| Actas del Primer Congreso Nacional de Filosofía | Mendoza, Argentina 1949 |
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Actas del Primer Congreso Nacional de Filosofía (Mendoza 1949), Universidad Nacional de Cuyo, Buenos Aires 1950, tomo II, págs. 854-857.
(Sesiones particulares: I. Metafísica.)
Al estudiar la persona humana, dentro de su misma totalidad, se nos presenta con carácter de preeminencia su perspectiva hacia Dios, lo que pudiéramos llamar con una palabra impropia, pero que expresa bastante bien lo que se busca: la dimensión religiosa del hombre. Siendo la primera, es natural que se le dé un lugar preeminente, cuando se trata de hacer un estudio, lo más completo posible, de la persona humana.
El encuadramiento del tema dentro de la filosofía contemporánea, no puede ser tampoco más oportuno. La moderna filosofía de la existencia no es, ni lógicamente puede ser, una filosofía atea, pero puede tener, y de hecho tiene, omisiones injustificables.
Por una parte el existencialismo atrayendo decididamente la atención de los filósofos hacia el hombre concreto "el hombre que trabaja y juega", ha puesto un nuevo punto de arranque al filosofar, opuesto por una parte al idealismo trascendental, y por otra a la excesiva abstracción de un realismo decadente. Sobre este punto de partida se conviene en estructurar toda la ontología, pero bien pronto –en lo que a la religión se refiere– las tendencias se separan apareciendo el ateísmo fuertemente afirmado (Sartre), la abstención del problema de lo trascendente (Heidegger) o la afirmación decidida de religiosidad, como en Marcel, Lavelle, &c., y otros muchos que figuran hoy entre los defensores de la nueva filosofía, o mejor, del nuevo método de filosofar.
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