Filosofía en español 
Filosofía en español

Religión

Religión

“La religión es una de las formas de opresión espiritual que gravita por doquier sobre las masas populares, abrumadas por el trabajo incesante para provecho de otros, la pobreza y la privación” (Lenin). La religión es el reflejo deformado, fantástico, que proyectan en la cabeza de los hombres esos poderes naturales y sociales que gobiernan su vida diaria. La fe religiosa es un fenómeno transitorio, condicionado por el nivel del desarrollo social, en último término, por el nivel de desarrollo de la producción material. En el transcurso de un período muy largo de la historia de la humanidad, los hombres no tenían ninguna noción religiosa. La aparición de las creencias religiosas en la sociedad primitiva se hizo posible sólo con el desarrollo del pensamiento y del lenguaje articulado. La causa que condicionó la aparición de la religión, fue la impotencia del hombre primitivo frente a los fenómenos de la Naturaleza, terribles e incomprensibles para él, impotencia que engendró en la mente del salvaje la creencia de que en los objetos circundantes había una especial fuerza sobrenatural, capaz de favorecer la vida, o, al contrario, acarrear toda clase de calamidades. Así, pues, dotando a los objetos de la Naturaleza de una fuerza sobrenatural, el salvaje intentó ejercer alguna influencia sobre ellos mediante exorcismos, ceremonias y ritos mágicos. Los elementos de la magia forman parte de todas las religiones contemporáneas. Las raíces de las creencias religiosas contemporáneas son eminentemente clasistas. La impotencia de las clases explotadas en su lucha contra los explotadores origina inevitablemente la creencia en los milagros y en una vida mejor de ultratumba. “Las raíces de la religión moderna están profundamente ancladas en la opresión social de las masas trabajadoras y en su aparente impotencia frente a las fuerzas ciegas del capitalismo, que cada día y cada hora causa al pueblo trabajador sufrimientos y torturas mil veces más horribles que los causados por acontecimientos excepcionales tales como la guerra, los terremotos, &c.” (Lenin). En los cuentos embrutecedores, oscurantistas, de clericales y sectarios, el hombre, aplastado por la explotación y la ignorancia, busca la protección contra todos los tormentos que le causa el régimen social hostil. En los exorcismos del cura, del hechicero, en las crucecitas e iconos, en los talismanes, trata la conciencia religiosa de hallar un medio de prevención contra la enfermedad, el incendio, la mala cosecha, el granizo, la langosta y otras calamidades naturales. La religión ha servido siempre de instrumento de opresión contra los trabajadores. Al predicar la sumisión, la mansedumbre y el desdén por los bienes terrenales, en nombre de la obtención de una recompensa en el “otro mundo”, la religión ayuda a consolidar el dominio de la burguesía. Sugiriendo la existencia de dios, de diablos, de un mundo de ultratumba, &c., la religión aleja al hombre del conocimiento de las verdaderas leyes de la Naturaleza y de la Sociedad. “Toda religión es algo opuesto a la ciencia” (Stalin). El socialismo destruye las raíces materiales que nutren las creencias religiosas. Junto con la desaparición del régimen social basado en la explotación, en el hambre y en la miseria de las masas, desaparece también la necesidad de crear imágenes fantásticas sobre un mundo del “más allá”. Pero la superación de la religión no es un acto espontáneo y no se efectúa al día siguiente de la revolución. La conciencia, en su desarrollo, se queda rezagada frente al desarrollo de las condiciones materiales de la vida de los hombres. Por eso, en la conciencia de los hombres, durante algún tiempo después de la destrucción del capitalismo, quedan aún supervivencias del pasado capitalista. Una de las supervivencias más visibles del capitalismo en la conciencia de una parte de los trabajadores de la U.R.S.S. es la religión. Las organizaciones religiosas que existen en la U.R.S.S., tratan veladamente de dar vida a estas supervivencias y de utilizarlas para fines hostiles al socialismo. En la U.R.S.S. existe una auténtica libertad de conciencia. Cada ciudadano puede ser o no creyente; esto es un asunto de su conciencia. Pero el Partido Comunista, como destacamento de vanguardia de los trabajadores, no puede ser neutral en cuanto a la religión. El Partido, por toda su actuación, ayuda a los trabajadores a emanciparse de las supervivencias religiosas y a asimilarse la concepción marxista-leninista del mundo.

