La phi simboliza la filosofía de tradición helénica, la ñ la lengua española Proyecto Filosofía en español
Benito Jerónimo Feijoo 1676-1764

Cartas eruditas y curiosas / Tomo tercero
Carta XXXII

Sobre la España Sagrada del Rmo. P.M. Fr. Enrique Flórez


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Rmo. P.M.

1. Amigo, y Señor: Este Correo no recibí Carta de V. Rma. y así no tengo a qué responder. Mas no por eso me falta que escribir, y en asunto, que será muy del agrado de V. Rma. Respecto de una Carta, esto poco basta para exordio, y así vamos al caso.

2. Estos días pasados supe, que el Señor Don Isidoro Gil de Jaz, Regente de esta Real Audiencia de Asturias, tenía unos Libros nuevos intitulados: España Sagrada, que su Señoría alababa mucho. No hube menester más informe para desear, y solicitar su lectura; porque este Ministro, no sólo tiene altamente calificada la autoridad de su voto en las sentencias legales, mas también es dotado de un bello discernimiento para las Críticas. Pedíle, pues, prestados a su Señoría los Libros para leerlos, y lo primero fue buscar en la frente el nombre del Autor. Hallé, que éste era el Rmo. P.M. Fr. Enrique Flórez, de la esclarecida Orden de San Agustín. Tate, dije hacia mi capote. ¿El Maestro Fr. Enrique Flórez? No es éste aquel Padre Maestro, que de comisión del Ordinario dio su aprobación a mi segundo Tomo de Cartas, y una tal aprobación, que ella merece para sí misma, por su gracia, discreción y agudezas cuatrocientas mil aprobaciones? ¿No es este mismo aquel, que con motivo de dicha aprobación mi íntimo amigo el Rmo. P.M. Sarmiento, Juez en materia de [391] erudición cual sabe todo el Mundo, me ponderó como erudito de primera clase, y primer orden, especialmente en todo género de antigüedades sagradas, y profanas; esto es, en la materia en que aun el ser mediocremente erudito es harto difícil? Sí. El mismo es; porque el nombre, el apellido, la Religión, y los títulos honoríficos los mismos son en la frente de estos Libros, que en la cabeza de la Aprobación.

3. Supuesto este conocimiento, ya se echa de ver con cuánta ansia entraría yo en la lectura. Pero aun entrando con este conocimiento en la lectura, hallé en ella más que lo que esperaba, porque sobre una erudición de rara amplitud, y profundidad, hallé un estilo noble, elegante, puro, igualmente grave, conceptuoso, y elevado, que natural, dulce, y apacible: un entendimiento claro, que consigo lleva la luz que es menester para romper las densas nieblas de la antigüedad; una Crítica fina, y delicada, que en fiel balanza pesa hasta los átomos de las probabilidades: una veracidad tan exacta, que llegaría a pecar de escrupulosa, si en esta virtud cupiera nimiedad: un genio felizmente combinatorio, que hace servir la variedad, y aun el encuentro de las noticias al descubrimiento de las verdades: una destreza tal para colocar en orden todas esas noticias, que la multitud queda muy fuera de los riesgos de la confusión.

4. ¿Mas a qué propósito, escribiendo a V. Rma. le represento la excelencia de una Obra, que supongo ha leído, y consiguientemente conocido su valor? No lo hago por informar a V. Rma. de lo que ya sabe, sino por complacerme a mí mismo de lo que acabo de saber. No es esto dar a V. Rma. la noticia, sino satisfacer mi propia Inclinación. Explícome. No ignora V. Rma. la náusea, la indignación, la pesadilla, que muchos años ha estoy padeciendo de ver tantos infelices Escritos como en este siglo salen de nuestras prensas, que en vez de acreditar en otras Naciones la Literatura Española, la infaman, y desacreditan. ¿Qué me sucede, pues? Que cuando en España, y de pluma [392] Española sale uno, u otro Escrito excelente, con la complacencia que me infunden éstos, me compenso de la displicencia, que me inspiran los otros, mirando los buenos como unos justos vindicadores, o restauradores del crédito, que hacia los extranjeros nos quitan los malos. De aquí es, que prendado de la hermosura de aquéllos, caigo en la flaqueza común de los enamorados; esto es, alabar, y realabar opportune, importune, venga, o no venga, el objeto que ha inflamado su cariño. Y de que lo hago así con los pocos Escritos de alguna perfección, que produce tal cual ingenio Español, doy por testigos a todos los que comúnmente me tratan, y trataron. No me contento con leer, y estimar los buenos Libros, cuando ellos son de algo sobresaliente nobleza; me apasiono extremadamente por sus Autores; y efecto de esta pasión es celebrarlos siempre que la ocasión se ofrece; y aun buscando yo la ocasión, cuando ella no se me presenta. Así desahogo mi afecto, ya que no puedo de otro modo.

5. Estos días pasados se padeció aquí una horrible tempestad, que hizo grandes daños en Mar, y Tierra: en aquel sumergiendo muchos Navíos, y Barcos; de suerte, que han quedado en estos Puertos poquísimos Pescadores; y aun esos pocos apenas tienen vasos para la pesca: en la Tierra, arrastrando los ríos, y arroyos muchísimo ganado de todas especies, que se sepultaron en ellos, o fueron a sepultarse en el Mar vecino. Y ni aun perdonó el ímpetu de la corriente a las bestias más feroces, pues a la playa de Pravia arrojó el río Nalón dos osos, lo que dicen los naturales nunca se vio.

6. Estando para firmar, y cerrar esta Carta, entró en mi Celda (favor que muchas veces me hace, y que yo le agradezco mucho) el señor Don Manuel Verdeja, dignísimo Ministro ahora de esta Real Audiencia, y antes dignísimo Catedrático Primario de Leyes de Salamanca, y ofreciéndose en la conversación tocar el asunto de esta Carta, que gustó de ver, tuve la complacencia de hallarle enteramente de acuerdo con mi dictamen en orden a las prendas [393] del Rmo. P.M. Flórez, cuyas Obras había leído, y de que entre otros elogios le oí uno, que me cayó muy en gracia: A este Autor, me dijo, por su penetración en los puntos más obscuros de la Historia, se puede apropriar lo que mucho ha se dijo del famoso Ambrosio de Morales, que VEIA DE NOCHE. Persuádome a que tendrá V. Rma. noticia del bello complejo de prendas de este sujeto, pues lo que suena mucho en Salamanca, no puede menos de oírse en Madrid; de que infiero, que será a V. Rma. muy grato este breve, pero bien expresivo Panegírico de su Amigo; porque Panegiristas de esta clase nunca sobran.

Nuestro Señor guarde a V. Rma. muchos años, &c.

O. S. C. S. R. E.


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{Benito Jerónimo Feijoo (1676-1764), Cartas eruditas y curiosas (1742-1760), tomo tercero (1750). Texto tomado de la edición de Madrid 1774 (en la Imprenta Real de la Gazeta, a costa de la Real Compañía de Impresores y Libreros), tomo segundo (nueva impresión), páginas 390-393.}


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