Instituto de Filosofía de la Academia de Ciencias de la URSS
Tomo 1 ❦ Capítulo VI
El pensamiento filosófico en Rusia durante el período de dominación del régimen de servidumbre y de nacimiento de las relaciones burguesas (siglo XVII y primeros dos tercios del XVIII)
En el siglo XVI, el desarrollo de la sociedad feudal rusa entró en una nueva fase, caracterizada por la dominación del régimen de servidumbre, por el incremento de la producción mercantil y el sucesivo fortalecimiento del Estado feudal centralizado ruso. Como señalaba Lenin, a partir del siglo XVI, aproximadamente, se abre un nuevo período de la historia rusa, en el curso del cual se opera la fusión de las regiones, de los territorios y principados de Rusia entera en un todo único, provocada por la concentración de los mercados locales en un solo mercado general para toda Rusia.1
Lenin subrayaba que “como los dirigentes y amos en este proceso fueron los capitalistas-comerciantes, la formación de estos vínculos nacionales no fue otra cosa que la formación de los vínculos burgueses”.2
En el marco del Estado multinacional ruso se formó la nación rusa.
Y en las entrañas del régimen feudal, basado en la servidumbre, creció y se elevó una nueva capa social, la capa burguesa formada por los comerciantes.
A diferencia de muchos países de Europa Occidental, los vínculos burgueses se desarrollaron en Rusia, durante el siglo XVII y primera mitad del XVIII, en las condiciones peculiares de fortalecimiento del régimen de servidumbre. Al adoptar medidas para difundir el comercio y la industria, el Estado feudal salvaguardaba con todas sus fuerzas y por todos los medios el régimen de servidumbre y convertía en siervos incluso a los campesinos que antes eran libres.
A la par con ello, en el siglo XVII y sobre todo en el XVIII se elevó el número de empresas industriales en el país, especialmente de manufacturas basadas, en lo fundamental, en el trabajo servil. Al mismo tiempo, nacieron en la industria las relaciones capitalistas; en efecto, a principios de la década del 60 del siglo XVIII, de los 38.000 obreros que trabajaban en las manufacturas 12.500 eran obreros asalariados. [406]
La monarquía feudal defendía los intereses de la clase dominante de los terratenientes y protegía a los comerciantes. Las reformas implantadas por Pedro I en beneficio de los terratenientes y comerciantes desempeñaron un papel progresivo en el desarrollo de las fuerzas productivas y de la cultura nacional en Rusia y en el fortalecimiento del Estado feudal centralizado. En el país se erigieron fábricas administradas por el Estado, se abrieron caminos y canales, se alzaron nuevas ciudades, se creó un ejército regular, se organizó una flota marítima, etc. Bajo el reinado de Pedro I, fueron construidas más de 200 empresas industriales, en su mayor parte grandes manufacturas. El Estado feudal utilizaba ampliamente el trabajo de los campesinos, adscribiendo (asignando) miles de ellos a las empresas estatales y privadas.
Mediante el fomento del comercio y de las manufacturas, reformando la administración y recurriendo a otros medios, el Estado intentaba adaptar las relaciones feudales de producción y el régimen político vigente a las exigencias del incremento de las fuerzas productivas de la sociedad y trataba de crear condiciones favorables para el desenvolvimiento de la industria y del comercio, así como para la superación del atraso técnico y militar de la Rusia de la servidumbre.
Sin embargo, las reformas implantadas por Pedro 1 en el marco del régimen feudal, basado en la servidumbre, en beneficio de los intereses de los terratenientes y de los comerciantes, si bien dieron vigoroso impulso al desarrollo ulterior de Rusia, no pudieron conducir a la eliminación del atraso económico del país. Hay que agregar a ello que Pedro I y sus sucesores emplearon “bárbaros” medios coercitivos al aplicar las reformas.