Diccionario filosófico marxista · 1946:262-264

Religión

Reflejo anormal, fantástico, en la cabeza de los hombres, de las fuerzas de la naturaleza y sociales que los dominan, “... una de las variedades de la opresión espiritual que pesa siempre y en todas partes, sobre las masas populares, abrumadas por un trabajo perpetuo para los otros, por la miseria y por su estado de aislamiento” (Lenin, Obras, Ed. rusa). Los rasgos esenciales de toda religión son la fe en fuerzas sobrenaturales a las que se atribuye la dirección del mundo, y el culto de esas fuerzas. La religión y la filosofía idealista tienen rasgos comunes y los mismos orígenes gnoseológicos: ambas separan de la naturaleza los conceptos y las ideas, ambas personifican y espiritualizan las fuerzas de la naturaleza. El idealismo filosófico es una forma y un medio de defensa de la religión. Lejos de ser eternas, las creencias religiosas así como el culto y las instituciones (la Iglesia y otras) que les corresponden, nacen y subsisten en condiciones históricas determinadas. Durante un período muy prolongado, los hombres no poseían ninguna religión. La aparición de las creencias religiosas en la sociedad primitiva se hizo posible con el desarrollo del pensamiento y del lenguaje articulado. La religión reflejaba la impotencia del hombre primitivo ante los fenómenos de la naturaleza, temibles e incomprensibles para él. Esta impotencia engendraba en la cabeza del hombre primitivo ideas sobre la existencia, en el mundo circundante, de seres particulares, sobrenaturales, capaces de ayudar a los hombres o de castigarlos con calamidades. Después de haber personificado los objetos de la naturaleza y de haberlos dotado de una fuerza sobrenatural, el salvaje intentó obrar sobre ellos por medio de magia, encantamientos y ritos. En todas las religiones modernas hay elementos de magia. En la sociedad de clases, las creencias religiosas tienen en su esencia, orígenes de clase. La impotencia de los hombres ante los procesos espontáneos del desarrollo de la sociedad donde reina la explotación, engendra inevitablemente la creencia en los milagros, en una vida mejor en el más allá. “La opresión social de las masas trabajadoras, su aparente impotencia total ante las fuerzas ciegas del capitalismo, que causa cada día y a cada hora, mil veces más sufrimientos horribles y crueles tormentos a los trabajadores de filas que los acontecimientos excepcionales tales como guerras, temblores de tierra, &c.: he ahí donde hay que buscar hoy las raíces más profundas de la religión” (Lenin, Marx, Engels, marxismo, Ed. rusa). Frente a las calamidades y a los tormentos que les aporta un régimen social de explotación, los hombres buscan la salvación en las fábulas absurdas sobre Dios, el paraíso, el reino de los cielos, que difunden el clero y las sectas religiosas.

Siendo uno de los elementos de la superestructura, la religión desempeña un papel activo en la consolidación de la base económica correspondiente, del régimen fundado en la esclavización y la explotación del hombre por el hombre: La religión ha desempeñado siempre un papel reaccionario: ella consagra la impotencia de los hombres frente a la naturaleza y sirve de instrumento para oprimir a los trabajadores. Al predicar la sumisión y la resignación, la renuncia a la lucha por la transformación del mundo, por el socialismo, en nombre de una recompensa después de la muerte, “en el otro mundo”, la religión contribuye al reforzamiento de la dominación de la burguesía. “La religión es el opio del pueblo”, dice Marx. Tratando de convencer a los hombres de que todo lo que pasa en la naturaleza y en la sociedad es la voluntad de los dioses, desechando las leyes objetivas que rigen los fenómenos, negando la posibilidad de conocer el mundo, la religión impide a los hombres penetrar las leyes de la naturaleza y de la sociedad y utilizarlas en sus propios intereses. La religión ha sido y continúa siendo enemiga del progreso.

El socialismo destruye las causas materiales que mantienen las creencias religiosas. Con la desaparición del régimen social basado en la explotación del hombre por el hombre, desaparecen las condiciones que engendran la religión. Pero no se puede eliminar de buenas a primeras los prejuicios religiosos en la conciencia, cuya evolución se retrasa con respecto a la de las condiciones materiales de la vida. Por eso, los prejuicios religiosos persisten, como vestigios del pasado, en la conciencia de los individuos atrasados, aun después de la liquidación del capitalismo. Se les puede vencer y se les vence efectivamente poco a poco, por medio de la educación comunista, por medio de la participación activa de las grandes masas en la edificación de la sociedad comunista. En la U.R.S.S. y en las democracias populares se ha puesto en práctica una auténtica libertad de conciencia. Desde el año 1918, en la Unión Soviética la Iglesia ha sido separada del Estado, y la escuela de la Iglesia. El que cada ciudadano pueda ser creyente o no, es asunto de su conciencia. Pero el Partido Comunista, destacamento de vanguardia de los trabajadores que lucha por liberarlos de toda opresión, no puede mostrarse neutral respecto a la religión, pues la religión es una forma de opresión espiritual. Por medio de toda su actividad, el Partido Comunista ayuda a los trabajadores a emanciparse de las supersticiones, a adquirir una concepción científica del mundo. La propaganda de la doctrina marxista-leninista, las actividades culturales, la difusión amplia de conocimientos políticos y científicos, contribuyen en grado elevadísimo a vencer los prejuicios religiosos. En sus artículos “Socialismo y religión”, “De la actitud del partido obrero ante la religión”, &c., Lenin proyecta una viva luz sobre la cuestión de la religión y sobre la actitud del partido proletario a su respecto.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:441-442

