Ideólogos, teorizantes y videntes [1922]   Santiago Valentí Camp (1875-1934)

Aquiles Loria

La personalidad de este famoso pensador, sociólogo y economista, es sólo a medias conocida en España, pues no obstante ser su producción intelectual copiosísima, no se ha vertido al castellano más que un volumen: Problemas sociales contemporáneos. De todas los economistas italianos que en la actualidad gozan de más prestigio, es Loria el único, acaso, que ha adquirido la extraterritorialidad; lo mismo en Francia, que en Inglaterra y Alemania, sus principales libros fueron traducidos y obtuvieron una acogida entusiasta por parte de la élite. También en la Unión Americana las obras de Loria han alcanzado un gran éxito.

Los más notables economistas yanquis, al mencionar la concepción económica del ilustre maestro, elogian la claridad con que desentrañó las más intrincadas doctrinas de los tratadistas tudescos.

Aquiles Loria nació en Mántua, el 2 de Marzo de 1857. Desde su mocedad reveló una invencible vocación por el estudio de las disciplinas sociales, en las que llegó a descollar, merced a su gran capacidad comprensiva, a su vasta cultura y a sus magistrales dotes de expositor, analista y crítico. Loria pertenece a esa brillante pléyade de discípulos del venerable fundador del positivismo filosófico italiano, el ex canónigo y celebérrimo filósofo Roberto Ardigó. Fue compañero de estudios de Negri, Tarozzi, Fano, Faggi, Benini, Dándolo, Marchesini, Gazzani, Groppali, Friso, Guillermo Ferrero, Alfonso, Asturaro, Chicleri, Enrique Ferri, Montaltó y los malogrados Fernando Puglia y G. D'Aguanno, que perecieron en los terremotos ocurridos en Messina hace poco más de un decenio.

Terminados sus estudios jurídicos y siendo todavía joven, hacia 1884, ingresó Loria en el profesorado, [426] explicando Economía en la Universidad de Siena, desde la que pasó después a la de Padua. Hace próximamente 27 años, fue nombrado profesor de la propia asignatura en la Universidad de la capital del Piamonte. Dióse a conocer como cultivador de las ciencias económico sociales en 1880, con la publicación de su libro La rendita fondiaria e la sua elisione naturale. En 1886 apareció otro de sus libros, Teoría económica della costituzione política, y en 1889, una de sus obras fundamentales; Analisi della propietá capitalista, que le granjeó la consideración y la estima de todos los tratadistas de las ciencias de la sociedad. La Academia Lincei, de Roma otorgó a esta obra, que consta de dos gruesos volúmenes, el premio real, siendo, en realidad, merecidísima tal distinción, pues no existe en la Bibliografía contemporánea un estudio tan profundo y que contenga una documentación tan completa acerca del proceso genético de las instituciones en que hubo de irse concretando el régimen capitalista. En este respecto, el libro de Loria sólo podría parangonarse con el del publicista inglés John A. Hobson, The Evolution of Modern Capitalism, si bien la orientación y el criterio son distintos, puesto que el tratadista italiano, al mismo tiempo que estudia el proceso de un modo objetivo, desentraña los problemas, mientras que Moliesen se coloca más bien en una posición de historiador sociólogo.

Aquiles Loria, al examinar los orígenes y sucesivas evoluciones de la propiedad capitalista, trata de hallar consiguiéndolo muchas veces, una explicación al desenvolvimiento genético de las instituciones sociales, considerándolas en general. Una de sus afirmaciones básicas es que, donde quiera que proyecte el indagador su análisis, se encuentra ante idéntico fenómeno: el de la existencia de dos clases sociales: una, que viviendo sin trabajar, consigue de continuo acumular riquezas y rendimientos cada instante más cuantiosos, y otra, que trabajando incesantemente durante toda su vida, sólo percibe como remuneración un salario insuficiente para subvenir a las necesidades más apremiantes. Ante este contraste, que ha constituido un motivo de honda preocupación para los espíritus sinceros y anhelantes, pregúntase Loria: ¿Semejante estado ha de considerarse como una consecuencia indeclinable y absoluta de necesidades de [427] índole natural, inherentes a las condiciones biológicas de la naturaleza humana, o debe, por el contrario, estimarse como el mero resultado de una casualidad histórica que en el transcurso del tiempo habrá de modificarse? Loria, después de tener en cuenta un sinnúmero de factores, llega a la conclusión de que, en una fase ulterior del desenvolvimiento evolutivo de las sociedades, la justicia triunfará.

