Filosofía en español 
Filosofía en español

Ignacio Boix Blay -1862

Ignacio Boix Blay

Editor, tipógrafo y librero de Madrid, nacido en Tarragona, hermano mayor de Andrés Boix (colaborador suyo en Madrid, radicado después como editor en México), que en la década del cuarenta del siglo XIX publicó varias obras significativas en los años de institucionalización de la enseñanza de la filosofía en institutos y universidades: Curso de derecho natural o de filosofía del derecho (1841) de H. Ahrens traducido y aumentado por Ruperto Navarro Zamorano, Manual de lógica que contiene lo sustancial que en esta asignatura deben aprender los estudiantes del primer año de filosofía (1842) por el presbítero Juan Díaz de Baeza, la fracasada Enciclopedia española del siglo diez y nueve (1842-1847), Biblioteca de Educación (1842-1845) Lecciones de filosofía ecléctica (1842-1845) de Tomás García Luna, Manual de filosofía moral (1843) de William Paley compendiado por el presbítero Juan Díaz de Baeza (Principios de filosofía moral en la segunda edición de 1846, y en la tercera de 1848 firmada por “A. Boix, hermano y compañía”), Manual de filosofía racional (1845) por Alfredo Adolfo Camus y Andrés Gonzalo Peralvo, Filosofía de las leyes (1846) de Ramón de Campoamor, Historia elemental de la filosofía (1846) de monseñor Bouvier revisada y anotada por Antolín Monescillo, &c. Coetáneo y competidor del editor Francisco de Paula Mellado, el impulsor de la triunfante Enciclopedia moderna, quien tras fracasar en octubre de 1853 El eco de ambos mundos que Boix publicaba en París, lanzó al mes siguiente la famosa Revista española de ambos mundos en Madrid y París.

«Don Ignacio Boix y Blay, célebre tipógrafo de Madrid establecido en la Calle de las Carretas desde 1838 al 50, caballero de Carlos 3º, de Isabel la Católica y otras distinciones honoríficas, Librero e Impresor de Cámara de S. M. Dª Isabel 2ª a quien dedicó un elegantísimo Devocionario y otras obras. Fue íntimo amigo de Don Joaquín Fagoaga, Director del Banco de España, fundó diferentes periódicos y casa de comercio de libros y otros negocios en París, Londres y la Habana. Nació en Tarragona el   . Falleció en Valencia el 10 de Abril de 1862 a los    años, fundó en Valencia la Imprenta de la Regeneración Tipográfica.» (transcripción de la anotación manuscrita bajo un ejemplar de la litografía que reproducimos, dibujada por Rodríguez y realizada en Madrid por “Lit. de Aragon 1849”, difundido por Dadun, Universidad de Navarra.)

1836 «Donativos de hilas, trapos y vendas que los patriotas hacen para el ejército del Norte: […] don Ignacio Boix, un cajón de hilas y paños para vendajes.» (Eco del Comercio, Madrid, lunes 28 marzo 1836, pág. 4.)

1837 «Abdeker o las intrigas del serrallo, y arte de conservar la hermosura. La obra que presentamos al público es la traducción de un manuscrito árabe, que Diamante Ulasto, médico del embajador turco, trajo a París en 17640. Esta traducción ha sido hecha por un sabio muy conocido en la república literaria. […] Un tomo en 8º se hallará en la librería de Boix, calle de Preciados, núm. 19, a 8 rs. pasta y 6 en rústica.» (Eco del Comercio, Madrid, sábado 5 agosto 1836, pág. 6.)

Hasta el sábado 6 de enero de 1838 figura como editor del Eco del Comercio (nº 1347) de Madrid: «M. de la Paz García. Imprenta del Eco del Comercio.»; desde el domingo 7 de enero de 1838 su editor responsable es: «I. Boix. Imprenta del Eco del Comercio.»

1839 «Lecciones instructivas sobre la historia y geografía. Obra póstuma de D. Tomás de Iriarte, dirigida a la enseñanza de los niños. Nueva edición, diciembre de 1838, adoptada en la mayor parte de las escuelas del reino. Tres tomos encuadernados en un solo volumen a 12 rs. en pasta. Se hallará en la librería de Boix, calle de Carretas. A los profesores que tomen en cantidad se les hará una rebaja proporcionada.» (Diario de Madrid, viernes 25 enero 1839, pág. 3.)

«La fuga del padre Cirilo, encubierta por el gobierno de S. M. 2ª edición. […] Se hallará en la librería de Boix, calle de Carretas núm. 8, a 4 rs. vn. cada ejemplar.» (Diario de Madrid, lunes 11 febrero 1839, pág. 3.)

«Fastos españoles, o efemérides de la guerra civil, desde octubre de 1832. […] Se suscribe en la imprenta y librería de D. Ignacio Boix, calle de Carretas, núm. 8.» (Diario de Madrid, jueves 14 marzo 1839, págs. 3-4.)

«Primer escrito ante la Audiencia. Excmo. Sr. Pedro Crespo, en nombre y virtud de poder de don Ignacio Boix, vecino de esta corte y editor responsable del Eco del Comercio, ante V. E. se presentó de hecho en que la apelación, nulidad, agravio, o como mas haya lugar en derecho, de los autos y procedimientos… […] Informe del juez de primera instancia… que previene la real orden se persiga al editor responsable don Ignacio Boix, único que lo sería si aquel fuere de imprenta como dispone la misma ley que se supone inflingida…» (Eco del Comercio, Madrid, lunes 1º abril 1839, y varios días siguientes.)

«Repertorio dramático, o sea colección de las mejores obras de los teatros moderno español y extranjero. […] Se suscribe en la librería del editor D. Ignacio Boix, calle de Carretas, a 6 reales al mes.» (Diario de Madrid, 6 mayo 1839.)

1840 «Bajo el título de los hombres y la sociedad ha publicado en esta corte D. Ignacio Boix una colección de pensamientos políticos, morales y filosóficos que escribió el conocido economista J. B. Say como complemento de su curso completo de economía política práctica. En la rápida ojeada que acabamos de dar al libro aunque no hemos podido dejar de conocer el sello de un talento privilegiado, no nos ha sido posible formar un juicio maduro de la obra. Acaso más adelante nos detengamos en analizarla. Por hoy nos contentamos con recomendarla a nuestros lectores más bien como un libro de la ciencia del Mundo, que como un curso completo de antropología y moral: pues al cabo es producción, de un sabio de gran crédito, cuyas obras han cautivado por muchos años la admiración de los pensadores.» (El Corresponsal, Madrid, miércoles 5 febrero 1840, pág. 4.)

* * *

Enciclopedia española del siglo diez y nueve (1842-1847)

Biblioteca de Educación (1842-1845)

Publica como director propietario El Laberinto, periódico universal (noviembre 1843-octubre 1845), dirigido por Antonio Flores, redenominado El Laberinto, periódico universal, revista pintoresca del Tiempo y del Globo en mayo de 1845, con Antonio Ferrer del Río como redactor-jefe.

