Diccionario soviético de filosofía
Ediciones Pueblos Unidos, Montevideo 1965
páginas 98-99

Cultura

(del latín «cultura»: cultivo, elaboración). Conjunto de valores materiales y espirituales, así como de los procedimientos para crearlos, aplicarlos y transmitirlos, obtenidos por el hombre en el proceso de la práctica histórico-social. En un sentido más estricto de la palabra, suele hablarse de cultura material (técnica, experiencia de producción y otros valores materiales) y de cultura espiritual (resultados en el campo de la ciencia, del arte y la literatura, de la filosofía, de la moral, de la instrucción, etc.). La cultura es un fenómeno histórico que se desarrolla en dependencia del cambio de las formaciones económico-sociales. Frente a las teorías idealistas de la cultura, que la separan de su base material y la explican como un producto espiritual de la «élite», el marxismo-leninismo ve el proceso de producción de bienes materiales como la base y la fuente del progreso de la cultura espiritual; ello explica, precisamente, que la cultura sea fruto de la actividad de las amplias masas de trabajadores. Dependiente, en lo decisivo, de las condiciones materiales, la cultura espiritual no cambia automáticamente tras el cambio de la cultura material, sino que se caracteriza por poseer una independencia y sucesividad relativas en su desarrollo, por una recíproca influencia con las culturas de los distintos pueblos, &c. En la sociedad capitalista, de clases, la cultura adquiere un sentido de clase tanto por su contenido ideológico como por su orientación práctica, lo cual se traduce en la presencia de dos culturas dentro de cada cultura nacional: la burguesa, dominante, y la de las masas oprimidas, existente bajó el aspecto de elementos más o menos desarrollados de cultura democrática y socialista. Resulta necesario, por tanto, delimitar los conceptos de «cultura de la sociedad burguesa» y «cultura burguesa» (o sea, cultura de la clase dominante). La cultura socialista, que hereda todos los resultados progresivos del pasado, se diferencia de manera radical de la cultura burguesa de nuestro tiempo, tanto por su esencia ideológica como por su función social, hecho que refleja la superioridad general del modo socialista de produccion sobre el capitalista. No es posible crear y afirmar la cultura socialista sin realizar la revolución socialista, de la que forma una parte componente e inseparable la revolución cultural. Los rasgos distintivos de la cultura socialista son: carácter popular, ideales comunistas, concepcipón científica del mundo, humanismo [99] socialista, colectivismo, patriotismo e internacionalismo socialistas. El papel rector en la creación y en el desarrollo de la cultura socialista lo desempeña el Partido Comunista, cuya acción influye sobre toda la actividad cultural y educativa del Estado socialista. Gracias a esta actividad, la Unión Soviética se ha convertido en un país de una elevada cultura de masas. Bajo el socialismo florecen las culturas nacionales por su forma, socialistas por su contenido; cada día se hace más intensivo el intercambio de valores materiales y espirituales entre las naciones, el tesoro, cultural de cada una de ellas se enriquece cada vez más con creaciones que adquieren carácter internacional; se desarrollan los rasgos comunistas generales de la cultura, lo cual facilitará la formación de la cultura del mañana, única para toda la humanidad, la cultura de la sociedad comunista. «La cultura del comunismo –se dice en el programa del P.C.U.S.– al incorporar y desarrollar lo mejor que ha creado la cultura mundial, constituirá un peldaño nuevo, más alto, en el desarrollo cultural de la humanidad. Será la encarnación de toda la variedad y riqueza de la vida espiritual de la sociedad, de los elevados ideales y el humanismo del mundo nuevo. Será la cultura de la sociedad sin clases, de todo el pueblo, de toda la humanidad».


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