Filosofía en español 
Filosofía en español

Instituto de Filosofía de la Academia de Ciencias de la URSSHistoria de la Filosofía, México 1960


Tomo 1 ❦ Capítulo II: 4

4. Desarrollo de la filosofía en período helenístico (siglos III-I a. n. e.). Epicuro


La crisis de las ciudades-estados de la antigua Grecia en el siglo IV a. n. e. estaba determinada por la agravación de las contradicciones entre las relaciones esclavistas de producción y el nivel alcanzado por las fuerzas productivas de la sociedad.

Ya en ese período histórico, el modo esclavista de producción no creaba las condiciones necesarias para elevar el rendimiento del trabajo, ni para impulsar la técnica y ampliar la división social del trabajo.

Marx señala que la producción basada en la esclavitud se caracteriza por un gasto superfluo de material y de medios de trabajo.

“Esta es una de las razones que encarecen la producción basada en la esclavitud. Aquí, para emplear la feliz expresión de los antiguos, el obrero sólo se distingue del animal y de los instrumentos muertos en que el primero es un instrumentum vocale, mientras que el segundo es un instrumentum semivocale y el tercero es un instrumentum mutum. Por su parte, el obrero hace sentir al animal y a la herramienta que no es un igual suyo, sino un hombre. Se complace en la diferencia que los separa de ellos a fuerza de maltratarlos y destruirlos pasionalmente. Por eso, en este régimen de producción impera el principio económico de no emplear más que herramientas toscas, pesadas, pero difíciles de destruir por razón de su misma tosquedad.”89

Después de la desintegración del Imperio de Alejandro de Macedonia, que carecía de una base firme y que representaba una agrupación temporal militar-administrativa, se abre un nuevo período en la historia de la sociedad esclavista: el período helenístico. Gran cantidad de tribus y pueblos quedaron agrupados en este imperio sólo de un modo exterior y continuaron con el modo peculiar de vida que llevaban antes. Esto contribuyó también a acelerar la descomposición del imperio.

El período helenístico de la historia del mundo: antiguo abarca los tres últimos siglos anteriores a nuestra era, desde el 323 (año de la muerte de Alejandro de Macedonia) hasta el 30 a. n. e. (año en que Roma conquista a Egipto, último gran Estado helenístico).

En su primera fase, el helenismo desempeñó un papel fecundo en la historia de Ja sociedad esclavista, sobre todo en los países del Cercano Oriente.

Entre las ciudades que destacaron en el período helenístico figuraba, en primer lugar, Alejandría, Era entonces el centro de las relaciones comerciales y, además, el foco principal de la cultura helenística. El desarrollo del comercio y de la navegación, de la técnica y la artesanía, unido [118] a la ampliación de los vínculos comerciales con los pueblos de Oriente y Occidente impulsaron el progreso de la ciencia de aquel tiempo.

Los hombres de ciencia del período helenístico, que residían principalmente en Alejandría, laboraban en el campo de las matemáticas, la mecánica, la física, la geografía, la fisiología y la medicina. Los sabios alejandrinos desarrollaron la teoría lingüística y estilística de la Antigüedad, junto con la crítica literaria, y estudiaron también la historia. la prosa artística y la poesía. La Biblioteca de Alejandría poseía un riquísimo fondo de manuscritos.

El sabio-astrónomo Hiparco fue uno de los primeros en crear la teoría del movimiento aparente del Sol, de la Luna y de los planetas; elaboró asimismo un catálogo estelar que incluía más de mil estrellas. Eratóstenes de Cirene fue el primero que midió la circunferencia de la Tierra.

En la cosmología antigua prevalecían las doctrinas geocéntricas que consideraban erróneamente a la Tierra como el centro inmóvil del universo. Sin embargo, ya Aristarco de Samos, que, según la expresión de Engels, había anticipado la teoría copernicana de la Tierra y del Sol90, formuló la hipótesis de que la Tierra gira alrededor del Sol y de su propio eje.

