Teoría filosófica (gnoseológica) de la ciencia

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Términos

Figura (sector) del eje sintáctico del espacio gnoseológico. Son partes objetuales (no proposicionales) constitutivas del campo de una ciencia. Los términos pueden clasificarse en simples (siempre relativamente a un nivel de complejidad dado porque «no hay nada absolutamente simple») y complejos; pero no debe confundirse la simplicidad atribuida a un término con su originariedad, con su supuesta condición de término primitivo. En la teoría de los conjuntos el término más simple sería el conjunto vacío; pero este término simplicísimo no es un término primitivo de la teoría, ni podría serlo, porque presupone otros términos más complejos, tales como otros conjuntos, la operación intersección entre ellos, la relación de disyunción entre algunos y la «creación» de ese término para hacer posible la operación intersección entre conjuntos disyuntos. Los términos simples son, según esto, términos obtenidos por «simplificaciones» de términos complejos previamente dados. No hay que entenderlos como términos primitivos (como pretendían los clásicos del empirismo inglés con sus ideas simples, sus impresiones), sino como términos derivados. Los términos simples pueden formar clases atributivas continuas o discretas, o también clases distributivas. [24]

Pero las clases (atributivas o distibutivas) no tienen por qué estar constituidas siempre sobre términos simples en una materia k. El conjunto distributivo de enjambres de abejas de un país, es un término complejo, cuyos elementos (los enjambres) son también complejos y no simples; como tampoco son simples, en su nivel, las abejas en cuanto están constituidas por conjuntos atributivos de células. Pero los términos complejos, por ejemplo una «sencilla» molécula de H2, cuyos «elementos» estén unidos por un enlace covalente, nos introducen ya en el ámbito de las identidades sistemáticas. El hidrógeno o el carbono son términos elementales del campo de la Química clásica, sin perjuicio de que, a su vez, pueden ser presentados como términos complejos de la Química física. Ninguna ciencia se constituye en torno a un único término o a un único objeto. Una ciencia no tiene un objeto sino un campo: la Química clásica no tiene como objeto a la materia sino, por ejemplo, al hidrógeno, al carbono o al metano; la Biología no tiene a la vida como objeto, sino un campo de términos tales como células, mitocondrias, aves o mamíferos. El campo de una ciencia consta de múltiples términos y han de pertenecer a clases diferentes a fin de que puedan ser definidas operaciones entre ellos. No cabe, según esto, reconocer como ciencia a una Teología definida como «ciencia de Dios», ni a una Psicología definida como «ciencia del Alma». [223]

{BS25a 30 / QC 48-49 / → TCC 115-120}

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