Santiago Galindo Herrero
 
1920-1977
Santiago Galindo Herrero

Periodista, ideólogo y servidor público español, estudioso del pensamiento tradicionalista, miembro de la organización católica Opus Dei, desempeñó importantes puestos de responsabilidad durante el franquismo: fue secretario de los cursos de Periodismo de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (1946-1954), secretario del Ateneo de Madrid (1951-1958, bajo la presidencia de Florentino Pérez Embid), director de Editora Nacional (1953-1962), gobernador civil de la provincia de Santa Cruz de Tenerife (1958-1960), director de El Alcázar (1960-1962), profesor ayudante de Historia Política Contemporánea en la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas de Madrid (1962-1971), se incorporó en 1965 a la Compañía Telefónica Nacional de España como director de servicios de información y relaciones sociales, en 1968 fue nombrado director, y en el momento de su fallecimiento ocupaba el puesto de Director General de Telefónica. Nacido en Zaragoza el 30 de octubre de 1920, falleció como consecuencia de una trombosis que sufrió el día 26 de noviembre de 1977 cuando volaba desde Miami a Madrid, dos horas antes del aterrizaje, falleciendo a los pocos días, el domingo 4 de diciembre de 1977, dejando viuda (Trinidad Arroyo y González de Ampuero, † 29 septiembre 1995) y ocho hijos.

«Entre las condecoraciones concedidas por el ministro de Educación Nacional para conmemorar la festividad del 18 de julio figura la Encomienda con Placa de la Orden de Alfonso X el Sabio al ilustre escritor y periodista D. Santiago Galindo Herrero. Con esta distinción se premian los destacados servicios prestados como secretario del Ateneo de Madrid y director de la Editora Nacional.» (ABC, sábado 28 de julio de 1956, pág. 26.)

«Decreto de 9 de mayo de 1958 por el que se nombra Gobernador civil de la provincia de Santa Cruz de Tenerife a don Santiago Galindo Herrero. A propuesta del Ministro de la Gobernación. Nombro Gobernador civil de la provincia de Santa Cruz de Tenerife a don Santiago Galindo Herrero. Así lo dispongo por el presente Decreto, dado en Madrid a nueve de mayo de mil novecientos cincuenta y ocho, Francisco Franco. El Ministro de la Gobernación, Camilo Alonso Vega.» (Boletín Oficial del Estado, nº 120, 30 mayo 1958, pág. 4589.)

«Decreto de 9 de mayo de 1958 por el que se nombra Jefe provincial de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. en Santa Cruz de Tenerife al camarada Santiago Galindo Herrero. A propuesta del Ministro Secretario General del Movimiento. Nombro Jefe Provincial de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. de Santa Cruz de Tenerife al camarada Santiago Galindo Herrero. Dado en El Pardo a nueve de mayo de mil novecientos cincuenta y ocho, Francisco Franco. El Ministro Secretario general del Movimiento, José Solis Ruiz.» (Boletín Oficial del Estado, nº 120, 30 mayo 1958, pág. 4590.)

«Decreto 409/1960, de 4 de marzo por el que cesa en el cargo de Gobernador civil de la provincia de Santa Cruz de Tenerife don Santiago Galindo Herrero. A propuesta del Ministro de la Gobernación y previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión del día cuatro de marzo de mil novecientos sesenta. Cesa en el cargo de Gobernador civil de la provincia de Santa Cruz de Tenerife don Santiago Galindo Herrero, agradeciéndole los servicios prestados. Así lo dispongo por el presente Decreto, dado en Madrid a cuatro de marzo de mil novecientos sesenta, Francisco Franco. El Ministro de la Gobernación, Camilo Alonso Vega.» (Boletín Oficial del Estado, nº 63, 14 marzo 1960, pág. 3155.)

«Decreto 434/1960, de 4 de marzo por el que cesa en el cargo de Jefe provincial de F.E.T. y de las J.O.N.S. en Santa Cruz de Tenerife el camarada Santiago Galindo Herrero. A propuesta del Ministro Secretario General del Movimiento. Cesa en el cargo de Jefe Provincial de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. en Santa Cruz de Tenerife el camarada Santiago Galindo Herrero, agradeciéndole los servicios prestados. Así lo dispongo por el presente Decreto, dado en Madrid a cuatro de marzo de mil novecientos sesenta, Francisco Franco. El Ministro Secretario general del Movimiento, José Solis Ruiz.» (Boletín Oficial del Estado, nº 63, 14 marzo 1960, pág. 3160.)

