares del Maestre, Padre del incomparable Filósofo, y Matemático Dr. Tomás Vicente Tosca: Vicente Tordera; Juan Bautista Orivai; Félix Julián Rodríguez; Don Domingo Martínez de la Raga, Bachiller del Hospital Real, y General; empleo que solo se confía a los Doctores Médicos más provectos, y experimentados de Valencia, Padre de V. S. José Arnau, Discípulo de Baglivio; Mariano Seguér. Sin que deba omitir entre innumerables, a Don Luis Nicolau, bien perspicaz en el conocimiento de las enfermedades, Catedrático de Prima, y Médico primario del Hospital ya insinuado. Ni menos pasar en silencio al Dr. Don Andrés Piquer, Médico de Su Majestad, y Protomédico; honor de la facultad, y crédito en ella de la Universidad de Valencia. Ni logran menores frutos los árboles trasladados del terreno Valenciano; pues Juan de Ferreras, de los de Alcalá de Xibert, Doctor Médico, trasplantado a Labanieza de Castilla, logró a Don Juan de Ferreras, crédito de la Historia Crítica de España. Omito un sin número de Héroes; contentándome con haber manifestado los motivos de consagrar a V. S. esta mi reimpresión del Doctor Gazola; y suplicándole tenga a bien de admitir este mi corto obsequio en tiempo tan necesario, en que todos debieran practicar los consejos de este Autor para ser felices, por medio de la parsimonia, y comidas moderadas.
B. L. M. de V. S.
Salvador Faulí.
(Valencia 1765, hojas ii recto a vi vuelto.)
Índice de los Discursos
I. Más vale estar sin Médico, que no tenerle bueno, pág. 1.
II. La Medicina sirve; pero cada uno puede ser Médico de sí mismo, pág. 46.
III. De la dificultad de la Medicina, y del engaño de las más famosas Sectas de Médicos, y particularmente de los Dogmáticos, y secuaces de los antiguos, pág. 73.
IV. Advertencias para vivir, y conservar la salud mucho tiempo, pág. 107
V. Si es mejor valerse de Médicos modernos, o Galénicos, pág. 143.
(Valencia 1765, página [252].)
1787 «El Mundo engañado por los falsos Médicos. Discursos del Dr. Joseph Gazola Verones, obra póstuma, traducida por D. Gregorio, el cual ocultó su nombre. En Valencia, por Bordazar 1729, en octavo. Reimpresa, añadido un Diálogo de Pero Megía, en Valencia por Antonio Valle, en 1733, en octavo.» (Juan Sempere y Guarinos [1754-1830], Ensayo de una biblioteca española de los mejores escritores del reinado de Carlos III, Madrid 1787, tomo cuarto, pág. 20, s. v. Mayans y Siscar, Don Gregorio.)
★ Salvador Faulí lo reedita en Valencia en 1788, ya muerto Mayans
En 1788, veintitrés años después, el editor e impresor Salvador Faulí (1723-1811) vuelve a reeditar, en Valencia, El Mundo engañado por los falsos Médicos –Gregorio Mayans se había muerto ya a finales de 1781–. No hemos visto ningún ejemplar, pues parece que está edición aún no ha merecido ser globalizada en calidad de facsímil digital, pero CCPB registra tres ejemplares, conservados en la Biblioteca Valenciana, la Facultad de Teología San Vicente Ferrer y la Real Colegiata de Roncesvalles. 258 + [2] páginas, en octavo.
★ Siglo y medio después los homeópatas se aprovechan de José Gazola pro domo sua
Aparece asociado Gazola con la homeopatía en un curioso “comunicado” de El Claro, que publica en 1850 un periódico de Madrid:
1850 «Ahora voy a ocuparme de la homeopatía. El cuerpo humano padece tres clases de enfermedades: 1.ª enfermedades curables por solas las fuerzas de la naturaleza, que son la mayoría y las únicas que cura la homeopatía; 2.ª enfermedades incurables que no las cura el arte o sea la ciencia, y 3.ª enfermedades semi-incurables, que son las únicas en que se necesita el auxilio del médico; y dice un autor muy respetable (el Dr. Gazola) que “para tener médico malo, más vale estar sin él”, por consiguiente, si para estas enfermedades semicurables, que se necesita sean tratadas por un médico práctico e inteligente, se llamase por desgracia para tratarlas homeopáticamente a alguno de los apóstoles de dicho sistema ¿qué resultaría? que dichas enfermedades pasarían a la clasificación de incurables.» (El Claro, “Ahora voy a ocuparme de la homeopatía”, El Observador, diario independiente, Madrid, viernes 10 de mayo de 1850.)
