Filosofía en español 
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Movimiento

Movimiento

El movimiento es el modo de ser de la materia, su propiedad más esencial e inalienable. El movimiento, como la materia, es eterno, increable e indestructible. El universo es la materia en movimiento. “La materia sin movimiento es tan inconcebible como el movimiento sin materia” (Engels). La fuente del movimiento se halla en la propia materia, y el movimiento actúa, por eso, como un automovimiento (ver), no necesitando ser explicado mediante un primer impulso o “motor” en forma de creador, dios y demás fuerzas misteriosas. El impulso interno de todo movimiento son las contradicciones, la lucha entre los contrarios. Ya la forma más simple del movimiento –el desplazamiento de un cuerpo en el espacio– es una contradicción, puesto que de un cuerpo en movimiento se puede decir que en uno y el mismo instante se halla y no se halla en un determinado lugar. El materialismo dialéctico llama movimiento no sólo al desplazamiento en el espacio, sino a todo cambio en general que observamos en la Naturaleza y en la Sociedad. Las formas fundamentales del movimiento son: el movimiento mecánico (el desplazamiento de un cuerpo en el espacio), el físico (calor, luz, electricidad y otros), el químico (composición y descomposición de átomos), el intraatómico (la mecánica de los quanta), el orgánico o vida (célula, organismo), vida social, conciencia. Cada una de estas formas del movimiento tiene sus particularidades sólo a ella inherentes, y es inadmisible, por eso, reducir las formas superiores del movimiento a las formas inferiores: las leyes que rigen el raciocinio no pueden ser explicadas por la biología que estudia las leyes de la vida orgánica; a su vez, las funciones del organismo no pueden ser totalmente explicadas por las leyes mecánicas o físicas del calor, de la gravedad, &c. Asimismo es un absurdo, por ejemplo, pretender explicar las crisis económicas o las revoluciones, por las manchas solares o por el movimiento de los cuerpos celestes, como lo hacen algunos sociólogos burgueses vulgares. Al reducir las formas superiores del movimiento a las inferiores se suele invocar el hecho de que las formas superiores se realizan sobre la base del movimiento físico, químico o mecánico. Pero los materialistas mecanicistas no comprenden que las formas inferiores del movimiento son, en este caso, accesorias y no agotan la esencia de la forma superior. «Algún día, indudablemente, por vía experimental, “reduciremos” el pensamiento a un movimiento molecular y químico en el cerebro; pero ¿quedará con ello exhausta la esencia del pensamiento?» (Engels). El movimiento tiene un carácter absoluto, universal; nunca y en parte alguna hay un reposo, un equilibrio absolutos. Todo reposo es relativo. Por ejemplo, la piedra, la casa, la mesa, se hallan en reposo sólo en relación a la Tierra, pero se mueven con la Tierra sobre su eje y alrededor del Sol y con el sistema solar. Al mismo tiempo, en la piedra, en la mesa, tiene lugar un movimiento molecular e intraatómico. Así, pues, el reposo, el equilibrio, sólo son momentos del movimiento. Sólo el movimiento es eterno, absoluto, no transitorio. El reposo es siempre relativo, temporal. “Todo movimiento concreto tiende al equilibrio, y éste desaparece en el movimiento total” (Engels).

Diccionario filosófico marxista · 1946:227-228

Movimiento espontaneo (natural)

Todo el mundo se encuentra en continuo movimiento y desarrollo. Los idealistas y el clero afirman que la causa del movimiento se encuentra no en la naturaleza, sino fuera de ella, en Dios. El materialismo dialéctico, explicando el mundo por sí mismo, sostiene que la causa del movimiento y del desarrollo se encuentra no en Dios, sino en las leyes inherentes al propio universo. En la naturaleza y en la sociedad, el movimiento o desarrollo se realiza a fuerza de contradicciones internas, inherentes a los objetos y fenómenos. Por eso, el movimiento o desarrollo de los objetos, es su auto-movimiento, su auto desarrollo. “Las condiciones del conocimiento, de todos los procesos del universo, en su ‘auto-movimiento’, en su desarrollo espontáneo, en su existencia viva, es su conocimiento como una unidad de contrarios” (Lenin).

Movimiento y reposo

El movimiento es una de las formas fundamentales de la existencia de la materia. “La materia sin movimiento es tan absurda, como el movimiento sin materia” (Enqels.)

Existen distintas formas de movimiento de la materia, por ejemplo: el movimiento mecánico, el calor, la luz, la electricidad, la vida y, por último, su forma superior: la conciencia. Todas estas formas se hallan en unidad, en correlación y, bajo determinadas condiciones, pasan de una a otra: una forma de movimiento se transforma en otra.

La dialéctica marxista, generalizando todas las formas de movimiento que existen en la naturaleza, entiende por movimiento el cambio en general.