«Don Santiago Galindo Herrero, nuevo director de El Alcazar. Nuestro querido compañero don Santiago Galindo Herrero, ha tomado posesión de su nuevo puesto como director del diario El Alcazar. Agradecemos la cordial notificación, deseándole los mayores aciertos en las tareas que ahora inicia en el popular periódico madrileño.» (ABC, edición Andalucía, domingo 14 de agosto de 1960, pág. 45.)

«Santiago Galindo Herrero (1920) Director de la Compañía Telefónica Nacional de España. Ensayista, Periodista, Santiago Galindo Herrero nació en Zaragoza el 30 de octubre de 1920. Doctor en Derecho y en Ciencias Políticas y Periodista titulado, es también Diplomado en Sociología por la Universidad de Madrid y en altos estudios militares, por el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional. Ha sido, sucesivamente, Redactor del diario «Ya», de Madrid, Director del también diario madrileño, «El Alcázar», colaborador cultural de «La Hoja del Lunes», de Madrid y, en los Cursos de Periodismo de la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo, de Santander, Secretario (1946-1954) y Subdirector, desde esta última fecha. Entre 1951 y 1958 ha sido Secretario del Ateneo de Madrid y de 1953 a 1962, Director de la Editora Nacional. Gobernador Civil de Santa Cruz de Tenerife de 1958 a 1960, es Profesor Ayudante de Historia Política en la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas de la Universidad Central y Director de la Compañía Telefónica Nacional de España desde 1º de octubre de 1968, en cuya Compañía había sido Director del Servicio de Información desde 1965. Entre otras muchas distinciones es Académico colaborador de la Real de Doctores de Madrid, Académico Correspondiente de la Academia del Mediterráneo, de Palermo, Primer Premio de Periodismo del Ministerio del Ejército, 1957 y Premio Nacional de Literatura Menéndez y Pelayo del mismo año. Ostenta diversas condecoraciones españolas y extranjeras y la Medalla de Oro de la Isla de Gomera. Es, además, Alcalde Honorario de la Villa de Candelaria (Tenerife). Está casado con doña Trinidad Arroyo y González de Ampuero y tiene ocho hijos. Obras principales: Los partidos monárquicos bajo la Segunda República (1954), Breve historia del Tradicionalismo español (1956), Donoso Cortés y su teoría política (1957), Kennedy y las comunicaciones sociales (1967), Sobre la jerarquía en la sociedad (1951), Experiencia constitucional y monarquía tradicional (1956), La idea de España, paradigma de Europa (1956), Relaciones entre técnicos y obreros (1956), &c.» (Diccionario Biográfico Español Contemporáneo, Círculo de Amigos de la Historia, Madrid 1970, vol. 2, págs. 674-675.)

