Filosofía en español 
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Viernes 12 de octubre de 1934

Día de la Raza




Las repúblicas hispano-americanas conmemoran todos los años con incomparable solemnidad la fecha histórica del 12 de Octubre: es la fiesta de la Raza. Fue en efecto el 12 de Octubre de 1492 cuando Colón vislumbró las primeras luces que le anunciaban la proximidad de tierras todavía desconocidas. Ese día es además la fiesta de Nuestra Señora del Pilar, tan cara a los americanos y españoles. Es pues una solemnidad religiosa y cívica a la vez, y legalmente feriada.

Pero esa conmemoración no adquirió nunca proporciones semejantes a las de este año.

Esta mañana la muchedumbre es mayor y desde el plano que se extiende en la base de la gran Cruz blanca, el ánimo se recrea dulcemente en la visión magnífica; en las amplias avenidas pobladas de vida “sólo los velos blancos de las niñas interrumpen la continuidad de la enorme masa oscura extendida”, dice un cronista; un suspiro hondo se eleva desde el fondo del alma traduciendo en su silenciosa expresión, el intenso consuelo de la fe y del amor a Jesús que mueve a aquel océano humano en torno al símbolo de la Redención.

Antes de empezar el Pontifical, se oía la voz potente y expresiva del locutor oficial, a quien la muchedumbre escuchaba con atención e interés.

Después de informar que el espectáculo que en aquellos momentos presentaban las avenidas repletas de fieles, era imponente, recordó el Día de la Raza, de la hispanidad y del cristianismo, que había llegado a la América latina con Colón, y entonó un himno al espíritu cristiano de los conquistadores que han encendido la luz del Evangelio en estas tierras. Pidió a la muchedumbre que repitiese sus palabras, y rezó una sentida plegaria por la paz de los pueblos hermanos.

Desde la Sacristía el Excmo. Sr. Arzobispo de Buenos Aires, Mons. Dr. Santiago Luis Copello, encabeza la procesión de los Prelados que se dirigen hacia el altar. Mons. Francisco Javier Irastorza y Loinaz, Obispo de Orihuela (España), oficia de solemne pontifical; el coro en forma impecable canta el Ecce Sacerdos Magnus, a 6 voces mixtas, de Perosi. El coro y todos los fieles, acompañados por el órgano y la banda de policía, interpretan la Missa de Angelis. Mons. Napal desde la torre de comando ante el micrófono que expande su voz hacia todos los vientos, materializa el deseo de Jesús: ut sint unum –que sean una sola cosa–. Las palabras de San Pablo, unum cor et una fides, vibran en el ambiente de Palermo.

Vuelve el coro, en el Ofertorio, a recrear los espíritus con el Sacerdotes Domini, a 6 voces mixtas, de Ravanello, y el Ave María, de Vitoria, a 4 voces mixtas.

La liturgia despliega sus bellezas espirituales descorriendo sobre la multitud la gama de los sentimientos religiosos y todo en el grandioso escenario forma un conjunto armonioso, vivo y palpitante. Y reviviendo momentos netamente romanos, la banda interpreta durante la Elevación, la famosa melodía de las trompetas de plata en la Misa Papal.

El solemne pontifical toca a su término y un rumor como de olas interrumpe el silencio con que el pueblo asiste al Sacrificio del Altar; comienzan los vítores, los cánticos, las aclamaciones que en un coro inmenso suben hacia el cielo. La atmósfera de oro de Palermo es un océano de armonías.

El Pontifical comenzó a las 10 y a las 11.10 se dispersó la muchedumbre.


Segunda asamblea general

Por la tarde del viernes se renueva la visión de multitud; el cielo sigue sereno y limpio; la escena aumenta, si cabe, en colorido y emoción. Llega la hora señalada, las 16, y de nuevo se inicia la procesión de Prelados desde la sacristía hacia el altar. Todavía fue a los fieles la palabra de Mons. Napal para traer a su recuerdo –dijo– la figura de un sacerdote que se encuentra ahora agobiado por la enfermedad, pero que tuvo no hace mucho tiempo el más decidido auspicio para el propósito de realizar en Buenos Aires las memorables jornadas del Congreso Eucarístico Internacional: el Arzobispo Mons. Bottaro, figura ilustre del clero argentino. La mención se hizo a la multitud en forma que no podía sino conmoverla; y cuando el orador pidió una rogativa general por el restablecimiento del enfermo, la plegaria estuvo en todos los labios, así como todas las gargantas corearon los vítores a Mons. Bottaro.