La concepción mecanicista del movimiento, que refiere todo movimiento al desplazamiento de los cuerpos en el espacio, es unilateral; simplifica y desfigura las múltiples formas de movimiento que realmente existen en la naturaleza. La concepción mecanicista del movimiento presupone un impulso exterior. Eso conduce a vacilaciones idealistas.

La dialéctica marxista se apoya fundamentalmente en el reconocimiento de una fuente interior del movimiento, en el auto-movimiento. El reposo, el equilibrio, son solo un momento del movimiento. Un reposo absoluto, eterno, no existe en la naturaleza. Por ejemplo, el ferrocarril se mueve con relación a todos los objetos de un lugar que están en reposo. Pero, estos mismos objetos no se hallan en reposo absoluto. En ellos ocurre un continuo movimiento, cambio, bajo influencia de causas externas e internas. Además, conjuntamente con el globo terrestre, se mueven alrededor del sol.

De tal modo, el reposo es, al mismo tiempo, movimiento. Movimiento y reposo están en correlación. “El movimiento aislado tiende al equilibrio; el movimiento general de nuevo lo destruye” (Engels).

Diccionario de filosofía y sociología marxista · 1959:81-82

Movimiento

Modo, forma de existencia de la materia, propiedad esencial que le es inherente. Al igual que la materia, el movimiento es eterno y no puede ser creado ni destruido. El mundo es la materia en movimiento. La materia es inconcebible sin movimiento, del mismo modo que el movimiento es inconcebible sin materia. La fuente del movimiento reside en la materia misma, de modo que el movimiento no tiene necesidad de ser explicado por un “papirotazo inicial” o por un “motor original” bajo la forma de un creador, de Dios o de otras fuerzas sobrenaturales. Los descubrimientos de la física a fines del siglo XIX y en la primera mitad del siglo XX, confirman plenamente la teoría marxista del movimiento. Es el caso, por ejemplo, de la ley de la correlación entre la masa y la energía: no hay masa sin energía y recíprocamente; a toda masa corresponde cierta cantidad de energía, toda energía corresponde a cierta cantidad de masa; la masa del electrón aumenta al mismo tiempo que la velocidad de su movimiento. Por consiguiente, la ciencia moderna ha suprimido la solución de continuidad entre la materia y el movimiento, característica de las ciencias metafísicas, que enfocaban la materia al margen del movimiento, y la consideraban como una masa inerte y fija.

Los idealistas actuales, tanto en filosofía como en física, explotan los nuevos descubrimientos para afirmar que el movimiento es “inmaterial”, para resucitar el “energetismo” (ver) idealista desenmascarado por Lenin en Materialismo y empiriocriticismo (ver). Un fenómeno tal como la transformación del fotón en la proximidad del núcleo, en pareja material –electrón y positrón– es considerado como el nacimiento de la materia a partir de la energía pura, inmaterial del movimiento; y su transformación inversa en fotones, es considerada como el aniquilamiento de la materia, el nacimiento de la energía pura, del movimiento puro. En realidad ese hecho confirma brillantemente la doctrina del materialismo dialéctico sobre el movimiento y la materia inseparables el uno de la otra, pues los fotones, así como los electrones y los positrones son materiales y se hallan en movimiento; en cuanto a su conversión mutua, no es más que la conversión mutua de una forma o variedad a otra forma o variedad de la materia.

En las contradicciones, en la lucha de los contrarios reside el impulso interno de todo movimiento. El movimiento más simple, el desplazamiento de un cuerpo en el espacio, es ya una contradicción: se puede decir de un cuerpo que se mueve, que se encuentra y no se encuentra al mismo tiempo en un lugar determinado. El materialismo dialéctico llama movimiento no sólo al desplazamiento en el espacio, sino en general, a todo cambio en la naturaleza y en la sociedad. Las formas esenciales son las siguientes: movimientos de las partículas microscópicas de la materia según leyes específicas (electrones, protones, &c.), movimiento mecánico (desplazamiento de un cuerpo en el espacio), movimiento físico (luz, electricidad, movimiento molecular como el calor, &c.), químico (unión y disociación de los átomos), movimiento orgánico o vida (célula, organismo), conciencia, vida social. Cada una de estas formas tiene sus particularidades propias, de modo que sería erróneo reducir las formas superiores del movimiento a sus formas inferiores. Las leyes del pensamiento no pueden ser explicadas únicamente por la biología, que estudia las leyes de la vida orgánica. A su vez, las funciones del organismo no pueden ser explicadas plenamente por medio de las leyes físicas o mecánicas del calor, de la gravedad, &c. De igual modo, es absurdo explicar las crisis económicas o las revoluciones por las manchas del sol o el movimiento de los cuerpos celestes, como lo hacen los sociólogos burgueses vulgares. Cuando los mecanicistas tratan de reducir las formas superiores del movimiento a las formas inferiores, invocan generalmente el hecho de que las formas superiores del movimiento tienen por base el movimiento físico, químico o mecánico. Los materialistas mecanicistas no comprenden que las formas inferiores del movimiento no son, en tal caso, las principales; esas formas accesorias no agotan la esencia de la forma superior del movimiento. «Algún día, indudablemente, “reduciremos” el pensamiento a un movimiento molecular y químico en el cerebro pero ¿quedará con ello agotada la esencia del pensamiento?» (Engels, Dialéctica de la naturaleza, Ed. rusa). Las formas del movimiento se encadenan y se transforman las unas en las otras: el movimiento mecánico en ciertas condiciones, se transforma en forma física del movimiento, ésta se transforma en forma química y así por lo consiguiente.