«La hora de la muerte no marca tan sólo la señal del inicio de las alabanzas, de los recuerdos positivos sobre los que acaban de dejarnos. Es también la hora de la demagogia, de la miopía admitida y disculpada, de la mal entendida generosidad. Justamente la hora de cuanto Santiago Galindo Herrero, periodista de amplio espectro, hombre de empresa, católico, sentimental y patriota, aborrecía, de cuanto huyó durante su dilatada vida profesional. Dotado de una enorme capacidad de trabajo y de sacrificio, Santiago Galindo escribió en los periódicos, fue director de El Alcázar, secretario general del Ateneo y, como prueba de su vocación política, gobernador civil de Tenerife, antes de ingresar, de la mano de Antonio Barrera de Irimo, en la Compañía Telefónica Nacional de España, de la que llegó a ser, en una carrera fulgurante y cuajada de éxitos, director general. Pero si, sin complacencias, hubiera que buscar para Santiago Galindo una línea de conducta, ésta, sin duda alguna, pasaría por las definiciones vitales que le ligaban a su tierra aragonesa, a su acendrada religiosidad y a su fidelidad al que eligiese –siendo un muchacho de quince años– como su capitán: Franco. Tozudo, generoso de corazón y abnegadamente fiel a una ideología, Santiago Galindo ha muerto, segada su vida con la enorme violencia de una trombosis cerebral, tal como vivió, convencido de la razón de sus razones, de la fuerza de sus convicciones, acaso sin una duda. Imagino que, pese a las distinciones que consiguió, a las medallas y condecoraciones que tenía, a sus títulos de doctor por la Universidad de Madrid, a Santiago Galindo le hubiese gustado que en el título que llevasen unas líneas sobre su muerte y su vida, fundidas ambas por única ocasión, figurasen esas tres palabras que le ligaban al periodismo, a Zaragoza y a la Virgen del Pilar. Para que todos, con independencia de sus propias ideas y pensamientos, supieran a qué atenerse respecto a su persona y a sus ideales, a su modo de entender la vida y a los hombres. Hombre de una pieza, rectilíneo en su carácter, elevado a pulso desde una humildísima condición social, Santiago Galindo simboliza ahora a buena parte de la generación que hizo y ganó la guerra civil, integrando luego los cuadros profesionales e interviniendo activamente en la ordenación de la sociedad. Pierde el periodismo, con su muerte, una de sus figuras más representativas, en cuanto a proyección profesional se refiere, de los últimos cuarenta años. Descanse en paz.» (Pedro Crespo, «Santiago Galindo: periodista, aragonés y católico», ABC, Madrid, martes 6 de diciembre de 1977, pág. 12.)

«† Santiago Galindo Herrero falleció en Madrid el día 4 de diciembre de 1977 habiendo recibido los Santos Sacramentos y la bendición de Su Santidad. D. E. P. Su esposa, Trinidad Arroyo y González de Ampuero; hijos, María de los Ángeles, Santiago, Jorge, María del Mar, Isabel, Trinidad, Pilar y Fernando; hijos políticos, Emilio Valdueza Pérez, María del Rosario Jiménez Mugarza, Aurea López Asensio, Rafael Pérez Ruiz y Alfonso Pinilla Asiaín; nietos, Emilio, Jaime, Idoia, Itziar, Santiago, Aurea, Jorge, María del Mar, Rafael, y demás familia. Ruegan una oración por su alma. El funeral que se celebrará hoy, martes, día 6 de diciembre, a las 6,30 horas de la tarde, en la parroquia de San Francisco de Borja (Padres Jesuitas), calle Serrano, 104, será aplicado por el eterno descanso de su alma.» (ABC, Madrid, martes 6 diciembre 1977, pág. 108.)

«More symptomatic of the direction of the Movement had been the appointment of three Opus Dei members as provincial governors and provincial chiefs of the Movement: Hermenegildo Altozano Moraleda in Seville, Santiago Galindo Herrero in Tenerife, and Juan Alfaro in Huelva.» (Stanley G. Paine, The Franco regime, 1936-1975, University of Wisconsin Press, Madison 1987, pág. 522.)

«Symptomatic of the Movement's current direction was the appointment of three Opus Dei members as provincial governors and provincial chiefs: Hermenegildo Altozano Moraleda in Seville, Santiago Galindo Herrero in Tenerife, and Juan Alfaro in Huelva.» (Stanley G. Paine, Fascism in Spain, 1923-1977, The University of Wisconsin Press, Madison 1999, pág. 440.)

