Cuestiones proemiales

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Antropología filosófica / Filosofía de la Historia

Ambas disciplinas suelen figurar como complementarias, en coexistencia pacífica, en una enciclopedia filosófica o en un plan de estudios académicos, porque se supone que son dos partes acumulativas, fracciones que se suman como partes de un todo. Pero este modus vivendi, según la complementariedad, es una apariencia, un idolon theatri, apoyado en la naturaleza de sus respectivos cuerpos significantes. En realidad, el esquema dialéctico de conexión entre ambas disciplinas es de otro tipo, pues entre ellas no hay coexistencia pacífica, sino dualidad. Porque cada una de ellas pretende absorber a la otra en su esfera, o bien debilitar o negar su derecho a existir. La Antropología filosófica tenderá, a lo sumo, a entender a la Filosofía de la historia como si fuera un capítulo suyo, por importante que él sea (el capítulo que expone «el desenvolvimiento histórico» de la naturaleza humana). Y la Filosofía de la historia tenderá a interpretar a las estructuras antropológicas como algo que, en todo caso, habrá de ir constituyéndose a lo largo del mismo proceso histórico, pero no como algo que pudiera considerarse previo a la historia o al margen de ella. Las formulaciones de este conflicto son muy diversas, pero consideramos, como las más importantes, las que cristalizan en famosas polémicas que, por nuestra parte, entendemos que pueden ser interpretadas a la luz del conflicto gnoseológico entre Antropología e Historia, a saber, la polémica sobre la Naturaleza e Historia en el Hombre (Quinet, Dilthey, Ortega), que alcanzó su clímax antes de la Primera Guerra Mundial, y la polémica de los años sesenta y setenta de nuestro siglo, entre el estructuralismo y marxismo (Lévi-Strauss, Sartre, Lefevbre, Godelier) o incluso la ofensiva explícita contra la Antropología filosófica (que tuvo lugar en los años sesenta) como disciplina imperialista y subjetivista por parte de un nutrido grupo de pensadores marxistas (K. Kosik, J. Zeleny, el Philosphiches Wörterbuch, Leipzig, 1964). Estas polémicas no son episodios pasajeros, originados en una coyuntura en la que los términos no estuvieran suficientemente aclarados, sino que constituyen manifestaciones de una dialéctica permanente que será preciso formular, porque las formulaciones utilizadas en las polémicas citadas no podrían siempre ser estimadas como plenamente adecuadas. Las fórmulas que proponemos intentan mantenerse en una perspectiva lógica (lógico-material), o, si se quiere, gnoseológica, es decir como conflicto entre Antropología filosófica y Filosofía de la Historia [436-443], es decir, entre dos Ideas organizadoras del material antropológico en torno a las cuales tenderían a organizarse estas disciplinas. {E&U/EPI 218-221}

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