Dieciséis años después Anastasio García López (1823-1897), converso hacía tiempo a la homeopatía –fue también masón y presidió la Sociedad Espiritista Española–, asocia a los médicos “alópatas” lo que había dejado escrito Gazola –cuando no había homeopatía– para postular armonioso entendimiento entre médicos alópatas y homeópatas… que “se nos llame a todos médicos a secas”:
1866 «Pero nosotros debemos repetir con Domingo Sala, catedrático de la universidad de Pádua: la medicina debe ser llamada el arte de alucinar al mundo entero. El doctor José Gazola, Verones (tampoco había homeópatas en su tiempo), decía también: “Veréis enfermos dar vueltas en la cama aburridos de tantos brebajes asquerosos; a otros pasmados de las heridas de los vesicantes, y asados al fuego de las cantáridas; a unos cocidos y pasados vivos por alquitrán entre colchones y estufas; a otros que caminan para tísicos por su rígida inedia; y por último, reparad, como para consuelo de los moribundos, les procuran echar lastre de piedra cordial en polvos, que no pueden servir de alegrar otro corazón que el del boticario. En suma, tienen puesta su confianza en tan crueles homicidios, sin reparar en la infeliz experiencia de su daño, en tantos siglos como ha que la tienen los enfermos. Y es tal la ceguedad, que cuanto más asqueroso es al brebaje, cuanto más cruel la medicina, tanto más se persuaden que está recetado con acierto.” Hoy todavía hay muchas gentes de este paladar estragado, que forman nuestros prosélitos; pero el gusto se va refinando y se pasan con demasiada prontitud al bando de los anises. Cuando no había homeópatas, estas censuras de todos los siglos se desvirtuaban, porque todos los médicos eran iguales en terapéutica, sin más diferencia que el uno purgaba, el otro sangraba, el otro asaba, &c. &c.; pero los recursos eran igualmente asquerosos, molestos, nocivos e irracionales. Mas desde que vinieron los homeópatas, con su farmacia sencilla, limpia y azucarada, todos esos anatemas se dirigen exclusivamente contra nosotros. No nos quedaba más recurso que negar sus curaciones; pero los enfermos curados, muchos de ellos desahuciados por nosotros, nos desmienten todos los días; y por más que aseguramos a voz en grito que la homeopatía es el nihilismo médico, los enfermos se aferran en quererse tratar por esa terapéutica de la nada medicinal, bajo cuya influencia mágica se curan los condenados, dejándonos muy mal quistos a nosotros y a nuestra ciencia. El mismo Dr. Veronés, citado antes, dice: “¿qué otra cosa son esos récipes, sino letras de ejecución, notificadas cruelmente por los médicos, a pagar a letra vista de un supuesto remedio, cuando alojando media botica en un estómago sano hacen desembolsar antes de tiempo la vida al enfermo? La muerte no tendría tanto imperio en el mundo sino hubiese hecho alianza con la malicia y la ignorancia de los médicos.” Los homeópatas se han echado fuera de estas maldiciones con esas sutilezas escolásticas que han inventado para que se los diferencie de nosotros, que somos hoy, ni más ni menos, lo mismo que eran los médicos de antaño, contra los que se escribieron semejantes apologías. Reduzcamos los homeópatas a nuestro gremio, para que participen de esos piropos, y a fin de que llegue un día en que, olvidados los calificativos de homeópata y alópata, se nos llame a todos médicos a secas, y no sepa el vulgo por qué razón o motivo ellos curan pronto, mucho y bien, y nosotros causamos más daños que beneficios.» (Anastasio García López, “Cartas críticas. XVI. Ya no hay alópatas”, El Criterio Médico, Madrid, 10 de junio de 1866, págs. 262-263)
Otros dieciséis años más tarde Francisco Garrido Pardo (1847-1904), doctor en Farmacia y propietario en Madrid entre 1873 y 1893 de la farmacia de la calle de la Luna, número 6, teléfono 111, como buen boticario ecléctico despachaba medicinas alopáticas y homeopáticas con gran éxito, pues el “Doctor Garrido” supo atraer a su despacho subido número de clientes gracias a una insistente y agresiva presencia publicitaria en una prensa mercenaria, cooperador necesario para inducir al público borrego a mercar drogas y medicamentos. En este anuncio a toda página publicado en varios periódicos de Madrid, Gazola se convierte inesperadamente en autoridad al servicio de los intereses de este ejemplar farmacopola emprendedor:
1883 «Sr. D. Francisco Garrido. Escorial, 20 de febrero de 1883. Muy señor mío y de toda mi consideración: Cuando el 4 de Noviembre del año próximo pasado llevé a su consulta a mi hija doña Cándida, debo confesar a Vd. que desesperaba de que tan pronto y tan radicalmente pudiera curarse de la AFECCIÓN NERVIOSA y DESARREGLOS DIGESTIVOS que padecía, cual, se ha curado y sin molestias de ningún género, merced a sus específicos y cuidados; porque esta enfermedad que viene a ser una lesión del sentimiento calificada por los médicos con el misterioso nombre de ENFERMEDAD DE LOS NERVIOS, debe derivar de una causa, que casi siempre escapa a las investigaciones y perspicacia de esos galenos, cuya celebridad se funda en la inocente credulidad de las multitudes ineducadas. No en vano decía el ilustre médico toscano, Dr. D. José Gazola, en su obra crítica El mundo engañado por los falsos médicos, publicada a últimos del siglo pasado, lo siguiente: “Si todos los que se llaman médicos, lo fueran verdaderamente, serían ministros de la Naturaleza y sería para nosotros menos molesta la enfermedad, porque ayudada la naturaleza oportunamente los males se corrigen mejor y el arte de curar queda a la gran altura que le corresponde.” Este juicio, formulado por una de las eminencias médicas de su tiempo, justifica y aquilata el que tantas veces ha emitido Vd. en la prensa sobre el mismo asunto, juicio que solo ha sido contestado con palabras vacías de sentido; por lo que la pasión y la maledicencia no han logrado sus interesados propósitos. Perdone Vd., Sr. Doctor, si para manifestarle mi admiración y gratitud por tan inmenso bien como hemos experimentado toda la familia, al curarse tan admirablemente mi amada hija, me haya permitido algunas digresiones, llevado del mejor deseo, aunque sin saberme expresar en términos científicos. Concluyo, señor Doctor, felicitándole de todo corazón y felicitándome también por este nuevo triunfo de su particular sistema, porque así queda probado una vez más ante los incrédulos e indiferentes, que Vd. sabe curar mejor que muchos y por ello se merece toda la atención, respeto y cariño, que verdaderamente le profesamos cuantos tenemos el gusto de conocerle. Autorizándole la publicación de esta carta y deseando hacer un bien a los que diariamente sufran sin encontrar remedio, en esa Corte, calle del Olivar, 56, doña Josefa Rodríguez, tía de la paciente, a donde permaneció los treinta primeros días de su curación, y en ésta, calle de Milaneses, 3 y 5, ofrecemos cuantos pormenores puedan necesitar para el mayor esclarecimiento de la verdad. Con tan grato motivo tiene el gusto de reiterarse de usted con la mayor consideración, su atento y S. S. Q. S. M. B., Antonio López.» (Carta inserta en anuncio a toda página de publicidad creativa del “Doctor Garrido” en la contraportada de El Correo, Madrid, sábado 10 marzo 1883, pág. 4. = La Fe, periódico monárquico, Madrid, sábado 10 marzo 1883, pág. 4. = El Globo, Madrid, sábado 10 marzo 1883, pág. 3. = El Día, Madrid, lunes 19 marzo 1883, pág. 4.)