Otro de los libros en que se encuentra condensado lo esencial de la doctrina de Loria, es el intitulado La proprietá fondiaria e la questione sociale (1897), en el que examina la ley de la población y el sistema social, tan bien estudiada por el profesor y ex ministro Nitti; la teoría de Carlos Darwin y la Economía Política; el suelo y el sistema social, y, por último, la nacionalización de la tierra. En 1889 vio la luz La Costituzione Económica Odierna, obra en la que investiga la estructura orgánica del régimen económico actual, sus leyes históricas, su tendencia final y los medios más adecuados para llegar a una nueva y superior constitución. Viene a ser este libro, según las propias palabras del autor, un complemento de La Rendita fondiaria y del Analisi della propietá capitalista. Uno tras otro, examina los problemas que se derivan de la constitución económica y de la propiedad territorial exclusiva, fijando su atención en la persistencia de este régimen de la propiedad, debido a la supervalía de la tierra. Los mejores y más personales juicios de Loria hállanse en los capítulos que consagra a estudiar la dinámica económica derivante de los progresos de la supervalía de la tierra; la desintegración producida por el mismo fenómeno y la revolución económica, que habrá de producirse al cesar la tal supervalía.

La más conocida de las obras del infatigable profesor de Turín es, sin duda, la que lleva por título Le Bassi Economiche della Costituzione Sociale, que en 1893 fue traducida al francés, en 1895 al alemán y en 1899 al inglés. En italiano se han publicado cuatro ediciones: las dos últimas, casi por completo rehechas y muy aumentadas, en 1902 y 1903, respectivamente. En la introducción examina las bases económicas de los fenómenos sociales, haciendo notar la influencia de la constitución económica en la fenomenología de la sociedad. Al referirse a las bases económicas de la Moral, evidencia la influencia [428] del dinero y el decaimiento de las ideas éticas, en el régimen capitalista, poniendo de relieve la aguda crisis porque atraviesa la personalidad. Al examinar las bases económicas del Derecho, estudia las sanciones jurídicas, su transformación y las distintas instituciones: familia, propiedad, herencia, reglas y relaciones entre los propietarios y entre éstos y los desposeídos, y, tras un breve examen de la Penología, compara el fenómeno jurídico con el económico. Cuando busca la influencia de los hechos económicos en la constitución política, parangona el rendimiento económico con el poder del Estado, haciendo hincapié en las luchas y conflictos que surgen entre las distintas especies de rendimiento, y luego de señalar las consecuencias sociales a que da lugar el reparto de la renta en su relación con quienes ejercen el Poder, se ocupa de la política financiera, de la interna y de la exterior, siendo verdaderamente curiosa la labor que a este propósito hace Loria respecto a las Revoluciones.

Su teoría económica de la constitución social ha sido objeto de grandes controversias en Italia primero, y en Francia, Inglaterra, Alemania y los Estados Unidos, después, considerando algunos críticos que el eminente tratadista no era por completo imparcial cuando historiaba la mencionada teoría. Sin embargo, Loria consiguió rebatir ventajosamente los argumentos aducidos por sus adversarios, y su concepto de la sociología a base económica ha sido compartido en estos últimos años por buen número de publicistas famosos, entre ellos el belga Guillermo de Greef, y por algunos investigadores yanquis.

Si como explorador de los hechos sociales conquistó Loria una gran autoridad, como teorizante ha sido discutidísimo, y en determinadas ocasiones, tratado con notoria injusticia, principalmente por sus compatriotas; mas, no obstante el desvío de sus connacionales, ha proseguido imperturbable su labor que hace trece años, en 1909, plasmó en otro libro admirable La Síntesis económica, aparecido en Turín.