Mediado 1846 adquiere el maltrecho Boletín Bibliográfico del no menos arruinado Dionisio Hidalgo, prometiendo, en el que lleva fecha de febrero de 1846, digamos junio o julio, publicar cuanto antes los tres números mensuales atrasados pendientes y ampliar su difusión:

«Advertencia. D. Ignacio Boix, impresor y del comercio de libros, ha adquirido la propiedad de este Boletín, y se publicará por su cuenta desde el presente número. La redacción queda a cargo de D. Dionisio Hidalgo, que la ha tenido desde su fundación. Los medios de publicidad de que dispone el Sr. Boix, los muchos corresponsales y grandes relaciones que tiene en España, América y el extranjero hacen esperar que este Boletín circulará mucho mas que hasta el día, con ventaja del comercio de libros y de la literatura. Se introducirán en él las mejoras de que sea susceptible, y se publicarán con la rapidez posible los tres números atrasados, para que en lo sucesivo salga con toda regularidad. Los avisos y reclamaciones se dirigirán a la librería de Boix, calle de Carretas, número 27.» (Boletín bibliográfico español y extranjero, Madrid, febrero 1846, año VII, nº 3, pág. 33.)

La organización tipográfico librero editorial de Ignacio Boix no logra cuajar y a finales de 1846, en plena fiebre de constitución de sociedades que azota España, en particular a Madrid, el año precisamente de una mayor especulación capitalista emergente previa a la profunda crisis mercantil de 1847, acomete Ignacio Boix su propia fuga hacia adelante, con la complicidad de dos conocidos socios, Pascual Madoz y Luis Sagasti, que tenían su propio negocio editorial en la calle de la Madera baja, número 8, y la del “abogado consultor” filosofante Simón Santos Lerín (en cuya casa se quedaba Sanz del Río cuando una vez al mes venía de su retiro de Illescas a Madrid). Boix, Madoz y Sagasti, que en realidad eran dos empresas, promueven una “compañía anónima literaria tipográfica bajo el nombre La Ilustración”, con un capital sobre el papel de 40.000.000 rs. vn., en 20.000 acciones de 2.000 reales de vellón cada una, que ellos cubren por su parte dejando en administración y valorados en 16 millones “sus actuales establecimientos e industria con sus máquinas, prensas y útiles, mediante tasación por peritos: las existencias en libros encuadernados en pasta, rústica y en papel…” Como cabía esperar no existieron inversores de verdad, a pesar de los mínimos desembolsos en firme requeridos y la promesa de cercanos repartos de dividendo, y aunque La Ilustración llegó a constituirse, y en ella llegaron a implicarse ilustres nombres “progresistas”… su existencia fue bien efímera y su fracaso absoluto.

No deja de ser curioso que uno de los principales implicados, Pascual Madoz, pase de puntillas sobre la sociedad en la que él tanto intervino cuando, en enero de 1849, redacta las páginas que dedica a estos asuntos en la entrada “Madrid” de su famoso Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar (tomo X, Madrid 1847 [en el texto dice escribir en enero 1849], págs. 956-962). Menciona como es natural esa sociedad entre las que ya se han sido disuelto: “Año de 1846 […] La Ilustración. Compra y publicación de originales españoles y de traducciones. 40.000.000”, pero ni una palabra más. Y al tratar de las imprentas y editoriales, dedica con justicia una página (X:969) a la de Mellado, pero ni una mención a la de Boix o a la suya, por supuesto. Seguramente en enero de 1849, tras “el estudio que en la soledad del campo hemos hecho de esta delicada materia”, lamentaba no haberse asociado con Mellado:

«Los estados que acabamos de presentar, ofrecen la explicación de una de las causas que han contribuido poderosamente a crear la situación lamentable en que se han visto y, aunque algún tanto mejorada, todavía se ven Madrid y algunas capitales de España. No seremos ciertamente nosotros los que tracemos la historia de los hechos que poco a poco han producido la crisis mercantil; propios los más, extraños algunos, su narración podría afectar la delicadeza de algunas personas, podría herir la susceptibilidad de ciertos hombres; y no es seguramente nuestro ánimo provocar discusiones desagradables: debemos ser francos y explícitos; no nos referimos ni a gobiernos ni a partidos. El estudio que en la soledad del campo hemos hecho de esta delicada materia nos convence que en el trastorno general de Europa, que tuvo principio al concluir el año 1846, hubiera sido poco menos que imposible librar a la nación española del conflicto en que se ha encontrado. Cumple sí a nuestro objeto decir, que emitidas acciones por 7.969.784.000 rs. reconcentradas en su mayor parte en la capital, cuando esta ni tenía entonces, ni tiene ahora un capital circulante que exceda de 250.000.000, las obligaciones contraidas habían de forzar considerablemente el valor metálico, sobreviniendo el compromiso individual, la complicación colectiva y la crisis indispensable del mercado público. Veamos en qué años se aceptaron las obligaciones que, en término más próximo o más remoto, se contraen al suscribir las acciones en que aparece el capital nominal: año de 1842: 104.800.000 rs.; 1843: 2.500.000; 1844: 117.400.000; 1845: 342.500.000; 1846: 5.935.984.000; 1847: 1.470.000.000. Se ve por estos números que no era posible, diremos más, que era matemáticamente imposible cubrir los compromisos contraídos en 1846 y 1847, por más que vinieran a Madrid, como vinieron, algunos capitales de las provincias para utilizar en un principio el movimiento en alza, para recibir más tarde un funesto y lamentable desengaño. No presentamos más observaciones: los estados hablan por nosotros.» (Pascual Madoz, Diccionario…, tomo X [1849], páginas 961-962.)

Ignacio Boix rentabilizó en seguida, aunque sólo fuera sobre el papel de la fantasía especuladora frustrada, la compra del Boletín Bibliográfico que poco antes había pactado con su arruinado impulsor, el laborioso Dionisio Hidalgo. El Boletín Bibliográfico salía dos veces al mes, y el tránsito a la nueva sociedad se produjo en las entregas que llevan fecha de agosto de 1846 (que en realidad saldrían por noviembre, por aquello de los retrasos). El número 15 (págs. 225-240) lleva pie de imprenta “Madrid 1846. Imprenta y librería de D. Ignacio Boix.” El número 16 (págs. 241-256) ya lleva pie de imprenta “Madrid 1846. Imprenta de la Sociedad literaria-tipográfica de la Ilustración, calle de Carretas, núm. 27.” Pie que se mantiene mientras dura el embuste, el resto de 1846, pues apagada La Ilustración recupera Dionisio Hidalgo la propiedad de su Boletín, que desde enero de 1847 pasa a depender de La Publicidad.

La Ilustración. Sociedad Anónima Tipográfico-Literaria Universal

Capital social, 40.000.000 de reales. Acciones 20.000: valor de cada una, 2.000 rs. Pago: 5 por 100 al contado : 5 por 100 a los tres meses : 5 por 100 a los seis meses : 5 por 100 a los nueve. Los pedidos ulteriores no excederán de 5 por 100, con aviso anticipado de sesenta días.

Junta de Gobierno.
Excmo. Sr. D. Vicente Sancho. Presidente.
Sr. D. Joaquín Iñigo. Secretario.
Excmo. Sr. D. Joaquín de Fagoaga.
Sr. D. Nazario Carriquiri.
Sr. D. Jaime Ceriola.
Sr. D. Francisco Javier Albert.
Sr. D. Antolín Udaeta.
Excmo. Sr. D. Evaristo San Miguel.
Ilmo. Sr. D. Florencio García Goyena.
Excmo. Sr. D. Claudio Antón de Luzuriaga.
Sr. D. Antonio Gil y Zárate.
Excmo. Sr. D. Jacinto Félix Domenech.
Sr. D. José de la Revilla.
Sr. D. Pascual Madoz.
Sr. Conde de Tillí.
Sr. D. Domingo María Vila.

