Octubre
Escritores y artistas revolucionarios
 
Madrid, junio-julio 1933
número 1, página 1

Engels y la literatura socialista

La carta de Engels a Minna Kautsky, que reproducimos, ha sido publicada en el último tomo de los Archivos Marx y Engels. Está inédita en España.

Minna Kautsky acababa de publicar en el año 1884, en la revista social-demócrata Neue Welt, una novela titulada: Lo nuevo y lo viejo. Engels, en una carta fechada el 26 de noviembre de 1885, da su parecer, y hace alusión al mismo tiempo a otra novela de Minna Kautsky, publicada en 1879, también en el Neue Welt, con el título: Stefan von Grillenhof.

Londres, 26 nov. 1885

Querida señora Kautsky:

He leído Lo viejo y lo nuevo. Gracias por habérmelo enviado. La vida de los salineros está descrita con el mismo arte que la vida de los campesinos en Stefan. Las estampas de la sociedad vienesa son, en su mayoría, excelentes. Viena no es sólo la ciudad alemana donde existe aún una sociedad. En Berlín hay sólo círculos conocidos y, aún más, círculos ignorados, de modo que una novela no puede inspirarse más que en la vida de los literatos, de los funcionarios o actores.

Me estoy preguntando que si las condiciones que determinan la acción no se desarrollan, en una parte de su novela, en circunstancias precipitadas. Pero usted está mejor capacitada que yo para juzgar. Algunas cosas que a nosotros nos impresionan son naturales en Viena, dado su carácter internacional, saturado de elementos meridionales y del oriente europeo. Los caracteres de los dos ambientes se dibujan con la limpieza a que usted nos tiene acostumbrados. Cada tipo y cara recibe una personalidad distinta: «Así es», como diría el viejo Hegel. Sólo puede ser de ese modo. Para ser imparcial debo encontrar alguna cosa negativa y por tanto pienso en Arnold. Verdaderamente, es demasiado irreprochable, y si al fin muere cayendo de lo alto de una montaña es porque ha sido demasiado grande para este mundo y la justicia poética se satisface. Pero el autor no debe nunca entusiasmarse con su héroe, y creo que en su caso se ha dejado usted arrastrar por esta debilidad. Elsa conserva más las características de una personalidad definida, aunque ligeramente idealizada. En cuanto a Arnold, su personalidad es aún más difusa.

La raíz de este defecto hay que buscarla en la novela misma. Sin duda, usted experimentaba la necesidad de hacer una declaración pública de sus opiniones frente al mundo entero. Pero esto ya lo hizo antes y no tenía necesidad de repetirlo bajo la misma forma. Yo no estoy contra la poesía tendenciosa como tal. El padre de la tragedia. Esquilo, y el padre de la comedia, Aristófanes, han sido dos poetas manifiestamente tendenciosos. Lo mismo Dante y Cervantes. Y el mérito mayor de Malicia y amor, de Schiller, es ser el primer drama alemán político y tendencioso. Los escritores rusos y noruegos contemporáneos que escriben excelentes novelas, son todos, sin excepción, tendenciosos. Pero yo creo que la tendencia debe derivar de la situación y de la acción misma, sin que se necesite poner el dedo encima y sin que el autor se crea obligado a ofrecer al lector la solución histórica futura de los conflictos sociales que describe.

Por otra parte, en las condiciones actuales, una novela se dirige sobre todo a lectores de medios burgueses, es decir, que no son realmente los nuestros: por eso una novela socialista tendenciosa, a mi juicio, llena su cometido describiendo cuidadosamente las relaciones reales, destruyendo las ilusiones convencionales sobre el carácter de estas relaciones, quebrantando el optimismo del mundo burgués, sembrando la duda sobre la naturaleza mudable del régimen existente –aunque el autor no proponga ninguna solución y a veces no tome abiertamente partido. Sus conocimientos profundos, tanto del campesino austríaco como de la sociedad vienesa, y la rara frescura en la descripción de uno y otra encontrarán una materia inagotable. En su Stefan ya demuestra usted que sabe tratar su héroe con esa fina ironía que es testimonio de una destreza perfecta del autor.

Termino para no cansarla. En casa todo sigue como de costumbre. Karl Kautsky y su mujer estudian psicología en las clases nocturnas de Eveling y trabajan en general asiduamente. Yo también sigo hundido en mi trabajo. Lenchen, Pumps y su marido van esta noche al teatro para ver una nueva obra, y mientras tanto, la vieja Europa se prepara otra vez a ponerse en movimiento. Ya era hora. Espero que ha de permitirme terminar el III tomo del Capital. Y después ¡buena suerte!

Con mi saludo cordial y mi sincera estimación.

Vuestro

Federico Engels

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