Las matemáticas del período helenístico estaban representadas por sabios tan eminentes como Euclides y Arquímedes. En su obra fundamental, Elementos de aritmética y geometría, se sintetizaba todo el desarrollo alcanzado por las matemáticas en la Grecia clásica y se sentaban los fundamentos de la geometría.

Los trabajos de Arquímedes de Siracusa en el campo de la mecánica marcaron el comienzo de la investigación minuciosa y exacta de la naturaleza. Arquímedes estudió analíticamente los fenómenos mecánicos. No es menor la importancia del “principio de Arquímedes” (sobre el peso específico de los cuerpos) para la valoración de la ciencia helenística. Arquímedes se hizo célebre con sus inventos mecánicos. Se le atribuía la invención de muchas máquinas, entre ellas el polipasto (máquina para levantar cargas), la rueda hidráulica, &c.

Los médicos alejandrinos estudiaron la anatomía humana y llegaron a realizar disecciones en cadáveres. Herófilo estudió la relación de los nervios con el cerebro.

El mérito histórico de los sabios alejandrinos consiste en haber elaborado los primeros métodos de observación rigurosa y de experimentación. que no había llegado a conocer la ciencia griega en la época de las ciudades-estados.

En el período helenístico, la tendencia materialista fue impulsada por el gran representante de la filosofía y de la ciencia de la Antigüedad. Epicuro (341-270 a. n. e.).

Epicuro nació en la isla de Samos; como su padre, era maestro de escuela. Influido por Ja lectura de las obras de Demócrito, empezó a interesarse por la filosofía. Enseñó filosofía, primeramente en las ciudades del Asia menor; más tarde, en 307-306 a. n. e., fundó en Atenas una escuela filosófica llamada el “Jardín” por el lugar en que estaba enclavada. Dicha escuela se convirtió en el centro principal del materialismo [119] y del ateísmo del mundo antiguo. Basándose en las nuevas conquistas de las ciencias naturales, Epicuro trataba de fundamentar cada vez más profundamente la filosofía materialista, y se trazaba asimismo el objetivo filosófico de conocer las leyes que rigen la naturaleza y de asegurar a los hombres una vida feliz.

En las “veladas” organizadas por Epicuro se discutían temas filosóficos y políticos. Los círculos epicúreos desempeñaban el papel de agrupaciones políticas. En el “Jardín” de Epicuro, las mujeres disfrutaban de los mismos derechos que los hombres.

Epicuro se oponía a los sofistas-retóricos de su época; señalaba que en sus discursos, henchidos de un pathos artificial, se eludían, pasándolos en silencio, los problemas más palpitantes, o sea los problemas relativos a la paz y a la guerra, a los tratados leoninos impuestos por la fuerza a los griegos, &c. “Y cuando en las reuniones públicas hablan de las consecuencias de la guerra y la paz o de cualquier otro problema de este género. entonces guardan silencio sobre la ira o la opresión de alguien en nuestros días.”91

La epístola de Epicuro a su antiguo esclavo Misa merece especialmente la atención: “...La eliminación del sufrimiento no es un remedio universal contra el dolor.”92 Para Epicuro este “remedio” consistía en la destrucción del yugo macedónico.

Y en otra epístola escribe: “¡Oh, si pudiéramos derrocar en el futuro a (nuestros) enemigos más malvados, los macedonios!”93

El papel histórico de Epicuro en el desenvolvimiento de la ciencia estriba en su defensa del materialismo y del ateísmo democritianos frente a los ataques de que eran objeto por parte de místicos y teólogos; consiste igualmente en haber fundamentado e impulsado la concepción materialista del mundo. Epicuro combatió resueltamente el platonismo y sometió a crítica el idealismo aristotélico.

La filosofía epicúrea consta de tres partes: la física, la canónica y la ética.

Según Epicuro, las partículas materiales indivisibles o átomos, que se mueven en el vacío, constituyen el fundamento de cuanto existe. Todos los fenómenos de la naturaleza se reducen a diferentes combinaciones de átomos.