Dirección.
Sr. D. Jaime Ceriola.
Excmo. Sr. D. Jacinto Félix Domenech.
Sr. D. Pascual Madoz.

Director facultivo e inspector de todos los ramos.
Sr. D. Ignacio Boix.

Director gerente.
Sr. D. Luis Sagasti

Abogado consultor.
Sr. D. Simón Santos Lerin.

El examen detenido del movimiento literario que se observa en España, demuestra clara y evidentemente que no ha podido todavía conseguirse el doble resultado de recompensar, como se debe, los esfuerzos de los autores de obras importantes y de ofrecer en el mercado público libros de mérito, sobre todo originales, con la baratura que reclama el estado de las fortunas de los hombres que desean ilustrarse. Fruto de largas vigilias y de investigaciones importantes presentan los autores trabajos de mérito reconocido, sin que los editores puedan premiar los patrióticos esfuerzos de aquellos, porque una empresa con escaso capital no puede hacer grandes desembolsos inmediatamente, aunque tenga la seguridad del reintegro en un tiempo dado. A su vez también producciones literarias que honran el país, no pueden ofrecerse a precios cómodos, porque un hombre aislado no se halla en el caso de explotar el mercado público, ni dará las obras en venta la publicidad necesaria. No se escribe en España tanto, proporcionalmente como en Francia e Inglaterra, cierto; pero no lo es menos, que no carecemos en nuestra patria de escritores distinguidos, que saben ilustrar la literatura española. Escriben en las naciones que hemos citado una obra importante; la fortuna del autor queda asegurada. Publica en España el escritor más distinguido un libro de mérito señalado, y se ve en el caso de recibir del editor una cantidad, que ni representa siquiera el valor del tiempo que se ha perdido. Hay más todavía: muchos hombres ilustres darían a luz trabajos inéditos, si tuvieran seguridad de publicarlos por su cuenta, cubriendo desde luego los gastos de impresión y de expendición y fijando su ganancia en el despacho sucesivo. La Sociedad de la Ilustración ha concebido este pensamiento: no se limitará a comprar los originales a sus autores; procurará también, con la realización de una idea de grande influencia para el progreso de nuestras letras, proporcionar los medios suficientes a fin de que las obras de autores españoles se impriman sin que aquellos hagan el menor desembolso, y puedan muy luego obtener la recompensa que reclaman sus patrióticos servicios. Hablamos de obras originales: el público conocerá así el valor de nuestro pensamiento y la tendencia de nuestra idea.

La baratura en los precios de las obras literarias, requiere como condición esencial la extensión del mercado. Estimular al hombre estudioso por medio de la publicidad, elemento de venta no explotado todavía; excitar el celo de los padres de familia; llevar las producciones literarias, no solo a las grandes capitales sino a las pequeñas poblaciones; extender el comercio de libros y llevar la especulación a los pueblos de América, antes nuestros hermanos, cuyos habitantes hablan nuestra lengua y aprecian nuestras producciones literarias; esto es lo que la Sociedad de la Ilustración se propone para combinar el servicio al país y obtener al propio tiempo el interés correspondiente al capital invertido, ya considerada esta empresa mercantilmente.

Descendiendo a más pormenores y copiando el artículo primero de los estatutos de la Sociedad de la Ilustración, se observará desde luego que sus operaciones girarán principalmente sobre los objetos siguientes: […]

Para llevar á cabo su pensamiento la Sociedad de la Ilustración, ha adquirido los establecimientos de los Sres. D. Ignacio Boix, don Pascual Madoz y D. Luis Sagasti mediante tasación de peritos. Diferentes máquinas de imprimir desde 700 pliegos a la hora hasta 4.000; de satinar e hidráulicas de presión, prensas de todos tamaños, fundición, litografía, estereotipia, útiles de encuadernación; todo en fin cuanto puede contribuir a facilitar las operaciones desde el primer día, todo se encuentra en un local reunidos los establecimientos referidos. La casa, propiedad del Sr. Madoz, número 8 de la calle de la Madera baja (o la misma del establecimiento de su nombre), en un punto céntrico de la corte, es bastante capaz para todos los talleres de la empresa, y previa también tasación por peritos, será muy luego propiedad de la Compañía.

Prescindiendo de la inmensa ventaja que ofrece tener montado desde el primer día el establecimiento tipográfico, no habiendo necesidad de esperar meses y meses la llegada de las máquinas indispensables para poder imprimir hoy con prontitud y economía, la Sociedad recibe desde luego en administración más de 16 millones de reales de obras impresas en los dos establecimientos, y al entregar a los interesados el producto de la venta, obtendrá la Compañía el beneficio del tanto por 100 estipulado por administración. Hay más todavía; la Sociedad principia imprimiendo por su cuenta, aunque de la propiedad de los editores Sres. Boix y Madoz, crecido número de obras, entre ellas el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y posesiones de Ultramar, que no bajará de 16 tomos, y cuya tirada es hoy de 8.000 ejemplares. De este modo ha procurado la Sociedad de la Ilustración colocar su empresa desde el primer día en el estado que, sin estas circunstancias, fuera muy difícil alcanzar en dos, ni en tres, ni en cuatro años.

La Compañía ha fijado en 40 millones de reales el capital social, en 2.000 rs. la acción; en 5 por 100 de dividendo, y el desembolso con el intervalo de tres meses: la circunstancia de poder principiar las operaciones desde el primer día, de percibir las utilidades de la administración, de imprimir gran número de obras, algunas de mérito señalado, de tener en movimiento las máquinas y prensas constantemente, de hallar ya dentro del establecimiento la fundición, la estereotipia, la litografía, hace creer que no será necesario emplear todo el capital social, por mas que no haya de concretarse el mercado entre la línea que marcan nuestras costas, y la barrera que presenta el Pirineo. Ha fijado la Sociedad las acciones en 2.000 rs.; los dividendos al 5 por 100, y los desembolsos de tres en tres meses, para interesar a las personas que no estén en el caso de desembolsar un dividendo de 20 por 100 en un corto tiempo. Ha tenido por otra parte presente la Sociedad, que el crecido número de corresponsales de los establecimientos de los Sres. Boix, Madoz y Sagasti, que no bajan seguramente de 400, desearán interesarse en esta empresa, puesto que disfrutan la ventaja que ninguna otra puede proporcionarles, de pagar los dividendos de las acciones que tomen con una parte muy pequeña de la cantidad que les corresponde, por la venta de las muchas obras que tienen concluidas, o están imprimiendo los que han sido hasta el día propietarios de los dos establecimientos que la Sociedad ha adquirido.

Queda pues presentado el objeto de la Sociedad: hay en aquel una parte honorífica y otra lucrativa; honra y no pequeña resulta de fomentar las letras en su patria, tanto mas cuanto que algunos de los escritores que forman esta Sociedad no descuidarán publicar trabajos de importancia. Mejorar la situación de los autores españoles; presentar en el mercado público con baratura las producciones literarias; este es el deseo de todos los españoles amantes de su país. Afortunadamente este deseo es compatible con las ventajas de la especulación mercantilmente considerada, y cada uno de los diferentes ramos que la Sociedad comprende, puede dejar una utilidad que ofrezca al capital invertido el interés correspondiente.

Estatutos de la sociedad

Formación y objeto de la sociedad.

