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Proyecto Filosofía en español
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Temas españoles Temas españoles es una colección de folletos que se publicó en Madrid entre 1952 y 1978. Está formada por 548 entregas, la mayor parte de las cuales aparecieron en la década del cincuenta, época en la que alcanzó su máxima difusión, cuando podía comprarse en todos los quioscos de España. Constituye un curioso conjunto documental, del que ofrecemos algunos de los textos que tienen mayor interés filosófico e ideológico:
10 Excombatientes • 1952 La colección «Temas españoles» La colección Temas españoles fue impulsada y editada por Publicaciones Españolas, uno de los instrumentos al servicio de la propaganda del Estado tras la guerra civil. Comenzó a publicarse en 1952, fruto temprano del nuevo Ministerio de Información y Turismo surgido de la reorganización del gobierno llevada a cabo por el general Franco el 18 de julio de 1951. Entre 1951 y 1962 ocupó esa cartera el ministro Gabriel Arias-Salgado y de Cubas, y en esos años se publicó la mayor parte de la colección (en 1962 alcanzaba los 425 títulos, aunque en 1957 ya contaba con 349 números y sólo en 1956 aparecieron 75 entregas). La colección fue mantenida por los sucesivos ministros de Información y Turismo: Manuel Fraga Iribarne (10 julio 1962-29 octubre 1969), Alfredo Sánchez Bella (29 octubre 1969-11 junio 1973), Fernando de Liñán y Zofio (11 junio 1973-3 enero 1974), Pío Cabanillas Gallas (3 enero 1974-29 octubre 1974) y León Herrera Esteban (29 octubre 1974-12 diciembre 1975)... pero de forma cada vez más «clandestina» y prácticamente ignorada por el público: languideció durante el tardofranquismo y desapareció poco antes de que entrase en vigor la Constitución de 1978. Publicaciones Españolas, dentro de la organización del Ministerio de Información y Turismo, no dependía ni de la Dirección General de Prensa (Juan Aparicio López), ni de la D. G. de Radiodifusión (Jesús Suevos Fernández), ni de la D. G. de Cinematografía y Teatro (Joaquín Argamasilla de la Cerda), ni de la D. G. de Turismo (Mariano Urzáiz Silva), sino que estaba encuadrada, con el rango de Sección, en la Dirección General de Propaganda. Cuando apareció Temas españoles el Director General de Propaganda era el historiador Florentino Pérez Embid –uno de los estrategas entonces más activos, junto con Rafael Calvo Serer, de la organización católica Opus Dei, y uno de sus más firmes puntales en el proceso de asalto al poder político y económico que protagonizaron los devotos del futuro santo Escrivá– y José Cepeda Adán el Jefe de la Sección correspondiente. En los años sesenta la Dirección General de Propaganda dulcificó su nombre y fue rebautizada como Dirección General de Información. En los folletos de la colección Temas españoles no aparece mención alguna a su dependencia del Estado, del Gobierno, o del Ministerio del ramo: simplemente figura el nombre del editor, Publicaciones Españolas, y su domicilio en Madrid: Monte Esquinza 6 (números 1 a 75, 1952-1954), O'Donnell 27 (número 77 a 266, 1954-1956) y Serrano 23 (desde el número 267, 1956). Y cuando a principios de los sesenta se estrenaron los imponentes edificios de los nuevos ministerios, el domicilio pasó a ser el del Ministerio del que dependía: Avenida del Generalísimo 39 (que es como se llamó al paseo de la Castellana entre 1947 y 1979), y en alguna que otra entrega se escapa ya la firma del Ministerio de Información y Turismo o de la Dirección General de Información. Durante los años cincuenta, en que se publicaron la mayor parte de las entregas de Temas españoles, fueron estas impresas en talleres privados: Sucesores de Rivadeneyra S.A. (Paseo de Onésimo Redondo 26, Madrid), Prensa Gráfica S.A. (Hermosilla 75, Madrid), Artes Gráficas Ibarra (Cáceres 15, Madrid), Gráficas Aragón S.A., &c. Pero avanzando los años sesenta fue impresa en los talleres del Boletín Oficial del