Filosofía en español 
Filosofía en español

Instituto de Filosofía de la Academia de Ciencias de la URSSHistoria de la Filosofía, México 1960


Tomo 1 ❦ Capítulo II: 3

3. La filosofía de Aristóteles


La guerra del Peloponeso fue una de las causas de la grave crisis que sacudió a las ciudades-estados de la antigua Grecia. Decayeron la artesanía, la agricultura y el comercio. Entre las polis griegas (ciudades-estados) se libraban continuas guerras; además, en el seno de ellas sostenían encarnizadas luchas políticas los diferentes grupos de la clase esclavista. Las contradicciones entre los esclavistas y los esclavos, entre los ricos y los pobres, entre los oligarcas y el demos, se hicieron más agudas.

Tras de la batalla de Queronea y del Congreso de Corinto (338 a. n. e.) la hegemonía de toda Grecia quedó en manos de Macedonia. Después de derrotar a Persia, Alejandro conquistó una parte considerable del Asia Sudoccidental y fundó un Estado inmenso, que en realidad era un conglomerado de muchos pueblos de Europa y Asia.

El más grande representante de la filosofía de esta época es Aristóteles (384-322 a. n. e.).

Había nacido en Estagira y su padre era un médico de la corte del rey Amintas II. Cuando contaba diecisiete años, entró en la Academia de Platón y en ella estudió durante veinte años. Como resultado de graves divergencias con Platón y después de largas disputas con él, rechazó el platonismo y, al morir su maestro, abandonó la Academia.

Durante varios años, desde el 343 a. n. e., Aristóteles se hizo cargo de la educación de Alejandro de Macedonia. En el año 335 fundó en Atenas su escuela, el Liceo, que había de convertirse en uno de los principales centros culturales de la antigua Grecia. La escuela filosófica de Aristóteles también fue llamada peripatética, o escuela de los filósofos que pasean, debido a que Aristóteles solía conversar con sus discípulos mientras paseaba.

En la Atenas de mediados del siglo IV a. n. e. había dos partidos: el promacedónico, integrado por los partidarios de la hegemonía de Macedonia, y el antimacedónico. Aristóteles formaba parte del primero; a la cabeza del partido antimacedónico se hallaba Demóstenes, el famoso orador griego. A la muerte de Alejandro, y en vista de que el movimiento antimacedónico se había fortalecido, Aristóteles se vio obligado a abandonar Atenas. Poco tiempo después murió.

Aristóteles es el más eminente representante de la ciencia griega antigua y, al mismo tiempo, el más grande de sus reformadores. Al hablar de la “ciencia enciclopédica” de Aristóteles, Marx y Engels señalaron la amplitud universal de los intereses científicos del gran filósofo griego.

Marx llamó a Aristóteles “el pensador más grande de la Antigüedad” y Engels lo calificó de la “mente más universal” entre los antiguos filósofos griegos. Aristóteles estudió los problemas de la filosofía, la lógica, la psicología, las ciencias de la naturaleza, la historia, la política, la ética y la estética. Sus ideas filosóficas las expuso en la Metafísica y en el tratado Del alma; su teoría lógica, en las Categorías y en los Primeros analíticos y Segundos analíticos, así como en los Tópicos y otros trabajos. Las obras lógicas de Aristóteles fueron agrupados por sus comentaristas en un solo volumen bajo el título de Organon (instrumento u órgano del conocimiento). [104]

Las ideas político-sociales de Aristóteles se exponen en su Ética a Nicómaco y en la Política; sus concepciones estéticas, en la Poética.

En sus ideas filosóficas, Aristóteles oscilaba entre el idealismo y el materialismo.

La crítica de Aristóteles a la filosofía de Platón ha desempeñado un papel importante en la historia del pensamiento filosófico. Aristóteles formuló graves objeciones contra el idealismo platónico.

En primer lugar, demostraba la infecundidad de la teoría platónica de las ideas al postular para cada cosa singular su propia “idea”, con lo cual, en vez de explicar efectivamente los fenómenos de la naturaleza, no hacía más que duplicar el número de objetos que exigían explicación. Por otra parte, la argumentación misma de Platón no es muy convincente, según señala con toda justicia Aristóteles. En efecto, si se explica las cosas por medio de las “ideas”, hay que admitir entonces que las “ideas” son las causas de las cosas; sin embargo, Platón niega que exista una relación causal entre las “ideas” y las cosas. Además, según Aristóteles, las “ideas” platónicas no pueden explicar el movimiento que se da en la naturaleza. Platón llama “idea” al arquetipo de la cosa, pero, al decir de Aristóteles, esto no pasa de ser una metáfora poética sin ninguna significación filosófica. Por otro lado, de una misma cosa puede haber varios arquetipos y, por tanto, ha de haber también varias “ideas” de ellas; ciertamente, puede haber la “idea” del hombre en cuanto ser vivo, su “idea” como animal bípedo o la “idea” del hombre en tanto que hombre en general. Todo esto atestigua la esterilidad de la teoría platónica de las “ideas” para la ciencia.

Al igual que los “números” pitagóricos, las “ideas” platónicas no pueden explicar los fenómenos de la naturaleza, ya que, según Platón, la esencia (la “idea”) se halla separada de aquello de que es esencia. A Aristóteles le parecía imposible que la esencia de las cosas se hallara en un mundo trascendente, separada de las cosas mismas.