Artículo primero. Se constituye una compañía anónima literaria tipográfica bajo el nombre La Ilustración. Madrid es su domicilio, y su objeto lo siguiente:

1.º La compra de originales españoles y traducciones, que revisarán literatos de nota.

2.º La impresión, expendición en esta corte, en las provincias y en el extranjero de obras de conocida utilidad a juicio de la Dirección y Junta de Gobierno.

3.º La estereotipia de las obras que sean de venta segura.

4.º La encuadernación en pasta, rústica y demás que ofrezca, tanto para el consumo de la Sociedad como para encargos particulares.

5.º El tirado de láminas de litografía para la Sociedad y para servicio del público.

6.º La fabricación de caracteres de imprenta de todas clases y tamaños para el servicio de la Sociedad y para todas las imprentas de España.

7.º La fabricación de papel continuo y a mano para el servicio de la Sociedad y para vender al público.

8.º La Compañía tomará a su cargo todo el trabajo de particulares y oficinas de cuantos ramos se conozcan relativos a imprenta, librería, encuadernación, satinación, litografía, estereotipia, fundición, &c., a los precios más cómodos posibles, siendo seguro y garantido su pago.

9.º Se hará cargo de cuantas obras nacionales o extranjeras se la confíen en comisión para su expendición y venta en España, bajo pactos y condiciones convencionales, y anticipará según los casos del 10 al 25 por 100.

10. No podrá imprimir de su cuenta periódico, folleto, ni nada que tenga relación con la política. Pero con las garantías necesarias podrán imprimirse por cuenta ajena a precios módicos y convencionales.

11. Se imprimirán obras por cuenta de particulares, y se harán por la Sociedad todos los adelantos necesarios siempre que haya reembolso probable por parte de su autor, y mereciendo la aprobación de la Dirección y Junta de Gobierno, dejando a favor de la Sociedad la utilidad que se convenga.

12. Con acuerdo de la Dirección y Junta de Gobierno se nombrarán corresponsales en las provincias y puntos del extranjero que se estime conveniente, designándose también en cada caso la correspondiente retribución y la garantía que deberán prestar con determinado número de acciones de la Sociedad.

13. Los señores

Sr. D. Ignacio Boix,
Sr. D. Pascual Madoz,
Sr. D. Luis Sagasti,

traen a la Compañía sus actuales establecimientos e industria con sus máquinas, prensas y útiles, mediante tasación por peritos: las existencias en libros encuadernados en pasta, rústica y en papel, podrán también ingresar en los depósitos de la Compañía a la voluntad de los interesados para su venta en comisión, que verificará esta por cuenta de los mismos, valiéndose de cuantos medios estén a su disposición, y cobrándoles un tanto por ciento del líquido producido, deducidos gastos.

14. Concurrirá sola o en participación, según lo estimen conveniente la Dirección y Junta de Gobierno, a cualesquier negocio de conocida utilidad, y que tenga relación con alguno de los objetos de la Compañía.

Capital de la sociedad, duración de la misma, y su constitución.

Artículo 2º. El capital social consiste en 40.000.000 de rs. vn., divididos en 20.000 acciones de 2.000 rs. cada una.

1.ª Quedará constituida la Sociedad luego que quede cubierta la tercera parte de las acciones que forman su capital.

2.ª La Dirección y Junta de Gobierno dispondrán, según convenga a la utilidad de la Sociedad, de las acciones que quedaren luego de constituida.

3.ª Esta Sociedad durará 25 años, contados desde el día que quede constituida, pasados los cuales podrán renovarse a propuesta de la Dirección y con acuerdo de la Junta general de accionistas, fijando el nuevo término que se juzgue conveniente.

Acciones y accionistas.

Art. 3.º Las acciones serán representadas por inscripciones nominativas en los registros de la Sociedad, y de ellas se entregarán copias a los accionistas, autorizadas con la firma del presidente de la Sociedad y la de dos Directores.

Art. 4.º Las acciones son endosables y de libre venta y transferencia, salvo el derecho de tanteo que se reserva la Sociedad. El comprador renovará precisamente las obligaciones del cedente, sujetándose a todas las formalidades de estos Estatutos.

Art. 5.º Los accionistas pagarán al contado al constituirse la Sociedad el 5 por 100 del valor de sus acciones; otro 5 por 100 a los tres meses; otro 5 por 100 a los seis meses; y otro a los 9 meses; el resto cuando lo determine la Dirección, previa aprobación de la Junta de Gobierno. Cubierto el 20 por 100, los pedidos ulteriores no excederán de 5 por 100 cada uno con aviso anticipado de sesenta días.

Art. 6.º Los accionistas que quince días después de cumplidos los plazos no hubiesen hecho efectivo el pago de la cuota pedida, perderán las cantidades que tuviesen anticipadas, quedando estas y las acciones a favor de la Sociedad.

Art. 7.º Los accionistas son partícipes a prorrata de sus acciones, lo mismo en las ganancias que en las pérdidas de la Sociedad, pero su responsabilidad no excederá del importe de sus respectivas acciones, con arreglo a lo que previene el artículo 278 del Código de Comercio.

Administración de la sociedad

Art. 8.º Para gobierno de la Sociedad habrá una Junta de Dirección y otra de Gobierno. Por ahora, y hasta que se renueve, según más adelante se dirá, se constituyen ambas por los primeros Socios fundadores de la Compañía, que son los señores que van espresados a continuación:

Excmo. Sr. D. Vicente Sancho.
Excmo. Sr. D. Joaquín de Fagoaga.
Sr. D. Nazario Carriquiri.
Sr. D. Jaime Ceriola.
Sr. D. Francisco Javier Albert.
Sr. D. Antolin Udaeta.
Excmo. Sr. D. Evaristo San Miguel.
Ilmo. Sr. D. Florencio García Goyena.
Excmo. Sr. D. Claudio Antón de Luzuriaga.
Sr. D. Antonio Gil y Zárate.
Excmo. Sr. D. Jacinto Félix Domenech.
Sr. D. José de la Revilla.
Sr. D. Joaquín Iñigo.
Sr. Conde de Tillí.
Sr. D. Domingo María Vila.
Sr. D. Ignacio Boix.
Sr. D. Luis Sagasti.
Sr. D. Pascual Madoz.

Art. 9.º Un Socio bajo el nombre de Director Inspector general de la imprenta, fundición, estereotipia, litografía y demás dependencias de la Compañía; otro con el cargo de Director gerente, y tres individuos de la Junta de Gobierno que ésta misma nombrará, compondrán la Directiva, la cual por mayoría de votos acordará cuanto convenga. El Director gerente será el único autorizado para llevar la firma de la Sociedad. En caso de muerte, enfermedad, ausencia u otro impedimento, la Junta de Gobierno acordará quien deba hacer sus veces.

Art. 10. En los primeros diez años son Directores los Socios

Sr. D. Ignacio Boix,
Sr. D. Luis Sagasti,

con el cargo especial correspondiente que va designado según el orden de su nombramiento. Los otros tres Directores que la Juuta de Gobierno debe nombrar de entre sus individuos, podrán renovarse periódicamente según la misma determine.

Art. 11. Los dos primeros Directores deberán tener depositadas 300 acciones en la caja de la Sociedad, y 50 los miembros de la Junta de Gobierno. No podrán hacerse operaciones de ninguna clase en fondos públicos por cuenta de la Compañía. En este caso los que lo hicieren o autorizasen, perderán sus acciones y derechos, sin perjuicio de lo que hubiese lugar.

