Cartel
1.– mañana se escribe por y para españoles; no puede editarse todavía en España y por eso se edita en Europa, a cuyo orden político pertenecerá con plenos derechos en su día. No aceptamos, por consiguiente, que se considere territorio extranjero el lugar de su publicación.
2.– mañana aspira a ser un exponente de la opinión democrática española, genéricamente considerada y sin acepción de partido o de grupo. Se opone por ello al régimen de monopolio político establecido en España y a su sustitución por otro absolutismo político o por cualquier otro montaje sucesorio al margen –y en contra– de la voluntad del pueblo.
3.– Una oposición comprende necesariamente dos funciones: la crítica de la situación y del gobierno que considera obligado sustituir y la presentación ante la opinión pública de una alternativa sustituyente. Negamos la arbitrariedad, la violencia y la injusticia por lo mismo que afirmamos la legalidad, la razón y la equidad como únicos valores legítimos. Y afirmamos la Democracia porque hemos experimentado las limitaciones y los males de la Dictadura.
4.– Nos oponemos a la Dictadura porque, surgida de la violencia, se mantiene por la violencia y por la corrupción. Porque es incapaz de traducir a un orden legal estable las aspiraciones de paz de la sociedad española. Porque, en fingimiento de esa paz, mantiene ocultos y enconados los conflictos de intereses y de sentimientos que sólo pueden resolverse por la negociación libre y el ajuste racional. Porque perpetúa un sistema social rígido y arbitrario en perjuicio de los sectores más numerosos. Porque envilece y desarma a la sociedad española negándole la información necesaria y la suficiente participación en los negocios públicos que la incumben. Porque su régimen jerárquico, basado en el favoritismo, impide todo principio de competencia leal e impone, en todos planos de la vida nacional, una selección de cuadros sin prueba ni concurso. Porque persigue la inteligencia y condiciona o somete la verdad a sus fines particulares. Porque segrega a España del proceso general de Occidente y la reduce a condiciones de inferioridad en todos los órdenes de la relación internacional. Y, en definitiva, porque no representa al pueblo español ni cuenta con su veredicto para decisión alguna.
5.– Afirmamos la Democracia porque ésta supone información de la gestión pública y controles para el poder. Garantía inequívoca de los derechos y los deberes personales. Negociación pública y racional de los conflictos y las oposiciones reales de una sociedad efectivamente pluralista. Participación explícita en los negocios públicos de la sociedad organizada en función de sus intereses y de sus aspiraciones. Liquidación de la arbitrariedad. Correctivo de los abusos. Independencia de la justicia. Liberación de la cultura. Reforma del orden económico injusto. Garantía de la dignidad humana. Seguridad en la cooperación libre. Progreso social homogéneo. Soberanía efectiva de la nación. La Democracia no es para nosotros una panacea, sino el régimen experimentado en la mayoría de las países con los máximos resultados de moralidad, prosperidad y cohesión social libres.
6.– La oposición al Régimen no supone en nuestro ánimo la condena de los servidores competentes y honrados de la Administración Pública y de las instituciones y servicios del Estado. Y no supone una amenaza generalizada contra los sectores sociales que lo soportan por temor o lo toleran por necesidad. Nuestra oposición quiere ser, ante todo, un diálogo serio y constructivo con la sociedad española en cuyos intereses y aspiraciones se funda nuestra actitud. El diálogo polémico entre Oposición y Régimen no es y no será el de dos camarillas, sino el de una minoría que aspira a la representatividad de los diversos sectores sociales y una oligarquía que secuestra violentamente o sin principio de representación alguna la Administración del país.
7.– Ni el rencor –por legítimo que parezca– ni las referencias históricas negativas tendrán cabida en nuestras páginas; nos prohibimos igualmente toda expresión de fanatismo ideológico o de propaganda violenta. Pero tampoco acogeremos la ambigüedad, la componenda y la simulación de los oportunismos.
8.– mañana quiere ser el órgano de todo les españoles con conciencia ciudadana. Procurará que sus armas sean el rigor, la objetividad, el discurso racional, el proyecto bien informado, la desinteresada decisión de servir a España: a la España real e inagotable, idéntica con su pueblo.