1830 «También debo llamar la atención hacia el discurso apologético de Mr. Renard, en el que claramente da a entender ser uno de los colaboradores de Le-Roy. Sea el que se quiera el mérito literario de este Dr. siempre está subordinado a cierta pasión dominante, a la que por no faltar a mi propósito, me abstengo de dar nombre. Aquel amor nummi [afición a las pesetas] que con la modestia de un Gazola echa en cara a los Médicos, coje a tantos… tantos…» (“Continúa la impugnación del purgante de Le-Roy”, Diario de Badajoz del sábado 12 de junio de 1839, pág. 426.)
1850 «Las obras que conservamos de él [Diego Mateo Zapata] son las que a continuación se expresan: 1.ª Verdadera apología en defensa de la medicina racional filosófica y debida respuesta s los entusiasmos médicos que publicó en esta corte D. José Gazola Veronense archisoplón de las estrellas […] Esta obra que escribió Zapata siendo aun muy joven, es una refutación enérgica a los insultos que el Dr. Gazola se atrevió a dirigir contra los médicos de la corte en su obra titulada: El mundo engañado por los falsos médicos. Nuestro Zapata retó en ella públicamente al médico de Verona contra sus doctrinas, y cuyo desafío literario no admitió: así pues el veronense quedó vencido por un joven acabado de salir de las aulas. Destrozó este todos sus argumentos, discurriendo párrafo por párrafo y línea por línea, anatomizando la obra del archisoplón, como él le llama, y probándole sus innumerables errores, no solo en filosofía y medicina sino hasta en gramática; Gazola no respondió, perdió su concepto y quedó asentado que cuanto había escrito era un disparate.» (Antonio Hernández Morejón [1773-1836], Historia bibliográfica de la Medicina española. Obra póstuma, Madrid 1850, tomo VI, págs. 168-169.)
1866 «Además de los autores citados, puedes leer al Dr. Gazola, veronés, médico cesáreo, en su famoso libro intitulado El mundo engañado de los falsos médicos; el P. Malebranche, Inquisición de la verdad, y al Dr. Martínez, en su Medicina escéptica.[…] Efectivamente, amigo mío: si el arte de medicinar, como dice el doctor Gazola, es una purísima conjetura, ¿quién mejor que el paciente puede comprender los desconciertos que pasan en su interior, las circunstancias de su mala condición y las distintas fases de sus dolencias? ¿Quién mejor que el paciente puede interpretar los destinos de la naturaleza propia, con quien frecuentemente se explica en tantas y tan varias sensaciones? […] El estudiante del pio, doctor en hambre y bachiller en frío, P. T. E.» (“Reglas de higiene: un caso de consulta”, La Regeneración, diario católico, Madrid, miércoles 10 enero 1866, págs. 3-4.)
1881 «No es ocasión de exponer aquí punto por punto las polémicas del P. Feijóo: buena parte de la historia intelectual de España en los primeros años del siglo pasado se compendia en ellas. Su escepticismo médico, eco del que antes había defendido el Dr. Gazola, veronés, provocó las ásperas y por lo general desatentadas y pedestres impugnaciones de los Dres. Aquenza, Suárez de Rivera, Araujo, García Ros y Bonamich, y las amigables advertencias de Martín Martínez.» (Marcelino Menéndez Pelayo, “Algunas reflexiones acerca del padre Feijóo”, Revista Hispano-Americana, Madrid, 16 diciembre 1881, pág. 548.)
1882 «En la edición de Valencia del curioso libro del célebre veronés Gazola, (2. El mundo engañado por los falsos médicos, Valencia 1733) agrégase un curioso diálogo de los médicos, compuesto por el magnífico caballero Pedro Megía, vecino de Sevilla, en el cual cuéntase la plática que tuvo el marqués de Ferrara con su bufón, la cual pinta con vivísimos colores esto de que todos han de ser médicos, y por venir a cuento y ser excelente y curioso trozo literario, lo pondría yo a continuación si la índole de esta página permitiese al escritos algo más que brevísimas indicaciones respecto de los asuntos o temas de que trata. Parada y Santín.» (José Parada y Santín [1857-1923], “Todos médicos”, El Liberal, Madrid, lunes 9 octubre 1882, pág. 2 = El Constitucional, Valencia, miércoles 11 octubre 1882, pág. 1 = El Guadalete, Jerez de la Frontera, miércoles 11 octubre 1882, pág. 2.)
1897 «El ridículo lanzado en Francia sobre Brown-Séquard, después de que gastó dos veces la fortuna hecha en la clientela para mejor servir a la vida de los mismos que le zaherían; las exigencias pedantescamente técnicas del cliente lego, y las connivencias que el pseudo-compañerismo escuda, y las batallas que aniquilan al práctico civil de buena fe, todo eso es fructífero. Desde las alianzas del médico y el farmacéutico, hasta las exportaciones e importaciones de favores bajo el pabellón de la unión de la clase, influida por el más ávido y, en ocasiones, el menos científico; desde las cobardías del que cede al número de votos la vida del doliente que le llama, y no se atreve, como Josef Gazola (1. El mundo engañado por los falsos médicos, libro escrito hace siglos), a publicar las ruindades de la ciencia hasta después de morir el autor, olvidando que a la ciencia no le manchan las humanas miserias de algunos de sus intérpretes; desde las epidemias con pretextos médicos “de buen gobierno”, hasta los delitos de que habla un colaborador de Renzoldt, al tratar de la honradez sanitaria, y los negocios legales –alienistas, los abortos y envenenamientos disimulados– todo lo siniestro y novelescamente criminal, en fin, es un elemento productor de mejoras.» (Dr. F. García Díaz, “Cómo influye la selección negativa en el adelanto médico?”, La Oceanía Española, Manila, jueves 18 de noviembre de 1897, pág. 2.)
1924 «Gazola (José). Biog. Médico italiano (1691-1715), que ejerció su facultad en Verona, su ciudad natal, donde fundó la Academia degli Aletofili, destinada a favorecer el progreso de la física y de las matemáticas. Acompañó al embajador de Venecia en España y permaneció tres años en Madrid. Publicó: Entusiasmos médicos, políticos y astronómicos (Madrid, 1689); Origine preservativo e rimedio del corrente contagio pestilenziale del bue (Verona, 1713), e Il mondo ingannato da falsi medici (Perusa, 1716), obra que tuvo resonancia, pues en ella afirma su autor que se muere casi igualmente por causa de remedios inadecuados, como por las enfermedades mismas.» (Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Barcelona 1924, tomo XXV, pág. 1133.)
