Filosofía en español 
Filosofía en español

Filosofía de la Religión

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Númenes humanos / Númenes zoomorfos (Rechazo de la tesis circular)

Entre las dos alternativas de la religión –circular, angular– ¿cómo decidir? El rechazo de la tesis circular «los hombres pueden ser realmente númenes», no es una cuestión de hecho, empírica, la opción es filosófica (lo que no significa que sea apriorística, que pueda sostenerse con independencia de los hechos): dependerá de la Antropología filosófica. Porque la «religación» se inserta en el contexto general de la Idea de Hombre. Empíricamente es un hecho que el hombre ha desempeñado funciones numinosas y que incluso se ha presentado como divino. Pero este hecho (sobre el cual habrá de apoyarse toda concepción humanista de la religión), desde una metodología dialéctica, puede ser considerado como una apariencia (un episodio de «falsa conciencia»), como un hecho confuso. En cuanto numinosos, los organismos animales, habrán de ser, por un lado, lo suficientemente semejantes a nosotros (en su conducta operatoria) como para que se pueda decir de ellos, sin alucinación permanente, que nos acechan, nos amenazan o nos protegen; pero también deberán mostrarse lo bastante distintos como para revelársenos como algo ajeno, misterioso, monstruoso o terrible: «¿Quién será capaz de comprender, quién de explicar, qué sea aquéllo que fulgura a mi vista y hiere mi corazón sin lesionarle? Me siento horrorizado y enardecido: horrorizado por la desemejanza con ello; enardecido, por la semejanza con ello» (Confesiones,XI,9,11). ¿No es posible, a partir de aquí, tratar de deslindar la materia de las relaciones «circulares», de suerte que de esta definición pueda derivarse la eliminación (en su ámbito, y en el plano esencial) de los fenómenos religiosos? Como único criterio disponible podemos citar el concepto de reflexividad. El nos remite, en su forma relacional, a sistemas de relaciones de simetría y de transitividad. Las relaciones circulares las concebimos como relaciones reguladas, de algún modo, por la igualdad (aunque esta igualdad sea intencional o se realice por mediación de transformaciones de relaciones no simétricas) y puesto que las relaciones con los númenes implican una distancia o asimetría irreversible (de la que nos hablaba San Agustín), las relaciones circulares, según su concepto, no podrán acoger a las relaciones numinosas. Entre los hombres, es el respeto y no la adoración, la única relación racional concebible. Con esto, no queremos decir que no existan empíricamente entre los hombres relaciones de adoración. Decimos que esas relaciones empíricas obligarán a considerar a esos hombres como apariencias que están fuera de su propia esencia (teoría de la alienación). Obligarán a hacer, no ya tanto del adorador cuanto del hombre adorado, una suerte de animal (o de Superanimal). Las relaciones numinosas que, en el plano fenoménico se constaten entre los hombres, habrían de ser interpretadas filosóficamente, en el plano de la esencia (por tanto, en el plano de la moral normativa), como relaciones angulares. Como relaciones de los hombres con otros hombres, sin duda, pero en la medida en que estos manifiestan propiedades animales (genérico- determinativas). En resolución, no podemos racionalmente (por tanto, no debemos) considerar como numinoso o como divino a otro hombre cuyo mismo espacio moral suponemos compartir. Y bastaría que un hombre fuese divinizado para que, al propio tiempo, dejara de serlo; no porque hubiere que considerarlo muerto, sino porque comenzaría a vivir una nueva vida animal (= vida corpórea, no humana). «Los hombres hicieron a los dioses a imagen y semejanza de los animales». Tal es nuestra conclusión principal, en filosofía de la religión, acerca del núcleo de la religión. {AD2 189-190, 210, 213-215 / → AD2Esc 4:343-347}

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