Francisco Gutiérrez Lasanta
Pensadores políticos del siglo XIX
Obra galardonada con el “Premio Manuel de Bofarull”,
instituido en la Asociación Católica Nacional de Propagandistas
correspondiente al año 1946
Editora Nacional
Madrid MCMXLIX
Afrodisio Aguado, S. A. · Bravo Murillo, 31. Teléfono 23 12 25 · Madrid
Índice
Algunas abreviaturas de obras citadas, 7
Prólogo, 9
Capítulo I.– Semblanza del siglo XIX
Sumario: Progenitores.– El siglo XVII.– El siglo XVIII.– Forner.– Juicios.– Los poetas.– Testimonio objetivo.– Cuadro tétrico.– Reverso.– Hechos eclesiásticos.– En España.– Figuras.– Aspecto del progreso.– Palabras finales, 11
Capítulo II.– Los pensadores políticocatólicos
Sumario: Semblanza.– Balmes.– Donoso.– Aparisi.– Manterola.– Los Nocedales.– Cánovas.– Maura.– Ganivet.– Ortí y Lara.– M. Pelayo.– Mella.– A. Pidal y Mon.– N. Villoslada.– Pradera.– Maeztu.– Características.– Iniciación.– Coincidencias.– Enemigos.– Defectos.– Influencia, 27
Capítulo III.– La Historia, vista por nuestros pensadores
Sumario: Introducción.– Aspecto bíblico.– Aspecto histórico.– Las Cruzadas.– Institutos religiosos.– Los Jesuitas.– Aspecto patriótico.– La Reconquista.– El Descubrimiento de América.– La Guerra de la Independencia.– Aspecto social.– El Feudalismo.– Abolición de la esclavitud.– Exaltación de la mujer.– Figuras históricas, 59
Capítulo IV.– Coincidencias teológicas, 91
Capítulo V.– Apologistas de la Iglesia Católica, 117
Capítulo VI.– Coincidencias sociales, 135
Capítulo VII.– Los problemas europeos, vistos por nuestros pensadores, 159
Capítulo VIII.– Coincidencias patrióticas, 175
Capítulo IX.– La Unidad religiosa de España, afirmación común de nuestros pensadores, 227
Capítulo X.– Ideario político de nuestros pensadores, 227
Capítulo XI.– La Monarquía española y los políticos del XIX, 269
Capítulo XII.– Política negativa, 291
Capítulo XIII.– El problema de la enseñanza, visto por nuestros políticos, 317
Capítulo XIV.– Periodistas y maestros de Prensa, 333
Capítulo XV.– Política exterior de España, 341
Capítulo XVI.– Profetas del porvenir
Sumario: Inquietud presente.– Los falsos sistemas, vistos por nuestros pensadores.– La cruzada española.– Las guerras europeas.– El expansionismo ruso y la influencia norteamericana.– ¿Hacia una tiranía universal y despótica?, 361
Resumen, 379
Prólogo que no es prólogo
Porque el verdadero prólogo juzgamos un honor lo escriba el mismo Jurado, si nuestro estudio halla acogida y beneplácito. Por nuestra parte, queremos empezar imitando al príncipe de nuestros pensadores en cuestión, Jaime Balmes, que no gustaba de prologar sus obras. Los escritos sinceros, dignos y macizos se prologan por sí mismos y se alaban objetivamente. No alardeamos de que el presente sea así, por lo que a nosotros toca, pero sí por la pureza, originalidad y grandeza de los pensamientos que se exponen. Todos, en síntesis y en vías de aplicación, constituyen un auténtico programa de gobierno. Son la eterna “Política de Dios”, las inmortales “Relecciones” del Derecho Internacional, el indiscutible “Fuero de los españoles”, que todo lo recogieron, sintetizaron y asimilaron nuestros pensadores y nos lo transmiten convertido en ideas, principios e instituciones eficaces. ¡Bien haya el Certamen que con tanta oportunidad estimuló a su estudio y captación! Todo ello lo ofrece con la mejor voluntad y ahínco de contribución
Algunas abreviaturas de obras citadas en este trabajo
O. C. = Obras Completas.
o. c. = obra citada.
l. c. = lugar citado.
v., vs. = volumen, volúmenes.
t., ts. = tomo, tomos.
p., ps. = página, páginas.
P. C. C. = El Protestantismo Comparado con el Catolicismo, de Balmes.
D. C. = Del Clero.
E. A. = Estudios Apologéticos.
E. S. = Estudios Sociales.
E. P. = Escritos Políticos.
C. E. = Cartas a un Escéptico.
E. C. L. S. = Ensayo sobre el Catolicismo, el Liberalismo y el Socialismo, de Donoso.
D. P. = Discursos Parlamentarios.
A., As. = Artículo, Artículos.