Lenin advirtió la significación progresiva de la crítica aristotélica a la filosofía de Platón. “Cuando un idealista critica los fundamentos del idealismo de otro idealista, el materialismo siempre gana con ello. Cf. Aristóteles versus Platón, &c.”63

Lenin examina la filosofía de Aristóteles en algunos trabajos; en este sentido, tienen una importancia especial sus resúmenes de las Lecciones de historia de la filosofía de Hegel y de la Metafísica de Aristóteles. En el primero de estos trabajos, Lenin estudia la solución que da Aristóteles al problema filosófico fundamental y critica la interpretación idealista hegeliana de las ideas de Aristóteles; en el segundo, caracteriza los rasgos peculiares de la dialéctica de Aristóteles, así como su papel en la trayectoria histórica del conocimiento. También revisten una gran importancia sus observaciones sobre la filosofía aristotélica e titulado Sobre el problema de la dialéctica.

Aristóteles admite en sus obras la existencia objetiva del mundo material, Según él, la naturaleza es el conjunto de cosas que poseen un sustrato material y que se hallan en eterno movimiento y cambio. El mundo material ha existido siempre y existirá eternamente; para explicarlo no [105] hay que recurrir al imaginario reino platónico de las ideas. El conocimiento de la verdad es, ante todo, conocimiento de los fenómenos naturales; sensaciones, representaciones y conceptos derivan de las cosas reales.

Así, pues, a la par que critica el idealismo de Platón, Aristóteles se pronuncia contra los principios básicos de toda forma de idealismo. “La crítica aristotélica de las «ideas» de Platón –escribe Lenin– es la crítica del idealismo, como idealismo en general...”64

Después de negar la existencia del reino de las “ideas” y de condenar el intento de Platón encaminado a descubrir la esencia de las cosas fuera de las cosas mismas, Aristóteles elabora la teoría de que la esencia (la sustancia) se encuentra en las cosas mismas. Aristóteles formula también una teoría de las cuatro causas: a) la causa material o materia; b) la causa formal o forma; c) la causa eficiente o agente, y d) la causa final o fin.

Define a la materia y a la forma como “aquello de que se componen las cosas”. La materia es el “sustrato último” de cada cosa. “Causa en un sentido significa ►la materia◄ que compone una cosa y de la cual surge la cosa; por ejemplo, el bronce es la causa de la estatua, la plata de la copa, como lo son también sus géneros ►más generales◄.”65 La segunda de las causas es la forma o causa formal. Toda cosa es materia provista de forma. Pero, al mismo tiempo, alejándose de la verdad, dice Aristóteles que la forma es la “esencia” del ente: “En otro sentido se llama forma y modelo, o dicho en otros términos, el concepto de la esencia de lo que es...”66 Aquí se pone de manifiesto cómo Aristóteles divorcia a la forma de la materia, acercándose así a la “línea de Platón”. La materia, según el Estagirita, lleva implícita la posibilidad de su desarrollo y necesita recibir una forma; gracias precisamente a la acción de la forma, la materia se actualiza y convierte en realidad. La causa eficiente se define como “el agente”. “También se llama causa a la fuente de que procede el primer principio del cambio o del reposo; por ejemplo, el que da consejo es una causa y el padre es causa del hijo y, en general, aquello que hace es causa de lo hecho, y lo que provoca el cambio lo es de que cambia.”67 “La causa “final” (el fin) es concebida erróneamente por Aristóteles como “aquello por lo cual” se producen todos los fenómenos naturales. Abrazando en este caso las posiciones del idealismo, afirma que todo fenómeno lleva implícito desde siempre un fin interno (entelequia) de su desarrollo. En esto se deja sentir la concepción idealista de los fenómenos naturales que es inherente a la filosofía aristotélica, concepción que ve dichos fenómenos a semejanza de la actividad fina. lista del hombre. “De la causa también se dice que es fin y por éste se entiende aquello con vistas a lo cual se hace una cosa; por ejemplo, la salud es causa del paseo, En realidad, ¿por qué pasea ►el hombre◄?; para mantenerse sano, respondemos nosotros. Y al hablar así, creemos haber dicho la causa.”68 [106]

Aristóteles explica su teoría de las cuatro causas con ayuda del siguiente símil: el arquitecto que construya una casa y su propio arte son la causa eficiente; el plan es la forma; el material de la obra es la materia, y el edificio ya terminado, la causa final o fin. El carácter dialéctico de estas tesis estriba en que consideran la materia y la forma en su unidad. Aristóteles desarrolla la idea de la interdependencia de la materia y la forma y del devenir de los fenómenos naturales como proceso en el que la materia adquiere una forma.

Aristóteles ve la naturaleza en movimiento, en desarrollo, y éste Jo concibe como el proceso en que la materia cobra forma, es decir, como paso de la potencia al acto.

Aristóteles compara el devenir de la naturaleza con la actividad humana, o sea ve la primera antropomórficamente, a imagen y semejanza del hombre. Por supuesto, esta concepción es falsa, ya que ignora la diferencia cualitativa entre el mundo orgánico y el inorgánico, entre la naturaleza y la vida social. Sin embargo, en esa concepción se daba ya un atisbo dialéctico del desarrollo de la naturaleza.

Así como el escultor, al crear la estatua, transforma en acto la potencia contenida en el bloque de mármol aún no esculpido, así también, dice Aristóteles, la planta actualiza la potencia implícita en la semilla. Sin embargo, los atisbos de Aristóteles, sus intentos de explicar dialécticamente los fenómenos naturales, no pasaban de ser atisbos o ejemplos del empleo espontáneo de la dialéctica.

Ahora bien, en contradicción con sus atisbos de la unidad de la forma y la materia, Aristóteles separa antidialécticamente una y otra. Para él, la materia es pasiva y amorfa, mientras que la forma es el principio activo que hace que una cosa sea lo que es. La tendencia aristotélica a contraponer la forma a la materia y a transformar Ja primera en la esencia de todo ser demuestra con toda claridad cómo el antiguo filósofo griego retrocede ante el materialismo en dirección al idealismo.