«La presidencia de Florentino Pérez Embid. Esta etapa se abre con importantes novedades para el Ateneo. La orden de 24 de septiembre de 1951 (B.O.E. de 12 de octubre de 1951) planteaba una revisión de la forma de organización y de toma de decisiones. Como ya se dijo anteriormente, al pasar la Dirección General de Propaganda al Ministerio de Información y Turismo, el Ateneo pertenecía ahora a este ministerio. Esta orden señalaba que, dada la amplitud de las actividades culturales desarrolladas por el Ateneo, se hacía necesario tender hacia su mayor autonomía y, aquí está la novedad de mayor importancia, «hacia la participación directa de los socios del Ateneo en el régimen interno de dirección de este organismo». La misma orden establecía el ámbito de participación de los socios al señalar que éstos podían elegir a los presidentes de las distintas secciones que formaban el Ateneo. Además, la orden nombraba al órgano rector, que dejada de denominarse Junta Directiva para pasar a llamarse Comisión Directiva. Como presidente de la Comisión se designó a Florentino Pérez Embid, recién nombrado Director General de Prensa y Propaganda (dirección general que cambió su nombre a petición del propio Embid por el de Dirección General de Información, nombre éste que resultaba menos provocador y, ya de paso, recordaba menos a la Falange). Los vocales designados fueron los siguientes: Rafael Sánchez Mazas, Gregorio Marañón, José María Otero Navascués, Rafael Calvo Serer, Agustín González de Amezúa, Juan de Contreras, Marqués de Lozoya, Manuel Fraga Iribarne, Jorge Vigón y Antonio Millán Puelles. La secretaría quedó en manos de Santiago Galindo Herrero, colaborador muy cercano de Pérez Embid. Una rectificación de esta orden, publicada el 16 de octubre de 1951 en el B.O.E., aumentaba la lista de vocales con la inclusión de Jorge Jordana y Eugenio Lostau Román. El desembarco de los intelectuales del Opus Dei en el Ateneo fue una de las etapas de su asentamiento definitivo en las distintas instancias culturales del régimen. [...]
La preocupación por la repercusión externa de las actividades del Ateneo era continua en Pérez Embid, pues ahí estaba la clave del éxito de sus proyectos adoctrinadores. Inquieto por ello, le encargó a su secretario Santiago Galindo Herrero un informe que estudiara el porqué de la gran difusión de los coloquios de la Escuela Oficial de Periodismo en la prensa de la noche con objeto de utilizar los mismos instrumentos para el Ateneo, si tal cosa era posible. Galindo le explicó a su jefe que la clave estaba en la dependencia directa que la Escuela tenía de la Dirección General de Prensa y las facilidades que eso le daba para difundir su labor. Además, señalaba, les diferenciaba el tipo de temas que se trataban en ambos espacios y, con pesar, escribía «contra el sensacionalismo no podemos emplear más que la actualidad de los temas». Proponía Galindo «organizar ciclos de escándalo», por ejemplo: «El humor y el mal humor», «Los Nadales femeninos y su idea de la literatura», «El arte y los artistas» o «Soluciones para el cine español». Con toda probabilidad, esta propuestas no satisficieron a Embid, quien desde el principio había apostado por temas políticos e históricos, pues los consideraba primordiales para la labor que pretendía llevar a cabo (y eso que contó con colaboradores muy destacados para el resto de los saberes ateneístas, como Vicente Cacho Viu, quien dirigió las Aulas de Exposiciones del Ateneo desde 1954 hasta 1957). El remedio con más posibilidades de éxito era, según palabras de Galindo, «entablar un contacto más directo con la prensa por medio de reuniones periódicas. Lo esencial en la prensa es dar para recibir. Eso lo sabe muy bien quien consigue las cosas. Antes de cada ciclo convendría invitar a elementos de la prensa y pedirles su colaboración. Recuerda las reuniones del Instituto de Cultura Hispánica, para dar cuenta de que se iba a celebrar un congreso dentro de dos meses, con vinos de Perico Chicote, para no servirles demasiado a pesar de todo. ¿Cuándo organizas una comida para redactores, no directores, para anunciarles el plan cultural de este año en el Ateneo?» («Informe para don Florentino Pérez Embid», en Archivo del Ateneo, Secretaría, Correspondencia de salida, caja 47, carpeta 8, registro del día 3 de febrero de 1953.)» (Raquel Sánchez García, «Identidad manipulada y memoria del pasado en una institución cultural: el Ateneo de Madrid durante el franquismo, 1939-1963», Actas del VII Congreso de la Asociación de Historia Contemporánea, Santiago de Compostela 2004.)

Textos de Santiago Galindo Herrero en el Proyecto Filosofía en español

1953 Donoso Cortés

1975 Franco no ha sido vencido

1977 No lo entiendo · Afirmación de la Patria · La bandera de España · El cardenal Gomá

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