C.ª = Correspondencia.
C. P. = Cartas Políticas.
B. H. = Bosquejos Históricos.
L. A. = Lecciones del Ateneo.
E. M. R. = Exposición a Su Majestad el Rey.
P. T. P. = El Poder Temporal del Papa, de Aparisi.
E. J. = Estudios Jurídicos.
U. C. = Unidad Católica.
D. N. = Discurso Necrológico.
Ps. = Pensamientos.
A. T. = Actas de Toledo, de Cándido Nocedal
D. R. I. = Discurso sobre el Reino de Italia.
V. C. N. = Vida de don Cándido Nocedal, de Ramón Nocedal.
I. M. = La Iglesia y la Masonería.
P. C. = Problemas Contemporáneos, de Cánovas.
A. H. M. = Apuntes para la Historia de Marruecos.
A. L. = Artes y Letras.
B. H. C. A. = Bosquejo Histórico de la Casa de Austria.
E. R. F. = Estudios del Reinado de Felipe IV.
H. D. E. = Historia de la Decadencia Española.
E. L. = Estudios Literarios.
I. E. = Idearium Español, de Ganivet.
C. F. = Cartas Finlandesas.
A. C. = Afirmaciones Católicas, de Manterola.
E. T. R. = Ensayo sobre la Tolerancia Religiosa.
D. C. = Discursos Conmemorativos, de Maura.
H. H. E. = Historia de los Heterodoxos Españoles, de M. Pelayo.
H. I. E. = Historia de las Ideas Estéticas.
C. L. = Crítica Literaria.
T. S. = Temas Sociales, de Mella.
D. N. = Dogmas Nacionales.
T. I. = Temas Internacionales.
Resumen
Formación de nuestros pensadores.– Tenemos a bien el dar por terminado nuestro trabajo. Pero ello no es porque los materiales hayan llegado a su agotamiento, sino porque los límites del estudio lo imponen. Mas antes de poner fin queremos ofrecer en breve síntesis el pensamiento resumido de nuestros hombres políticocatólicos, recogido a través de este libro.
Todos ellos fueron fanáticos del estudio y del trabajo intelectual, independientes en su doctrina y actuación y formados a base de un vasto conocimiento clásico, filosófico, teológico e histórico. De ahí que se permitieran enriquecer el acervo científico de cada una de estas ciencias con nuevas y originales pinceladas. Por eso estudian los sucesos de la Historia, los acontecimientos del Antiguo y del Nuevo Testamento, las Cruzadas, los institutos religiosos, la reconquista española, el descubrimiento de América… Y también calan en los acontecimientos sociales: el feudalismo, la esclavitud, la exaltación de la mujer.
Adquieren igualmente una profunda formación teológica y por eso tratan con indecible acierto del pecado original, en el que ven la explicación de la Historia, de las herejías y de las calamidades humanas. Emiten conceptos tan atrevidos como exactos sobre la libertad; ven en el nacimiento del protestantismo la daga de un desgarrador dualismo que ha de dividir el mundo, tachándolo de calamidad histórica, social y humana; estudian la Providencia y su proyección sobre el curso de las cosas, y la rehabilitación del hombre por medio de la Redención…
Acordes en estos conceptos, formulan en sus obras y confirman en sus actuaciones protestas firmes y sinceras de su catolicismo, de la fe recibida de sus mayores, y como iniciados en los principios católicos, cantan la majestad e independencia de la Iglesia, la estabilidad del Pontificado y defienden la conducta de Pío IX con elogios dignos de los Santos Padres. Hombres de elevadas miras sociales, extendiera su raudo vuelo sobre todas las esferas humanas y calando en su interior adivinan, denuncian y acusan una profunda cuestión social que inquieta al mundo entero, encontrando su solución en las encíclicas de los Papas, que ellos anticiparon con sus profundas doctrinas sociales.
Hombres sociales, europeos, españoles….– Lo primero, sociales. Exponen como elementos constitutivos de la sociedad la familia y la autoridad, algo esencial de su estructura, y como condición de su existencia una firme base de moralidad, una saludable cultura y un bienestar asequible. Estos aspectos los desarrolla magníficamente Balmes y a ellos asienten los demás políticos.
