El Carbayón
Oviedo, miércoles 5 de noviembre de 1930
Decano de la prensa de Oviedo
año LII, nº 17.394, última página

Hilario Crespo Gallego

Carta Abierta

Sobre el origen
de la Fiesta de la Raza

En Madrid, a 3 de Noviembre de 1930
Sr. Director del diario ovetense EL CARBAYON

Muy apreciable y distinguido señor: Ruégole muy encarecidamente la publicación de la adjunta «carta abierta», dirigida al señor don José María González «Columbia», en el diario de su digna dirección.

Creo se me debe ese favor después de haber publicado ese diario los artículos de ese señor que motivó la carta del Sr. Presidente del Consejo de Ministros y la del Sr. Francos Rodríguez, al que con esta misma fecha contesto, artículos en los que se me imputa una usurpación de la que soy en absoluto inocente.

Con este motivo para mí tan desagradable y con expresivas y anticipadas gracias, queda de usted muy suyo y s. s., q. e. s. m. Hilario Crespo.

* * *

Sr. D. José M.ª González «Columbia»

Muy señor mío: Por pura casualidad y con gran asombro he leído en el número del domingo 26 de octubre último del periódico decano de Oviedo, EL CARBAYON, que usted atribuyéndose la iniciativa a la creación de la Fiesta de la Raza, solicitó le fuera otorgada una condecoración por tal motivo, cosa que le aseguro bajo palabra de caballero que yo ignoraba en absoluto, y no sólo yo, según parece, sino los Gobiernos que nos han regido, los Ayuntamientos que se han sucedido en el de Madrid, etcétera. Yo con el nunca bastante llorado e insigne patricio D. Antonio Maura, señor González, no tuve nunca relación política alguna ni otra que no fuera la de mi consideración y respeto hacia tan ilustre político, con cuya amistad yo me honraba, y en cuyo partido yo no he militado nunca. ¿Cuál es, pues, la iniciativa de usted como creador de la Fiesta de la Raza? Sorprendente paréceme creación de una Fiesta que no lo fue con tal nombre hasta el 16 de junio de 1918 y después de mi propuesta al Ayuntamiento de Madrid de 12 de Octubre de 1916, en la que pedía se solicitara del Gobierno de S. M., en respetuosa instancia, que fuese declarada fiesta nacional, con la denominación de Fiesta de la Raza, el día 12 de Octubre, pudiera ser iniciada por usted.

En descargo, no de mi conciencia, que sigue estando tranquila, sino de mi ignorancia, me permito consignar lo siguiente:

Cierto, muy cierto es que el Descubrimiento de América, con más o menos fervor, se ha venido celebrando en el Mundo Hispano desde el año 1493 hasta nuestros días y también lo es que después de la fusión de nuestra raza con las aborígenes de América, caso sin precedentes en la Historia de la Colonización universal, se ha venido celebrando la Fiesta de la Raza, pero es evidente e innegable que la Fiesta de la Raza, con carácter de nacional no se podía celebrar hasta que fue publicado el decreto-ley de 16 de junio de 1918, decreto que tuvo precisamente en la petición que en este sentido había sido hecha por el Ayuntamiento de Madrid, dando el merecido cumplimiento al acuerdo municipal por él tomado con fecha 17 de noviembre de 1916, acuerdo que correspondía en todos sus extremos a mi proposición de fecha 12 de octubre de 1916; es decir, cuando ni en España ni en América se había cursado ante el Gobierno de S. M. ninguna otra propuesta en igual sentido, toda vez que el decreto ley del Dr. Irigoyen declarando Fiesta nacional en la Argentina el día 12 de octubre, con la denominación de Fiesta de la Raza, es de fecha 4 de junio de 1917, de un año después de la de mi proposición.

