Ideólogos, teorizantes y videntes [1922]   Santiago Valentí Camp (1875-1934)

Ricardo Avenarius

La doctrina de Avenarius cuenta en Alemania con gran número de prosélitos, algunos de ellos devotos apasionados del insigne filósofo. Se comprende la admiración que una gran parte del intelectualismo tudesco siente por el fundador del empirio-criticismo, porque de entre los filósofos contemporáneos antimetafísicos, es Avenarius el que ha conquistado una personalidad más relevante a medida que transcurre el tiempo, la figura de Avenarius adquiere mayor relieve, y su concepción analizada por la crítica en sus menores detalles, va adquiriendo la importancia de una escuela filosófica que posee un contenido propio y privativo.

Ricardo Avenarius nació el año 1843 en París, donde se encontraban accidentalmente sus padres. En su mocedad, trasladóse primeramente a Suiza y luego a Alemania, cursando las disciplinas filosófico históricas en las Universidades de Zurich, Berlín y Leipzig, y siendo en esta discípulo del fisiólogo Ludwig, quien le inició en la concepción mecánica de la Naturaleza y en la aplicación de esta doctrina y al modo de considerar les fenómenos orgánicos. Asimismo fue Avenarius uno de los discípulos predilectos del filósofo Dobrisch, que le inculcó los conceptos de la filosofía pedagógica de Herbart, con su teoría de las representaciones tomadas como expresión de la necesidad de conservación inherente al espíritu. A juicio de Höffding, lo que hubo de influir más decisivamente en la formación de Avenarius, fue el estudio de las obras de Espinosa, ya que con ellas adquirió el convencimiento de que, merced a una gran síntesis, podía reducir todas las ideas a una sola, de un modo rigurosamente sistemático. [200]

Avenarius, por sus cualidades excepcionales, conquistó bien pronto una sólida reputación, siendo nombrado profesor de Filosofía Inductiva en la Universidad de Zurich, en 1877. Su primera obra, es un estudio de la filosofía de Espinosa, y lleva por título Ueber die beiden ersten Phasen des Spinozeischen Pantheismus –1888– (Las dos primeras fases del panteísmo espinosista). En esta obra hizo con gran sagacidad, un análisis demostrativo de cómo el sistema del filósofo judío portugués fue un producto de la fusión de tres distintos órdenes de ideas: unas religiosas, expresivas por el concepto de Dios; otras, científicas, representadas por el concepto de Naturaleza, y otras, abstractas o metafísicas, sintetizadas en el concepto de substancia.

Avenarius, por la reducción de lo orgánico a lo mecánico, valiéndose de la concepción de las representaciones como manifestación del esfuerzo de conservación propio del individuo y por un estudio profundo, desenvuelto ulteriormente, de una teoría de la identidad; llegó a una concepción del conocimiento que esbozó por vez primera en un volumen reducidas dimensiones intitulado Philosophie als Denken der Welt gemaess den Princip des Kleinsten Kraftmasses. Prolegomena zu einer Kritik der reinen Erfahrung –1876– (La filosofía considerada como modo de concebir el mundo conforme al principio de la menor masa de fuerza. Prolegómenos a una crítica de la experiencia pura). El insigne filósofo, al formular su concepción, partió del hecho psicológico de que la conciencia dispone una fuerza infinita de representación y que, por lo tanto, el hombre debe circunscribirse a emplear su pensamiento reduciendo en todo lo posible el esfuerzo, para no traspasar los límites que, económicamente, han de asignarse a cuanto signifique impulso. Avenarius tiende, sobre todo, a limitar las diferencias y la diversidad, reduciendo estos conceptos a un mínimo significado. Para él la filosofía es una tendencia predominantemente científica, que conduce a concebir el conjunto aceptando los datos de la experiencia, siempre buscando menor gasto de energía. Excluye del conocimiento cuantas representaciones no se hallan contenidas en el dato mismo y todo su ensayo se dirige a conseguir una experiencia pura. Una vez conseguido este objetivo, el hombre, [201] para pensar el dato, no emplea más energía que la que el mismo dato exige.