Una de las características de los hombres cumbres de la tercera Italia es, sin duda, el noble afán generalizador de que se hallan poseídos. No obstante el prevalecimiento del método objetivo y el triunfo del especialismo, aquellos autores que conquistaron en noble lid [429] renombre y celebridad en una rama determinada del saber, contribuyendo con su denodado esfuerzo a agrandar los horizontes del conocimiento, no ha abandonado la tendencia enciclopédica. Esto acontece, por ejemplo, a Loria, que goza de una extraordinaria reputación y está considerado como una autoridad en materias económicas desde que publicó en 1889 Analisi della propietá capitalista, libro magistral, en que acertó a descubrir las leyes orgánicas de la constitución económica y describió admirablemente las distintas y variadas formas que revistió el proceso del fenómeno económico, sin haber dejado desde entonces de interesarse por todas las cuestiones que encierran un valor intelectual y moral y una positiva transcendencia para la colectividad.

La inquietud espiritual de que se halla poseído el docto maestro queda bien patente en la serie de conferencias que dio en París hacia 1894 y que aparecieron en 1897, formando un volumen intitulado Problemes sociaux contemporains. En este pequeño volumen, en tono sencillo, exento casi por completo de tecnicismo diserta con elocuencia no superada hasta la hora presente, Loria acerca de la cuestión social, la Libertad, la propiedad, la población, el socialismo, el darwinismo social, la evolución y la revolución. Esta colección de estudios abocetados de temas tan enjundiosos, puede ser leída en lengua castellana porque figura en la Biblioteca Sociológica Internacional. Es un libro tan confortador, que indica el camino para forjarse una concepción optimista de la existencia y hace resaltar la eficacia de la ciencia para atenuar los rigores de las luchas sociales.

También en otro de sus libros Il Capitalismo e la Scienza realizó Aquiles Loria una admirable labor de polígrafo, al formular su parecer respecto a la virtualidad de las escuelas económicas que prescindieron del análisis integral de la tierra libre. El examen que hace Loria de los métodos empíricos de reconstitución de la tierra libre, es, por todos conceptos, interesante, y opone al lector al corriente de cuantos ensayos se realizaron para transformar en su base el régimen capitalista. Con su vasta documentación y sólidos argumentos estudia Loria la producción de la riqueza capitalista y la circulación y distribución de la misma, deteniéndose de un modo especial en el examen de la evolución económica, así como [430] en el de su reforma. Realmente, asombra la profundidad y la extensión de la cultura que atesora este célebre tratadista, a quien, sin exageración, podría calificarse de benedicto del saber en la ciencia económica.

Pocos publicistas de nuestro tiempo han conseguido mantener un tan completo dominio espiritual de su ego íntimo como el maestro mantuano. A Loria le han interesado constantemente los temas de la más alta especulación, sin que por ello preteriese las cuestiones de carácter positivo. Así lo evidenció en 1891 al publicar el doble volumen Studi sul valore della moneta, del cual apareció una segunda edición en 1901. El que esto escribe, tan sólo conoce una obra que con la de Loria guarde ciertas analogías: La mesure de la valeur et la monnaie, del notable sociólogo francés Mauricio Bourguin.

En 1904, Aquiles Loria dio a la estampa el libro Verso la Giustizia sociale, que viene a ser una colección de ensayos, de Exposición de ideas, de trabajos polémicos y de análisis y crítica, siempre elevada de las concepciones de los principales economistas, agitadores, teorizantes, estadistas y literatos contemporáneos. Este libro es la demostración fehaciente de que más de treinta años de constante labor docente y de disciplina mental no han confinado a Loria, que sigue suspirando por las grandes transformaciones sociales. Loria no es, propiamente, un idealista, pero, como pensador, conoce y ha vivido intensamente los ideales y ha llegado donde muy pocos psicólogos en lo que concierne a la valoración de las más excelsas idealidades, así como de sus panegiristas, sus apóstoles y sus mártires. Equidistante de todo cuanto de lejos o de cerca, suponga criterio preconcebido en la dinámica psicológica o parcialidad en el orden pragmático, pudo concebir y estructurar el libro más notable de su última época: La sintesi económica, valiosísimo estudio acerca de las leyes del rendimiento. Puede decirse que Loria compendia en este volumen lo más substantivo y original de su doctrina, pues, habiendo llegado a la madurez intelectual, prescinde de las cuestiones accesorias y de aquellas apreciaciones que podrían llevarle al terreno polémico, para circunscribirse a la esfera de la ciencia, en donde los hechos y las doctrinas no solo coinciden, sino que se funden.

El doctor G. Fenoglio, uno de los discípulos más fieles [431] de Aquiles Loria, dio cima en 1910 al espinoso trabajo de resumir en un volumen discretísimo las lecciones dadas por su maestro en la Universidad de Turín. Intitúlase el volumen: Corso completo di Economía Política.

