Aura Marina Arriola Pinagel
 
1937-2007
Aura Marina Arriola Pinagel 1937-2007

Antropóloga y guerrillera guatemalteca (en la guerrilla de las Fuerzas Armadas Rebeldes FAR, organizadas en 1961 por Luis Augusto Turcios Lima y Marco Antonio Yon Sosa tras el movimiento del 13 de noviembre de 1960: en 2000 publicó sus memorias: Autoetnografía de una mujer guatemalteca), nacida el 31 de mayo de 1937, hija del político guatemalteco –fue ministro de Educación en 1944-1945 tras el movimiento cívico-militar de 20 de octubre de 1944 y ministro de Salud Pública en 1952-1953 con Jacobo Arbenz–, diplomático –durante esos diez años de primavera: París, Lisboa, Roma, El Salvador, Río de Janeiro– y académico Jorge Luis Arriola Ligorría (1906-1995) y de la guatemalteca María Cristina Pinagel Guerrero (1902-1977), matrimoniados en París en 1926, donde él se doctoró en psicología pedagógica en la Sorbona en 1930. Aura Marina se formó en México en los años cincuenta, en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, donde había de radicarse después de sus agitados años de activista (de la guerrilla guatemalteca a ser testigo de los bombardeos de Hanoi en 1967 o de la revolución cultural en Pequín, colaboradora del periódico italiano Il Manifesto, asistente en Cuba a la Conferencia Tricontinental, &c.) y falleció de un infarto el 15 de febrero de 2007, mientras ejercía como investigadora a tiempo completo de la Dirección de Etnología y Antropología Social (DEAS) del Insti­tuto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México. Compañera del famoso comandante Rolando Morán (Ricardo Arnoldo Ramírez de León, 1929-1998; guerrillero en las FAR desde 1962, comandante en jefe del marxista-leninista Ejército Guerrillero de los Pobres EGP desde su implantación en 1972 hasta su autodisolución el 15 de febrero de 1997, uno de los fundadores de la Unión Revolucionaria Nacional Guatemalteca URNG en 1982, firmante en Oslo el 29 de diciembre de 1996 del acuerdo de paz con el presidente Álvaro Arzú, &c.), su hijo, el conocido fotógrafo y fotoperiodista mexicano Ricardo Ramírez Arriola (Ciudad de Guatemala 1963), dedicó una interesante necrológica a su madre en el Boletín interno de los investigadores de área de antropología del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (que transcribimos abajo). En 1967 la revista habanera Pensamiento Crítico publicó sus «Lineamientos de clase social en un pueblo ladino rural de Guatemala», y en 1968 «Secuencia de la cultura indígena guatemalteca», en ambos casos presentada como «socióloga guatemalteca».

