Juan Sánchez Valdés de la Plata
Libro primero, en que trata del hombre en común ❦ Capítulo 7
En que declara, qué tanto tiempo puede andar la criatura en el vientre de la madre, y cómo se puede naturalmente detener hasta catorce meses, y de cómo muchas veces se detienen un año y dos con un embarazo de la madre, que parece estar preñada
El tiempo que la criatura se ha de detener en el vientre de su madre desde el principio de su generación, hasta el día que nace y sale fuera del vientre de su madre, se incluye debajo de estos términos, o a lo más breve, y esto es a los siete meses, o a lo más largo, y esto es a los diez meses, y a lo mediano en los términos de entremedias, que es a los ocho meses, o a los nueve meses: así que la criatura que ha de nacer naturalmente para vivir, y criarse, ha de nacer a los siete meses, y este es el más breve término, y viven todos los que nacen recios, y de miembros fuertes, y bien formados, y son de muy larga vida; o ha de nacer a los ocho meses, y estos por la mayor parte se mueren en naciendo, o viven pocos días: aunque Plinio ponga de uno, que nacido de ocho meses, vivió mucho, y fue grande hombre: y Aristóteles en el libro de animalib. diga, que es posible de ocho meses vivir en Egipto. O ha de nacer a los nueve meses cumplidos, o al principio de ellos, tomando algunos días del nono mes, y éste es el más común mes, en que comúnmente nacen, y son muy buenos partos, y sin sospecha naturales, y que todos viven, sino es por algún accidente, o enfermedad: o ha de nacer a los diez meses, al principio, o cumplidos y este no es parto tan común como el pasado, mas es mes que muchos nacen en él: y de este mes dijo el Sabio en el libro de la Sabiduria, cap. 7. En el tiempo de diez meses fui cuajado en la sangre. Estos son los meses que comúnmente la criatura se puede detener y andar en el vientre de la madre, mas antes del séptimo mes todos los Médicos afirman, y Plinio en el lib. 7, cap. 5, que ningún parto puede ser para que la criatura viva, porque dice él, que el cuarto, y el octavo son mortales, y el quinto y sexto son meses en que abortan, y no son vitales, ni tienen fuerza para que puedan vivir: y por eso decía Plinio: ¿Por ventura podrá ser que alguno nazca antes del mes tercero, o del cuarto, e del mes quinto, o sexto, y que pueda vivir?, como si dijera: No por cierto, y como en más breve espacio que siete meses no puede ser que nazca la criatura para vivir, porque si antes naciese, sería muy sospechoso, así también el mucho detenerse, y salir más tarde que a los diez meses, engendraría escrúpulo, y principalmente es mirado en las viudas que se sospecha quedar preñadas, que son esperadas a los nueve meses si paren, y a más tardar a los diez, y si de allí pasa, engendra sospecha que la tal criatura no sea del marido muerto, sino de otro, por lo cual quiero yo decir, que no es la misma razón en los que se detienen, como en los que abrevian la salida del vientre, porque los que salen antes de siete meses, son abortados, y mueren, y los que se detienen más de los nueve meses, son los que están débiles y flacos, y no tienen virtud para poder salir a los nueve meses, esperan a los diez, porque en aquel tiempo se esfuerza y sale sin peligro: así el que no tuviere fuerzas a los diez, se esforzará a los once meses, y a los doce, y a los catorce, hasta el cual tiempo dice Plinio, que puede andar la criatura en el vientre: y que por los Jurisconsultos fue Lelio Papirio Pretor quitado de la posesión de sus bienes, y dados a otro segundo heredero, porque la madre juró haber traído la criatura en el vientre catorce meses: y Vestilia mujer de Cayo Herdicio, que trajo a su hijo Rufo once meses en el vientre: de adonde le parece decir, que no tiene tiempo determinado ni cierto el hombre de engendrarse, ni de nacer, y de esta