Gazola (José) Enthusiasmos medicos, politicos y astrológicos, del grande Archisoplon De Las Estrellas, Calculado al Meridiano desta Real Corte. Volumen Pequeño, Mas muy curioso... Va dividido en dos Partes: una Astrologica, y otra Medica. Madrid, 1690, 8.º, frontis grabado. 100966
Un ejemplar en tafilete de la época, con las armas de la reina Ana, esposa de Carlos II, 10 libras 10 chelines Maggs Bros, 1923.
El autor es italiano. Por eso a veces figura Joseph Cazola, Veronės.
– El mundo engañado por los falsos medicos. Trad del toscano por Gregorio Mayans y Siscar. Valencia, por Antonio Bordazar, 1729, 8.º 100967
– Idem. Sevilla, J. Hervé, 1729, 8.º, 4 h. 206 p. 1 h. 100968
Se citan otras ediciones de Valladolid, 1729, 8.º, y Madrid, 1729, 8.º La de Madrid, Marín (1732), 8.º 60 pts. Barbazán, 1951.
– Idem. Obra postuma. Trad. fielmente del Toscano. En Madrid: En la Oficina de Ant. Marín. Se hallará en su Casa, a la entrada de la Calle de Jesus María, frente a la portería de la Merced; y en la librería de Juan de Moya, frente de S. Phelipe el Real (1732), 8.º, 8 hojas, 191 páginas. 100969
– Idem. Reimpresa y añadida con un Dialogo del Magnífico Cavallero Pero Megia. En Valencia, por Antonio Balle, Año 1733, 8.º, 8 h. 255 p. 200 pts. Peiró, 1951. 100970
– Idem. Zaragoza, por Cristobal Branchat, mercader de libros en la plaza de la Seo, 1738, 8.º 100971
– Idem. Con el Dialogo de los Medicos por Pedro Megia. En Valencia: Por Salvador Faulí, Mercader de Libros. Año M.DCC.LXV. (1765), 8.º, 10 h. 251 p. 1 h. 50 pts., 1948. 100972
– Idem. Corregida y añadida en esta impresion. Valencia, Salvador Faulí, 1788, 12.º, 258 p. 1 h. 40 pesetas en 1947. 100973
(Antonio Palau y Dulcet, Manual del librero hispanoamericano, segunda edición, Barcelona 1953, tomo sexto, página 150.)
1972 «En 1690 apareció en castellano la obra del médico veronés José Gazola: Entusiasmos médicos, políticos y astronómicos, contra quien publicó el médico murciano don Diego Mateo Zapata su Verdadera apología en defensa de la medicina racional, filosófica y debida respuesta a los entusiasmos médicos que publicó en esa Corte don José Gazola Veronense (Madrid 1691). En ella se manifiesta furibundo galenista y ataca “este portentoso invento anatómico de la circulación de la sangre, que tanto blasonan la caterva de químicos y tanto ha ensalzado el doctor Cabriada, que le llama nuevo sol, porque le parece ha destruido las tinieblas de los antiguos” (p. 51). Pero poco después cambió por completo de parecer y se convirtió en defensor de las “nuevas doctrinas químicas y filosóficas que llaman experimentales”, y fue presidente de la Regia Sociedad de Sevilla en 1702.» (Guillermo Fraile, O. P., Historia de la Filosofía Española. Desde la Ilustración, edición revisada y ultimada por Teófilo Urdanoz, O. P., Biblioteca de Autores Españoles, Madrid 1972, pág. 18 –capítulo 16: La Ilustración en España–.)
1993 «Aparte de motivar esta reacción inmediata, la obra de Cabriada continuó ocupando un lugar central en dos importantes polémicas entre innovadores y tradicionalistas que se produjeron en los años siguientes: la protagonizada por el veronés Giuseppe Gazola y el joven Diego Mateo Zapata –todavía galenista– y la que en torno a la quina enfrentó a José Colmenero con Tomás Fernández y Juan Muñoz y Peralta. Gazola era un médico veronés que residió tres años en Madrid, acompañando al embajador de Venecia. Es sobre todo conocido por su obra póstuma, Il mondo ingannato da falsi medici (1716), que, traducida al castellano, tuvo una amplia difusión en la España del siglo XVIII (163. Guillermo Olagüe prepara en la actualidad un estudio sobre Gazola y la influencia de su obra en España, tema que hasta ahora no había sido analizado de forma adecuada). Lo que aquí nos interesa, sin embargo, es que durante su estancia en nuestro país publicó otro en castellano, titulado Entusiasmos médicos, políticos y astronómicos, que fue impreso en Madrid en 1690, tres años por tanto después de la Carta de Cabriada (164. G. GAZOLA 1690). El año siguiente apareció, también en Madrid, una obra de Diego Mateo Zapata dedicada a criticarla duramente: Verdadera apología en defensa de la medicina racional (165. D. M. ZAPATA 1691). Zapata, que poco más tarde se convertiría en el más destacado de los médicos innovadores españoles de orientación iatroquímica, era todavía un seguidor del galenismo tradicional, desde el que rebatió e insultó al veronés. Con este motivo atacó también a Cabriada, de quien afirmó había copiado Gazola: “Toda esta cláusula tomó al pie de la letra don José Gazola veronense del Doctor Cabriada, fol. 22 de su Carta, a donde trata del nuevo invento anatómico, el fermento del estómago” (166. Zapata, nota 165, p. 63). Esta acusación de plagio no está justificada, aunque es cierto que Gazola elogia abiertamente a Cabriada y a su obra: “Esto y cuanto importe a la libertad en el filosofar para el acierto en las cosas médicas, bien os lo dice vuestro agudo naturalista el Doctor D. Juan de Cabriada, en su Carta Philosophica, digna obra de consideración de los doctos” (167. Gazola, nota 164, p. 44). También al defender en varios lugares la importancia de la teoría de la circulación de la sangre, Gazola remite al libro del novator valenciano. Zapata, por el contrario, de acuerdo con su postura de joven reaccionario tutelado por los catedráticos de la Universidad de Alcalá, dice con desprecio: “Este portentoso invento anatómico de la circulación de la sangre, que tanto blasonan la caterva de químicos y tanto ha ensalzado el Doctor Cabriada, que le llama nuevo sol, porque le parece ha destruido las tinieblas de los antiguos” (168. Zapata, nota 165, p. 51).» (José M.ª López Piñero [1933-2010], “Juan de Cabriada y el movimiento novator de finales del siglo XVII. Reconsideración después de treinta años”, Asclepio, 1993, vol. 45, nº 1, págs. 40-41.)