«Así nació El Cacho (29 de noviembre 1963), quien me hizo sentir profundamente la maternidad. Por muy dura que parezca esta reflexión creo que toda mujer debe tener sólo aquellos hijos que realmente desea, que busca con plena convicción procrear por el amor que tiene a su pareja. Tener hijos en situación de una guerra civil implica demasiados traumas, tanto para el hijo como para la madre, que muchas veces no se pueden resolver sin costos demasiado fuertes. Las mujeres europeas contemporáneas, que no hicieron la resistencia contra los nazis, y aun muchas mujeres latinoamericanas que nos juzgan desde la comodidad de su lucha política teórica que es toda su vida, no entienden absolutamente la praxis de las mujeres del Tercer Mundo que tienen que pelear, parir, amar, odiar, luchar dentro de sus propias organizaciones para que su voz sea escuchada; salir adelante solas y no morir destruidas o locas en el intento, además de soportar, si tienen hijos varones, que éstos se identifiquen con el machismo de los padres. El embarazo fue de grandes sobresaltos desde el principio. No tenía un mes de estar embarazada cuando me enviaron a una misión a México, en la que llevaba dinero de las FAR. Nunca entendí por qué me escogieron para esa misión, y se lo pregunté perpleja más tarde a una compañera que estaba en el vértice de las decisiones, porque esa misión me cortó de tajo toda la vida académica y profesional, toda vida legal, llevándome abruptamente a la clandestinidad y el exilio, que duró gran parte de mi vida.» (pág. 44.) «Cuando salí al exilio en febrero de 1964, mi madre me dijo que no me lo llevara conmigo pues ya llevaba a Ricardito de dos meses de edad y hubiera sido muy difícil para mí trabajar y vivir con los dos niños tan pequeños (se llevaban cuatro años). Más tarde, cuando viví con mi compañero en Cuba, les pedimos que nos lo enviaran para que se reuniera con nosotros y su hermano. Ellos no quisieron, mi madre lo adoraba y para mi padre fue el hijo que nunca tuvo (fuimos cuatro mujeres). Lamentablemente mi madre, quien era de extrema derecha, le habló siempre muy mal de los motivos de mi salida de Guatemala.» (pág. 51.) «Conocí a Saverio Tutino, comunista italiano, escritor de varios libros sobre Cuba, sobre el Che, experto en Latinoamérica. Él me presentó –llegaron a mi casa cuando Ricardo estaba de gira por África– a la venezolana Elisabeth Burgos (ella hizo la entrevista a Rigoberta Menchú que se publicó con el título Me llamo Rigoberta Menchú) y a Regis Debray quienes tenían tres años de vivir juntos. Me hice amiga sobre todo de Elisabeth y de Vida, una luchadora iraní, quien estuvo más tarde siete años presa en las cárceles del Sha y que en ese momento estaba casada con el intelectual comunista venezolano Oswaldo Barreto.» (pág. 64.) «Conocí a Jesús Díaz, agudo crítico de la Revolución cubana, quien fundó la revista Pensamiento Crítico y el semanario político-literario El caimán barbudo, que buscaban ser un viento crítico e innovador, antiestalinista, para la juventud de la Revolución cubana. Jesús publicó con mi nombre real dos ensayos en Pensamiento Crítico: uno sobre las clases sociales en el pueblo ladino de San José del Golfo y uno sobre la cuestión étnica en Guatemala. En el artículo titulado "Secuencia de la cultura indígena guatemalteca", señalo: "Es así como se forma, en el núcleo de la guerrilla, el inicio de una sólida alianza obrero-campesina, y de una sólida alianza ladino-indígena.."» (pág. 67.) «Fue un momento en que el gobierno cubano hizo un repliegue y dejó de ayudar al movimiento guatemalteco. No sé si tuvo relación con ella la carta que le envié a Fidel por medio de Elisabeth Burgos (Roma, 28 de junio de 1970), en la que le pedía sacara a los compañeros que se habían quedado encerrados en la isla. Es así como pasaron por Roma todos los que más tarde serían dirigentes del EGP, indígenas, ladinos, campesinos, estudiantes, escritores como Mario Payeras. A muchos de ellos los fui a buscar a Bruselas y los llevé a Roma.» (pág. 82.) (Aura Marina Arriola, Ese obstinado sobrevivir. Autoetnografía de una mujer guatemalteca, Ediciones del Pensativo, Guatemala 2000.)

[En 1982] «Elisabeth [Burgos, pareja de Régis Debray] estaba viviendo en París, criando a su hija y escribiendo una tesis doctoral, cuando le pidieron que entrevistara a una joven refugiada maya. Ella ya había organizado un acto de solidaridad con Guatemala en la Casa de América Latina del estado francés. Sus vínculos con el país se remontaban a Cuba en los 60, donde había hecho amistad con guatemaltecos que recibían entrenamiento militar para liberar su patria. Entre ellos había algunos que darían sus vidas, incluyendo a Luis Turcios Lima, el teniente del ejército que se hizo comandante, y al poeta Otto René Castillo. Otros amigos de Cuba sobrevivieron hasta la actualidad, incluidos Ricardo Ramírez (Rolando Morán), el futuro fundador del Ejército Guerrillero de los Pobres, y su compañera de muchos años, la antropóloga Aura Marina Arriola, con la que Elisabeth colaboró para establecer estructuras de solidaridad (5. Canteo 1998. Cuando Régis publicó una valoración de las perspectivas de la lucha armada en varios países, el capítulo sobre Guatemala fue un esfuerzo común con Ramírez (Debray 1974), que murió de un ataque al corazón cuando este libro entraba en imprenta.)» «Lo que Elisabeth se negó a quitar fueron los epígrafes que había incluido en cada capítulo. Esta fue una petición adicional de Arturo Taracena, que resultó ser sobrino de la compañera de Ricardo Ramírez, Aura Marina Arriola. Arturo se opuso a los pasajes bíblicos que Elisabeth había elegido, y aún más a seis epígrafes del premio Nobel de Literatura, el novelista guatemalteco Miguel Angel Asturias. Su razonamiento era que puesto que el hijo de Miguel Angel, Rodrigo Asturias, era el fundador de un grupo guerrillero rival llamado la Organización del Pueblo en Armas, las citas podían llevar a pensar a los lectores entendidos que Rigoberta pertenecía al ORPA y no a su verdadera organización. Aunque la médica canadiense que arregló el encuentro entre Rigoberta y Elisabeth trabajaba con el ORPA, Arturo se reportaba con el EGP.» (David Stoll, Rigoberta Menchú y la historia de todos los guatemaltecos pobres [1999, en español 2002], capítulo 13: «La construcción de Me llamo Rigoberta Menchú»).

