Tomás Lapeña
 
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Ensayo sobre la historia de la filosofía
desde el principio del mundo hasta nuestros días

tomo I · Burgos 1806 · páginas v-vii

 
Prólogo
 

Leyendo los Sistemas de los Filósofos Griegos y de los Pueblos más antiguos, me pareció, que sería útil una obra, que reuniendo todas las opiniones así de los Pueblos como de los Filósofos, presentase una verdadera Historia de la Filosofía y los progresos del entendimiento humano.

Con este fin puse manos a ésta obra, en la que puedo decir, hago el oficio de un Arquitecto, que reuniendo toda especie de materiales, construye con ellos un edificio,{1} como dice Justo-Lipsio, y no creo, como añade el mismo Autor, que por esto sea menos apreciable, así como no es de menor mérito la labor de las abejas, quienes conducen sacando el jugo de varias flores lo necesario, para fabricar sus panales; que la de la araña, que sacando de su propia sustancia el licor glutinoso, teje su tela delicada.{2}

Presenta pues ésta obra bajo el título de Ensayo sobre la Historia de la Filosofía, las extravagancias del entendimiento, y de la ignorancia, los sistemas Filosóficos de los Pueblos, y Filósofos desde Adán hasta nuestros días, con una breve noticia de la vida de sus principales Jefes, y de aquellos que más se han distinguido en ellos.

Concluyo exponiendo brevemente la relación que Moisés hace de la creación, como la medida del mérito de lo que han pensado los hombres, pues así como cuanto más se aparten de lo que refiere éste inspirado Historiador, tanto más enormes son sus errores, igualmente se acercan tanto más a la verdad cuanto más análogas son sus ideas a la del Génesis.

La moral Cristiana, verdadera regla de toda conducta, debe servir también, para apreciar cuanto los Filósofos han enseñado en materia de Ética, y con este fin y el de hacer ver, que no hay cosa por sencilla y sagrada que sea, de la cual no abuse el hombre, refiero en compendio sus sagradas máximas, y una parte de lo mucho que trabajaron los mismos Filósofos para deslucirla: pudiendo proponerse como un argumento de su dignidad, la pureza que conserva a pesar de todo el furor de las pasiones, y de la rabia de sus Enemigos.

Al fin de la Filosofía Escolástica inserto un Catálogo numerosísimo de los Escritores Españoles en esta materia, en la que el más preocupado se ve en la precisión de cedernos la primacía sobre todas las Naciones, y con la particularidad de que se puede asegurar, el que han sido, los que con más prudencia han manejado las sutilezas Escolásticas.

Por último mi objeto en esta obra es el mismo, que se propuso M. Gedoin en su Traducción del Viaje histórico de la Grecia de Pausanias; que es, el de hacer ver, que nada puede el hombre en materia de religión por sí mismo, y que necesita asirse vigorosamente a la revelación.

«Con efecto léanse, dice, con reflexión los Sistemas de los más grandes hombres del Paganismo, y se deducirá una consecuencia en favor del Cristianismo por medio de un discurso muy sencillo y natural. Los pueblos más ilustrados del Universo. estos Griegos tan ponderados, hasta sus mismos Filósofos, y Sabios, pensaron miserablemente de la divinidad, adoraron la obra de sus manos, tributaron honores divinos a unos hombres, cuya Apoteosis hicieron ellos mismos, y a quienes habían visto sujetos a todas las debilidades humanas; luego el hombre por sí mismo es incapaz, de pensar como debe del ser supremo, luego necesita de la revelación; luego la verdadera religión es un don de Dios, luego la Cristiana es solamente la verdadera, porque esta únicamente es la revelada, y no hay otra, que dé ideas tan nobles, y justas de la divinidad. Estas reflexiones generales son muchas veces más persuasivas que las pruebas más sutiles, y metafísicas, que no todos pueden entender, por cuya razón hacían tan continuamente uso de ellas los Padres de la Iglesia contra los Gentiles.»

Lo que me ha movido a dedicarme a esta obra, ha sido también el deseo de recoger en una manual, lo que he hallado esparcido en algunas muy voluminosas, y por consiguiente poco proporcionadas para todos, y con tal de que haya, aunque no sea más de uno, que encuentre en ella alguna noticia, que pueda serle útil, quedo contento. Poquísimo o nada hay de mi propio fondo, no quiero engalanarme con vestidos ajenos, ni que se me diga: Hos ego versiculos feci tullit alter honores. Lo único que he tenido que hacer, ha sido, separar en varios capítulos, lo que pertenecía a mi asunto, de lo que solamente podía contribuir a dar cierta libertad de pensar no poco perjudicial; poner en orden lo que he encontrado esparcido en varias obras; y exponer algunas reflexiones al fin de los Capítulos más interesantes.

{1} Architectus ego sum, sed et materiam varie undique conduxi &.

{2} Nec aranearum sane textus ideo melior quia ex se fila gignuntur, nec noster vilior quia ex aliis libamus, ut apes.


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Historias de la Filosofía