Autoconciencia

no figura

Diccionario filosófico marxista · 1946

no figura

Diccionario filosófico abreviado · 1959

Autoconciencia

Separación que hace el hombre de sí mismo respecto al mundo objetivo, toma de conciencia de su relación con el mundo, de su propio ser como persona, de su conducta, de sus actos, pensamientos y sentimientos, de sus deseos e intereses. El animal es idéntico a su actividad vital; sólo en virtud de su presencia modifica la naturaleza, es decir se relaciona con ella de manera inmediata. En cambio, el hombre se relaciona con la naturaleza de manera mediata, a través de su quehacer social y ante todo mediante el empleo de instrumentos de trabajo. Gracias al trabajo se separa de la conexión natural: en el proceso del trabajo relaciona sus fines y objetivos con el material de la naturaleza y tiene en cuenta sus propias posibilidades. Al modificar la naturaleza, se modifica a sí mismo. El hombre, al crear productos en el proceso del trabajo, en cierto modo se desdobla y en el objeto de su actividad contempla la obra de sus manos. Se diferencia a sí mismo como agente respecto a los objetos de su hacer. Pero, como quiera que el trabajo siempre posee un carácter social, el hombre empieza a adquirir conciencia de sí mismo como hombre, como partícula, como célula del sistema histórico dado, únicamente al relacionarse con otro hombre como con su semejante, al ver en otro al hombre. En la formación de la autoconciencia, desempeña un importante papel el lenguaje, ya que éste constituye la realidad inmediata del pensamiento y aparece en esta función para cada individuo sólo porque existe para otros. La autoconciencia (como afianzamiento, garantía), surge al mismo tiempo que la conciencia como derivada de ella, pero se manifiesta en un estadio sensiblemente más elevado del desarrollo de la humanidad. En un principio, el hombre se diferencia del objeto, adquiere conciencia del objeto de su actividad y de sí mismo como sujeto, únicamente de manera directa, en el proceso del hacer práctico con las cosas. Luego, la autoconciencia aparece como gentilicia, como colectiva: el hombre aún se halla plenamente absorbido por la gens, que se presenta como portadora y centro de la esencia humana. Al hundirse el régimen gentilicio, al aparecer la civilización y al separarse el individuo como tal, surge propiamente la autoconciencia de la persona. En la historia de la filosofía, la autoconciencia ha sido concebida como principio agente, y con esto a menudo se agotaba la comprensión de la actividad práctica del hombre (Fichte, Hegel, jóvenes hegelianos). No pocas veces se entendía la autoconciencia como principio creador respecto al mundo objetivo. En realidad, la autoconciencia, que es un principio activo, sólo puede comprenderse como resultado y como faceta de la actividad práctica del hombre en la esfera de la producción social, depende del reflejo del mundo objetivo y está condicionada por este último.

Diccionario filosófico · 1965:30-31

Autoconciencia

Separación por el hombre de sí mismo del mundo objetivo, concientización y valoración de su propia relación con el mundo, apreciación de sí mismo como personalidad, de sus propias acciones, pensamientos y sentimientos, deseos e intereses. El animal es idéntico a su actividad vital y cambia la naturaleza sólo en virtud de que está presente en ella, es decir, tiene una relación directa con ella. En cambio, el hombre mediatiza su relación con la naturaleza por la práctica social y, ante todo, por la utilización de los instrumentos de trabajo. Gracias al trabajo, el hombre se disgrega de la conexión natural directa. Al cambiar la naturaleza, cambia el hombre mismo. Al crear productos en el proceso de trabajo, el hombre, diríase, se duplica y contempla en el objeto de su actividad la obra de sus manos. Se distingue a sí mismo como artífice y a los objetos de su actividad. Mas por cuanto el trabajo siempre reviste un carácter social, el hombre empieza a tomar conciencia de sí mismo como miembro de un sistema histórico dado, tan sólo relacionándose con otro hombre como con su semejante. El lenguaje desempeña un importante papel en la formación de la autoconciencia. La autoconciencia (como dote) surge simultáneamente con la conciencia y como una derivación de esta última, pero se manifiesta en una etapa mucho más alta del desarrollo de la humanidad. Al comienzo, el hombre se distingue a sí mismo del objeto. Más tarde la autoconciencia se manifiesta como gentilicia, colectiva: el hombre aún está absorbido por la gens, portadora y médula de la esencia humana. Con la destrucción del régimen gentilicio, la aparición de la civilización y el aislamiento del individuo, surge la autoconciencia propia de la personalidad. La autoconciencia constituía un principio activo en la historia de la filosofía, y con ello se agotaba a menudo la comprensión de la actividad práctica del hombre (Fichte, Hegel, jóvenes hegelianos). Cabe decir que a menudo la autoconciencia se consideraba como principio que crea el mundo objetivo mismo. En realidad, la autoconciencia, siendo un principio activo, puede ser comprendida en grado decisivo sólo como resultado de la actividad socio-productiva práctica del hombre.

Diccionario de filosofía · 1984:29-30