Religión

Reflejo fantástico, en la cabeza humana, de las fuerzas exteriores que dominan sobre los sentidos en la vida cotidiana del individuo; reflejo en el cual las fuerzas terrenas adquieren formas no terrenas. Desde el punto de vista teológico (al que el idealismo filosófico intenta proporcionar una base argumental) la religión se halla vinculada a un perdurable sentimiento interior del hombre, sentimiento que expresa el nexo de este último con cierto principio espiritual. La religión es una forma específica de la conciencia social; se distingue, por constituir una unidad de ideología, de sentimientos y de culto (actos rituales o mágicos). El rasgo fundamental y decisivo de la religión es la creencia en lo sobrenatural. El marxismo considera la religión como un fenómeno socialmente condicionado y, por ende, históricamente transitorio. En el transcurso de un largo período de la historia humana, los hombres no conocían ninguna religión. Está surgió en un determinado estadio de desarrollo del régimen de la comunidad primitiva como reflejo de la impotencia del hombre ante las fuerzas amenazadoras e incomprendidas de la naturaleza. En la sociedad de clases, las raíces de la religión se hallan relacionadas, sobre todo, con el desamparo de las personas ante los procesos espontáneos del desarrollo de la sociedad, con la explotación y la miseria de las masas. Aquí, según palabras de Lenin, la religión es “una de las variedades de la opresión espiritual que pesa siempre y en todas partes, sobre las masas populares, abrumadas por un permanente trabajo para otros, por la miseria y por su estado de aislamiento” (t. X, pág. 65). Con la victoria de la Revolución Socialista, la religión va perdiendo gradualmente su influencia sobre la conciencia social. La difusión de la concepción científica, comunista, del mundo entre las amplias masas del pueblo lleva a que la religión vaya quedando cada vez más reducida a la nada. La religión sólo puede desaparecer definitivamente, quedando eliminada de la vida de las personas, en la sociedad comunista desarrollada. Sin embargo, su desaparición no constituye un proceso automático, presupone una labor tenaz para educar a las masas en un sentido ateo, una amplia propaganda de los conocimientos científicos y de la concepción marxista del mundo. En los artículos de V. I. Lenin “Socialismo y religión”, “De la actitud del partido obrero ante la religión” y otros se elucida a fondo el problema relativo a la esencia de la religión, a la posición del partido comunista frente a la misma.

Diccionario filosófico · 1965:400

Religión

(latín religio.) Forma específica de la conciencia social, cuyo rasgo distintivo es el reflejo fantástico en la conciencia de los individuos, de las fuerzas externas que dominan sobre ellos, reflejo en el cual las fuerzas terrenales adoptan la forma de extraterrenales. La doctrina marxista-leninista considera la religión como forma históricamente pasajera de conciencia social y esclarece los factores principales que determinan su existencia en las distintas etapas del desarrollo de la sociedad. El surgimiento de la religión en la comunidad primitiva se debió a la impotencia del individuo ante las fuerzas de la naturaleza, lo cual estaba condicionado por el bajo nivel de desarrollo de las fuerzas productivas. En la sociedad dividida en clases antagónicas, las principales causas de la existencia de la religión son la opresión de clase, las relaciones sociales injustas, la miseria de las masas privadas de derechos, lo cual provoca en ellas sentimientos de desesperación e irremediabilidad, que obligan a cifrar todas las esperanzas en las fuerzas sobrenaturales. Al brindar a los hombres orientaciones falsas en la vida y trasladar la solución de los problemas candentes del ser humano al mundo de más allá, la religión consolida y perpetúa así la dependencia del hombre de las fuerzas exteriores, lo condena a la pasividad y aherroja sus posibilidades creadoras. En la sociedad dividida en clases antagónicas, la religión distrae a los trabajadores de la lucha activa por la transformación del mundo e impide el establecimiento de su autoconciencia de clase. Marx llamó la religión “el opio del pueblo”. El análisis científico de la religión parte de que ésta constituye un fenómeno social complejo, un sistema de representaciones, sentimientos y ritos religiosos específicos, y en la sociedad dividida en clases, de instituciones religiosas también, que agrupan a los servidores profesionales del culto. Los elementos mencionados del complejo religioso dependen de las relaciones sociales y cambian al cambiar estas últimas. Ello se manifiesta claramente en nuestra época en el proceso de modernización de la religión bajo la influencia del progreso social y científico-técnico, que condicionan la crisis de la conciencia religiosa. Sin embargo, la esencia de la religión no cambia y su extinción, predeterminada por toda la marcha del desarrollo social, es inevitable. El marxismo-leninismo demuestra convincentemente que las raíces sociales de la religión son socavadas por las transformaciones económicas y sociales en el proceso de la construcción socialista y desaparecerán definitivamente en la sociedad comunista desarrollada.

Diccionario de filosofía · 1984:371