A fines de 1909 apareció el volumen que lleva por título La Sociología: il suo compito, le sue scuole, e sue recenti progressi, y que para todos los que se dedican al estudio de la vida social es altamente sugestivo. Con la serenidad de juicio y el rigor lógico del expositor y del teorizante, que sabe aprovechar las enseñanzas que ofrece la experiencia a los espíritus selectos, pasa revista a las ideas, doctrinas y sistemas, recogiendo lo que hay todavía de palpitante en toda condensación y acertando a poner de manifiesto los antecedentes que existen en toda doctrina sociológica.

Loria, que tiene la aguda percepción de los hombres nórdicos y que siempre se sustrae a todo nominalismo y a lo que llamaba nuestro González Serrano con feliz expresión el mote del sistema, afirma que en la historia de las ideas sociales, cuando se examina objetivamente el proceso que éstas siguieron, adviértese que en las más audaces teorías contemporáneas, reviven concreciones que parecían definitivamente olvidadas. Considera Loria que la influencia del elemento espiritual no puede desconocerse, y en este respecto acepta, en buena parte, el parecer de Augusto Comte.

Enemigo de toda exageración, no llega Loria a conceder a los factores psicológicos en la evolución social la transcendencia que le atribuyeron algunos sociólogos yanquis, entre ellos Giddings y Lester Ward. Los problemas sociales tiende siempre a plantearlos de un modo intrínseco. Por esto, ve en el proceso de las sociedades, al lado de los anhelos cordiales y de los avances de intelecto, el hecho económico.

Podría decirse que Loria, dentro de la corriente del materialismo histórico, representa el sentido objetivo, y, por lo tanto, racional. Mide, aprecia, valora, hasta llegar a quintaesenciar lo que hay de real y de verdadero en esta famosísima concepción de la vida social. Y así como Benjamín Kidd es el místico del materialismo histórico, Loria es quien lo ha interpretado desde el punto de vista científico. De ahí que con su clarividencia genial, haya logrado desbrozar la doctrina del materialismo histórico [432] de toda interpolación sectaria y de las afirmaciones arbitrarias, que espíritus vulgares y exaltados, habían acumulado a la doctrina.

Estima Loria que en el materialismo histórico existen fundamentos racionales, que la doctrina marxista es la única que permite hallar una explicación a los arcanos de la vida social y la que ofrece una más clara perspectiva de que en lo porvenir, las sociedades podrán alcanzar una mayor felicidad a medida que se imponga el espíritu de Justicia.

En Francia, Loria es conocidísimo. En 1899 ocupó la presidencia del Institut International de Sociologie. En Italia, no obstante haber sido muy controvertidas sus opiniones, ha llegado a merecer en estos últimos lustros, el respeto de sus más enconados adversarios. Por sus grandes merecimientos, el ministro de Instrucción pública le confió la dirección del Instituto de Economía anejo a la Universidad de Turín, Instituto que puede considerarse ahora como uno de los más activos centros de laborantismo intelectual.

Desde que estalló la guerra europea, Loria, en la Nueva Antología y otras publicaciones, llevó a cabo con fortuna una campaña de adoctrinamiento, examinando concienzudamente varios de los aspectos económicos de la gran tragedia, y lo mismo en los instantes difíciles para su patria, que en los de mayor prosperidad, sus indicaciones y consejos han ejercido una poderosa influencia en la opinión pública italiana, siendo su labor en la revista una forma de extensión universitaria. Y es que la intelectualidad italiana, ha tenido siempre una intervención indirecta, pero eficaz, en el desarrollo de la actividad política y social de su país, contribuyendo así a encauzar los movimientos colectivos, que no han obedecido ciegamente a las predicaciones de los agitadores, ni al sentido meramente convencional de los gobernantes. La función de los hombres de cátedra ha sido en Italia un verdadero control de la labor legislativa. En este aspecto, Loria es uno, de los universitarios que han demostrado abrigar más confianza en la actuación de los intelectuales en la vida, sobre todo si no desaprovechan las circunstancias para ponerse en contacto con el espíritu nacional.

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Santiago Valentí Camp Ideólogos, teorizantes y videntes
Minerva, Barcelona 1922, páginas 425-432