Juan Sánchez Valdés de la Plata
Libro primero, en que trata del hombre en común ❦ Capítulo 4
Declara cómo las partes principales de que consta el hombre, son cuerpo y alma, y cómo el ánima la cría Dios nuevamente en cada uno que se engendra, y de cómo lo alcanzaron los Filósofos naturales
Dado que el hombre esté compuesto de los cuatro elementos, que son tierra, agua, aire, y fuego, los cuales compongan los cuatro humores, sangre, cólera, flema y melancolía, y estos a los cuerpos, y todas sus partes, y el cuerpo sea informado de la forma, todas estas cosas son partes requeridas para la composición del cuerpo, y no se dicen partes principales del viviente, sino requeridas: como para cada cosa que tenga ser corporal, se requiere que tenga materia, y forma, y estas son las partes principales de aquella cosa, así las principales del hombre son cuerpo, y alma, el cuerpo que sea como materia, y el alma como forma, y la más perfecta de todas las formas de estas cosas inferiores: y pues es forma más noble y más perfecta que todas las demás, y para todas las otras es necesario, como lo dice Aristóteles, que precedan ciertas disposiciones que dispongan, y atavíen la materia, para que entren las formas, y las informen, cuánto más serán necesarias para la introducción de nuestra ánima en el cuerpo y para que lo informe, al cual infunde Dios en el cuerpo de cada uno después de engendrado en el vientre de su madre maravillosamente, criándola de nuevo, y no se produciendo ni sacando de la potencia ni virtud de la materia ni simiente como las otras cosas materiales, y animales, cuya forma sale de la potencia y virtud de la simiente, como lo prueba Aristóteles en los libros de Generatione Animalium: mas la ánima racional forma del hombre que viene de fuera, como si dijese, que la cría Dios al tiempo que el cuerpo está bien organizado, y dispuesto para introducirse, y la cría en el mismo cuerpo con todas potencias, y virtudes, cuantas le son necesarias para usar de forma animal, y racional intelectual, las cuales después de excluido del vientre, las comienza a ejercitar, y como se va perfeccionando en edad, va poniendo en obra sus potencias y virtudes. Esta ánima la produce Dios de nuevo en cada persona que se engendra para probanza de lo cual baste que así lo tiene la Iglesia Cristiana, y todos sus Prelados, y predicadores de ella, por tanto no curo de traer autoridades de la sagrada Escritura, porque a cada paso se hallan. Mas que los antiguos hayan conocido que Dios infunda de nuevo en cada cuerpo su ánima, parece claro por aquello que dice Séneca, que sus principios y origen de adonde viene el ánima la llaman arriba a Dios: porque dice Platón en el Timeo, que si con fervor grande de servir a Dios se apartare un ánima, será recibida benignamente de su criador, y si no enviarla ha a los infiernos. Y aún entiende algo de esto Cicerón en el libro 1 de las Cuestiones Tusculanas, do dice, que ningún principio de las ánimas hay en la tierra, ni se puede hallar, porque las ánimas son puros espíritus intelectuales, que ninguna cosa tienen mezclada de la tierra: porque tener memoria, pensamiento, y voluntad de lo presente y lo pasado, y delo por venir, y abrazarlo todo, es divino, y no se puede hallar de adonde le pueda venir al hombre, sino de Dios. El ánima es muy más preciosa que el cuerpo, y todas sus posesiones, y todos sus bienes, porque la creación del cuerpo dice Aristóteles que es por el ánima, y que es muy provechoso el cuerpo ser regido del ánima, y principalmente de la racional, porque el entendimiento solo nos viene de fuera, y es de solo Dios formado, como lo dice Aristóteles en el libro 16 de los animales, y es inmortal, incorruptible, como lo dice en el tercero de anima, el cuerpo es mortal, y corruptible. De aquí vinieron a decir lo que Tulio en el libro de Senectute dice. A mí nunca me pude persuadir, que las ánimas mientras están en los cuerpos mortales, vivan, y que cuando salen de ellos, mueran: y así dijo Ovidio en el lib. 15 del Metamorfoseos, las ánimas racionales no mueren jamás para siempre: y Lucrecio Poeta, Lo que tomamos de la tierra, que es el cuerpo, tórnase en tierra, mas el ánima que nos vino del Cielo, en la muerte vase a los Templos resplandecientes del Cielo: y así queda claro, cómo los Filósofos antiguos pusieron el ánima inmortal criada de nuevo en cada cuerpo, pues los cuerpos veían que eran corruptibles, y las ánimas inmortales, e incorruptibles, pues afirmaban permanecer después de muertos los hombres.