The Journal of Philosophy
Nueva York, 8 junio 1950
Vol. 47, nº 12
páginas 364-366

Cornelius Krusé

Tercer Congreso Inter-Americano de Filosofía

El Tercer Congreso Inter-Americano de Filosofía se celebró en Ciudad México del 11 al 20 de enero de 1950. Se recordará que la Primera Conferencia Inter-Americana de Filosofía se celebró en Yale del 30 de abril al 1 de mayo de 1943; el Primer Congreso Inter-Americano de Filosofía en Haití en septiembre de 1944; y el Segundo Congreso Inter-Americano en Nueva York, en la Universidad de Columbia, en diciembre de 1947.

Este Tercer Congreso Inter-Americano tuvo un número de importantes nuevas características. En primer lugar, aunque hubo una buena representación de Norte América y Canadá, considerada la época poco favorable del año, fue éste el primer Congreso Inter-Americano en el que predominaron los representantes de América Latina. La filosofía mexicana estuvo por supuesto plenamente representada con cuarenta a cincuenta filósofos, incluidos un buen grupo de jóvenes muy capaces y prometedores que seguramente dejarán huella filosófica en el curso de su desarrollo. Vinieron delegados de Argentina (no directamente, la Argentina estuvo representada solo por filósofos en el exilio), Bolivia, Colombia, Cuba, Ecuador, Perú, Santo Domingo, y Venezuela.

La segunda característica nueva fue que recibimos a la llegada tres grandes carpetas con copias mimeografiadas de todos los trabajos que se habían entregado, traducidos del español al inglés, o vice versa, implicando una tremenda labor de preparación y un equipo importante de traductores, mecanógrafos y copistas, todos coordinados por Leopoldo Zea, cuyo genio organizativo se mantuvo presente durante todo el Congreso. Este recurso de mimeografiar los trabajos por adelantado evitó cualquier necesidad de que sus autores los leyeran en público. En consecuencia, todo el tiempo del 11 al 20 de enero se dedicó a discusiones. Había que experimentar esto para creerlo posible, y convencerse inmediatamente de que la demostración práctica de este método haría obsoleto el procedimiento habitual en Congresos, donde la aburrida lectura de trabajos está a un máximo y las animadas discusiones de los mismos a un mínimo. Hay que añadir que, reflejando la admirable organización del Congreso en todos los aspectos, hubo un «relator» y un «comentador» para cada uno de los tres grandes temas que formaron el núcleo del programa del Congreso: el «relator» analizó, y organizó, todos los trabajos entregados para su sesión en un resumen magistral de alrededor de cuarenta minutos. El «comentador» tenía la responsabilidad de anunciar los temas sucesivos en discusión, [365] y de evitar que las discusiones derivaran en «discursos» o se desviaran totalmente. Tenía, y ejerció, el derecho sin límite a «intervenciones».

Otra particularidad de este Congreso fue que no hubiera sesiones concurrentes, excepto al comienzo cuando se celebró una mesa redonda de la UNESCO sobre «Amenazas a la Libertad Intelectual», al mismo tiempo que la primera sesión del Congreso. El hecho de que estuviéramos todos juntos prácticamente todo el tiempo contribuyó mucho al éxito del Congreso. La discusión fructífera se da solamente cuando los participantes se llegan a conocer. La barrera del lenguaje durante estas sesiones fue superada por el uso de un sistema de triple traducción simultánea, que se ha convertido ya en una característica común y casi indispensable en conferencias internacionales.

Limitaciones de espacio impiden una referencia extensa a la mesa redonda de la UNESCO, mencionada antes, para la que llegaron Jean Wahl y Alexandre Koyré desde París, y a las sesiones sucesivas sobre los temas «El significado y el alcance del conocimiento científico», «La importancia del existencialismo», y «Filosofía americana». Para la mayoría de los norteamericanos probablemente fuera una sorpresa el gran interés por el existencialismo, especialmente del tipo de Jean-Paul Sartre, en América Latina. Algunos de los jóvenes filósofos mexicanos que parecían particularmente atraídos al existencialismo, cuando fueron cuestionados por su interés en el mismo, dado que a los norteamericanos les parecía incongruente el que una filosofía aparentemente pesimista tuviera tal predicamento entre filósofos latinoamericanos, respondieron: «A nosotros, al contrario, el existencialismo no nos parece pesimista; su énfasis en la libertad y la responsabilidad del hombre nos hace sentir como si se abrieran ventanas a nuestra vida y pensamiento, dándonos aire fresco y luz clara.» La sinceridad de sus convicciones filosóficas nos hizo pensar a muchos de nosotros que el existencialismo merece un re-examen y una nueva valoración.

Los miembros que siguen de la Asociación Filosófica [Norte]americana asistieron al Congreso: Nina H. Adlerblum, H. G. Alexander, David Baumgardt, Elizabeth Flower, B. A. G. Fuller, Charles W. Hendel, Edgar H. Henderson, Cornelius Krusé, James S. Fulton, Radoslav H. Tsanoff, Roy Wood Sellars, y James Waters.

Fue una sorpresa para todos los norteamericanos ver como se valora la filosofía en América Latina, si uno puede juzgar por la atención puesta al Congreso por la prensa: las discusiones del Congreso, con reportajes excelentes, fueron noticia de primera plana todos los días durante los diez días del Congreso. [366] Las autoridades universitarias y las del distrito federal y de la nación, al igual que las embajadas norteamericana y francesa, pujaron entre sí para hacer memorable nuestra visita.  Una excepcional exposición de cuadros de Diego Rivera, mostrando ejemplos de su pintura desde su más temprano periodo académico en Francia y España hasta el presente, llenó los amplios salones de Bellas Artes y fueron muy admirados por los delegados. El Comité Organizador Mexicano, cuyo comité ejecutivo lo integraron Samuel Ramos, Eduardo García Máynez, Leopoldo Zea, y Luis Villoro (secretario), merece todos los elogios por haber hecho de este Congreso un brillante éxito. El próximo, el Cuarto Congreso se celebrará en La Habana, Cuba, en 1953, y se llamará Congreso José Martí en honor al centenario del nacimiento de José Martí. Mientras tanto un Comité Inter-Americano, elegido por el Congreso, se ocupará de preparar un borrador de Constitución y Regulaciones para la Federación Inter-Americana de Sociedades de Filosofía, cuya creación se había votado en principio en el Segundo Congreso Inter-Americano, pero no se había tomado acción alguna. Los miembros del Comité de Redacción son Leopoldo Zea, Samuel Ramos (México), Risieri Frondizi (Argentina), Francisco Miró Quesada (Perú), Roberto Agramonte (Cuba), y Cornelius Krusé. Es de esperar que la Constitución y Regulaciones sean adoptadas por las sociedades constituyentes antes del próximo Congreso.

Cornelius Krusé
Wesleyan University

Traducido por Remigio Fernández Martín
para el Proyecto Filosofía en español, octubre 2006


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