1996 Guillermo Olagüe de Ros [1948], «The Ethical Manipulation of the Patient in the Ancients Versus Moderns Controversy: The Impact of Giuseppe Gazola's Il Mondo Ingannato da Falsi Medici (1716) in Spain”, en Samuel S. Kottek & Luis García Ballester, Medicine and Medical Ethics in Medieval and Early Modern Spain: An Intercultural Approach, Magnes Press (Universidad Hebrea de Jerusalén) 1996, págs. 215-244.
★ El médico español Miguel Masgrau Bartis publica la que presenta como 25ª edición en Barcelona 1997
El médico español Miguel Masgrau Bartis (1945) publicó en 1997 la que se presenta como 25ª edición de Josep Gazola, El mundo engañado por los falsos médicos (Editorial Acanto, Barcelona 1997, 261 págs. 84-86673-68-2, © Dr. Miquel Masgrau i Bartis, prefacio, adaptación y notas). Posteriormente ha publicado: El llibre com aliment (Barcelona 2001, 160 págs. 84-607-1983-9), El plaer de deixar de fumar (Barcelona 2004, 140 págs. 84-609-0458-X) y El placer de dejar de fumar. Origen, esplendor y muerte de una adicción (Editorial Luciérnaga, Barcelona 2011, 144 págs. 978-84-92545-52-0). Actualmente (mayo 2026) mantiene abierta su consulta profesional (“Dr. Miquel Masgrau Bartis. Medicina general / Medicina tradicional / Col·legiat 6562”) en la calle Córcega 302, 2º 2ª de Barcelona, pudiéndose reservar cita, desde su página, en cuatro modalidades: “Primera visita + tratamiento * Dr. Masgrau - EUR 160.00 • Visita de seguimiento + tratamiento * Dr. Masgrau - EUR 120.00 • Terapia de ozono - Primera visita + tratamiento - EUR 160.00 • Lifting facial con acupuntura - EUR 160.00.”
«El Dr. Miquel Masgrau i Bartis se licenció en medicina y cirugía en la Universidad de Barcelona. Después de practicar la medicina oficial en el Hospital de San Pablo de Barcelona, se introdujo en el mundo de la locura ejerciendo de médico en la Clinique Psiquiatrique de la Borde (Francia) Se interesó por la historia de la medicina con una beca de la fundación Calouste Goulbenkian (Portugal) y, más tarde, se adentró en la antropología médica en el Amazonas (Brasil). La práctica de la medicina rural en el Cabrerés (Barcelona) le llevó a ensanchar el arte de sanar con la medicina del Extremo Oriente; estudió y practicó la medicina china al lado de médicos tradicionales en Hong Kong, Taiwan y Pequín. Aplicó estas técnicas orientales a la medicina estética en Hawai y a la medicina deportiva como médico de la selección española de waterpolo hasta Barcelona 92. Desde 1985 sintetiza toda esta experiencia en su gabinete de medicina general en Barcelona.» (masgrau.net/es/el-dr-masgrau - mayo 2026)
Se trata de una hermosa y cuidada edición impresa (160×240 mm, 261 páginas), en cartoné con sobrecubierta, decorada con cuarenta ilustraciones clásicas (de Johannes Wechtlin, Hans Weiditz, Andrés Vesalio, Charles Etiènne, Hans Holbein, William Hogarth, Francisco de Goya, Gustavo Doré, &c.), que sigue el texto de la versión española que Gregorio Mayans ofreció del libro de Gazola, y que Miquel Masgrau adapta fragmentando los largos párrafos e introduciendo 86 paratitlas a los cinco discursos de Gazola, añadiendo un prefacio “Ayer y Hoy”, noventa notas –la mayor parte con los latines que se han vertido al español en el texto– (págs. 251-258) y la relación de procedencias de las ilustraciones utilizadas (págs. 259-260). En la página 25 y la solapa, por error, atribuye Masgrau “A los buenos médicos” a Gazola (en nota: “Prólogo del doctor Gazola”), olvidando que Mayans ya lo reivindica como suyo en 1731.
Contenido
[ las 86 paratitlas introducidas en los discursos de José Gazola se deben a Miquel Masgrau ]
Prefacio. Ayer y Hoy, 13
Aprobación de Don Gregorio Mayans i Siscart, 21
A los buenos médicos, 25
El traductor, a quien leyere, 27
Discurso I
Más vale estar sin médico que no tenerle bueno.
Acerca de la forma en que se han hecho monstruosas algunas ciencias, 35
Cuando la epidemia de la mente pasa al cuerpo, hay que practicar la medicina del entendimiento, 37
No es lo mismo llamarse médico y saber serlo, como no es lo mismo escribir una receta y remediar el mal, 40
De la elección del médico depende nuestra vida o nuestra muerte, 42
De la imposibilidad de discernir los buenos de los malos, 45
No siempre mata una medicina malamente ordenada, ni una sangría intempestiva es siempre gravemente dañosa, 49
Las chanzas de los poetas en argumento tan serio, 50
¿Es mayor el beneficio que el daño?, 53
La razón por la que no es conocido el médico malo, 54
El juez se ve precisado a dejar que maten sin castigo, 57
Cómo tener una ganancia cierta y segura la vida con solo trocar las armas, 58
De lo poco que se necesita para ser un médico común, 49
Los dos caminos, 62
Las consultas: ¿acaso las enfermedades se vencen con la muchedumbre de los médicos?, 63
El dilatar la enfermedad es la cosecha de los médicos, 65
El daño que acarrean, 67
La parca, 71
Tómbolas y boticas, 74
Las tiendas que la muerte ha abierto en la ciudad, 75
Todo lo ponderado hasta aquí, ¿no es por ventura la misma verdad?, 78
Discurso II
La medicina sirve; pero cada uno puede ser medico de sí mismo.