Todos ellos dan gracias a Dios por haber visto la luz en el continente europeo, el viejo mundo del cristianismo y de la civilización, y por ello sienten satisfacción y orgullo. Descubren en Europa un sentimiento de solidaridad, cierta tendencia hacia la unidad, rumbo a la semejanza de formas y de política, no obstante la división en mala hora sembrada por Lutero. Recorren personalmente los países europeos y son tratadistas de todas las naciones, pintando sus costumbres, su idiosincrasia y su influencia con una realidad propia de los naturales del país. Pero sobre todo se sienten orgullosos de haber nacido en España y formulan enérgicas protestas de patriotismo. «Con la Patria se está con razón o sin ella, como se está con la madre», es la idea sintetizada de todos ellos, expresada en una u otra forma. Alaban la situación geográfica de España, quizá la más envidiable del continente; su clima y variedad de su geografía. Fundamentan en esta variedad el espíritu independiente, combativo y altanero del español. Se deshacen en elogios cantando con párrafos de mágica elocuencia la sublime y altísima misión de España —en cuyo aspecto Vázquez de Mella se muestra inimitable—. Pero el espejismo del amor patrio no los alucina hasta el punto de confundir sus deseos con la realidad, y ésta acusa a través de sus pensamientos una lamentable decadencia de la grandeza española. Decadencia no verificada por consunción de fuerzas ni agotamiento de energías, sino en virtud de una ley natural que infaliblemente supone desgaste doquiera haya prodigalidad, donación excesiva o derramamiento exorbitante. Y eso sucedió a España. Dió a luz de una vez veintiuna y más naciones en América y Oceanía, las pobló, las civilizó y estampó en ellas su figura y persona. Y como toda generación se hace a costa de vida, por eso al dar a luz España un mundo de dimensiones colosales, geográficamente mayores que las suyas propias, nuestra Patria quedó agotada y extenuada, como queda la madre después de su alumbramiento. Pero este signo decadente no restó quilates al optimismo de nuestros pensadores, armonizado con una esperanza de regeneración y robustecimiento de la Patria. ¿Y en qué basaban su optimismo? En la fecundidad del principio católico que inspira y vivifica la historia y el porvenir de España.
Fieles de la Iglesia y apologistas de su causa.– Es la mejor gloria de España, que arrebató a Menéndez y Pelayo páginas imperecederas. Y es además la única unión entre nosotros posible. «Ni por la naturaleza del suelo que habitamos, ni por la raza, ni por el carácter parecíamos destinados a formar una gran nación… España debe su primer elemento de unidad al latinismo, al romanismo. Pero faltaba otra unidad más profunda: la unidad de la creencia… Esta unidad se la dio a España el Cristianismo…» Este es el pensamiento central de todos, exteriorizado por el autor de la Historia de los heterodoxos españoles. Siendo esto así, habían de armonizar también en considerar a España como obra exclusiva de la Iglesia. «La Iglesia nos educó con sus padres, con sus mártires y confesores, con el régimen admirable de sus Concilios. Por ella fuimos nación y gran nación… ¿Quién cantara todos los beneficios que a ella debemos, si no hay piedra ni monte que no nos hable con la elocuente voz de un santuario en ruinas…? El sentido de Patria es moderno; no hay Patria en aquellos tiempos; no hay sino una fe, un bautismo, una legión de santos que combate por nosotros desde Causegadia hasta Almería…» Así es realmente. Ni geografía, ni industria, ni comercio, ni elemento indígena alguno, ni patriotismo, ni racismo, ni conquista hacen de España una gran nación, sino la Iglesia católica, apostólica, romana, predicada por Santiago y San Pablo, intervenida por San Pedro, que envía los siete varones apostólicos hechos obispos, y bendecida por la Virgen María desde el Pilar en las orillas del río Ebro, río de la Patria, río generador de la Iberia. Por imperativos de esta unidad religiosa y social se impone el apoyo y profesión de un solo culto; sobra, pues, entre nosotros la libertad de creencias, «porque el español que deja de ser católico, no cree en nada», y por lo mismo el Estado, como el pueblo y el individuo, son y deben ser católicos prácticos y apoyar y defender una sola y exclusiva confesionalidad…
Políticos de la mejor política.– El ideario político de nuestros hombres puede plasmar en un concreto programa de gobierno. Así lo hacemos en su lugar. Porque nuestros pensadores son dignos herederos de Alfonso el Sabio, de Jiménez de Cisneros, de Mariana, del P. Márquez, de Quevedo…, de los buenos políticos y preceptistas de la mejor política que ha tenido España. Y lo son precisamente por no ser políticos. El buen político no hace política; es el punto central de Balmes. «Los gobiernos deben ser resultado de las necesidades sociales, centro de fuerzas y reunión de intereses», idea capital de Donoso.
«Dios, Patria, Religión, Justicia, Libertad y, como medio de defensa, la unión de los católicos que oyen misa», programa de Aparisi y Guijarro.