Saludos de los delegados extranjeros

Acto seguido se dio comienzo a la serie de discursos, a cargo de los representantes extranjeros, comenzando la misma el delegado de Checoeslovaquia, Rev. P. Prochazca, O. F. M., el cual, expresándose en castellano, dijo que los católicos de Checoeslovaquia habían dirigido al Niño Jesús de Praga oraciones fervorosas para el éxito del Congreso Eucarístico.


Del Emmo. Cardenal Patriarca de Lisboa

Cuando el speaker anunció que iba a ocupar la tribuna sagrada el cardenal de Lisboa, monseñor Cerejeira, pidiéndose a la asamblea que se pusiera de pie para saludarlo. A este requerimiento siguió una verdadera salva de aplausos y después de la misma, el citado purpurado, cuyas primeras palabras trasuntaban la emoción que en esos momentos lo dominaba, dijo que traía a la noble Nación Argentina el saludo de los fieles de aquella occidental playa lusitana, cuyos navegantes trazaron su exteriorización más afectuosa, al decir del gran poeta Luis de Camoens.

“Mis votos más fervientes por la paz, la prosperidad y la gloria de este país” –dijo luego, y agregó:

“No podía faltar aquí la voz de Portugal, en este magno Congreso que es el más grandioso espectáculo de fe católica que mis ojos tienen la gloria de ver. Y en este día, que es de glorificación para la raza de la Argentina y de la América latina, no puede dejarse de recordar al famoso navegante Cristóbal Colón, que fue el primero en clavar en la tierra virgen de la América del Sur, el símbolo del cristianismo”.

……………

“Honra y gloria a la noble Nación Argentina que ha transformado a su gran capital en un inmenso altar, hacia el cual se dirigen en estos momentos los ojos del mundo cristiano.”

 
Del Delegado de Estados Unidos

Inmediatamente después ocupó la tribuna el representante de los Estados Unidos, Mr. Joseph Scott, quien pronuncio, en inglés, los siguientes conceptos:

“Es un gran privilegio para mí el poder expresar aquí mis saludos en nombre de vuestros amigos del Norte, en esta magnífica demostración de cristianismo.

“Hoy es el día en que este gran continente fue descubierto por Cristóbal Colón. Regresaremos a nuestros hogares en Norte América, plenos de entusiasmo por la América latina, y por esta gran Nación del Sur, que nos brinda esta formidable demostración de vida cristiana.

“Sentimos más que nunca que Cristóbal Colón vive aún, en espíritu, en la fe católica y que nuestro continente, desde el Norte al Sur, está bajo el reino de Cristo. Queremos que ustedes también sepan que nosotros seguimos adelante, determinados a poner en práctica el ideal que ustedes exteriorizaron anoche en la plaza de Mayo, donde centenares de miles de hombres tomaron la santa comunión eucarística, y dieron una notable de mostración de fe desconocida en Norte América. Dios les bendiga.”

 
De Monseñor Mac Closkey (Filipinas)

En seguida habló el obispo de Jaro, monseñor Santiago Mac Closkey, quien expresándose en idioma inglés se refirió al magnífico espectáculo que ofrecía la asamblea del Congreso significando que ella constituía una manifestación de fe católica admirable. Saludó luego en nombre de los fieles a quienes representa a todos los componentes de la asamblea, y terminó haciendo votos por el acrecentamiento del amor a Dios, fuente de bondad y de misericordia.

 
De Mons. Baudrillart (Francia)

Después de Monseñor Mac Closkey, subió a la tribuna el arzobispo de Metilene y rector de la Universidad Católica de París, monseñor Alfredo Baudrillart, quien después de significar que el éxito del Congreso que se celebraba constituía un honor para sus organizadores y para todos los Argentinos se refirió a la representación que investía como delegado de Francia, Bélgica y Suiza, agregando en francés:

“Y más particularmente agradable me es cumplir este deber en el día aniversario del descubrimiento de América por Cristóbal Colón. El 12 de octubre es el día de la fiesta de la raza. Fecha de importancia imponderable en la historia del mundo y del cristianismo. Hay dos maneras de propagar la raza; una materialista y casi animal, la otra espiritual, que es la que marca la grandeza de cada raza humana en la conquista de la verdad y del bien. Una los aleja de Dios para reproducir a los hombres. La otra los acerca y los hace fraternizar. Italia produciendo el hombre y España recibiendo a Cristóbal Colón como servidor de los reyes católicos de Castilla, consiguen por sobre la conquista de los hombres, la conquista de las almas y la unidad católica”.