El incremento de las fuerzas productivas del país y el fortalecimiento del poderío militar del Imperio Ruso se lograron a expensas de la intensificación de la explotación servil de los campesinos. Aumentaron considerablemente las proporciones de la propiedad agraria de la nobleza y centenares de miles de campesinos, no sujetos antes a los terratenientes, fueron convertidos en siervos. A fin de ampliar la producción mercantil de trigo y de otros productos agrícolas, los terratenientes alargaron el período de la prestación personal y trataron, aunque sin éxito, de elevar la productividad del trabajo de los siervos. Establecieron manufacturas en sus haciendas y construyeron fábricas en las que se empleaba el trabajo de los siervos.
El reforzamiento del yugo servil durante los siglos XVII-XVIII agudizó sucesivamente la lucha entre los campesinos y los terratenientes. La guerra campesina de los años 1670-1671, librada bajo la dirección de Stepán Razin, que abarcó a muchas regiones del país, fue la más grande insurrección popular del siglo XVI. En ella participaron activamente los “cosacos pobres”, campesinos, siervos, los jóvenes de los suburbios, así como los pueblos mordoviano, chuvako y otros de la región del Volga, sujetos a una feroz opresión colonial. En los años 1705-1706 tuvo lugar la insurrección de Astraján y en 1707-1708, la insurrección del Don, encabezada por Kondrati Bulavin. De 1705 a 1711 se desarrolló una insurrección en Bashkiria. Estas sublevaciones expresaban la indignación de las masas populares contra el yugo del régimen de servidumbre. Pero estos movimientos campesinos tenían un carácter espontáneo y no exigían la destrucción del régimen monárquico-terrateniente. Estos movimientos, faltos [407] de cohesión, de organización y de una dirección firme, en virtud de que el proletariado no existía aún en Rusia, aunque minaron los pilares del régimen de servidumbre, debían sufrir inevitablemente un descalabro y, en efecto, lo sufrieron.
También se opusieron a la opresión feudal, junto con los campesinos, las capas bajas urbanas, formadas por los artesanos, pequeños comerciantes, funcionarios, etc. Durante los años 1648-1650, los levantamientos urbanos abarcaron las ciudades de Moscú, Kursk, Voronezh y otras.
Las acciones antifeudales y, sobre todo, las insurrecciones campesinas de los siglos XVII-XVIII dieron un vigoroso impulso al pensamiento social progresivo ruso y contribuyeron a que surgieran entre los miembros avanzados de la nobleza y entre los intelectuales plebeyos ideas contrarias al régimen de servidumbre, primero ilustradas y, más tarde, revolucionarias.
La formación de un pensamiento político-social avanzado y de una filosofía progresiva en la Rusia de los siglos XVII y XVIII estaba vinculada indisolublemente al desarrollo industrial y comercial del país, a la elevación de la cultura nacional rusa y a la aparición y desenvolvimiento del arte, de la literatura y de la ciencia natural experimental. En los siglos XVII y XVIII se había recopilado en Rusia gran número de datos en el terreno de la mecánica, la física, la química y otras ciencias naturales. El empleo de la artillería originó en el país, especialmente en el Ural, un considerable aumento de la extracción de minerales de hierro y de la producción de artículos metálicos. Se elevaron los conocimientos sobre la estructura y la composición del suelo y sobre los métodos de cultivo. El incremento de las necesidades comerciales y estatales trajo consigo el desarrollo de la aritmética y la geometría. Se ampliaron considerablemente los conocimientos geográficos. Buscando una ruta marítima a Japón, China e India, los viajeros rusos exploraron los confines nororientales del país. V. Atlasov, que recorrió a pie casi toda la península de Kamchatka durante los años 1697-1699, realizó la primera descripción geográfica y etnográfica de esa región. A principios del siglo XVIII fue descubierto el grupo septentrional de las Islas Kuriles. Después de la primera expedición a Kamchatka (1725-1730) se llevó a cabo una segunda, que duró once años (de 1733 a 1743). Esta expedición descubrió las costas noroccidentales de América y tuvo una gran importancia para la exploración de Kamchatka y Siberia. Grandes éxitos alcanzó también la cartografía rusa.
