Ideólogos, teorizantes y videntes [1922]   Santiago Valentí Camp (1875-1934)

José Ingenieros

De todas las Repúblicas hispanoamericanas es, indudablemente, la Argentina, la que en los últimos lustros ha alcanzado un mayor desarrollo en varias manifestaciones de la actividad social, siendo en algunos respectos su florecimiento extraordinario, debido en gran parte a la continua inmigración europea. Sin embargo, el desenvolvimiento de aquel país, con ser considerable, no reviste caracteres de uniformidad, pues el operado en la esfera intelectual hasta la hora presente no guarda relación con su expansión comercial ni con la prosperidad que han alcanzado las industrias agrícolas y pecuarias.

Se comprende que la producción intelectual no haya adquirido todavía la intensidad que en las naciones europeas y en los Estados Unidos, porque el proceso de diferenciación psicosocial se halla en sus comienzos. Desde principios de la actual centuria, la influencia cultural europea ha dejado sentir sus efectos en la Argentina de un modo notable. De una parte, han contribuido a esta iniciación de los argentinos en los problemas culturales, el Estado y las Corporaciones que, en su noble afán de incorporar aquel país al movimiento ideológico de nuestra época, enviaron a los grandes Centros universitarios de Alemania, Inglaterra, Bélgica, Suiza, &c., a gran número de pensionados con el fin de que completasen sus estudios en las distintas ramas del conocimiento y especialmente en las disciplinas filosóficas, históricas, experimentales y sociológicas.

En París existe actualmente una colonia argentina, formada en su mayor parte por jóvenes anhelantes, pertenecientes a las más distinguidas familias porteñas, que en la ville lumière han contribuido no poco a [420] vigorizar las corrientes hispanoamericanas. En ese movimiento se han revelado algunas personalidades de mérito, como el cronista Manuel Ugarte, que comenzó siendo un articulista brillante y posteriormente ha demostrado dotes de publicista de altos vuelos, escribiendo libros como El porvenir de la América latina, que le acreditan de observador agudo y de una clara visión para enfocar los problemas económico sociales al señalar el peligro que supone para la subsistencia de las Repúblicas hispanoamericanas el hecho de que los Estados Unidos adquieran cada día mayor preponderancia en la América latina.

Una prueba de lo que representa para la Argentina la inmigración europea –que no siempre es, como ha llegado a decirse, un éxodo de inadaptados y de los que fracasaron en su propio, país– la ofrece el caso del profesor José Ingenieros, que, como su apellido indica, es de origen italiano.

El ilustre escritor nació en Buenos Aires, en 24 de Abril de 1877 y cursó la carrera de Medicina en la Universidad de Buenos Aires, graduándose de doctor en 1889. Ingenieros dióse a conocer como escritor en el periódico La Montaña, de la misma ciudad, que dirigió con Leopoldo Lugones, otro escritor esclarecido. Antes de terminar su carrera, en 1898, publicó Ingenieros La mentira política y La jornada de trabajo, dos ensayos que, más que una promesa, eran los frutos de una mentalidad fuerte y pletórica.

Muy influido por Mantegazza, Lombroso y la escuela antropológica italiana y por los estudios de Charcot, Emilio Laurent y Pedro Janet, dedicóse después a la Patología nerviosa y mental, aportando gran número de datos recogidos y seleccionados con ingenio y clarividencia. En 1900 publicó un volumen intitulado Dos ensayos de Psiquiatría criminal, y, en 1902 emprendió la publicación de una revista muy notable titulada Archivos de Psiquiatría y Criminología, en la cual colaboraron personalidades insignes en estas disciplinas científicas, no sólo de la Argentina, sino de España y del extranjero. Cada uno de los volúmenes de esta revista consta de 800 páginas de selecta labor científica, siendo en su género una de las publicaciones más estimables con que cuenta la joven República. [421]

Desgraciadamente, en España no poseemos una revista que pueda parangonarse con los Archivos de Psiquiatría y Criminología, que, indudablemente, contribuiría a elevar el nivel de cultura de los médicos alienistas y neurólogos de aquel país.

En el propio año de 1902, Ingenieros probó fortuna en la esfera de la crítica, publicando un libro con el título de Psicopatología en el Arte, y en el que se advierte una cierta similitud con la orientación marcada en Italia por Enrique Ferri en su famoso libro Los delincuentes en el Arte. Esta analogía no quiere decir que el libro de Ingenieros carezca de originalidad y de puntos de mira personales. No puede, sin embargo, considerarse como una obra predominantemente reflexiva, ya que en distintos pasajes se observa la sugestión que en el ánimo del autor ejercieron determinadas lecturas.