Cuando lo que yo en mi propuesta pedía fue convertido en elocuente realidad, el Ayuntamiento de Madrid solicitó del Gobierno de S. M. me fuera concedida la Gran Cruz de Isabel la Católica, instancia firmada, como Alcalde de Madrid, por don Luis Silvela, y cuando esta para mi tan preciada recompensa me fue concedida, decreto de fecha 26 de febrero de 1920 que lleva la firma del Marqués de Lema, como ministro de Estado, los compañeros de Concejo tomaron el acuerdo, a propuesta del señor marqués de Villabrágena, de regalarme las insignias de dicha Gran Cruz y satisfacer los derechos de Cancillería, condecoración que me fue impuesta por el entonces alcalde de Madrid, don Luis Garrido Guari [?], en solemne sesión del Ayuntamiento de Madrid que es estos solos efectos fue convocada. Y como sobraron unos cientos de pesetas de la recaudación efectuada, invirtieron ese sobrante en un precioso pergamino encerrado en primoroso marco, figurando en el texto de dicho pergamino la copia de la instancia dirigida al Gobierno de S. M. pidiendo para mí la expresada condecoración.

También cumple a mi deber decir que, cuando el día 12 de octubre de 1919 se celebró en el Ayuntamiento de Madrid solemne sesión para celebrar la Fiesta de la Raza, bajo la presidencia de S. M. el Rey, el Gobierno, Cuerpo diplomático hispanoamericano, Delegaciones de Argentina, Chile, Méjico, &c., fui yo el que tuvo el alto honor, por mi calidad de iniciador de la Fiesta de la Raza, de hablar en tan solemne como memorable sesión, hecho que podrá usted comprobar si se toma la molestia de leer el discurso que con tal motivo pronuncié y que con esta carta le envío, así como copia impresa del acta oficial referente a dicha solemnidad. Y aún hay más, porque cuando me correspondió cesar en mi mandato de concejal, mis compañeros de Concejo acordaron en sesión de despedida nombrarme Vocal nato de la Comisión organizadora de la Fiesta de la Raza, de cuyo nombramiento, que también me fue enviado en artístico pergamino, le adjunto la correspondiente copia.

Como usted ve, yo no argumentos con palabras, sino con hechos reales y efectivos, toda vez que van investidos de la garantía de ser oficiales, que se guardan en actas y en archivos; así es que mientras no se demuestre lo imposible, es decir, que todos esos documentos y muchos más a que en gracia de la brevedad no cito hoy, son falsos, yo tengo el perfectísimo e indiscutible derecho de considerarme, pese a quienes padecen esa terrible peste que se llama «Tristeza por el bien ajeno», el Promotor y propulsor de la Fiesta de la Raza, título que con noble y honroso orgullo desde hace catorce años vengo ostentando.

¿Podría usted precisar con hechos y documentos, tal como yo lo hago, la iniciativa, la gestión y los trabajos periodísticos, conferencias, folletos y discursos que durante catorce años consecutivos haya usted publicado como yo lo he hecho? Si así fuera, ¡qué ignorancia la mía, plasmada en acuerdo del Ayuntamiento de Madrid y elevado al Gobierno de S.M.! ¡Qué ignorancia del asunto por parte del presidente del Consejo! ¡Qué dormidas España y América, que no han conocido la iniciativa de usted hasta que a fines de 1930 ha reclamado usted el premio correspondiente, que pretende que le ha sido usurpado! Yo no he conocido, repito, nada de usted referente al asunto y no se me puede recriminar por haber silenciado esas iniciativas de que usted nos habla hoy: pero aún en el caso de que ellas existieran, nadie podría negarme, de no padecer de ceguera, la gloria de que la Fiesta de la Raza es la que hoy es gracias a mi gestión y a mi incansable y constante labor, de la que sin jactancia puedo ufanarme, y nadie puede permitirse decir, procediendo recta y noblemente, que yo haya usurpado nada.

Con este motivo para mi tan enojoso me ofrezco de usted s. s., q. e. s. m.,

Hilario Crespo
En Madrid, a 3 de noviembre de 1930.
S./c. Arenal, 27.

respuesta de José María González (Columbia)


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Fiesta de la Raza 1930-1939
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