Revista de Filosofía
Instituto Luis Vives, CSIC
año IX, nº 33, páginas 345-350
Madrid, abril-junio 1950

Necrología

Don Juan Francisco Yela Utrilla

El día 26 de abril último [de 1950], a las doce de la noche, falleció, tras larga y penosa enfermedad, don Juan Francisco Yela Utrilla, vicedirector del Instituto «Luis Vives» de Filosofía y catedrático de la Universidad de Madrid.

La Revista de Filosofía, al expresar su condolencia por la pérdida de tan insigne colaborador, quiere informar a sus lectores sobre la vida, obras y personalidad del profesor ilustre, para lo cual damos a continuación su curriculum vitae, la lista de sus publicaciones y fragmentos de una semblanza, escrita por don F. Layna Serrano.

Nació en Ruguilla, provincia de Guadalajara, el 24 de mayo de 1893. Su padre era secretario del Ayuntamiento de dicho pueblo. Estudió las primeras letras en la única escuela de su pueblo natal. Después de cursar externo los dos primeros años de la carrera eclesiástica, ingresó como interno en el Seminario Conciliar de Sigüenza, donde pronto se destacó, siendo pensionado en 1910 para continuar los estudios en el Colegio Español de San José, en Roma, en cuya Universidad Gregoriana obtuvo los grados de licenciado en Filosofía summa cum laude, con el premio único de la Licenciatura, consistente en la Medalla de Oro Pontificia (año 1912), y de doctor en la misma Facultad, con premio único del Doctorado, consistente en Medalla de Oro Pontificia (año 1913).

En 1914, y a consecuencia de una afección pulmonar, hubo de ser reintegrado a España, tardando en reponerse un año, al cabo del cual volvió al Seminario de Sigüenza a continuar sus estudios, y casi acabados, repetidas contrariedades le determinaron a dejar la carrera eclesiástica.

Como carecía de medios económicos para continuar sus estudios en las Universidades civiles, hubo de dedicarse a la enseñanza particular al mismo tiempo que estudiaba el bachillerato, del que se examinó en las convocatorias de junio y septiembre de 1917 en el Instituto de Guadalajara y la Facultad de Filosofía y Letras, Sección de Ciencias Históricas, de todas cuyas asignaturas se examinó en la Universidad de Zaragoza el año 1918, obteniendo el premio extraordinario de la Licenciatura. Cursó las asignaturas del doctorado de dicha Facultad en la Universidad Central al año siguiente. La obra presentada como tesis doctoral fue la titulada España ante la independencia de los Estados Unidos, que se calificó con la nota de sobresaliente y siendo laureada con el premio extraordinario del Doctorado (año 1922).

En el año 1920 se presentó a posiciones de cátedra de Latín de [346] Institutos, obteniendo en el mes de agosto de dicho año la cátedra de Lengua latina del General y Técnico de Lérida.

El 28 de enero de 1924, y la causa de circunstancias especiales de la Normal de Maestros de Lérida, fue nombrado director de dicho Centro, cargo que desempeñó hasta el año 1930.

En 1928 se adoptó como libro de texto para el bachillerato su obra Historia de la civilización española en sus relaciones con la universal.

El 22 de agosto de 1930 fue pensionado por la Junta de Ampliación de Estudios para estudiar en diversas Universidades alemanas las novísimas Direcciones de la Lógica o Teoría del Conocimiento.

En 1933 obtuvo por concurso de traslado la cátedra de Lengua latina del Instituto de Oviedo.

En 1934 es condecorado con la Medalla del Mérito Militar por haberse movilizado como voluntario y defendido en el reducto del Gobierno Civil de Oviedo en los sucesos revolucionarios del Octubre rojo en 1934, siéndole concedida por el mismo motivo la Palma de Plata de Falange Española.

En el mes de Junio de 1936 fue detenido por el Gobierno rojo de la República, siendo libertado el 20 de julio y puesto al frente de las organizaciones de las fuerzas de Falange como jefe supremo de las mismas en Asturias durante el glorioso Alzamiento, siendo galardonado con la Cruz Laureada colectiva de San Fernando.

