Filosofía en español 
Filosofía en español

Juan Sánchez Valdés de la PlataCoronica y historia general del hombre, Madrid 1598


Libro primero, en que trata del hombre en común ❦ Capítulo 3

De qué cosa sea hecho el hombre, según los Filósofos, y Médicos, y según los antiguos, y según la verdad

La variedad de las opiniones de los sabios pasados, que hablaron cerca de algunas cosas, hace poner en confusión a los leyentes acerca de ello, y por esta causa fue inventada la manera de argüir, porque por los argumentos se declara la verdad de las cosas dudosas. Fue acerca de los antiguos tan dudoso, y no sabido el origen, y principio del hombre, y de qué cosa fuese hecho el hombre, porque como los antiguos Filósofos careciesen de la lumbre de nuestra Fe, los hizo más titubear, y desvariar de saber la verdad del principio de los hombres: como también desvariaron muchos de ellos en lo que dijeron del principio y origen del mundo, y de todas las cosas, según cuenta Diodoro Sículo. En dos bandos se parten las opiniones que los Filósofos tuvieron en este caso: el un bando de ellos creyeron que el mundo y los hombres tuvieron principio, entre los cuales hay muchas diferencias: porque Epicuro, y algunos de su secta, que ciegamente niegan la providencia divina, dijeron que acaso había sido criado el hombre, diciendo que de los átomos del Sol, que él suele dar por principio de todas las cosas, se había hecho el hombre. Esta variedad siguió también Lucrecio: de lo cual todo burla Aristóteles, y prueba no ser así, en los libros de generatione, y en los libros de Cœlo, y Mundo: y Lactancio Firmiano la destruye en el libro de Opificio Dei, y en el séptimo de sus divinas Instituciones. Anaximandro grande Filósofo adivinó otra cosa muy graciosa, que de agua y tierra, con el calor del Sol, se había producido y figurado el hombre, como si fuéramos mosquitos. Empédocles afirma que cada miembro se había producido y criado por sí, de agua, y tierra, y fuego, y juntándose acaso se había organizado el cuerpo del hombre. Demócrito va con estos, diciendo que de agua, y del limo de la tierra fue fecho el hombre. La otra opinión más vana fue de otros que tuvieron que todo fue ab eterno, y que nunca tuvo comienzo, lo cual fue de Aristóteles, y Plinio, en el cap. i del segundo libro, la cual reprehende santo Tomás en la suma contra Gentiles. Más sanamente sintió la opinión de los Filósofos Estoicos, los cuales confiesan hacerse las cosas por providencia divina, los cuales tienen haber sido los hombres criados por Dios: y asimismo los otros animales, de lo cual trata Lactancio Firmiano en su libro segundo, y séptimo. De esta opinión fue el grande Platón, y de él afirma Lactancio haberlo tomado los Estoicos, y créese acerca de los buenos Teólogos de nuestro tiempo, que Platón tuvo los libros de Moisés, y como sabio, y movido de la verdad tuvo aquella opinión, y más claramente Cicerón en el primer libro de las Leyes, el cual alabando al hombre, dice, que tal animal lleno de razón, y consejo, solo entre los otros animales fue criado, en más perfecto estado por el sumo maestro Dios. Los Poetas dijeron otro gran desvarío en sus fábulas, que Prometeo había del lodo hecho los hombres, y que había subido al Cielo, y visto como viven en llamas los que estaban allá, y que él hurtó de aquel fuego, y que descendió acá, y le metió en el pecho de aquellos hombres había hecho de lodo, y que así vivieron. Cuán vacía de buen entendimiento sea, cada uno lo verá, pues él era hombre, y ya había hombres, y no era de allí el principio de los hombres. Otros dijeron otra cosa que es más de reír, como lo cuenta Marco Aurelio, en que responde a una pregunta que le hicieron, si había hallado en sus libros, a dónde, cuándo, quién, y cómo se hicieron las primeras mujeres, responde: Digo, que según la diversidad de las naciones que hallo que hay en el mundo, es la diversidad de las opiniones que hallo en este caso. Los Egipcios dicen, que cuando el río Nilo sale de madre, y riega su tierra, quedan muchas tierras cenagales, y que sobreviniendo el calor, se crían muchas sabandijas, y que allí entre ellas fueron halladas las primeras mujeres, y así dice que las mujeres son sabandijas, y que fue necesario que Nilo saliese de madre para que naciese la primera mujer en la tierra. Todas las criaturas son criadas en las entrañas de las madres, sino la mujer, que se crió sin madre, y bien parece por verdad, porque sin madre nacieron, sin regla vivirán, y sin orden morirán. Otra opinión de los Griegos, los cuales dicen, que en los desiertos de Arabia el Sol muestra más la fuerza de su calor, y que en el principio del mundo apareció allí una mujer sola, y una ave Fénix sola, y que el ave Fénix fue criada del agua, y la mujer del gran calor del Sol, y de la carcoma de los árboles, de esta manera, que estando un árbol muy carcomido, sobrevino un globo de fuego que le encendió, y así del fuego, y de los polvos de aquella carcoma quemada, fue hecha la primera mujer. Otra opinión tuvo Avicena en un libro que hizo de Diluviis, que como del pudrimiento del estiércol se criaban gusanos, y ratones, que así en las concavidades de la tierra del pudrimiento del lodo vino a tal disposición con las influencias del Cielo, que acaso tuvieron tan buen respeto a aquella parte, que se infundiese ánima racional, y así se produjese y criase hombre. Cuanto esto valga, cada uno verá, que aunque era hombre, y muy gran Filósofo, que en esto se deshonraba a sí mismo, y a todos los demás hombres. En esto me parece concordar con la gracia y conseja que por ahí cuentan por donaire, que yendo un día a cazar tras un puerco Mahoma, topó con una vaca, y que del golpe que le dio, y del miedo, echó una boñiga, y que ella paró a mirar, y de la boñiga de la vaca, y de la vista de Mahoma se hicieron los Moros. Venidos pues a saber la verdad, como por Dios fue mostrado, y escrito por los Santos, es de saber que después de haber Dios criado todas las cosas, crió, y formó al hombre del limo de la tierra, La verdad del origen del hombre. y hízolo señor de todo lo criado en ella, y esta es la verdad, y lo que por fe debemos tener, y creer, como le escribe Moisés en el primer capítulo del Génesis, adonde cuenta, como en el primero día de la semana crió Dios la luz, y apartó la noche del día, y en el segundo día hizo el firmamento para gue apartase las aguas de acá abajo, de las aguas de arriba, y llamolo Cielo, y en el tercero día dijo, que las aguas se allegasen a una parte, y que la tierra quedase descubierta, y a la tierra mandole que produjese de sí todas las yerbas, y todos los árboles que llevasen frutos, y hojas, y el día cuarto hizo Dios el Sol, y la Luna, y las Estrellas, y el día quinto hizo los animales de agua, y las aves, y los otros animales de la tierra, y el día sexto dijo Dios, Hagamos al hombre a imagen y semejanza nuestra, para que mande y señoree, a los peces del mar, y a las aves del aire, y a todas las cosas terrenales, y el día séptimo cumplió, y acabó toda su obra que había hecho, y sosegó.