Monseñor Baudrillart terminó su discurso en medio del aplauso general de la concurrencia.

 
De Mons. Patrick Lyons (Irlanda)

Al acercarse al micrófono el representante del cardenal Mac Rory, de Irlanda, monseñor Patrick Lyons, el “speaker” recordó la deuda de gratitud que tiene contraída el pueblo argentino con Irlanda, patria del almirante Brown, quien, poniendo su persona y su genio al servicio de la Nación Argentina, dio a ésta el dominio absoluto del Río de la Plata.

Luego de la ovación provocada por estas palabras, monseñor Lyons expresó que constituía un honor para él comparecer ante esa magna asamblea, llevando la representación del cardenal Mac Rory, de Irlanda.

Agregó que en su nombre trasmitía a todos los asistentes la fe inquebrantable del pueblo irlandés en la adhesión y en la fidelidad a Cristo Rey de todo el mundo cristiano, una prueba de la cual la ofrecía en estos días la capital de la República Argentina.

 
Del Conde Enrico Pocci (Italia)

Questa splendida adunata di genti, convenute da ogni parte del mondo, fa pensare ad un nuovo avverarsi di ciò che aveva profetizzato Isaia: Omnes de Saba venient aurunt et thus deferentes et laudem Domino annuntiantes. Giacchè quel Gesù, che i Magi, in rappresentanza di tutti i popoli della terra andarono ad adorare bambino nel Presepe di Betlemme, è lo stesso Gesù che noi, qui convenuti, adoriamo nascosto sotto i veli del'Ostia santa.

A questo concesso di adoratori del Dio Eucaristico ho l’onore di portare il saluto della Italia madre e ciò mi è tanto più grato in questo giorno, in cui qui, come in Italia, si eommemora la scoperta di questa terra di America, dovuta al genio di un grande Italiano. Porto dunque il saluto degli italiani al Congresso, al popolo argentino, ai numerosi connazionali che abitano, como in una seconda patria, questa grande generosa terra ospitale. E col saluto d'Italia porgo il saluto di Roma, capitale d'Italia e centro del Cattolicismo, sede del Sommo Pontefice, maestra alle genti, di Roma per cui Cristo è Romano, di Roma, le cui pietre e le cui zolle sono bagnate dal sangue dei primi gloriosi martiri della fede, degli Apostoli Pietro e Paolo, delle vergine Cecilia; del giovinetto Tarsicio, protomartire della S. Eucarestia.

Il saluto di Roma non può essere che il voto del Santo Padre: la pace di Cristo nel Regno di Cristo. I Congressi Eucaristici tendono appunto ad affrettare l’avvento di tal Regno nella Società: ma ciascuno di noi deve individualmente cooperarvi, realizzando innanzi tutto tal Regno divino nel proprio cuore. Adveniat Regnum Tuum; non sia semplicemente una sterile preghiera pronunciata a fior di labbra, ma risponda veramente all'intimo desiderio del nostro spirito, alle opere, alle attività della nostra vita: sia anzi, più che un desiderio inerte, la espressione di un atto di volontà fattiva. Con la intemeratezza del costume, con l’esempio e con lo apostolato, con la preghiera umile e constante, con la frequenza alla Mensa divina, realizziamo il Regno del Cristo in ciascuno di noi et estendiamolo alle nostre famiglie, ai nostri amici, ai nostri prossimi. Quando Gesù regnerà nei cuori degli individui, quando sarà il Re delle famiglie, il suo Regno ben presto si estenderà alle Nazioni, alla società, ai popoli tutti, che godranno allora della pace, che Egli solo può dare, e nell’impeto della filiale riconoscenza risponderanno all'entusiastico invito del Salmista: Laudate Dominum omnes gentes, laudate eum omnes populi!


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Terminados los saludos de los representantes extranjeros, el Excmo. y Revmo. Mons. Leopoldo Eijo y Garay, obispo de Madrid-Alcalá, pronunció el discurso sobre el segundo tema del Congreso: “Cristo Rey en la vida católica moderna, especialmente con relación a la Acción Católica en su vida eucarística”.