Estado e incluso en la propia Imprenta del Ministerio de Información y Turismo (Avenida del Generalísimo 39, Madrid). Es curioso el lugar secundario que se reserva al nombre de los autores de los textos publicados. Nunca aparece el nombre del autor en la portada, ni se hace figurar el nombre del autor en las relaciones de títulos publicados que figuran al final de cada folleto. Incluso en las tres primeras entregas de la colección no figuraba mención alguna a la autoría del texto (por otra parte el más alto reconocimiento que puede recibir el autor de un texto destinado a la propaganda, en tanto que es asumido, deja de ser opinión y queda objetivado como doctrina oficial). Los nombres de los autores aparecen en la contraportada, junto al título completo (a veces abreviado en cubierta), el número que el folleto representa en la colección, la dirección del editor y, a partir de 1958, cuando se introdujo tal sistema de control, el numerito del depósito legal. Intervinieron en la colección cerca de 250 autores (pueden verse sus nombres y títulos en la relación alfabética que hemos dispuesto). Los más prolíficos fueron: Domingo Manfredi Cano • 22 títulos: 1954-1963 José Sanz y Díaz • 17 títulos: 1953-1971 Berta Pensado • 13 títulos: 1953-1957 Francisco Pompey • 13 títulos, 1953-1956 Octavio Díaz-Pinés Fernández-Pacheco • 12 tit.: 1952-1974 Eduardo Comín Colomer • 10 títulos: 1952-1955 Carlos Eguía • 10 títulos: 1956-1961 Vidal Benito Revuelta • 9 títulos: 1956-1962 Nieves de Hoyos Sancho • 7 títulos: 1952-1963 Francisco Gómez de Travecedo • 7 títulos: 1954-1965 Emilio Fornet de Asensi • 7 títulos: 1955-1959 Santiago Galindo Herrero • 6 títulos: 1953-1955 Alfredo Isasi García • 6 títulos: 1953-1955 Porfirio Arroyo Sanz • 6 títulos: 1955-1956 Fernando Flores Jiménez • 6 títulos: 1965-1969 Firmaron también entregas de Temas españoles, entre otros, Manuel Ballesteros Gaibrois, Tomás Borrás, Heliodoro Carpintero, Victoriano Cremer, Manuel Fernández Alvarez, Antonio Fraguas Fraguas, Rafael Gambra Ciudad, Ernesto Giménez Caballero, José Manuel Gómez Tabanera, César González Ruano, Liborio Hierro, Teodoro Láscaris Comneno, Javier de Lorenzo, Carmen Llorca, Tomás Marco, Julián Pemartín, Florentino Pérez Embid, Carlos Robles Piquer, Luis Vázquez de Parga y Fernando Vizcaino Casas. Supone una excepción lo sucedido con el número 7, publicado en 1952 –el mismo año de la película Bienvenido Mister Marshall– y que reproduce un texto de la propaganda norteamericana propia de la guerra fría, Conquista por el terror, de Leland Stowe, «publicado con permiso de Selecciones del Reader's Digest». No volvieron a figurar autores yankis por esta colección, pues no lo necesitaron: mister Marshall no pasó de largo del todo, y en el mes de octubre de ese mismo año de 1952 se lanzaban al mercado los 62.800 ejemplares del primer número –con saludo autógrafo de Franco y todo– de la edición española de la revista Selecciones del Reader's Digest que, por supuesto, alcanzó difusión mucho mayor que nuestra colección, y que incluso ha podido celebrar, en octubre de 2002, el triunfante primer medio siglo de tenaz labor doctrinal en España del american way of life (en 1955 los norteamericanos ya podían apoyar la entrada de España en la ONU, y el 21 de diciembre de 1959 el general presidente Eisenhower se acercaba incluso a la base que su imperio tenía en Torrejón de Ardoz para poder abrazar cariñoso al general caudillo Franco). La colección Temas españoles alcanzó gran difusión en los años cincuenta, en que podía adquirirse en librerías y quioscos de prensa de todo España. El folleto tipo (tamaño 185x240 mm) estaba formado por 32 páginas (incluyendo las cubiertas, del mismo papel) y cuatro páginas centrales de fotografías en blanco y negro sobre papel de mejor calidad. En las atractivas portadas, impresas a dos colores, Verdú lograba aprovechar de forma óptima la limitación de recursos gracias a sus estupendos dibujos y diseños. El precio de venta