Polvos de momia, 85
De idolatrada a risa de los teatros, 87
Manos homicidas cubiertas con guantes de Esculapio, 88
¿Por qué cuando quiere Dios castigar a algún pecador le amenaza que le hará caer en manos de médico?, 90
El médico espiritual y el corporal, 92
El médico comúnmente más acreditado es el más hipócrita, 95
Solamente comienza el enfermo a sospechar cuando le cercan las agonías, 97
Milagros de la fe de los idiotas, 99
El arte de medicinar es una Purísima Conjetura, 101
Aquí veréis cuán fácil es medicinarse a sí mismo, 103
¿Cuántos habrán muerto?, 104
Lo que agrada nutre y tanto mejor podrá servir de remedio, 106
El engaño nace de tres causas, 107
El vulgo se deja llevar más de los sentidos que del juicio, 109
Si conociéramos el riesgo, 110
Qué culpa tiene la Ciencia si su profesor es un ignorante, 111
Discurso III
De la dificultad de la medicina y del engaño de las más famosas sectas de médicos.
Ars longa vita brevis, 117
Cuando los médicos eran como dioses, 119
Tres sectas que adquirieron algún aplauso entre los antiguos, 121
De cómo está más cerca de ser sabio el ignorante que el dogmático, 125
Lo que presuponen los dogmáticos, 126
¿Por qué han de saber más los abuelos que los nietos?, 127
¿Por qué se han de seguir las pisadas de los antiguos filósofos?, 131
Las dudas hacen al hombre sabio, 133
Los libros enseñan tanto lo verdadero como lo falso, 134
Las palabras no son antídotos ni los textos ni los aforismos expelen las enfermedades, 135
Comparación entre un médico y un artífice zapatero, 139
Veremos cómo esta arte se aprende al revés, 140
El adelanto de las demás ciencias, 143
Cuanto más se multiplican los libros, más se confunde el entendimiento humano, 145
Deben ser médicos por sus curas, no por sus conjeturas, 147
Aprender manoseando los cuerpos muertos, 151
Advertencias finales, 153
Discurso IV
En el cual se contienen algunas advertencias para vivir y conservar la salud mucho tiempo.
Cuántos que se hallaban bien, por querer hallarse mejor, murieron, 159
La Ciudad nos hace la complexión débil, 160
¿Es posible ser vicioso y sano a la vez?, 161
Las invenciones, artificios e inconstante fantasía han abreviado nuestra vida, 162
El hombre es el único animal que no entiende las reglas para saber vivir, 163
Descripción de la máquina humana: materia y movimiento, 165
Examen de nuestra vida desde su primer origen, 165
Ahora que sabemos en qué consiste la vida, 166
Del daño que causa la malignidad del aire, 171
Cómo guardarnos de aquellos daños que puede traernos el ambiente, 173
De la inconstancia del aire, 175
Daño que puede hacer lo que pasa por el canal de la garganta: alimentos, medicinas y venenos, 177
Sobre la elección de las viandas, 179
Sobre la digestión, 181
Toda comida es en sí saludable, 182
Debemos comer sin escrúpulo todo aquello que nos agrada, 185
Debes guardarte sólo de la demasía: en ella aún lo mejor viene a ser peor, 186
Dos preceptos para lograr la perfecta salud, 189
La salida de las inmundicias, 190
Sobre las pasiones del ánimo: causas poderosas de alterar y hacer perder la salud, 192
Discurso V
Si es mejor valerse de los médicos modernos o de los galénicos.
Sobre la dificultad que tienen los abusos en ser desarraigados de la plebe, 202
No todas las heridas son mortales, ni toda mala receta es suficiente para matar, 205
Los médicos verdaderos son quienes mejor conocen la fábrica del cuerpo humano, 209
De cómo el arraigo del engaño proviene de la ignorancia, del interés y de la malicia de los mismos profesores, 211
Sobre los que se valen del hierro y del fuego para destruir enfermedades, 215
Sobre si las purgas limpian el cuerpo o lo ensucian, 217
Visto pues que las medicinas ponen malos a los buenos, sólo queda por averiguar si pueden hacer buenos a los enfermos, 221
De cómo la edad los obstina en sus errores, 227
Ahora sabréis mejor cómo puede ser buena señal el que se aumente el mal, 229
Si los remedios tuviesen compasión y no dañasen, 233
La sangría es una especie de homicidio, 241
Sobre la cruel invención de las ventosas, 245
Los cuatro ingredientes de la panacea universal, 249
(Barcelona 1997, páginas 7-11.)
Ayer y Hoy
Prefacio
“Los médicos vierten medicamentos que conocen poco, para curar enfermedades que conocen menos, dentro de humanos de los que no saben nada”
Voltaire
El doctor Gazola (1661-1715) probablemente nunca oyó el tic tac de un reloj. Eran otros tiempos. Los días iban del amanecer al crepúsculo; las noches eran largas y propicias a la meditación. Se carecía de muchas de las cosas que hoy consideramos imprescindibles pero los espacios eran amplios y no solía faltar el tiempo. El compás de la vida era cíclico como el movimiento del corazón, las estaciones, las fases de la luna, el nacimiento y la muerte. Antes de que el péndulo marcase tiempos cada vez más breves, la vida humana latía con la Naturaleza. Predominaba la armonía.
El tiempo aún no saltaba inexorable del pasado al futuro, por encima del pequeño lapsus que llamamos presente y que suele escapar a ritmo de segundero. Más rápido o más lento, este tiempo lineal, que nunca se detiene, deja atrás una estela de momentos irrepetibles que se pierden hasta desaparecer en el pasado. Es el tiempo de la Historia.
Estanco en compartimentos, el tiempo divide a los hombres entre los que se aferran al pasado y quienes están siempre decantados hacia el porvenir. Unos se resisten a cualquier cambio; otros tienen adelantado su punto de gravedad y son incapaces de apreciar valor alguno en la tradición: todo lo que fue es caduco. Y así, con el pasado separado del futuro, se hace muy difícil comprender el presente: de ahí que el hombre moderno sea presa fácil de apariencias engañosas.
