El Carbayón
Oviedo, domingo 10 de octubre de 1926
Decano de la prensa de Oviedo
año XLVII, nº 16.128, primera página

El día de España

La Fiesta de la Raza

Su elevado significado. –Quién la inició. –La preponderancia que ha adquirido en los países hispanoamericanos. –El martes es día feriado en toda la Península. –No habrá oficinas y cerrará el Comercio.

La corriente espiritual establecida entre las naciones americanas y nuestra Patria aumenta cada día. Los pueblos de origen español se unen en un solo deseo y el apartamiento que un tiempo existió desaparece para restablecer los lazos de hermandad fundados en el espíritu de raza. Colón prestó un eminentísimo servicio a España y a los pueblos por él descubiertos, a los cuales la Metrópoli llevó su civilización y los hizo entrar en la vida del Mundo. Esos pueblos, a través de los tiempos, alcanzaron su independencia, pero el alma que se les infundió adquiere por momentos mayor transcendencia; es una sola, y los une en torno a la Madre común, siempre cariñosa, que al tender sus miradas del uno al otro Continente, los contempla como miembros de la familia que creara.

Era preciso que esos lazos espirituales, que por momentos se agrandan, tuvieran una exteriorización en actos, sin necesidad de esperar acontecimientos que los estrechasen: que un día se presentaran ante el mundo todos esos pueblos unidos en un solo pensamiento: España. Y ese día se ha señalado, y en él España, todos los pueblos españoles y los hispanoamericanos, celebran la Fiesta de la Raza, creada oficialmente en 16 de Junio de 1918, siendo presidente del Consejo D. Antonio Maura. Antes ya se celebró en la Argentina, que con ser una de las Repúblicas de habla española más apartadas, conserva con mayor efusividad su amor a nuestra nación.

Y es curioso saber cómo se inició en España la institución de la fiesta tan esencialmente patriótica. Fue ello en virtud de gestiones del Ayuntamiento de Madrid, consecuencia de una proposición presentada en tal sentido por el entonces teniente alcalde de aquel Municipio, D. Hilario Crespo Gallego, que merece el honor de que su iniciativa se recuerde, así como toda la intensa labor hispanoamericanista que ha venido realizando en discursos y conferencias.

América, la América española, respondió a la acción española, y la Fiesta de la Raza fue instituyéndose en aquellas Repúblicas en todas las cuales se celebra con esplendor el día 12 de Octubre de cada año, con actos diversos, y el pensamiento puesto en la Madre de origen, del mismo modo que en el mismo día los españoles de aquí, congregados en igual idea, concentran sus pensamientos en las que fueron sus hijas; y que, en el orden espiritual, siguen siéndolo, cada vez con mayores y cordiales afectos.

La Fiesta de la Raza debe ensalzarse cada año con más fervor. Es necesario perpetuarla en forma que corresponda a su elevadísimo significado. Será el lazo constante de la unión de todos los pueblos de habla española, unión más firme que la derivada de intereses materiales. España, grande siempre, puede tener con su preponderancia en América, una mayor en el concierto de las naciones, y las Repúblicas hispanoamericanas tendrán en ella un valedor, tanto más poderoso cuanto más consolidados estén los lazos que las unan.

El día 12 es fiesta nacional en nuestros pueblos, pero una fiesta en la que todos los españoles ponen sus grandes cariños; fiesta instituida oficialmente, y aumentada en su significación por el deseo de todos. No sólo alcanza, como las demás de ese carácter, a los elementos oficiales. El pueblo se une en movimiento voluntario. En Oviedo no se trabaja en las oficinas y el comercio cerrará sus puertas, unidos todos en un mismo sentimiento y en un mismo deseo: la gran confraternidad de raza.

Una circular del Prelado

Del Boletín Eclesiástico copiamos la siguiente circular del Prelado:

«La caridad de Cristo nos urge y obliga a elevar a Dios nuestras plegarias pidiendo cese pronto la persecución que sufre la Religión en Méjico y en las vejaciones de que son víctimas nuestros Venerables Hermanos los Arzobispos y Obispos, el Clero secular, los Religiosos y los fieles de aquella noble nación.

Por nos nuestro Santo Padre el Papa Pío XI, solícitamente ordenó en una carta del 3 de Abril al Cardenal Vicario, y más tarde por medio de los Nuncios y Delegados Apostólicos, que en todas las iglesias del mundo se hicieran rogativas y oraciones públicas para que el Señor se digne abreviar los días amargos de la persecución y restablecer la paz religiosa en Méjico.

La celebración de la Fiesta de la Raza nos brinda oportunísima ocasión para elevar al Cielo nuestras plegarias y nos mueve a dirigirnos a nuestros Venerables señores Curas párrocos y encargados de Iglesias ordenando que el día 12 de Octubre, festividad de Nuestra Señora del Pilar, se celebren en las parroquias de nuestra Diócesis Misas de comunión general por los católicos de Méjico y singularmente por los niños de aquel país, rodeados de los mayores peligros para sus almas, por carecer de instrucción religiosa.

† Juan, Obispo de Oviedo.»


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Fiesta de la Raza 1920-1929
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