Texto publicado en Diario de Campo. Boletín interno de los investigadores de área de antropología, nº 90, Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), México, enero-febrero de 2007.

Aura Marina Arriola

La verdad es siempre revolucionaria
Antonio Gramsci

Es preciso tener caos dentro de sí para dar a luz estrellas danzantes
Friedrich Nietzsche

Aura Marina Arriola, investigadora de tiempo completo de la Dirección de Etnología y Antropología Social (DEAS) del Insti­tuto Nacional de Antropología e Historia (INAH), falleció el pasado 15 de febrero, a causa de un infarto al corazón, en el momento en que regresaba a casa, después de haber asistido a una reunión del INAH en el Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México.

Es muy reciente su fallecimiento como para separar los hilos del dolor de los de su historia, su trayectoria académica, profesional y política, su aporte y sus sueños, como para tejer una semblanza más ordenada y completa de esta antropóloga guatemalteca que cursó la carrera de Etnología en la ENAH cuando ésta aún se encontraba en la calle de Moneda, a finales de los años cincuenta.

Para muchos colegas y amigos de Aura Marina que no han leído la autobiografía que ella escribió hace algunos años y que fue publicada en Guatemala como acto de responsabilidad con su pueblo y su historia, la información que trascienda a raíz de su fallecimiento o bien a través del internet puede, sin duda, causar alguna sorpresa.

Pequeña, sencilla, austera y profundamente comprometida con sus principios, fue una mujer consecuente y coherente con su pensamiento hasta el último instante. Defensora de sus ideas y de profunda visión crítica, tuvo siempre una gran plasticidad de pensamiento, lo que le permitió mantenerse abierta a las voces de otras generaciones y otras latitudes. Poseedora de una gran discreción sobre su vida, –que por momentos le fue necesaria para sobrevivir– al mismo tiempo constituyó una característica personal: no le gustaba alardear de lo vivido, aunque estuviera profundamente orgullosa de lo hecho, simplemente vivía con intensidad el presente, convencida hasta el último momento de que un futuro mejor es posible.

Hace algunos años Aura Marina expresó en una entrevista: «...nunca he sido sectaria. Concibo que si se es democrático se puede tener amigos que piensan diferente y sostener relaciones de mutuo respeto. He sido amiga de muchas personas en México, Guatemala e Italia con las que me ligan relaciones de amistad que han sido de toda la vida y en todas las circunstancias. Eso no tiene que ver con el sectarismo, el dogmatismo, la instrumentalización de las personas; mucho menos con los métodos stalinistas de destrucción de quienes opinan diferente, ni con el autoritarismo, ni la falta de respeto por la diversidad».

Antropóloga que en los últimos años estuvo dedicada de manera apasionada al estudio de la frontera de México con Guatemala, se adentró en el análisis de los procesos migratorios, los movimientos sociales, la religiosidad popular, el racismo y la identidad de regiones como el Soconusco en estudios comparativos con otras realidades del mundo.

Fue una mujer que tuvo destacada participación en la lucha revolucionaria guatemalteca desde los inicios de los años sesenta. Aura Marina jugó un papel crítico fundamental en la revisión que dio paso a un cambio en la estrategia de las primeras guerrillas guatemaltecas, después del fracaso del foco guerrillero en los años sesenta; así mismo planteó y argumentó en el seno del movimiento revolucionario de su país la importancia del papel de los pueblos indígenas en su lucha por la emancipación, contribuyendo a fundamentar una estrategia que abrió grandes senderos a las fuerzas populares de esa época.

Su militancia política la llevó a «ser testigo de los grandes bombardeos en Hanoi en 1967; de los desfiles en Pekín en plena revolución cultural; a colaborar con el periódico italiano Il Manifesto desde su fundación; a participar en el debate teórico de la izquierda europea de la época; a estar presente en la Conferencia de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina, la Tricontinental en Cuba y a emprender largas travesías desde la Habana, vía Praga, pasando a nado por el río Suchiate para llevar las cartas del Che Guevara a los campamentos guerrilleros en las montañas de Guatemala».