El movimiento tiene un carácter absoluto, universal: no existe, no ha existido ni puede existir reposo completo, equilibrio absoluto. Una piedra, una casa, una mesa no están en reposo sino con relación a la tierra, pero se mueven con ella alrededor de su eje y alrededor del sol y se desplazan conjuntamente con el sistema solar entero. Al mismo tiempo, existen dentro de los objetos, movimientos intramoleculares e intraatómicos. Así, pues, el reposo, el equilibrio no es más que un momento del movimiento. Sólo el movimiento es eterno, absoluto. El reposo es siempre relativo, momentáneo. “El movimiento singular tiende hacia el equilibrio; la totalidad del movimiento suprime de nuevo el equilibrio singular” (Ibid.). La filosofía materialista considera cada fenómeno en su movimiento continuo, su desarrollo y su transformación, en el proceso de nacimiento y de muerte, de destrucción y de creación. Al enfocar los objetos desde este ángulo, nos colocamos sobre el terreno de la realidad misma, nos conformamos a uno de los principios fundamentales del método dialéctico marxista.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:369-370

Movimiento

Atributo importantísimo, modo de existencia de la materia. El movimiento incluye en sí todos los procesos que se dan en la naturaleza y en la sociedad. En su aspecto más amplio, es el cambio en general, es toda interacción de objetos materiales. En el mundo no existe materia sin movimiento, como tampoco puede existir movimiento sin materia. El movimiento de la materia es absoluto, mientras que todo reposo es relativo y constituye uno de las momentos del movimiento. Un cuerpo en estado de reposo respecto a la Tierra, se mueve junto con ésta alrededor del Sol, y junto con el Sol, alrededor del centro de la Galaxia, &c. Como quiera que el mundo es infinito, todo cuerpo participa de la infinita multiplicidad de formas del movimiento. La persistencia cualitativa de los cuerpos y la estabilidad de sus cualidades constituyen, asimismo, una manifestación de reposo relativo. Pero dicha persistencia está condicionada por un tipo especial de interacción de las micropartículas del cuerpo; aparece, por tanto, como resultado del movimiento de tales micropartículas. Así resulta que el movimiento determina las propiedades, la organización estructural y el carácter de la existencia de la materia. El movimiento de la materia es diverso por sus manifestaciones y existe en distintas formas (Formas del movimiento de la materia). En el proceso de desarrollo de la materia, aparecen formas de movimiento cualitativamente nuevas y más complejas. Pero ni siquiera el desplazamiento mecánico es absolutamente simple. Cuando un cuerpo se desplaza, se halla constantemente en interacción con otros cuerpos a través de los campos electromagnético y gravitatorio y, e la vez, se transforma. Así, la teoría de la relatividad señala que al aumentar la velocidad del movimiento aumenta la masa de los cuerpos, disminuye la longitud en la dirección del movimiento, se acelera el ritmo de los procesos en los cuerpos. Si las velocidades se acercan a la de la luz, los electrones y otras partículas pueden irradiar intensivamente cuantos de campo electromagnético en la dirección del movimiento (es el denominado electrón “luminiscente”). Tenemos, pues, que todo movimiento incluye en si una interacción de distintas formas de movimiento y sus transformaciones recíprocas. Resulta, asimismo, inagotable, como inagotable es la propia materia. El movimiento de ésta constituye un proceso de interacción de contrarios. Así, el movimiento mecánico aparece como unidad de la discontinuidad y continuidad del espacio y del tiempo; el movimiento electromagnético, nuclear y gravitatorio se basa en la unidad de procesos contrarios consistentes en la absorción e irradiación, por parte de las micropartículas, de cuantos de los campos electromagnético, nuclear y gravitatorio; el movimiento químico abarca la asociación y la disociación de átomos; los procesos vitales se basan en la unidad entre la asimilación y la desasimilación de sustancias, entre la excitación y la inhibición de las células, &c. El automovimiento infinito de la materia en el cosmos aparece asimismo como resultado de la unidad de los procesos opuestos de dispersión de materia y energía (durante el decurso de la evolución de las estrellas) y de su concentración inversa que conduce, en último término, al surgimiento de astros, galaxias y otras formas de la materia. Si el movimiento de un sistema material se subordina a una ley única y abarca el cambio total del sistema, se presenta como proceso del desarrollo del sistema. Cuando el desarrollo es ascendente, se hacen más complejos los nexos, la estructura y las formas del movimiento de los objetos materiales, ocurre una transformación progresiva de lo inferior en lo superior. El desarrollo descendente expresa, por el contrario, la degradación y descomposición del sistema, la simplificación de sus formas de movimiento. El movimiento constituye un concepto más general que el de desarrollo, dado que incluye en sí todo cambio, hasta el externo y casual, que no corresponde a la ley interna que preside el desarrollo del sistema.

