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Ramón Orlandis Despuig SJ 1873-1958
A los doce años se trasladó a Valencia para estudiar en el Colegio de San José de los jesuitas. Terminado el bachillerato en 1892 pasó a la jesuita y bilbaína Universidad de Deusto, obteniendo en tres años la licenciatura de Filosofía y Letras y Derecho, teniendo ya decidido entrar en la Compañía de Jesús. Ingresó en noviembre de 1895 en el Noviciado de Veruela (Zaragoza), y entre 1898 y 1902 fue ya profesor en el juniorado, de griego, latín, historia y poética. Cursó los estudios de Filosofía, Teología y Sagrada Escritura en el Colegio Máximo de Tortosa (Tarragona), siendo ordenado sacerdote en 1908 en la iglesia parroquial de Tortosa, y en 1910, tras hacer «la tercera probación en la Santa Cueva de Manresa», hizo la profesión solemne en la Compañía de Jesús. Enseñó Teología Sacramentaria y Teología Moral en el Colegio Máximo de Tortosa, que fue trasladado luego a Sarriá (en Barcelona), iniciando también sus labores en el confesionario y en el «apostolado externo» (Congregaciones Marianas, Catecismos, Centros Obreros, &c.), del que Orlandis percibió pronto su gran potencial. Roberto Cayuela S.I., que fue alumno suyo, explica que Orlandis «vio que a los hechos que narra la Historia se les había de dar una explicación teológica; y siguiendo los pasos de San Agustín, de Paulo Orosio, de Bossuet, y más recientemente del P. Enrique Ramière, se propuso entender y enseñar la Teología de la Historia.» En 1921 fue destinado a la residencia de los jesuitas de la calle Lauria (de Barcelona), con el cargo de director del Apostolado de la Oración, y se le asignó un confesionario en la iglesia de la calle Caspe, ganándose pronto un prestigio entre muchos penitentes de la sociedad burguesa barcelonesa, que buscaron su dirección espiritual en las largas horas que dedicaba al confesionario, al punto de que años después llegó a decirse que «confesaba a todo Barcelona». Imbuido totalmente por las teorías y prácticas introducidas por el padre jesuita francés Enrique María Félix Ramière (1821-1884, fundador en 1862 de Le Messager du Sacré Coeur de Jesus), el impulsor del Apostolado de la Oración (asociación piadosa que pronto se expandió por muchos territorios católicos, sobre todo los más proclives al afrancesamiento) y que llevaba a los «Adoradores del Corazón de Jesús» a procurar un rápido advenimiento del «Reinado Social de Jesucristo», Ramón Orlandis se sintió atraído también por extravagantes teorías milenaristas, hacia las que la mayor parte de los jesuitas mantenían comprensibles y acertadas reservas. De resultas fue prudentemente apartado del profesorado de Teología Dogmática, Patrología, Moral e Historia de la Filosofía (incluso su sobrino, el padre Ramón Rovira, profesor de Sagrada Escritura, al que había inducido para que estudiase y escribiese sobre el Milenarismo, fue también sabiamente apartado del profesorado). Al tener que dejar el profesorado en el Colegio Máximo de los jesuitas pudo dedicarse ya en exclusiva al apostolado entre los laicos de Barcelona. Pronto comenzó a organizar y dirigir un grupo privado, primero de estudiantes y luego de profesionales católicos seglares, interesados particularmente en los estudios filosóficos tomistas y en conocer las «actividades sectarias» de sus enemigos (en los sucesivos locales particulares que fueron siendo sede de ese grupo, disponían además de una sala para la biblioteca que iban formando, de una «sala de sectas, es decir, de cuanto podía servirles para conocer al enemigo», 1944:101). Este grupo no acabó de cuajar hasta ya bien establecida la República en España, y hasta cierto punto su carácter privado facilitó su pervivencia e incluso potenciación en unos agitados meses en los cuales la propia Compañía de Jesús fue extinguida y sus bienes ocupados –el 23 de enero de 1932, para cumplir lo ordenado en el artículo 26 de la Constitución de la II República Española de 9 de diciembre de 1931, el presidente Niceto Alcalá Zamora firmó el decreto de disolución de la Compañía de Jesús–. Como recordaba Luis Creus Vidal, uno de los miembros de aquel grupo, «...pero fue en 1932 cuando nuestro grupo empezó a tomar personalidad... y ya llevábamos muchos meses de labor cuando nos apercibimos de que ni nombre habíamos atinado en tomar» (Cristiandad, 1944:99), eligiendo el nombre de Schola (1932-1939) –aunque retrospectivamente adoptasen luego el año 1925 como fecha fundacional, etapa Iuventus, a efectos de reconstrucción histórica, conmemoraciones, &c.