Art. 12. La Junta de Gobierno se compondrá de los señores:

Excmo. Sr. D. Vicente Sancho, presidente.
Excmo. Sr. D. Joaquín de Fagoaga.
Sr. D. Nazario Carriquiri.
Sr. D. Jaime Ceriola.
Sr. D. Francisco Javier Albert.
Sr. D. Antolin Udaeta.
Excmo. Sr. D. Evaristo San Miguel.
Ilmo. Sr. D. Florencio García Goyena.
Excmo. Sr. D. Claudio Antón de Luzuriaga.
Sr. D. Antonio Gil y Zárate.
Excmo. Sr. D. Jacinto Félix Domenech.
Sr. D. José de la Revilla.
Sr. D. Pascual Madoz.
Sr. Conde de Tillí.
Sr. D. Domingo María Vila.
Sr. D. Joaquín Iñigo, secretario.

Dirección.
Excmo. Sr. D. Jaime Ceriola.
Excmo. Sr. D. Jacinto F. Domenech.
Sr. D. Pascual Madoz.

Director facultivo e inspector de todos los ramos.
Sr. D. Ignacio Boix.

Gerente.
Sr. D. Luis Sagasti

Art. 13. Expirando el tiempo de los diez años fijados en el art. 10. podrán ser reemplazados o reelegidos los dos primeros Directores. La elección corresponde a la Junta de Gobierno. Esta se renovará cada tres años por mitad del número de sus vocales, decidiendo la suerte en la primera renovación quiénes deban cesar. La elección de los individuos para la Junta de Gobierno en las épocas de su renovación, corresponde a la Junta general de accionistas. Puede también tener lugar la reelección.

Art. 14. La Dirección planteará las casas de corresponsales que deban vender en comisión y por cuenta de la Sociedad, bajo las garantías citadas, los productos de la misma.

Art. 15. La Dirección propondrá, y con la Junta de Gobierno resolverá, a pluralidad absoluta de votos, lo que deba hacerse en los negocios y casos graves que puedan ocurrir, fuera de los especialmente previstos en estos Estatutos.

Art. 16. Cada seis meses, examinadas las cuentas de la Sociedad y su balance general, se determinará el dividendo de beneficios que pueda darse a los accionistas, y el fondo de reserva que deba quedar. Este dividendo lo determinará la Dirección y Junta de Gobierno.

Art. 17. Los dos Directores facultativo y gerente percibirán anualmente en remuneración de sus trabajos el 3 por 100 cada uno a metálico de los beneficios líquidos de la Compañía, y uno y otro también disfrutarán ademas el sueldo fijo de 24.000 rs., que figurarán en la nota de gastos ordinarios. Los otros tres Directores percibirán el uno por 100 cada uno. Los honorarios de la Junta de Gobierno se fijarán en un 6 por 100, a distribuir por igual entre todos los individuos que la componen, con exclusión de los cinco Directores.

De las juntas generales de accionistas.

Art. 18. Cada año se celebrará Junta de accionistas para examinar las cuentas y demás operaciones de la Sociedad, siendo peculiar atribución de los accionistas nombrar tres de ellos que hagan su exámen anticipado, y presenten su informe en la próxima Junta.

Art. 19. Cinco acciones darán derecho a un voto, y ningún accionista podrá tener más de cinco votos.

Art. 20. En las Juntas generales podrán los accionistas con voto pedir a la Dirección y Junta de Gobierno las aclaraciones que sobre las cuentas de la Dirección puedan ocurrirles.

Art. 21. Para que sean válidas las deliberaciones de la Junta general de accionistas, es preciso que estén convocados quince dias antes; determinado el punto y la hora donde haya de celebrarse, y que sea abierta la sesión en presencia de 30 accionistas con voto.

Art. 22. Podrá celebrarse Junta extraordinaria, cuando así lo estime la Dirección y Junta de Gobierno, pero solo se deberá ocupar exclusivamente de los objetos para que fuere convocada.

Disposiciones generales.

Art. 23. Las contestaciones entre los accionistas y la Dirección sobre los asuntos de la Sociedad, se someterán a juicio de arbitros, por los trámites señalados en el Código de Comercio.

Art. 24. Cuando ocurra alguna vacante de cualquiera de los Directores, por muerte, renuncia u otro motivo, podrán la Dirección y Junta de Gobierno proveerla con persona de capacidad y conocimientos en todos los ramos, dando cuenta a la primera Junta general de accionistas para su confirmación, o nuevo nombramiento.

Con fecha 21 de noviembre de 1846 recayó el siguiente auto de aprobación del Tribunal de Comercio de esta Corte:

Se aprueba la Escritura otorgada ante el presente Escribano el 15 del actual mes, para el establecimiento de una compañía anónima con la denominación de La Ilustración, mediante su conformidad con las disposiciones del Código. Devuélvase al Sr. D. Luis Sagasti la copia original presentada, con testimonio del precedente escrito y de esta resolución, para que cuide de su inscripción en el Registro público de la Provincia.

(Boletín bibliográfico español y extranjero, año VII, 1846, págs. 303-304, 319-320, 333-334, 335-336, 347-351.)

Andrés Boix

Andrés Boix, si es verdad que nació en 1828 (como asegura el Diccionario Porrúa), comenzó pronto a colaborar en el negocio librero editorial de su hermano mayor Ignacio. Fracasada la sociedad La Ilustración e Ignacio en delicada situación, hubo Andrés de asumir legalmente un intento de reflotar la cosa, bajo la razón “Librería de A. Boix, Hermano y Compañía, Editores. Puerta del Sol, nº 4, Madrid”.

«El Avisador de Madrid. De las prensas del señor Boix sale por mañana y tarde un nuevo diario de avisos cuyo título es el mismo que sirve de epígrafe a estas líneas. A la belleza y claridad de sus caracteres tipográficos y a la excelencia de su papel, reúne la circunstancia de estar muy bien confeccionado. El periódico de la mañana contiene la parte religiosa, la económica, la mercantil y el folletín. El de la tarde la parte oficial, la militar, revistas y novelas. Ademas recibirán los suscritores por separado cierto número de tomos cada mes. Indudablemente el Avisador de Madrid es uno de los periódicos mejores en su género que se han publicado en esta corte.» (El Clamor Público, Madrid, miércoles 11 de octubre de 1848, pág. 4.)