«La democracia va contra la naturaleza, porque Dios a todos nos hizo desiguales», idea madre de Cánovas del Castillo.
«¿Debe la Iglesia permanecer al margen de las cuestiones que interesan a los hombres en esta y en la otra vida? ¡No, no, no!», afirmación rotunda y estilo propio de Vicente Manterola.
El Estado y política de los Reyes Católicos constituyen para Menéndez y Pelayo ideal y meta de todo régimen perfectible.
«Cuando se jura la responsabilidad de gobierno se promete servir a la Patria en todas las obras saludables, convenientes y oportunas», resumen ideológico de Maura.
«Una nación es el plebiscito de las generaciones y de los siglos.» (Mella.)
«Prefiero leyes duras y tenaces a las leyes caprichosas y arbitrarias.» (C. Nocedal.)
«Sin la idea y el espíritu de la tradición no se puede mirar al porvenir.» (R. Nocedal.)
«La moral cristiana es fundamento inicial de toda política.» (Alejandro Pidal y Mon.)
¡Basta!, que parece que nos hemos olvidado de que hacemos un resumen… He ahí el ideario político de nuestros pensadores. Como consecuencia, defienden un principio de autoridad fija, un gobierno fuerte y estable, un jefe de Estado con poder ejecutivo, fecundas y robustas instituciones; son regionalistas de todas las regiones y enemigos del separatismo. Defienden, en cambio, la monarquía tradicional y hereditaria de los Reyes Católicos y Austrias; confiesan la decadencia del principio monárquico, inferior al principio religioso. Combaten la falsa democracia, el parlamentarismo, el sufragio universal; son antiabsolutistas y enemigos de los sistemas de fuerza: del totalitarismo, de la revolución y de la dictadura. Pero no les impide acatar ésta en momentos dados, porque «cuando la sociedad perece, debe salvarla el que pueda». Consideran al mundo ante el dilema de elegir entre la dictadura de la ley o la dictadura de la revolución, y se deciden por la primera.
Enseñanza y Prensa. Hispanidad. Política exterior.– Nuestros pensadores fijaron su interés en asuntos tan importantes como los de la enseñanza y Prensa. Alaban sus problemas con laudable radicalismo. No es defendible la libertad de conciencia basada en un principio erróneo. La razón y el pensamiento tienen leyes. En materia de dogma y moral no existe libertad. En los asuntos humanos aman la libertad. La libre expresión es igualmente falsa. La verdad es una; el error es vario. Dos maestros de ideas contrarias no pueden enseñar la verdad. Se defiende la Prensa católica. Se impone la enseñanza católica obligatoria.
El deber de amar a España implica su conocimiento, y sólo se la puede conocer tal como la ofrece la Historia católica y tradicional.
España mantiene en constante tensión sus problemas de Gibraltar, Marruecos y Portugal. Respecto al primero, exige su devolución; en cuanto al segundo, su exclusiva influencia, y en cuanto al tercero, la más estrecha hermandad.
América es continuación de España; mantener e incrementar sus relaciones será objeto de toda buena política. Lo mismo se dice de Filipinas.
La política de España respecto a las naciones vecinas debe inspirarse en principios de mutuo respeto. Nada de relaciones íntimas, nada de mutuas influencias. Política de buen vecino y nada más. España debe rechazar el extranjerismo en sus cosas. Ni aun admitir debe consejos demasiado insistentes. Nuestra Patria poco o nada tiene que aprender del extranjero. Somos como somos, y no podemos dejar de serlo. Somos un mundo aparte, con virtudes y vicios, condición de todo lo humano. Somos españoles; somos… España, juzgada y sentida por nosotros mismos, por nuestros pensadores, maestros y adalides en el arte del ser español.
Del mismo autor
La Virgen del Pilar, Reina y Patrona de la Hispanidad. Obra premiada por el Ayuntamiento de Zaragoza en certamen hispanoamericano de 1943.
Santiago, el Pilar y Clavijo. Obra premiada por el Instituto de España en certamen hispanoamericano de 1944.
Balmes, el filósofo de la Hispanidad. Obra premiada por el Ayuntamiento de Vich en certamen hispanoamericano de 1948.
El problema de las vocaciones según Balmes. Trabajo premiado por el Ayuntamiento de Vich en el mismo concurso de 1948.
Hacia la beatificación de Balmes. Trabajo premiado por el Ayuntamiento de Vich en el mismo concurso de 1948.
❦
acabose de imprimir en
los talleres de afrodisio
aguado, s. a., madrid,
el dia ii de agosto
del año del señor de
mcmxlix
❦
editora
nacional