Al asemejar el desarrollo de la naturaleza a la actividad humana, Aristóteles llega a la falsa idea de que la forma, en cuanto principio activo, precede en los fenómenos naturales a la materia, en cuanto principio pasivo. El arquitecto que levanta una casa debe tener previamente un plan de construcción; según Aristóteles, el desarrollo de la naturaleza discurre del mismo modo; la forma precede a la realización de los fenómenos naturales. Al extender esta concepción a la naturaleza entera, Aristóteles se ve conducido en fin de cuentas al idealismo, o sea al reconocimiento de que existe una “forma de las formas” o espíritu universal, a la adopción de la concepción teleológica del mundo, a la aceptación de una finalidad originaria en todos los fenómenos naturales.

La doctrina de Aristóteles de la “entelequia”, de la “forma de todas las formas” y de la inteligencia universal o Dios revela su idealismo transformado en teología. La inteligencia universal o “primer motor” es la forma desligada totalmente de la materia y, al mismo tiempo, es la causa final, el fin a que tienden todos los fenómenos naturales; por último, es su causa eficiente.

Aunque el “primer motor” está inmóvil es él quien mueve al mundo entero.

Las ideas teológicas y teleológicas de Aristóteles, opuestas a todo lo [107] que había de progresivo en su “ciencia enciclopédica”, se aproximaban a la “línea de Platón”. Precisamente a esas ideas se aferraron los escolásticos en la Edad Media y, más tarde, los filósofos idealistas modernos.

Señalando las vacilaciones de Aristóteles entre el materialismo y el idealismo y esclareciendo, a su vez, el carácter idealista de su teoría del “Primer motor”, decía Lenin: “Naturalmente, esto es idealismo, pero idealismo más objetivo y lejano, más general que el de Platón; he ahí por qué en su filosofía de la naturaleza es más frecuentemente = materialismo.”69

Hay que distinguir el idealismo aristotélico del platónico, pues mientras que Platón elabora un sistema totalmente idealista, Aristóteles formula sus concepciones idealistas entrando en contradicción con la tendencia materialista “de su filosofía natural y de su teoría del conocimiento.

La teoría del conocimiento de Aristóteles desempeñó un papel importante en la historia de la filosofía griega.

Aristóteles se apartaba radicalmente de Platón por lo que toca al problema del objeto del conocimiento. Después de rechazar el reino platónico de las “ideas”? como una invención estéril, consideraba de acuerdo con Demócrito que la naturaleza, el mundo material, es el verdadero objeto del conocimiento y, sobre todo, la fuente de la experiencia, de la sensación.

La actividad de la sensación se dirige a las cosas singulares, a los fenómenos de la naturaleza; lo que la provoca se halla fuera de la conciencia humana, en el mundo material.

“Este es el quid de la cuestión –«se halla fuera»– fuera del hombre, independientemente de él. Esto es materialismo.”70

Según la gnoseología aristotélica, la sensación “percibe las formas sensibles sin la materia”. Aristóteles compara la conciencia (el “alma”) con la cera que recibe la huella del anillo de oro, sin que quede impreso el oro mismo. Así,también la conciencia percibe la forma de los objetos sensibles, pero no su sustrato material.

Por tanto, Aristóteles considera que la sensación es la huella que deja la forma del objeto conocido, pero al mismo tiempo la sensación es para él la fuente del pensamiento teórico, de los conceptos. Con esto sienta una tesis materialismo-sensualista. Afirma, a su vez, que las sensaciones sólo brindan un conocimiento de lo singular, mientras que la misión de la ciencia es conocer lo universal en las cosas singulares; por consiguiente, la fase superior del conocimiento no reside en las sensaciones, sino en los conceptos que derivan de ellas.

A las sensaciones específicas se combinan, según Aristóteles, en la “sensibilidad” común que tiene su asiento en el corazón. Como resultado de la repetición de las sensaciones se forman las representaciones generales. La actividad del intelecto, del pensamiento teórico, consiste en descubrir lo universal en lo singular.

El sensualismo materialista aristotélico se manifiesta nítidamente al afirmar que el camino de la ciencia parte de los objetos y conduce a las leyes, conocidas por nuestra razón. Los sentidos proporcionan imágenes [108] de los objetos individuales, concretos. Descomponiéndolos en sus elementos integrantes más simples, la razón descubre algo general en ellos. No hay ni puede haber ciencia de lo singular, de lo particular, de lo que es infinitamente diverso y se halla en constante cambio. Sólo puede haber ciencia de lo universal.

El sensualismo materialista y el empirismo de la teoría aristotélica del conocimiento estaban dirigidos contra la doctrina platónica de la anamnesis (reminiscencia).

Mientras que para el idealista Platón no hay más fuente de conocimiento que la reminiscencia del alma inmortal, para el sensualista Aristóteles, que en este problema se acerca al materialismo, el que no tiene sensaciones nada conoce ni puede conocer.

En sus Lecciones de historia de la filosofía, Hegel desfiguraba la verdad histórica al presentar a Aristóteles como un consecuente idealista.

Lenin señaló que en la filosofía de Aristóteles se daban puntos de vista contradictorios; descubrió que junto a su idealismo (aunque distinto del idealismo platónico) existían rasgos materialistas que se revelaban en su filosofía de la naturaleza y en su teoría del conocimiento; por último, puso al descubierto las “vacilaciones de Aristóteles entre el idealismo y el materialismo”.