«El Avisador de Madrid. Este periódico ha publicado en los últimos números del presente mes el siguiente anuncio: “Al tocar la conclusión del mes primero de nuestra publicación, tenemos la complacencia de poder decir que hemos llenado nuestros deberes, y satisfecho cumplidamente nuestras promesas. El Avisador de Madrid ha dado más de lo que prometió. Ha publicado dos tomos fáciles de encuadernar, dos tomos de dos interesantes novelas antes de concluir el mes. Ha empezado a publicar, bajo un método el único a propósito para la encuadernación, la famosa obra de Mr. Thiers, titulada De la Propiedad. Ha dado todos los domingos un periódico de teatros, bellas artes y modas. Ha puesto a disposición de sus suscritores una selecta biblioteca de obras modernas para que puedan leerlas gratis. Ha llenado, pues, como decíamos al comenzar, todos sus compromisos. Ahora vamos a decir á nuestros lectores lo que pensamos hacer en el mes próximo venidero. Suspenderemos la publicación de la novela Las dos Dianas, hasta que tengamos hecha la reimpresión del primer tomo, para que los nuevos suscritores puedan obtener completa esta interesantísima producción. Seguiremos publicando con velocidad la novela El Brujo de Rocamadour. Y empezaremos a publicar desde el primer día de noviembre la famosa obra: Memorias póstumas de Mr. Chateaubriand, insertando cada día que sea posible un pliego completo de 16 páginas para que pueda encuadernarse con mayor lucimiento. Todo esto sin interrumpir los demás interesantes trabajos que está publicando el Avisador. Los nuevos suscritores podrán recibir los tomos de novelas ya publicados, abonando la misma cantidad que los antiguos.” Y nosotros que, dicho sea en verdad, no dimos gran crédito a las promesas de los editores del Avisador cuando empezó a publicarse, confesamos con satisfacción que este es el primer periódico de anuncios que ha llenado todos los deseos del público; pues en él hallan las familias que viven agenas a la política cuanto puede serles útil, instructivo e interesante. Por todo esto creemos que merecen especiales elogios, no solo el señor Santana que le ha fundado y le dirige, sino también los editores A. Boix, hermano y compañía que lo sostienen a costa de grandes sacrificios; bien que estos cesarán en breve, pues la acogida extraordinaria que ha merecido su publicación les asegura para el porvenir gloria y ganancias.» (El Clamor Público, Madrid, miércoles 1 de noviembre de 1848, pág. 4.)

Pero de El Avisador de Madrid deja pronto de hablarse. El Clamor Público sólo lo menciona otras dos veces en noviembre de 1848, en una misma relación de los 49 periódicos que entonces se publicaban en Madrid… que obviamente pronto fueron 48.

«Biografía de don Mariano Carreras y González. En Morata de Jalón, provincia de Zaragoza, nació en 1827 este escritor, que andando el tiempo, tanta estimación debía obtener en la Corte. […] en 1848 redactó, en unión del señor don Manuel María Santana, El Avisador de Madrid, diario de avisos, noticias y literatura que publicaba el editor Boix.» (Escenas contemporáneas, Madrid 1863, tomo I, pág. 314.)

El Boletín bibliográfico español y extranjero de fecha 16 de octubre de 1848 (ya no lo publica La Publicidad sino Casimiro Monier), anuncia que la redacción, suscripción y venta de El avisador de Madrid está en la “librería de los señores A. Boix, hermano y compañía, puerta del Sol, núm. 4” (año IX, nº 20, pág. 320); en el número 21 (1 noviembre de 1848) la primera de la “Lista de las librerías y puestos de libros que existen actualmente en Madrid”, por orden alfabético, es la de “D. Andrés Boix, hermano y compañía, Puerta del Sol, núm. 4.”; y el nº 23 del Boletín bibliográfico (1º diciembre 1848), reseña dos libritos traducidos del francés que corresponden “a las obras que se reparten gratis a los suscritores de el Avisador de Madrid”: El brujo de Roc Amadour, novela histórica escrita por Carlos de Ribeyrolles traducida por Juan Antonio de Escalante en dos tomitos en 8º, y Las dos Dianas por Alejandro Dumas, tomo 1 en 8º, ambas publicadas por la imprenta y librería de A. Boix, hermano y compañía (papeletas 730 y 735, págs. 363 y 363).

Aparte del efímero Avisador de Madrid, “Librería de A. Boix, Hermano y Compañía, Editores” publica en 1848 el poema El diablo mundo de Espronceda (“Imprenta de Mariano Díaz y Compañía, calle de la Encomienda, núm. 10”), aunque en contraportada se recuerde que es propiedad “de la casa de Don Ignacio Boix, del comercio de libros en esta corte…” Boix ya había publicado esa obra en vida de Espronceda, en 1840 por entregas, y de nuevo en 1841 (el 3 de abril de 1842 utilizó el nombre de Espronceda al anunciar la Enciclopedia española del siglo diez y nueve, ver “El nombre de Espronceda no se retira mortis causa). El aprovechamiento póstumo de Espronceda con esta reedición de 1848 parece que tuvo éxito, pues “Librería de A. Boix, Hermano y Compañía” lo reeditó de nuevo en 1849, como “tercera edición” y con pie de imprenta propio: “Imprenta de A. Boix, Hermano y Compañía, Plazuela de Santa Catalina de los Donados, núm. 6”. Boix, hermano y compañía reeditan también en 1848 los Principios de filosofía moral de Paley / Juan Diaz de Baeza en su tercera edición.

Parecían empeñados en remontar el negocio a base de nuevos periódicos especializados por suscripción: en 1849 el Boletín de Teatros que se publica en Madrid jueves y domingos desde el 8 de abril, “se suscribe en la redacción, librería de D. A. Boix, hermano y compañía”; La Caricatura, periódico para reir a expensas del prójimo que se publica en Madrid todos los domingos desde el 19 de abril, “se suscribe en la redacción, librería de A. Boix, hermano y compañía”; en mayo El Semanario Católico, periódico religioso, científico, moral y filosófico, bajo la dirección de Domingo María Rivera, “se suscribe en la redacción, librería de A. Boix y hermano”; El Teatro Español que se publica en Madrid desde el 16 de diciembre y El Avisador Madrileño, diario económico de anuncios que aparece el 18 de diciembre, “se suscriben en la redacción, librería de Boix, Puerta del Sol, número 4”; desde enero de 1850 La Esteva, semanario de los intereses materriales de la agricultura “se suscribe en la redacción y administración, librería de Boix”, todo proyectos de vida efímera.

Las últimas menciones “Andrés Boix y hermano” son de finales de 1849, lo que concuerda con el Diccionario Porrúa: “hacia 1850 llegó a México”. Ignoramos los detalles, pero el hermano mayor tiene que auto reivindicarse desde finales de 1849 (fecha de la litografía arriba reproducida) y en los primeros meses de 1850 como tal, firmando ahora sus ediciones con esta precisión tan peculiar: “Imprenta y librería de D. I. Boix mayor” (Pasionaria novísima o sea semana santa, devocionario y ordinaria de la misa, un tomo en 16º), “Imprenta y librería de Boix mayor”, “Imprenta y librería de Boix mayor y compañía”, antes de retomar la firma “Imprenta y librería de D. Ignacio Boix” (Lecciones instructivas sobre la historia y geografía, obra póstuma de Tomás de Iriarte, Madrid 1850), &c.

1857 «[En Méjico] El Tiempo, periódico frenéticamente enemigo del Gobierno, se publica también por el español Andrés Boix, hermano del Ignacio Boix, que tan bien se dio a conocer en París.» (El Clamor Público, periódico del partido liberal, Madrid, jueves 26 noviembre 1857, pág. 3.)

1995 «Boix, Andrés (1828-1868). Impresor. Nacido en Tarragona, España. Hacia 1850 llegó a México. Asociado con Besserer en 1853. En 1855 establecido en la Cerca de Sto. Domingo, 5. Su nombre apareció hasta 1868. Imp. El Mosaico Mexicano y El Recreo de la Familia, y muchos otros libros. Murió en la ciudad de México.» (Diccionario Porrúa, historia, biografía y geografía de México, sexta edición, Editorial Porrúa, México 1995, tomo 1, pág. 454.)