Nada procede de lo que no existe y nada puede convertirse en alzo inexistente, afirma Epicuro; fuera del universo no hay nada que pueda penetrar en él o provocar en éste algún cambio. En estas tesis se atisbaba ya que la materia eterna e indestructible es el fundamento de todos los fenómenos naturales y se postulaba, a su vez, la necesidad de explicar la naturaleza, partiendo de ella misma, sin recurrir a ningún principio extranatural.

Epicuro distinguía los cuerpos físicos y los elementos (átomos) que los componen. Señalaba que los átomos son indivisibles e inmutables, pues [120] de no ser así todo se convertiría en la nada; estos átomos tienen una “naturaleza íntegra”, es decir, solidez, puesto que no hay nada donde pudieran disolverse.

Los átomos poseen las formas más diversas y esto explica también, según Epicuro, el infinito número de fenómenos naturales diversos. Engels hacía notar que Epicuro había modificado la teoría de Demócrito al atribuir “a los átomos no solamente diferencias de magnitud y de forma, sino también de peso; es decir, que Epicuro ya conocía a su manera el peso atómico y el volumen del átomo.”94

Los átomos poseen forma, peso y magnitud, mientras que los cuerpos físicos, compuestos de átomos, tienen también color, olor, sabor y otras cualidades que los hombres perciben.

Epicuro afirma que el movimiento rectilíneo de los átomos (en virtud de su peso) se conjuga con su desviación de la línea recta; esta desviación de los átomos tiene un carácter espontáneo y se halla condicionada internamente. Y en ella consiste la diferencia fundamental entre el atomismo de Epicuro y el de Demócrito.

La teoría atomista de Epicuro, una de las grandes aportaciones del materialismo antiguo, ha contribuido al fortalecimiento de la ciencia en su lucha contra las ideas reaccionarias acerca de un motor divino universal. La teoría de la desviación espontánea de los átomos representa un intento materialista, y a la vez dialéctico-elemental, tendiente a descubrir la fuente del movimiento de la materia en la materia misma.

No es casual que después de más de dos milenios los ideólogos de las clases explotadoras traten despectivamente la doctrina de este gran materialista y ateo de la Antigüedad y combatan furiosamente su idea de la desviación espontánea de los átomos.

Marx fue el primero que subrayó, en su tesis doctoral sobre la Diferencia entre la filosofía de la naturaleza y la de Epicuro, la profunda significación filosófica de la teoría epicúrea de la desviación espontánea de los átomos. Y Lenin rechazaba la afirmación de Hegel de que la idea de Epicuro de un movimiento curvilíneo de los átomos es “arbitraria y aburrida”.

Al igual que Demócrito, Epicuro combatía al idealismo que negaba en los fenómenos naturales su sujeción a leyes. En la teoría epicúrea de la desviación espontánea de los átomos se atisbaba ya el carácter dialéctico del movimiento de la materia, a la par que dicha teoría rechazaba la concepción fatalista de las leyes de la naturaleza. A juicio de Epicuro, la necesidad de las leyes naturales no significa en absoluto que el hombre sea un mero juguete del destino. “No debemos hacer violencia a la naturaleza, sino someternos a ella; y nos someteremos, cumpliendo los deseos necesarios así como los naturales, siempre que éstos no dañen, y aplastando implacablemente los nocivos.”95

La misión de la filosofía consiste, según Epicuro, en brindar una teoría general de los fenómenos naturales y especialmente de los astronómicos, basándose para ello en la física de los átomos. Epicuro rechazó las ideas astronómicas de los platónicos por considerarlas anticientíficas. [121]

Epicuro coronó la ciencia de su tiempo con una teoría cosmológica que postulaba la eternidad e infinitud del universo: “... Hay infinitos mundos [por su número] semejantes o desemejantes [al nuestro].”96

La teoría epicúrea del conocimiento parte del principio de que las cosas materiales actúan sobre los órganos sensoriales del hombre.