Lenin mostró que el verdadero Aristóteles, es decir, el Aristóteles histórico, admitía la existencia objetiva del objeto de conocimiento; demostró. a su vez, que Aristóteles explicaba la sensación de un modo materialista, como la huella que deja el ser, independiente de la conciencia (comparación del alma con la cera), a la par que consideraba la razón como un libro en cuyas páginas nada hay escrito mientras no actúa este ser.

Aristóteles estudió profundamente los problemas de la dialéctica y la lógica.

Ya Aristóteles –decía Marx– señalaba sagazmente, la superficialidad del método que toma como punto de partida un principio abstracto y que no admite la autonegación de este principio en las formas superiores.”71

Caracterizando la dialéctica espontánea de Aristóteles, citaba Lenin este argumento suyo, tomado de la Metafísica:

“«Se plantea un problema difícil (ἀποϱία): ¿cómo se comporta la materia de tal o cuál cosa, con respecto a su contrario? Por ejemplo, si un cuerpo está sano en potencia (δυνάμει) y la enfermedad es lo contrario de la salud, ¿el cuerpo está tanto sano como enfermo en potencia? … Además, ¿no es el hombre vivo un cadáver en potencia (δυνάμει)?»”72

Con las categorías de potencia y acto, las tesis dialécticas de Heráclito se vuelven más complejas y profundas en Aristóteles. Al combatir la idea heraclitiana de la lucha de contrarios, Aristóteles admitía dicha unidad en la potencia, aunque la rechazaba en el acto.

Uno de los capítulos más valiosos de la filosofía de la naturaleza de [109] Aristóteles es su teoría de las diversas clases o formas de movimiento y desarrollo.

Aristóteles distinguía seis clases de movimiento: movimiento en general, entendido como cambio (μεταβολή) que se divide a su vez en: a) cambio sustancial: 1) generación (γένεσις) y 2) corrupción (φϑοϱἀ) y b) movimiento en sentido estricto (χίνησις), dividido a su vez en: 3) paso de un estado a otro de cualidad (άλλοίωσις); 4) aumento (άὔζησις) y 5) disminución (φϑισις), es decir, cambios de cantidad y 6) desplazamiento (φοϱἀ) o cambio de posición.

La teoría aristotélica del movimiento fue una de las grandes adquisiciones de la ciencia griega. Ni Heráclito ni Demócrito habían logrado todavía distinguir diversas clases o formas de movimiento. Correspondió a Aristóteles el mérito de haber planteado por primera vez este problema.

Ninguno de los filósofos griegos anteriores a Aristóteles había analizado tan profundamente el movimiento. Pero el Estagirita estableció también una diferencia falsa y artificial entre los movimientos “perfectos, celestes” y los movimientos “imperfectos, terrestres”.

Aristóteles contribuyó considerablemente al estudio de los problemas lógicos. A él se debe la teoría lógica que generalizaba las adquisiciones científicas del mundo antiguo. En su lógica pugnaba por defender, frente a la sofística, los principios del saber científico.

La lógica de Aristóteles se basa en la rigurosa distinción de la verdad y la falsedad. La verdad, según él, es la concordancia del pensamiento con la realidad, y la falsedad surge cuando se une en el pensamiento lo que se halla separado en la realidad, o cuando se separa en el pensamiento lo que se halla unido en ésta.

Aristóteles sostenía que el enlace de los juicios en el proceso discursivo y en la demostración, así como las leyes y reglas lógicas, no son arbitrarios, sino que tienen un fundamento objetivo en el propio ser. Puso de manifiesto la existencia de leyes necesarias de nuestro pensamiento, independientes de la voluntad humana, que deben ser observadas forzosamente en el curso de la demostración. Los filósofos escolásticos medievales dieron un carácter formalista a la lógica aristotélica, arrojando por la borda cuanto había en ella de valioso y materialista.

Según Aristóteles, el principio lógico supremo es el principio de no contradicción, que dice así: “Es imposible que un mismo atributo pertenezca y no pertenezca al mismo sujeto, considerado en un mismo tiempo y en una misma relación...”73

Otro principio del pensamiento correcto es, según él, el principio de tercero excluido, que formula de la siguiente manera: “Si lo falso no es sino la negación de lo verdadero, entonces será imposible que todo sea falso; uno de los miembros de la contradicción debe ser verdadero.”74

Aristóteles concibe la lógica como la teoría de la demostración, y en ésta distingue dos aspectos; paso de lo particular a lo general (inducción) y paso de lo general a lo particular (deducción).

La vía que lleva al conocimiento de lo general consiste, según Aristóteles, en el ascenso de lo particular a lo general por medio de la inducción: [110] “...Así como el conocimiento (obtenido) de lo general es imposible sin la inducción, así también (el conocimiento) obtenido por medio de la inducción es imposible sin la percepción sensible.”75

La dialéctica aristotélica se manifiesta claramente en su modo de abordar el problema de lo general y lo particular. A la doctrina platónica de las “ideas”, concebidas como esencias separadas de la realidad, Aristóteles contrapone su intento de examinar lo general en su unidad con lo particular. “En efecto, no podemos decir que existe una casa (en general) fuera de las casas particulares.”76

Al citar la tesis aristotélica de la unidad de la casa en general y de las casas particulares (sensibles), Lenin llama la atención sobre su modo dialéctico de enfocar el problema de lo general y lo particular.

Sin embargo, Aristóteles no logra resolver el problema del paso de lo singular a lo general, de lo sensible a lo racional. Entrando en contradicción con su propio empirismo materialista, sostiene que la veracidad de una proposición particular solamente puede ser demostrada infiriéndola de una proposición general indubitable.