En 1937 es nombrado vocal de la Comisión Depuradora de Enseñanza Media y Análogas de Asturias, y jefe provincial de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. de la misma región.

Anteriormente había sido consejero nacional de Falange y jefe territorial de Asturias.

En julio de 1939 es nombrado ayudante de la asignatura Introducción a la Filosofía, de la Universidad de Oviedo, y en el mes de diciembre se le nombra encargado de curso de la misma asignatura y Universidad.

En 1940, y mediante oposición, obtiene con el número uno la cátedra de Introducción a la Filosofía en la Universidad de Barcelona.

En 1941, y en virtud de concurso de traslado, obtiene la misma cátedra de Introducción a la Filosofía en la Universidad de Madrid, y en el mes de octubre del mismo año se le nombra vicedirector del Instituto Filosófico «Luis Vives», del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

El 1 de abril de 1947 se le nombra presidente de la Junta Central de Recompensas y Distinciones de F.E.T. y de las J.O.N.S.

Actualmente era secretario de la Cancillería de la Orden de Cisneros y consejero nacional de F.E.T. y de las J.O.N.S. y procurador en Cortes.

Su labor científica y literaria está reflejada en la siguiente lista de publicaciones y trabajos: [347]

A) Obras de Filosofía:
Psicología. Un tomo en 8º, Lérida, 1928.
Lógica. Un tomo en 8º, Lérida, 1928.
Ética. Un tomo en 8º, Lérida, 1928.
Los enunciados de la Matemática en la Filosofía. Dos artículos publicados en el «Boletín del Instituto de Oviedo». Año I.
La Pedagogía en la Escolástica. Discurso, de ocho páginas, 1927.
La Teoricidad de la Lógica. Lérida, 1932. (Publicado en parte.)
Las concepciones político-sociales contemporáneas. Oviedo, 1939. Un volumen en 8º.
Una nueva concepción de la Historia de España como historia patria. Folleto de 33 páginas Oviedo, 1940.
Lo universal histórico. Folleto de 37 páginas. Oviedo, 1940.
Juan Andrés, culturalista español del siglo XVIII. Folleto de 38 páginas. Oviedo, 1940.
Disputationes metaphysicae. R. P. Francisco Suárez. Dos volúmenes en 8º. Sigüenza, sin año.
Filosofía de la Redención. Artículo publicado en el periódico «Región», de Oviedo, el 21 de marzo de 1940.
En el vórtice de los tiempos. Folleto de 24 páginas. Oviedo, 1940.
Marginales a Vives. Folleto de 35 páginas. Oviedo, 1940.
El problema de la Hispanidad. Folleto de 27 páginas. Oviedo, 1941.
San Juan de la Cruz y la aventura mística. Folleto de 28 páginas. (Primera conferencia del cursillo organizado por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid en honor de San Juan de la Cruz con motivo de su cuarto centenario.)
Galileo el ortodoxo. Folleto de 27 páginas. Madrid, 1942. Artículo publicado en la Revista de Filosofía del Instituto «Luis Vives», tomo I, número 1.
• «Salsilla pedagógica». Artículo publicado en la revista Filosofía y Pedagogía.
• «Cristo, único pedagogo». Artículo publicado en la revista Filosofía y Pedagogía.
Filosofía a la intemperie. Folleto de 12 páginas. Madrid, 1943.
Orientaciones bibliográficas y el libro en Filosofía. Folleto de 43 páginas. Madrid, 1943. (Dos artículos, publicados en la revista Biblioteca Hispana, sección 1ª, números 1 y 3-4.)
• «La Metafísica de Francisco Suárez». Artículo publicado en la revista Educación. Enero-marzo 1943.
• «El ente de razón en Suárez». Artículo publicado en la revista Pensamiento, número extraordinario. Volumen en 4º.
• «El tema de la verdad en la Metafísica de Suárez». Artículo publicado en la Revista de Filosofía del Instituto «Luis Vives». Tomo VII, número 27. Madrid. 1948. [348]
• «Espacio y tiempo en Suárez». (Ponencia). Del Congreso Internacional de Filosofía. Barcelona, 4-10 octubre de 1948.
• «Suárez y la unidad de la Filosofía». (Discurso al Congreso Internacional de Filosofía). Barcelona, 4-10 octubre de 1948.
Valores trascendentes de la empresa calasancia. Folleto de 31 páginas. Madrid, 1949. (Publicado en la «Revista Española de Pedagogía».)
Séneca. Tomo en 16º «Clásicos Labor», V, 1947.
 
