Filosofía en español 
Filosofía en español

Zeferino GonzálezHistoria de la Filosofía, Madrid 1886


Filosofía novísima

§ 36
La filosofía en Francia

Abstracción hecha de la Filosofía cristiana, y considerado desde un punto de vista general, el movimiento filosófico en Francia durante el presente siglo, puede resumirse en el movimiento ecléctico y en el movimiento positivista, porque el eclecticismo y el positivismo constituyen como las dos notas más salientes y generales de ese movimiento filosófico, sin que esto quiera decir que son las únicas direcciones o escuelas que contaron con representantes más o menos dignos de figurar en la historia de la Filosofía.

Aunque generalmente la palabra eclecticismo se emplea para designar la concepción filosófica de Víctor Cousin, aquí damos a esta palabra una significación más amplia, designando con ella el espiritualismo racionalista que contribuyó a la reacción verificada durante los primeros años de nuestro siglo contra la Filosofía sensualista y ateísta de la Enciclopedia. Mientras que ésta luchaba por conservar su imperio desastroso sobre la sociedad y los individuos por medio de los escritos sensualistas y materialistas de Cabanis, Saint-Lambert, Destutt de Tracy y Broussais, viose atacada y combatida de una manera vigorosa y resuelta por el espiritualismo católico, representado por Chateaubriand, De Maistre, Bonald y demás restauradores de la Filosofía cristiana de quienes hablaremos después, y de una manera relativamente débil e infecunda por el espiritualismo racionalista, representado por Royer-Collard y Maine de Biran primero, y después por Cousin, Jouffroy y algunos otros. Esta fase espiritualista del eclecticismo ha sido continuada, y hasta perfeccionada en cierto modo, hasta nuestros días, por filósofos que todavía viven.

Entre el eclecticismo espiritualista y el positivismo, pero acercándose más al segundo que al primero, puede colocarse la que llamaremos escuela crítica, representada principalmente por Taine, Renan y Vacherot. La tesis más fundamental y común de esta escuela es la negación de Dios como substancia espiritual, personal y trascendente, por más que para llegar a esta tesis siguen procedimientos relativamente diferentes.

Aparte de las direcciones y escuelas mencionadas, y permaneciendo siempre en el terreno heterodoxo, merece figurar en el cuadro de la historia de la Filosofía en Francia, durante el siglo XIX, la concepción o doctrina filosófica de Lamennais, después de su final apostasía de la Iglesia, doctrina que, como veremos, viene a ser una concepción esencialmente panteísta, pero que entraña ciertos puntos de vista relativamente originales.

En atención a que el materialismo es una consecuencia necesaria y como una prolongación espontánea del positivismo fundado por Comte, después de hablar de éste, hablaremos de aquél y de sus representantes, tanto en Francia como en Alemania y demás países de Europa.

Finalmente: aunque las concepciones que pudiéramos llamar religioso-humanitarias de Saint-Simon, Leroux y Reynaud, más que sistemas propiamente filosóficos, son sistemas político-sociales, no sería justo y razonable pasarlas enteramente en silencio al hablar de la Filosofía en Francia durante nuestro siglo.