Diccionario filosófico · 1965:328-329

Movimiento

Importantísimo atributo y modo de existencia de la materia. El movimiento incluye todos los procesos que transcurren en la naturaleza y en la sociedad. En su forma más amplia, el movimiento es cambio en general, toda interacción de los objetos materiales. En el mundo no existe materia sin movimiento, lo mismo que no puede existir movimiento sin materia. El movimiento de la materia es absoluto, mientras que todo reposo es relativo y constituye uno de los momentos del movimiento. El cuerpo que está en reposo respecto a la Tierra, gira con ella alrededor del Sol, y junto con éste, en torno al centro de la Galaxia, &c. Puesto que el mundo es infinito, todo cuerpo participa en un sinnúmero de formas de movimiento. La estabilidad cualitativa de los cuerpos y de sus propiedades también es resultado de la interacción y el movimiento de los microobjetos que componen los cuerpos. Así pues, el movimiento determina las propiedades, la organización estructural y el carácter existencial de la materia. El movimiento de la materia es múltiple por sus manifestaciones y existe en diversas formas (Formas de movimiento de la materia). En el proceso de desarrollo de la materia surgen formas nuevas y cualitativamente más complejas de movimiento. Pero incluso el desplazamiento mecánico no es absolutamente simple. En el proceso de desplazamiento, el cuerpo interacciona sin cesar con otros cuerpos a través de los campos electromagnético y gravitacional y se va modificando. Así, la teoría de la relatividad señala que, al aumentar la velocidad del movimiento, crece la masa de los cuerpos, se aminoran, en la dirección del movimiento, las dimensiones lineales y disminuye el ritmo de los procesos en los cuerpos. Con las velocidades cercanas a la de la luz, los electrones y otras partículas son capaces de emanar intensamente los cuantos del campo electromagnético en dirección del movimiento. De esta manera, todo movimiento comprende la interacción de las diversas formas de movimiento y sus metamorfosis mutuas. El movimiento es tan inagotable como la materia misma. El movimiento de la materia es un proceso de interacción (“lucha”) de los diversos contrarios, que constituyen el contenido interior de los distintos cambios y la causa de la alternación de los estados cualitativos concretos. Por ejemplo, los movimientos electromagnético, gravitacional y nuclear se asientan en la unidad de los procesos contrarios de la emisión y la absorción por los microobjetos de los cuantos de los campos electromagnético, gravitacional y nuclear; el movimiento químico incluye la asociación y la disociación de los átomos; los procesos vitales se basan en la asimilación y la desasimilación de las substancias, en la excitación e inhibición de las células, &c. El automovimiento infinito de la materia en el Cosmos es resultado de la unidad de los procesos opuestos de dispersión de la materia y la energía (en el curso de la evolución de los astros) y de su nueva concentración, la que en definitiva conduce al surgimiento de astros, galaxias y otras formas de la materia. El movimiento engloba también todas las formas de desarrollo de la materia. El desarrollo es el cambio estructural íntegro e irreversible de los sistemas, que tiene una determinada orientación. Esta orientación es una resultante de la adición de las distintas tendencias interiores del cambio, que se desprenden de las leyes del movimiento del sistema y de las condiciones exteriores existentes. Las formas de desarrollo de la materia pueden ser muy variadas, en dependencia del grado de complejidad del sistema, de las formas de movimiento que le son propias, de la velocidad y el ritmo de los cambios, su carácter, orientación, &c. Si el desarrollo es ascendente, tiene lugar la complicación de las conexiones, estructura y formas de movimiento de los objetos materiales y las transformaciones progresivas de lo inferior a lo superior. Por el contrario, el desarrollo descendente expresa la degradación, la desintegración del sistema y la simplificación de las formas de su movimiento. En comparación con el desarrollo, el movimiento es un concepto más general, porque incluye todo cambio, comprendido el exterior y casual, que no se corresponde con las leyes interiores del desarrollo del sistema.

Diccionario de filosofía · 1984:302