de cada folleto durante los primeros años fue de dos pesetas, a finales de los cincuenta subió a tres pesetas y a mediados de los sesenta costaban cinco pesetas. En los sesenta se mejoró el papel de la cubierta y se introdujo el color, el formato se fue haciendo más canijo, y el resultado perdió en armonía y calidad, y quién sienta repugnancia por los impresos feos y mal realizados deberá abstenerse de mirar las últimas entregas de esta colección. Muchas entregas de Temas españoles merecieron ser reeditadas. El año 1956, importante por tantas circunstancias para la historia de España, fue el de mayor esplendor y máximo apogeo de la colección: conoció 75 nuevos títulos y se reeditaron muchos de los anteriores. Hasta ese año se asiste a un crecimiento sostenido de la colección: 20 títulos en 1952 (1-20), 54 nuevos títulos en 1953 (uno a la semana, 21-74), 68 en 1954 (75-142), 72 en 1955 (143-214) y 75 en 1956 (215-289). A partir de 1957 –60 títulos– el agotamiento es evidente: sólo 35 entregas en 1958, 18 en 1959 y ¡ninguna en 1960! ¿Acaso la progresiva consolidación de la televisión aconsejaba ya sustituir el folleto por el informativo, eficiente propagandista aunque fuera en blanco y negro? Pero no se murió en 1959 la colección Temas españoles, sino que en 1961 reanudó su publicación, a un ritmo ya mucho más lento: quince nuevos títulos en 1961, ocho en 1962, veinte en 1963, diez en 1964, trece en 1965, siete en 1966, &c. En 1969, con siete nuevos títulos publicados, se celebró el número 500 dedicando la entrega a tratar de la propia colección. Con Alfredo Sánchez Bella como ministro (1969-1973) parece que se quiso reavivar la colección. En 1971 aparecieron 17 nuevos títulos y se reeditaron algunos agotados, incluso se habían definido distintas series. Puede leerse en el número 530 (1972): «La colección 'Temas Españoles' responde a un propósito de divulgación cultural en la más amplia acepción de la palabra. Sus títulos pretenden introducir a un tema, suscitar el interés, despertar curiosidad. Su último objetivo, tal vez ambicioso, es cooperar al mejor conocimiento del pasado y el presente de España y facilitar la convivencia de una sociedad madura y dinámica. Series: colores. Economía: marrón. Política y sociedad: rojo. Historia: amarillo. Ciencia, arte, educación: azul. Biografías: ocre. Regiones y provincias: verde. Vida laboral y política social: violeta.» Pero el búnker tardofranquista no podía resucitar lo que ya estaba agonizante. En 1975, el año en el que falleció el anciano general Franco, sólo publicó Temas españoles una entrega, la 541, escrita nada menos que por Ernesto Giménez Caballero y además en plan folklórico: Cartageneras. Al fin y al cabo, cuarenta años antes, Franco había encargado a Ernesto Giménez Caballero organizar la propaganda de su bando. Temas españoles había dedicado su primera entrega en 1952 a glosar la importancia de la aviación en la Guerra Civil española: ¡Vista, suerte y al toro! La última entrega apareció poco antes de que la restaurada corona se dotase de una constitución democrática. Resultó ser la dedicada a un pintor: Nicanor Piñole: su vida y su obra, escrita precisamente por un curioso policía que compatibilizada su profesión con la crítica de arte: Jesús Villa Pastur. Seguramente cuando apareció ese folleto número 548 ni siquiera se sabía que iba a ser el último... Algún ocioso debería entretenerse algún día estudiando con más calma esta colección, la evolución de los asuntos tratados y no tratados, los equilibrios ideológicos que se perciben, la composición de perspectivas posibles y presentes, resultantes de las líneas de fuerza de cada momento, la personalidad de los autores, el servicio que pudo prestar al régimen, la ilustración que pudo recibir un pueblo enriquecido a través de sus páginas, &c. Es fácil adquirir ejemplares originales de esta colección en las librerías de viejo, y a precios razonables.
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