Siguiendo a Demócrito, Epicuro sustenta la teoría de la “emanación” o de las “imágenes”. Así, la visión se explica en virtud de que las imágenes que se separan de la superficie de las cosas actúan sobre el ojo humano. De la misma manera nacen las sensaciones auditivas, olfativas y otras. Y el propio pensamiento teórico es resultado de una elaboración posterior de las sensaciones.

Gran interés reviste el modo epicúreo de abordar el problema de la verdad, rechazando en primer lugar toda duda acerca de la posibilidad de conocer la verdad objetiva. Según Epicuro, la falsedad y el engaño aparecen como resultado de las adiciones “hechas por el pensamiento la la percepción sensible] con relación a [lo que espera] sea confirmado o refutado, pero que después no se confirma ni se refuta].”97

Epicuro rechazaba toda intervención divina, cualquiera que fuese, en el desenvolvimiento de la naturaleza o en el destino del mundo y del hombre. Los dioses habitan en los espacios vacíos entre los mundos (en los intermundos), sin que tengan nada que ver con la naturaleza ni con los hombres.

La ética epicúrea es una ética atea. Para que los hombres puedan gozar libremente de la vida terrena deben luchar contra el temor a la muerte y a los dioses. El fin de la vida es el placer.

Para Epicuro, el placer consiste en la ausencia de dolor. “Así que cuando decimos que el placer es el fin, no queremos entender los placeres de los lujuriosos ni los que consisten en el deleite sensible, como se figuran algunos, ignorantes de nuestras doctrinas o en desacuerdo con ellas, o que las entiendan falsamente, sino que entendemos por él estar libres del dolor en el cuerpo y de las perturbaciones del alma.”98

La doctrina epicúrea de la felicidad como fundamento natural de la vida moral (eudemonismo) no significa de ninguna manera la prédica amoral de los burdos placeres sensibles, como tratan de hacer ver los vulgarizadores y falsificadores de la historia de la filosofía. Epicuro enseñaba la necesidad de subordinar las inclinaciones sensuales a la razón.

Con el fin de desacreditar las concepciones materialistas y ateas de Epicuro, los pensadores idealistas y la Iglesia han presentado un cuadro falso de la ética epicúrea.

La verdadera limitación de esta ética consistía en su individualismo y en su carácter contemplativo. Para Epicuro, el ideal supremo de vida era la ataraxia (tranquilidad de ánimo, ausencia de turbación), entendiendo por ella el estado del sabio, que ha llegado al conocimiento de la naturaleza y que, por ello, se ha liberado ya del temor a la muerte.

La teoría social de Epicuro se caracteriza por su peculiar doctrina del [122] “contrato social”. Marx señala que “...en Epicuro se encuentra por primera vez la idea de que el Estado se basa en un contrato mutuo entre los hombres, en el contrat social (συνϑᾑϰη).”99

Los fundadores del marxismo apreciaban en alto grado el materialismo y el ateísmo de Epicuro, así como su importante papel en el desenvolvimiento de la concepción materialista, Marx le llamó el más grande ilustrado griego.

Epicuro figura entre los grandes pensadores del pasado, cuyo papel y valor han sido tergiversados por los idealistas. Sus concepciones materialistas y ateas despertaron el odio de idealistas y teólogos.

Al defender a Epicuro de la crítica tendenciosa y unilateral del idealista Hegel. Lenin señaló los rasgos fundamentales de su concepción materialista del mundo y fijó su papel en la historia de la filosofía de la antigua Grecia. Como desmostró Lenin, la teoría epicúrea del conocimiento parte ante todo del reconocimiento de que existe la realidad objetiva de los “objetos fuera de nosotros”. Hegel guarda silencio acerca de esto en su Historia de la filosofía, como lo guarda también sobre una tesis análoga de la teoría aristotélica del conocimiento.