1850 «Diario de Sevilla, de comercio, artes y literatura. El día 1º del corriente tomó a su cargo este periódico, la casa de don Ignacio Boix, del comercio de libros de Madrid. Los conocidos recursos del nuevo editor, cuyas publicaciones inundan la península y las Colonias, prestarán a este periódico un realce que de otro modo no hubieran podido esperar sus numerosos suscriptores. La nueva empresa, la nueva administración y la redacción que es igualmente nueva, no perdonarán medio por complacer a los constantes favorecedores de este periódico que es el segundo de la península en orden a antigüedad. No nos entretendremos en hacer vanos y pomposos ofrecimientos; las notables y progresivas mejoras que nos proponemos hacer, serán otras tantas garantías de nuestros buenos deseos. Por de pronto y sin perjuicio de otras ventajas que tenemos proyectadas, los suscriptores al diario de Sevilla podrán adquirir todas las obras de la propiedad de don Ignacio Boix, con un 50 por 100 de rebaja en los precios del catálogo que se repartirá gratis con el periódico y a la mayor brevedad.» (Boletín bibliográfico español, segunda serie, año I, nº 14, 31 julio 1850, pág. 224.)

1853 «Gran Círculo Literario Hispano-Americano, establecido en París, calle de Richelieu, 102, por los señores don Ignacio Boix y compañía. La época en que vivimos puede llamarse la época del movimiento, pues merced a las facilidades que presentan los ferrocarriles y los buques de vapor, ya no hay distancias entre los habitantes de los dos continentes. La ciudad de París, tanto por su situación topográfica como por sus monumentos, su comercio y las muchas preciosidades que encierra, es el punto donde se reúnen los hombres de todas las clases de la sociedad, por manera que en su recinto y en sus hermosos paseos se ven por todas partes los diferentes tipos del género humano. Los muchos españoles y americanos que se dirigen diariamente a la capital de Francia, deseaban hallar en ella un punto de reunión en donde pudiesen hablar su lengua y leer los periódicos y toda clase de obras españolas. El Sr. D. Ignacio Boix acaba de dar cima a sus proyectos llenando este vacío, pues además de su Librería Universal ha establecido un hermoso Círculo Literario, situado en un punto céntrico y en una de las mejores calles de la capital, provisto de periódicos españoles, americanos, ingleses, franceses, alemanes, italianos, revistas científicas, novelas y obras serias de todo género, antiguas y modernas. Los empleados en el Círculo Literario hablan francés, español, inglés, alemán e italiano, y los señores viajeros encontrarán siempre cuantos los necesiten, guías que les acompañen, exactitud en cuanto pidan y obras españolas a precios muy módicos si desean comprarlas. Horas de lectura. De las diez de la mañana a las once de la noche. Precio. La lectura por sesión de toda clase de periódicos, 50 céntimos. La lectura de periódicos con las obras por sesión, 1 franco. La suscripción a la lectura de periódicos se pagará adelantada y costará al mes, 10 francos. La suscripción con las obras costará al mes, 20 francos.» (El Heraldo, Madrid, 3 junio 1853.)

«También ha trascendido la discordia que tantos estragos hace en estos dichosos tiempos, a las oficinas del periódico español que se publica en París, bajo el título de El Eco de Ambos Mundos, como lo acredita la siguiente comunicación que acabamos de recibir, acompañando copia de la renuncia hecha por todos los individuos que componían su redacción.
“Sr. director de El Clamor Público. Paris 20 de Octubre de 1853. Muy señor mío y distinguido amigo: Agradeceré a Vd. que, a título de tal, y también a título de colega, aunque residente yo en país extranjero, se sirva dar cabida en las columnas de su estimado periódico a esta carta y a la adjunta renuncia que toda la redacción completa de El Eco de Ambos Mundos ha puesto en manos de su empresario y administrador don Ignacio Boix. En nombre de mis compañeros y en el mío me apresuro a anticiparle a Vd. las gracias por su fina atención, quedando siempre de Vd. afectísimo amigo y seguro servidor Q. B. S. M. José Segundo Flórez.”
(Copia de la renuncia.) “Señores don Ignacio Boix y compañía. Los redactores fundadores de El Eco de Ambos Mundos, periódico que Vds. administran, convencidos todos de la incompatibilidad que existe entre esa administración y esta redacción, hemos acordado renunciar desde este momento y de una manera absoluta nuestros respectivos cargos, cesando toda participación nuestra como escritores, o en cualquier otro concepto, en el citado periódico, y en todo cuanto tenga relación con esa empresa. Lo que ponemos en conocimiento de Vds., a fin de que inserten en el próximo número esta misma manifestación, para que conste nuestra formal y espontanea renuncia. París, Octubre 15 de 1883.—José Segundo Flórez, director y redactor en jefe. Jacobo Bermúdez de Castro, redactor de la sección científica y de bellas artes.- A. A. de Orihuela, redactor de la sección literaria y del folletín.- Pedro Contreras de Elizalde, redactor político y de la sección comercial.”» (El Clamor Público, periódico del partido liberal, Madrid, sábado 29 de octubre de 1853, pág. 1.)

1854 «Hasta el de cuarenta y siete siguió el señor don Ignacio Boix, el activo editor, con la empresa del Diario, cumpliendo sus compromisos con más o menos trabajo; y eso que ya por entonces iba él un poco amainando en sus primitivos bríos, sin duda por el cansancio de una vida laboriosa, cuyos apuros metálicos hizo mayores la crisis en la plaza y en el banco. Sacada a subasta pública en el judicial estrado la contrata del periódico cuya historia relatamos, un tal don Pedro García Arredondo, fue el llamado a reemplazar al de Boix, en el consabido cargo.» (“Historia del Diario de Avisos de Madrid”, Diario oficial de avisos de Madrid, viernes 9 junio 1854, pág. 1.)

1857 «[En Méjico] El Tiempo, periódico frenéticamente enemigo del Gobierno, se publica también por el español Andrés Boix, hermano del Ignacio Boix, que tan bien se dio a conocer en París.» (El Clamor Público, periódico del partido liberal, Madrid, jueves 26 de noviembre de 1857, pág. 3.)

1862 «Anteayer a las doce del día falleció en Valencia el conocido editor D. Ignacio Boix.» (La Época, Madrid, lunes 14 de abril de 1862, pág. 3.)

«Ha fallecido en Valencia el editor D. Ignacio Boix.» (La Regeneración, diario católico, lunes 14 de abril de 1862, pág. 3.)

«Ha fallecido en Valencia el conocido editor D. Ignacio Boix. Este hombre, notable en su clase, dio indudablemente con su genio y sus capitales el primer impulso al renacimiento literario de nuestro país, y después de haber dado a luz obras numerosas e importantes, y de haber manejado cuantiosos capitales, acaba de morir pobre y casi olvidado en Valencia.» (Diario oficial de avisos de Madrid, lunes 14 de abril de 1862, pág. 4.)

«Editor de fama. Ha fallecido en Valencia el conocido editor don Ignacio Boix. Este hombre, notable en su clase, dio indudablemente con su genio y sus capitales el primer impulso al renacimiento literario de nuestro país, y después de haber dado a luz obras numerosas e importantes y de haber manejado cuantiosos capitales, acaba de morir pobre y casi olvidado en Valencia.» (La España, Madrid, martes 15 de abril de 1862, pág. 4.)