En 1734, I. K. Kirillov compuso por primera vez un Atlas del imperio de todas las Rusias, y en 1745 se publicó el Atlas de la Academia de Ciencias de Rusia. En ese tiempo se realizaron exploraciones de minerales útiles, se descubrieron yacimientos petrolíferos en las regiones del otro lado del Volga, se exploraron los yacimientos de mineral de hierro en los Urales, etc. Con motivo de la creación de una flota marítima y de la ampliación de la navegación y de la construcción naval en Rusia, el gobierno de Pedro I abrió una serie de escuelas diversas: de matemáticas, de navegación, de artillería, de ingeniería y otras; más tarde, fundó la Academia Naval, de la que salieron muchos sabios y viajeros rusos, entre ellos A. I. Chirikov y A. I., Nagaev. Se escribieron obras científicas y manuales de enseñanza, como la gramática de Smotritski, con las adiciones de Maximov y otros, y posteriormente la gramática de Lomonósov (1755), la [408] Aritmética de Magnitski (1703) y la Tabla de logaritmos y senos, compuesta con su participación, la Ciencia estadística o mecánica de Skorniakov-Pisarev (1722), etc.
En unas notas que presentó al Gobierno de Pedro I, en 1721, uno de los compañeros de armas del zar, A. A. Kurbatov –ex siervo–, propuso que fueran creadas en Petersburgo y Moscú “academias de diferentes ciencias libres”, Ya en 1718 el propio Pedro I había dispuesto “organizar una academia y descubrir entre los rusos a quienes son estudiosos y tienen disposición para ello...”.
En 1724 se inauguró en Petersburgo la Academia de Ciencias de Kusia y la universidad y el liceo adscritos a ella. Entre los miembros de la Academia figuraban –además de los sabios rusos M. V. Lomonósov, S. P. Krasheninnkov y V. K. Trediakovski– eminentes hombres de ciencia de Europa Occidental como L. Euler, D. Bernulli y G. F. Wolff.
En 1747 se inauguró la Universidad de Petersburgo y en 1755 se fundó la Universidad de Moscú. Solamente en el curso del primer cuarto del siglo XVIII se publicaron en Rusia más libros que en los dos siglos precedentes. Desde fines de 1702, empezó a salir en Moscú el primer periódico impreso, Gaceta de asuntos militares y de otros asuntos dignos de ser conocidos y recordados en el Estado de Moscú y en los países vecinos.
Durante la primera mitad del siglo XVIII, Rusia dio grandes hombres de ciencia como el biólogo I. I. Lepejin, el astrónomo S. Y. Rumovski, el geógrafo y viajero S. P. Krasheninnkov, el navegante A. I. Chirikov y otros a los que se deben valiosos descubrimientos científicos. De las capas bajas del pueblo salieron destacados inventores como I. I. Polzunov, constructor del primer motor generador del mundo, el mecánico A. K. Nartov, que fue el primero que inventó un soporte mecánico para tornos, y otros.
En relación con el desarrollo de la cultura rusa, durante los siglos XVII y XVII tuvo lugar una reanimación ulterior del pensamiento filosófico y del pensamiento político-social en Rusia. El desarrollo del pensamiento social, incluyendo a la filosofía, respondía a las necesidades de la vida social del país y de la lucha ideológica entre los diferentes grupos y clases de la sociedad rusa.
La concepción del mundo reaccionaria de la aristocracia feudal, opuesta a las reformas de Pedro I y hostil a la ciencia y a la Ilustración, halló su expresión en las prédicas del patriarca Adán y del custodio del trono patriarcal, Stefan Yavorski, así como en los actos de los llamados “superiores”, que trataban de minar el Estado centralizado y defender el separatismo feudal de los boyardos.