“La inteligencia que tiene el hombre de lo presente suele llamarse entendimiento, la de las cosas pasadas, memoria, la de las venideras, preciencia. El conocimiento de las cosas venideras no es potencia distinta del conocimiento de las cosas presentes; luego el conocimiento de las cosas pasadas no es distinto del conocimiento de las cosas presentes, la memoria no es distinta del conocimiento.”{1}
Pasado, presente y futuro son sólo tiempos verbales. El verbo, la acción, es siempre la misma. Si desconectamos el pasado del presente, desarraigamos nuestro pensar y nuestro sentir. Somos productos del pasado y, cuando se prescinde de la memoria, se enajena el entendimiento. Es la demencia.
Sanguinolentas entrañas de animales, caracolas, naipes, líneas de la mano, posos de café: el hombre viene usando diferentes soportes para la intuición con el fin de escrutar el porvenir. A falta del don que permite ver en la bola de cristal, nada hace tan clara la visión del futuro como la reflexión sobre el pasado. El futuro está contenido en el pasado. Como afirman otras culturas, el futuro está detrás; ya que si estuviese enfrente, lo veríamos.
Esta es una obra póstuma. Es un legado en el que el doctor Gazola nos invita a discurrir con él. Un libro que no sólo es para leer, sino también para pensar. No es un libro para hojear, ni se deja leer con prisas. Son las meditaciones de una persona sabia escritas a la media luz de una vela. Viniendo de tan lejos, su lucidez simplifica aspectos de una realidad que hoy se nos presenta muy compleja.
No son sus propias opiniones, ni sus puntos de vista. No dice nada nuevo. La verdad está en lo obvio. Es una concepción del mundo que resiste el paso del tiempo, ya que es tal como se ve la vida cuando nos libramos de artificios y “pre ocupaciones”.
Hay que tomar este libro como un remedio homeopático, separándolo de los ajetreos cotidianos, las ideas preconcebidas y los ritmos impuestos. En estas condiciones, la lectura de estas páginas es, en sí, un beneficio para la salud.
{1} Carta de Mayans al Dr. Millera el 4 de marzo de 1741.
(Barcelona 1997, páginas 13-17.)
En la página [2], la que trae los créditos de esta edición –ausente, por cierto, el Depósito Legal–, se ofrece también una relación numerada de ediciones previas del libro de Gazola, relación de ediciones que se incorpora a sí misma como 25ª edición. En la contracubierta, pero no en la contraportada, junto al código de barras y el ISBN –ausente en el cuerpo del libro– resalta este reclamo: “Best-seller del siglo XVIII · 25ª edición”:
Título original: Il mondo ingannato da falsi medici
1ª edición: Il mondo ingannato da falsi medici. Verona 1716.
2ª edición: Il mondo ingannato da falsi medici. Marino Rossetti, Venezia 1716.
3ª edición: Il mondo ingannato da falsi medici. Praga 1716.
4ª edición: Il mondo ingannato da falsi medici. Gianantonio Brunati, Trento 1717.
5ª edición: Il mondo ingannato da falsi medici e disingannato. Gianantonio Brunati. Trento 1717.
6ª edición: Il mondo ingannato da falsi medici e disingannato. Gianantonio Brunati, 6ª Ed. Trento 1718.
7ª edición: Il mondo ingannato da falsi medici. Trento 1718.
8ª edición: Il mondo ingannato da falsi medici e disingannato.
9ª edición: Il mondo ingannato da falsi medici e disingannato. Stefano Orlandini, Venezia 1728.
10ª edición: El mundo engañado de los falsos médicos. Antonio Bordázar a costa de Cristóbal Branchat, Valencia 1729.
11ª edición: El mundo engañado de los falsos médicos. Jacobo de Hervé, Sevilla, 1729.
12ª edición: El mundo engañado de los falsos médicos. Madrid 1729
13ª edición: El mundo engañado de los falsos médicos. A. Bordazar por C. Branchat. Valladolid 1729.
14ª edición: El mundo engañado de los falsos médicos. Antonio Marín, Madrid, 1732.
15ª edición: El mundo engañado de los falsos médicos. Antonio Balle por C. Branchat, Valencia, 1733.
16ª edición: De waereld door onervarene of schein-doctoren bedrogen. Johannes Luzac, Leyden 1735.
17ª edición: Preservatif contre la charlatanerie des faux medecins. Jean Luzac, Leide 1735.
18ª edición: El mundo engañado de los falsos médicos. Cristobal Branchat, Zaragoza 1738
19ª edición: El mundo engañado de los falsos médicos. Valencia 1745
20ª edición: Il mondo ingannato da falsi medici e disingannato. 10ª edición italiana. Antonio Perlini, Venezia 1746.
21ª edición: Il mondo ingannato da falsi medici. 11ª edición italiana. Antonio Perlini, Venice 1747.
22ª edición: El mundo engañado de los falsos médicos. Valencia 1751.
23ª edición: El mundo engañado por los falsos médicos. Salvador Faulí, Valencia 1765.
24ª edición: El mundo engañado por los falsos médicos. Salvador Fauli, Valencia 1788.
25ª edición: Ayer y hoy. El mundo engañado por los falsos médicos. Barcelona 1997.
(Barcelona 1997, página [2].)
Esta edición de Barcelona 1997 se pregona vigesimoquinta: lo es y siempre lo será, la vigesimoquinta edición del libro de Gazola. Faltaría más. Y, además, la única edición de Gazola impresa en los siglos XIX y XX, en cualquier lengua, que se sepa. Pero la cosa no es tan sencilla, porque en esta relación de 25 ediciones se describen algunas de las que cabe dudar si realmente fueron ediciones distintas (y no una mera sustitución de fecha en la portada de una misma impresión: recuérdese Fulgoso en París 1578, 1584, 1587, 1588 y 1589; o personalización de algunos ejemplares o característica de toda una impresión, por las razones que fueran, como el caso de la tridentina Praga 1716 o el de la primera edición de Gazola en español: no hemos visto facsímil de Valencia 1729, sólo de Valladolid 1729… suponemos impreso en Valencia) y, por otra parte, no sería extraño que faltasen otras (en Venecia 1728 –9ª de esta lista–, se dice que la obra ya se ha reimpreso más de diez veces en Italia, “in breve tempo più di dieci volte in varie città dell Italia”).
