Filosofía en español 
Filosofía en español

Zeferino GonzálezHistoria de la Filosofía, Madrid 1886


Filosofía novísima

§ 35
La dirección neokantiana. Lange, Liebmann, &c.

La Filosofía de Kant puede reducirse y compendiarse toda en esta proposición. Es posible que más allá de los fenómenos que se nos dan en la sensibilidad y la conciencia, exista una substancia (la cosa en sí), un ser real, origen y causa de esos fenómenos; pero no nos es posible conocer esa esencia o cosa ni otra ninguna sino en cuanto que entra en la esfera de la sensibilidad y se sujeta a las condiciones peculiares de la experiencia.

Fichte, Schelling, Hegel, Krause y algunos otros, tomando por punto de partida y por base de sus especulaciones la primera parte de esta proposición, marcharon en busca de la cosa en sí, de esa X misteriosa, a la que bautizaron con diferentes nombres, y sobre la cual levantaron sus grandiosas construcciones idealistas. Cansado de estas peregrinaciones y aventuras idealistas, el espíritu humano volvió sus miradas hacia la segunda parte de la tesis kantiana, y tomándola por punto de partida, marchó en dirección inversa, sin detenerse hasta llegar a la tesis de la relatividad del conocimiento. De manera que aquí se reprodujo el fenómeno que tantas veces reaparece en la historia de la Filosofía: la transición del pensamiento humano desde un extremo al otro, sin saber casi nunca detenerse en el medio.

Esta tesis de la relatividad del conocimiento humano constituye, en realidad, la substancia y esencia del moderno neokantismo, y bien puede decirse que bajo formas y matices diferentes palpita en el fondo de la mayor parte de las escuelas o teorías novísimas, y especialmente de las psicológicas, positivistas y materialistas. En este sentido general pertenecen al neokantismo la mayor parte de los partidarios del positivismo materialista y de la psicología psico-física y de la fisiológica.

Ordinariamente, sin embargo, y en sentido más restringido, se da hoy la denominación de neokantistas a los que, tomando por punto de partida de la especulación filosófica y científica el criticismo de Kant, parecen flotar y mantenerse en lo posible a igual distancia del idealismo y del materialismo, del dogmatismo y del escepticismo. Sírvense algunos de estos de la crítica histórico-filosófica para exponer y afirmar sus ideas, fundidas en los moldes de Kant. Entre estos últimos neokantistas merece figurar en primer término Lange, en su Historia del materialismo, no siempre exacto y atinado en sus juicios, pero clásico siempre y erudito con erudición sólida.

Por lo demás, esta dirección neokantista, tan generalizada en nuestros días, y cuyas corrientes convergen todas con mayor o menor fuerza hacia el materialismo, viene a ser una confirmación y como una contraprueba histórica de lo que dijimos al hacer la crítica de la Filosofía de Kant en sus relaciones con el materialismo. Así es que el citado Lange, que es sin disputa uno de los representantes más completos y lógicos del neokantismo, dice que el filósofo de Koenigsberg tenía poco que aprender del materialismo contemporáneo, dada su teoría cósmica o astronómica, reproducida después por Laplace, y dadas sus teorías acerca de las intuiciones sensibles y de la realidad del conocimiento humano.

Añádase a esto que, según dejamos apuntado oportunamente, Kant admite como posible y deja entrever claramente la opinión de que el cuerpo y el espíritu en el hombre son una misma cosa, percibida por diferentes órganos o desde diferentes puntos de vista. Lo cual bastaría por sí solo para colocar al autor de la Crítica de la razón pura en el terreno del materialismo.

Liebmann, Bona-Meyer, Stadler, Schultze, Benno, Erdmann, Dietaerich, además del ya citado Lange, son los representantes más conocidos del neokantismo en Alemania.