B) Obras de Historia:
Nociones de Historia de América. Un volumen en 8º. Lérida, 1927.
Nociones de Historia Universal. Un volumen en 8º. Lérida, 1927.
Historia de la civilización española en sus relaciones con la universal. Madrid, 1928. Obra premiada en el concurso abierto por el Ministerio de Instrucción Pública para libros de texto con destino al bachillerato.
España ante la independencia de los Estados Unidos. Dos volúmenes en 4º. Lérida, 1925. 2ª edición. Esta obra fue laureada en 1933 por la Real Academia de la Historia con el premio «Duque Loubat», destinado a premiar la mejor obra publicada en el decenio 1919-1928 en lengua castellana sobre la Historia de la Geografía, &c., de los pueblos o territorios comprendidos bajo la denominación de «Nuevo Mundo».
El Cartulario de Roda. Transcripción. Lérida, 1932. Un tomo en 8º.
Un aparato diplomático inédito y un recuerdo del P. Sarmiento. Madrid, 1915. Folleto de 30 páginas.
• «Documentos para la historia del cabildo seguntino». Publicado en diversos números del Boletín de la Academia de la Historia a partir de 1922.
• «Documentos reales del antiguo Archivo de Roda anteriores al siglo XII. Transcripción y estudio introductorio». Publicado en Memorias de la Facultad de Filosofía y Letras de la Facultad de Zaragoza. Volumen I, páginas 321-355.
• «Antonio Agustín como historiador». Trabajo publicado en la revista Esperanza, de Lérida.
Los «dii maiores» de la cultura española. Antonio Agustín de Albanell. Folleto de 92 páginas. Oviedo, 1942.
 
C) Obras de Geografía:
Segundo curso de Lengua latina. Un tomo en 8º. Lérida, 1928.
 
D) Obras de Filología:
Estudio elemental del Latín clásico. Un tomo en 8º. Sigüenza, 1920. Resumen de Gramática histórica de la Lengua latina. Un tomo en 8º. Lérida, 1921. [349]
Nociones de Filología latina y temas de traducción. Dos tomos en 8º. Lérida, 1923-27.
Gramática y antología de la Lengua italiana. Cuatro tomos en 8º. Lérida, 1927.
Primer curso de Lengua latina. Un tomo en 8º. Lérida, 1927.
Segundo curso de Lengua latina. Un tomo en 8º. Lérida, 1928.
Crestomatía latina. Un tomo en 8º. Lérida, 1928.
Segundo curso de ejercicios de Lengua latina. Un tomo en 8º. Lérida, 1932.
Iniciación en el estudio de la Lengua latina. Un tomo en 8º. Oviedo, 1935.
• «El latín en los escritos de San Julián». Trabajo publicado en el Boletín del Instituto de Lérida. Año IV.
La Literatura española comparada con la universal. Un tomo en 8º. Lérida, 1928.
Historia de la Literatura latina. Un tomo en 4º. Lérida, 1927.
Sinopsis de Gramática histórica de la Lengua latina. Un tomo en 4º. Lérida, 1930.
Segundo curso teórico-práctico de Lengua latina. Un tomo en 4º. Oviedo, 1938.
Libro de prácticas de la Lengua española. Un tomo en 4º. Lérida, 1917.
 