Oponiéndose a la deformación hegeliana de la verdad histórica. Lenin formula así la tesis fundamental de Epicuro:

“Hegel ha ocultado (NB) absolutamente lo principal: (NB) la existencia de las cosas fuera de la conciencia humana e independientemente de ella.”100

Lenin caracteriza la critica que hace Hegel a Epicuro, con relación al problema filosófico fundamental, como “un ejemplo de las deformaciones y calumnias a que somete un idealista al materialismo”.101

Los historiadores reaccionarios de la filosofía desfiguran la historia del materialismo antiguo y combaten a Demócrito y a Epicuro como si fueran contemporáneos suyos. En oposición a la verdad, afirman que la teoría epicúrea es un “compromiso” entre el materialismo y el idealismo, y para complacer al fideísmo de nuestros días tratan del convertir al antiguo materialista y ateo en un teólogo.

Al empezar el siglo III a. n. e. y como resultado de la crisis que sufrió la sociedad esclavista primero en Grecia y después en Roma, fueron reforzándose cada vez más las tendencias reaccionarias en el seno de la ideología esclavista. Se extendieron las ideas religiosas místicas, se cultivaron la astrología, la demonología y otras seudociencias. Alejandría se convirtió en centro del oscurantismo religioso. La descomposición y decadencia de la ideología esclavista hallaron expresión en la mística. el escepticismo y el eclecticismo.

Tampoco pudo sustraerse a esta decadencia la escuela estoica, una de las escuelas filosóficas más duraderas e influyentes del mundo antiguo. La filosofía estoica fue fundada en Atenas alrededor del año 300 a. n. e. por Zenón (hacia 336-264 a. n. e.), de la ciudad de Citio, en la isla de Chipre.

La escuela estoica recibió este nombre por el lugar donde se reunían [123] sus adeptos: el Pórtico Pintado (στοὰ ποιϰίλη). Como los epicúreos, los estoicos dividían la filosofía en tres partes: física, ética y lógica.

Para los estoicos, el fundamento de todos los fenómenos naturales es un pneuma (aliento, soplo) ígneo. Por la condensación y rarificación de este principio se forman el aire, el agua y la tierra.

En los primeros estoicos se daban algunos atisbos dialécticos, ya que admitían la mutabilidad de los fenómenos naturales, así como su paso de un estado a otro. Marx y Engels caracterizaron la concepción de la naturaleza de los antiguos estoicos como una concepción heraclitiana, dinámica y viva.

Sin embargo, el “logos”, que en Heráclito consiste en la sujeción de los fenómenos del universo a leyes, en.los estoicos se convierte en un “espiritu universal”, Rasgo característico de su filosofía es el fatalismo, que somete a los hombres a un destino ciego.

La teoría del conocimiento de los primeros estoicos mostraba ciertos elementos materialistas. Zenón y sus discípulos decían que el alma es como un papiro perfectamente preparado para que se pueda escribir en él. La representación la concebía como la huella que dejan en el alma los objetos exteriores. Los recuerdos de las representaciones obtenidas anteriormente sirven de base a las representaciones generales. Los juicios y las inferencias dan un conocimiento verdadero. El criterio de la verdad consiste en la representación “que aprehende” su objeto.

Los estoicos aproximaban la lógica a la retórica y a la gramática. Al dividir los juicios en simples y compuestos, estudiaban la dependencia de la verdad o falsedad del juicio compuesto respecto de los juicios simples que lo forman?

Posteriormente, los elementos materialistas del estoicismo antiguo quedaron reducidos a cero y la escuela estoica se convirtió en uno de los principales centros de la filosofía idealista reaccionaria de la sociedad esclavista.

Los filósofos e historiadores reaccionarios ensalzan por todos los medios el idealismo de los estoicos y toman de ellos algunas ideas muy provechosas para los ideólogos de las clases explotadoras. Entre los idéologos burgueses goza de especial difusión la ética estoica, según la cual la virtud por sí sola puede darnos la felicidad, sin que sean necesarios los bienes materiales. El fin más alto de la vida humana es la “apatía”, es decir, la liberación total de las pasiones, del placer, de la concupiscencia, de la tristeza y del temor. De aquí partieron los hilos que llevaron posteriormente al ascetismo cristiano. Semejante ética invitaba a los trabajadores a aceptar sumisamente su destino de esclavos, a buscar la felicidad en la “virtud” y a no luchar contra sus opresores.