–. En el bien agitado año de 1934 dejó escrito Ramón Orlandis: «Hace cosa de diez años se me fue presentando al pensamiento un como esbozo de agrupación, así de varones como de mujeres; esta agrupación se me antojaba que había de ser aquella legión de almas pequeñas, instrumentos y víctimas del Amor Misericordioso de Dios, objeto de los deseos y de las esperanzas de Santa Teresita del Niño Jesús.» Este grupo pudo en su mayor parte reorganizarse una vez terminada la Guerra Civil, transformándose a partir de 1940 en la Schola Cordis Iesu, actividad de apostolado entre seglares ya no ejercida a título privado, sino integrada en el Centro del Apostolado de la Oración de la iglesia del Sagrado Corazón de la calle de Caspe de Barcelona. Conferencias semanales, ejercicios, dirección y «adopción» espiritual, y, a finales de 1943 el número de prueba de Cristiandad, revista quincenal de combate principalmente contra al naturalismo y el liberalismo, cuyo primer número se publicó el primero de abril de 1944, «en el quinto aniversario» del final de la Guerra Civil. De ese grupo, con el tiempo, surgirá la autodenominada como «Escuela tomista de Barcelona» (Ramón Orlandis Despuig, Jaime Bofill Bofill, Francisco Canals Vidal, José María Petit Sullà...). Ramón Orlandis Despuig falleció el 12 de febrero de 1958, en la enfermería del colegio jesuita de Sant Cugat (el barrio de Barcelona donde había sido trasladado el Colegio Máximo que estuviera en Sarriá y antes en Tortosa), en cuyo cementerio está enterrado. Existe una Fundación Ramón Orlandis i Despuig, que tiene su sede en el edificio de la Fundación Balmesiana –«en el corazón de Barcelona», calle Durán i Bas, 9–, y que en 2005 sigue publicando la revista Cristiandad. |
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«Estudioso de Suárez, fue inicialmente convencido suarista, para evolucionar después hasta profesar, con decidida convicción, las doctrinas de Santo Tomás de Aquino. Fue movido al estudio del Angélico por su búsqueda y anhelo de la unidad sintética que consideraba tendencia fundamental del pensamiento humano. Las palabras de Santo Tomás plura ut unum (el entendimiento no entiende lo múltiple en cuanto múltiple, sino sólo lo múltiple en cuanto uno) fueron para él lema y consigna. Su magisterio espiritual y doctrinal tenía por núcleos el mensaje de Paray-le-Monial sobre la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, las tareas del fundador del Apostolado de la Oración, Padre Enrique Ramière, y el mensaje del amor misericordioso e infancia espiritual de Santa Teresita del Niño Jesús. [...] La singularidad del magisterio tomista del Padre Orlandis, que se ha manifestado siempre en las tareas de sus discípulos –desde el nacimiento de Cristiandad, inseparable de la dedicación filosófica de Jaime Bofill y Francisco Hernanz, hasta las actuales actividades de la Fundació privada Ramón Orlandis, presidida por el Dr. José María Petit Sullà, Catedrático de Filosofía de la Naturaleza de la Universidad de Barcelona–, está en que nació y se desarrolló vitalmente en el ambiente de una obra apostólica integrada en el seno del Apostolado de la Oración, y en conexión con diversas actividades con la común orientación de servicio al Reino de Cristo. [...] La inadecuada y frecuente contraposición que establecemos tantas veces entre lo apostólico y lo cultural y científico será la razón de que se ha visto como sorprendente el hecho de que la fructificación intelectual de Schola Cordis Iesu se haya manifestado en la actividad de profesores universitarios o de enseñanza media a partir del acceso a la Cátedra de Metafísica de la Universidad de Barcelona de Jaime Bofill. El magisterio del Padre Orlandis ha sido fructífero hasta hoy en Filosofía de la Naturaleza, Filosofía Social, Ética, Historia, Derecho Político y Literatura y se ha expansionado desde Barcelona a Palma de Mallorca, Pamplona, San Sebastián, Madrid y Santiago de Chile. [...] Aunque el magisterio filosófico del Padre Orlandis entre laicos fue sobre todo oral y propiamente 'coloquial', hay que reconocer que algunos temas filosóficos están implicados en sus estudios sobre los Ejercicios de San Ignacio, sobre la coincidencia de su doctrina espiritual con la de Santo Tomás.» (Francisco Canals Vidal.) «Pensamientos y ocurrencias. La editorial Balmes de Barcelona ha publicado con este título una colección significativa de escritos del insigne jesuita Ramón Orlandis Despuig (1873-1958) con motivo de cumplirse el 75º aniversario desde que él fundara, en el Apostolado de la Oración de Barcelona, su sección Schola Cordis Iesu. «Francisco Canals Vidal es el principal heredero del sacerdote jesuita Ramón Orlandis Despuig (1873-1958), de cuyo magisterio nació la denominada Escuela Tomista de Barcelona, no sólo centrada en la metafísica, si bien ha tenido en esta rama de la Filosofía dos cumbres del pensamiento español del siglo XX. Uno, su discípulo Jaime Bofill, quien le dio impulso desde la cátedra de Metafísica de la Universidad de Barcelona, a la que llegó en 1950. Dos, su sucesor en la misma desde 1967 hasta su jubilación veinte años después: el autor del libro que nos ocupa. Hoy, con igual dignidad y elevado magisterio, enseña en ella otro tomista de pro, Eudaldo Forment, dando una continuidad ya trigeneracional a uno de los núcleos de pensamiento filosófico y cristiano más importantes de nuestro país.» (Carmelo López-Arias Montenegro, El semanal digital, nº 601, 28 de octubre de 2004.) |
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