E) Obras inéditas:
• «San Juan de la Cruz y la libertad humana». Conferencia pronunciada en Ávila el 22 de septiembre de 1942.
• «Iniciación en la Filosofía». Cursillo de cuatro conferencias. Oviedo, mes de diciembre de 1933.
• «Por qué somos papistas». Conferencia pronunciada en el Paraninfo de la Universidad el 13 de mayo de 1942.
• «El sentido del saber». Discurso pronunciado en la inauguración del curso de verano celebrado por la Universidad de Oviedo (1 de septiembre de 1940).
• «La Universidad y la docta ignorancia». Lección inaugural a los alumnos ingresados en la Facultad de Filosofía y Letras en el curso de 1946-47.
• «Vico el Metafísico, descubridor del mundo de las naciones». Conferencia pronunciada en el Instituto Italiano de Cultura (¿1947?).
Filosofía de la educación. 1947.
Fundamentos de Filosofía. 1947.
Historia de los sistemas filosóficos. 1947. [350]

* * *

Por su aspecto físico, parecía un ser insignificante, de estatura más bien baja, complexión débil, pálido y enfermizo, desgarbado en el andar, expresión humilde, parco en palabras y tendencia al ensimismamiento. Tenía despejada frente, leve sonrisa, entre afable y sarcástica, y los ojos negros, de mirada penetrante, en la que se adivinaba inteligencia y entereza. A pesar de las apariencias, su cuerpo, nada robusto, demostró, a través de una vida trabajosa y de graves enfermedades, tener un vigor y resistencia físicos insospechables; del mismo modo, aquel hombre encogido y tímido poseía un valor frío, sereno, estoico y tenaz, puesto de relieve en ocasiones múltiples, pero siempre de manera callada, sin darle importancia alguna, sin la menor jactancia; antes bien, en esto, como en todo, Yela tuvo durante toda su vida el empeño y la obsesión de pasar inadvertido.

Yela era modesto, humilde mejor dicho, hasta la exageración; con una modestia sincera e innata, aumentada por sus profundas convicciones religiosas, ya adquiridas en el ambiente familiar, y que fueron las inspiradoras de todos sus actos. Ellas le hicieron mirar siempre con menosprecio las glorias y vanidades mundanas, cuya tentación nunca sintió; tuvo siempre presente que la vida terrena es sólo preludio efímero de la vida eterna tras la muerte corporal, y este continuo pensamiento canalizó todas sus actividades, orientó todos sus actos y le alejó completamente de cuanto significara ambición o lucimiento personal. Cristiano fervoroso, nunca hizo ostentación de ese fervor, como jamás ocultó sus creencias; si se exceptúa cuando estuvo grave y prolongadamente enfermo, ni un solo día dejó de asistir muy temprano a misa y a comulgar.

Era bondadoso y hondamente afectivo, pero nada amigo de manifestarlo con palabras halagadoras; tenía un gran corazón, obraba en consecuencia, pero sin alharacas; antes bien: procurando modestamente que ni esa gran cualidad suya estuviese a la vista; era caritativo, pero evitaba que trascendieran sus caridades.

Fue su vida de una austeridad casi monástica, tenía una conciencia muy estrecha, y un rígido concepto del deber; en este aspecto, era inflexible, empezando por sí mismo, única manera de justificar el ser exigente con los demás.

Como catedrático, lo fue ejemplar; ya he dicho que era esclavo de sus deberes. Consagraba varias horas al día a preparar su labor didáctica, con el fin de explicar a los alumnos las materias fundamentales, hacérselas comprensibles y no cansar su atención con disertaciones prolijas o excesivamente densas. Era un hueso para los estudiantes haraganes, pero un padre y un amigo para los aplicados, quienes tenían siempre dispuesto al profesor para resolver sus dudas a cualquier hora, para orientarles o para intensificar su obra didáctica; la muerte de Yela ha sido, para sus buenos alumnos, una desgracia de que no aciertan a consolarse y causante en ellos de una pena que han mostrado de manera ostensible.


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Juan Francisco Yela Utrilla
1950-1959
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