incertidumbre vienen las mujeres a estarse con un embarazo de madre un año, y dos, y unas veces echarlo en forma de humores, otras de puercos ,o sapos, otras un pedazo de carne simple, otras lleno de vejigas, otras una culebra, otras no lo echan, sino mueren con ello. De todas aquestas maneras de mola madriz tratan los médicos, hablando de las pasiones de la matriz, y ponen cosas admirables que acaecen acerca de esto: porque dice Avicena, que alguna vez la dueña se piensa ser preñada de alguna criatura, y no tiene sino una pieza de carne que está dentro de su matriz, según que lo dice ristóteles en el libro 17 de los animales. Acontece también, que piensan que han concebido, y están preñadas, así como lo pensó una que cuenta Aristóteles en el libro 4 de generación de los animales, que pensó que estaba preñada, y le crecía el vientre, y le venían calostros a los pechos, y tenía ascos, y movimientos dentro de la madre, y en fin parecían en ella todas las señales de preñada, y al fin de los nueve meses tuvo todas las señales de parto, mas no parió, ni deshinchó, mas quedóse así por cuatro años, y a la fin de los cuatro años echó una pieza de carne tan dura, que apenas se podía cortar con una hacha de hierro, y esta pieza de carne se llama mola madriz: y esto viene a las mujeres, Por qué se hace la mola madriz según dice Aristóteles, cuando la mujer retiene lo concebido en sí, o por miedo de otra cosa se ahoga dentro en la madre, o por ser simiente mal digerida, y que la madriz, ni el calor natural la pueden bien cocer, la cual materia se endurece en la madre mola. Marco de Gradi hablando de estas pasiones, pone, cómo una mujer en su tierra pensó que había concebido criatura, porque tuvo todos los accidentes y señales de preñada, y vino al tiempo de los nueve meses, y no parió, aunque la vinieron dolores de parto, y así le fue creciendo el vientre siempre por más de cuatro años, hasta que murió, y abriéndola, hallaron la matriz llena de unas puchas como gachas de harina, y puesta la matriz en una balanza con aquellos puchas que tenía, y el cuerpo en otra balanza, pesaba tres veces más la matriz, que todo el cuerpo. Otra mujer dice Montañana que curó que había echado un gran pedazo de carne a manera de una esponja, e ya comenzado a podrir. Y en este pueblo vi yo una mujer, que tuvo todas las señales que una preñada, y de que vino el tiempo del parir, echó mucho aire, y así se envolvió el preñado: y otra vi que echó un pedazo de carne que tenía un hocico, y rostro como de puerco, y nació vivo, porque se vio que se meneaba. Mas dice Aristóteles, que estas pasiones que se llaman mola madriz, solo avienen a las mujeres, y la razón que de ello da en Por qué sólo las mujeres tienen mola matriz el lib. 4 de la generación de animales, es porque hacen poco ejercicio y que por eso, y porque les vienen los menstruos: los cuales no vienen a los otros animales, porque hacen mucho ejercicio, y porque con la muchedumbre de la sangre de los menstruos ahogan la simiente: de lo cual se vienen a hacer estas deformidades de criaturas lo cual todo son molestias y pasiones que vienen solamente por las mujeres. Una cosa nota Avicena en el libro 10 de los animales, que la mola madriz se puede engendrar por dos maneras: la una soñando las mujeres que se ajuntan con varón, y echando simiente en la matriz, y no concurriendo simiente de varón, engéndrase la mola: o puédese engendrar cuando en el acto de generación entrambos echaron simiente, mas salióse la del varón, y quedó la de la mujer, de lo cual se engendró por defecto del calor de la simiente del varón la mola madriz. Otras muchas cosas acerca de esto ponen los Doctores, mas bastará lo dicho para el breve tratado, y para no engendrar fastidio en los leyentes, aunque todas son cosas codiciosas de ser oídas, y dignas de saberse.