Filosofía en español 
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Substancia

Sustancia (fundamento, esencia)

En la filosofía premarxista, sustancia significaba el fundamento inmutable de todo lo existente, por oposición a las propiedades mudables de las cosas individuales; el sostén inmutable de estas propiedades. Para los materialistas esta sustancia es la materia; para los idealistas, la sustancia es el espíritu, dios, la idea. Descartes reconocía dos sustancias autónomas: la espiritual y la corporal. Los agnósticos (Hume, Kant) consideraban la sustancia como una cosa incognoscible. El materialismo dialéctico niega las sustancias inmutables de las cosas, y la noción de “sustancia” en el materialismo dialéctico se confunde con la de “materia”. Desde el punto de vista del materialismo filosófico marxista, la sustancia, es decir, la esencia, el fundamento de los fundamentos del mundo, es la materia en movimiento y en eterno desarrollo.

Diccionario filosófico marxista · 1946:293

Substancia

(del lat. substantia.) En la filosofía premarxista, soporte inmutable de todo lo que existe, por oposición a las propiedades cambiantes de las cosas. Para el materialismo metafísico, es la materia; para los idealistas, es el espíritu, Dios, la Idea. Descartes (ver) admitía dos substancias independientes: una espiritual y una corpórea. Los agnósticos (Hume, ver; Kant, ver) la declaraban incognoscible. El materialismo dialéctico rechaza la idea de una substancia inmutable. La substancia o la esencia, el fundamento del mundo, es la materia en movimiento y en desarrollo perpetuos. Al mismo tiempo, el materialismo dialéctico subraya la unidad de la esencia y del fenómeno, es decir, de la materia y de las formas que reviste. Lenin indicaba que la noción de materia es más clara y más precisa que la de substancia.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:485-486

Substancia

(del latín “substantia”: esencia). En la filosofía premarxista, base primera, invariable, de todo cuanto existe, conservada pese a todas las transformaciones, a diferencia de los objetos y fenómenos concretos, sujetos a cambio; esencia más general y profunda, cuya causa y fundamento no se hallan inclusos en alguna otra cosa, sino en ella misma. El idealismo considera que la substancia es Dios, la razón universal, la idea, &c.; el panteísmo (Nicolás de Cusa, Bruno) entiende que es Dios, identificado con la naturaleza, con la materia. Los materialistas comprenden por substancia algo material. En las teorías dualistas (Descartes) se admiten dos substancias: la material y la ideal como perfectamente equivalentes, lo cual se halla en contradicción con el concepto mismo de “substancia”. El materialismo dialéctico rechaza la existencia en el mundo, de alguna substancia homogénea, uniforme e invariable. Para él, la substancia, es decir, la esencia del mundo, su base, radica en la materia, que se halla en movimiento y en perpetuo desarrollo. Esta última concepción es la más exacta y clara (Unidad y diversidad del mando).

Diccionario filosófico · 1965:441-442

Substancia

(lat. substancia.) Realidad objetiva en el sentido de la unidad interior de todas las formas de su autodesarrollo, de toda la diversidad de la naturaleza y la historia, comprendidos el hombre y su conciencia, y por eso, categoría fundamental del conocimiento científico. En la historia de la filosofía, la substancia se entiende inicialmente como algo de lo que se componen todas las cosas. Más tarde, buscando la base de todo lo existente, se empieza a enfocar la substancia como designación específica de Dios (escolástica). En el tiempo nuevo fue Descartes quien planteó en toda su magnitud el problema de la substancia. Spinoza superó el dualismo en las vías de la filosofía materialista. Considerando la extensión y el pensamiento como atributos de una substancia corporal única, la estudiaba como causa de sí misma. Pero Spinoza no supo fundamentar la actividad interior, la “iniciativa” de la substancia. Este problema fue resuelto (aunque de modo inconsecuente) en la filosofía clásica alemana. Hegel define la substancia como la integridad de los aspectos mutables y pasajeros de las cosas. Con ello está enlazada la comprensión de la substancia también como sujeto, es decir, como principio activo que se genera a sí mismo y se autodesarrolla. Al mismo tiempo, Hegel examina la substancia de modo idealista, tan sólo como momento en el desarrollo de la idea absoluta. La filosofía marxista reelabora críticamente estas concepciones con la óptica del materialismo. Entiende la substancia como materia y, a la vez, como sujeto de todos sus cambios, es decir, como causa activa de todas sus propias formaciones, por lo que no necesita la incorporación desde fuera de la actividad de un sujeto específico y distinto de ella (Dios, espíritu, idea, el “Yo”, conciencia, existencia, &c.). En el concepto de substancia, la materia no se refleja en el aspecto de su contraposición a la conciencia, sino desde el lado de la unidad interna de todas las formas de su movimiento y de todas las diferencias y los contrarios, incluyendo la contrariedad entre el ser y la conciencia. La posición antisubstancialista en filosofía la defiende el positivismo, el cual proclama que la substancia es una categoría imaginaria y, por tanto, perniciosa para la ciencia. La renuncia a la categoría de la substancia y la pérdida del punto de vista “substancial” llevan la teoría al camino de la descomposición, del eclecticismo incoherente y de la unión formal de los criterios y postulados que no pueden ser unidos.

Diccionario de filosofía · 1984:411-412