El escepticismo es también una doctrina característica de la filosofía helenística decadente. Pirrón (hacia 365-275 a. n. e.), fundador de la corriente escéptica, sostenía que las cosas son absolutamente incognoscibles. De ellas no podemos decir nada verdadero ni falso; más todavía, ni siquiera podemos afirmar si existen o no. De ahí que Pirrón propugnara la suspensión de cualquier juicio, la renuncia total al conocimiento. La suspensión de todo juicio da una quietud de ánimo, libera de la duda y nos hace indiferentes ante las pasiones, ante la alegría y el dolor. El ideal del sabio escéptico es la ataraxia. Diógenes Laercio cita el siguiente hecho como ejemplo de ataraxia.

Habiéndose embarcado Pirrón un día de tormenta llamó la atención de sus turbados compañeros de viaje hacia un cerdo que mantenía una absoluta indiferencia y que continuaba comiendo con la mayor tranquilidad. Entonces les dijo: “He ahí la ataraxia que debe poseer el sabio.”

El escepticismo expresaba los rasgos más regresivos de una filosofía decadente que renunciaba a conocer la verdad objetiva, a la par que predicaba el alejamiento de la vida y la total indiferencia hacia ésta.

La difusión de las ideas de Pirrón y sus discípulos ponía de manifiesto la proíundidad de la crisis experimentada por la sociedad esclavista, así como la descomposición de su supraestructura ideológica.

Vemos, por tanto, que la filosofía de la antigua Grecia se distinguía por su gran variedad y riqueza de corrientes. En ella se dieron los gérmenes o brotes de todas las concepciones del mundo posteriores. La filosofía de los antiguos griegos se desarrolló cuando ya había surgido, tanto en Grecia como en los países de Oriente, la división entre el trabajo físico y el trabajo intelectual, división que representaba un fenómeno progresivo en la época en que la comunidad primitiva era desplazada por el régimen de la esclavitud. Numerosas y variadas escuelas filosóficas griegas se formaron en la época en que se agudizó la lucha política entre los diferentes sectores de la clase esclavista y en que las contradicciones entre los esclavos y los esclavistas se ahondaban cada vez más. La ampliación de los vínculos comerciales de la antigua Grecia con los pueblos de Oriente contribuyó a que los griegos conocieran la cultura de esos pueblos y se familiarizaran con sus adquisiciones científicas y sus ideas filosóficas.

Dentro de cada una de las dos tendencias fundamentales y opuestas entre sí de la filosofía griega –o sea el materialismo y el idealismo–, fueron plasmándose diversas escuelas y tendencias.

El antiguo materialismo griego era, a la vez, una concepción dialéctica espontánea del mundo, pero en su seno fue apuntando también una tendencia antidialéctica a la desarticulación y al análisis. Esta tendencia constituía el germen inicial, aún no desarrollado, del materialismo mecanicista y metafísico futuro. Las ideas de los antiguos materialistas griegos sobre la materia, sobre el devenir de ella y su sujeción a leyes se caracterizaban por su gran diversidad.

En su concepción de la materia, las escuelas materialistas más antiguas partían de la percepción inmediata, concreto-sensible, de la naturaleza. Al desarrollarse posteriormente, el materialismo griego antiguo llegó a la concepción más profunda y más generalizada de la materia como fundamento material de los fenómenos naturales, fundamento que la razón podía conocer por medio de los órganos sensoriales, Esto se relacionaba con la aplicación del análisis lógico al concepto de materia, concebida como el conjunto de las partículas materiales, A su vez, el concepto de partícula material variaba en las distintas escuelas materialistas; se revelaron divergencias sobre el modo de abordar el estudio de las partículas materiales –modo cuantitativo o cualitativo– y surgió el problema de la divisibilidad o indivisibilidad de esas partículas, del carácter de su movimiento.