En 1903 dio a la estampa y en italiano La simulazione della pazzia, que en las principales ciudades de Italia obtuvo un gran éxito de librería, siendo discutido y elogiado por los especialistas más prestigiosos. El triunfo alcanzado por este libro en Italia repercutió en Francia, llegando sus ecos hasta la apartada Rusia. En España lo conocemos por una versión recientemente publicada.

Ingenieros, que es uno de los escritores hispanoamericanos más activos y entusiastas por los descubrimientos científicos, adquirió mayores alientos con el éxito obtenido por su libro y de entonces acá no ha cesado de trabajar, publicando varios volúmenes. Entre los principales, son dignos de mención: Rehabilitación de alienados (Buenos Aires, 1904); Los accidentes históricos (del propio año); Nuova classificacione del delinquente (Milán, 1905); La simulación en la lucha por la vida (Madrid, 1905); La legislation du travail (París, 1906); La Pathologie du langage musical (París, 1906); Al margen de la Ciencia (Buenos Aires, 1908); La evolución sociológica (Argentina, Buenos Aires, 1910, y Madrid, 1913); Psicogemia (Madrid, 1912). En 1913 publicó tres nuevos libros: Principios de Psicología, que se tradujo al francés, alemán e italiano; Criminología y El hombre mediocre, Hacía una Moral sin dogmas (1917) y en 1918 Proposiciones relativas al porvenir de la Filosofía y La Evolución de las ideas argentinas: La Revolución.

El número de las publicaciones científicas de [422] Ingenieros comprenden, según uno de sus biógrafos, más de 300 títulos, predominando los ensayos e indagaciones de Filosofía biológica, Patología nerviosa y mental, Criminología, Psicología, &c. En algunos de sus últimos libros se esboza todo un sistema de filosofía científica en el que Ingenieros toma como base las ciencias de la Naturaleza.

De regreso de Heidelberg, donde fue a completar sus estudios de Psicología experimental, residió algunos meses en Lausanne, preparando un libro que llevará por título Introducción al sistema, que vendrá a ser algo así como unos primeros principios de filosofía científica.

El ilustre publicista piensa consagrarse durante algún tiempo a la preparación de una obra que se titulará Sistema de Filosofía, en la que se propone estudiar las diversas disciplinas filosóficas, siguiendo el método y el criterio de las ciencias naturales y prosiguiendo la orientación iniciada en su libro, hace diez años publicado, Psicología biológica. Desdre 1915 dirige la Revista de Filosofía, la mejor publicación de alta cultura que se publica en lengua castellana.

Ingenieros representa en la cultura argentina contemporánea, la continuación de la labor de Sarmiento y Ameghino, y es, indudablemente, un esforzado propulsor de la Filosofía biologista. En la acción social se ha distinguido por su espíritu innovador a ultranza y por su amor a los ideales de progreso. Entre sus compatriotas goza de una gran consideración y de un sólido prestigio, como lo demuestran el sinnúmero de altos cargos científicos y administrativos que se le han conferido. Durante los años 1902 y 1903 dio cursos libres de Patología nerviosa en la Facultad de Medicina de Buenos Aires. Al año siguiente fue comisionado por la Municipalidad de la capital argentina para estudiar las condiciones en que viven las clases obreras y formular un proyecto de legislación del trabajo. En 1904 le fue confiada la dirección del servicio de observación de alienados, y obtuvo, mediante concurso, la cátedra de Psicología experimental en la ciudad bonaerense. En el V Congreso Internacional de Psicología, celebrado en Roma en 1905, representó a la República Argentina. La misma alta representación ostenta en un viaje de carácter pedagógico que realizó en los años 1905 y 1906, visitando las Universidades más [423] importantes de Europa. De regreso a Buenos Aires, fundó en aquella metrópoli el Instituto de Criminología, que ha sido una institución utilísima para estudiar la dinámica del delito en aquella República. En los últimos años dedicóse a escudriñar la cultura española con profundidad y acierto.

Los libros de Ingenieros han alcanzado una gran difusión, habiendo sido traducidos algunos de ellos a varios idiomas y premiados: Simulación de la locura, por la Academia de Medicina de Buenos Aires, y La patología del lenguaje musical, por la Corporación de igual título de París. Tanto como a su mérito intrínseco se debe el éxito que alcanzaron sus obras al acierto que tuvo al rotularlas con títulos sugestivos, al savoir faire con que las estructuró y al estilo jugoso y brillante con que las escribiera, pues Ingenieros es uno de los contados escritores argentinos que, dedicándose a la ciencia, escriben con más propiedad y elegancia el castellano. Sólo cabe oponer un reparo a su labor meritísima, y es, que el exceso de producción resta alguna intensidad a sus trabajos, que, por lo demás, revelan una mentalidad vigorosa, nutrida por una cultura variada y extensa.

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Santiago Valentí Camp Ideólogos, teorizantes y videntes
Minerva, Barcelona 1922, páginas 419-423