La edición que figura en el primer puesto de esta relación –Verona 1716– no la hemos visto en ningún catálogo de biblioteca, ni por supuesto en facsímil integral o mera reproducción de portada, sólo alguna mención literaria fruto quizá de error o voluntarismo localista, pues Gazola era de Verona y firmaba veronés. La 20ª de la lista –Venecia 1746– se dice décima (aunque también asegure, en la nota al lector, que ya se ha reeditado once veces en Italia), es la misma edición que la 21ª –no hemos visto ninguna que diga undécima–: los ejemplares que hemos visto de Venecia 1747 se dicen también décima, una misma impresión que solo reajusta la fecha de portada. Las que en esta lista figuran como 12ª y 13ª son la misma que 10ª (la de Valladolid la hemos visto, la de Madrid sólo en Palau). Las que figuran en la relación de las 25 como 19ª y 22ª –Valencia 1745 y 1751– ni las hemos visto ni figuran en Palau, pero es que además dicen “engañado de los falsos” en su título, cuando la preposición de fue sustituida por la preposición por en las ediciones españolas desde Valencia 1733 (por cierto, tampoco firmada en Valencia, sino en “Val.”), en la que Mayans pudo introducir la nueva traducción del título que ya había utilizado en 1731: “engañado por los falsos” (en la lista de las 25, mantiene 15ª por error la preposición de).
Ni que decir tiene que este relato está sujeto a la irrupción de nuevas reliquias que determinen los reajustes pertinentes.
1999 «1.3. Las figuras de Gazola y Fernández. Como contrapunto a esta decadencia, destacan dos disputas, sucedidas en los años 1690-91 y 1697-98, respectivamente. Teniendo como figura de referencia a Cabriada, los protagonistas defensores de ideas modernas fueron, en la primera polémica, José Gazola, y en la segunda, Tomás Fernández. Pasemos a tratarlas. En 1690, es decir, tres años después de la publicación de la Carta de Cabriada, apareció un libro, citando a esta figura y colocándola entre los grandes personajes de la medicina española. Su autor fue José Gazola, médico de Verona, que vivió tres años en España acompañando al embajador de Venecia. La obra llevó por título Entusiasmos médicos, políticos y astronómicos, y fue publicada en castellano en 1690. Más tarde, en 1716, saldrá a la luz una versión definitiva de este tratado bajo el título El mundo engañado por los falsos médicos. El contenido de ambas obras es muy similar y, de hecho, muchos párrafos son idénticos. Gazola cita a Cabriada como el gran defensor de las nuevas ideas en España: “…bien os lo dice vuestro agudo naturalista, el Doctor D. Juan de Cabriada, en su Carta Philosóphica, digna obra de la consideración de los doctos.” (17. Gazola, J.: Entusiasmos médicos, políticos y astronómicos, Madrid 1690, p. 44.)» (Rafael-Ángel Rodríguez Sánchez [1966], “El tránsito de la medicina antigua a la moderna en España (1687-1727): los principales protagonistas”, Thémata, 1999, 21:174.)
2008 «Il “pessimo libro Gazolano” citato da Zanichelli non era altro che Il mondo ingannato dai falsi medici, del medico veronese Giuseppe Gazola, uscito postumo nel 1716. In questo libello polemico si attaccavano frontalmente i Galenisti, denunciando soprattutto l’inefficacia delle loro applicazioni terapeutiche. Il libro di Gazola, frutto anche di un’astuta operazione editoriale da parte dello stampatore Marino Rossetti, fu l’ennesimo atto di quel conflitto, tutto veronese, sulla pratica medica tra gli accademici “aletofili”, come Gazola, ed il Collegio medico cittadino. Inoltre, esso condannava le debolezze della medicina teorica, divisa in una miriade di “sette”, in guerra tra loro: galenisti, meccanici, iatrochimici, empirici ecc. Queste fratture erano evidenti anche all’interno del mondo accademico padovano, dove, proprio nei primi mesi del 1717, il professore di medicina teorica Alessandro Macoppe aveva pubblicato le sue lezioni in difesa della medicina empirica (Cfr. A. Knios Macoppe, Pro Empirica secta adversus theoriam medicam, Padova 1717), sollevando la reazione sdegnata di alcuni suoi colleghi, ma non quella di Vallisneri, che in più occasioni della sua vita non fece mistero del suo scetticismo sull’efficacia delle terapie fondate sulla teoria umorale classica […] Le tesi di Macoppe, scritte in latino, restavano confinate nell’accademia, mentre il libro di Gazola, “fatto hormai noto anco alle donne”, richiese la pubblicazione di alcune smentite in difesa della medicina “teorica”, come quelle di Giacomo Pilarino nel 1717 e di Stefano Piccoli nel 1718.» (Michelangelo Ferraro, “La polemica sulla Polvere simpatica. Buonafede vitali detto l’anonimo nella corrispondenza di Antonio Vallisneri”, en Dario Generali, Antonio Vallisneri…, Leo S. Olschki, Florencia 2008, págs. 133-134.)
2010 «En 1691 Zapata había publicado la Verdadera apología, obra en la que criticaba la Carta de Cabriada y la obra Entusiasmos médicos, del médico veronés Giusseppe Gazola (321. Por desgracia no se conoce hoy la existencia de ningún ejemplar de esta obra de Gazola.) Zapata se oponía en la Verdadera apología a la medicina espagírica, a los remedios químicos, precisamente aquella medicina que lucharía por difundir pocos años después junto a compañeros de la Regia Sociedad sevillana. También Andrés Gámez había sido con anterioridad blanco de las críticas del Zapata galenista, al igual que Marcelino Boix y Moliner. Pero, de forma similar a Manuel de Porras aunque mucho más radical, Zapata pasó en pocos años a defender la medicina renovada, llegando a presidente de la Regia Sociedad de Medicina y otras Ciencias de Sevilla en abril de 1702.» (Jesús María Galech Amillano, Astrología y medicina para todos los públicos: las polémicas entre Benito Feijoo, Diego de Torres y Martín Martínez y la popularización de la ciencia en la España de principios del siglo XVIII, Tesis doctoral, Universidad Autónoma de Barcelona, 2010, páginas 154-155.)
★ Textos de José Gazola en Filosofía en español
1729 El Mundo engañado de los falsos Médicos, Valladolid 1729.