Lenin no dejó de advertir estas vacilaciones de Aristóteles. “No podemos dudar –escribía– de la objetividad del conocimiento. Fe ingenua en el poder de la razón, en la fuerza, en el poder, en la veracidad objetiva del conocimiento. Y confusión ingenua, confusión impotente y lamentable en la dialéctica de lo general y de lo particular del concepto y de la realidad del objeto singular percibido por los sentidos, de la realidad de la cosa, del fenómeno.”77

Aristóteles estudió el problema de los principios generales de la demostración, del silogismo como razonamiento determinado bajo cuya forma suele presentarse la demostración. Creó asimismo la teoría de las figuras y reglas del silogismo y formuló la definición del juicio como forma del pensamiento en la que se afirma o se niega algo de algo.

También hay que incluir entre los méritos de Aristóteles la formulación de una doctrina de las categorías. Su análisis de éstas, al igual que su teoría del concepto, del juicio y del raciocinio, no se limitó a la forma del pensamiento, sino que se extendió también a su contenido.

Aristóteles fue el primero que estableció una clasificación de las categorías. En total, las reducía a las diez siguientes: 1) sustancia o fundamento al que pertenecen todas las demás propiedades (por ejemplo, hombre, caballo); 2) cantidad (dos o tres varas de longitud); 3) cualidad (blanco, negro); 4) relación (grande, pequeño); 5) lugar (en el mercado); 6) tiempo (ayer, el año pasado); 7) situación o postura (echado, sentado); 8) posesión o condición (calzado, armado); 9) acción (muere, habla), y 10) pasión (cortado, quemado).

Aristóteles trató de fijar las categorías de modo que cada una estuviera relacionada con las demás, permitiendo así un conocimiento más cabal del ser.

Si dejamos a un lado a Demócrito, cuyas obras lógicas no han llegado a nosotros, Aristóteles es el primer filósofo griego que estudia de modo especial y con todo detalle las leyes del pensamiento. De él decía Engels [111] que “había llegado ya a penetrar en la forma más sustancial del pensar dialéctico”.78

Su análisis de la categoría de cantidad como objeto del conocimiento matemático es un ejemplo del modo dialéctico espontáneo de enfocar las categorías.

La matemática, según Aristóteles, prescinde de la multiplicidad y diversidad de los fenómenos naturales y concentra su atención en la cantidad. Lenin subraya el carácter dialéctico y materialista de la tesis aristotélica según la cual “el matemático deja a un lado el calor, la pesantez y “otros contrarios” sensibles y toma en consideración solamente lo cuantitativo”... “y con respecto a lo que es sucede exactamente lo mismo”. Y Lenin anota a continuación: “He aquí el punto de vista del materialismo dialéctico, pero en forma casual, no consecuente, no desarrollado, efímero.”79

Aunque en sus investigaciones lógicas Aristóteles llegaba, en última instancia, a conclusiones metafísicas, sus conocimientos científicos universales y la profunda vinculación de sus ideas lógicas con las adquisiciones científicas de su época hicieron que su lógica no fuese, en modo alguno, una lógica formalista, vacía de contenido. Aristóteles no divorciaba las formas lógicas del contenido real; por el contrario, trató de extraerlas del este contenido real, del ser. De ahí que su análisis, 'sus interrogantes y sus indagaciones sean tan vivos y profundos.

“La profundidad del pensamiento de Aristóteles –escribe Marx– pone al descubierto en forma admirable los problemas especulativos más sutiles. Es, a su modo, un buscador de tesoros. Dondequiera que salte bajo la maleza una fuente viva, apunta certeramente a ella la varita mágica de Aristóteles.”80

Lenin advierte en la doctrina de Aristóteles “una multitud de cosas en extremo interesantes, vivas, ingenuas (frescas), que pasan a la filosofía. Pero en las exposiciones son sustituidas por la escolástica, por el resultado sin movimiento, &c.”81

Las ideas científico-naturales de Aristóteles generalizaban y desarrollaban las adquisiciones de la antigua ciencia griega. Entre las principales obras de Aristóteles de carácter científico-natural figuran: Física, De la generación y la corrupción, Sobre el cielo, Meteorología, Historia de los animales, De las partes de los animales y Sobre la generación de los animales. Sus ideas científico-naturales se hallan ligadas íntimamente a sus concepciones filosóficas. La Física de Aristóteles, en la que éste expone su filosofía de la naturaleza, muestra muchos más rasgos materialistas que su Metafísica.

En las concepciones filosófico-naturales del Estagirita también se manifiesta acusadamente su dialéctica. Sintetizando y generalizando las doctrinas filosóficas de sus predecesores, especialmente las doctrinas acerca de los primeros principios y cualidades, fuerzas y elementos, Aristóteles ofreció una original visión filosófico-natural del universo. Según él, el [112] fundamento del mundo consiste en cierto sustrato material o materia primera, dotada de dos pares de propiedades contrarias que se repelen mutuamente, o “cualidades primarias”: lo caliente y lo frío; lo seco y lo húmedo. La combinación de estas propiedades (exceptuando los casos de unión simultánea de dos propiedades opuestas) da los cuatro elementos fundamentales, a saber: el fuego (lo caliente y lo seco), el aire (lo caliente y lo húmedo), el agua (lo frío y lo húmedo) y la tierra (lo caliente y lo seco). Aquí están de nuevo las cuatro “raíces” de Empédocles, pero no como elementos eternos, inmutables del universo, sino como sustancias capaces de transformarse las unas en las otras y de penetrarse recíprocamente.