Los antiguos materialistas también se plantearon y resolvieron de distinta [125] manera el problema del movimiento de la materia, formularon los primeros atisbos del automovimiento de la materia, del devenir por medio de la lucha de contrarios, y dieron respuestas diversas a esta cuestión.

En el curso de la lucha del determinismo contra la teología, fue resolviéndose el problema de la sujeción de la naturaleza a leyes objetivas; los materialistas rechazaron la teleología por ver en ella un modo anticientífico de abordar los fenómenos naturales y expusieron distintas concepciones de la necesidad, Pero en el propio determinismo, dirigido contra el idealismo y la religión, se anidaba cierta tendencia fatalista, que fue superada por el materialismo sobre la base de su atisbo dialéctico espontáneo del carácter contradictorio del movimiento.

En los problemas gnoseológicos también se puso de manifiesto la diversidad de corrientes filosóficas de la antigua Grecia. Enfrentándose a la “línea de Platón”, los materialistas defendían el materialismo sensualista contra el racionalismo idealista. Se enriqueció cada vez más la teoría materialista del conocimiento y fue adquiriendo mayor profundidad la concepción de las relaciones mutuas entre los grados sensibles y racional del proceso cognoscitivo.

El idealismo, opuesto al desarrollo de la “línea de Demócrito”, se dividió a su vez en diversas escuelas y corrientes; encabezaban el campo idealista los representantes del idealismo objetivo, del platonismo. Pero, junto a este racionalismo idealista, aparecieron también los primeros brotes de un sensualismo idealista. Durante el período de desintegración de la antigua sociedad esclavista griega se propagaron especialmente diversas formas del escepticismo, del agnosticismo antiguo (escuela de Pirrón, escepticismo académico que sustituyó en la Academia al idealismo platónico). En ese mismo período se elevó cada vez más el papel de las escuelas decadentes místico-idealistas y religiosas. En todos estos múltiples y variados gérmenes de diversas concepciones del mundo se revelaba ya el contenido fundamental de la historia de la antigua filosofía griega: la lucha entre la “línea de Demócrito” y la “línea de Platón”.

La riqueza de ideas de la antigua filosofía griega, la existencia de gran número de escuelas dentro de ella, la aguda lucha entre el idealismo y el materialismo y la íntima relación entre las concepciones filosóficas de los antiguos pensadores griegos y los acontecimientos políticos de esta agitada época demuestran que la filosofía griega ocupa un lugar prominente en la historia de la cultura y que, al mismo tiempo, constituye una importante fase del progreso del conocimiento humano.




{89} C. Marx, El capital, trad. Española, t. I, págs. 219-220, nota.

{90} F. Engels, Dialéctica de la naturaleza, trad. rusa, pág. 150.

{91} Philodemus de rhetor. (VII' IV C IV, versus 4-11). Philodemi volumina rhetorica evidet Siegfried Sudhaus. Vol. II. Lipsiae, Teubner, 1896, pág. 257.

{92} Philodemus de divitiis (VH2 III 87).

{93} Philodemus πεϱί των φιλοσόφων (VH' VIII c 5, 7). Los fragmentos antes citados de las obras de Epicuro fueron traducidos al ruso para la presente obra por el profesor D. I. Kardashev, ya fallecido.

{94} F. Engels, Dialéctica de la naturaleza, trad. rusa, pág. 23.

{95} Colección Vaticana, f. XXI. Los materialistas de la antigua Grecia, ed. rusa, página 220.

{96} Epicuro, Carta a Herodoto. (En Los materialistas de la antigua Grecia, página 184.)

{97} Los materialistas de la antigua Grecia, ed. rusa, pág. 185.

{98} Epicuro, Carta a Meneceo. (En Los materialistas de la antigua Grecia, páginas 211-212.)

{99} C. Marx y F. Engels, La ideología alemana, trad. Rusa. (Obras Completas, T. III. Pág. 127.)

{100} V. I. .Lenin, Cuadernos filosóficos, pág. 273.

{101} Ibídem, pág. 274.