El editor Boix

Acaba de morir en Valencia el célebre y bien conocido editor don Ignacio Boix, y ha muerto pobre y arrinconado después de haber sido uno de los hombres a quienes debe más la imprenta española y que más contribuyó en sus buenos días a dar impulso a nuestra literatura, propagando algunas de las obras más importantes de nuestros mejores ingenios. Desde 1840 a 1847 fue su establecimiento tipográfico en progreso siempre creciente, desmoronándose por desgracia, cuando tuvo lugar la crisis monetaria que tantas otras casas hundió y con tantas fortunas dio al traste. Durante ese espacio de tiempo, acometió distintas empresas en alas de su genio, emprendedor y activo y audaz como pocos, dando a luz una gran porción de obras de diferentes autores, entre las cuales figuran publicaciones tan importantes como las Leyes de Indias, el magnífico Devocionario regio, cuyas láminas sirvieron más adelante para exornar la segunda edición del Devocionario poético del señor Príncipe; el Panléxico de Peñalver, Diccionario de la Lengua y de Sinónimos, de la Fábula y de la Rima; el Febrero novísimo por los señores Goyena y Aguirre; las Escenas matritenses, del señor Mesonero Romanos; Los Españoles pintados por sí mismos, notabilísima colección de artículos de costumbres debidos a nuestros primeros autores; el Diccionario de agricultura, de Rocier; las Alegaciones fiscales, de Campomanes; los Viajes científicos alrededor del mundo, por Michelena; la Galería de hombres célebres contemporáneos, por los señores Cárdenas y Pastor Díaz, 24 obras de medicina, algunas de ellas en 13 tomos, y más de 200 títulos de comedias.

También publicó, entre otras notables poesías, los Cantos del Trovador, de Zorrilla.

Esta breve indicación, es bastante para dar una idea del vastísimo y ancho campo que Boix dio a sus publicaciones, sosteniendo en su establecimiento una multitud de familias, y pagando como editor las obras originales a un precio, a que antes de satisfacerlo él, no estaban acostumbrados nuestros autores, a los cuáles dio constantemente muestras vivísimas de interés, consideración y desprendimiento. Su justa nombradía como tal editor, y como impulsador en tal concepto de nuestra moderna literatura, le valieron el ser condecorado con la cruz de Carlos III, y con el título de secretario honorario de S. M., conquistándole las simpatías y el afecto de nuestros primeros literatos, los cuales recordarán siempre su nombre con el aprecio a que es acreedor. Su desgracia, cuando la crisis comercial, le obligó a trasladarse a París; donde su genio estuvo casi a punto de hacerle reconstruir la gran fortuna que había perdido: pero venció al fin la mala estrella que había comenzado a perseguirle, y volviendo a España intentó los medios de levantarse por tercera vez en la provincia donde ha fallecido.

Allí consiguió plantear un notable establecimiento, y allí reimprimió la gran obra de nuestras Leyes de Indias, base acaso de su fortuna anterior; pero los tiempos eran ya otros, y ni esa ni otras obras notables en que invirtió todos sus recursos, compensaron los muchos gastos a que habían dado lugar, ni menos los de imprenta y fundición que en gran escala había montado. Tantos contratiempos, unidos al recuerdo de tiempos mejores, convirtieron en taciturno y sombrío al hombre que antes era tan decidor, tan jovial y tan expansivo, y minando su salud poco a poco, acabaron por abrirle el sepulcro a que acaba de descender. Deja una viuda sin recurso alguno, y un hijo privado de todo amparo; pero llevan el nombre de Boix, y ese nombre deberá servirles de algo para que contribuyan a hacer menos desgraciada su suerte los que en los buenos tiempos de ese pobre editor, hoy difunto, le debieron ya protección, ya recursos, ya consideraciones o respetos, que nunca podrán olvidar.

(La Iberia, diario liberal, Madrid, jueves 17 de abril de 1862, pág. 3.)

Algunas de las obras editadas e impresas por Ignacio Boix

1841 Curso de derecho natural o de filosofía del derecho, formado con arreglo al estado de esta ciencia en Alemania, por H. Ahrens, traducido y aumentado con notas y una tabla analítica de materias por orden alfabético, por D. Ruperto Navarro Zamorano, abogado del Ilustre Colegio de Madrid…, Boix, Editor, Imprenta y Librería, Calle de Carretas, núm. 8, Madrid 1841, 2 tomos, 304+239 páginas.

1842 Biblioteca de Educación. Manual de lógica que contiene lo sustancial que en esta asignatura deben aprender los estudiantes del primer año de filosofía, por el presbítero Don Juan Díaz de Baeza, catedrático de Filosofía moral y Fundamentos de religión en el colegio de la calle del Duque de Alba de Madrid, Boix, Editor, Imprenta y Librería, Calle de Carretas, núm. 8, Madrid 1842, 296 páginas.

Enciclopedia española del siglo diez y nueve (1842-1845).

Lecciones de filosofía ecléctica pronunciadas en el Ateneo de esta Corte, por D. Tomás García Luna, Imprenta de D. I. Boix, Editor, Calle de Carretas, número 8, Madrid 1843, 2 tomos, 382-543 páginas.

Abenamar, Filosofía de los toros, Boix editor, Calle de Carretas, núm. 8, Madrid 1842, IV+288+3 páginas. [Abenamar = Santos López-Pelegrín Zabala 1800-1845]

1843 Manual de filosofía moral, en que está compendiada la obra que publicó en inglés William Paley, intitulada Principios de filosofía moral, por el presbítero D. Juan Díaz de Baeza, traductor de dicha obra, y Fundamentos de religión…, Imprenta de Omaña, Madrid 1843, 284+139 páginas (“Esta obra es propiedad de su editor don Ignacio Boix, quien perseguirá ante la ley a quien la reimprima”).

1845 Biblioteca de Educación. Manual de filosofía racional para uso de los jóvenes que concurren a las clases elementales de filosofía de las Universidades e Institutos de segunda enseñanza, por D. Alfredo Adolfo Camus y D. Andrés Gonzalo Peralvo, Imprenta y librería de Boix, editor, calle de Carretas, n. 8, Madrid 1845, 165 páginas.

Lecciones de filosofía ecléctica pronunciadas en el Ateneo de esta Corte, Gramática general o Filosofía del lenguaje [tomo III], por D. Tomás García Luna, Imprenta y librería de D. Ignacio Boix, Calle de Carretas, número 8, Madrid 1845, 361 páginas.

1846 Principios de filosofía moral, escritos en inglés por William Paley, modificados y adaptados al estudio de los Españoles, por el presbítero Don Juan Díaz de Baeza, catedrático de Filosofía moral y Fundamentos de religión en el colegio de la calle del Duque de Alba de Madrid, acompañan los Fundamentos de religión redactados por el mismo catedrático, segunda edición, I. Boix, Editor, Impresor y librero, Calle de Carretas, núm. 27, Madrid 1846 y Madrid 1847, 240+114 páginas.

Filosofía de las leyes, por D. Ramón de Campoamor, Imprenta de don Ignacio Boix, calle de Carretas, núm. 27, Madrid 1846, 115 páginas.

Historia elemental de la filosofía, para uso de las universidades, seminarios y colegios, escrita en francés por Monseñor Bouvier, Obispo del Mans, revisada y anotada en la versión castellana por Don Antolín Monescillo, Imprenta y librería de D. Ignacio Boix, Editor, Calle de Carretas, número 27, Madrid 1846, 2 tomos, 330+360 páginas.

gbs