Filosofía en español 
Filosofía en español

Juan Sánchez Valdés de la PlataCoronica y historia general del hombre, Madrid 1598


Libro primero, en que trata del hombre en común ❦ Capítulo 6

En que declara cómo después de engendrada la criatura en el vientre se cría e infunde el ánima, y a cuántos días en el hombre, y a cuántos en la mujer

Cuando la criatura mora en el vientre, antes que sea de forma acabada, está de cuatro maneras. La primera está a forma de leche en la sustancia de las dos simientes del padre, y de la madre, en la matriz recogidas, y cuando está así en forma de leche, está por seis días, después está en forma de sangre, cuando la sangre menstruosa es ajuntada en las tales simientes, y entonces aún no están los miembros formados, mas están en una masa sanguínea, todos confusos, a donde primeramente son formados el corazón, y el cerebro, y el hígado. Lo primero que se forma, dice Aristóteles en el de partibus animalium, que es el corazón, que en aquella masa, que es como leche, en medio de ella parece como un punto bermejo, del cual punto van unas veticas bermejas a todas partes, y tras el corazón el cerebro, y luego el hígado. Está pues en forma de sangre dos días, en los cuales son formados los tres miembros principales ya dichos. Y en la tercera manera está, cuando después de formados el corazón, y el cerebro, y el hígado, natura forma los otros miembros, como son piernas, manos, y brazos: y aun en esta tercera, está la criatura en forma de carne; no son estos miembros distintos, mas están así en forma de carne doce días. Después en la cuarta manera están totalmente apartados, e cada uno en su lugar conveniente de natura ordenado. En esta manera, antes que todos los miembros, y del todo sean formados, está por diez y ocho días. A esta manera cuarta llama Hipócrates el primero grado de infancia, porque ya está el cuerpo organizado y dispuesto para la suasion del ánima racional, y para que en él se infunda, e ya se comienza a mover, y con los pies y manos a palpar: y si es varón, se mueve en el costado derecho, y si es hembra en el izquierdo: de todo lo cual parece, que en espacio de cuarenta y seis días es viva y cumplida la criatura en el vientre de su madre por el acto de generación: en el cual término se le infunde el ánima por Dios todo poderoso. Mas han de saber, que este número de días unos lo ponen mayor, otros menor. Empédocles dice, que a los treinta días está acabada la criatura en el vientre: y así a los treinta días se infunde el ánima: a lo cual todos contradicen, y principalmente Asclepíades, el cual dice, que el varón se perfecciona y acaba a cincuenta y un días: y las hembras, porque son de menor calor, que se acaban a los cuatro meses, y que hasta entonces no se les infunde el ánima, y por eso no se mueve hasta los cuatro meses: y otras muchas sentencias de otros muchos Filósofos: pero la verdad es lo que tengo dicho primero, y lo que ahora diré: que por consentimiento y juicio común de todos los Filósofos, el varón más presto es formado en el vientre y perfeccionado: porque el calor natural del varón es más fuerte, y la complexión más templada, y la hembra más tarde. Y siguiendo la más común opinión es, que el cuerpo del varón a lo más presto se organiza y acaba a los treinta y cinco días, otros a los cuarenta días, y otros se acaban de hacer a los cuarenta y cinco, y a estos tiempos se infunde el ánima en el cuerpo: otros se acaban a los cincuenta días, y a aquel tiempo se infunde el ánima. Fue pues opinión de Constantino, que el ánima se infunde en el varón a los treinta días, porque entonces se acaba de perfeccionar y organizar su cuerpo, y a la mujer a los sesenta días; y si el varón no se acaba hasta los cuarenta días, que entonces se introduce el ánima, y a la mujer a los ochenta días: mas lo cierto es, que el hombre puede estar organizado ciertamente a treinta días, o a treinta y cinco, o a los cuarenta, o a los cuarenta y seis días: mas la mujer no se halla sino muy pocas veces organizada y perfecta antes de cuarenta días, o cuarenta y cinco, o cincuenta: y así está claro que más aína se infunde el ánima en el cuerpo del varón, que no de la mujer, porque comúnmente más presto se organiza y acaba el cuerpo del varón, que el de la mujer. El tiempo de diferencia cuanto a lo más común es, en los hombres menos que las mujeres, diez días. Hipócrates en lo de natura fœtus dice, que muchas mujeres corrompieron, y echaron lo que habían concebido antes de treinta días, y aparecía inarticulado, y no organizado: y otras lo echaron justamente a los treinta días, o algún día más, y salía organizado y perfecto: y semejantemente si era hija, antes de cuarenta y dos días, salía por formar y organizar, y si era a cuarenta y dos, o a cuarenta y tres días o más, salía articulada todos sus miembros: y esto se tiene por común.