Todo cuerpo compuesto se forma, según Aristóteles, de estos cuatro elementos, tomados en diferentes proporciones cuantitativas. Además, al formar un cuerpo compuesto, estos elementos penetran por completo los unos en los otros, como fundiéndose o disolviéndose recíprocamente. Con su filosofía de la naturaleza, Aristóteles expresaba en forma ingenua la fluencia, la mutabilidad de todos los fenómenos y cuerpos naturales. Así, por ejemplo, la transformación del agua en vapor bajo la acción del calor la explicaba en virtud de que la cualidad de “lo frío” era sustituida en el agua por la cualidad de “lo caliente”. Y con una sustitución semejante “explicaba” también la transformación del agua líquida en vapor (o “aire”), el cual se distinguía del agua en que, en vez de la combinación de las propiedades de “lo frío” y “lo húmedo” se tenía la combinación de “lo caliente” y “lo húmedo”; es decir, “lo frío” era sustituido por “lo caliente”. Con ese mismo y puro espíritu filosófico-natural podía concebirse igualmente la transformación del agua en “tierra”, después de la cual quedaba el residuo seco de las sustancias disueltas en el agua. En este caso,- según Aristóteles, “lo húmedo” (en el agua) había sido sustituido por “lo seco” en el residuo terroso (formado después de la evaporación de la tierra).

Cada uno de los cuatro elementos está en la naturaleza en un lugar especial, el lugar que le es propio: el fuego y el aire, arriba; el agua y la tierra, abajo.

Aristóteles admitía también un quinto elemento o éter divino del que se componían el cielo y las estrellas. Según la teoría del “quinto elemento”, llamado posteriormente en latín quinta essentía (quintaesencia), la naturaleza se dividía en dos esferas distintas: terrestre y celeste.

La importancia de la filosofía de la naturaleza de Aristóteles consistía en que sistematizaba y generalizaba las ideas del mundo antiguo sobre la naturaleza. Estas ideas apuntaban al descubrimiento (aunque en forma muy ingenua y abstracta) del principio de la conexión universal y del devenir, de la penetración mutua y del entrelazamiento recíproco de los fenómenos naturales, sin un estudio concreto y detallado de esos mismos fenómenos, es decir, separadamente, aislados unos de otros.

Aristóteles era adversario del atomismo. Negaba la existencia de partículas materiales últimas e indivisibles, ya que, según él, la partícula más diminuta de cualquier cuerpo se compone de los mismos cuatro elementos que el cuerpo en su conjunto. Dividiendo el cuerpo en partículas cada vez más pequeñas, nunca llegaremos por principio a separar el agua de la tierra y, a mayor abundamiento, “lo seco” de “lo caliente”, &c. Por [113] tanto, al ser divididos los cuerpos, las partículas conservan la misma composición del cuerpo entero.

La idea de la penetración mutua de las sustancias, en cuanto idea (filosófico-natural deducida del sistema filosófico de un pensador dado, no de los hechos observados empíricamente, conducía a veces a conclusiones que estaban en abierta contradicción con la realidad. No obstante, eran tenidas por verdaderas, ya que concordaban con la concepción general filosófico- natural, Así, Aristóteles creía que un cuerpo pequeño, agregado a otro mayor, debía adquirir las propiedades de este último al mezclarse con él. Por ejemplo, el agua añadida al vino debía convertirse en vino, y éste, agregado al agua, debía transformarse en agua.

Es evidente que estas “cualidades” o propiedades fundamentales de los cuerpos, a que se refiere Aristóteles, reflejan las percepciones directas e inmediatas de dichos cuerpos por nuestros órganos sensoriales y ante todo por el sentido del tacto. Efectivamente, al tacto apreciamos la temperatura, la frialdad, la humedad o sequedad de un cuerpo. Esta concepción representa la primera fase en la historia del conocimiento y corresponde en el proceso cognoscitivo individual a las sensaciones inmediatas. Decía Lenin que “la sensación se nos presenta como lo más primitivo y lo más conocido, pero en ella se encuentra necesariamente también la cualidad...”82

De acuerdo con la teoría cosmológica de Aristóteles, que tiene un carácter geocéntrico, la Tierra ocupa el centro del universo esférico, finito en el espacio e infinito en el tiempo. Alrededor de ella giran unas esferas especiales, en las que están fijados los planetas, y el cielo con las estrellas fijas en él.

Esta teoría cosmológica fue desarrollada posteriormente (siglo II a. n. e.) por Ptolomeo.

El sistema geocéntrico aristotélico-ptolemaico se mantuvo en pie hasta la revolución astronómica provocada por el gran sabio polaco Nicolás Copérnico.

Pese a su ingenuidad y a la pobreza en sus datos experimentales, la filosofía natural de Aristóteles desempeñó un papel importante en la historia del conocimiento de la naturaleza, ya que trazaba un cuadro relativamente armónico del universo. A medida que fueron desprendiéndose las ciencias naturales especiales de la ciencia entonces indivisa, fue poniéndose de relieve la caducidad de diversos capítulos de la filosofía natural de Aristóteles. Al fundarse la mecánica por Galileo se puso en claro la inconsistencia de las ideas aristotélicas sobre los elementos. El nacimiento de la química contribuyó a enterrar definitivamente la doctrina de los cuatro elementos.

Entre las aportaciones de Aristóteles a las ciencias naturales figuran su demostración de la esfericidad de la Luna (sobre la base del estudio de sus fases) y de la esfericidad de la Tierra (mediante el estudio de la forma de la sombra que proyecta sobre la Luna).

Las ideas biológicas de Aristóteles también ejercieron una gra fluencia sobre el desarrollo de la ciencia griega. Junto con sus discípulos, describió unas 500 especies animales. Asimismo, realizó uno de los primeros [114] intentos de clasificación de los animales en dos grupos (animales con sangre y sin sangre) y después los dividió en géneros y especies.