Únicamente en la intimidad familiar resonaban los nombres de Alberto Moravia, Dacia Maraini, Bernardo Bertolucci, Pier Paolo Pasolini, Costa Gravas, Ives Montand, Simone Signoret, Lelio Basso, Ruy Mauro Marini, Julio Cortázar, Jane Fonda, Costa Gavras, Joris Ivens, Darío Fo, Santiago Carrillo, Irene Papas, Arthur London, Otto René Castillo, Michel Leiris, Carlo Levi, Fidel Castro, Ben Barka, Amílcar Cabral, Turcios Lima, Marco Antonio Yon Sosa, Alaíde Foppa, Severo Martínez que Aura Marina recordó en sus memorias. Son sólo algunos de quienes conoció en aquellos años de lucha por Guatemala.

Mujer apasionada por la antropología, la política, la discusión, el estudio, la investigación, el cine, la poesía y la narrativa. De su producción teórica destacan sus libros La religiosidad popular en la frontera sur de México, México, 2003. Identidad y racismo en este fin de siglo, Guatemala, 2001. Ese obstinado sobrevivir. Autoetnografía de una mujer guatemalteca. Guatemala, 2000. Tapachula «la perla del Soconusco» ciudad estratégica para la redefinición de las fronteras. Guatemala, 1995. Spagna 1976. Le radici del futuro. Italia, 1976. Che Guevara, la sua vita, il suo tempo. Italia, 1976; estos dos últimos publicados con el seudónimo de Agustín Monteforte y Guatemala. La via della guerriglia, en coautoría con Ricardo Ramírez De León, Italia, 1969.

Con orgullo, quiero compartir las últimas palabras expresadas por mi madre en su autobiografía «Puedo decir con mucha alegría, al final de mi camino, que he participado no como espectadora, sino como actora, en el quehacer histórico y que he amado con pasión todo lo que me ha rodeado, ¿qué más puedo pedirle a la vida?».

Su memoria deja como ejemplo que la sencillez y la tenacidad son las mejores herramientas para esculpir la inteligencia.

Ricardo Ramírez Arriola
Ciudad de México, 27 de febrero de 2007.

Bibliografía de Aura Marina Arriola

1967 «Lineamientos de clase social en un pueblo ladino rural de Guatemala», Pensamiento Crítico, La Habana, nº 7, agosto de 1967, págs. 67-87.

1968 «Secuencia de la cultura indígena guatemalteca», Pensamiento Crítico, La Habana, nº 15, abril de 1968, págs. 75-102.

1969 & Ricardo Ramírez de León, Guatemala: la via della guerriglia, Vangelista Editore, Milán 1969, 169 páginas.

1976 [con el pseudónimo Agustín Monteforte], Spagna 1976. Le radici del futuro, con un ensayo de Fernando Claudín, Alfani (Il Manifesto, 2), Roma 1976, 178 págs.

1977 [con el pseudónimo Agustín Monteforte], Che Guevara. La sua vita, il suo tempo, presentación de Hilda Guevara Gadea, Savelli Editore, Roma 1977, 70 págs.

1994 «La política indigenista y las organizaciones indias en Guatemala», en Dora Kanousi (comp.), La crisis en el mundo de hoy, Plaza y Valdés Editores & UNAM Instituto de Investigaciones Sociales, México 1994, págs. 107-133.

1995 Tapachula, 'la perla del Soconusco', ciudad estratégica para la redefinición de las fronteras, FLACSO, Guatemala 1995, 296 págs.

1996 «Los indígenas y la política indigenista en Guatemala», en Andrés Medina (comp.), La etnografía de Mesoamérica Meridional y el área Circuncaribe, UNAM-Instituto de Investigaciones Antropológicas, México 1996, págs. 116-137.

1997 «Racismo e Identidad: el Estado guatemalteco y las Ciencias Sociales frente a esos conceptos teórico-prácticos», en Estudios Interétnicos, Revista del Instituto de Estudios Interétnicos, Universidad de San Carlos de Guatemala, año 5, nº 7, 2007.

2000 Ese obstinado sobrevivir. Autoetnografía de una mujer guatemalteca, Ediciones del Pensativo, Guatemala 2000, 187 págs.

2001 Identidad y racismo en este fin de siglo, FLACSO, Guatemala 2001, 152 págs.

2003 La religiosidad popular en la frontera sur de México, Conaculta-INAH, México 2003, 175 págs.

Textos de Aura Marina Arriola en el Proyecto Filosofía en español

1967 Lineamientos de clase social en un pueblo ladino rural de Guatemala

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