En 1880 concentró Avenarius toda su actividad a escribir su libro magistral, intitulado Kritik der reinter Erfahrung (Crítica de la experiencia pura), que apareció en 1888-1890. En este libro condensó su teoría de los problemas, procurando poner de manifiesto que las condiciones de nacimiento y desaparición de los mismos se realizan de un modo puramente biológico y psicológico. Puede afirmarse que su posición es la de un experimentador que trata de estudiar todas las cuestiones desde el punto de vista de la Historia Natural pura y por el procedimiento de la eliminación solo tuvo en cuenta los elementos del pensamiento, que están contenidos en el dato mismo, realizando de esta suerte una aproximación sucesiva hacia la experiencia pura. Prosiguiendo sus razonamientos y apoyándose en el análisis, llegó a una concepción del mundo basada en el empirismo. Convencido del valor sintético de su doctrina, desenvolvió con amplitud el empirio-criticismo en otro libro notabilísimo, que vio la luz en 1891 con el título, de Der menschliche Weltbegriff (El concepto humano del mundo), en el que completó admirablemente sus conceptos fundamentales, especialmente indagar en las bases de la impureza del mundo trascendental y al señalar de un modo global la necesidad de comprender las cosas partiendo de la analogía que guarden con nosotros mismos para sustraerse a la pretendida experiencia del animismo.

La labor filosófica de Avenarius revela un espíritu superior y es toda ella la resultante de un intelecto fuerte y cultivado que no solo cautiva por su potencia discursiva, sino por el cúmulo de datos, de observaciones y de ejemplos prácticos con que documenta su tesis fundamental. El único defecto que puede achacarse al definidor, del empirio-criticismo es haber escrito sus libros abusando, en cierto respecto, de la terminología de las ciencias físicas y exactas. Por esto, sin duda, sus obras no han trascendido, habiendo sólo alcanzado un éxito entre los especialistas de las distintas ramas de la Filosofía.

Avenarius concentró su existencia entera al pensamiento y puede decirse que fue una víctima del trabajo mental. [202] La vida de estudio fue lentamente agotando sus energías hasta quebrantar por completo su salud. Cuando se percató el insigne filósofo alemán de que su estado era grave, dejo temporalmente los trabajos intelectuales y fue a buscar alivio en varios balnearios; pero la ciencia medica fue impotente para salvar la vida del maestro, que falleció en 1896, en Zurich, después de dos años de grandes sufrimientos. Afirman algunos de sus biógrafos que Avenarius poseía una capacidad intelectual sorprendente y que, a pesar de no haber acertado a escribir sus libros con amenidad, en el trato corriente revelaba un gusto artístico depurado, un carácter comunicativo y una gran afabilidad.

En Alemania la doctrina de Avenarius ha sido estudiada en estos últimos años con detenimiento. En 1905 el doctor Oskar Ewald dedicó a estudiar la personalidad y concepción del insigne filósofo un libro que lleva por título Richard Avenarius als Begründer des Empirio-Kritizismus y que fue muy elogiado por la crítica, tanto por la admiración que revela su autor hacia el fundador de la escuela, como por la exposición clara que hace de la obra en conjunto.

En Francia es Avenarius, relativamente, poco conocido, pues su labor filosófica únicamente ha trascendido a un reducido número de intelectuales. Tan solo la estudiaron a fondo sucintamente L. Grandgeorge, en un análisis bibliográfico acerca de Der menschliche Weltbegriff, que apareció en la Revue Philosophique, en el número correspondiente a Noviembre de 1892, y M. Delacroix con la extensa exposición que hizo de las teorías de Avenarius en la Revue de Métaphysique et de Morale en Noviembre de 1897 y Enero de 1898.

Es doloroso que en las naciones latinas la revista mensual Vierteljahrschrif für Wissenschaftliche Philosophie, que dirigió Avenarius desde 1876 hasta poco antes de morir, no alcanzase la divulgación que merecía, pues en aquella publicación vieron la luz trabajos notabilísimos que permiten conocer en sus menores detalles la concepción del fecundo y eminente tratadista.

Indudablemente, el no haber tenido Avenarius un éxito lisonjero fuera de los países germánicos y escandinavos debióse, más que a su orientación y a lo intrínseco de la doctrina, a la forma escueta y poco asequible para [203] la generalidad con que expuso su sistema, pues casi todos los libros del malogrado filósofo háyanse escritos en un estilo árido y un tanto difícil, por sus divagaciones literarias y repletos de fórmulas algebraicas y de imágenes que le sugiere la observación de los fenómenos físicos y biológicos. No obstante, la labor intelectual de Avenarius perdurará, porque existe un núcleo de hombres insignes, como Mach, Relunke, Willy, Cornelius y Schuppe, que siguen defendiendo lo substancial de la doctrina del sistematizador del empirio-criticismo, modificando algunos de sus puntos de mira y adaptándolos a las corrientes espirituales que actualmente predominan en la Europa septentrional, en los Estados Unidos y en Inglaterra.

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Santiago Valentí Camp Ideólogos, teorizantes y videntes
Minerva, Barcelona 1922, páginas 199-203