Los ideólogos de los círculos avanzados de terratenientes y comerciantes se esforzaban por fundamentar, sobre todo en el siglo XVIII, la necesidad de implantar reformas encaminadas a liquidar el atraso técnico y estatal de Rusia, y luchaban contra el conservadurismo, el estancamiento y la preponderancia de la Iglesia en la vida espiritual. Sin embargo, los representantes de la nobleza palatina y de los comerciantes rusos, entre los cuales se reclutó posteriormente en gran parte la burguesía, no eran partidarios, ni lo fueron después, de la transformación revolucionaria de la sociedad. Tampoco se oponían a la ideología religiosa dominante. Sus ideas político-sociales y filosóficas no se elevaban hasta el materialismo [409] y la Ilustración revolucionaria. Embrutecidos por siglos de servidumbre, los campesinos carecían de bienes culturales y de instrucción, se hallaban bajo el influjo de la ideología religiosa y de las ilusiones depositadas en el zar, razón por la cual no podían oponer a la ideología dominante un sistema armónico de ideas políticas y sociales.
Durante el siglo XVII, y especialmente en el XVIII, el pensamiento avanzado ruso aspiraba a fundamentar la necesidad de difundir la ilustración ; a desarrollar libremente los conocimientos científicos, así como a liberar a la ciencia de la tutela eclesiástica y a despertar el interés por el estudio de las ciencias naturales con el fin de explotar los recursos naturales necesarios para el progreso económico de Rusia. Con este motivo, los mejores representantes de la filosofía y de las ciencias naturales exhortaban a volver la mirada a la experiencia. a la observación de los fenómenos naturales, esforzándose por aplicar prácticamente los conocimientos científicos.
En la sociedad rusa de aquel tiempo imperaba casi absolutamente la ideología religiosa. En sus instituciones docentes, sometidas a la Iglesia, y en la literatura, sujeta a la censura eclesiástica, se difundían los dogmas escolásticos y se predicaban las doctrinas idealistas medievales, que estaban abiertamente al servicio de la teología. En esas condiciones, el pensamiento filosófico avanzado ruso, al igual que el de Occidente, debía contraponer a los inertes cánones religiosos-escolásticos las vivas “verdades de la razón”, basadas en los datos de la experiencia, y demostrar el derecho de la ciencia a recurrir al pensamiento racional, libre del ciego dogmatismo de la fe.
También se planteaban importantes tareas al pensamiento filosófico progresivo ruso en la interpretación de la vida social. Había llegado a su madurez la necesidad de superar la concepción fatalista y mística de la vida social, dominante hasta entonces, conforme a la cual los hechos históricos obedecen a una “predestinación divina”; asimismo había madurado la necesidad de demostrar el papel de la ilustración en la vida social, de poner al descubierto el carácter civil, terreno, del poder estatal, de quitar su aureola -a las conservadoras doctrinas de la “inmutabilidad” y “eternidad” de las relaciones feudales-patriarcales y, finalmente, de demostrar la posibilidad del progreso social. Los pensadores avanzados rusos de la primera mitad del siglo XVIII hicieron una aportación esencial a la solución de esos problemas, aunque todavía no llegaban a una concepción del mundo revolucionaria, dirigida contra el régimen de servidumbre.
El comienzo de un nuevo período en la historia de la ciencia y del pensamiento social en Rusia, la aparición de un sistema íntegro de ideas materialistas sobre la naturaleza y, por último, el nacimiento de la filosofía materialista rusa se hallan asociados al nombre del gran Lomonósov.
{1} V. I. Lenín, ¿Quiénes son los “amigos del pueblo” y cómo luchan contra los socialdemócratas? V. I. Lenin, Obras escogidas, en dos tomos, traducción española, t. I, pág. 110. Ediciones en Lenguas Extranjeras, Moscú, 1948.
{2} Ibídem, pág. 110.