La teoría aristotélica del alma vegetativa, sensitiva e intelectiva representaba un intento de clasificación de los seres vivos en vegetales, animales y hombres.

Las vacilaciones de Aristóteles entre el idealismo y el materialismo se convirtieron en vacilaciones entre la religión y la ciencia. Y en la medida en que se apartaban de la “línea de Platón” y se aproximaban a la “línea de Demócrito”, sus concepciones filosóficas y científico-naturales contribuyeron al progreso de la ciencia.

Aristóteles desempeñó un papel importante en la historia de la estética griega. En oposición a la reaccionaria doctrina platónica de lo bello –lo bello como “idea”–, sustentaba una concepción realista del arte, viendo en éste una reproducción (mimesis) de la realidad.

Aristóteles admitía la naturaleza cognoscitiva del arte y rechazaba el punto de vista platónico que contraponía el arte y el conocimiento. Según él, la fuente de la imaginación, de la fantasía, como capacidad de crear imágenes, estaba en la sensación; a diferencia de Platón, reconocía la significación estética de la percepción sensible.

La estética de Aristóteles se basa en su teoría de la potencia y el acto. El arte es la reproducción de la realidad por medio de la representación creadora de lo posible. El género artístico supremo es la tragedia, cuya influencia social es muy importante. A juicio de Aristóteles, la tragedia ennoblece al hombre mediante la “purificación” (catarsis) de sus afectos de todo lo feo y mezquino.

Las concepciones políticas y sociológicas del Estagirita se hallaban imbuidas de la idea de la necesidad de fortalecer el Estado esclavista.

Partiendo de esto, sostenía que era justo y conveniente que unos hombres fueran esclavos y otros señores. A despecho de la verdad histórica, afirmaba que, en sus relaciones mutuas, el señor y el esclavo se guiaban por la comunidad de intereses.

Aristóteles consideraba perfectamente natural la existencia de la esclavitud y aspiraba a perpetuar el dominio de los esclavistas sobre los esclavos.

La relación del señor con el esclavo es la del alma con el cuerpo, sobre e] cual ella impera por su propia naturaleza y al cual gobierna.

La definición que da Aristóteles de la esclavitud revela el carácter de clase de sus concepciones político-sociales. “El que por naturaleza no se pertenece a sí mismo, sino a otro, es, por su propia naturaleza, esclavo. Y un hombre pertenece a otro aun cuando, siendo hombre, se convierte en propiedad.”83

Para Aristóteles el esclavo no es sino un “instrumento vocal” propiedad del señor, que es un “animal político”, miembro de la sociedad.

Aristóteles creó una teoría peculiar acerca del origen del Estado, según la cual el Estado procede de la familia. Esta, de la que son miembros el señor y el esclavo, el marido y la mujer, el padre y los hijos, representa la primera forma de comunidad humana. La familia esclavista es la célula inicial de la que ha nacido el Estado. A la unión de varias [115] familias la llamaba Aristóteles “aldea”, viendo en ella una forma de transición entre la familia y el Estado.

Después de rechazar la teoría platónica del “Estado ideal”, aristocrálico. Aristóteles crea su propia doctrina del Estado esclavista, conforme a la cual el Estado esclavista representa la forma más perfecta de comunidad humana. El poder estatal no debe estar en manos de los ricos ni de los pobres. sino que debe pertenecer a la capa media de los esclavistas. “En todo Estado –dice– tenemos tres clases de ciudadanos: los muy ricos, los extremadamente pobres y los ciudadanos que se hallan en medio de unos y otros. Puesto que, según se admite comúnmente, la virtud se halla en el término medio, es evidente que lo mejor es también poseer con moderación los bienes de fortuna.”84

Aristóteles divide las formas de gobierno en “normales” (monarquía. aristocracia y politeia) y anormales (tiranía, oligarquía y democracia). La mejor forma de gobierno para Aristóteles es la forma “media” o politeia.

El fondo de clase de las ideas sociales de Aristóteles radica en su lucha contra los esclavos y en la defensa de los intereses de las capas medias esclavistas.” ¿Sería justo acaso –se pregunta– que los pobres. porque son la mayoría, empezasen a repartirse la fortuna de los ricos?”85

Pero, al mismo tiempo, sostiene que no puede admitirse que la minoría oligárquica formada por los ricos, dilapide los bienes de la ciudad-estado.

Las ideas sociológicas de Aristóteles se entrelazan íntimamente con sus ideas éticas y con sus concepciones en el campo de la economía política. En su Ética critica la “idea” platónica de Bien, “idea” que como todas las demás “ideas” de Platón se halla separada de la vida real, por lo cual debe ser rechazada, junto con todo el mundo de las “ideas”.

A este propósito dice Aristóteles: “Soy amigo de Platón, pero soy más amigo de la verdad.”86

Los problemas éticos deben abordarse, según Aristóteles, en íntima relación con los problemas de la vida social. La ética es la doctrina moral del hombre en cuanto ser social o “animal político”.

Según la ética aristotélica, la moralidad se da en el hombre por su propia naturaleza, pero sólo en potencia, correspondiendo a la vida social transformar esta posibilidad en realidad. El carácter de clase de la ética aristotélica como ideología de los esclavistas se revela en su afirmación de que el esclavo, por su propia naturaleza, no puede llevar una vida virtuosa y de que sólo los hombres libres pueden vivir una vida moral. El ciudadano virtuoso debe evitar en su conducta tanto el exceso como el defecto: la moralidad estriba en observar cierta medida.

La medida de la moralidad debe corresponder, según Aristóteles, a la medida de la riqueza. El hombre libre puede ser virtuoso en consonancia con la cuantía de sus bienes, Así, la virtud de la “magnanimidad” sólo puede darse en los ricos; un pobre no puede ser “magnánimo”.

Según Aristóteles, la justicia puede ser “distributiva” y “niveladora” o “conmutativa”. La justicia “distributiva” se relaciona con el reparto [116] de los bienes entre los miembros de la sociedad de acuerdo con su posición social, Debe ser distinguida de la justicia “niveladora” que tiene relación con el intercambio. De este modo, Aristóteles pasa de los problemas de la ética a los de la economía política.

Aristóteles se pronuncia contra el desenvolvimiento de las relaciones monetario-comerciales en la antigua Grecia. La ciencia especial de la “administración doméstica” (economía) es, a juicio suyo, el arte de procurarse los medios necesarios para la vida y los elementos útiles para el Estado o para la familia. A la “economía” contrapone la “crematística” o arte de hacer negocios con el dinero mismo. La “economía” es el arte socialmente útil de amasar una fortuna, mientras que la “crematística” es el arte de impulsar el comercio y la usura.

Las ideas de Aristóteles sobre economía política constituyen una valiosa adquisición del mundo antiguo. Al llamarle “titán del pensamiento”, Marx señaló la significación histórica de su modo de abordar los problemas de la economía política, particularmente el problema de las peculiaridades de la forma equivalencial del valor como relación entre el trabajo abstracto y el trabajo concreto y como relación entre el trabajo privado y el trabajo social.

“Estas dos últimas características de la forma equivalencial –escribe Marx– se nos presentarán todavía con mayor claridad si nos remontamos al gran pensador que analizó la forma de valor, como tantas otras formas del pensamiento, de la sociedad y de la naturaleza. Nos referimos a Aristóteles.”87

Marx subraya asimismo su modo de abordar el problema de la forma-dinero de la mercancía, su análisis del intercambio y otras ideas económico-políticas suyas, pero a la vez pone al descubierto las causas de la inconsecuencia y de las limitaciones de sus atisbos en el campo de la economía política. “Aristóteles no podía descifrar por sí mismo, analizando la forma de valor, el hecho de que en la forma de los valores de las mercancías todos los trabajos se expresan como trabajo humano igual, y por tanto como equivalentes, porque la sociedad griega estaba basada en el trabajo de los esclavos y tenía, por tanto, como base natural la desigualdad entre los hombres y su fuerza de trabajo... Lo que acredita precisamente el genio de Aristóteles es haber descubierto en la expresión de valor de las mercancías una relación de igualdad. Fue la limitación histórica de la sociedad de su tiempo la que impidió desentrañar en qué consistía «en rigor» esta relación de igualdad.”88

En el pensamiento aristotélico se resumen las ideas filosóficas, científico-naturales y políticas de la antigua Grecia, así como las conquistas de la ciencia indivisa griega hasta finales del siglo IV a. n. e. Del seno de esta ciencia única, aún no suficientemente diversificada, Aristóteles destacó una serie de dominios científicos (la filosofía, la lógica, la matemática, la teoría de la naturaleza inorgánica, la doctrina del mundo orgánico, la teoría del Estado, &c.), creando así, desde un punto de vista teórico, la posibilidad de que fueran desprendiéndose sucesivamente de esta ciencia indivisa las ciencias particulares. [117]

La crítica aristotélica del idealismo y misticismo platónicos, los elementos materialistas de la filosofía natural y de la teoría del conocimiento de Aristóteles, que lo aproximan a la “línea de Demócrito”, junto con su lógica y su dialéctica representan valiosas adquisiciones de la ciencia del mundo antiguo.




{63} V. I. Lenin, Cuadernos filosóficos, pág. 264.

{64} V. I. Lenin, Cuadernos filosóficos, pág. 264.

{65} Aristóteles, Metafísica, V, 2, 1013a 24-1013b 21.

{66} Ibidem.

{67} Ibidem.

{68} Ibidem.

{69} V. I. Lenin, Cuadernos filosóficos, pág. 264.

{70} Ibídem., pág. 267.

{71} C. Marx, Cuadernos de historia de la filosofía epicúrea, estoica y escéptica. C. Marx y F. Engels, Primeros escritos, trad. rusa, pág. 125, Moscú, 1956.

{72} V. I. Lenin, Cuadernos filosóficos, pág. 305.

{73} Aristóteles, Metafísica, IV, 3, 1005b 13-1006a 12.

{74} Ibídem, IV, 8, 1012a-1012b 12.

{75} Aristóteles, Analíticos primeros y segundos, 81b 2-81b 21.

{76} Aristóteles, Metafísica, III, 4, 999a 32-1000a 3.

{77} V. I. Lenin, Cuadernos filosóficos, ed. rusa, pág. 304.

{78} F. Engels, Anti-Dühring. trad de W. Roces, pág. 28, México, D. F., 1945.

{79} V. I. Lenin, Cuadernos filosóficos, pág. 306.

{80} Marx-Engels, Gesamtausgabe. Erste Abteilung, Band 1, zweiter Halband. S. 107, Berlín, 1929.

{81} V. I. Lenin, Cuadernos filosóficos, pág. 303.

{82} V. I. Lenin, Cuadernos filosóficos, pág. 215.

{83} Aristóteles, Política. 1, 4, 1254a, 15.

{84} Aristóteles, Política. IV, 10, 1295b, 2.

{85} Ibídem, III, 10, 1281a.

{86} Aristóteles,Ética, trad. rusa, pág. 7 (I. 4), 1908.

{87} C. Marx, El Capital, trad. española de W. Roces, t. I, pág. 66, México, D. F., 1946.

{88} Ibídem, pág. 67.